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Signos lingüísticos y fonemas en lengua

Este documento introduce los conceptos fundamentales de fonética y fonología. Explica que la lengua es un sistema de signos lingüísticos compuestos por un significante (sonido) y un significado (concepto). Los signos son mayormente arbitrarios. Describe los fonemas como abstracciones mentales de los sonidos y los alófonos como sus manifestaciones concretas. Indica que los grafemas representan fonemas en la escritura de forma imprecisa.

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Signos lingüísticos y fonemas en lengua

Este documento introduce los conceptos fundamentales de fonética y fonología. Explica que la lengua es un sistema de signos lingüísticos compuestos por un significante (sonido) y un significado (concepto). Los signos son mayormente arbitrarios. Describe los fonemas como abstracciones mentales de los sonidos y los alófonos como sus manifestaciones concretas. Indica que los grafemas representan fonemas en la escritura de forma imprecisa.

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Fonética y fonología

1. El signo lingüístico

La lengua es básicamente un sistema de signos, es decir, un sistema de elementos que


representan otros elementos. Para comunicarnos utilizamos signos que han sido acordados
previamente, pero que en realidad no tienen razón de ser. Me explico: estamos todos de
acuerdo en llamar "billetera" al objeto donde guardamos billetes y otras cosas por el estilo,
pero no hay ninguna característica del objeto mismo que nos obligue a llamarla así. De la
misma forma no hay ninguna señal en la palabra "billetera" que nos hable de su forma, uso,
características, etc. Simplemente estamos todos de acuerdo.

Por eso decimos que la gran mayoría de los signos del lenguaje (signos lingüísticos) son
arbitrarios (la billetera no tenía por qué llamarse billetera) y convencionales (en
castellano estamos todos de acuerdo en llamarle así). Si bien la gran mayoría de los signos
lingüísticos son arbitrarios hay algunos parcialmente motivados, como la palabra "miau" para
los gatos y muchas parecidas a esta.

Hablemos ahora del signo


lingüístico.

El signo lingüístico es definido por


Ferdinand de Saussure como "la
unión entre un concepto y una
imagen acústica", es decir, la unión
entre un significado (concepto) y un
significante (representación mental
de un sonido dado).

Silla, por ejemplo, es un signo


lingüístico formado por un
significante (/'sida/), que
corresponde a la suma de todos los
sonidos que componen la palabra, y
un significado, que corresponde a la
imagen o representación mental
que tenemos de aquello que es una silla, al concepto.

2. Fonemas, alófonos y grafemas

¿Y qué hay con los sonidos del lenguaje?, puedes preguntarte. Pues bien, todo aquí tiene su
razón de ser y su explicación.

Todas las lenguas humanas conocidas hasta el momento (sólo el Homo Sapiens ha
desarrollado esta gran capacidad) se articulan sobre la base de dos niveles: un primer nivel
donde los elementos se agrupan para formar significados, por ejemplo, palabras que se
juntan para formar este texto (perdonen lo simplista, queridos lingüistas) y un segundo nivel
de elementos sin significado que se organizan entre sí para formar e-s-t-a-s p-a-l-a-b-r-a-s:
los famosos fonemas (para más información sobre este concepto y otros asociados, revisa
el tema "Órganos del habla", de este Manual, en su apartado "Fonética articulatoria").

Los fonemas son una representación mental de los sonidos de cada lengua. No existen como
un hecho físico medible, sino como abstracciones. Lo que producimos con nuestro aparato
fonatorio en realidad son alófonos, que son manifestaciones concretas de los fonemas. Un
fonema dado puede tener varias maneras de ser realizado. Esto explica por qué cuando
pronunciamos de manera rápida y junta "un peso" (hazlo en voz alta) entendamos que lo
que viene luego de la "u" es el fonema /n/ en circunstancias de que pronunciamos el alófono
[m].
Para representar los fonemas se utilizan barras oblícuas, como en /dado/, y para representar
los alófonos se utilizan paréntesis de corchete, como en [dað̞o].

Sigamos. Los fonemas en castellano son 22, incluyendo fonemas consonánticos y vocálicos
(para más información sobre los fonemas del castellano revisa "El chileno y la lengua
castellana", en este Manual). Estos fonemas, que no significan nada, se combinan para
formar unidades con significado. Si te fijas, a través de un número finito de elementos se
puede construir un número virtualmente infinito de combinaciones, que es una de las
razones de por qué es tan productivo el lenguaje y no limitado. Para lograr esto, se hace uso
del contraste entre fonemas.

