Introducción
Entre las corrientes de pensamiento ético que mayor repercusión ha tenido en
el último tiempo se encuentra el utilitarismo. Corriente de pensamiento que
sostiene que lo bueno consiste en lo útil, es decir, en esta doctrina ética se
postula que lo moralmente bueno radica en la legítima aspiración hacia el
bienestar.
Entre sus exponentes más destacados nos encontramos con Bentham, J. Mill y
J. Stuart Mill quienes han postulado “el encuentro entre el principio liberal del
individualismo y el principio idealista de la justicia” .Podemos afirmar, que Mill, y
con él el utilitarismo acepta la teoría de los placeres sostenida por los
epicúreos, “afirma que no se conoce ninguna teoría epicúrea de la vida que no
asigne a los placeres del intelecto, de los sentimientos y de la imaginación, un
valor mucho más alto, en cuanto a los placeres, que a los de la mera sensación”
La teoría de Mill aporta al liberalismo el hecho de haber sobrepasado la idea de
que el egoísmo constituye la principal motivación para el actuar del ser humano.
Por otro lado, le aporta el hecho de entender el bienestar social como algo que
importa a todos los hombres de buena voluntad y que la libertad, la integridad
moral y el respeto a la persona humana representan bienes intrínsecos, que
contribuye a la felicidad del ser humano. En resumen, para el utilitarismo las
instituciones sociales deben estructurarse de la forma más adecuada y eficaz
para conseguir el bienestar general. Sin embargo, la satisfacción individual es
independiente de las relaciones entre los individuos como miembros de un todo
social.
El utilitarismo es, como lo afirmamos en nuestro trabajo, una corriente filosófica
y ética que, si bien surge en el siglo XVIII, en el día de hoy tiene muchos
seguidores y muchos detractores. El propósito de ensayo fue articular las
principales líneas de esta corriente que ha influenciado mucho la democracia
anglosajona, especialmente, pero que hoy nos invade a todos con sus
planteamientos fundamentales democráticos y liberales.
Sin embargo, al profundizar en esta doctrina nos hemos dado cuenta de su
aporte importante para filosofía y en especial para la ética. Es importante
destacar el talante práctico de esta doctrina que surge como un intento de
transformar las relaciones entre los individuos de manera de que la sociedad
fuera mejor, atendiendo a las necesidades de todos los hombres por igual.
● Objetivo general
● Dar a conocer el utilitarismo según John stuart Mill y presentar los aspectos
principales y dar una definición de cada uno de los aspectos
● Analizar y comprender el utilitarismo según John Stuart Mill
Objetivos especificos
.especificar los aspectos principales del utilitarismo segun Stuar Mill
. Presentar una breve bibliografia de jhon Stuar Mill
.Presentar el pensamiento de jhon Stuar Smill del utilitarimo
METODO DE INVESTIGACION
Método dialectico
-Método que investiga la verdad mediante el examen crítico de las percepciones
y teorías, mediante el intercambio de proposiciones (tesis) y contra-
proposiciones (antítesis), resolviendo la contradicción a través de la formulación
de una síntesis final (conclusión).
-Método de ordenar los conceptos en géneros y especies.
-Modo de elevarse desde lo sensible hacia lo inteligible, es decir partiendo de la
certeza de los sentidos hacia el desarrollo de conceptos de un mayor grado de
universalidad y racionalidad.
-Método de pensamiento que se opone al dualismo y al monismo. El método
dialéctico requiere el foco en los opuestos al mismo tiempo, busca la
trascendencia o la fusión de los contrarios, ayuda aclarar la relación integral
verdadera pero quizás velada entre los contrarios.
MARCO TEORICO
El utilitarismo según John Stuart Mill.
La declaración canónica del utilitarismo de Mill se puede encontrar en su libro El
utilitarismo. Esta filosofía tiene una larga tradición y la aportación de Mill está
influenciada principalmente por Jeremy Bentham y su padre James Mill.
La cantidad cualitativa de felicidad por la que Mill abroga echa luz sobre su
cantidad presentada en Sobre la libertad. Mill sugiere en ese texto que la
utilidad tiene que ser concebida en relación con la humanidad "como un ser
progresivo", que incluye el desarrollo y el ejercicio de la capacidad racional por
los que nos esforzamos por lograr un "modo de existencia superior". El rechazo
de la censura y del paternalismo busca proporcionar las condiciones sociales
necesarias para el logro de conocimientos y la mayor capacidad para el mayor
número posible de hombres de desarrollar y ejercer su capacidad racional y
deliberativa.
