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Análisis del Libro de los Salmos

El documento resume el Libro de los Salmos de la Biblia. Se compone de cinco colecciones de salmos escritos por diferentes autores a lo largo de mil años, incluyendo a David, Salomón y Moisés. Los salmos predijeron muchos detalles sobre Jesucristo y su ministerio.

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Análisis del Libro de los Salmos

El documento resume el Libro de los Salmos de la Biblia. Se compone de cinco colecciones de salmos escritos por diferentes autores a lo largo de mil años, incluyendo a David, Salomón y Moisés. Los salmos predijeron muchos detalles sobre Jesucristo y su ministerio.

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LIBRO DE LOS SALMOS

Libro que al parecer consiste en cinco colecciones de canciones sagradas —1) Salmos 1–41;
2) 42–72; 3) 73–89; 4) 90–106; 5) 107–150— que finalizan cada una con una bendición
dirigida a Jehová. Desde tiempos antiguos, debió conocerse a cada uno de los salmos por
un número, según el lugar que ocupaba en el libro. Por ejemplo, lo que actualmente se
llama el “salmo segundo” también se designaba así en el siglo I E.C. (Hch 13:33.)
Estilo. La poesía del libro de los Salmos consiste en pensamientos o expresiones paralelas.
Los salmos acrósticos o alfabéticos tienen una característica distinta. (Sal 9, 10, 25, 34, 37,
111, 112, 119 y 145.) En estos el versículo o los versículos iniciales de la primera estrofa
empiezan con la letra hebrea ´á·lef; el siguiente versículo o versículos, con behth, y así
sucesivamente con todas o casi todas las letras del alfabeto hebreo.
Este orden debió servir de ayuda mnemotécnica. Si se desea considerar la terminología que
se halla en el libro de los Salmos.
Encabezamientos. Los encabezamientos hallados en el principio de muchos salmos
identifican al escritor, suministran información complementaria, proveen instrucciones
musicales o indican el uso o propósito del salmo. (Véanse los encabezamientos del Sl 3, 4,
5, 6, 7, 30, 38, 60, 92 y 102.) A veces los encabezamientos proporcionan la información
necesaria para localizar otros textos que arrojan luz sobre un salmo en particular.
(Compárese el S 51 con 2Sa 11:2-15; 12:1-14.) Como otras partes poéticas de la Biblia a
menudo comienzan de manera similar (Éx 15:1; Dt 31:30; 33:1; Jue 5:1; compárese 2Sa
22:1 con el Sl 18, encab.), tales encabezamientos deben proceder de los mismos escritores o
de quienes coleccionaron los salmos. Apoya esta conclusión el que los encabezamientos
formaran parte del texto principal cuando se escribió el Rollo del mar Muerto de los
Salmos (fechado entre los años 30 y 50 E.C.).
Escritores. Los encabezamientos atribuyen setenta y tres de los ciento cincuenta salmos a
David; once, a los hijos de Coré (uno de estos [Sl 88] menciona también a Hemán); doce, a
Asaf (probablemente la casa de Asaf; ; uno, a Moisés; uno, a Salomón, y uno, a Etán el
ezrahíta. Además, el Salmo 72 es “respecto de Salomón”, y al parecer lo escribió David.
(Véase Sl 72:20.) De Hechos 4:25 y Hebreos 4:7 se desprende que David también escribió
los Salmos 2 y 95. Los Salmos 10, 43, 71 y 91 parecen ser continuaciones de los Salmos 9,
42, 70 y 90, respectivamente. Por lo tanto, los Salmos 10 y 71 se pueden atribuir a David; el
Salmo 43, a los hijos de Coré, y el Salmo 91, a Moisés. Hay indicios de que el Salmo 119 lo
escribió el joven príncipe Ezequías. (Véanse Sl 119:9, 10, 23, 46, 99 y 100.) No se puede
determinar quién o quiénes escribieron los 40 salmos restantes.
Los Salmos se escribieron uno por uno a lo largo de un período de unos mil años desde el
tiempo de Moisés hasta después del regreso del exilio en Babilonia. (Sl 90, encab.; 126:1, 2;
137:1, 8.)
Compilación. Puesto que David compuso muchos salmos y organizó a los músicos levitas
en 24 grupos de servicio, es lógico concluir que él comenzó a coleccionar estos cánticos
para el uso en el santuario. (2Sa 23:1; 1Cr 25:1-31; 2Cr 29:25-30.) Después deben haberse
hecho otras colecciones, como se puede deducir de las porciones repetidas que hay en el
libro. (Compárense los Sl 14 y 53; 40:13-17 y 70; 57:7-11 y 108:1-5.) Muchos eruditos creen
que Esdras fue quien compiló el libro de los Salmos en su forma final.
Hay indicios de que el contenido del libro de los Salmos quedó en su forma definitiva en
fecha temprana. El orden y el contenido del libro en la Septuaginta griega concuerda
básicamente con el texto hebreo. Por lo tanto, es razonable pensar que el libro de los
Salmos ya estaba completo en el siglo III a. E.C., cuando se empezó a trabajar en esa
traducción griega. Un fragmento del texto hebreo que estaba en uso durante el tercer
cuarto del siglo I E.C. y que contiene el Salmo 150:1-6 está seguido inmediatamente por
una columna en blanco. Esto parece indicar que este antiguo manuscrito hebreo terminaba
el libro de los Salmos en ese punto, y por lo tanto también correspondía con el texto
masorético.

