Trabajo
Trabajo
FICCIÓN
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ÍNDICE
1. INTRODUCCIÓN…………………………………………………..pág. 3
2. EL CASO……………………………………………………………….pág. 4-15
2.1. CONTEXTO HISTÓRICO……………………………….pág. 4-5
2.2. VÍCTIMAS Y LOCALIZACIONES…………………….pág. 5-13
2.2.1. MARY ANN NICHOLS………………………….pág. 6-7
2.2.2. ANNIE CHAPMAN………………………………pág. 7-8
2.2.3. ELIZABETH STRIDE……………………………..pág. 8-10
2.2.4. CATHERINE EDDOWES………………………pág. 10-11
2.2.5. MARY JANE KELLY……………………………..pág. 11-13
2.3. PERFIL CRIMINAL Y PSICOLÓGICO………………pág. 13-15
3. IMPACTO SOCIAL: CULTURA
POPULAR…………………………………………………………….pág. 15-20
3.1. CINE……………………………………………………………pág. 15-19
3.2. LITERATURA……………………………………………….pág. 19-20
4. ANÁLISIS DE PELÍCULAS Y LIBROS, CONTRASTE
CON LA REALIDAD………………………………………………pág. 20-25
5. CONCLUSIONES…………………………………………………..pág. 25-26
6. ANEXOS………………………………………………………………pág. 26-35
a) LOCALIZACIONES DE LOS CRÍMENES………………pág. 26
b) PERFIL/ANÁLISIS CRIMINAL DEL FBI
POR JOHN DOUGLAS (1988)…………………………..pág. 26-34
7. BIBLIOGRAFÍA……………………………………………………..pág. 34-36
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1. INTRODUCCIÓN
Jack el Destripador quizá sea uno de los asesinos en serie más reconocidos y polémicos de
la historia. Aunque su número de víctimas confirmadas fue solo de 5, un número mucho menor
que cualquier otro de los “famosos” asesinos que vinieron después (como Ted Bundy o Andrei
Chikatilo), la brutalidad y mediatización de los crímenes junto a la época en la que tuvieron lugar y,
por tanto, los escasos avances en investigación policial y análisis de pruebas contribuyeron a que
se creara tal halo de misterio e incluso de leyenda alrededor de este individuo.
Mientras ocurrían los crímenes, en el año 1888, a la prensa empezaron a llegar una serie de
cartas presuntamente escritas por el asesino y firmadas como “Jack el Destripador”. El hecho de
que se publicasen y la policía fallara en localizar y desenmascarar al asesino, aumentó la
popularidad del caso. Los asesinatos acabaron, pero el culpable nunca fue arrestado. Esto dio pie a
innumerables teorías que, junto al posible perfil del autor que creó el médico policial Thomas
Bond (considerado como el primer perfil criminal de la historia), arrojaron un gran número de
sospechosos de los que nunca se sacó nada en claro.
Desde entonces, Jack ha ido influenciando incluso a la cultura popular en forma de libros
(muchos de ficción), películas, más recientemente apariciones en series o videojuegos, etc.
Mientras que algunos se basan en la realidad y los hechos contrastados, otras obras se centran en
una de las teorías o sospechosos y crean su historia desde ahí. Pero, ¿qué hay de cierto en esas
historias?; aun basándose solamente en una de las teorías, ¿reproducen fielmente las
características y el perfil criminal del asesino?; ¿pueden autores como Patricia Cornwell haberse
tomado demasiadas libertades y llegar al punto de modificar pruebas reales para así confirmar sus
teorías?
En este trabajo, en primer lugar, realizaré una descripción lo más exhaustiva posible del
caso tal y como ocurrió, sus repercusiones y sospechosos, y enmarcándolo en su contexto
histórico. Así como exponer un posible perfil psicológico basándome en las pruebas y testimonios
de expertos. En la segunda parte del texto hablaré del impacto cultural que este caso ha tenido
hasta nuestros días, empezando por hablar sobre el lugar donde acontecieron los crímenes
(Whitechapel, Londres), cómo ha afectado al lugar y cómo éste ha aprovechado su popularidad, y
siguiendo por exponer varios ejemplos de películas, novelas, videojuegos e incluso canciones
basadas en Jack. Por último, escogeré 1 o 2 películas y novelas más representativas e intentaré
resolver las cuestiones expuestas previamente sobre la fiabilidad de las mismas.
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2. EL CASO
Los crímenes de Jack el Destripador ocurrieron en 1888, el año en el que la reina Victoria
cumplió su 50º año de reinado. Londres era entonces la ciudad capital más grande del mundo y el
corazón de un imperio aún en expansión. La City de Londres, el centro financiero del imperio
británico, propulsó a mediados de siglo la aparición de una clase media, necesaria para las labores
administrativas y/o mantenimiento, que se podía permitir condiciones de vida decentes (Jones,
2010). Para el año 1888, se llevaban a cabo renovaciones masivas en el West End (zona oeste) de
Londres, la zona alta de la ciudad con distritos como Westminster o Chelsea; aunque, como solía
ocurrir también en otras ciudades europeas de la época, el crecimiento urbano no se acompañaba
de una buena planificación, lo que causaba mal funcionamiento o incluso carencia de servicios
básicos como alcantarillados, agua corriente o alumbrado (Morales, 2021).
Por otro lado, la situación económica y esplendor del imperio estaba cambiando en el año
1888. El monopolio industrial de Gran Bretaña empezaba a verse amenazado por países como
Norteamérica y Alemania. La caída del comercio causó un gran desempleo y, a su vez, una crecida
masiva de la clase baja. Asimismo, estas clases bajas, impulsadas por el nuevo movimiento
socialista, empezaron a luchar y crear revueltas. Muchas de estas protestas en los años 1886 y
1887 irrumpieron en el West End de Londres, destruyendo edificios, negocios y demás
propiedades públicas. Todo esto causó que las clases media y alta estuvieran constantemente
preocupadas porque empezara una revolución, y toda su intranquilidad e inquietudes eran
dirigidas hacia el East End (zona oeste), sobre todo al distrito de Whitechapel (Jones, 2010).
Y es que Whitechapel tenía, sin ninguna duda, unos de los peores barrios bajos de todo
Londres. Aun antes de que apareciera Jack el Destripador, Whitechapel tenía la mayor tasa de
muertes y homicidios. A finales del siglo XIX, vivían unas 900.000 personas en el East End, de las
cuales al menos 250.000 residían en Whitechapel (Strawberry Tours, 2020). El barrio, por tanto, se
trataba de una zona superpoblada y con condiciones sanitarias, laborales y de vida en general,
deplorables. Las calles estaban llenas de crimen: la violencia, abuso sexual, bebida abusiva,
prostitución… eran eventos normales del día a día victoriano. Era un lugar sumamente oscuro, con
unas pocas lámparas de gas que no llegaban a los muchos rincones de sus calles; los caminos
estaban repletos de excrementos y suciedad animal debido a que se paseaba al ganado por en
medio de la calle; las aguas negras de las viviendas iban a parar también a las calles, lo que, junto a
los olores y humos de las muchas fábricas, creaba un olor y una nube nauseabunda insoportable,
que llegaba a notarse en los barrios altos del West End concordantes. La superpoblación y escasez
de empleo en los barrios marginales de Whitechapel también causaba que la gran mayoría de las
familias tuvieran que vivir hacinadas ya fuera en pequeñas habitaciones o en grandes habitaciones
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en las que dormían más de 80 personas juntas. Estas habitaciones, por supuesto, carecían de una
buena ventilación, había mucha humedad e insectos y, en general, condiciones sanitarias muy por
debajo de lo adecuado. Todo esto era un caldo de cultivo perfecto para enfermedades y
desnutrición; más de la mitad de los niños no vivían más allá de los 5 años. Las calles más
reconocidas por contar con estas casas comunales (conocidas como Common Lodging Houses)
eran Commercial Street, Dean Street, Flower Street, Thrawl Street o Dorset Street, siendo esta
última la peor de todas. Un detective que empezó a trabajar en la comisaría de Commercial Street
en 1887 llamado Walter Dew, más tarde reportó en sus memorias que “incluso antes del
advenimiento de Jack el Destripador el distrito tenía una reputación de vicio y vileza inigualadas en
ningún otro lugar de las Islas Británicas”. En general, la vida en sí misma se trataba de una batalla
diaria por la supervivencia (Jones, 2010; Morales, 2021).