A estas alturas te podrá llamar la atención que nuestro alfabeto, en lugar de 22, tenga 27
signos para representar por escrito nuestra lengua. Pues bien, ya es hora de que sepas que
nuestro alfabeto no fue hecho con un criterio 100% fonológico, sino que hay muchas otras
variables por detrás: históricas, políticas, de tradición, etc. Dicho en otras palabras, nuestro
alfabeto no representa fielmente el repertorio de representaciones mentales de sonidos que
son suficientes para hacer todos los contrastes que utilizamos en castellano. Es inexacto.
Algunos ejemplos: ¿para qué queremos la "h" si no suena? ¿Para qué tener tres letras, "c",
"q" y "k", para representar en ocasiones el mismo sonido ("casa", "kilo", "queso")? En fin.

Para representar de mejor manera los sonidos del lenguaje, los lingüistas han desarrollado
alfabetos especiales. Estos alfabetos contienen signos gráficos ("letritas", si se quiere) que
representan cada uno de los sonidos posibles de articular con nuestro aparato fonatorio.
También debes pensar que se incluyen en estos alfabetos los acentos, tonos, y una
enormidad de otras variantes. En este Manual utilizamos el Alfabeto Fonético Internacional
(AFI).

Para efectos de comodidad, sin embargo, hacemos una mezcla bastante inexacta entre
alfabeto y AFI, para que se puedan comprender los conceptos que queremos ilustrar sin
alargarnos demasiado en "detalles" más bien técnicos (¡Me matarán mis profesores si leen
esto!).

Para terminar esto de fonemas y alófonos. Vamos con unos buenos ejemplos (tienes que
intentar sacarte el alfabeto de la cabeza para comprender esto, y concentrarte más bien en
los sonidos del lenguaje).

Imagina en tu cabeza la clásica palabra "tarro", y luego la palabra "sarro". ¿Qué diferencia a
estas dos palabras? ¡Vamos! ¡Piénsalo! No mires lo que sigue hasta que tengas la
respuesta...

Lo que las diferencia es sólo el sonido inicial. En uno tenemos /t/ y en otro /s/. Lo que me
permite diferenciar "tarro" de "sarro" es el sonido inicial que tiene cada uno, pues
contrastan, los percibimos como diferentes. Esto ocurre porque ambos son fonemas del
castellano, y su función es precisamente hacer estos contrastes que nos permitan construir y
diferenciar las palabras una de la otra.

Tenemos ahora la palabra "cholga". Imagina a un locutor de radio diciendo "cholga" y luego
(si has tenido la experiencia) a un vendedor de cholgas, en alguna feria de por ahí. ¿Se te
ocurre alguna diferencia? Una es más breve, como una explosión, con la lengua más bien
tensa, y la otra, la del vendedor, es más relajada, más larga y puede extenderse.
Usualmente, para dar cuenta de esta diferencia a través del alfabeto se escribe "cholga" -
[tʃolɣ̞a] versus "sholga" - [ʃolɣ̞a]. Pues bien. En ambos casos, sin duda alguna, sabemos que
se está hablando del famoso molusco bivalvo marino comestible, de la misma familia que el
mejillón, pero de mayor tamaño, abundante en la zona del canal de Beagle y del estrecho de
Magallanes. ¿Por qué entendemos el mismo significado en ambos casos si se pronunció algo
distinto? Porque "ch" - [tʃ] y "sh" - [ʃ] son distintas manifestaciones concretas (¡Alófonos!) de
un mismo fonema /tʃ/. Si los contrastamos ("cholga" versus "sholga") no producen
diferencias de palabras. Con esto confirmamos que todo fonema tiene formas concretas de
ser realizado, a través de los alófonos.

Sigamos. ¿Qué sucede si pronuncias en tu cabeza la palabra "chaya" y luego "raya"? ¿Cuál es
la diferencia? Si te fijas, hay diferencia sólo en el sonido inicial de ambas palabras.
El sonido inicial en estas palabras produce una diferencia de significado (significan cosas
distintas), por lo tanto estamos en presencia de fonemas. No importará si decimos [tʃaʝ̞a] o
[ʃaʝ̞a], la palabra igualmente será distinta de "raya". Ambos sonidos concretos [tʃ] y [ʃ] son
alófonos pertenecientes al fonema /tʃ/, que se opone al fonema /r/, de "raya". Los fonemas
sólo se oponen con fonemas, pero recuerda que los fonemas no necesariamente tienen una
sola forma de articularse.

