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Sintitul 26

El documento examina la evolución histórica de la percepción de la infancia, destacando que hasta el siglo XIX los niños eran frecuentemente ignorados y maltratados, con una alta tasa de mortalidad infantil que dificultaba el apego emocional. A partir de la Revolución Industrial y avances médicos, la niñez comenzó a ser valorada y reconocida, lo que llevó a un cambio en la pedagogía y en la comprensión psicoanalítica del desarrollo infantil. Freud, influenciado por estos cambios, estableció conexiones entre la infancia y la vida adulta, reconociendo la importancia de la sexualidad y la emocionalidad en el desarrollo psíquico.

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Sintitul 26

El documento examina la evolución histórica de la percepción de la infancia, destacando que hasta el siglo XIX los niños eran frecuentemente ignorados y maltratados, con una alta tasa de mortalidad infantil que dificultaba el apego emocional. A partir de la Revolución Industrial y avances médicos, la niñez comenzó a ser valorada y reconocida, lo que llevó a un cambio en la pedagogía y en la comprensión psicoanalítica del desarrollo infantil. Freud, influenciado por estos cambios, estableció conexiones entre la infancia y la vida adulta, reconociendo la importancia de la sexualidad y la emocionalidad en el desarrollo psíquico.

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RAUL E.

LEVIN

El psicoanálisis y el significado que hoy damos a este término” (Ibídem, págs. 17/
18).
su relación con la Uno de los efectos (y a la vez confirmación) de esta falta de
consideración de la niñez, es la ausencia de testimonios que
permitan una reconstrucción histórica más o menos completa. No
historia de la infancia hay prácticamente datos que provengan de los niños y los aporta-
dos por adultos, especialmente a través de diarios, memorias y
correspondencia, toman aspectos parciales –si bien significati-
vos– y abarcan solamente niveles de población en consonancia
Raúl E. Levín con este tipo de testimonios. Un ejemplo clásico es el diario de
Heroard, médico personal de Luis XIII, sobre la infancia de éste.
Si bien se trata de un parte minucioso que abarca observaciones
“...y todas las tierras son parecidas, e sobre los años de niñez del Delfín, es difícil hacer una generaliza-
igualmente peligrosas para los niños.” ción, a partir de un caso tan particular, a toda la población infantil.
Marcel Schwob. (1991) Acerca de los niños pertenecientes a sectores más marginados y
menos instruidos, no hay información.
Es que solamente adquiría valor el niño por razones de herencia
I o linaje. Haciendo esta salvedad, la niñez era desconocida y por
lo tanto poco era lo que de ella se podía testimoniar en cuanto por
El concepto de infancia tal como lo entendemos hoy, es decir en ejemplo a desarrollo, puericultura, costumbres, afectos, etc.
tanto valorizado período inicial de la vida de una persona, es de Hay sí consenso acerca de la indiferencia con que se trató a los
adquisición tardía en la historia de la humanidad. niños y a las acciones brutales de los adultos hacia ellos.
Si bien es difícil hacer generalizaciones sobre un tema tan El infanticidio era común, aun cuando condenado por la Iglesia.
amplio, es notorio que el niño en tanto tal, durante largos períodos En realidad era considerado más un pecado que un delito, en el
históricos, no fue reconocido y fue víctima de toda una variedad caso de ser cometido por los padres. Si era sancionado por la ley,
de formas de rechazo, partiendo de la no aceptación de su ésta era fácilmente eludible. Los métodos más disimulados, eran:
inermidad y de sus mínimas necesidades afectivas, hasta los no dar alimento al niño por descuido o deliberadamente, o asfixiar-
tratos más brutales, incluyendo el infanticidio, fuera conciente o lo echándose sobre él en la cama (era normal que durmieran en la
no. misma cama con los padres, por lo tanto se trataba de un
Si actualmente podemos sentirnos afectados por los casos de “accidente” común).
maltrato infantil, éste no es comparable en extensión y gravedad Los más expuestos y menos amparados por las leyes, eran: 1)
al de la antigüedad. Dice Lloyd deMause (1987, pág. 15): “cuanto los hijos naturales y de prostitutas, 2) los de madres solteras, 3)
más se retrocede en el pasado, más bajo es el nivel de puericultura los hijos menores, 4) las hijas mujeres, 5) los huérfanos, 6) los
y más expuestos están los niños a la muerte violenta, al abandono, defectuosos, 7) los deficientes mentales y 8) los “engendros”.
los golpes, el terror y los abusos sexuales” [...] “cuanto más se Otro destino posible era el abandono, bajo diversas formas: 1)
retrocede en el tiempo menos eficacia muestran los padres en la venta (como esclavos, para sustituir hijo muerto de familia rica,
satisfacción de las necesidades de desarrollo del niño. Esto quiere etc.), 2) dar a criar a nodriza con desconexión parcial o total de
decir, por ejemplo, que si actualmente hay en Estados Unidos la madre, 3) internación en instituciones, 4) oblación a monaste-
menos de un millón de niños maltratados, habría un momento rios, 5) imposición de una tarea productiva económica, 6) cesión
histórico en que la mayoría de los niños eran maltratados, según a parientes o al señor del padre, 7) destino militar, 8) abandono

