Inari (también conocida como Oinari) es la deidad japonesa de la fertilidad, el arroz, la agricultura,
los zorros, la industria y el éxito en general. Suele representarse como una deidad masculina,
femenina o andrógina, y en ocasiones se representa como un conjunto de 3 o 5 deidades. Esta
deidad es popular tanto en la religión sintoísta como la budista. Los zorros de Inari, o kitsune, son
de un blanco puro y actúan como sus mensajeros.
Kitsune de Inari.
Representación pictórica
Inari ha sido representada tanto como una deidad masculina como femenina. La forma más
popular de representarse, según los estudios de Karen Ann Smyers, es como una deidad femenina
joven, un hombre viejo llevando un carro de arroz o un bodhisattva andrógino.1 Ninguna de estas
representaciones es única o verdadera, ya que tanto el género como la representación varía
dependiendo de la tradición de la región.1 Debido a su relación con los kitsune, en ocasiones Inari
es representada como un zorro, a pesar de que tanto los monjes budistas o sintoístas no aceptan
esta última representación.1
En ocasiones se identifica a Inari como otra figura mitológica. Algunos eruditos sugieren que Inari
es Ukanomitama o la figura Ōgetsu-Hime que aparece en el Kojiki en la mitología clásica japonesa.
Otros sugieren que Inari es la misma figura que Toyouke Ōmikami.23
La figura femenina de Inari suele identificarse como el Dakiniten, una deidad budista que es la
transformación de la deidad India dakini4 o como el Benzaiten de los Siete Dioses de la Suerte.5
Dakiniten es retratado como un boddhisatva femenino o andrógino a lomos de un zorro blanco
volador.4
Inari solía ser venerado como un colectivo de tres deidades (Inari sanza), aunque en el periodo de
Kamakura, el colectivo creció a las cinco deidades (Inari goza). La identificación de estas deidades
ha variado a lo largo de la historia. Según los registros de Fushimi Inari-taisha, el mayor y más
antiguo santuario dedicado a Inari, los kami o deidades que han formado parte son Izanagi,
Izanami, Ninigi y Wakumusubi además de las deidades mencionadas anteriormente. Actualmente,
las cinco deidades identificadas con Inari son Ukanomitama, Sadahiko, Omiyanome, Tanaka y Shi.
Aún y todo, en Takekoma Inari, el segundo santuario construido para venerar a Inari, las tres
deidades eran Ukanomitama, Ukemochi y Wakumusubi.6 Según el Nijūni shaki las tres deidades
eran Ōmiyame no mikoto (agua), Ukanomitama no mikoto (grano) y Sarutahiko no mikami (tierra).
El zorro y la joya que hace realidad los deseos son los símbolos prominentes de Inari. Otros
elementos comunes en las representaciones de Inari (o de su Kitsune) incluyen una hoz, un saco
de arroz y una espada. Otra de sus posesiones era un látigo que usaba para quemar los cultivos de
arroz de la gente.
Historia
El origen de la veneración a Inari no está muy claro. El primer uso registrado del kanji actual, que
significa "transportar arroz"", fue en el Ruijū Kokushi en el año 827 A.D. Otros kanjis con la misma
lectura fonética, muchos de los cuales tienen referencias al arroz, se usaban con anterioridad, y
muchos eruditos coinciden en que el nombre Inari deriva de ine-nari (arroz creciente) (稲成り?).7
La veneración a Inari existe desde el año 711 A.D., que es la fecha oficial de la construcción del
santuario Fushimi Inari-taisha, en la montaña de Inari, en Fushimi-ku, Kioto. Eruditos como Kazuo
Higo creen que la veneración existía incluso siglos antes de la construcción del santuario. Sugieren
que el Clan Hata comenzó a venerar a Inari como deidad de la agricultura a finales del siglo V.8 El
nombre Inari no aparece en la mitología clásica japonesa.9
En el período Heian la veneración a Inari se propagó por todo el país. En el año 823 A.D., tras la
presentación por parte del Emperador Saga del templo Tō-ji a Kūkai, el fundador de la secta
budista Shingon, se designó a Inari como espíritu protector del templo.8 En el 827 A.D., la corte
otorgó a Inari al quinto rango, lo que incremento la popularidad de la deidad en la capital. El rango
de Inari volvió a incrementarse en el año 942 A.D. por el Emperador Suzaku, quién le otorgó el
máximo rango como agradecimiento por su ayuda en las rebeliones. En ese momento, el santuario
Fushimi Inari-Taisha era uno de los 22 santuarios que recibían patrocinio imperia, lo que era todo
un honor.10 El segundo santuario a Inari, el Takekoma Inari, fue construido a finales del siglo IX.