¿Quedó claro? Es complicado, lo sé, pero la vida sigue. Vamos ahora con el concepto de
grafema (que es muy fácil de comprender, estimados y estimadas).

Grafema es la "unidad mínima e indivisible de un sistema de representación gráfica de la


lengua" (Fontanillo, 1986: 133). Nuevamente, dicho en otras palabras, es cada uno de los
signos gráficos que se usan representar sonidos (letritas, para los duros).

Este párrafo lo escribo usando grafemas. Para transcribir alófonos y fonemas, por otra
parte, también usamos un sistema especial de grafemas o letras, específicamente las del
Alfabeto Fonético Internacional, que es bastante conocido y suficientemente útil para
nuestros propósitos acá (aunque no es el único usado por los lingüistas). Si quieres bajar
este alfabeto (se baja como una fuente en tu computador) visita el sitio web de la
"International Phonetic Association (IPA)".

3. Clasificación articulatoria de los sonidos del lenguaje

Uno de los problemas con que se encontraron los lingüistas en sus estudios fue que
necesitaban clasificar y representar los sonidos del lenguaje de una manera fiel, que no
diera lugar a dudas o equívocos en sus descripciones de lenguas.

Se dieron cuenta al cabo de un tiempo que todos los sonidos del lenguaje utilizados por el
hombre pueden ser clasificados usando un número no muy grande de variables (rasgos),
que se encuentran presentes (por presencia o ausencia) en los fonemas y alófonos.

Cuatro son los rasgos principales para el castellano y, en general, para el resto de los idiomas
"occidentales", a saber, acción de las cuerdas vocales, acción del velo del paladar, modo de
articulación y zona de articulación (en los temas "Órganos del habla" y "El chileno y la lengua
castellana" de este Manual encontrarás una descripción más acabada de los sonidos del
castellano de Chile, con animaciones de cómo son producidos en nuestro aparato fonatorio y
videos de su pronunciación).

a) Acción de las cuerdas vocales

Si en la producción de un sonido encontramos vibración de las cuerdas vocales, los sonidos


reciben el nombre de "sonidos articulatorios sonoros".

Para detectar si hay o no vibración de las cuerdas vocales mientras hablas, simplemente
puedes tocar tu garganta mientras pronuncias, por ejemplo, el sonido "m" y luego "s".
¿Notas el contraste?

Entre los sonidos que utilizan la vibración de las cuerdas vocales se cuentan todas las vocales
(¡Pero claro!) y muchas de las consonantes, como /b, d, g, l, m, n/, entre otras. Si, en
cambio, no se produce vibración, el sonido recibe el nombre de "sonido articulatorio áfono",
como /p, t, k, s, f/, etc.

b) Por la acción del velo del paladar

Según este criterio, los sonidos se pueden enmarcar como orales o nasales. Los orales se
producen cuando el conducto nasal está cerrado y el aire es expulsado sólo por la cavidad
bucal, como en /a, u, o, p, g, b/, etc. Los sonidos nasales se generan cuando el conducto
nasal se encuentra abierto debido a que el velo del paladar se posiciona separado o distante
de la pared faríngea (fondo de la garganta, un poco arriba y detrás de la campanita).
Ejemplos de sonidos nasales son /m/ y /n/.
Existen dos maneras para que un sonido nasal ocurra. La primera ocurre si en algún lugar de
la boca se detiene totalmente el aire y al mismo tiempo el paladar se mantiene abierto, como
en el caso de /m, n, ɲ/. La segunda manera ocurre cuando el conducto nasal y la boca están
abiertos, produciéndose así un sonido oronasal, ya que el aire se expulsa por ambos
conductos a la vez. En castellano tenemos pocos sonidos como estos, y son alofónicos (no
fonemas). Más que nada en vocales que se contaminan un poco con sonidos nasales que
están cerca de ellas.

c) Por el modo de articulación

Se basa en el grado de abertura bucal, que produce modificaciones en la corriente del aire
durante la articulación de sonidos. A través de este criterio, los sonidos se pueden clasificar
en:

Las vocales, que se originan cuando la cavidad bucal está completamente abierta y el aire
pasa libre y sin interrupción. Se clasifican en anteriores (/i/, /e/), centrales (/a/) y
posteriores (/o/, /u/), dependiendo del lugar donde se sitúe la lengua. Y se clasifican
también como abiertas (/e/, /a/, /o/) o cerradas (/i/, /u/), dependiendo de cuán abiertos
estén los labios en su articulación.

Las consonantes, que se producen cuando la salida del aire se dificulta en algún sector de
la cavidad bucal. Clasificadas a su vez en:

● Oclusivas: se generan cuando ocurre un cierre total de los órganos articulatorios, y


luego una abertura violenta, como en una explosión. Ejemplos de consonantes
oclusivas son /p, t, k, b, d, g/.
● Fricativas: el sonido se produce mediante una estrechez producida en los órganos
articulatorios, sin que éstos lleguen a juntarse. El aire pasa a través de los órganos
que se acercan, provocando un sonido, como en /f/ y /s/.
● Africadas: el cierre completo de los órganos articulatorios es seguido por una
pequeña apertura que permite el deslizamiento del aire que estuvo contenido
instante de cierre completo hacia el exterior (fricación). Las consonantes africadas
constan de dos momentos: el primero de oclusión, y el segundo de fricación, pero
con la particularidad de que ambos deben estar situados en el mismo lugar
articulatorio. A modo de ejemplo de consonantes africadas: las dos de "chicha" (/tʃ/).
● Aproximantes: en estas consonantes los órganos articulatorios se acercan un poco,
pero no lo suficiente como para que se produzca un ruido de fricción, como en las
fricativas. En el castellano chileno, /b/, /d/ y /g/ se pronuncian como aproximantes
entre vocales (como en "hada", "haga" o "haba"). El fonema /ʝ̞/ también es
aproximante.
● Nasales: se origina cuando la cavidad bucal se encuentra cerrada y la cavidad nasal
abierta, como en /m/, /n/ y /ɲ/.
● Líquidas: se clasifican en dos grupos, por una parte están las laterales, que se
caracterizan porque la salida del aire se realiza por uno o ambos costados de la
cavidad bucal, como en /l/, y por otra están las vibrantes, como en /ɾ/ (vibrante
simple) y /r/ (vibrante múltiple), cuya principal característica es la producción de una
o más vibraciones que genera la punta de la lengua (ápice) contra la parte de la
encía interior que está justo arriba de los dientes superiores (alveolos).

d) Por el lugar o zona de articulación

Según el lugar donde se pongan en contacto los órganos articulatorios. Los sonidos vocálicos
se pueden clasificar en:

● Anteriores: /i/, /e/


● Centrales: /a/
● Posteriores: /o/, /u/

Y los sonidos consonánticos (del castellano) se pueden clasificar en:

● Bilabiales: /p/, /b/, /m/


● Labiodentales: /f/
● Postdentales: /t/, /d/
● Apicoalveolares: /n/, /l/, /ɾ/, /r/
● Predorsoalveolares: /s/
● Alveolopalatales: /tʃ/
● Mediopalatales: /ʝ̞/, /ɲ/
● Velares: /k/, /g/, /x/

4. Fonética

La fonética constituye una rama de la lingüística que se dedica a estudiar la parte material
de los sonidos de una lengua a partir de cómo son emitidos, cuáles son sus características
acústicas y cómo son percibidos. En otras palabras, es el estudio de los sonidos del lenguaje
o alófonos.

Como la comunicación humana requiere de por lo menos dos individuos para funcionar
(emisor y receptor), la fonética se hace cargo de dos aspectos principales:

a) Un aspecto acústico, preocupado del estudio de la disposición o estructura de los


sonidos del lenguaje (onda sonora), y el modo de la reacción del oído ante esos mismos
sonidos.

b) Un aspecto articulatorio o fisiológico, que se ocupa del comportamiento del aparato


fonatorio (dale un vistazo al tema "Órganos del habla", en este Manual) y de cómo éste
influye e interviene en la producción de los sonidos de nuestro lenguaje.

Es importante señalar que la producción de sonidos no sería posible si no está presente la


inteligencia. La fonética debe ocuparse también, por tanto, de los procesos mentales que se
hacen necesarios para el total dominio de un lenguaje organizado, en cuanto incluye un
sistema fonético.

 4.1. División de la fonética

La fonética puede dividirse en diversas ramas, entre las que podemos mencionar:

● Fonética descriptiva o sincrónica, que se ocupa de describir un momento (estado)


por el que atraviesa la lengua.
● Fonética evolutiva o histórica. También llamada fonética diacrónica, tiene como
función explicar los cambios experimentados por una lengua en el curso de sus
sucesivos momentos o estados.
● Fonética auditiva. Estudia la manera como es percibido el sonido por el hombre.
● Fonética psicológica. Se ocupa del modo como se comporta el oyente frente a
ciertos estímulos acústicos que se relacionan con el uso del lenguaje.
● Fonética experimental. Es aquella que observa desde el punto de vista físico los
sonidos de nuestro lenguaje.
● Fonética normativa u Ortoepía. Es el conjunto de reglas o normas válidas dentro
de un grupo lingüístico que determinan una buena o aceptable pronunciación.
● Fonética articulatoria o fisiológica. Se dedica a estudiar los sonidos desde el punto
de vista fisiológico, es decir, describe el comportamiento de los órganos articulatorios
que intervienen en la producción de los sonidos de la lengua, la posición en la que se
encuentran estos órganos de fonación y la influencia de esta posición en la variación
de los distintos rumbos que toma el aire al salir o ser expulsado por la boca, nariz u
otro órgano como la garganta, permitiendo así la generación de los distintos sonidos.
● Fonética acústica. A grandes rasgos, se puede definir como el "estudio de la onda
sonora".

 
4.2. Breve historia de la Fonética

Fueron quienes estudiaban el sánscrito (uno de los idiomas que podemos encontrar en India)
los que llevaron a cabo los primeros estudios de fonética, hace más 2000 años atrás.

El autor del tratado "De Litteris", el danés J. Matthias, fue el primer fonetista del mundo
moderno. Wallis, un matemático inglés que ejercía como docente para sordomudos fue
quien por primera vez clasificó las vocales según su punto de articulación (lugar donde se
producen en la boca), en 1653. C. Hellwag inventó el triángulo vocálico en 1781. El estudio
de la fonética acústica se inauguró con el médico alemán Hermann Helmholtz, quien
escribió "Sensaciones del Tono" (1863), mientras que la fonética experimental vio a su
primer investigador en el monje Jean Pierre Rousselot, que publica entre los años 1897 y
1908 "Principes de Phonetique experimentale". De este modo, el siglo XIX comienza con el
estudio de la fonética desde otros ángulos, esbozándose la teoría del fonema, postulada por
Jan Baudouin de Courtenay, y posteriormente formulada por el fundador del
estructuralismo, Ferdinand de Saussure. Tomás Navarro Tomás, autor del "Manual de
pronunciación española", trabaja en la escuela de la fonética descriptiva y articulatoria, y su
discípulo Samuel Gili Gaya, en 1961, publica "Elementos de la fonética general".
La teoría fonética obtuvo la más grande de sus contribuciones por parte de Leonard
Bloomfield y Edward Sapir en los Estados Unidos (dale una mirada al aporte de éste
último también a temas de "Tradición oral", en este Manual), mientras que la teoría de las
características universales de todos los sistemas fonémicos fue desarrollada por Roman
Jakobson, fundador del Círculo Lingüístico de Praga.

Si nos enfocamos a la Fonética Española, podemos establecer que esta escuela posee dos
enfoques o líneas de estudio: por una parte está el estructuralismo, representado por Emilio
Alarcos Llorach que en 1969 publica su obra "Fonología Española"; y por otra la línea
acústica, cuyo máximo representante es Antonio Quilis, quien colabora con el fonetista B.
Malmberg, y publica en 1963 "Fonética y Fonología del español".
5. Fonología
La fonología se encarga de analizar los elementos fónicos del lenguaje desde el punto de
vista de la función que cumplen en el sistema lingüístico. A diferencia de la fonética, la
fonología ve en los sonidos unidades discretas o segmentos (fonemas).

l análisis fonológico distingue dos tipos de elementos:

● Segmentos, como por ejemplo los fonemas y los rasgos distintivos (que
definiremos un poquito más adelante).
● Suprasegmentos, como la entonación, el ritmo el tono, el acento, entre otros.