Fue en este ambiente de nerviosismo e incertidumbre que tuvieron lugar los llamados
Asesinatos de Whitechapel, cosa que nada más ni nada menos fue la gota que colmó el vaso y
confirmó todos los miedos y prejuicios que las clases medias y altas tenían desde hace tiempo
hacia el East End de Londres. De hecho, la figura de Jack el Destripador sirvió como una forma de
personificación del propio barrio y su maldad a los ojos de los ciudadanos circundantes de la City
de Londres y el West End.
Sin embargo, antes del asesinato de la primera víctima canónica, Mary Ann Nichols,
tuvieron lugar otros 2 asesinatos en Whitechapel ese mismo año. La primera fue Emma Smith el 4
de abril. En la mañana del 3 de abril, Emma fue asaltada y robada por una banda de 3 hombres en
Brick Lane. No murió en el acto, sino el día después por peritonitis causada por las heridas
sufridas. El veredicto fue “asesinato intencionado por una persona o personas desconocidas”. Lo
más seguro es que Emma no fuera asesinada por Jack el Destrpador, sino por una de las bandas
5
callejeras que acechaban en busca de prostitutas y otras víctimas vulnerables de la zona (Jones,
2010).
La segunda víctima ese año de los asesinatos de Whitechapel fue Martha Tabram, el 7 de
agosto. A las 5 de la mañana de ese día, su cuerpo fue encontrado en el rellano de un edificio de
viviendas en George Yard; presentaba 39 heridas de arma blanca que iban desde la garganta hasta
el bajo abdomen. El hecho de que sus heridas no coincidan exactamente con las de las posteriores
víctimas canónicas (fue apuñalada en lugar de desgarrada y destripada), no suele incluir a Martha
en el caso del Destripador. Sin embargo, hay una posibilidad de que Martha Tabram fuera la
primera víctima de un Jack el Destripador inexperto o sin experiencia, antes de que fuera
modelando su modus operandi. De hecho, el asesino de Martha se concentró en las zonas de la
garganta y el abdomen, al igual que haría después el Destripador con sus víctimas.
El cuerpo de Polly Nichols fue descubierto hacia las 3:45 de la madrugada en Buck's Row
por el chófer Charles Cross, de camino a su trabajo. El lugar del cadáver está a diez minutos a pie
de Osborn Street, donde fue vista por última vez. Los detalles sobre el estado del cadáver fueron
aportados al diario The Times así: “Su cara estaba magullada y su garganta había sido cortada dos
veces. Su estómago había sido abierto y cortado varias veces” (Marcos, 2020).
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Figura 1. El agente de policía Neil encuentra el cuerpo de Mary Anne Nichols en Buck´s
Row, Whitechapel (31 de agosto de 1888)
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Annie Chapman tenía 47 años en el momento de su muerte y vivía en una casa comunal en
el número 35 de Dorset Street. El cadáver de Chapman fue hallado por John Davis, un anciano
residente de la calle Hanbury 29, a las 6 de la mañana del 8 de septiembre de 1888; éste avisó a
dos trabajadores que se encontraban en la zona. Estos hombres fueron quienes ataron su pañuelo
alrededor de su cabeza, al parecer para que ésta no se desprendiera del cuerpo, y así se mantuvo
hasta que llegó la policía. Su cabeza estaba girada hacia la casa y su ropa había sido levantada por
encima de la cintura. Su cara estaba cubierta de sangre y sus manos estaban levantadas y
dobladas con las palmas hacia la parte superior de su cuerpo, dando la impresión a los
investigadores de que "luchó por su vida" (Marcos, 2020).
