Informe Examen Final Sectas
Informe Examen Final Sectas
JULIA E. FERNANDEZ R.
CATEDRATICO: LIC. JERSON DUBON
ASIGNATURA: SECTAS
TAREA: TESIS SOBRE JESÚS Y LOS MORMONES
FECHA: 29 NOVIEMBRE DEL 2019
SAN PEDRO SULA
Descendió a los infiernos:
Una de las afirmaciones más misteriosas del llamado Credo Apostólico es aquella en la que,
después de señalar que Jesucristo “padeció bajo el poder de Poncio Pilato, y fue crucificado,
muerto y sepultado”, se nos dice que “descendió a los infiernos”. Algunos han mantenido que
esta cláusula del Credo se refiere a un viaje de Cristo al inframundo. Pero esta supuesta
excursión de Cristo a la morada de los muertos, como si Jesús fuera otro Heracles o Ulises o un
Eneas más, no tiene apoyo en la Biblia. El mismo Jesucristo enseñó que, justamente después de
su muerte, su alma subió al Paraíso, mientras su cuerpo yacía en la tumba (Lc. 23:43). Por
tanto, estas palabras no pueden ser un testimonio sobre lo que hizo Cristo entre su sepultura y
resurrección. Su significado es mucho más profundo.
Esta aseveración del Credo es, en realidad, una reflexión sobre la naturaleza de los sufrimientos
de Cristo en el Calvario. Indica que la pasión de Jesucristo en la Cruz tiene un carácter singular.
Se sabe que dar muerte por medio de la cruz no era una forma de ejecución más: era una
manera muy cruel de torturar hasta matar al condenado. No solo Jesús, sino otros muchos entre
los que se encontraba también, parece ser, el famoso Espartaco, experimentaron la crucifixión.
Esta frase del Credo enseña que, además de los sufrimientos propios de cualquier otro
crucificado, Jesucristo llevó sobre sí unos padecimientos únicos. Y esa aflicción peculiar de
Cristo solo puede ser descrita por una declaración tan sorprendente como esta de “descendió a
los infiernos”.
En realidad, los sufrimientos de Jesucristo en la cruz son insondables para nosotros. No
podemos calibrar completamente lo que debió significar la cruz para aquel que es Dios eterno y
hombre perfecto al mismo tiempo. Tan solo podemos atisbar algunas cosas a la luz del
testimonio que la Biblia misma nos da de esa pasión de Cristo.
Jesucristo fue crucificado en el Gólgota, un lugar con forma de calavera, en aquel entonces a
las afueras de Jerusalén. Allí, además de terribles dolores físicos, Jesús sufrió también las
burlas y desprecios de sus enemigos, particularmente de parte de los principales sacerdotes y
los escribas. Pero el punto álgido de esos padecimientos tuvo lugar entre las doce y las tres de
la tarde de ese día en el que el Señor Jesucristo fue crucificado. En medio de las tinieblas que
de forma sobrenatural cayeron y envolvieron aquella desoladora escena, se oyó un clamor: “Elí,
Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío ¿por qué me has desamparado?” (Mt. 27:46).
Era la voz de Jesús en la que, en esa hora de extrema agonía, se dirigía a su Padre. Jesús hacía
suyas las palabras del libro de los Salmos 22:1, un salmo del Rey David en el que este
anunciaba proféticamente lo que serían los sufrimientos del Mesías. Jesús apela a Dios con
unas palabras que nunca antes habían estado en sus labios con respecto a su Padre: “¿por qué
me has desamparado?”. El Padre desampara al Hijo. Nunca antes semejante cosa ha tenido
lugar. Ese es el gran sufrimiento de Cristo en el Calvario. Este es el momento culminante de
sus sufrimientos, el lugar más bajo al que descendió el Señor en su voluntaria humillación,
asumida para poder ser nuestro Salvador. Para Jesús, ninguna aflicción puede compararse con
el de ser desamparado por su propio Padre.
Hemos de preguntarnos sobre las razones por las que el Padre abandonó a su Hijo en ese
señalado momento de su vida. Según la Biblia, el Padre lo hace porque Cristo está en el
Gólgota llevando sobre sí nuestro pecado. Las consecuencias del pecado son terribles. Traen la
justa separación de Dios. Y Cristo, el sustituto del pecador, sufre voluntariamente el abandono
de su Padre. El Hijo de Dios toma voluntariamente sobre sí esa separación por amor a los que
creen en Él. Lo hace conforme a la voluntad de su Padre (Jn. 6:38, 10:18 y 17:4). Por tanto,
notemos cuidadosamente que, para el Señor Jesús, su principal agonía en la cruz no la
constituía su sufrimiento físico, sino el ser privado de la consoladora presencia de su Padre.
La agonía de nuestro Señor en el Calvario es indescriptible. Es un tormento del alma pura del
Señor, que no admite representación externa ya que, entre otras muchas razones, ninguna puede
hacer justicia a tal angustia espiritual… Y ese desamparo divino es la misma esencia de lo que
llamamos el infierno. La Biblia así lo describe. Ir al infierno es ser apartados de la presencia de
Dios para siempre (Mt. 25:4; 2 Ts.1:9). El infierno es, también, “las tinieblas de afuera” (Mt.
8:12). Todas estas imágenes nos comunican poderosamente esta idea. El infierno es,
sencillamente, ser abandonados por Dios.
Esto, puede que pienses, no es lo más grave que te puede pasar. Pero, según la Biblia, es lo peor
que te puede suceder, lo reconozcas o no. Todo ser humano lleva la imagen de Dios y, por
tanto, solo puede encontrar su verdadera identidad en relación con Dios. Sin Dios, por causa de
nuestro pecado y rebelión contra Él, el ser humano es culpable, está perdido y está solo. Solo el
Dios eterno puede perdonarnos y colmar el afán de eternidad del ser humano. Ser privados de
aquello para lo que fuimos creados, la comunión o relación con Dios, es la mayor de las
tragedias.
Para muchos, esta doctrina del infierno es una de las más impopulares de toda la Biblia. No hay
enseñanza bíblica más vilipendiada que esta. Y, sin embargo, nadie puede acusar a Dios de no
saber lo que es el infierno. El mismo Jesús lo sufrió en el Calvario por amor a los pecadores. Y
lo hizo para que todos los que se arrepientan de sus pecados acudan a Él y encuentren perdón.
Ese perdón está garantizado. Y es nuestro exclusivamente por la fe en Jesucristo, por confiar en
Él como nuestro único Salvador. Nuestra confianza estriba en el hecho de que la justicia, tanto
humana como divina, no demanda dos veces el pago de una misma deuda. Jesucristo llevó
sobre sí en la cruz el castigo yo merecía por mis pecados. Cristo descendió en el Calvario al
infierno en mi lugar, por mí. Y por ello, en su descenso al infierno, hay plena seguridad de que
yo no descenderé al infierno después de mi muerte. Cristo fue desamparado para que yo sea
amparado por Dios por toda la eternidad. Este es el evangelio: “Cristo padeció una sola vez por
los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios” (1 P. 3:18).
