Temperatura de color
Hay colores fríos y colores cálidos. Y los distinguimos sin ninguna explicación
teórica, porque los sentimos así.
nuestra visión se adapta continuamente y corrige esas tonalidades que
tienen las diferentes luces que nos rodean, sin apenas darnos cuenta de ello.
Es decir, si hay algo blanco, nuestro cerebro nos dice que es blanco y lo
percibimos como blanco, aunque este pueda, en verdad, estar reflejando una
luz de una tonalidad concreta.
La temperatura de color es un término que hace referencia a la calidez o
frialdad de la luz emitida por una fuente.
Cada fuente luminosa emite una luz con distinto color o temperatura de
color. Esta temperatura de color se mide en grados Kelvin y varía desde el
rojo (luz cálida) hasta el azul (luz fría), cuanto más elevado es el valor, más
fría es la luz, y cuanto más bajo, más cálida. La luz blanca se considera que se
sitúa sobre los 5.500K, que es la luz del flash o de las horas centrales del día.
Para controlar la temperatura de color con la cámara se hará un balance de
blancos. Este es el modo que tenemos de decirle a la cámara qué es blanco
puro en la escena que nos encontramos y según la luz que tenemos. Las
cámaras suelen traer configuraciones por defecto según los tipos de
iluminación o podemos personalizarlo con una tarjeta o carta de grises.