Figura 4. Patio del número 29 de Hanbury Street. El cuerpo de Annie Chapman se encontró
junto a la valla, en los escalones
Elizabeth Stride, de 44 años, vivía en la casa comunal del número 32 de Flower and Dean
Street desde hace 6 años antes del momento de su muerte. Fue vista por última vez la noche del
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29 de septiembre de 1888, en la que tres testigos la situaron a diferentes horas acompañada por
tres hombres distintos.
Elizabeth Stride sufrió un corte limpio en el cuello, similar al del resto de las víctimas. Pero,
esta vez, no sufrió mayores mutilaciones (Marcos, 2020).
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Figura 6. Henriques Street (antes Berner Street)
A las 8:30 de la tarde del 29 de septiembre, Eddowes había sido arrestada por escándalo
público, pero fue liberada pocas horas después. Salió de la comisaría a las 0:55 de la madrugada, a
ocho minutos a pie de Mitre Square, donde sería hallada muerta.
A la 1:30 de la madrugada, Eddowes fue vista por tres ciudadanos en el cruce de las calles
Duke Street y Church Passage. Estaba acompañada de un hombre. Uno de estos tres ciudadanos,
llamado Joseph Lawende, pudo proporcionar más tarde a la policía una descripción de este
acompañante: poseía la apariencia de un marinero y tenía unos 30 años. Tenía piel blanca y un
pequeño bigote rubio, llevaba un pañuelo rojizo, una chaqueta holgada y una gorra puntiaguda de
tela gris. Quince minutos después de ser vista por última vez, Eddowes fue encontrada muerta en
Mitre Square. La policía estimó que el hombre descrito por Lawende era, con toda probabilidad,
Jack el Destripador.
El asesino actuaba por segunda vez en una misma noche, con apenas una hora de
diferencia. A la 1:45 de la madrugada el oficial Edward Watkins descubrió el cadáver mutilado de
Catherine. Como las anteriores víctimas, su garganta había sido cortada. Además, le habían
mutilado los dos párpados, parte de la nariz y la oreja derecha. Se le retiraron también el útero y el
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riñón izquierdo y sus intestinos habían sido depositados sobre su hombro derecho. Esta
demostración de conocimiento anatómico por parte de “Jack” hizo sospechar a la policía que tal
vez se trataba de un profesional de la medicina, o tal vez de un carnicero (Marcos, 2020).
Figura 7. Descubrimiento del cuerpo de Catherine Eddowes por el agente de policía Watkins
La ropa de Mary Jane Kelly estaba cuidadosamente doblada en una silla y sus botas se
encontraban frente a la chimenea. El fuego, al parecer, había sido avivado por el asesino con
algunas prendas de la víctima (Marcos, 2020).
El reconocido criminólogo (y ex-agente del FBI) Robert K. Ressler, describe así en su libro
“Asesinos en serie” (2005) a los asesinos de tipo desorganizado:
“Una escena del crimen desorganizada refleja la confusión que reina en la mente del
asesino y presenta rasgos de espontaneidad y algunos elementos simbólicos que reflejan sus
delirios. Si se encuentra el cuerpo, tendrá probablemente heridas terribles. La escena del crimen es
también la escena de la muerte, porque el delincuente no posee la claridad mental suficiente como
para mover u ocultar el cuerpo”. (p.127-128)
Esto diría que corresponde perfectamente al perfil de Jack puesto que ninguna de sus
escenas del crimen sugieren un patrón de organización (más allá de la victimología o del
instrumental utilizado, es decir, el modus operandi). De hecho, Ressler en su otro libro “Dentro del
monstruo: un intento de comprender a los asesinos en serie” (2010) sostiene que “Jack el
Destripador” era un asesino desorganizado debido al aumento de la violencia con la que cometió
los asesinatos. Si llegó al máximo de su perturbación mental, seguramente habría sido incapaz de
seguir cometiendo esos asesinatos con lo que habría terminado suicidándose o encerrado en un
manicomio”.