Es inútil negar la realidad del infierno, pero no tienes por qué ir allí. Cristo descendió a los
infiernos para que todo aquel que confíe en Él no tenga que descender al infierno. Este es el
gran consuelo que tiene la afirmación del Credo Apostólico acerca del descenso a los infiernos
por parte de nuestro Señor Jesucristo. Como también lo explica, y admirablemente, el
Catecismo de Heidelberg en su pregunta y respuesta nº 44: Pregunta: ¿Por qué se añade:
descendió a los infiernos? Respuesta: Para que en mis extremados dolores y grandísimas
tentaciones me asegure y me sostenga con este consuelo, de que mi Señor Jesucristo, por medio
de las inexplicables angustias, tormentos, espantos y turbaciones infernales de su alma, en los
cuales fue sumido en toda su pasión(a), pero especialmente clavado en la cruz, me ha librado de
las ansias y tormentos del infierno (b). (a) Salmo 18:4-5, Salmo 116:3, Mateo 26:38, Mateo
27:46, Hebreos 5:7. (b) Isaías 53:5”.
Acude a Cristo ahora y sálvate confiando en aquel que “descendió a los infiernos”.
Publicado originalmente en el periódico “Canfali” el viernes 14 de marzo de 2008.
José Moreno Berrocal, casado y con dos hijas, es en la actualidad pastor en la Iglesia Cristiana
Evangélica de Alcázar de San Juan en Castilla La Mancha, España. Ha publicado varios libros,
entre otros, La Biblia y el Quijote (2007), Jonathan Edwards, pasión por la gloria de Dios
(2008) AMRE/ANDAMIO y William Wilberforce: la lucha por la abolición de la esclavitud
(2012) con ANDAMIO. En la actualidad enseña Apologética en el Colegio Bíblico de la
Gracia, en España.
Con respecto a 1ª Pedro 3:19, tomo estas palabras en el sentido que Cristo, a través de Noé, fue
y predicó a aquella generación, cuyos espíritus están ahora "encarcelados", esto es, en el
infierno. En otras palabras, Pedro no dice que Cristo les predicara a ellos mientras estaban en la
cárcel. Dice que les predicó una vez, en los días de Noé, y que ahora están en prisión.
Creo que de esto se sugiere que la comprensión más natural de este pasaje en vista de lo que
Pedro dijo anteriormente sobre el espíritu de Cristo hablando sobre los profetas en la
antigüedad.
Acerca de esta salvación, los profetas profetizaron de la gracia que vendría a vosotros,
diligentemente inquirieron e indagaron, procurando saber qué persona o tiempo indicaba el
Espíritu de Cristo dentro de ellos, al predecir los sufrimientos de Cristo y las glorias que
seguirían. (1ª Pedro 1:10-11)
En cuanto a 1ª Pedro 4:6, tomo "predicando a los muertos" para referirme a aquellos que,
después de habérseles predicado, desde entonces han muerto. No se está refiriendo a
predicarles después de haber muerto. El contexto sugiere este tipo de entendimiento, como
J.N.D. Kelly explica:
Ellos [los cristianos] bien pueden haberse expuesto a preguntas burlonas de sus vecinos
incrédulos, y ansiosos, "¿Qué ganas al convertirte en cristiano, ya que aparentemente mueres
como el resto de personas?" La respuesta del escritor es que, lejos de ser inútil, la predicación
de Cristo y su evangelio a aquellos que han muerto desde entonces tenía precisamente este fin,
que aunque según los cálculos humanos parecieran condenados, podrían de hecho disfrutar de
la vida eterna". (Comentario sobre las Epístolas de Pedro y Judas, 175)
Yo diría, pues, que no existe ninguna base textual en el Nuevo Testamento para afirmar que
entre viernes Santo y la Pascua Cristo estuviera predicando a las almas encarceladas en el
infierno o Hades. Hay base textual para decir que él estaría con el ladrón arrepentido en el
Paraíso "hoy" (Lucas 23:43), y uno no tiene la impresión de que quiera decir un lugar
defectuoso del que el ladrón debe después ser entregado para más predicaciones.
Por estas y otras razones, me parece mejor a mí omitir del Credo Apostólico la cláusula
"descendió a los infiernos", en lugar de darle otros significados que son más defendibles, como
hace Calvino.
Gracia a Vosotros: Desatando la Verdad de Dios
El Horno de Fuego
Escritura: Mateo 13:47-52 Código: 2304
John MacArthur
Y ahora, tenemos el privilegio elevado y sagrado de venir a la Palabra preciada de Dios. Y
para ello, lo aliento, si es tan amable, a tomar su Biblia y acompañarme Mateo, capítulo 13;
Mateo, capítulo 13. Y esta mañana estamos examinando los versículos 47 al 52. Mateo 13,
versículos 47 al 52. Llegamos a la última de siete parábolas presentadas por nuestro Señor
Jesucristo en este capítulo 13. Y éste es el clímax. Esta parábola en particular es una parábola
acerca de juicio. Es una parábola acerca del infierno. Y el punto clave de la parábola se
encuentra en el versículo 50, el horno de fuego. Allí será el lloro y crujir de dientes. Nuestro
Señor habló mucho y con mucha frecuencia acerca del infierno. Dijo muchas cosas acerca de la
morada de los condenados, los impíos, los que rechazan a Cristo. Pero de todas las cosas
asombrosas y aterradoras que Jesús jamás dijo, quizás la más asombrosa fue cuando les dijo a
los líderes judíos: “¿cómo escaparéis de la condenación del infierno?” En Mateo 23:33.
“¿Cómo escaparéis de la condenación del infierno?” Nos parece extraño oír palabras como está
viniendo de la boca de nuestro Señor Jesucristo. Porque nosotros no asociamos al Señor
Jesucristo con el infierno con la frecuencia como deberíamos. Él dijo más acerca del infierno de
lo que dijo acerca del amor. Él dijo más acerca del infierno de que el resto de los predicadores
bíblicos combinados. Y si vamos a modelar nuestra predicación según el patrón de la
predicación de Él, entonces el infierno es un tema primordial para nosotros. La otra noche
escuché una entrevista a un rockero punk adolescente. Y el reportero le preguntó a ella qué era
lo que esperaba con más gusto. Que había en el futuro para el rock 2 punk. Y ella contestó la
muerte. Espero con gusto la muerte. Y le preguntó por qué. Ella contestó que quería ir al
infierno porque el infierno será divertido. Espero ir al infierno. Quiero morir para poder ir al
infierno y divertirme. ¡Qué engaño! El infierno no es divertido. Un escritor dijo: “no hay
manera de describir el infierno, nada en la tierra se puede comparar con él. Ninguna persona
viva tiene una idea real de él. Ningún loco en sus ideas más incoherentes jamás ha contemplado
su horror. Ningún hombre en delirio jamás ha concebido un lugar tan terrible como este.