La famosa formulación de Mill del utilitarismo se conoce como el «principio de la
mayor felicidad» («greatest-happiness principle»). Sostiene que uno debe
actuar siempre con el fin de producir la mayor felicidad para el mayor número
de personas, dentro de lo razonable. La mayor contribución de Mill al
utilitarismo es su argumento para la separación cualitativa de los placeres.
Bentham trata a todas las formas de felicidad como iguales, mientras que Mill
sostiene que los placeres intelectuales y morales son superiores a las formas
más físicas de placer. Mill distingue entre felicidad y satisfacción, afirmando que
la primera tiene mayor valor que la segunda, una creencia ingeniosamente
encapsulada en la afirmación de que «...es mejor ser un ser humano
insatisfecho que un cerdo satisfecho; mejor ser Sócrates insatisfecho que un
necio satisfecho. Y si el necio o el cerdo tienen una opinión diferente es porque
solo conocen su propio lado de la cuestión.»
La doctrina utilitaria afirma que la felicidad es deseable y lo único deseable
como fin en sí, siendo todo lo demás únicamente deseable como medio para
este fin.
J.S. Mill también creó el llamado «principio de compensación», utilizado
actualmente en la economía del bienestar.
Los aspectos principales de la teoría de Jonh Stuart Mill son los
siguientes:
1. El mayor bien para el mayor número de personas
Stuart Mill estaba muy influido por Jeremy Bentham, un buen amigo de su
familia. Si Platón creía que el bien era la verdad, Bentham era un utilitarista
radical, y creía que la idea del bien equivalía a lo útil.
John Stuart Mill no llegó a los extremos de Bentham, pero sí que colocó la idea
de lo útil en un lugar elevado de su sistema filosófico. A la hora de establecer
qué es lo moralmente correcto, pues, estableció que hay que perseguir el mayor
bien para el mayor número de personas.
2. La idea de la libertad
Con la finalidad de conseguir el objetivo anterior, las personas deben tener la
libertad para establecer qué es aquello que las hace felices y les permite vivir
bien. Solo de este modo es posible crear un sistema moral sin que exista una
idea totalizadora e impuesta (y por consiguiente contraria a los principios de la
Ilustración) de lo bueno.
3. Los límites de la libertad
Para garantizar que los proyectos personales de búsqueda de la felicidad de las
personas no se solapan entre sí causando un daño injusto, es importante evitar
aquello que perjudique de un modo directo al resto.
4. El sujeto soberano
Ahora bien, no es fácil distinguir entre una situación que beneficia a una
persona y una en la que otra sale perdiendo. Para ello, John Stuart Mill sitúa un
claro límite que no debe ser traspasado por voluntades impuestas: el propio
cuerpo. Algo indudablemente malo es aquello que supone una intromisión
indeseada en un cuerpo o en su salud.
Así pues, Stuart Mill establece la idea de que cada persona es soberana de su
propio cuerpo y mente. Sin embargo, el cuerpo no es lo único en lo que se crea
un límite que no puede ser traspasado, sino lo mínimo, lo seguro en todos los
casos, independientemente del contexto. Hay otra frontera moral: la que plantea
la propiedad privada. Esta es considerada una extensión del propio sujeto
soberano, como el cuerpo.
5. El fixismo
El fixismo es la idea de que los seres permanecen aislados del contexto. Se
trata de un concepto muy utilizado en Psicología y en filosofía de la mente, y
que John Stuart Mill defendía a pesar de no utilizar esta palabra.
Básicamente, el hecho de considerar que cada persona es soberana sobre su
cuerpo y mente es una manera de establecer un marco conceptual en el que el
punto de partida es siempre el individuo, algo que se relaciona con lo que hay
más allá de sus propiedades adueñándose de ello o negociando, ganando o
perdiendo, pero no cambiando.
Esta idea se opone totalmente, por ejemplo, con la manera conductista de
entender al ser humano. Los conductistas, especialmente desde las
aportaciones de B. F. Skinner a este campo, creen que cada persona es fruto
de las transacciones entre estímulos (lo que perciben) y respuestas (lo que
hacen). Dicho de otro modo, que no existen de un modo ajeno al contexto.