Psicoanálisis APdeBA - Vol. XVII - Nº 3 - 1995 613 614


PSICOANALISIS E INFANCIA RAUL E. LEVIN

simple. al cincuenta por ciento, y en la Rusia Imperial del cincuenta por


En los distintos períodos históricos fue común dar a los niños ciento. Y éstas son las cifras más comunes en los diversos
a nodrizas para ser criados separados de la madre. Por ejemplo, períodos históricos (excluyendo los de epidemias graves, que
en la Italia urbana del Renacimiento, el niño a lo largo de su diezmaban la población en general en una proporción mucho
infancia sufría los siguientes desplazamientos: al nacer del hogar mayor).
de origen era dado en crianza a una nodriza (balia), que vivía en Era muy difícil comprometerse afectivamente con un niño que
el campo. A los dos años se reintegraba al hogar y a los ocho o diez tenía alta probabilidad de morir, e incluso considerarlo como
se alejaba nuevamente para aprender un oficio. precursor de un futuro adulto. Por eso era preferible no tenerlo en
Se intentaba activamente eliminar la posibilidad de que se cuenta, rechazarlo, alejarlo, hasta que hubiera un mínimo de
crearan lazos afectivos entre los padres y el niño, e incluso que garantía de sobrevivencia. Existía un “tabú de afecto”, una suerte
este adquiriera individualidad, un lugar, un reconocimiento por de fatalismo, por ser alta la mortalidad. Elizabeth Wirth Marwick
derecho propio. (1987, pág. 330) expone la siguiente tesis de Ariès: “en el siglo
Es significativo que recién en el siglo XVII aparece represen- XVII y antes no se concebía la infancia como una edad con
tada la infancia en la pintura, ya que hasta entonces, como dice entidad propia que justificara un trato especial. Esto se basa en
Ariès (1987, pág. 57), “el arte medieval no conocía la infancia o parte en la idea de que unas tasas de mortalidad neonatal e infantil
no trataba de representársela; nos cuesta creer que esta ausencia tan elevadas imponían una especie de ‘tabú de afecto’ que
se debiera a la torpeza o a la incapacidad. Cabe más bien pensar impedía a los padres apegarse demasiado a unos hijos cuyas vidas
que en la sociedad no había espacio para la infancia”. Hasta no tenían muchas posibilidades de salvar”.
entonces, por ejemplo en el arte medieval, los niños eran repre- Una expresión significativa de la falta de reconocimiento de la
sentados como hombres reducidos. individualidad del niño, era la tendencia necronímica, que hacía
Fue importante en el Renacimiento, imprenta mediante, el que, según John Illick (1987, pág. 371), “en la Edad Media se
papel que le cupo a la Iglesia en cuanto a propiciar el reconoci- ponía el mismo nombre a dos hermanos, que se distinguían
miento del niño, alentar la lactancia (piénsese que era el factor de después por el apelativo de mayor o menor. En los comienzos de
sobrevivencia) y la relación afectiva mutua entre madre e hijo. En la Edad Moderna esta costumbre había caído en desuso, pero se
ese sentido la iconografía cristiana tuvo enorme influencia en los ponía el nombre de un niño que había muerto, al niño que había
cambios en la relación madre hijo, al difundir imágenes del nacido después. (Hoy no se da nunca a dos hermanos el mismo
nacimiento de Cristo, de Cristo al pecho, en las rodillas de la nombre, pues se considera que el nombre es propio de la persona
madre, etc. Igualmente con otras representaciones, por ejemplo insustituible)”.
las de la Matanza de los Inocentes (Noche de San Bartolomé), con Pero si queremos tener un panorama más completo debemos
escenas de madres angustiadas amparando a sus hijos. tener en cuenta la altísima incidencia de la mortalidad materna en
Pero el camino hacia la individuación del niño fue un trayecto el parto, que era más o menos equivalente a la de la mortalidad
histórico, que con muchos altibajos recién fue completándose infantil, lo que hacía muy probable que ambos, madre e hijo,
hacia mediados el siglo XIX. murieran en el parto, o que el último quedara huérfano al nacer.
Si indagamos en las razones de mayor peso que avalan este El poeta metafísico inglés John Donne (1572-1621) decía que el
desconocimiento y rechazo del niño, y la tendencia a eludir en la vientre de la madre era “el albergue de la muerte”.
relación los afectos que pudieran promover alguna forma de A lo dicho previamente hay que agregar también que el hecho
ligamen, hay que mencionar especialmente el papel que en esto de que el promedio de vida fuera en general mucho más bajo,
tuvo el altísimo índice de mortalidad infantil, que con ligeras derivaba en que fuera frecuente que a lo largo de los años de
variantes se mantuvo hasta el siglo pasado. infancia muriera uno o ambos padres del niño, con las secuelas
Para dar un ejemplo, en Francia en el siglo XVII, era del treinta que derivaban de la orfandad, nuevos matrimonios del progenitor

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PSICOANALISIS E INFANCIA RAUL E. LEVIN