La conservación exacta del texto. El Rollo del mar Muerto de los Salmos suministra
prueba de que el texto hebreo se ha conservado con exactitud. Aunque es unos novecientos
años más antiguo que el texto masorético, que es el que por lo general se acepta, el
contenido de este rollo (41 salmos canónicos completos o fragmentarios) corresponde
esencialmente con el texto en que se basan la mayoría de las traducciones. El profesor J. A.
Sanders comentó: “La mayor parte de [las variaciones] son ortográficas, y solo son
importantes para aquellos eruditos que están interesados en asuntos tales como las claves
para la pronunciación del hebreo antiguo y otros aspectos semejantes. [...] Se aprecia
inmediatamente que algunas variaciones son mejoras del texto, en especial las que ofrecen
un texto hebreo más claro, pero influyen poco o nada en la traducción o interpretación”.

Inspirado por Dios. No puede haber duda de que el libro de los Salmos es parte de la
Palabra inspirada de Dios. Está en completa armonía con el resto de las Escrituras. Muchas
de sus ideas se encuentran reflejadas en otros libros de la Biblia.

Compárese Sl 1 con Jer 17:5-8; Sl 49:12 con Ec 3:19 y 2Pe 2:12; Sl 49:17 con Lu 12:20, 21.

Además, en las Escrituras Griegas Cristianas hay muchas citas de los Salmos.
(Sl 5:9 [Ro 3:13];
8:6 [1Co 15:27; Ef 1:22];
10:7 [Ro 3:14];
14:1-3; 53:1-3 [Ro 3:10-12];
19:4 [Ro 10:18]; 24:1 [1Co 10:26];
32:1, 2 [Ro 4:7, 8]; 36:1 [Ro 3:18];
44:22 [Ro 8:36]; 50:14 [Mt 5:33];
51:4 [Ro 3:4];
56:4, 11; 118:6 [Heb 13:6];
62:12 [Ro 2:6];
69:22, 23 [Ro 11:9, 10];
78:24 [Jn 6:31];
94:11 [1Co 3:20];
95:7-11 [Heb 3:7-11, 15; 4:3-7];
102:25-27 [Heb 1:10-12];
104:4 [Heb 1:7];
112:9 [2Co 9:9];
116:10 [2Co 4:13];
144:3 [Heb 2:6].

David escribió con referencia a sí mismo: “El espíritu de Jehová fue lo que habló por mí, y
su palabra estuvo sobre mi lengua”. (2Sa 23:2.) Tal inspiración está confirmada tanto por
el apóstol Pedro (Hch 1:15, 16) como por el escritor de la carta a los Hebreos (3:7, 8; 4:7) y
otros cristianos del primer siglo. (Hch 4:23-25.)

El testimonio más notable es el del Hijo de Dios. (Lu 20:41-44.) Después de su


resurrección, dijo a sus discípulos: “Estas son mis palabras que les hablé mientras todavía
estaba con ustedes, que todas las cosas escritas en la ley de Moisés y en los Profetas y en los
Salmos [el primer libro de los Hagiógrafos o Escritos Sagrados y que por lo tanto daba
nombre a toda esta sección] acerca de mí tenían que cumplirse”. (Lu 24:44.)
Las experiencias y actividades del Mesías estaban predichas. Un examen de las
Escrituras Griegas Cristianas revela que en los Salmos se predijeron muchos detalles sobre
las actividades y experiencias del Mesías, como demostrarán los siguientes ejemplos.