“EL UTILITARISMO” (JONH STUART MILL)
John Stuart Mill publicó esta obra en 1863. En ella hace una clara exposición de
la doctrina ética utilitarista, defendiéndola de las objeciones y críticas de que
había sido objeto hasta el momento. A la vez, critica la consideración
exclusivamente cuantitativa del placer y de la felicidad propia de Bentham,
introduciendo para esto elementos antropológicos nuevos, próximos al
aristotelismo. Así configurado, el utilitarismo de Mill condiciona hoy día buena
parte de la reflexión ética en las áreas culturales anglosajonas. En particular,
esta obra tiene interés, actualmente, para comprender el modelo filosófico
básico que los consecuencialistas emplean en su exposición de la Teología
Moral católica.
CAPITULO II ¿QUE ES EL UTILITARISMO?
<<Una observación incidental es cuanto se necesita hacer contra el necio error
de suponer que quienes defienden la utilidad como criterio de lo justo e injusto,
usan el término en el sentido restringido y meramente familiar que opone la
utilidad al placer>>1
El termino utilidad no solo se
define como placer, sino como
felicidad o bienestar y se puede
conseguir o lograr de una
manera muy sencilla y no solo
para beneficio propio sino
también de los demás.
1 (Mill, El utilitarismo, 1863)
Las acciones son correctas cuando tienden a promover la felicidad (placer y
ausencia de dolor), incorrectas si llevan a la infelicidad (dolor y falta de placer).
El placer y el no dolor son lo único deseable como fin; las cosas deseables lo
son por un placer inherente a ellas mismas o como medios para cosas ya
deseables.
Para Mill la moral se justifica sólo cuando los deseos humanos concuerdan con
sus preceptos. Viene de la tradición anglosajona, Hume. Deseo ser feliz, debo
buscar la felicidad. (Esperanza Guisán)
<<El credo que acepta la utilidad o principio de la mayor felicidad como
fundamento de la moral, sostiene que las acciones son justas en la proporción
con que tienden a promover la felicidad; e injustas en cuanto tienden a producir
lo contrario de la felicidad>>2
El principio de la mayor
felicidad acepta como correcto
el hecho de promover la
felicidad ya sea en uno mismo
o en los demás y acepta como
incorrecto promover lo contrario
a esta.
No es un placer animal: nuestra felicidad necesita mejores placeres, porque
tenemos facultades más elevadas.
<<La comparación de la vida epicúrea con la de las bestias se considera
degradante precisamente porque los placeres de una bestia no satisfacen la
concepción de la felicidad de un ser humano. Los seres humanos tienen
facultades más elevadas que los apetitos animales y, una vez que se han
2 (Mill, El utilitarismo, 1863)
hecho conscientes de ellas, no consideran como felicidad nada que no incluya
su satisfacción>>3
El fin del utilitarismo puede ser
mal interpretado, aludiendo que
no tiene un fin más elevado que
el placer, por esto se considera
que es un egoísmo y que es
una doctrina digna solo del
cerdo, sin embargo los que
defienden esta doctrina lo
consideran como algo
degradante ya que dicen que
nuestra felicidad merece
placeres más grandes, pues
nosotros somos seres
pensantes y tenemos
facultades más elevadas que
las de los animales.
Hay placeres más deseables y valiosos que otros el que la mayoría de los que
conocen ambos lo prefiere, es el mejor. El que conoce las dos prefiere el modo
de existencia que usa las capacidades humanas más elevadas. Tenemos un
sentimiento de dignidad (aunque no perfecta) relacionado con nuestras
facultades más elevadas y es muy importante para la felicidad (difícilmente
preferiremos otra cosa). “mejor ser un Sócrates insatisfecho que un necio
satisfecho.”
Esta es una de las diferencias más tajantes Bentham-Mill, la aparición de la
calidad de los placeres. Bentham esto no lo vio. (Esperanza Guisan
3 (Mill, El utilitarismo, 1863)
<<Es perfectamente compatible con el principio de utilidad reconocer el hecho
de que algunas clases de placer son más deseables y más valiosas que
otras>>4
Es válido reconocer que hay
placeres más valiosos que
otros, hay cosas que nos hacen
más felices que otras y es
perfectamente aceptable, no
podemos decir que
absolutamente todo tiene la
misma importancia.
Si elegimos el bien más próximo (aunque sea menos valioso) es por debilidad
de carácter.