viudo, etc. so, a la constitución de diversas teorías y escuelas, en especial en


los países con mayor participación en el desarrollo industrial.
II En la segunda mitad del siglo la Pedagogía se manifestaría
como una disciplina de enorme influencia no solamente en la
En el siglo XIX se produciría un radical cambio respecto a la formación técnica, sino también en la propagación y regulación de
acepción de la niñez, a partir de la concurrencia de diversos los standards culturales, de acuerdo a la modalidad nacional y al
factores que gradualmente y en la medida en que se fueron momento histórico de cada país. Así la educación se transformó
desarrollando los hechos históricos, contribuyeron a que fuera en asunto de interés en función del futuro económico, político y
considerada y jerarquizada hasta tal punto, que puede decirse que, social de los estados.
a diferencia de lo ocurrido hasta entonces, la sociedad toda centró Consignemos, de paso, que la impronta de la pedagogía, tras-
su interés en ese período de la vida, confiriéndole un status y un pasó lo que atañe a lo que podríamos considerar los orígenes del
reconocimiento tal, que cambió el anterior rechazo, desinterés o psicoanálisis, para seguir aún con vigencia, tanto en lo referido a
desconocimiento, por la asignación de un privilegiado papel diversas consideraciones de Freud acerca del psicoanálisis de
protagónico en la familia y en la sociedad. niños, como así también en tanto elemento revelador de diferen-
Como dijimos antes, son varios y se relacionan entre sí los cias teóricas y clínicas en la histórica polémica acerca del análisis
factores que confluyeron hacia esta nueva consideración de la infantil entre Anna Freud y Melanie Klein.
niñez, de la que podemos decir se fue constituyendo el concepto Otro factor del desarrollo del siglo XIX que contribuyó a la
de infancia, en un sentido de mayor aproximación hacia cómo lo posibilidad de esta nueva figuración de la niñez, proporcionando
entendemos actualmente. las garantías necesarias para esa suerte de apuesta a la validez
Fue también en este interjuego de circunstancias políticas, futura del niño, fue el extraordinario avance de la medicina,
sociales, económicas y científicas que, como iremos viendo, especialmente en lo relacionado con la prevención de las enfer-
podemos ubicar los orígenes de los descubrimientos y desarrollos medades infecto-contagiosas, que eran las de mayor incidencia en
del pensamiento psicoanalítico. la mortalidad infantil.
En primer lugar, debemos mencionar el auge y el desenvolvi- Esta nueva posibilidad ofrecida por los adelantos médicos
miento de la Revolución Industrial, con su creciente demanda de aseguraba, por una parte, la sobrevida del niño; la pedagogía, por
operarios, técnicos y profesionales para atender y perfeccionar la otra, validaba sobre esta base la formación y la especialización
maquinaria que incrementaría la producción y también para admi- para adecuarlo a lo que se esperaba de él, de acuerdo a las
nistrar la cada vez más compleja estructura de las empresas exigencias de la nueva sociedad industrial.
comerciales y fabriles. Esto suscitó la necesidad de educar y El Freud médico, en sus primeras conceptualizaciones del
capacitar a niños y jóvenes, con vistas a un futuro productivo. Se fenómeno histérico, utilizaría modelos provenientes de la medici-
fue incorporando así una idea de lo prospectivo en sus vidas, de na, especialmente los relacionados con las especialidades en las
lo que se desprendía, de hecho, un concepto de continuidad entre que se producían los avances más espectaculares: la bacteriología
vida infantil y futura vida adulta, en este caso en función de los y la neurología. La búsqueda para la medicina de un rigor y un
nuevos criterios de productividad. Sabemos de la importancia que método que la aproximara a las ciencias empírico naturales, con
habría de tener esta concepción longitudinal que articula niño y la posibilidad de articular relaciones causa-efecto en la explica-
adulto, en los orígenes del psicoanálisis, para resolver la enigmá- ción del fenómeno enfermedad, estuvo presente en las primeras
tica etiología del síntoma histérico. correlaciones que fue estableciendo el psicoanálisis entre pasado
Otro factor, concomitante y relacionado con el anterior, fue la y presente, dándole al primero un sentido etiológico en las mani-
importancia que iría adquiriendo la Pedagogía Infantil, tanto en festaciones patológicas del segundo.
sus manifestaciones teóricas como prácticas, dando lugar, inclu- Algunos esquemas, en los que trasciende la influencia del

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PSICOANALISIS E INFANCIA RAUL E. LEVIN

pensamiento médico, dieron sustento a sus conceptualizaciones III


aún en etapas avanzadas del desarrollo de la teoría. Es el caso, por
ejemplo, de las “series complementarias”, referidas a la corres- En un primer período, digamos el pre-1900, la idea de Freud
pondencia entre variables que inciden en la causación de una implicaba entonces una linealidad, casi probatoria, que conectaba
neurosis, que aparecen conformadas de una manera similar al escenas del pasado infantil con la actualidad sintomática. El
tradicional esquema de la bacteriología que da cuenta de las modelo médico causa-efecto estaba de alguna manera respaldado
relaciones recíprocas (de valor inverso), entre agente etiológico por las impresionantes mostraciones de Charcot, quien, utilizando
y terreno. la hipnosis, podía aparentemente retrotraer a la paciente histérica
Freud destacó y privilegió a partir de su inscripción en la a un supuesto pasado tal cual, punto desde el cual presuntamente
cultura de la época y de su formación científica y experiencia podía darse otro curso a la enfermedad (descarga, catarsis).
clínica, el lugar de la niñez y la correspondencia de ésta con la vida Pero Freud, desde la clínica (primero trabajando con Breuer,
adulta. Le reconoció una sexualidad específica y un papel para el luego solo), desarrollaba algo diferente a las meras demostracio-
narcisismo y la emocionalidad de la vida futura. Destacó a partir nes catárticas, como de alguna manera eran las exhibiciones de
de la niñez el acceso a una estructuración de la vida psíquica que Charcot, que no se diferenciaban demasiado de las mismas
sería constitutiva y se perpetuaría a lo largo de toda la vida de la escenas histéricas que querían develar. El trabajo psicoanalítico
persona. con el paciente era continuado, arduo y consecuente con las
La niñez, de acuerdo a este momento histórico, más que palabras y las emociones, no solamente del paciente sino también
rescatada, fue nombrada, investida, reconocida, incluso jerarqui- del analista. Se fueron dando las primeras aproximaciones a los
zada y hasta idealizada. conceptos que serían pilares del psicoanálisis: inconciente, repre-
Vale la pena, como para dejarlo mencionado, en tanto otro sión, transferencia, interpretación. Poco más adelante, a la prác-
factor que se da en el siglo XIX, la importancia que adquiere este tica con pacientes Freud añadiría su propio autoanálisis, que lo
período de la vida en la literatura, tanto en sus aspectos más llevaría a la certidumbre de algo que ya de alguna manera venía
idealizados (el Emilio, de Rousseau); en la denuncia y el rescate sospechando: las escenas, particularmente descriptas como de
de su desamparo y explotación en términos de la economía seducción, desencadenadoras del síntoma neurótico, pertenecían
industrial (Dickens); en el reconocimiento de lo que Freud más al orden de la fantasía. La relación con el pasado, y la posibilidad
tarde llamaría sexualidad perverso polimorfa (Gargantúa y de su reconstrucción, estaría complejizada por una serie de
Pantagruel de Rabelais), o en cuanto al reconocimiento de su intermediaciones, que aún siendo atravesadas, no garantizaban
capacidad de fantasía, creatividad, juego e inteligencia (Lewis una aproximación más o menos objetiva a lo que había sido de niño
Carroll). Pero pensamos que como metáfora del niño que adviene ese adulto, ahora en análisis. Compulsión a la repetición en
a la subjetividad, a cambio de una suerte de pacto por el que transferencia, sueños, síntomas, recuerdos encubridores, resigni-
promete un voluntarioso futuro en pos de la consecución de la ficación (après coup), serían conceptos de distinto nivel que
eficacia y la productividad, debemos nombrar el Pinocho de aportarían datos sobre la infancia, que no solamente debían ser
Collodi (1982), que de folletín por entregas pasó a ser una evaluados y ordenados, sino que además, por las mismas carac-
parábola casi mítica en tanto representación de un origen del terísticas del desarrollo del proceso analítico, estaban sujetos a
concepto de infancia en el siglo pasado. Estas son palabras de una continua movilidad [piénsese, por ejemplo, en las distintas
Pinocho, en respuesta a las del Hada (¿la sociedad?), que lo insta reconstrucciones de la escena primaria en el Hombre de los
“a verse ocupado, a trabajar”: “Estudiaré, trabajaré, haré todo lo Lobos, (Freud, 1918, págs. 3/111)].
que digas, porque, en suma, la vida de muñeco me aburre y quiero Aun si se suponía alguna ocasión puntual de significación en la
convertirme en un muchacho al precio que sea. ¿Me lo has causación del síntoma, ésta aparecía subsumida en una trama de
prometido, no es cierto?” (pág. 108). multideterminación, que alejaba la idea de que fuera pensada con

