CREPES
CREPES
Deben consultar un caso exitoso de orden Nacional que tenga las siguientes características:
En medio de sus clases, la pareja había estado contemplando la idea de iniciar un negocio de
comida con el objetivo de crear nuevas propuestas gastronómicas en la ciudad. Esta idea se le
ocurrió a Beatriz, quien tuvo la oportunidad de viajar con su padre a Europa y quedó fascinada con
los pequeños puestos de crepes en las calles de parís.
A finales de los 70, Guillermo Fernández, el padre de Beatriz, tenía un negocio llamado “La Galería
del Gourmet”, ubicado en una casona de la carrera 11 con calle 85 en Bogotá, en el que vendía
productos exóticos como crema de castañas, café Vienna, marañones Bazzini’z, brandy con sabor a
melocotón, caviar negro Romanoff y arenques. Lamentablemente, en 1980 este negocio quebró,
dejando a la familia en medio de serias dificultades económicas.
Simultáneamente, la familia de Eduardo también enfrentaba una crisis financiera producto del
fracaso de un negocio de su padre. Ante la complicada situación, los jóvenes pensaron que ya sus
padres habían hecho mucho por ellos y que era el momento de comenzar a aportar.
Beatriz le comentó a su padre la idea que venía dando vueltas en su cabeza. Viendo la ilusión y
pasión en los ojos de la joven, Guillermo decide prestarle el semisótano donde se encontraba su
negocio para que diera vida a la idea.
Ambos se complementaban muy bien y hacían un gran equipo: ella artista, creativa y soñadora; él
visionario, mesurado y analítico.
DIFICULTADES
La situación de los Waffles cambio por completo gracias a un misterioso suceso… Según
cuenta la emprendedora, quince días después de haber abierto por primera vez el
negocio, llegó al lugar una anciana y pidió unos waffles. Tras probarlos, la llamó y le dijo:
“Tus waffles son horribles”. Beatriz y Eduardo quedaron sin palabras, pero reconocían que
ella tenía toda la razón. La anciana se puso de pie y pidió entrar a la cocina; dio una vuelta
por el lugar y les dijo: “Todo esto me parece muy simpático. Yo soy experta en waffles; les
voy a regalar mi receta”. Salió del local y una hora más tarde regresó con una receta
escrita en papel dentro de un frasco de vidrió. Les entregó la receta y se fue. Desde
entonces, esa es la receta que la empresa usa para preparar los waffles con los que han
conquistado a millones de paladares. Los emprendedores añaden que luego intentaron
encontrar a la anciana para agradecerle, pero nunca más volvieron a saber de ella.
Luego de esos 15 días pensando, llegaron a la conclusión de que no querían ser los más
ricos ni los más grandes, sino que querían tener una empresa admirada por sus
restaurantes, por su comida, por su gente, por su responsabilidad social y por
absolutamente todo lo que hacían. Así nació la misión que guiaría a la empresa en su
siguiente etapa: “Despertar admiración por servir arte con amor y alegría a precios
razonables.”
Con una sólida estructura empresarial, un gran propósito y mucha ilusión, Crepes &
Waffles continuó sus planes de expansión abriendo decenas de nuevos establecimientos
cada año y llegando a países como Panamá, Venezuela, México, Perú, Brasil, Chile y
España, aunque eventualmente tuvieron que cerrar en algunos de estos países debido a
problemas administrativos.
En 1983, Crepes & Waffles abre su segundo local, ubicado en el Centro Internacional de Bogotá. En
este nuevo local la barra de madera se transformó en mesas individuales y comenzaron a ofrecer
servicio personalizado.
Durante los siguientes años, la compañía inició su expansión por el territorio nacional abriendo
locales en las ciudades de Cartagena, Cali y Medellín.
A medida que la empresa crecía, sus fundadores comenzaron a desarrollar planes para apoyar a
sus trabajadores y para retribuir a la sociedad parte del éxito que estaban logrando, pues ambos
siempre han sido fieles creyentes de que el emprendimiento debe ir de la mano con la
responsabilidad social.
En 1995, abren su primer establecimiento fuera de Colombia, eligiendo a Quito – Ecuador como su
nuevo destino.
Para ese momento, Beatriz y Eduardo sentían que tenían un enorme compromiso con sus clientes,
con sus trabajadores y con la sociedad, por lo que decidieron conformar una junta directiva para
que la empresa tuviera una visión más amplia y pudiera seguir creciendo sin depender de ellos.