De que los bienes valiosos no los vemos a lo lejos, hay antecedentes hasta
Hume o hasta la recomendación de phrónesis. (Esperanza Guisan)
<<Por debilidad de carácter, los hombres se deciden a menudo por el bien más
próximo, aunque saben que es menos valioso; y esto tanto cuando la elección
se hace entre dos placeres corporales, como cuando se hace entre lo corporal
y lo espiritual>>5
El hombre siempre busca el
placer más próximo, más fácil,
esto sucede tato en los
placeres corporales como en
los espirituales, un ejemplo de
esto es la debilidad ante el
alcohol, beber es un placer
para algunos y es fácil caer en
el sin embargo es algo que
4 (Mill, El utilitarismo, 1863)
5 (Mill, El utilitarismo, 1863)
afecta su salud y no toman en
cuenta que la salud es más
importante.
Utilitarismo: mayor cantidad total de felicidad,
Hedonismo universalista, no egoísta. (Esperanza Guisan)
<<Pero no es en modo alguno una condición indispensable para la aceptación
del criterio utilitarista; porque no es ese criterio la mayor felicidad del propio
agente, sino la mayor cantidad de felicidad general>> 6
El principio de la mayor
felicidad no se trata de referirse
solo a un agente o a un
individuo, sino esto implica, el
buscar la felicidad para el
mayor grupo de personas
posible, a esto se refiere la
mayor cantidad total de
felicidad.
Este criterio (la preferencia de los que saben) es el fin de la acción humana;
entonces, es criterio de moralidad.
<<El método comparativo es el que mejor nos proporciona la comprobación de
la superioridad cualitativa; y la regla para medirla con relación a la cantidad, es
la preferencia que sienten los que tienen mejores oportunidades de experiencia,
junto con los hábitos de la reflexión y propia observación. Siendo este, según la
opinión utilitarista, el fin de los actos humanos, es también necesariamente su
criterio de moralidad>>7
6 (Mill, El utilitarismo, 1863)
7 (Mill, El utilitarismo, 1863)
Objeción: felicidad es imposible: sirve igual el utilitarismo por lo de menos
infelicidad, y aparte decirlo es exagerado (no es una vida de éxtasis, sino una
existencia con pocos y transitorios dolores y muchos y variados placeres).
<<Contra esta doctrina, surge, sin embargo, otra clase de objetantes, que dice
que la felicidad no puede ser en ninguna de sus formas objeto de la vida y de la
acción humana. En primer lugar porque es inalcanzable, en segundo lugar,
dicen que los hombres pueden obrar sin felicidad>> 8
Estos objetantes creen que la
felicidad es algo inalcanzable,
haciéndose primero la
despreciativa pregunta ¿Qué
derecho tienes a ser feliz?,
prosiguiendo diciendo que
todos los hombres para llegar a
ser nobles han tenido que
pasar por situaciones e les
dejan una lección.
Hay insatisfacción por: egoísmo, carencia de cultura intelectual; los más de los
males de la vida son salvables.
<<Después del egoísmo, la causa principal de insatisfacción ante la vida es la
falta de cultivo intelectual>>9
Con esto el autor no se refiere
a los filósofos como la parte
intelectual sino a cualquier
persona que se interesa en
obtener conocimiento, de
8 (Mill, El utilitarismo, 1863)
9 (Mill, El utilitarismo, 1863)
cualquier parte, de la
naturaleza, de la historia, las
costumbres, pero todo el que
carece de interés moral y
humano y se ha limitado solo a
obtener el beneficio de las
cosas por curiosidad es el
verdadero egoísta.
El renunciar al goce personal se justifica si contribuye al aumento de felicidad
para los demás; si no, es inútil.
<<Se debe toda clase de honores a aquel que puede renunciar al goce
personal de la vida, cuando su renunciación contribuye dignamente a aumentar
la felicidad del mundo. Pero el que lo hace, o pretende hacerlo, con otro fin, no
merece más admiración que el asceta que está en el altar >> 10
A veces decidimos renunciar en
cierta manera a nuestra
felicidad lo cual para esta
doctrina es muy aceptable,
siempre y cuando esto
contribuya a la felicidad de los
demás, pues si no es así, se
considera que esta renuncia al
bienestar propio no sirve de
nada, no tiene fundamento.
Bien propio y de los otros a un mismo nivel, unidos indisolublemente. La
educación debe enseñar esto.