Ninguna pesadilla en la mente de alguien con fiebre jamás produjo un terror que le llegue al
infierno más suave. Ninguna escena de homicidio con sangre salpicada, con una herida abierta
jamás sugirió una escena de tanta repulsión que pudiera tocar los límites del infierno. El
escritor más dotado puede agotar su capacidad en describir esta caverna de flama interminable
y ni siquiera él podría acercarse a la orilla más cercana del infierno.” Fin de la cita. Esta es una
parábola en la cual nuestro Señor advierte acerca del infierno. Ahora recuerde, en estas
parábolas nuestro Señor nos está diciendo cómo será este período en la historia de la
humanidad, de la historia del mundo. Este es Su gobierno. Y está permitiendo en este período
de tiempo que crezcan juntos el bien y el mal como lo vimos en la parábola del trigo y la
cizaña. Él tolera al bien y al mal en este período de tiempo. Pero al final, vendrá un juicio. Y
esa es la razón por la que ésta es la última parábola. Hemos abarcado las parábolas que
describen la naturaleza del Reino. El poder del Reino. La apropiación personal del Reino. Y
ahora, llegamos al clímax y al final y el juicio. Y es una advertencia. Es una advertencia
aterradora, que en el final habrá una separación eterna de los condenados, de los redimidos. Y
el mundo, como usted puede darse cuenta, está moviéndose hacia esto. Toda vida humana está
moviéndose hacia esa hora inevitable. El día de hoy, por lo menos 5282 personas en los
Estados Unidos nada más morirán y entrarán en la eternidad. La mayoría de ellas irán al
infierno. Y esta parábola final nos lleva a quedarnos cortos de un sentido de advertencia severa.
3 Ahora, quiero que veamos en primer lugar el retrato que el Señor pinta. El retrato es primero,
versículo 47. “Asimismo el Reino de los cielos es semejante a una red, que echada en el mar
recoge de toda clase de peces.” Ahora, esto nos da el retrato que necesitamos entender en la
enseñanza aquí. La pesca en la época de nuestro Señor era algo común. La pesca era un estilo
de vida. La pesca, para algunos de los discípulos, era su estilo de vida. Entonces, ellos habrían
entendido con mucha claridad lo que Él dijo. Básicamente, había tres maneras de pescar. Y
estas tres maneras todavía se usan en este país, en el lago de Gennesaret, el mar de Galilea. El
primero era con una cuerda y un anzuelo, la cual atrapa peces, uno a la vez. En Mateo capítulo
17, versículo 27 el Señor Jesús le dijo a Pedro “coloca tu cuerda y tu anzuelo en el mar y atrapa
un pez y abre su boca y encuentra dinero y entrégalo y úsalo para tus impuestos y para los
míos.” Y esa fue una ilustración del tipo de pesca que se realizaba con una cuerda y un anzuelo.
Antes, en el capítulo 4 de Mateo, el Señor sabía encontrado con los discípulos Pedro y Andrés
y estaban pescando. Y dice en el [Link] “arrojando una red en el mar,” el segundo tipo de pesca
era aventar una red. Amphiblēstron es la palabra en el griego. Y era una red muy especial. Era
una red que era como un círculo grande y en el perímetro externo del círculo había pesas. Era
jalada, se cerraba por la parte del medio, y los pescadores llevaban una cuerda en su brazo. La
red se envolvía y el hombre estaba envuelto por la red. Y conforme los peces llegaban a la
costa y arrojaban la red, y se habían vuelto, claro, tan diestros en esto, que entraba en el agua
como un círculo grande y conforme se hundía hacia la parte de abajo, capturaba conforme los
pesos jalaban las orillas a todos los peces que estaban en esa área. Entonces, el pescador
observaba hasta que veía la escuela de peces y después, él giraba eso y así habría su círculo
completo y capturaba los peces. Y después, la cuerda que tenía en su muñeca, era jalada y
cerraba la red hasta que tenía una especie de costal. Y él jalaba la red a la costa llena de la
pesca. Y ésa es la red de nuestro Señor usó para hablar de ser pescadores de hombres. “Arrojen
la red y atrapen hombres para Cristo y métanlos.” Pero esa no es la red que es usada aquí. Es un
término en el griego completamente diferente en el griego. Este término es un término único.
Es el término sagēnē y tiene que ver con lo 4 que era llamada una red seine o una red de otro
tipo. Es un término muy distintivo. Habla de una red muy, muy grande. Ahora, cuando digo
grande, realmente quiero decir grande. Lenski, el comentarista, dice que algunas de estas redes
cubrían un área de 800 m. Eran redes muy grandes. Una red que no podía ser usada con la
mano de un hombre. Cómo era usada es muy simple de entender, un extremo de esta gran red
se encontraba amarrado a la costa. El otro extremo, estaba agarrado a un barco. Conforme el
barco salía de la costa, jalaba la red de tal manera que la red fuera estirada entre el barco que
estaba ya en el lago y el otro extremo que estaba enganchado a la costa. Después, el barco
comenzaba a moverse en un círculo. Y conforme se movía en un círculo, muchas criaturas
marinas eran atrapadas en frente de la red. Y al terminar un círculo entero, regresaba hasta
donde estaba enganchada. Habría recolectado en esa red entera a todas las criaturas que estaban
en esa parte del agua que cubrían esa red. Debido a que la parte de arriba de la red tenía
flotadores, flotaba en la superficie del agua. La parte de abajo de la red tenía pesas y, por lo
tanto, se hundía hasta el fondo. De tal manera que la red se movía a lo largo del agua como un
muro vertical que capturaba todo. Ahora, lo que nuestro Señor quiere que entendamos en esta
red son básicamente dos cosas. Una, es el tamaño inmenso de la red. Y dos, es el hecho de que
mete todo, un conglomerado, una pesca inclusiva. Ahora, una vez que esto ha sucedido y el
barco se ha movido a lo largo del agua y este muro vertical grande ha metido todo tanto vivo
como muerto, algunas veces se hundía hasta el fondo y jalaba todo tipo de cosas. Algas, todo
tipo de vida que habría estado ahí, sería atrapada en esa red. Después, regresa a la costa y ese
punto se nos presenta en el versículo 48. Y una vez llena, la sacan a la orilla y sentados,
recogen lo bueno en cestas y lo malo lo echan fuera. Ahora, el personaje central de la parábola
es un grupo de pescadores. Están en la costa en el versículo 48. Y yaciendo ahí, a la orilla del
agua, ésta esta red enorme que se acaba de sacar. Y literalmente, está empapada y llena de vida,
y llena del conglomerado de criaturas que han sido sacadas del agua. Y después, comienza un
proceso muy lento deliberado, cuidadoso, 5 paciente, sin presión, preciso, que ejerce
conocimiento conforme separa lo bueno de lo malo. Se sentaron. Era algo que hacían con
mucho cuidado, con mucha paciencia. Ahora, esta escena habría sido muy común para las
personas a las que nuestro Señor habló, particularmente los discípulos. Tomaban lo bueno y lo
colocaban en algunos contenedores. Con mucha frecuencia, contenedores que tenían agua para
mantener a los peces vivos e iban a ser transportados. Si iban ser usados de manera inmediata
en alguna forma, los colocaban en otro contenedor. Lo malo era simplemente tirado. Ahora, el
retrato es muy claro, ¿no es cierto? Veamos en segundo lugar el principio, versículo 49. Y aquí
está la interpretación de nuestro Señor mismo. “Así será el fin del siglo. Saldrán los ángeles y
apartarán a los malos de entre los justos.” Deténgase ahí. Podemos detenernos en ese punto.