La popularidad de Inari continuó creciendo. El santuario Fushimi Inari-Taisha, que para entonces
ya era un lugar popular para el peregrinaje, ganó renombre al convertirse en peregrinaje imperial
en el año 1072. En el 1888, el festival del santuario era rival en esplendor al Gion Matsuri.11
En 1468, durante la Guerra de Ōnin, el complejo del santuario Fushimi Inari-Taisha fue
completamente quemado. La reconstrucción llevó 30 años, y la nueva construcción fue
consagrada en el año 1499. Mientras que el complejo antiguo tenía tres kami en edificios
separados, el nuevo complejo tenía cinco kami en un solo edificio. También se construyó por
primera vez un templo budista, y la línea sacerdotal se expandió para incluir al Clan Kada. 12
Estatua de un kitsune adornado con un babero rojo en la capilla del castillo Inuyama. Muchos
castillos en Japón incluyen un santuario a Inari.
Durante el periodo Edo, la veneración a Inari se extendió por todo el territorio japonés, y
especialmente en Edo.13 Smyers atribuye esta propagación al movimiento de los daimyō (los
señores feudales). En el siglo XVI Inari se había convertido en el patrón de los herreros y protector
de los guerreros, razón por la cual muchos castillos de Japón incluyen una capilla a Inari, y os
daimyo llevaban su fe en su kami protector con ellos cuando tenían que cambiar a un nuevo
dominio.13 El rol divino de Inari continuó expandiéndose en la costa, convirtiéndose en el
protector de los pescaderos, mientras en Edo era invocado para prevenir incendios. Se convirtió
en el patrón de los actores y las prostitutas, ya que sus capillas a menudo se encontraban cerca de
los lugares donde trabajaban y vivían. Rápidamente se comenzó a venerar a Inari como una deidad
que hacía realidad tus deseos, la deidad de la suerte y la prosperidad. Un dicho popular de Osaka
era Byō Kōbō, yoku Inari (Para la enfermedad [reza a] Kōbō, para los deseos [reza a] Inari).1415
Irónicamente, Inari comenzó a ser venerada para tener una buena salud, y se le atribuían curas a
diversas aflicciones como toses, dolores de muelas, huesos rotos y sífilis16 y las mujeres rezaban a
Inari para quedarse embarazadas.
Después de que un decreto imperial ordenara la separación de las creencias budista y sintoísta,
muchos santuarios a Inari sufrieron cambios. En Fushimi Inari-taisha las estructuras que eran
claramente budistas fueron derruidas. A pesar de ello la población budista continuó su veneración
en el santuario.17 Algunos templos budistas continuaron su veneración a Inari argumentando que
veneraban a alguna otra deidad budista (generalmente Dakiniten), que era percibida por la
población como Inari.18
En el periodo Tokugawa, cuando el dinero reemplazó al arroz como un modo de medir la riqueza
en Japón, el rol de Inari como kami se expandió a todos los aspectos de las finanzas, negocios e
industria. A comienzos del siglo XVIII, seguidores de Inari en Ginza acuñaron monedas como
ofrenda. Dichas monedas tenían imágenes de dos zorros y una joya como representantes de una
larga vida y buena suerte.19