<<segundo, que la educación y la opinión, que tan vasto poder tiene sobre el
carácter humano, usaran su poder para establecer en la mente de cada
10 (Mill, El utilitarismo, 1863)
individuo una asociación indisoluble entre su propia felicidad y el bien de todos;
especialmente entre su propia felicidad y la práctica de aquellos modos de
conducta, positiva y negativa, que la consideración de la felicidad universal
prescribe>>11
El ideal de perfección de la
moral utilitarista consiste en
buscar el bien de los demás
tanto como el personal, y aquí
se ve reflejado hasta cierto
punto la religión aludiendo que
hay que hacer con los demás lo
que quisiéramos que hicieran
con nosotros, sería ideal que en
la educación incluyeran y
recalcaran este pensamiento,
ya que son cosas que tiene
poder sobre el carácter
humano.
El motivo no tiene nada que ver con la moralidad de la acción, aunque sí con el
mérito del agente.
<<El hacer de esta falsa interpretación una base de objeción contra el
utilitarismo es tanto más injusto con él, cuanto sus partidarios han ido más lejos
que casi todos los otros moralistas en afirmar que el motivo no tiene nada que
ver con la moralidad de la acción, aunque si con el mérito del agente>> 12
Los objetantes del utilitarismo
interpretan que el hacer algo
bueno para alguien mas no
tiene nada que ver con la
11 (Mill, El utilitarismo, 1863)
12 (Mill, El utilitarismo, 1863)
moralidad del acto, pero si con
el mérito del agente, es decir,
qué lo que le interesa a esta
persona es que le reconozcan
su trabajo, mas no lo que
moralmente significa como
hacer lo correcto.
Difícil que tenga que mirar a los intereses de muchos; en general busco mi
felicidad y la de los que me rodean.
<<…es una falsa interpretación del modo de pensar utilitarista considerar que
implica que la gente haya de fijar su objetivo en algo tan amplio como el mundo
la sociedad en general>>13
Ahora bien con respecto a lo
anteriormente mencionado,
sobre el fin del utilitarismo que
se trata de conseguir la
felicidad propia y la de los
demás, decimos que también
esto es una falsa interpretación
de esta doctrina, pues es
imposible cumplir este objetivo
para algo tan amplio como la
población en general, entonces
nos damos cuenta que a lo que
se refiere es a la felicidad de
los que nos rodean.
13 (Mill, El utilitarismo, 1863)
Objeción: es una doctrina atea: si Dios quiso la felicidad de sus criaturas, el
utilitarismo es bien religioso.
<<No es raro oír hablar de la doctrina de la utilidad haciendo caer invectivas
sobre ella por atea… si es verdadera la creencia de que Dios desea ante todo
la felicidad de las criaturas, y que este fue el objeto de la creación, el
utilitarismo no solo no es una doctrina atea, sino que es más profundamente
religiosa que ninguna otra>>14
Hay errores sobre la
interpretación de esta doctrina,
algunos ya los hemos
mencionado antes y otro es el
hecho de que los objetantes
aseguran que es una doctrina
atea, pero analizando mejor
todo esto descubrimos que no
es así, pues el fin de Dios
desde la creación ha sido la
felicidad de las criaturas, y si
decimos que el fin del
utilitarismo también es la
felicidad de las personas,
comprobamos que el
utilitarismo no es una doctrina
atea, sino que es la doctrina
más religiosa que otras.
14 (Mill, El utilitarismo, 1863)
“Útil” es lo que da cualquier satisfacción (no sólo ventajas materiales),
especialmente de tipo espiritual o moral.
La felicidad a la que nos
referimos con el utilitarismo, no
solo se trata de cosas
materiales, sino también de lo
espiritual, de lo moral, es decir,
no nos referimos a darle algo
material a una persona para
hacerla feliz, esto puede
referirse a hacerle un favor por
ejemplo.
Objeción: no hay tiempo para calcular: obvio, pero usamos la costumbre que
fuimos adquiriendo mediante la experiencia.