 5.1. División de la fonología

La fonología, al igual que la fonética, está sujeta a una división según su centro de estudio o
importancia. Así, se puede clasificar en:

● Fonología sincrónica, que se basa en el análisis del sistema fonológico de un


determinado momento de la lengua.
● Fonología diacrónica, que estudia los cambios fonológicos, la transformación de un
estado a otro de la lengua a través del tiempo.
● Fonología general, cuyo fin consiste en elaborar leyes que rijan el sistema fonológico
de una lengua determinada.
● Fonología contrastiva, que contrapone el sistema fonológico de dos o más lenguas,
estableciendo así sus principales semejanzas y diferencias.

 5.2. Algunos conceptos imperdibles

El fonema

Se puede definir al fonema como "la unidad mínima distintiva", es decir, la unidad lingüística
más pequeña. No posee un significado por sí mismo, pero sí tienen la capacidad de
diferenciar el significado de las palabras a las que componen.

Existen dos maneras comunes de corroborar el valor distintivo de un fonema:

a) Sustitución

● /b/ me permite distinguir /'beso/ de /'peso/


● /e/ me permite distinguir /'beso/ de /'baso/

b) Eliminación

● El fonema /b/ distingue /'beso/ de /'eso/.


● El fonema /s/ distingue /'beso/ de /'beo/.
● El fonema /o/ distingue /'beso/ de /'bes/

Rasgo distintivo

Se denomina rasgo distintivo a cada una de las características fonéticas de las que se
compone un fonema y que son capaces de cambiar uno de ellos por otro, por consiguiente,
son capaces de cambiar el sentido completo de una palabra. Por ejemplo:

/p/ /b/
Bilabial Bilabial

Oclusivo Oclusivo

Oral Oral

Áfono Rasgo distintivo Sonoro


Estos son los rasgos de estos fonemas:

● Bilabial: que se articula (pronuncia) juntando ambos labios.


● Oclusivo: que se articula con una suerte de explosión de aire contenido.
● Oral: que durante su articulación el velo del paladar está cerrado (en las nasales
como "n" está abierto).
● Áfono: que se articula sin usar las cuerdas vocales.
● Sonoro: que se articula usando las cuerdas vocales.

Los rasgos distintivos permiten diferenciar un fonema de otro y no necesariamente debe


haber uno entre dos fonemas, como encontrábamos entre /p/ y /b/.

Rasgos redundantes

Los rasgos redundantes no hacen la diferencia entre dos fonemas, como por ejemplo en la
oposición /b/ y /p/, los rasgos comunes (modo y zona de articulación, acción del velo del
paladar) son los que establecen el conjunto de rasgos redundantes. Por ejemplo:

/p/ /b/

Bilabial Rasgo redundante Bilabial

Oclusivo Rasgo redundante Oclusivo


Oral Rasgo redundante Oral

Áfono Rasgo distintivo Sonoro


Alófono

El fonema es algo distinto del sonido concreto del habla. Los sonidos concretos poseen
propiedades que otros rasgos no presentan. Un mismo fonema puede ser realizado de
diferentes formas (se refiere a que se realizan sonidos distintos), siempre y cuando posea los
mismos rasgos distintivos (en castellano, [tʃ] y [ʃ] tienen sólo rasgos redundantes, no
distintivos). El alófono es, a fin de cuentas, la variación fonética de un fonema ([tʃ] y [ʃ] son
variaciones fonéticas del fonema /tʃ/, que está al comienzo de la palabra "cholga").

Contexto

A modo de versito (me lo aprendí de memoria alguna vez), diremos que el contexto es el
conjunto de unidades que preceden y suceden de modo inmediato a una unidad fónica de la
misma naturaleza, y que con su presencia condicionan la forma y la función de dicha unidad.
Dicho de otra manera, el contexto corresponde a la ubicación que toma una unidad fonética.
No hay sólo un contexto, sino que existe un conjunto de ellos en los que una unidad puede
aparecer. A esta serie de contextos en los que un fonema puede estar presente se da el
nombre de distribución. Así como hay una diversidad de contextos, también una
clasificación para la distribución (los ejemplos valen sólo para el castellano):

a) Distribución complementaria: Se puede definir como la "relación existente entre dos o


más unidades fonéticas que no poseen contexto en común". Esto quiere decir que ninguna
de las unidades fonéticas aparece exactamente en el mismo lugar o posición que la otra.
Siempre pertenecen al mismo fonema dos alófonos en que están en distribución
complementaria. Por ejemplo:

[d] --> dato (consonante tensa, con contacto)

/d/

ada (consonante relajada, sin


[ð̞] -->
contacto)
Para el fonema /d/ encontramos los alófonos [d] y [ð̞]. El primero de estos alófonos lo
podemos encontrar en posición inicial absoluta, después de consonantes nasales y después
de /l/, pero nunca entre vocales o luego de otra consonante. El segundo alófono [ð̞] lo
encontramos entre vocales y luego de cualquier consonante que no sea nasal o /l/, y nunca
en posición inicial absoluta.

b) Distribución contrastante o equivalente: Existe cuando dos o más unidades fónicas


aparecen en la misma clase de contexto. Por ejemplo, /e/ y /o/ pueden encontrarse al
principio de una palabra (ello - olla), en el interior de la palabra (beca - boca), y por último,
al final de la palabra (esto - este).

Si dos sonidos son diferentes, parcial o totalmente opuestos, estamos frente a la existencia
de un par mínimo, que consiste, básicamente, en cambiar un sonido por otro dentro de un
enunciado. Ejemplo: /t/ y /d/ en /'toro/ y /'doro/, respectivamente. El recurrir al par mínimo
es lo más conveniente para saber si estamos ante la presencia de distribución contrastante, y
de ser así, lo que se puede concluir a partir de esto es que existen dos fonemas diferentes.
Si dos alófonos en un mismo contexto causan diferencia de significado, estamos en presencia
de fonemas diferentes.

La distribución contrastante está sujeta a una subdivisión, en la que podemos encontrar:

● Distribución contrastante parcial, que puede manifestarse a través de una relación


de intersección o de inclusión. La relación de intersección ocurre cuando dos sonidos
presentan contextos comunes y contextos en los que uno aparece y no el otro, y
viceversa, por ejemplo /'pacto/ y /'paɾto/ comparten todos los contextos, salvo el
inicial de palabra, donde /ɾ/ vibrante simple no puede ir. La relación de inclusión se
manifiesta cuando un sonido aparece en todos los contextos en que aparece otro
sonido, y además, posiciones en las que el otro no puede aparecer.
● Distribución contrastante total, donde dos sonidos comparten todos los contextos.

c) Variación libre: Ocurre cuando dos o más unidades fonéticas totalmente diferentes
aparecen en el mismo contexto sin alterar el sentido de la palabra. Por lo general, se debe a
razones de tipo extralingüístico, como el nivel sociocultural, la región de la cual provengan
los hablantes, la edad, el sexo, la situación de elocución, etc. Por ejemplo, [tʃ] y [ʃ], en el
castellano de Chile.

Existe una gran similitud entre la distribución contrastante y la variación libre, ya que se
debe atravesar por contextos iguales para poder corroborar su existencia, sin embargo, hay
una diferencia crucial: la distribución contrastante se basa en dos fonemas, mientras que la
variación libre trabaja con alófonos del mismo fonema (¡Wow!).

Neutralización

Determinadas oposiciones o contrastes de fonemas pueden perder la función distintiva


cuando se ubican en algunos contextos. La neutralización, entonces, puede definirse como la
pérdida de la función diferenciadora de una oposición de fonemas al interior de un
determinado contexto fónico.

/m/, /n/ y /ɲ/ se oponen en posición inicial de sílaba:

mata ['mata]

nata ['nata]

ñata ['ɲata]
Sin embargo, esa oposición se neutraliza cuando se ubica en posición final de sílaba, donde
para pronunciar el fonema /n/ se puede usar la forma [m], [n] y [ŋ], dependiendo de lo que
exija el contexto y sin que nos demos cuenta siquiera que a veces no pronunciamos una /n/
con todas las de la ley.