En “Dentro del monstruo: un intento de comprender a los asesinos en serie” (2010),
también opina que el temor que causó este asesino en su época se debe a que fue de los primeros
que escogía a víctimas desconocidas, con las que aparentemente no tenía vínculos emocionales o
familiares. Según dice: “Por aquel entonces los componentes emocionales de la violencia dentro
de la familia resultaban comprensibles, y sugirió que las investigaciones de este caso llevaron a
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conclusiones erróneas debido a esta incapacidad para entender la violencia contra desconocidos”.
Tras una visita en persona al lugar de los hechos, sentenció que la policía se equivocó al buscar a
individuos de clase alta. De hecho, afirma que se trató de alguien de la misma clase social que las
prostitutas, debido a las circunstancias de los crímenes, lugares frecuentados por las víctimas, así
como que su presencia no habría pasado desapercibida de haber sido alguien de categoría social
alta.
Por último, Ressler también observa un componente sexual en los asesinatos, a pesar de
que no hubo coito pre o postmortem. Según escribió, “la acometida con el cuchillo en el cuerpo
sustituía a la acometida del pene”. El mismo autor acuñó el término “necrofilia regresiva” para
referirse a esta práctica de recurrir a tales sustitutos del pene; el piquerismo, por tanto, podría
tratarse de una marca personal del modus operandi de Jack. Ressler cita: “En la mayor parte de los
asesinatos en serie, el arma predilecta ha sido el cuchillo, seguido por el método de estrangulación
y, en tercer lugar, la asfixia. Los asesinos en serie no suelen utilizar pistolas, ya que éstas matan a
distancia y ellos buscan la satisfacción personal de matar con sus propias manos”. (p. 79). Otra
evidencia en favor de un componente sexual es la extirpación del útero que se encontró en
algunos de los cadáveres. A Mary Jane Kelly se le extrajeron también los dos pechos.
Robert Anderson, comisario del Departamento de Investigación Criminal de Scotland Yard
(y la persona directamente encargada de la investigación de Jack el Destripador) pidió al médico
de la policía Thomas Bond su opinión sobre las supuestas habilidades quirúrgicas y conocimientos
anatómicos de Jack. El análisis de Bond es considerado como el primer perfil criminal conservado
de la historia (Psicología Jurídica y Forense, 2011): “No dudo que los cinco asesinatos fueron
cometidos por la misma mano. En los primeros cuatro las gargantas parecieran haber sido
cortadas de izquierda a derecha, mientras que en el último caso, debido a la considerable
mutilación, es imposible señalar en qué dirección se hizo la cortada, aunque se hallaron rastros de
la sangre arterial sobre la pared en forma de salpicaduras, muy cerca de donde la cabeza de la
mujer debió haber estado. Todas las circunstancias en torno a los asesinatos me llevan a deducir
que las mujeres fueron asesinadas cuando se encontraban recostadas y, en todos los casos, la
garganta fue cortada en primer lugar. El asesino, en su apariencia externa, es muy probable que
sea de aspecto inofensivo. Un hombre de mediana edad, bien arreglado y de aire respetable.
Puede tener el hábito de llevar capa o abrigo porque si no, la sangre de sus manos y ropas hubiera
llamado la atención a los viandantes.” Bond se opuso a la idea de que Jack tuviera cualquier
conocimiento médico-anatómico, o ni siquiera las habilidades técnicas de un carnicero. Además
afirmó: “El asesino debe tener hábitos de un hombre solitario, sujeto a ataques periódicos de
manía homicida o erótica (...) El carácter de las mutilaciones es un probable indicador de
homosexualidad (...) El impulso homicida podía haberse desarrollado a partir de un sentimiento de
venganza o de una condición mental melancólica, o la manía religiosa pudo haber sido la
enfermedad original; pero no creo que alguna de estas hipótesis sea la correcta”.
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En anexos añado un perfil criminal más detallado realizado por el agente del FBI John
Douglas en 1988, con el motivo del 100º aniversario de los asesinatos de Jack el Destripador. John
Douglas también ha trabajado como asesor técnico en muchas películas de esta temática, como El
silencio de los corderos (1991).
Jack el Destripador ha sido un personaje usado con frecuencia en los distintos ámbitos de
la cultura, como las películas y las novelas de ficción. Quizá el halo de misterio que rodea su
historia y el hecho de que nunca se supiera quién fue a ciencia cierta contribuyó a que aumentara
el morbo y la “fascinación” de las personas por consumir contenido relacionado con este
personaje, así como la libertad de los autores de tal contenido para adornar o modificar la historia
y adaptarla a su visión personal de los hechos. Pero, ¿qué hay de cierto en todas esas obras, tanto
literarias como audiovisuales, que afirman estar basadas en hechos reales?
3.1. CINE
Figura 11
○ El vengador (The phantom fiend) - Maurice Elvey, 1932
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Figura 12
○ Jack, el destripador (The lodger) - John Brahm, 1944
Figura 13
○ Jack el destripador (Man in the attic) - Hugo Fregonese, 1953
Figura 14
○ Misterioso inquilino (The lodger) - David Ondaatje, 2009 (remake
ambientado en EEUU de la película de Hitchcock de 1927)
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Figura 15
● Estudio de terror (A study in terror) - James Hill, 1965
Figura 16
● Las manos del destripador (Hands of the Ripper) - Peter Sasdy, 1971
Figura 17
● Jack el destripador (Jack the ripper) - Jesús Franco, 1976
17
Figura 18
● Asesinato por decreto (Murder by decree) - Bob Clark, 1979
Figura 19
● Jack el destripador (Jack the Ripper) - David Wickes, 1988 (miniserie de 2 episodios)
Figura 20
● Desde el infierno (From hell) - Albert Hughes y Allen Hughes, 2001 (adaptación de la
novela gráfica From hell de Alan Moore)
18
Figura 21
3.2. LITERATURA
● La maldición sobre Mitre Square (The curse upon Mitre Square) - John Francis
Brewer, 1888: basado en el asesinato de Catherine Eddowes en Mitre Square.
● A study in terror - Ellery Queen, 1966. Creada a partir de la película del mismo
nombre del año 1965, una historia ficticia sobre Sherlock Holmes investigando el
caso del Destripador.
● Sherlock Holmes and the Royal flush - Barrie Roberts, 1998: nueva historia de
Sherlock Holmes, esta vez se ve envuelto un complot contra la Reina y la familia
Real, una de las muchas teorías que se han barajado a lo largo de los años.
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● El mapa del tiempo - Félix J. Palma, 2008: novela de ciencia-ficción en la que a
varias personas del siglo XIX se les da la oportunidad de viajar en el tiempo. Una de
ellas se trata de un joven que viaja 8 años atrás en el tiempo para intentar impedir
el asesinato de su amada, Mary Jane Kelly, la última víctima del Destripador.
● Dust and shadow: an account of the Ripper killings by Dr. John Watson - Lyndsay
Faye, 2009.
● Desde el infierno (From hell) - Alan Moore y Eddie Campbell, 2001: novela gráfica
muy bien documentada y fiel a los hechos que acaba especulando la verdadera
identidad de Jack el Destripador como Sir William Gull, un masón encomendado por
la reina Victoria a acabar con todos los que sepan de la existencia de una hija
bastarda del príncipe Alberto.
● Yo fui Jack el Destripador - Michael Bray, 2018: en 1907 un biógrafo recibe la visita
de un hombre que afirma ser Jack el Destripador, y acepta contarle su propia
historia.
En este apartado me voy a centrar en 2 de las obras más representativas dedicadas a Jack
el Destripador, el libro Retrato de un asesino. Jack el Destripador: caso cerrado de Patricia
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Cornwell y la película Desde el infierno. Las analizaré con más detalle, mencionando los hechos que
capturaron de forma verídica y aquellos que no tanto, ya que cada uno se basa en una teoría
distinta sobre la identidad del asesino y, aunque por ejemplo en el caso del libro afirma estar
basándose en datos reales para llegar a esa conclusión, señalar por qué no me parece acertado.
