CLINICA MEDICA Y QUIRURGICA DE GRANDES ANIMALES
PROLAPSO UTERINO EN UNA YEGUA
DESCRIPCION DE UN CASO CLINICO
Hernández, H.O.1 Wolcan, G. 1; Begher, F.A.1; Scolari Rinaldi, M.V.1; Kehoe, P. 1; Miranda, R.P. 1; Muriel M.G.1
1
Servicio de Medicina y Cirugía de Grandes Animales, Hospital Escuela.
Facultad de Ciencias Veterinarias, Universidad Nacional de La Plata. CC 296 (B1900AVW).
La Plata, Buenos Aires, Argentina.
hhernandez@[Link]
Palabras clave: Equino, Prolapso uterino.
Introducción:
El prolapso uterino es una afección poco común en la yegua. Por lo general ocurre a
consecuencia de un parto distocico o retención placentaria y, aunque es más común en yeguas
que han tenido partos difíciles, puede suceder sin estos antecedentes. Es una situación
esporádica que se da en animales añosos o débiles y una circunstancia con la que deben lidiar
los centros de cría de las diferentes razas caballares. En estos sitios, donde con regularidad se
asisten los partos, lo común es que los prolapsos sean detectados inmediatamente, por lo que
su evolución no supera el término de algunas horas. Esto favorece el tratamiento, que
básicamente consiste en re-posicionar el útero. Si se demora el mismo, el transcurso del tiempo
en estas condiciones generan que el órgano se vea afectado en su irrigación, con
edematización paulatina y progresiva; lo que lo vuelve más friable, más susceptible a la ruptura
y con mayor riesgo de sufrir el desgarro de sus principales vasos sanguíneos. La desvitalización
consecuente del útero, puede ocasionar cambios en la economía del animal, con riesgo para su
vida. Además la ruptura de los vasos uterinos puede ser una complicación fatal.
Objetivos:
El objetivo de este trabajo es describir la presentación clínica de un prolapso uterino con cuatro
días de evolución; detallar las maniobras realizadas para resolverlo y documentar la evolución
del animal luego de esto.
Materiales y Métodos:
Se realizó el examen de una hembra equina que ingresó con un prolapso completo de útero, de
cuatro días de evolución. El órgano se observaba en mal estado, edematizado y con signos de
necrosis en diversas áreas. El animal evidenciaba signos de decaimiento y malestar general,
con marcado deterioro físico. Luego de la estabilización hemodinámica de la yegua, se evaluó
al órgano afectado para determinar su viabilidad. Finalmente se llevaron a cabo maniobras de
re-introducción del mismo, bajo sedación y anestesia epidural baja, con limpieza de la región
afectada. El animal permaneció internado para su tratamiento y control, el cual se llevó a cabo
mediante periódicas ecografias trans-rectales y endoscopias uterinas.
Resultados:
El animal presentaba mucosas congestivas, tiempo de llenado capilar retrasado, frecuencia
cardiaca 90 lpm y respiratoria 24 cpm, deshidratación de 8% y pulso aumentado; laceraciones
corporales, principalmente en áreas de prominencias óseas y más profundas en axilas; con
enfisema subcutáneo en dorso-lomo y región cervical. El útero estaba totalmente prolapsado,
edematizado, frio, el endometrio desvitalizado y sucio con barro y pasto.
Se realizó la toilette del periné y útero; sobre éste se colocó abundante hielo, azúcar y
nitrofurazona; a fin de reducir el edema del órgano. Luego se efectuó una anestesia epidural
baja con Lidocaína (1,5 ml) y Xilazina (0,2 ml) y se re-posicionó el órgano. Se colocaron tres
litros de agua destilada estéril tibia en su luz mediante sedación con Xilazina y Butorfanol.
El tratamiento médico indicado incluyó fluidoterapia, analgésicos/antiinflamatorios como
Meglumina de Flunixin; D.M.S.O. y antibióticos cómo Penicilina G sódica, Gentamicina y
Metronidazol; vacunación antitetánica. También se realizaron lavajes uterinos con solución de
Iodo al 1% en solución fisiológica seguidos de la aplicación de Oxitocina a 5 U.I. Totales.
Conclusiones:
Si bien la resolución médica es de elección en estos casos, debido a la evolución del cuadro, se
planteó la posibilidad de realizar la resección del órgano, por la necrosis que presentaba el
mismo. Esta opción fue desechada por el mal estado general del animal, que no estaba en
condiciones de ser intervenido quirúrgicamente. A pesar del estado del órgano al momento de
su re-introducción; la evolución favorable luego del tratamiento médico permite afirmar que este
procedimiento es de elección en aquellos casos que la reposición sea posible,
independientemente de la evolución del prolapso.
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