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un efecto lineal. co, de acuerdo a una época histórica?


La neurosis infantil, tal como se manifestaba en la transferen- Esta interrogación sigue vigente hoy, y adquiere mayor validez
cia, daba cuenta entonces de una versión fantaseada y actual cuando observamos qué fácilmente queda expuesta la niñez ante
acerca de la infancia del paciente adulto, pero, aunque esto tardó cualquier situación de conmoción o de perturbación en lo social o
–y tarda– en reconocerse, no se correspondía con lo que se familiar.
hubiera podido observar en el niño que fue. Esto nos lleva a buscar respuestas en el estudio del grado de
El niño pasaba a ocupar un lugar pleno de interrogantes para el validez de los mecanismos a través de los cuales hay una aparente
psicoanálisis. Si se daba crédito absoluto a lo reconstruido desde aceptación y consideración de la niñez por parte de la sociedad,
el adulto, el niño debía corresponder a dicha reconstrucción. Pero quedando en suspenso muchas preguntas acerca del verdadero
la complejidad y dinámica de los mecanismos que proveían de respaldo que tiene esta supuesta consideración por parte de los
datos a la reconstrucción, y el carácter de su procedimiento, adultos hacia la estructura infantil.
cuestionaban no sólo su objetividad, sino que además –y funda- Si lo pensamos desde el psicoanálisis, estos problemas, no
mentalmente– si dicha objetividad era necesaria y aún deseable. resueltos, quedarían planteados. A Freud no se le escapó que para
El niño, en tanto tal, quedaría perdido como objeto del psicoa- acceder al niño desde su psicoanálisis había dificultades, porque
nálisis. la niñez era diferente a la adultez: “Psicológicamente, el niño es
Freud intentócorroborar en el niño, en el historial de Juanito, un objeto diverso que el adulto”, escribiría en 1933. De esto dan
los hallazgos de las reconstrucciones de los análisis de adultos cuenta sus vacilaciones en su postura ante el psicoanálisis infan-
(Freud, 1909). Pero este niño quedó, en realidad, bastante afuera til. Incluso quedó planteado en sus alusiones a la implementación
de la escena analítica: fue analizado a través del discurso de la de la pedagogía como una prótesis para estos análisis, lo cual
neurosis del padre (incluyendo su propia transferencia con Freud). puede ser tomado como un reconocimiento de la necesidad de
Por lo tanto, en cierto modo, se llegó a una versión de la ocupar con medios ajenos al psicoanálisis los huecos que éste no
sintomatología del niño que en nada se diferencia de la del adulto. podía resolver, en tanto posibilidad de tender desde la intimidad de
Sería tomada como paradigma de la neurosis de angustia en la teoría puentes epistemológicos que allanaran las diferencias
Inhibición, síntoma y angustia (Freud, 1926). entre la estructura adulta e infantil.
Valdría preguntarse, como especulación, cuál sería el paciente
Juanito si su historia analítica hubiera sido conocida desde la IV
óptica de un análisis infantil, tal como lo efectuamos ahora,
dándole lugar al niño en tanto sujeto del análisis. No es que durante el período anterior a 1920 la única experien-
Pero en ese período histórico del psicoanálisis el niño, en tanto cia psicoanalítica con niños haya sido la que dio origen al historial
tal, había quedado “fuera de la teoría”. En sí mismo era una de Juanito (Freud, 1909, págs. 3/118). En primer lugar, es intere-
incógnita, no se correspondía a la estructura “adulta”. La resig- sante hacer notar, que en sus comienzos profesionales, digamos
nificación edípica, la amnesia infantil, contribuían a esa imposibi- en su período “pre-psicoanalítico”, Freud trabajó durante muchos
lidad de acceso a la niñez. años (1886-1896) en el Departamento Neurológico de la Clínica
Salvo que se le atribuyera al niño el carácter de “adulto para Niños del Dr. Kassowitz, concurriendo tres veces por
reducido” (como aparecía en la iconografía medieval), ¿no se le semana. Podemos suponer entonces que su aproximación a la
estaba asignando el lugar, o mejor dicho el no-lugar que tuvo la niñez y a su patología fue importante y surge de sus primeras
infancia hasta principios del siglo XIX? ¿Podía ser que ese no- experiencias como médico. Incluso algunos de sus primeros
lugar se hubiera superado sólo en apariencia, en virtud de inves- trabajos, de orientación neurológica, son de esta época, y corres-
timientos narcisistas del adulto en función de una instrumentación ponden a investigaciones realizadas sobre pacientes infantiles:
“egoísta” del niño, para usufructuarlo en lo afectivo y lo económi- Sobre hemianopsia en la primera infancia (1888); Estudio