Hay mucho que podría decir de esa parábola. Hay mucho que podría hacer con esto. Hay
algunas posibilidades interesantes. Pero el Señor sólo está interesado en un elemento y es el
proceso de separación que se llevó a cabo en la costa como un retrato de la separación angélica
en el juicio. Eso es en lo que Él es se está enfocando. Como puede ver, a lo largo de esta era,
como hemos estado aprendiendo, lo bueno y lo malo van de la mano y Dios tolera la maldad.
Pero el tiempo está por venir cuando Él hará una separación entre aquellos que conocen al Rey
y los súbditos del Rey y conocen al Señor Jesucristo y aquellos que no lo conocen. Y esa
separación es inevitable y es definitiva. Y poco a poco, de manera imperceptible, y silenciosa,
esa red se mueve a lo largo del agua del tiempo metiendo, jalando, capturando a todo hombre a
las costas de la eternidad para esa separación inevitable. Ése es el principio. La red se mete a
todo tipo de peces, no discrimina en el sentido de que simplemente atrapa todo lo que está a su
paso. Y entonces, dice en el versículo 47 “el Reino de los cielos es semejante a una red, se
mueve, silenciosamente, a lo largo del mar de la vida atrapando a hombres casi sin que ellos lo
sepan hasta llevarlos a costa de la eternidad. Y para cuando despiertan, para saber qué está
pasando, es demasiado tarde. Ya están ahí. Son metidos en la separación.” 6 Ahora, esta misma
verdad que fue enseñada en la parábola del trigo y la cizaña, usted puede regresar al versículo
41 y verlo, “Enviará el Hijo del Hombre a Sus ángeles, y recogerán de Su Reino a todos los que
sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad, y los echarán en el horno de fuego; allí será el
lloro y el crujir de dientes.” La misma idea, pero el Señor la repite. Ahora, lo único espiritual
que el Señor señala en esta parábola es ese último acto de los pescadores. Todo lo demás es
pasado por alto, sin comentario. Y creo que debemos dejar el resto sin comentarios y
simplemente tomar lo que nuestro Señor quiso enseñar. Cuando Él habló de arrojar la red, Él
usó eso de una manera positiva para hablarle a los discípulos de capturar a hombres para Cristo.
Cuando Él habla de esta red, esta sagēnē, Él está hablando de reunir a hombres para juicio.
Observe el versículo 49: “Así será al fin del siglo…” Cuando el día del hombre se acabe y
Jesús regrese a establecer Su Reino glorioso, entonces viene el juicio. Ahora, este no es un
desarrollo técnico cronológico escatológico. Esto no está tratando de presentar todo elemento
del juicio, todo lugar y todo momento. Y estamos hablando del gran juicio del gran trono
blanco o de las ovejas y los cabritos o del juicio o lo que sea. Esto simplemente es una
afirmación general de que todos en el mundo son atrapados y en últimas, en la red del juicio
serán separados al final. Y puede denotar de nuevo, si es tan amable, en el versículo 49, que los
ángeles son los ejecutores. Los ángeles son los que separan, tal como lo vimos en el versículo
41, tal como lo vimos en Mateo 24; los ángeles vienen con el Señor para actuar en juicio. Así
como lo vemos en Mateo 25, así como lo vemos de manera repetida en Apocalipsis,
especialmente en el capítulo 14. Los ángeles son agentes del juicio de Dios. Entonces mientras
que el Reino puede, por un tiempo, tolerar al bien y el mal creciendo juntos, la separación se
acerca más y más continuamente. Jesús habló de esto mismo en Mateo, capítulo 25, cuando
dijo en el versículo 31: “el Hijo del Hombre vendrá en gloria y todos los ángeles santos con Él.
Entonces, Él se sentará en el trono de Su gloria.” ¿Y qué hará cuando Él venga? Dice: “y ante
Él congregará todas las naciones y Él separará a uno del otro.” Separación. “Entonces el Rey
dirá a los de Su diestra: Venid, benditos de Mi Padre, heredad el Reino preparado para vosotros
desde la fundación del mundo.” “Entonces dirá también a 7 los de la izquierda: Apartaos de Mí,
malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.” Y Jesús dijo en Juan, capítulo
5, que está por venir una resurrección de todos los hombres, algunos a la resurrección de vida y
otros a la resurrección de condenación. Habrá una separación final y el destino eterno será
determinado para toda alma que jamás ha vivido sobre la faz de la tierra. Ahora, algunas
personas han preguntado por qué esta parábola es incluida si la idea básica de separación
inclusive se incluye en la parábola del trigo y la cizaña. Y la respuesta a eso son varias cosas.
Número uno, es repetida debido a que el trigo y la cizaña enfatizan en particular la
coexistencia. Esto enfatiza sólo la separación. Se repite también porque el Señor tiene un
corazón compasivo y Él quiere añadir una advertencia más. Eso es típico de nuestro Señor. Él
advirtió acerca del infierno muchas veces, muchas veces. Tan preocupado estaba que los
hombres no fueran ahí. Muchas veces, Él dijo: “velad, velad, porque no sabéis, ni conocéis ni el
día ni la hora cuando el Hijo del Hombre venga. Muchas veces, Él advirtió a la gente a que no
tomara a la ligera su pecado, porque enfrentarían la inevitabilidad de la rendición de cuentas
que tendrían que darle a Dios. Él habló de los días de Noé, que los hombres estarían viviendo
en comodidad y prosperidad aparente y felicidad, viviendo en las rutinas de la vida y vendría el
juicio horrendo. Y Él advirtió una y otra vez, Él les dijo a los hombres a través de su profeta,
Juan el Bautista, que Él vendría con un fuego inextinguible para quemar a aquellos que
estuvieran perdidos. Él vio al mundo en Mateo 9 y Él vio una cosecha que se movía hacia el
juicio. Él fue lo suficientemente compasivo como para ver a los hombres camino a la
condenación y los llamó. Y entonces, esa es la razón por la que esto está aquí. Enfatiza la
separación que es el final de este siglo. Y le da al Señor una oportunidad de liberar ese corazón
compasivo. Como puede ver, la Biblia dice que Dios no se agrada en la muerte del impío. La
Biblia dice que Él no quiere que ninguno perezca. La Biblia dice que Dios, nuestro Salvador,
quiere que todos los 8 hombres sean salvos. Jesús lloró por Jerusalén y dijo: “¡oh, Jerusalén,
Jerusalén, cuánto quise reunir a tus hijos como la gallina reúne a sus polluelos, pero no
quisisteis venir a Mí!” Él dijo de manera reflexiva “para que tengáis vida eterna”. Su corazón
de compasión es uno que advierte porque ama. Ahora observe de nuevo, el Reino de los cielos
es como una red. Y usted puede verlo vívido que es este retrato. Esa red se mueve a lo largo del
mundo. Es invisible para aquellos que lo rodean, es invisible para aquellos que todavía no
pueden ver. Y si acaso toca la parte de atrás, la espalda de un pez, el pez simplemente se mueve
un poco más hacia adelante y disfruta la libertad de las cosas que son de él de manera
permanente. Y los hombres viven en este mundo imaginando que son libres, satisfaciendo sus
propios deseos, yendo de aquí para allá como informe ellos quieren, con poco conocimiento de
que la red se acerca más y más y más. La gente flota en la libertad del mar amplio y abierto de
la vida sin conocer las líneas invisibles del juicio que se acercan más y más. Y cada vez que son
tocados por ello, se alejan un poco más. Y son tocados una vez más; y se alejan un poco más. Y
finalmente, son movidos una vez y llegan al otro lado porque se está moviendo hacia la costa.
Y después, los peces de manera salvaje pueden buscar el mar sólo para hacer atrapados una vez
más en la misma red, finalmente para ser llevados a costa, aunque están moviéndose de lado a
lado y entran a una muerte silenciosa. Y así es. Los hombres quizás no perciben el Reino,
quizás no ven a Dios moviéndose en el mundo, pero se está moviendo. Y con mucha
frecuencia, los hombres cuando son tocados por el Evangelio de Jesucristo o amenazados con
la amenaza del juicio, huyen a la libertad que creen que tienen por delante. Pero tarde o
temprano, regresan a la misma red porque ahí no hay libertad. Y de manera inevitable, se están
moviendo hacia el juicio. Todos los hombres son atrapados por la red. El Reino en últimas los
va a incluir a todos. Y Dios junto con Sus ángeles, separará. Ahora, eso me lleva a un tercer
pensamiento y ese es el peligro. El peligro. Versículo 50: “y los echarán en el horno de fuego;
allí será el lloro y el crujir de dientes.” Ahora, ese es un versículo aterrador. Y le confieso que
me afecta a mí tanto como le afecta a cualquier otra 9 persona. Es un versículo aterrador,
horrendo. Y si hay alguna doctrina en la Biblia que usted no quisiera que estuviera ahí, es la
doctrina del infierno. Pero eso no la elimina. Está ahí. Y éste es el corazón, esta es la médula
del asunto. Los echarán en el horno de fuego. Esas son palabras aterradoras por parte de nuestro
Señor. Y, sin embargo, habló más del infierno que cualquier otra persona. Y creo que hay una
razón. ¿Sabe lo que creo? Yo creo que, si Jesús no nos hubiera enseñado del infierno, no le
creeríamos a quien nos hubiera hablado de él. Tenía que ser. Es tan inconcebible, nos causa tan
repulsión. No podemos concebir una condenación eterna. Y tenía que ser nuestro Señor quien
dijera esto o de lo contrario, nunca podríamos haberlo aceptado. Fue Su propio énfasis especial.
Y Él fue un predicador del infierno. Más que cualquier otra cosa, Él amenazó a los hombres
con el infierno. Y si usted no cree que así lo hizo, entonces no ha estado observando con
cuidado su ministerio. En el capítulo 5, por ejemplo, podría pasar, usted sabe, la mañana entera
simplemente en las afirmaciones que Jesús hizo acerca de esto. No me acompañe, simplemente
escuche y escriba los versículos si gusta. Pero escuche lo que dijo en Mateo 5:22. Él dijo: “y
todo aquel que diga ‘necio’ estará en peligro del fuego del infierno.” En el versículo 29 del
capítulo 5: “si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti, porque es mejor que
uno de tus miembros perezca y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.” Versículo 30: “y
si tu mano derecha te es ocasión de caer, quita la y échala porque es mejor que uno de tus
miembros perezca y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.” En el capítulo 7, versículo
27, Él dijo: “y la lluvia descendió y sopló el viento y golpeó en aquella casa y cayó y grande
fue su caída.” Y esa también es una referencia a la condenación. En el capítulo 8, versículo 12:
“los hijos del Reino serán echados a las tinieblas de afuera, ahí será el lloro y el crujir de
dientes.” Capítulo 11, versículo 20: “Él comenzó a condenar a las ciudades en las que había
hecho más obras porque no se arrepintieron.” Y Él les dice: “serán derribados al infierno.” 10
Esas son palabras serias, serias de nuestro Señor. Lo mismo es el caso en el capítulo 12. Él dice
en el versículo 36: “toda palabra ociosa que los hombres hablen, darán cuenta de ella en el día
del juicio, porque por tus palabras serás justificado y por tus palabras serás condenado.” Él
habla acerca de un demonio que deja a un hombre y después siete más regresan que son más
impíos que él y el postrero estado del hombre es peor que el primero, así será para esta
generación impía.” En el capítulo de 18, y estos son ejemplos, dice “todo aquel que haga
tropezar a un pequeño de éstos que cree en Mí, sería mejor que se amarrara una piedra de
molino y sea hundido en la profundidad del mar.” Y después, Él regresa a hablar de ser
arrojado al fuego eterno en el versículo 8. Ser arrojado en el fuego eterno del infierno en el
versículo 9, capítulo 18. Esa fue una parte constante de lo que nuestro Señor enseñó. Y usted va
al capítulo 21, versículo 43: “el Reino de Dios será quitado de vosotros y será dado a una
nación que dé frutos del mismo y todo aquel que caiga en esta piedra será quebrantado, pero
aquel sobre quien caiga lo hará pedazos.” El capítulo 23 habla del infierno de manera repetida.
Capítulo 24, capítulo 25, Marcos, capítulo 9, Lucas, capítulo 6, Lucas, capítulo 12, Lucas,
capítulo 16. Simplemente, sigue y sigue. Jesús contó una historia entera acerca de un hombre
que murió y se fue al infierno y estando en tormento clamó porque alguien viniera con agua y
refrescara su lengua. Ahora, entonces, si usted fuera a evaluar cuál debería ser el énfasis de la
predicación, en base al ejemplo de Cristo, debería ser predicación acerca del infierno. Nuestra
generación no hace eso. Nos debe convencer de pecado que decimos tan poco acerca del
infierno. Es tan difícil de creer. Es tan aterrador. Es tan impresionante que tuvo que venir del
Señor o de lo contrario, nunca habríamos podido aceptarlo. Ahora, ¿qué es este horno de
fuego? ¿Qué es el infierno? Permítame darle cuatro verdades acerca del infierno que creo que
responderán a esa pregunta. Número uno, el infierno es un lugar de tormento sin alivio. Es un
lugar de tormento sin alivio. 11 Es un lugar de miseria horrenda. Y la Biblia lo define como
tinieblas. Tinieblas fuera de la luz, un foso de oscuridad profunda, oscuridad que está lejos de
la luz, una oscuridad impenetrable, una oscuridad que se cierra y que engloba todo. Y es
oscuridad sin la esperanza de luz para siempre. ¿Ha estado alguna vez en la oscuridad y ha
anhelado porque llegue la luz del día? ¿Alguna vez ha estado en la oscuridad y ha anhelado que
alguien encienda una luz? Estar en ese tipo de oscuridad que engloba todo y saber que durante
todos los siglos de la eternidad nunca será la luz… Así es como nuestro Señor define el
infierno. Una oscuridad sin alivio por los siglos, sin esperanza de luz, sin esperanza del
amanecer. Y la Biblia también dice que es un fuego. Ahora, no es un fuego que conocemos
como fuego, quemar algo en este mundo. Pero el fuego es la manera en la que Dios lo describe
porque es un tipo de fuego sin alivio que atormenta más terrible que cualquier fuego que jamás
conoceremos. Pero el fuego describe el tormento de los condenados, la oscuridad describe el
tormento de los condenados. No hay luz, jamás. Jamás. No hay alivio del sufrimiento, la agonía
y el dolor, para siempre. Y sólo hay dos veces en toda la Escritura en la que podemos entender
cómo la gente responderá en el infierno. Una es la parábola del Señor en Lucas 16 en donde
dice que el hombre clamó en tormento y dijo “refresca mi lengua porque estoy atormentado en
esta llama”. Y la otra es la afirmación constante de nuestro Señor “allí será el lloro y el crujir de
dientes.” La respuesta del infierno no es diversión. Es lloro. Eso es clamor, dolor, estar
crujiendo los dientes en dolor. Eso es lo que la Biblia dice. Eso es el infierno. Es un lugar de
tormento sin alivio. En segundo lugar, es un lugar de tormento sin alivio tanto para el cuerpo
como para el alma. Tanto para el cuerpo como para el alma. El alma siendo la parte interna.
Cuando una persona muere, su alma sale de la presencia de Dios y va al tormento del infierno.
Quizás no sea el lago de fuego final completo que viene después del juicio en el gran trono
blanco, porque eso necesita un cuerpo trascendente para soportarlo. Pero es un tormento que es
igual como es ilustrado por el hombre rico quien fue atormentado en el infierno. Cuando una
persona muere 12 ahora, su alma desciende a ese tormento. En el futuro, habrá una resurrección
de cuerpos de los condenados. Ellos recibirán un cuerpo trascendente que entonces, irá a un
lago de fuego. Será un cuerpo no como el que tenemos ahora. Será uno muy diferente. Será uno
de resurrección como el que tendremos como cristianos. Nosotros resucitaremos porque este
cuerpo nunca podría vivir eternamente en el cielo, ¿verdad? Tenemos que tener un cuerpo
trascendente, un cuerpo glorificado, un cuerpo diferente. Y también los condenados. Y serán
resucitados, Juan 5, resucitarán en cuerpos nuevos con el único propósito de ser castigados por
siempre en esos cuerpos. Eso es lo que la Biblia dice, atormentados para siempre. Deben tener
un cuerpo que encaje ese tormento eterno. Y esa es la razón por la que Jesús en Mateo 10:28
dijo: “no temáis a los que matan el cuerpo, sino temed a Aquel que puede destruir el alma y el
cuerpo en el infierno.” Como puede ver, el infierno es alma y cuerpo. Algunas personas creen
que son sólo malos recuerdos. No, no son malos recuerdos. No son sólo los procesos internos
de pensamiento, también es el cuerpo. Son cuerpos trascendentes, eternos, mayores que
cualquier cosa que tenemos en esta tierra. Van a ser dados a los condenados para que puedan
sufrir en esos cuerpos para siempre. Y esa es la única razón por la que van a tener esos cuerpos.
Con el cuerpo actual, hombre, no podrían tolerar el infierno. El cuerpo que tenemos ahora sería
consumido en un momento. Entonces, Dios, así como prepara a los redimidos con cuerpo
nuevos para el cielo, Él prepara a los condenados con cuerpos nuevos para el infierno. Nosotros
conocemos un poco acerca de eso a partir de dos cosas que el Señor dijo. Él dijo, en primer
lugar, “el gusano de ellos no muere”. Ahora, ¿qué quiso decir con eso? Cuando un cuerpo va a
la tumba, y entra en un estado de descomposición, se llena de gusanos. Y comienzan a
consumir ese cuerpo, y los gusanos van a morir cuando el alimento se acabe. Entonces, una vez
que el cuerpo es consumido, los gusanos mueren. Pero en el infierno, los gusanos nunca
mueren porque el cuerpo, aunque está siendo consumido de manera continua nunca es
consumido. Entonces, el gusano nunca muere. 13 En otras palabras, el Señor estaba diciendo el
tormento sin alivio del cuerpo continúa y continúa. Y también dice, el fuego nunca se apaga.
Ahora, un fuego siempre se acaba cuando se acaba el combustible. Pero el combustible nunca
se acabará. Aunque el fuego continúa, el combustible nunca se consume. Y entonces, usted
tiene un tormento sin alivio de cuerpo y alma. Y eso me lleva al tercer pensamiento. En el
infierno, usted tiene un lugar de tormento sin alivio, de cuerpo y alma en diferentes grados. En
diferentes grados. En otras palabras, para algunas personas, el infierno será peor que para otros.
Para todos los que estén ahí, será horrible. Será sufrimiento definitivo. No habrá alivio para
ellos, pero para algunos, habrá grados de sufrimiento más severos. En Hebreos 10 dice:
“Cuánto más severo será el castigo que merezcan aquellos que han pisado al Hijo de Dios y han
considerado la sangre del pacto algo inmundo.” La gente que ha pisado a Jesucristo, que ha
rechazado a Su cruz, conocerá un infierno mayor que aquellos que no lo han hecho. Habrá
grados, así como habrá grados de recompensa en el cielo. También vimos eso creo en Mateo,
capítulo 11 cuando dijo “¿será más tolerable para Sodoma que para vosotros?” En otras
palabras, no será tolerable para nadie. Pero parecerá ser más tolerable para ellos que para con
ustedes debido a lo que ustedes han experimentado. Tuvieron a Jesucristo en su ciudad, ellos
no. Lo rechazaron a Él con más luz, por lo tanto, el infierno será más severo para ustedes. Y
después, tiene claro esa parábola increíble en Lucas 12, en donde el Señor dice: “para el siervo
que supo y no hizo lo correcto, muchos azotes. Para el siervo que no supo y no hizo lo correcto,
pocos azotes.” Entonces, el infierno será un tormento sin alivio de cuerpo y alma en grados
diferentes. Y John Gerstner dice “el infierno tendrá grados tan severos que un pecador, si fuera
posible, entregaría el mundo entero si sus pecados pudieran ser menos.” Y, en cuarto lugar, el
infierno es un lugar de tormento sin alivio para el cuerpo y el alma en diferentes grados y será
interminable. Interminable. El gusano de ellos nunca muere, el fuego nunca se apaga y la luz
nunca llega. El alivio dulce de la muerte nunca viene. Interminable. La 14 única razón y la
única manera en la cual en esta vida nosotros podemos vivir en medio de las pruebas y el dolor
y el sufrimiento y la enfermedad es porque creemos que habrá un fin para todo esto. Pero ellos
no tendrán eso. ¿Puede imaginar la incoherencia resultante que vendrá? Y usted pregunta si
estoy seguro que es eterno. Es tan eterno como el cielo porque en el mismo versículo el Señor
usó los mismos términos. Mateo [Link] “e irán estos al castigo eterno y los justos a la vida
eterna.” Lo que sea la vida eterna en términos de su duración, así lo es el castigo eterno. Ése es
el infierno. Dios nunca lo preparó para Su pueblo. Lo preparó para el diablo y sus ángeles. Pero
las personas eligen ir ahí. Es una miseria inconcebible. Algunas personas han estado en este
tipo de tormento en sus almas esperando ese cuerpo durante miles de años y no se están
acercando al fin, así como no se han acercado al principio, cuando comenzaron. No es
sorprendente que Jesús tuviera que enseñar esta doctrina. Usted pregunta cómo evitar el
infierno. Usted evita el infierno sólo al recibir a Jesucristo como su Señor y Salvador. Si usted
no se apropia del Reino, como puede ver, si usted no toma el tesoro, si usted no compra la perla
de gran precio, no hay manera de salir. Juan Bunyan, ese gran Santo de Dios escribió esto, y
cito: “en el infierno únicamente tendrá la compañía de almas condenadas con una compañía
innumerables de diablos para acompañarte. Mientras que estás en este mundo, el pensamiento
mismo de diablos apareciéndote hace que tu carne tiemble y que tus cabellos se pongan de
punta. Pero oh, ¿qué harás cuando no sólo la suposición de que el diablo se aparezca, sino que
la suciedad real de todos los diablos del infierno esté contigo aullando, rugiendo y clamando de
una manera tan horrenda que tú estarás listo para volverte loco de angustia y tormento? Si
después de 10,000 años el fin llegara, habría consuelo. Pero aquí, está tu miseria. Aquí debes
estar para siempre. Cuando veas en qué compañía tan innumerable de diablos que aúllan te
encuentras, volverás a pensar en esto. “Esta es mi porción para siempre.” Cuando hayas estado
en el infierno tantos miles de años como hay estrellas en el firmamento o gotas en el mar o
arena en la costa; sin embargo, tú tienes que estar ahí para siempre. Oh, que esta palabra para
siempre cómo atormentará a tu alma.” Fin de la cita. Y muchos están 15 en la red que se está
moviendo hacia ese horno de fuego inevitable. Ahora, eso nos lleva al punto final, el cuarto, la
proclamación. Vimos el retrato, el principio, el peligro. La proclamación está en el versículo
51. Obsérvelo. “Jesús les dijo: ¿Habéis entendido todas estas cosas?” Literalmente el verbo
entendido es encajado, ensamblado. ¿Han ensamblado todo esto? ¿Lo ven unido? ¿Han atado
todos estos cabos en sus mentes que esta forma del Reino tiene bien y mal juntos? ¿Que lo
bueno va a continuar permeando, va a continuar creciendo, va a continuar influenciando? ¿Que
para ser parte del Reino tienen que entregar todo lo que tienen por lo que Cristo es? ¿Lo han
unido todo esto? ¿Y ven que va a seguir así con el bien y el mal hasta el final y después viene
una separación final? ¿Lo entienden? Ellos respondieron: Sí, Señor. Lo entendemos. Lo
entendemos. Y yo creo que Él aceptó su respuesta afirmativa, de otra manera no podría haber
dicho lo que dijo en el versículo 52. Él les está preguntando si entienden eso. ¿Por qué les dice
esto a ellos? Escúcheme, porque de regreso en el 9:38 vimos que el mundo es como una
cosecha que se mueve hacia el juicio. Él vio que Dios vendría y metería la hoz en la cosecha. Y
Él dijo “rogad conmigo que el Padre envíe obreros, envíe a personas a Su cosecha, a advertirle
a los hombres.” Y entonces, en el capítulo 10, Él llamó a los discípulos, ¿no es cierto? Y en los
capítulos 11 y 12, Él entrenó y preparó a los discípulos. Y en el capítulo 13, Él enseñó a los
discípulos. Y ahora, Él les pregunta si están listos para salir, para ser aquellos que advierten en
la cosecha. ¿Están listos para salir con el mensaje? Y ellos dijeron: “lo entendemos. Lo
entendemos.” Y entonces, esto es lo que Él dice: “entonces, así es como son ustedes,” versículo
52, “todo grammeteus” esa es una palabra que nosotros traducimos escriba, pero significa
aprendiz, un maestro, un intérprete de la ley y el Antiguo Testamento. Todo escriba docto, todo
maestro preparado es instruido, y eso es del verbo mathēteuō, ser discipulado, “en el Reino de
los cielos.” Ahora, Él los discipuló con respecto al Reino, entonces Él está hablando de ellos.
“Cada uno de ustedes, preparado, aprendices entrenados, han sido discipulados en las cosas del
Reino 16 de los cielos. Ahora, están entrenados. Ahora, están preparados.” Eso es lo que Él les
está diciendo. De hecho, usted podría traducirlo “ahora están discipulados, eruditos bíblicos y
maestros.” Eso es lo que un escriba era realmente. Él era un estudiante, un intérprete, trasmitía
la Escritura, era conocido como teólogo, un abogado y un maestro y un predicador. Eran
miembros del Sanedrín. Ellos eran autoridades reconocidas en el Antiguo Testamento y la
tradición. Eran llamados rabinos. Eran influyentes. Y Él está diciendo: “yo les he hecho lo
mismo, así como los judíos los hacen con sus escribas. Yo los he discipulado, los he hecho
maestros eruditos bíblicos, discipulados. Y ahora, son así, versículo 52, “son como un padre de
familia que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas.” ¿Qué significa eso? El Señor dice:
“ahora los he discipulado, los he entrenado, los he preparado, los he nutrido para que sean los
obreros que salen a la cosecha y advierten a los hombres. Y ahora son como un hombre que es
la cabeza de su casa.” Y el hombre que era la cabeza de su casa tiene una bodega y de esa
bodega, él le da a la gente para sus necesidades. Necesitaban cierto tipo de alimento,
necesitaban cierto tipo de vestimenta, necesitaban cierto tipo de cuidado, lo que fuera que
necesitaran, él lo cubría. Y él era lo suficientemente sabio como para dar lo nuevo y lo viejo. Y
entonces, él no siempre saca lo nuevo de tal manera que lo viejo en última se vuelve inútil. Es
algo así como las sobras, usted sabe a qué me refiero. Una vez a la semana, usted las va a
comer porque si no se las come, en últimas van hacer tiradas. Y la cabeza de una casa sabia usa
lo viejo con lo nuevo en equilibrio, siendo un administrador de todo lo que posee. Y el Señor
dice: “así son ustedes. Son semejantes a esto. Ahora tienen un almacén, una bodega. Y esa
bodega está llena con lo nuevo y lo viejo.” ¿Qué quieres decir? Ellos conocían el Antiguo
Testamento y ahora habían oído los misterios del Reino. Ellos conocían la verdad del antiguo
pacto y el amanecer del nuevo pacto estaba 17 sobre ellos. Ellos no sólo podían hablar acerca
del Antiguo Testamento y la tradición judía, sino que podían hablar de los misterios nuevos del
Reino, ¿verdad? Ahora, ellos estaban arriba de los escribas. Lo único que tenían los escribas
eran cosas viejas, las cosas viejas, las cosas viejas. Pero él les dice: “ustedes son el padre de
casa que tiene lo viejo y tiene lo nuevo y están en un equilibrio perfecto. Dios los ha llamado y
los ha entrenado y los ha preparado para extenderlo.” Ese es un verbo interesante que es usado
aquí. Dice que el hombre que es la cabeza de una casa saca. Literalmente significa esparcir. En
otras palabras, ahora tienen todo este tesoro, dispérsenlo. Riéguenlo. Habla de liberalidad y
riqueza. Hay mucho ahí. Ahora que han sido discipulados y ahora que son eruditos bíblicos y
maestros, sáquenlo. Espárzanlo. Denles el antiguo y el nuevo en equilibrio perfecto, aquello
que Dios dijo en el pasado y aquello que es nuevo en la forma del Reino. Ahora, ¿ve usted lo
que les está diciendo? Esto sale del capítulo 9, versículo 38; los hombres van camino al
infierno. Ahora, quiero que usted vea cómo será el Reino. Bueno y malo, pero en últimas,
terminará en una separación. Y ahora ustedes conocen esto, ahora proclámenlo, dispérsenlo.