Cuando Jesús se presentó para bautizarse, indicó que había venido a hacer la “voluntad” de
su Padre en conexión con el sacrificio de su propio cuerpo, que Dios había ‘preparado’, y
con la abolición de los sacrificios ofrecidos de acuerdo con la Ley, como se registra en el
Salmo 40:6-8. (Heb 10:5-10.) Jehová aceptó la presentación que hizo Jesús de sí mismo al
derramar su espíritu sobre él y reconocerlo como su Hijo, tal como se había predicho en el
Salmo 2:7. (Mr 1:9-11; Heb; 1:5; 5:5.) Además, como se había indicado en el Salmo 8:4-6, el
hombre Jesús fue hecho “un poco inferior a los Ángeles”. (Heb 2:6-8.)

Durante el transcurso de su ministerio, él reunió y preparó a sus discípulos. No se


avergonzó de llamarles sus “hermanos”, como se había escrito en el Salmo 22:22. (Heb
2:11, 12; compárese con Mt 12:46-50; Jn 20:17.) En armonía con lo predicho en los Salmos,
Jesús habló en ilustraciones (Sl 78:2; Mt 13:35), manifestó celo por la casa de Jehová al
limpiarla del mercantilismo y no se agradó a sí mismo. (Sl 69:9; Jn 2:13-17; Ro 15:3.) No
obstante, le odiaron sin causa. (Sl 35:19; 69:4; Jn 15:25.) El ministerio de Cristo Jesús a
favor de los judíos circuncisos sirvió para verificar las promesas que habían recibido sus
antepasados, y más tarde indujo a personas de las naciones a que glorificasen y alabasen a
Jehová, hecho que también se había predicho. (Sl 18:49; 117:1; Ro 15:9, 11.)

Cuando Jesús entró en Jerusalén montado sobre el pollino de un asna, las muchedumbres
le aclamaron con las palabras del Salmo 118:26. (Mt 21:9.) Los principales sacerdotes y
escribas pusieron objeciones a que los muchachos que estaban en el templo reconocieran a
Jesús como el “Hijo de David”, pero Jesús acalló a los opositores religiosos citando el
Salmo 8:2. (Mt 21:15, 16.)

El libro de los Salmos predijo que un asociado íntimo traicionaría a Jesús (Sl 41:9; Jn
13:18) y que se buscaría a alguien para reemplazarlo. (Sl 69:25; 109:8; Hch 1:20.) Incluso
se había predicho que habría gobernantes (Herodes y Poncio Pilato) que tomarían su
posición contra Jesús con hombres de las naciones (como los soldados romanos) y con
pueblos de Israel (Sl 2:1, 2; Hch 4:24-28), y también que los edificadores religiosos judíos
lo rechazarían. (Sl 118:22, 23; Mt 21:42; Mr 12:10, 11; Hch 4:11.) Además, tal como se
predijo en el Salmo 27:12, falsos testigos testificaron contra él. (Mt 26:59-61.)