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clínico sobre la hemiplejía cerebral en la infancia (1889); freudianos que interferían la suposición de la posibilidad de
Parálisis infantiles (1889); Las diplejías cerebrales en la abordar psicoanalíticamente al niño, Melanie Klein los omitió o
infancia (1893). modificó, teorizando de tal manera la experiencia clínica, que en
De la obra psicoanalítica de Freud se desprenden también muchos puntos perdió sus articulaciones con las concepciones
diversos y variados contactos terapéuticos con pacientes de freudianas. No es ésta tampoco la ocasión de desarrollar y
distintas edades hasta la adolescencia 1, así como también de profundizar en estas diferencias entre las concepciones freudiana
observación de niños pequeños. Quizás las más notorias de éstas y kleiniana. Simplemente, vamos a enunciar algunas:
hayan sido el juego del nieto con el carretel (Freud, 1920), los Complejo de Edipo: Klein lo sitúa cronológicamente antes
sueños infantiles de sus hijos (Freud, 1900), la niña de siete años que Freud, y no le asigna el mismo valor fundante y estructurante.
en Dos mentiras infantiles (Freud, 1913), y –aunque fuera a Tampoco es un referente para un concepto como el de après
través de una comunicación de la madre– la “asociación de ideas coup. La regresión permitiría acceder al conocimiento de las
de una niña de cuatro años” (Freud, 1920). etapas más tempranas.
También tenemos testimonios de otros analistas que atendie- Superyó precoz: instalado en el origen, daría cuenta, por
ron niños en esos años. Mencionamos los siguientes: Abraham, extensión, de una tópica desde el inicio.
Wulf, citados en Totem y tabú (1912), tratando niños fóbicos, Constitución del inconciente: no está en consideración en
Ferenczi (1913) y Pfeifer, citado por Freud (1920) 2 . Melanie Klein alguna hipótesis en ese sentido, ya sea de un
De todos modos, de estas experiencias –salvo el caso Juanito, “momento” primario, o en términos míticos o a través del desarro-
por supuesto– no hubo derivaciones teóricas o clínicas de tras- llo.
cendencia. Concepción de lo instintivo: instintos de vida y muerte,
La inauguración del camino hacia la consagración definitiva serían para Melanie Klein del mismo nivel, y en una recíproca
del psicoanálisis de niños fue sin duda alrededor de 1920, cuando relación de conflicto, muy diferente a la compleja (y en cierto
tres analistas mujeres establecieron la posibilidad de atender sentido oscura) trama que los relaciona, de acuerdo al entonces
directamente al niño mediante el recurso de implementar y reciente texto freudiano Más allá del principio del placer
jerarquizar técnicamente una manifestación que es propia de (1920).
ellos: el juego. Este pasó a ocupar, en el dispositivo analítico, un Identificación proyectiva: este concepto se superpondrá y
lugar semejante al de la asociación libre en el de adultos. aun se confundirá con el freudiano respecto a la transferencia.
Nos referimos a Hermine Hug Hellmuth, Anna Freud y Mela- Pero quizá gracias a esta posibilidad de emprender sus inves-
nie Klein. Pero nos vamos a ocupar especialmente de la última ya tigaciones sin regirse por preconceptos, Melanie Klein pudo dar
que fue quien con más decisión y con menos ataduras a las un panorama coherente y verosímil, de mucha riqueza y valor
convenciones teóricas y técnicas, se abocó a desarrollar y funda- clínico, de la mente del niño, aun del niño pequeño.
mentar la posibilidad de que el niño se constituyera en objeto de A pesar de que su teoría, además de lograr numerosos y
la exploración psicoanalítica como así también en protagonista del valiosos adeptos, se demostró y aun se consagró en la práctica
proceso de análisis. clínica, es muy difícil incorporarla en sus conceptos fundamenta-
No es ésta la oportunidad de hacer una reseña de las observa- les a la freudiana. La pregunta que se plantea es si esto se debe
ciones, descubrimientos y desarrollos de la teoría kleiniana. Es un a imposibilidades epistemológicas o no es más que un reflejo de
tema demasiado amplio y complejo como para hacerlo aquí. Pero las diferencias entre lo infantil y lo adulto.
debemos decir que en este emprendimiento, si había conceptos Pensamos que esa brecha entre las dos teorías (y también
entre la estructura adulta e infantil) es origen de una serie de
1
Ver listado en el trabajo de A. M. Wagner, 1994, pág. 4. problemas. Esta dificultad de articular las dos concepciones en el
2
Ver trabajo de C. Médici de Steiner. caso del análisis infantil, produce en el analista un quiebre lógico,