A lo largo de estos 40 años de historia, la empresa y sus fundadores han recibido diversos
reconocimientos por su labor social y empresarial, entre ellos, “Reconocimiento del Colegio de
Estudios Superiores de Administración como empresarios del año” en el 2010; “Mercurio de Oro al
Mérito Empresarial” otorgado por FENALCO en el 2012; y “Premio Emprendedor del Año EY
categoría Máster” en el 2019.
Como dato curioso, Beatriz cuenta que, cuando Crepes & Waffles apenas estaba empezando, el
rector de la universidad le dijo: “¿Cuatro años de carrera para terminar como vendedora de
mostrador?” Esta frase la hizo llorar mucho, pero ella no renunció a su sueño. Tiempo después,
cuando la compañía se había convertido en un caso de éxito en el país, el rector la llamó para
felicitarla y le dijo: “Niña Betty, ha dejado usted muy en alto el nombre del CESA”. A lo que ella
respondió: “Mire a dónde está llegando su vendedora de mostrador”.
Propósito: Ellos tenían claro que querían trascender, por ello se guiaron por grandes propósitos
personales, empresariales y sociales que fueron su motor en los momentos más difíciles de su
proceso de emprendimiento.
Creer: Si hay una palabra que describa muy bien a esta pareja de emprendedores, esa es
justamente la palabra CREER. Creyeron en ellos, en sus ideas, en sus talentos, en sus trabajadores
y en su manera de ver los negocios. Comenta Beatriz que una de las cosas más difíciles fue desafiar
la academia y las teorías, para hacer empresa siguiendo su intuición. Muchas de las decisiones que
tomaban iban en contra de lo que decían los libros. Si ambos se hubiesen dejado llevar por las
teorías, seguramente habrían construido un tipo de empresa completamente diferente.
Arte: Afirman que no están en el negocio de la comida, sino del arte. Se ven a sí mismos y a sus
trabajadores como artistas que se complementan para ofrecer una obra de teatro en la que los
comensales son su público. Bajo esta premisa, la empresa no se esfuerza por ganar el dinero de los
clientes, sino su reconocimiento, sus aplausos y el que los recomienden a otras personas.
Compromiso Social: Crepes & Waffles es una empresa con corazón. Sus trabajadores son
principalmente madres cabeza de familia, muchas de ellas víctimas de violencia. Una de sus
políticas de contratación es darle la oportunidad a algunas personas que nadie más contrataría,
pues para ellos no solamente es importante la aptitud, sino también la actitud. Todos sus
trabajadores son apoyados a través planes de salud, educación y vivienda diseñados para
cuidarlos, capacitarlos y ayudarlos a crecer. Además, la compañía contribuye con diversos
proyectos sociales y ambientales relacionados con agricultura regenerativa, apoyo a comunidades
campesinas y empoderamiento a la mujer.
Cultura Empresarial: La empresa se ha desarrollado bajo principios y valores fundamentales que
busca impregnar en cada una de las personas que allí trabajan. Como costumbre, siempre inician
el día con un mensaje espiritual y palabras de aliento para motivar a los trabajadores.
Actualmente, Crepes & Waffles se posiciona como una de las cadenas de restaurantes más
importantes y admiradas de Latinoamérica, con más de 190 establecimientos, más de 6 mil
trabajadores y generando ingresos anuales por encima de los $140 millones de dólares.
Recientemente, la compañía puso en marcha su propia flota de domiciliarias con motos eléctricas
para hacer frente a la crisis desatada por la expansión del Covid-19 en el mundo, esto con el
objetivo de garantizar un excelente servicio y generar más empleos para mujeres.
Beatriz y Eduardo, por su parte, mantienen una buena relación y siguen liderando su empresa con
la misma convicción y pasión que los llevó a iniciarla. Se rumoraba que la compañía estaba en
venta debido a la separación de sus fundadores, pero Beatriz desmintió esas afirmaciones con una
canción de rap que se hizo viral en Internet.
Una compañía que ha sabido reinventarse a través del tiempo y que se ha consolidado como un
ejemplo de la importancia de emprender creando valor para los clientes, los trabajadores y la
sociedad. En las propias palabras de sus fundadores:
“NO BUSQUEN SER GRANDES, PORQUE A LA GRANDEZA RARA VEZ LE SIGUE LA BONDAD. MÁS
BIEN HAY QUE PROCURAR SER BUENOS, PORQUE A LA BONDAD SIEMPRE LE SIGUE LA
GRANDEZA.”