Al llegar al lugar donde se fijó en el madero a Jesús, se le ofreció vino mezclado con hiel.
(Sl 69:21; Mt 27:34.) Aludiendo de manera profética a la ejecución en sí, el salmista
escribió: “Perros me han cercado; la asamblea de malhechores mismos me ha circundado.
Como un león acometen mis manos y mis pies”. (Sl 22:16.) Los soldados romanos echaron
suertes para repartirse las prendas de vestir de Jesús. (Sl 22:18; Mt 27:35; Lu 23:34; Jn
19:24.) Sus enemigos religiosos se burlaron de él con las palabras registradas por el
salmista. (Sl 22:8; Mt 27:41-43.) Sufriendo debido a su intensa sed, Jesús pidió algo de
beber (Sl 22:15; Jn 19:28), y nuevamente le ofrecieron vino agrio. (Sl 69:21; Mt 27:48; Jn
19:29, 30.) Justo antes de su muerte, citó del Salmo 22:1 al exclamar: “Dios mío, Dios mío,
¿por qué me has desamparado?”. (Mt 27:46; Mr 15:34.) Cuando exhaló su último suspiro,
se remitió al Salmo 31:5 al decir: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. (Lu
23:46.) Como también había predicho el salmista, no se quebró ninguno de sus huesos. (Sl
34:20; Jn 19:33, 36.)
Aunque colocaron a Jesús en una tumba, no fue abandonado en el Hades ni su carne vio
corrupción, sino que fue levantado de entre los muertos. (Sl 16:8-10; Hch 2:25-31; 13:35-
37.) Cuando ascendió al cielo, se sentó a la diestra de Dios, a la espera de que sus enemigos
fuesen colocados como banquillo para sus pies. (Sl 110:1; Hch 2:34, 35.) También llegó a
ser un sacerdote a la manera de Melquisedec (Sl 110:4; Heb 5:6, 10; 6:20; 7:17, 21), y dio
dádivas en la forma de hombres. (Sl 68:18; Ef 4:8-11.) Todos estos detalles se profetizaron
en el libro de los Salmos. La venida de Jesús como ejecutor designado por Dios para
destruir y hacer añicos a las naciones aún está en el futuro. (Sl 2:9; Rev 2:27; 19:14, 15.)
Después, Cristo, en calidad de Rey, traerá bendiciones duraderas a sus súbditos leales. La
descripción que se hace del reinado de Salomón en el Salmo 72 aplica en un grado aún
mayor al Mesías. Como testimonio de este hecho, está la profecía de Zacarías (9:9, 10) que
repite las palabras del Salmo 72:8 y se aplica a Cristo Jesús. (Mt 21:5.)

Para ver otros cumplimientos del libro de los Salmos, compárese el Salmo 45 con Hebreos
1:8, 9; Revelación 19:7-9, 11-15; 21:2, 9-11.

Más que solo bella poesía. Además de señalar acontecimientos futuros, los Salmos
contienen mucho de lo que se puede derivar estímulo y utilizarlo como guía. Los Salmos
son más que solo bella poesía. Describen la vida tal como realmente es, los gozos, penas,
temores y desilusiones. El testimonio de la íntima relación de los salmistas con Jehová
Dios es manifiesto de principio a fin, y se realzan las actividades y cualidades divinas, cuya
mención motiva expresiones de alabanza y agradecimiento.
Se muestra que la felicidad verdadera proviene de evitar la asociación con los inicuos,
deleitarse en la ley de Jehová (Sl 1:1, 2), refugiarse en su ungido (2:11, 12), confiar en
Jehová (40:4), actuar con consideración para con los de condición humilde (41:1, 2),
recibir corrección de parte de Jehová (94:12, 13), obedecer sus mandamientos (112:1; 119:1,
2) y tenerle como Dios y Ayudante (146:5, 6).

Se aconseja que se confíe en Jehová: “Arroja tu carga sobre Jehová mismo, y él mismo te
sustentará. Nunca permitirá que tambalee el justo” (Sl 55:22; 37:5). Tal confianza excluye
el temor a los hombres (56:4, 11).

Para conseguir la aprobación divina, se anima a que se ‘espere a Dios’ (Sl 42:5, 11; 43:5) y a
que se hable y actúe de la manera correcta (1:1-6; 15:1-5; 24:3-5; 34:13, 14; 37:3, 4, 8, 27;
39:1; 100:2). Se subraya el valor del buen compañerismo (18:25, 26; 26:4, 5). Y se aconseja
no envidiar la prosperidad o el éxito de los inicuos, pues perecerán (37:1, 2, 7-11).

Los Salmos indican que es propio que los siervos de Dios oren por cosas como la salvación
o
la liberación (Sl 3:7, 8; 6:4; 35:1-8; 71:1-6), el favor (4:1; 9:13), la guía (5:8; 19:12-14; 25:4,
5; 27:11; 43:3), la protección (17:8), el perdón de pecados (25:7, 11, 18; 32:5, 6; 41:4; 51:1-
9), para tener un corazón puro y un espíritu nuevo y constante (51:10), y a favor de la
glorificación del nombre divino (115:1). También pueden orar para que Dios los examine,
refine (26:2) y juzgue (35:24; 43:1), así como para que se les enseñe la bondad, la sensatez,
el conocimiento y las disposiciones reglamentarias de Dios (119:66, 68, 73, 124, 125, 135).

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