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Impacto de Desastres en la Salud Pública

Los desastres naturales como terremotos y aluviones pueden tener graves efectos sobre la salud pública. El terremoto de Áncash, Perú en 1970 midió 7.9 grados y provocó más de 70,000 muertes, mientras que el aluvión subsiguiente en Yungay enterró a 25,000 personas. El terremoto de Haití en 2010 fue aún más devastador, matando a más de 300,000 personas y dejando a 1.5 millones sin hogar. La gestión efectiva del riesgo de desastres a través de la prevención
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Impacto de Desastres en la Salud Pública

Los desastres naturales como terremotos y aluviones pueden tener graves efectos sobre la salud pública. El terremoto de Áncash, Perú en 1970 midió 7.9 grados y provocó más de 70,000 muertes, mientras que el aluvión subsiguiente en Yungay enterró a 25,000 personas. El terremoto de Haití en 2010 fue aún más devastador, matando a más de 300,000 personas y dejando a 1.5 millones sin hogar. La gestión efectiva del riesgo de desastres a través de la prevención
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EFECTOS GENERALES DE LOS DESASTRES SOBRE LA SALUD

EMERGENCIAS Y DESASTRES
Todo desastre es una crisis, pero toda crisis encierra una oportunidad de hacer cambios, estos deben llevar a robustecer la
seguridad de las ciudades e instituciones para asegurar el desarrollo, ello se puede alcanzar mediante la intervención del riesgo.
Los desastres (del latín: dis, des, y astrum, astro) fueron explicados en la antigüedad como productos de la mala suerte o como
castigo de los dioses. Hoy conocemos las razones científicas de sus orígenes
Se ha listado la ocurrencia de los grandes eventos destructivos en el país y las respuestas que se implementaron
Se han descrito las amenazas que podrían alcanzar categoría de catástrofe, así como la susceptibilidad del entorno, se ha
revisado el estado de los recursos para afrontar los riesgos y los daños, y la vulnerabilidad que algunos de estos recursos –los
hospitales– pueden albergar. Especial énfasis se ha puesto en el riesgo sísmico del litoral central por la importancia que esto
podría tener para el país.
LA INTERVENCIÓN DE LOS RIESGOS Y LOS DAÑOS
• Debe identificarse claramente la diferencia que hay entre riesgos y daños.
• Riesgo: probabilidad,
• Daño: efectos del evento desencadenado
• Ambos deben ser afrontados, a esto se llama intervención y se hace en momentos diferentes
La intervención sobre los riesgos puede comprender tanto acciones de prevención (destinadas a evitar un desastre) como de
mitigación (para atenuar sus efectos destructivos) o de preparativos (con los que se afrontarán los daños que no se pudieron
evitar). En otra etapa, finalmente, se deberá dar respuesta a los daños producidos (asistencia a las personas o al entorno), esta es
la opción última que, en alguna forma, revela nuestra incapacidad para actuar oportunamente sobre el riesgo. La visión integral de
estos factores y medidas conforma la gestión del riesgo y del desastre, la cual tiene como finalidad la seguridad de las personas y
la comunidad. En ámbitos geográficos y sociales donde el riesgo es un factor preponderante las pérdidas dominarán a las
opciones de desarrollo y las poblaciones estarán condenadas a la pobreza.
LA INTERVENCIÓN: GESTIÓN DE RIESGOS Y DESASTRES
RIESGOS: Antes: Protección: prevención, mitigación, preparativos
EFECTOS (DAÑOS): Durante: Asistencia: respuesta. Después: Recuperación: rehabilitación, reconstrucción.
Los riesgos y los daños deben ser afrontados, cada uno en su momento y con actividades específicas, aunque complementarias.
La gestión del riesgo oportuna, eficiente y pertinente, redunda en una menor ocurrencia de daños y una más pronta recuperación,
solo así se puede asegurar el desarrollo de las comunidades bajo constante amenaza natural o social.
El tipo de acciones en las que el Estado y las familias invierten sus recursos es un indicador de su nivel de desarrollo social, es difícil
que una comunidad dedicada a solventar las pérdidas iterativas ocasionadas por desastres pueda alcanzar un aceptable grado de
desarrollo, es indispensable invertir el tiempo y los recursos con una visión de prevención y mitigación. La instalación de medidas
de protección es un proceso lento comúnmente impulsado por las necesidades sociales y la afirmación de una cultura de la
prevención.
ANTECEDENTES
• El TERREMOTO DE HUARAZ-PERÚ EN 1970, mostró al país cómo un desastre podía desbordar la capacidad de la
comunidad y tornarse inmanejable
• CATