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¿Cómo Se Viene Desarrollando El Arancel Como Instrumento de La Política Comercial en El Perú?

El documento discute la política arancelaria en el Perú. Explica que el Ministerio de Economía y Finanzas diseña la política arancelaria del país y que ésta se enfoca en reducir gradualmente los aranceles para reducir costos, elevar el bienestar y simplificar la administración de aranceles. Sin embargo, también señala que una política de reducción unilateral de aranceles tiene el efecto de perjudicar a la industria nacional y beneficiar a importadores sin necesariamente trasladar los beneficios a los consumidores.
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¿Cómo Se Viene Desarrollando El Arancel Como Instrumento de La Política Comercial en El Perú?

El documento discute la política arancelaria en el Perú. Explica que el Ministerio de Economía y Finanzas diseña la política arancelaria del país y que ésta se enfoca en reducir gradualmente los aranceles para reducir costos, elevar el bienestar y simplificar la administración de aranceles. Sin embargo, también señala que una política de reducción unilateral de aranceles tiene el efecto de perjudicar a la industria nacional y beneficiar a importadores sin necesariamente trasladar los beneficios a los consumidores.
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¿Cómo se viene desarrollando el arancel como instrumento de la Política

Comercial en el Perú?

La Política Arancelaria es el instrumento de política económica mediante el cual un Estado


define la estructura arancelaria que regirá el comercio exterior de mercancías. Sobre ella recae,
entre otros aspectos, la fijación de las tarifas arancelarias, las mismas que tienen una especial
incidencia en el comportamiento comercial de un país (flujo y/o intercambio internacional de
mercancías). La política arancelaria en el Perú, está diseñado por el Ministerio de Economía y
Finanzas (MEF) y existen dos ámbitos básicos de política arancelaria sobre los cuales tiene
competencia. Uno es el unilateral, por el cual un país soberanamente decide modificar su
estructura arancelaria sin negociarla con ningún otro país, y el otro es el vinculado a acuerdos
comerciales que involucran reducciones arancelarias, las que son negociadas de manera
mutua con los socios comerciales.
Evidentemente que además del sesgo hacia la protección productiva del arancel, éste también
suele tener objetivos recaudatorios o de estimulación de empleo. Cuál sea el uso que se le
quiera dar al arancel, es una decisión política que considera, según el mismo MEF, en el
lineamiento correspondiente, los siguientes elementos.

• El balance entre el eventual impacto efectivo sobre producción, empleo o recaudación versus
aquél sobre la eficiencia en la asignación de recursos y el bienestar de la población.
• La existencia de otros medios para alcanzar los objetivos de producción, empleo o
recaudación mencionados.
• La dirección de las negociaciones multilaterales, bilaterales y de bloques comerciales apuntan
a la eliminación del arancel como instrumento de política.

Tratándose de una economía en desarrollo pequeña, dice el MEF, en el sentido de no poder


influir sobre sus precios, al Perú le conviene reducir gradualmente aranceles, porque ello
reduce los costos del funcionamiento de la economía y eleva el nivel de bienestar de la
población a través de:

• Menores costos para consumidores y productores.


• Un manejo simplificado y transparente.

Como podemos apreciar - continúa el MEF -, una política arancelaria eficiente debe orientarse
en el tiempo a reducir el promedio y la dispersión arancelaria. Para el logro de este objetivo se
debe considerar:

a) El balance entre el impacto efectivo sobre producción, empleo y recaudación, y el efecto


sobre la eficiencia en la asignación de recursos y el bienestar de la población
b) otras formas alternativas de alcanzar los impactos de producción, empleo y recaudación,
tales como la estabilidad económica, las políticas de inversiones o mejoras de la infraestructura
y del capital humano
c) Que las negociaciones multilaterales, bilaterales y de bloques comerciales apuntan a la
eliminación del arancel como instrumento de política y
d) El manejo simple y transparente de los aranceles que faciliten su administración. Un análisis
de la protección efectiva, indicador del manejo discrecional del arancel y de la dispersión de la
rentabilidad relativa entre sectores productivos, permite constatar que ésta durante los años
2001 y 2002 se ha incrementado, mostrando un retroceso respecto al de los años previos.