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PSICOANALISIS E INFANCIA RAUL E. LEVIN

que puede ser el fundamento y el origen de problemáticas contra-


transferenciales propias del psicoanálisis de niños. 3 Hay entonces, por un lado, una representación de la infancia en
Otra de las consecuencias de la labor kleiniana fue la posibi- el adulto que se ha ido construyendo y modificando a lo largo de
lidad de describir, a partir de la dialéctica entre clínica y teoriza- la vida, que no tiene vía de retorno para la aprehensión de la
ción, con sumo detalle y profundidad la patología infantil. Pero lo experiencia emocional infantil tal cual ocurrió. También en el
deducido de la observación directa tendría que discrepar con las proceso analítico esta versión sobre lo infantil se actualiza y
reconstrucciones de la infancia proveniente de los análisis adul- elabora en transferencia, constituyéndose como neurosis infantil
tos. que a lo largo del proceso, siempre en transferencia, tiende a ser
Es así que si tenemos en cuenta muchas descripciones clínicas, develada y resuelta ampliando y enriqueciendo la visión del
especialmente de niños pequeños, veremos que son diferentes a paciente de su infancia y con ella de su historia particular.
lo que se podría estructurar como neurosis infantil desde el adulto. Pero esta neurosis infantil del adulto bajo transferencia debe
Melanie Klein hará en la práctica una extensión del concepto de ser, por otro lado, diferenciada de la neurosis del niño en sí, que
neurosis a cuadros en los que no hay una estructuración neurótica, no necesariamente se corresponde con la versión adulta que se
al modo clásico. Es que la nosología infantil, sigue utilizando tendrá de la infancia, por ejemplo, en un eventual futuro análisis.
términos tomados de la adulta, que no la particularizan. Esto se La neurosis del niño a veces tiende a ser superpuesta y
expresa claramente en ciertas manifestaciones muy precoces, a encubierta por la versión de su infancia por parte del adulto. Es
las que Klein les aplica denominaciones de neurosis estructuradas, por eso importante rescatar que el antecedente neurótico de la
oscureciendo el hecho de que en verdad corresponden a mecanis- infancia efectivamente precede a la neurosis adulta, pero en
mos que no son neuróticos y que menos aún pueden llegar a general esta neurosis del niño discrepa de las floridas reconstruc-
constituir una neurosis. ciones que hará el adulto en transferencia analítica. Dice Freud
El pedir prestado nombres a la nosología adulta, da también en el Hombre de los Lobos: “Estoy presto a aseverar que toda
cuenta de las dificultades de acceso a la niñez, y no contribuye a neurosis de un adulto se edifica sobre su neurosis de la infancia,
que se comprendan en su especificidad manifestaciones (patoló- pero ésta no siempre fue lo bastante intensa como para llamar la
gicas o no) propias de la infancia. Un ejemplo de estos desliza- atención y ser discernida como tal” (Freud, 1918, pág. 90).
mientos terminológicos se da en la denominación de lo que Destacamos esto, porque esta duplicidad entre el niño de la
Melanie Klein llama fobias tempranas y mecanismos obsesivos observación y el de la reconstrucción, puede ir en detrimento del
precoces, que naturalmente no se compadecen con formaciones primero, al atribuírsele connotaciones que provienen de la versión
neuróticas constituidas, como podría suponerse de sus nombres. adulta o aun negando su peso etiológico en la constitución de las
Hay, entonces, una detallada aproximación clínica que aún no se patologías adultas, para centrar todo, en el conflicto actual.
ha completado con una terminología propia. No hay una semiolo- Citamos otro párrafo de Freud del historial del Hombre de los
gía, en un sentido estricto, para la clínica y la nosología psicoana- Lobos: “Pretenden buscar la causación de las neurosis casi
lítica infantil. exclusivamente en los serios conflictos de la vida posterior, y
Esto sería un indicio más de las dificultades para aprehender la suponen que la sustantividad de la infancia (el destacado es
niñez, aun en el caso de Melanie Klein, psicoanalista de extraor- mío) no es sino un espejismo que nos provoca en el análisis la
dinaria sagacidad clínica y creadora, además, de un dispositivo tendencia de los neuróticos a expresar sus experiencias del
técnico adecuado específicamente a ese fin. presente en reminiscencias y símbolos del lejano pasado” (Freud,
1918, pág. 48).
V Ese niño en sí, el niño real, quizá por el desconocimiento que
deriva de las dificultades ya anotadas respecto al acceso a él,
3
Ver Analizan un niño (Levín, 1988). tiende a ser desconsiderado, desconocido o banalizado en su

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“sustantividad”. formaciones de la fantasía que están destinadas a falsear la