La película Desde el infierno (2001), dirigida por los hermanos Hughes, está basada en la
novela gráfica del mismo nombre y narra los asesinatos de las 5 víctimas canónicas de Jack el
Destripador desde el punto de vista del inspector Frederick Abberline.
Sin embargo, hay varios aspectos que no concuerdan con lo que realmente sucedió, o al
menos no se tiene registro de que fuera así. En primer lugar, la historia se centra en el inspector
jefe Frederick Abberline (interpretado por Johnny Depp) quien efectivamente fue uno de los
principales investigadores del caso y el que más prestigio internacional recibió por ello; sin
embargo, es no es descrito como alguien con un comportamiento tan errático e incluso
enganchado a las drogas como lo retratan en la película, sino más bien al contrario. De hecho, las
investigaciones de Gabriel Pombo y Patricia Cornwell los llevan a describir en sus libros a Abberline
como “un hombre modesto, afable, honrado y fiable” y “la posteridad lo ha elevado al sitial de
figura romántica, (...) el idealista que se enfrentó al mal”. Además, la película añade un elemento
fantástico como es la clarividencia del inspector Abberline, el hecho de que tenga visiones.
La historia tampoco confirma que las víctimas fueran amigas o que siquiera se conocieran
entre sí, así como la relación/romance que se crea entre el inspector Abberline y la última víctima
Mary Jane Kelly. Por último, el sargento compañero de Abberline en la película (interpretado por
Robbie Coltrane) llamado Peter Godley no existió realmente, y parece estar levemente basado en
el sargento real George Godley.
21
La revelación de la identidad de Jack el Destripador hacia el final de la película, no es más
que una de las muchas teorías que se han barajado a lo largo de la historia, si bien es
posiblemente la que menos fundamento real tiene. El asesino resulta ser el doctor de la familia
Real William Gull, quien pertenece a la organización de la masonería y fue contratado para
eliminar a todas las testigos que conocen la existencia de una hija “bastarda” (fuera del
matrimonio) del príncipe Alberto. Sin duda para añadir dramatismo el final añade otros elementos
fantasiosos al revelar que Mary Jane Kelly no fue realmente asesinada, sino que Gull la confundió
con otra prostituta. Abberline es el único que conoce la verdad y no se la cuenta a nadie por
miedo a que los masones lo descubran. Asimismo, Abberline muere por una sobredosis, mientras
que en la vida real falleció en 1929 a los 86 años y después de haber trabajado en innumerables
casos y haber recibido más de 80 premios y condecoraciones (Colaboradores de Wikipedia, 2021).
La siguiente obra que voy a analizar es el libro de Patricia Cornwell Retrato de un asesino:
Jack el Destripador caso cerrado. Si bien está más bien considerado un libro de no ficción (motivo
por el cual no lo he incluido en los apartados anteriores) si lo analizas dista bastante de la realidad,
y es que muchos sostienen que la teoría de Cornwell sobre la identidad del asesino y los
argumentos que aporta para confirmarla están cogidos con alfileres y muchos datos están
tergiversados o presentados de forma subjetiva para que encaje con dicha teoría; es decir, más
que sacar una conclusión en base a hechos reales, Cornwell presenta su teoría desde el principio y
todas las “pruebas” que incluye están hechas para confirmar su visión. Por tanto, en los siguientes
párrafos voy a analizar cada argumento principal de Cornwell y rebatirlo, según mis creencias y
conocimientos y datos u contraargumentos que he encontrado.