Amados, les digo que nuestro mensaje basado en esto es el infierno. Ese es nuestro mensaje. El
mundo va al infierno. En la parábola de Mateo 22, el Señor da una ilustración muy similar. Hay
una boda. Se aparecen muchas personas a la boda. Pero entonces llega el Rey. Y la boda tiene a
todos, pero el rey de entra y ve a esta persona que no tiene un atuendo de boda y le pregunta
qué está haciendo ahí. “No tienes un atuendo de boda.” En otras palabras, fuiste atrapado en la
red del Reino, pero realmente no eres uno de los genuinos. No tienes un atuendo de boda. Y
dice que el hombre se quedó sin palabras. Él no tenía nada que decir. Él no podía reclamar
nada. Y el Señor dijo: “amárrenlo y arrójenlo a las tinieblas de afuera porque muchos son
llamados, y pocos escogidos.” El mismo principio. La red del Reino atrapa a muchas personas,
pero no todos los que son atrapados van a ser parte del Reino. Tenemos una responsabilidad
tremenda. Se nos es dado a conocer los 18 misterios del Reino. Pero a ellos no se les es dado.
Tenemos lo que ellos necesitan. Y Pablo dijo en 2 Corintios 5: “conociendo por tanto el terror
del Señor, persuadimos a los hombres.” Si su corazón no puede conmoverse acerca del hecho
de que la gente está muriendo y va al infierno cada segundo que usted respira, entonces algo
está mal en usted, ¿no es cierto? Ese es el epítome del egoísmo. Nuestro cristianismo en la
actualidad de alguna manera ha perdido esto. Recientemente… Bueno, hace tan sólo dos días
atrás… Me encontré con algo sobre mi escritorio acerca de una organización de radio cristiana.
Nos estaban enviando su política para la programación. Esto es lo que dijeron… No le voy a
decir el nombre, pero “tal y tal red de radio quiere ser un buen prójimo a una variedad de
oyentes.” Y después, enlistan a todo tipo de personas. “Por lo tanto, cuando usted prepare su
programa para estas estaciones, por favor evite el uso de lo siguiente: crítica a otras religiones,
conversión, misioneros, creyentes, incrédulos, antiguo pacto, nuevo pacto, Iglesia, la cruz,
crucifixión, calvario, Cristo, la sangre de Cristo, salvación mediante Cristo, redención mediante
Cristo, el Hijo de Dios, Jehová o la vida cristiana.” Después dijo lo siguiente: “estas personas
que están escuchando tienen hambre de palabras de consuelo. Le pedimos que se apegue a estas
restricciones para que la Palabra de Dios pueda continuar esparciéndose. Por favor, ayúdenos a
mantener nuestra posición de traer consuelo a esta gente que sufre.” Eso no es consuelo. Eso es
condenación. El consuelo falso condenada a la gente. Usted debe decirle a la gente la Verdad.
Bueno, oremos. Ahora sabemos, Padre. Ahora sabemos. ¿Habéis entendido estas cosas? Sí,
entendemos. Entonces, somos eruditos bíblicos preparados y maestros que somos semejantes a
un padre de familia que saca y esparce este tesoro tanto de verdad vieja como nueva, para que
los hombres sean advertidos de la cosecha, la separación, la red. Padre, ayúdanos a ser fieles, a
hacer a un lado la frivolidad y la necedad de la vida por lo que realmente importa, las almas
eternas de los hombres. Padre, oro porque traigas al cuarto de oración a aquellos que tienen
tanta necesidad de venir. 19 Que nadie en este lugar piense que puede escapar de la red. Que
nadie piense que no es verdad. Que Tu Espíritu los lleve a aceptar a Cristo para que puedan
conocer el gozo y la bendición de la vida eterna aquí y ahora y para siempre en Tu presencia,
por causa de Cristo. Amén.
Mi conclusión
Jesús sí bajo al infierno
No se quemó, porque él es el todo poderoso.
Y ahora está a la diestra de dios padre, y reina en la vida de cada ser humano que le ha
entregado su corazón entero.
Los mormones tienen sí o no salvación?
Los mormones tienen muchos errores, ellos creen que Jesús y satanás son hermanos. Pero si se
arrepiente de sus pecados le serán perdonados dice la palabra de Dios
Yo como ser humano no tengo el derecho de decir si serán salvos sí o no, si lo dice las sagradas
escrituras que si blasfemamos contra el espíritu santo no hay perdón; pero esto será para los que
lo hagan conscientemente.
Pero al final será Cristo Jesús el dador de la vida que en aquel gran día dará el veredicto final
de cada ser humano.
Creo que si un mormón, no es consciente de lo que hace, en cuanto a la blasfemia del Espíritu
Santo, entonces si le será perdonado, porque no hace ignorantemente.
Mi conclusión
1. Una persona ignorante en cuanto a lo que hace, es perdonada ante Dios, me refiero a las
personas que sin conocer a Dios han blasfemado.
2. Dios es el único que puede decir si alguien tiene sí o no salvación.
3. Y que si esa persona se arrepiente de sus pecados, me refiero si sale de ésta secta Dios
lo perdona y lo recibe como hijo.
4. Este es mi punto de Vista.