La mayor parte de los sectores productivos tenían una tasa de protección efectiva uniforme
alrededor del 12% hasta marzo del 2001, asociada al 85% de las importaciones CIF, mientras
que a fines del 2002, dicha protección se dispersó entre 4, 3% y 15, 1%, originando
ineficiencias en la asignación de recursos. La política arancelaria deberá tomar en cuenta los
compromisos asumidos por el Perú en diversos foros internacionales. En la OMC se ha
consolidado un techo arancelario de 30% para todo el universo, excepto para 23 subpartidas
arancelarias referidas a productos agrícolas y alimentos cuyos techos hoy son superiores al
100% y que a partir del 2005 serán de 68%. La OMC prohíbe los precios mínimos, los derechos
variables de importación y las restricciones cuantitativas, y permite la implementación de
medidas de salvaguardia y los derechos antidumping. De otro lado, ante la incertidumbre sobre
la perspectiva del ALCA, los escasos progresos en APEC y la culminación de la ATPDEA en el
2006, se hace necesaria y urgente la concreción de un TLC con nuestro principal socio
comercial, Estados Unidos.

El fondo del asunto es la política comercial que sigue el actual gobierno que, como los
anteriores, cree a pie juntillas que la rebaja unilateral de aranceles es la mejor para “una
economía pequeña y abierta”. Para ellos, como dicen los Lineamientos de Política Arancelaria
del MEF (al que nos hemos referido líneas arriba) hay que tener un arancel lo más bajo y plano
que sea posible, lo cual ya han logrado pues el arancel efectivo está en 1.8%. Eso lo dice la
teoría ortodoxa, que es solo uno de los enfoques económicos existentes. Existen otros, que
cuestionan esta premisa y plantean una política comercial que permita acompasar el
crecimiento de la industria nacional con la apertura al exterior. Allí están, por ejemplo, los
enfoques de Joseph Stiglitz, Paul Krugman y Dani Rodrik (este último aboga por una “nueva”
política industrial). Pero para el dogma neoliberal solo existe “una” teoría económica y, por
tanto, solo una política comercial.

Por eso, no toman en cuenta, por ejemplo, que en mercados oligopólicos, la rebaja de
aranceles no se traslada al consumidor, pues se queda en los bolsillos del importador. Eso
sucedió en el 2001, cuando se rebajaron los aranceles y el IGV a los medicamentos contra el
sida y el cáncer, lo que está probado por el estudio del Ministerio de Salud del año 2005
(Efectos de los potenciales efectos del acceso a medicamentos del TLC con EEUU). Lo mismo
pasó con la rebaja de aranceles al cemento, donde el importador Cemex se quedó con el 12%,
pues siguió vendiendo al mismo precio. No solo eso. Indecopi descubrió que ese cemento
ingresaba a precio de dumping (antes, y después, de la rebaja de aranceles), con lo cual el
pago del arancel al fisco era mínimo. ¿Qué se hizo? Nada. Esta subvaluación de importaciones
es práctica común, sobre todo en calzado y confecciones provenientes de países asiáticos,
perjudicando a la industria nacional (Gamarra).

Pero en otros países, que también tienen políticas neoliberales, no sucede lo mismo. Es el caso
de Colombia que, en el 2008 (cuando aquí se bajaban aranceles) promulgó los Decretos 3271
y 3272, elevando los aranceles para las confecciones y el calzado entre el 20 al 40%
estableciendo, además, precios de referencia para estas mercancías (con lo cual se elimina de
plazo la subvaluación). Pero proponer en el Perú que no se perjudique a la industria nacional,
sería inmediatamente calificado de “antisistema”. Tampoco se dice que la rebaja arancelaria del
2007 se dio, de un lado, cuando el país crecía a todo vapor y no se necesitaban rebajas (salvo
para insumos y bienes de capital no producidos en el país) y, de otro, que la apreciación de la
moneda nacional abarataba las importaciones en mayor proporción incluso que la rebaja
arancelaria. Menos aún se menciona que la rebaja unilateral trabó la negociación del tratado
comercial con México. Finalmente, no se menciona que la rebaja significó una pérdida de
recaudación de S/. 3,000 y 750 millones en el 2008 y el 2009, según la Sunat, que buena falta
nos hacen ahora (lo que incluye S/. 40 millones por artículos de lujo). Ciertamente, el Ejecutivo
tiene la potestad de fijar los aranceles. La cuestión es cuál es la política comercial que se
implementa.

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