La lingüística de México central
Emily Wiest
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La lingüística de México central es algo muy compleja que refleja la rica cultura de la
región. Al explorar cómo se ha desarrollado el habla en México, se puede entender mejor las
prácticas y las expresiones coloquiales de la área. Para poder entender la lingüística de México
central, se tiene que entender la comunicación humana de los aztecas y los maya. Al investigar la
evolución desde los maya y los aztecas hasta hoy día, se va a poder entender mejor la
comunicación tanto verbal como no verbal de los mexicanos. Se valorará mejor la rica historia
cultural de la lingüística centroamericano.
Aunque se hablan español más que cualquier otro idioma en México, el país se define
como un país multilingual, esforzándose por conservar los idiomas indígenas. Actualmente hay
293 lenguajes en México, 288 vivos y 5 extintos. Una gran cantidad de estos idiomas derivan de
las personas indígenas (Ethnologue). En un artículo hecho por Ryan Bennett, Jessica Coon, y
Robert Henderson, explica que después de Guatemala, México tiene la cantidad más grande de
maya hablantes en Mesoamérica, con unos 2.4 millones de personas hablando un dialecto maya.
(Bennett, Coon, Henderson). La mayoría de los hablantes se encuentran en el sur del país, pero
en la zona Veracruz de México central, se encuentra muchas personas que todavía lo hablan. La
familia maya tiene unos treinta lenguajes y dialectos que todavía se usan; la mayoría de ellos se
encuentran en Guatemala. (Bennett, Coon, Henderson). Actualmente no hay muchas palabras
del origen maya. Ejemplos de palabras maya que se encuentran en el español mexicano son
cacao o pita, (Muñoz-Basol, Moreno, Taboada, y La Corte, 382).
México es un país rico con un mestizaje de culturas y lenguas que se remonta a los
indígenas aztecas. La influencia de los maya y los aztecas es innegable. En los años 2,000 a
1,000 a.C., la civilización olmeca experimentó una gran migración, la cual se extendió su lengua
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por todos partes, creando dialectos diferentes (International Language Services). Los cuatro
lenguajes más grandes en México son el náhuatl, maya, tseltal, mixteco, y tsotsil.
En la región de México central, se hallan los lenguajes de la familia otomangue. Esta
familia incluye una variedad de idiomas. La familia lingüística otomangue “se habla desde el
estado de San Luis Potosí hasta el estado de Oaxaca.” (Chávez-Peón). Otras ramas de esta
familia fueron habladas en Nicaragua y Costa Rica pero ahora se hallan extintas, (Chávez-Peón).
Estas ramas de lengua influyen el español de la región.
Un idioma muy influencial al español mexicano es náhuatl. Náhuatl es parte de la familia
uto-azteca, (International Language Services). El lenguaje se originó en el sur de los estados
unidos pero emigró a México central alrededor del año 500 d.C. (International Language
Services). Náhuatl es el idioma azteca y tolteca que aún es presente en el habla de México
central. Actualmente más que un millón de personas lo hablan; lo mayoría viven en los estado de
Guerrero, Puebla, Hidalgo, Veracruz, y San Luis Potosí, (International Language Services). Una
característica notable de la fonología de náhuatl es el uso de tl para crear una parada glótica
(Encyclopedia Britannica). Ahora la parada glótica no existe en el español moderno de México,
pero muchas palabras de origen náhuatl todavía se escriben con el tl.
El náhuatl original usaba 15 consonantes y cuatro vocales largas y cortas, (Encyclopedia
Britannica). La grammatica era aglutinante y, como el español, usaba prefijos y sufijos para
manipular y cambiar las palabras. Durante la colonización de México, muchos aspectos
lingüísticos del idioma indígena fueron incorporados en el español moderno de México.
Ejemplos de palabras náhuatl que todavía se usan incluyen maíz, chocolate, y papalote (Matador
Network). También muchos lugares en esta región tiene nombres en náhuatl, como por ejemplo,
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Oaxaca, Tlaxcala, y Tenochtitlán. Un entendimiento sobre náhuatl le hace apreciar mejor los
nombres de esas ciudades.