Es en el terreno de la sexualidad donde quizás en mayor medida imagen del quehacer sexual infantil.” (Freud, 1909b, pág.
se establecen los deslizamientos de la concepción desde el adulto 162/163, llamada 39)
sobre lo que atañe al niño mismo. Se tiende a atribuir a la infancia
una sexualidad que se acomoda a las propias fantasías y recuer- VI
dos de la neurosis adulta y su particular forma de estructurarlas.
Hay quienes, en función de esto, incluso pueden afirmar que la Retomemos ahora el seguimiento de la historia de la infancia (y
llamada sexualidad infantil no implica una sexualidad del niño: correlativamente lo referido al concepto de niñez) en estos dos
sería sólo una atribución a la infancia de la sexualidad adulta, y si últimos siglos. Es notorio que a lo largo de ellos el niño fue
se suprimiera dicha atribución, el niño en sí carecería de sexua- ocupando un lugar destacado –y hasta puede decirse, desde un
lidad. cierto punto de vista, privilegiado– en el discurso y la considera-
También en este campo debemos enfatizar la “sustantividad” ción social. La posibilidad de prevenir para él un futuro se adecuó
de la sexualidad en la infancia, aun cuando difiera de la del adulto consecuentemente a la necesidad de que así fuera, en función de
y de la versión que éste tuviera sobre la de su propia niñez. un tiempo necesario para su capacitación de acuerdo a una
Freud señaló esta problemática y aludió al riesgo que implica sociedad industrial en desarrollo.
en tanto argumento resistencial para negar la sexualidad del niño, La continuidad temporal que relaciona la infancia con la
uno de los hallazgos más relevantes del psicoanálisis y que mayor adultez fue un valor que se impuso, en tanto tal, recién en el siglo
revulsión y rechazo suscitó. Citamos –fragmentariamente– algu- pasado.
nos párrafos de la llamada 39 del historial del Hombre de las El psicoanálisis tomó para sí en sus orígenes ese nuevo lugar
Ratas: que ocupaba el niño y, con sus raíces en las ciencias y la medicina
de la época, aplicó a su espectacular hallazgo de la corresponden-
“...el ser humano en crecimiento busca, en estas formacio- cia entre patología adulta e infantil, los esquemas de causalidad
nes de la fantasía sobre su primera infancia, borrar la directa. Constituyó así la idea de una niñez a la que se podía
memoria de su quehacer autoerótico, elevando sus hue- acceder en su materialidad a partir de los sueños, recuerdos y
llas mnémicas al estadio del amor de objeto: o sea, como un síntomas del paciente neurótico.
genuino historiógrafo, procura contemplar el pasado a la luz Pero no se sostendría mucho tiempo esta concepción que, por
del presente. De ahí, en esas fantasías, la abundancia de otra parte, también desde los inicios promovía dudas.
seducciones y atentados, cuando verdaderamente la reali- El llamado “giro del 1900” instaló definitivamente un psicoaná-
dad se limita a un quehacer autoerótico y a la incitación para lisis que accedió a una versión de la infancia producto de una serie
éste mediante ternuras y castigos. Además, uno descubre de mecanismos y transformaciones, que no por conocidos, o
que quien fantasea sobre su infancia sexualiza sus recuer- quizás justamente por ser conocidos en sus alcances, denotaron
dos, es decir, vincula vivencias triviales con su quehacer las dificultades para llegar a través del discurso del neurótico
sexual, extiende sobre ellas su interés sexual, en lo cual es adulto al conocimiento de la infancia tal cual es experimentada
probable que siga los rastros del nexo efectivamente pre- por el niño.
sente” [...] “Quienquiera que haya leído mi ‘Análisis de la El psicoanálisis dio cuenta desde sus desarrollos clínicos y
fobia de un niño de cinco años’ (1909) me creerá si digo que teóricos de una escisión inexorable entre una niñez perdida para
no es propósito de estas puntualizaciones rebajar con pos- siempre y una vida adulta desde la cual se construyen y recons-
terioridad la sexualidad infantil, por mí aseverada, reducién- truyen versiones históricas sobre la infancia, necesarias para la
dola al interés sexual de la pubertad. Sólo me propongo dar coherencia y continuidad de la identidad.
indicaciones técnicas a los efectos de resolver aquellas El niño-en-sí, quedó entonces desplazado por el niño-en-el

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adulto, hasta que Melanie Klein, sin tomar en cuenta las preven- esto supone), a la vez que hace también al niño posible depositario
ciones teóricas que señalaban una imposibilidad, encaró al niño ideal de lo más irracional de la persona adulta.
desde un dispositivo clínico ideado específicamente para atender- El aporte del psicoanálisis a la historia de la infancia ha sido el
lo. Pero sus conclusiones, de enorme riqueza, fueron en muchos reconocimiento del problema de la niñez en su complejidad y aun
puntos difíciles de articular con la teoría freudiana, de la misma en su imposibilidad. Con su método de investigación clínica, que
manera que lo es hacerlo con la concepción del niño desde sí hace del obstáculo un instrumento y un desafío, avanzó (y avanza)
mismo y la que proviene del adulto. ya sea resolviendo o dejando abiertos los interrogantes que se
Esta duplicidad propia de la vida humana, no es la única que la plantean, o a veces denotando y circunscribiendo problemáticas
caracteriza. El psicoanálisis, desde sus fundamentos, aludió a una “imposibles” para ubicarlas en tanto tales en un lugar de la teoría.
escisión del sujeto, denotada por un psiquismo dividido. Sabemos que el mejor aporte que se puede hacer ante el objeto
Como aproximación, podemos decir que si hay una escisión de investigación, en este caso la niñez, es deslindar lo que se sabe
sincrónica conciente-inconciente, también puede plantearse otra, de lo que no se sabe. Aun cuando en la dilucidación del pasado
en este caso diacrónica, la existente entre infancia y adultez. De infantil el psicoanálisis puede validar e interpretar material que
todos modos esto se relativiza si tomamos en cuenta una de las llega transformado por el proceso secundario, también reconoce
concepciones clásicas que asimila lo inconciente a lo infantil. un punto –lecho de roca– después del cual debemos suponer lo
Ambos son conceptos que en tanto referidos a lo reprimido y aun incognoscible, lo indeterminado, lo “antes” de una significación
a lo incognoscible, promueven resistencias y rechazo. que delimita un inaccesible, en tanto no metaforizado. Esto puede
La dimensión de desconocimiento encarnada en el niño puede quedar asimilado a un concepto de infancia.
ser una fuente de violencia hacia él, a la que se suma su inermidad, A ese “previo imposible” que a partir de un supuesto “momen-
que lo hace más vulnerable. to” de significación queda fuera de todo, queremos, ya que no
Si la historia de la infancia aportó al psicoanálisis un concepto metaforizar, al menos aludir, con el siguiente fragmento de un
de niñez que constituyó uno de los puntos de partida de su poema de Roberto Juarroz (1988, pág. 130):
desarrollo, el psicoanálisis pudo a su vez desentrañar y ofrecer a
la historia elementos que desmienten y reubican los alcances de Abrir los ojos es como empezar a cerrarlos.
ese aparente lugar de privilegio que se le otorga al niño. Parece que se abandonara una visión
Las diferentes modalidades en que persiste el maltrato infantil, que era más luz que la luz,
suponen, por ejemplo, una invariante que subsiste en la historia en más claridad que luz,
lo que hace a la relación del adulto (y la sociedad) con sus niños. más levedad abierta.
Si se atribuyó al “tabú de afecto” la desconsideración histórica
hacia la niñez, no podemos decir que éste sea el caso en estos BIBLIOGRAFIA
últimos dos siglos, en que el niño fue objeto de un singular
investimiento narcisístico, que lo ubicó en un lugar central de la A RIÈS , P H . El niño y la vida familiar en el Antiguo Régimen. Madrid:
familia y la sociedad. Taurus, 1987, pág. 57.
Sin embargo, la trama afectiva que recubre al niño y aún lo
eleva a un sitial de jerarquía, no ha conseguido modificar el riesgo RESUMEN
latente o manifiesto de violencia que pesa sobre él.
En una de sus connotaciones quizás más dolorosas, la partición Se hace una breve reseña de la historia de la infancia hasta el siglo
que caracteriza al psiquismo humano, da cuenta de la inaccesibi- XIX, para introducir los cambios sociales, culturales y científicos que
lidad representacional a experiencias de la vida infantil. Es un contribuyeron a la constitución de un concepto de niñez, inédito hasta
nuevo agravio al narcisismo (con el desprendimiento agresivo que entonces.