"Un paso" [um'paso] Bilabial


"Un dato" [un̪'dato] Postdental

"Un kaso" [uŋ'kaso] Velar


Archifonema

El fenómeno del archifonema va de la mano del proceso de neutralización. Cuando se


produce la neutralización de dos fonemas, la función diferenciadora de la oposición que se
establece entre los fonemas queda como parte del conjunto de rasgos distintivos que tienen
en común (¿se entendió?). En otras palabras, para representar un conjunto de fonemas que
pierden a través de la neutralización el rasgo que los diferencia, se escoge algún otro rasgo
que los congregue, usualmente el que haga referencia al modo de articulación (oclusividad,
fricatividad, nasalidad, etc.). A este conjunto de rasgos distintivos lo llamamos
archifonema, y funciona como un fonema sintético que es válido para todos los sonidos
nasales (N) en este caso. Por ejemplo: /uN'paso/ vs. /uN'kaso/.

La neutralización no sólo ocurre con las consonantes nasales, sino también con las vibrantes
simple y múltiple cuando se ubican al final de la sílaba. Representaremos el archifonema con
el grafema "R". Por ejemplo: /'mueRte/ vs. /ko'meR/.

Si te fijas, puedes decir "muerte" con cualquiera de las dos "eres" (la corta, como en "pero" o
la larga de "perro"), no importa la diferencia (hay neutralización), de manera que se puede
representar este conjunto de rasgos como un conjunto, un archifonema.

En términos, generales el archifonema tiene lugar también en las sílabas que terminan con
consonante (trabadas) y en las oclusivas finales de sílaba. Este archifonema también se
representa con una letra mayúscula.

Fíjate en los siguientes pares de ejemplos:

Archifonema Palabra 1 Transcripción Palabra 2 Transcripción

/B/ Cápsula /'kaBsula/ Absoluto /aBso'luto/

/D/ Ritmo /'riDmo/ Adyacente /aDʝ̞a'sente/

/G/ Agnóstico /aG'nostiko/ Técnico /'teGniko/


En las posiciones que te muestran los ejemplos, puedes usar indistintamente los pares de
fonemas, y se te entenderá igual. Inténtalo: da lo mismo di dices "cápsula" o "cábsula". Se
comprende igual. O "absoluto" versus "apsoluto". Una vez más hay una neutralización y
archifonemas.

Ahora bien, es muy importante comprender que, tal como lo es la neutralización, este es
un asunto que está dentro de las problemáticas fonológicas. Producto de ciertos fenómenos
fonético-articulatorios se ve afectado el sistema fonológico.

Regla de combinación de fonemas

La posición de los fonemas dentro de una palabra no es al lote, sino que todos aplicamos
intuitivamente reglas, que conocemos por el simple hecho de ser hablantes nativos del
español. Un ejemplo de estas reglas es la disposición del fonema /n/, que no puede estar
seguido de otra consonante si se ubica al inicio de la palabra (no encontramos en español
algo como "nga-llo"); sin embargo, si se ubica al final de sílaba, inmediatamente lo sucede
una consonante (como en "an-tes"; si no estuviera la consonante, sería "a-nes"). Otro
ejemplo es lo que ocurre con el fonema consonántico /t/, que puede estar seguido de un
fonema líquido como /l/ y /ɾ/ ("atlas", "atrás"). Pero no sólo /t/ puede estar sucedido de
estos fonemas, sino también /d/, /b/, /p/, /g/, /k/ y /f/ ("odre", "pobre", "aplicar", "sangre",
"choclo" y "fruta", por dar algunos ejemplos).

Con respecto a las vocales, aparecen en cualquier lugar de la palabra, debido a que por sí
solas pueden constituir una sílaba.
Otras reglas:

● Al principio de palabra puede aparecer cualquier fonema consonántico, menos /ɾ/ (la
de "pero"). En esta posición se admiten además grupos consonánticos, siempre y
cuando el primer componente sea una oclusiva (/p/, /t/, /k/, /b/, /d/, /g/) o /f/, y el
segundo sea un fonema líquido (/ɾ/, /l/).
● Al final de una palabra puede ir cualquier fonema, a excepción de /ɲ/, /g/, /k/, /f/, /ɾ/
(vibrante simple, la de "pero") y /b/. Hay fonemas consonánticos cuyo uso al final de
sílaba es bastante poco común, como el caso de /x/ (de "Joel"), /m/ y /p/, que se
utiliza la mayoría de las veces en palabras que han llegado del extranjero al español.

Referencias

FONTANILLO M., Enrique. 1986: Diccionario de Lingüística. 1ª edic., Anaya, Madrid.

Referencias de imágenes

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