<<Los defensores de la utilidad se sienten llamados con frecuencia a replicar
objeciones tales como esta de que antes de la acción no hay tiempo para
calcular o sopesar los efectos de una línea de conducta sobre la felicidad
general… La respuesta a esta objeción es que ha habido un amplio tiempo, a
saber, todo el pasado de la especie humana. Durante ese tiempo, el género
humano ha estado aprendiendo por experiencia las tendencias de las
acciones>>15
Otra de las objeciones para
esta doctrina es que antes de la
acción no hay tiempo para
calcular los efectos de una
línea de conducta sobre la
felicidad general, es decir que
15 (Mill, El utilitarismo, 1863)
al hacer algo no hay tiempo
para calcular o detenerse a
pensar si vamos a obtener o no
la felicidad general a lo cual los
defensores de esta doctrina
responden, diciendo que a lo
largo del tiempo hemos pasado
por muchas situaciones y
tenemos la experiencia
suficiente como para saber eso.
El primer principio de la moralidad implica también principios subordinados; no
hay obligación moral que no implique ningún principio secundario y sólo cuando
éstos entran en conflicto es necesario acudir a los primeros principios.
El autor señala que cualquiera
que sea el principio
fundamental de la moralidad,
siempre se necesitan los
principios subordinados, pues
considera absurdo creer que la
humanidad se encontrara
exactamente así como esta sin
la necesidad de haber tenido
consecuencias generales de las
experiencias pasadas.
ANEXOS. (Mill, El utilitarismo, 1863)
Biografía de Jonh Stuart Mill.
John Stuart Mill (Londres, 20 de mayo de 1806-Aviñón, Francia, 8 de mayo de
1873) fue un filósofo, político y economista inglés de origen escocés,
representante de la escuela económica clásica y teórico del utilitarismo,
planteamiento ético propuesto por su padrino Jeremy Bentham, que sería
recogido y difundido con profusión por Stuart Mill.
John Stuart Mill, el mayor de los hijos del filósofo, historiador y economista
James Mill, nació en Londres el 20 de mayo de 1806.
Los recuerdos más dolorosos de Mill en su infancia conectan con la forma en la
que su padre, seguidor de la teoría denominada utilitarismo, hablaba y trataba a
su esposa e hijos delante de los invitados, llegando a decir que su educación no
fue una educación de amor sino de miedo.
Los hijos de mi padre ni le amaron a él ni sintieron ningún tipo de afecto por
nadie más. Le tenía demasiado miedo como para que pudiera expresarme de
forma franca y carecía de voluntad propia, porque estaba tan acostumbrado a
que se me dijera lo que tenía que hacer (...) que adquirí la costumbre de dejar
que mi responsabilidad como agente moral la detentase mi padre.1
Pretendía darles a sus hijos una educación modelo siguiendo los principios del
utilitarismo, que consistía en someterlos a una secuencia de placeres y dolores
y enseñarlos a razonar adecuadamente. J. Stuart nunca jugó con otros niños.2
Su precocidad era excepcional: a la edad de tres años le enseñaron el alfabeto
griego y largas listas de palabras griegas con sus correspondientes
traducciones al inglés. Con unos ocho años ya había leído las fábulas de
Esopo, la Anábasis de Jenofonte y las Historias de Heródoto en su idioma
original; y también conocía ya a Luciano, Diógenes, Isócrates y seis diálogos de
Platón. Para entonces ya había leído mucha historia en inglés.
A la edad de ocho años empezó a estudiar latín y álgebra. Fue designado como
profesor de los niños más pequeños de su familia. Su principal lectura
continuaba siendo la historia, pero estudió también a todos los autores latinos y
griegos comúnmente leídos en las escuelas y universidades de aquel entonces.
No le enseñaron a escribir en latín ni en griego y nunca fue exactamente un
erudito; todo estaba orientado hacia el fin por el cual le hacían leer. A la edad
de diez años ya leía a Platón y Demóstenes con facilidad. La Historia de la India
de su padre fue publicada en 1818; inmediatamente después, a los doce años,
John comenzó el cuidadoso estudio de la lógica escolástica al tiempo que leía
los tratados lógicos de Aristóteles en su lengua original. Al año siguiente lo
introdujeron en la economía política y el estudio de Adam Smith y David
Ricardo, este último amigo cercano de la familia Mill.
Pero a los 20 años, en 1826, sufrió una «crisis mental», descrita detalladamente
en su Autobiografía (1873):
Desde el invierno de 1821, cuando leí por vez primera a Bentham, y
especialmente desde los comienzos de la Westminster Review, llegué a tener lo
que con verdad puede llamarse un fin en la vida: ser un reformador del mundo.
La concepción de mi propia felicidad se identificaba enteramente con este
objeto. [...] Pero llegó el momento en que desperté de esto como de un sueño.
