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SEVEN

El documento describe una serie de asesinatos realizados por un psicópata que utiliza los siete pecados capitales como motivación y representación de sus víctimas. Cada asesinato está marcado por símbolos que conectan a las víctimas con sus respectivos pecados, como la gula, la avaricia, la lujuria, la envidia y la ira. El desenlace culmina con el agente David Mills, quien, consumido por la ira, se convierte en el último pecado al asesinar al culpable, John Doe.
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El documento describe una serie de asesinatos realizados por un psicópata que utiliza los siete pecados capitales como motivación y representación de sus víctimas. Cada asesinato está marcado por símbolos que conectan a las víctimas con sus respectivos pecados, como la gula, la avaricia, la lujuria, la envidia y la ira. El desenlace culmina con el agente David Mills, quien, consumido por la ira, se convierte en el último pecado al asesinar al culpable, John Doe.
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El hombre gordo (como tal) Para el asesino era la representación

exacta del pecado de la gula, una persona que ha dedicado su


vida a satisfacer su apetito desmedido, y del cual las personas
“deben” reírse al caminar por la calle.

Ataduras en los pies de la víctima


Señal clara de que el hombre estaba ahí contra su voluntad,
recibiendo la tortura del psicópata sin poder escapar.

Palabra “GULA” escrita con grasa


Conexión directa de este primer asesinato, con el pecado capital
de la Gula, representando la grasa, como el síntoma de los
obesos.
El abogado (como tal)
Para el asesino era la representación exacta del pecado de la
avaricia, una persona que ha dedicado su vida a amasar dinero a
costa de liberar asesinos, violadores y secuestradores
Fotografía de la esposa de víctima con una marca de sangre
entre sus ojos.
Era la pista del asesino para que los agentes encontraran el
cuadro que no estaba en el lugar correcto de la escena del
crimen, y de esta forma puedan hallar a la siguiente víctima.

La frase “HELP ME” escrita con huellas sobre la pared del


asesinato de la Avaricia.
Pistas que deja el asesino, para que los agentes de policía,
encuentren a Víctor a través de su registro de huellas, y puedan
seguir con la cadena de pecados capitales.
La prostituta como tal
Era la prueba viva, para el asesino, del pecado capital de la
lujuria, una mujer que contagiaba a los hombres con sida al tener
relaciones con ellos, y no importarle ni su vida, ni la de los
demás.
ENVIDIA

John Doe (asesino)


El mismo asesino es el penúltimo pecado y la esposa de Mills la
última víctima que han de encontrar.
John, a base de indirectas, le hace saber a Mills que fue a visitar a
su esposa, pues envidiaba su vida. Quiso jugar a ser un esposo
ejemplar, pero no lo consiguió, y se llevó de recuerdo su cabeza,
matándola y también matando al bebé que hubiera llegado a
nacer.
IRA

David Mills (agente de policía)


Es el último pecado tras hacer de John Doe la víctima. Después
de comunicarle a Mills el asesinato de su mujer,. Somerset trata
de convencerlo de que, si dispara a John, éste habrá ganado.
Mills, cegado por «la ira», le dispara varias veces. Es arrestado y
conducido en un coche de policía, seriamente perjudicado
mentalmente, a la cárcel, dónde le esperará la pena capital. La
muerte de David Mills, se presupone para que se cumpla la obra
de John Doe, dónde los 7 pecadores capitales hallan la muerte
como castigo.

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