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Se estudia la importancia de ese nuevo lugar al que adviene la pas très bien délimitées.
infancia para los orígenes del psicoanálisis. Pour illustrer l’aspect théorique-clinique, on fait référence à la
El seguimiento de la historia del psicoanálisis reconoce distintos différence, pas toujours claire, entre névrose infantile et névrose de
momentos y acepciones respecto a la definición de lo infantil, a veces l'enfant, ou bien entre sexualité infantile et séxualité de l'enfant.
no claramente delimitadas y difíciles de hacer compatibles entre sí. Pour finir on fait quelques références aux contributions réciproques
Como ilustraciones teórico clínicas se alude a las diferencias, no entre la psychanalyse et l’histoire de l’enfance.
siempre bien establecidas, entre neurosis infantil y neurosis del niño
o entre sexualidad infantil y sexualidad del niño.
Por último se hacen algunas referencias a los aportes recíprocos C OLLODI , C. Las aventuras de Pinocho. Barcelona: Bruguera Ed., 1982.
entre psicoanálisis e historia de la infancia. F ERENCZI , S. (1913). Un pequeño gallo. En Sexo y psicoanálisis. Buenos
Aires: Hormé, 1959, cap. IX, pág. 171.
SUMMARY F REUD , S. (1900). La interpretación de los sueños. A.E. IV. págs. 146-
152.
A brief outline of the history of infancy up to the l9th Century is made,  (1909). Análisis de la fobia de un niño de cinco años. A.E., X, págs.
in order to introduce the social, cultural and scientific changes that have 3-118.
contributed to the establishment of a concept of childhood hitherto,  (1909). A propósito de un caso de neurosis obsesiva. A.E., X, págs.
unheard of. 162-163, llamada 39.
The importance this new place, where childhood has arrived, had for  (1913). Dos mentiras infantiles. A.E., XII, págs. 323-5.
the origins of psychoanalysis is studied.  (1913). Totem y tabú. A.E., XIII, págs. 131-1.
Along the history of psychoanalysis one can recognize different  (1918). De la historia de una neurosis infantil. A.E., XVII.
moments and different meanings for the definition of the infantile,  (1920). Más allá del principio del placer. A.E., XVIII, 1979, pág. 14.
sometimes with no clear delimitation, and difficulty to make them  (1920). Asociación de ideas de una niña de cuatro años. A.E., XVIII,
compatible with each other. págs. 261-2.
By way of a theoretical-clinical illustration, the not always well  (1926). Inhibición, síntoma y angustia. A.E., XX, págs. 3-118.
established differences of infantile neurosis and neurosis of the child,  (1933). Nuevas conferencias de introducción al psicoanálisis.
or between infantile sexuality and sexuality of the child, are mentioned. A.E., XXII, pág. 137.
Finally, some references are made of the mutual contributions I LLICK , J.E. La crianza de los niños en Inglaterra y América del Norte en
between psychoanalysis and the history of infancy. el siglo XVII. En Historia de la infancia, capítulo 7, pág. 371.
Madrid. Alianza, 1987.
J UARROZ , R. Undécima poesía vertical. Buenos Aires: Lohlé, 1988, pág.
130.
RESUME L EVÍN , R.E. (1988). Analizan a un niño. Psicoanálisis, vol. X, 1988, nº 2,
pág. 227.
On y fait un compte rendu de l’histoire de l’enfance jusqu’au XIXème L LOYD DE M AUSE . Historia de la infancia. En: Historia de la infancia. Madrid:
siècle, en signalant les mouvements sociaux, culturels et scientiphiques Alianza, 1987, pág. 15/18.
qui ont contribué à constituer le concept d’enfance, jusqu’à ce moment M ÉDICI DE S TEINER , C. Una historia de los psicoanalistas de niños a
inexistant. principios de siglo. En Psicoanálisis de niños y adolescentes en
Il est analysé depuis l’importance qu’il acquiert pour les origines de América Latina. Vol. I. Lima, 1994, págs. 51-71.
la psychanalyse, laquelle, au cours de son histoire, connaît des S CHWOB , M. Vidas imaginarias. La cruzada de los niños. México: Porrúa,
significations diverses pour ce concept, parfois contradictoires, parfois 1991, pág. 119.

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W AGNER , A. Ayer, hoy y mañana del psicoanálisis de niños y adolescen-


tes en Latinoamérica. Leído en el Primer Congreso Latinoameri-
cano de Psicoanálisis de Niños y Adolescentes. Córdoba, 1994,
pág. 4.
W IRTH M ARWICK, E. Naturaleza y educación. Pautas y tendencias de la
crianza de niños en la Francia del siglo XVII. En Historia de la
infancia. Madrid, Alianza, 1987.

Descriptores: Historia. Historia del psicoanálisis. Historia in-


fantil. Neurosis infantil. Niñez.

Raúl E. Levín
Av. del Libertador 260, 18º “A”
1001 Buenos Aires
Argentina

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