Fue en el otoño de 1826. [...] El fin ha dejado de producir su encanto. ¿Cómo
podrán interesarme los medios? Me pareció que no quedaba nada por lo cual
vivir. [...] Mi amor a la Humanidad y a la excelencia de su propia salvación se
habían agotado. [...] Vi, o creo que vi, lo que siempre había acogido con
incredulidad: que el hábito del análisis tiende a acabar con los sentimientos. [...]
Las fuentes de la vanidad y de la ambición se habían secado en mí. [...] Me
había quedado embarrancado al comienzo de mi viaje, como un barco bien
equipado y con timón, pero sin vela.3
La lectura del pasaje de la muerte del padre en las Memorias de Marmontel
empezó a sacarle del atolladero en 1827: "La felicidad es la prueba de toda
regla de conducta y el fin de la vida, pero solo puede alcanzarse no haciendo de
él un fin directo" (Autobiografía, cap. V). Se rebeló contra su estricta educación,
contra el utilitarismo (aunque sin romper con él) y se abrió a nuevas corrientes
intelectuales, como el positivismo de Comte, al pensamiento romántico y al
socialismo.
Mill trabajó para la Compañía Británica de las Indias Orientales y fue al mismo
tiempo miembro del Parlamento por el partido Liberal. Mill abogó por aligerar las
cargas sobre Irlanda y básicamente trabajó por lo que él consideró oportuno. En
Consideraciones sobre el gobierno representativo, Mill propuso varias reformas
del Parlamento y del sistema electoral, especialmente trató las cuestiones de la
representación proporcional y la extensión del sufragio. En 1840 inició una
fecunda amistad con el psicólogo y filósofo escocés Alexander Bain.
En 1851 Mill se casó con Harriet Taylor tras 21 años de amistad. Taylor tuvo
una importante influencia sobre su trabajo e ideas, tanto durante su amistad
como durante su matrimonio. La relación con Harriet Taylor inspiró la defensa
de los derechos de las mujeres por parte de Mill.
Aunque no fue profesor universitario, Mill cultivó casi todas las ramas de la
filosofía, desde la lógica hasta la teoría política pasando por la ética. En lógica,
psicología y teoría del conocimiento Mill era empirista y positivista. Consideraba
que el conocimiento humano tenía su origen y su límite en la experiencia
observable. Todo conocimiento parte de las impresiones sensibles de los
sujetos y los conceptos más abstractos se forman a partir de las «asociaciones»
de impresiones realizadas por la mente. Este es el llamado asociacionismo
psíquico. Según Mill, la inducción es el principio lógico que permite derivar
conocimientos universales a partir de la observación de fenómenos particulares.
Después de haber observado muchos cisnes blancos particulares podría
inducirse el enunciado universal «todos los cisnes son blancos». Ahora bien,
una gran cantidad no equivale a la totalidad; muchos —por más que sean— no
puede equipararse a todos. De manera que el conocimiento científico es
meramente probable, no necesario, como ya indicó en su momento David
Hume, a quien Mill sigue en este punto.
GLOSARIO
Abrogar: Invalidar una ley o una disposición que hasta ese momento estaba en
vigor.
Asceta: Persona que pretende conseguir la perfección moral y espiritual a
través del ascetismo.
Consecuencialistas: Persona que practica el consecuencialismo.
Indisoluble: Que no puede ser disuelto o deshecho.
Invectivas: Discurso o escrito acre y violento contra alguien o algo .
Hedonismo: Doctrina ética que identifica el bien con el placer, especialmente
con el placer sensorial e inmediato.
Objeciones: Razonamiento o argumento contrario a alguien o a algo: nos
gustaría conocer vuestras objeciones a nuestro plan.
Paternalismo: Actitud de la persona que aplica las formas de autoridad y
protección, propias del padre en la familia tradicional, a otro tipo de relaciones
sociales: políticas, laborales, etc.
Phronesis: La palabra phronesis (Φρόνησις) viene de phroneo, que significa
'comprender'. En la Ética a Nicómaco de Aristóteles es la virtud del
pensamiento moral (virtud dianoética), normalmente traducida como sabiduría
práctica o prudencia.
Sopesar: Examinar con atención o considerar con prudencia las ventajas y los
inconvenientes de algo, o su importancia y trascendencia.
Subordinado: Que depende o está sometido a la orden o a la voluntad de otro.