Otro argumento que aporta es que los temas y contenidos de la obra artística de Sickert
están relacionados con los asesinatos de Jack el Destripador, y revelan que poseía un
conocimiento detallado de los crímenes. Por ejemplo, dice que la mujer del cuadro Putana a casa
22
se pintó para parecerse a Catherine Eddowes después de ser asesinada, al no tener unas facciones
reconocibles y la nariz como cortada; o que hay otros cuadros que muestran a mujeres en una
posición parecida a la de Mary Jane Kelly en su asesinato. La interpretación de cualquier obra de
arte es, sin embargo, muy subjetiva. Y es que resulta que las facciones de la mujer del cuadro
Putana a casa es un rasgo característico de la pintura de Sickert y no algo único de ese cuadro
(Hoffler, 2001), y las pinturas con mujeres “parecidas” a Mary Jane Kelly pueden simplemente ser
mujeres recostadas y no tienen porqué representar a Kelly. De hecho, aunque fuera verdad y
realmente se trataran de Eddowes y Kelly, eso no significa forzosamente que el pintor fuera Jack el
Destripador. De hecho, los cuadros se pintaron 10 años después de los asesinatos (Hoffler, 2001),
por lo que puede ser que viera imágenes en los periódicos y les sirvieran de inspiración, sin que él
cometiera los crímenes. En cualquier caso, desde luego esta no sería una prueba concluyente para
presentar ante un tribunal.
Figura 23. Collage de cuadros “parecidos” a la escena del crimen de Mary Jane Kelly
Cornwell también afirma que Sickert fue quien escribió todas las famosas cartas firmada
como Jack el Destripador que la policía y la prensa recibieron en 1888. Solo hay un problema, y es
que la mayoría, si no todas, son oficialmente consideradas bulos. Cornwell solo pudo encontrar
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alguna prueba real en una de ellas, la carta Openshaw, y si realmente la escribió Sickert entonces
debió haber sido uno de los muchos farsantes que se hacían pasar por el asesino, y es que es
imposible que solo una persona escribiera todas las cartas ya que llegaron a recibir alrededor de
600 (Ryder, s.f.). La única que está considerada como posiblemente escrita por el asesino es Desde
el infierno (From hell), curiosamente no firmada como “Jack el Destripador”, y que se envió
acompañada por un trozo de riñón humano. Como fue enviada unas 3 semanas después del
asesinato de Catherine Eddowes y efectivamente el asesino se había llevado un riñón de la
víctima, pareció entonces y sigue pareciendo genuina.
Por tanto, como conclusión, considero que Patricia Cornwell se quedó con una teoría que
le interesó explotar y, como ya expuse al principio de este análisis, en vez de investigar pruebas y
24
sacar una conclusión a partir de ellas, todas las pruebas son usadas, seleccionadas y tergiversadas
si es necesario para confirmar su historia inicial. No se trata pues de una lectura fiable si estás
buscando una reproducción fiel de la realidad.
5. CONCLUSIONES
No cabe duda de que la figura de Jack el Destripador sigue suscitando morbo y fascinación a
muchos hoy en día. En Londres de hecho han aprovechado la fama de este acontecimiento
histórico y hay muchos tours disponibles para visitar las zonas de los asesinatos y otros puntos
importantes de la época. Existe incluso un museo, Jack the Ripper museum, situado en una casa
victoriana de Whitechapel, donde hay recreaciones del asesinato de Mary Jane Kelly o del
descubrimiento del cuerpo de Catherine Eddowes con figuras de cera; 2 de las cartas originales
que supuestamente mandó el asesino, siendo una de ellas Desde el infierno, que se cree genuina;
recreaciones de la Comisaría de policía de Whitechapel y de una morgue de la época; fotos
originales, informes e información detallada de las víctimas, etc. (Strawberry Tours, 2019).
Como ya hemos visto, las apariciones del Destripador en la cultura popular son muy
numerosas, pero todas aquellas con una historia y un final desarrollado, como libros o películas,
no son más que reinvenciones de la realidad, usando una de las muchas teorías que existen sobre
la misteriosa identidad del asesino. A pesar de que pueda surgir alguna nueva prueba, es posible
que nunca sepamos con certeza la identidad de Jack el Destripador. Siempre nos quedará nuestra
propia versión de los hechos u opinión sobre si alguna de las teorías son ciertas, tal y como Patricia
25
Cornwell plasmó en un libro. O quizás nunca necesitemos saberlo y simplemente nos atraiga más
el aura de misterio e incertidumbre que rodea a esta historia.
6. ANEXOS
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28
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30
31
32
33
7. BIBLIOGRAFÍA
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