Una característica del español central mexicana es el debilitamiento de las vocales átonas.
El debilitamiento de las vocales átonas es cuando, “las vocales se debilitan y llegan a perderse
durante la realización como en oficina [of.sí.na], nosotros [no.só tres] o entonces [ntons],”
(Muñoz-Basol, Moreno, Taboada, y Lacorte, 384). Un estudio hecho por Julio Serrano del
Colegio de México exploró el proceso del debilitamiento en la ciudad de México. Su estudio
dividió informantes por tres eje sociolingüísticos y comparó como la sociolingüística explicó el
proceso de debilitamiento. En sus resultados Serrano anotó que, “hay una fuerte preponderancia
de la variante sora plena (53%), sequía por la elisión del segmento (22%) …. Veremos que la
estadística descriptiva permite ya hacer algunas agrupaciones respecto al tipo de segmento que
favorece el debilitamiento.” (Serrano, 3). El propósito de incluir este estudio es demostrar como
la sociolingüística es vital en explicar los patrones y hábitos en el habla.
Unos otros rasgos fonéticos-fonológicos de esta región son los siguientes: el alargamiento
vocálico, la diptongación, la pronunciación bilabial de /f/, y la asibilación de la vibrante /ř/. El
alargamiento vocálico es cuando se “alargan las vocales tónicas, vamos a comer
[bá:.mi.sa.ko.mé:r],” (Muñoz-Basol, Moreno, Taboada, y Lacorte, 384). La diptongación en
México central es cuando se diptonga hiatos con las vocales e y o seguidas de vocal fuerte
(Muñoz-Basol, Moreno, Taboada, y Lacorte, 384). Ambos son únicas al español regional de
México. La pronunciación bilabial de /f/ es la observación de “una variedad fricativa bilabial
sorda en posición de ataque… también se presenta la aspiración de /f/ en posición inicial de
sílaba seguida de u,” (Muñoz-Basol, Moreno, Taboada, y Lacorte, 384). Un ejemplo de eso sería
en fuera [hwe.ra]. (Muñoz-Basol, Moreno, Taboada, y Lacorte, 384). En México central, la
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asibilación de la vibrante /ř/ es muy común. En un artículo escrito por Giorgio Perissinotto,
Perissinotto analiza la frecuencia de la asibilación de vibrantes en la ciudad de México
(Perissinotto 1). La asibilación es cuando se asibila las sibilantes /ř/ como, por ejemplo, la
pronunciación de calor [ka.lóř]. (Muñoz-Basol, Moreno, Taboada, y Lacorte, 384). Estos rasgos
son únicos a México y las áreas cercanas y son fundamentales en formar la cultura y el habla de
la región.
Aparte de los rasgos fonéticos, hay muchos rasgos morfosintácticos que son únicos a
México central. Un rasgo vital a la cultura méxicana es el tuteo. En un libro escrito por Joseph R.
Weyers y Germán Canale, exploran la importancia del tuteo y voseo en la lengua española. En
países con mucha influencia inglesa, como México o Perú, han dejado de usar el voseo, pero el
tuteo todavía tiene mucha importancia y significado en la cultura. Weyers y Canale explican que
el tuteo actúa como una herramienta para demostrar cercanía (Weyers y Canale). El pronombre
tú en México actúa en una forma similar a vos en Argentina o Uruguay, para demostrar cariño, o
relaciones familiares. El entendimiento del tuteo significado se ayuda a poder entender la
comunicación humana en México.
Un otro rasgo morfosintáctico en México es la desambiguación. Javier Muñoz-Basols,
Nina Moreno, Inma Taboada y Manel Lacorte la definen como, “la adición de un sintagma
preposicional para desambiguar,” (Muñoz-Basol, Moreno, Taboada, y Lacorte, 386). Un artículo
que se llama, “Desambiguación del sentido de palabras usando relaciones sintácticas como
contexto local” explica que la desambiguación automática es un proceso crucial y necesaria un
esta región para poder comunicarse. (Tejada-Cárcamo, Gelbukh, y Calvo, 386). La
desambiguación, como por ejemplo, “Ya se lo dije a ella,” es necesario para poder entenderse
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(Muñoz-Basol, Moreno, Taboada, y Lacorte, 386). El uso de más palabras que lo mínimo es una
característica de la comunicación en México central y no usarla conduciría a la confusión.
Además de los rasgos morfosintácticos, los rasgos léxicos son muy útiles para entender
la comunicación típica de México central. El uso de mexicanismos, o frases regionales es muy
típica. Los mexicanismos derivan de la influencia náhuatl, la influencia de inglés al norte, y la
cultura mexicana. Un mexicanismo que viene del náhuatl es la palabra acuache. Acuache viene
del náhuatl acoatzin, lo cual significa “culebra del agua,” (Gómez de Silva, 5). Actualmente
acuache significa un amigo íntimo (Gomez de Silva, 5). La palabra jit o hit es un buen ejemplo
de la influencia inglesa en México. Jit se pronuncia /jit/ y significa golpear o un golpe. Viene del
inglés to hit/ a hit. Mediante un sufijo, los mexicanos añaden aún más a la palabra para crear la
palabra jitazo. Un jitazo es un jit notable o muy fuerte. Una expresión acuñada por los mexicanos
es la expresión, ¡híjole! ¡hijoles! o ¡jijole! Este mexicanismo se usa para expresar sorpresa o
desilusión (Gómez de Silva, 30). Además de eso, los mexicanos usan mucha jerga en su
conversaciones diarias. Un ejemplo de jerga común en México central es el nombre, güey. Se
usan la palabra güey cuando hablan a un amigo o alguien del mismo estatus social; es como decir
idiota o dude. Aunque no es una palabrota, es importante no usarlo en una situación
inapropriada.
Aparte de los mexicanismos verbales, hay mucha comunicación no verbal que es única a
México central. Un artículo explica que, “El estudio sistemático y las reflexiones sobre la
comunicación no verbal es un fenómeno que arranca en la antigüedad,” (Domínguez Lázaro). La
comunicación no verbal es importante porque agrega otro nivel de complejidad a la interacción
humana. Sin un estudio de la comunicación no verbal, el análisis del español mexicano central
sería incompleto. Un ejemplo de eso son los besos. En México, como mucho de latinoamérica,
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para saludar, se besan las mejillas. Este acto es una forma de comunicación no verbal de tipo
gesto porque tiene valor comunicativo sin usar sonidos. Un otro ejemplo de la comunicación no
verbal es el silbato mexicano. El silbato, una comunicación no verbal de forma emisión acústica,
se hace al poner la lengua entre los labios y soplando aire para crear fricción. El silbante
mexicano tiene una gran cantidad de propósitos, como expresar entusiasmo o responder a otras
personas. Un otro ejemplo de la comunicación no verbal es el gesto de levantar el dedo índice y
luego rizándolo hacia arriba y hacia abajo repetidamente y rápidamente para decir, “sí,” (Pier).
Estas señales y gestos sociales forman parte de la cultura mexicana.
El poder entender la lingüística de la región México central le ayuda poder entender
mejor las tradiciones y la cultura de esas personas. La fusión de las lenguas maya y náhuatl
demuestran como México es un país con una historia rica. Los idiomas indígena de la región aún
afectan el habla miles de años más tarde. Los rasgos fonéticos, morfosintácticos, y léxicos
también demuestran mucho sobre la vida cotidiana en México central. Además de eso, los
mexicanismo, tanto verbal como no verbal son indicadores grandes de cómo es ser mexicano/a.
Mediante la lingüística, se puede apreciar aún más la cultura de un lugar.
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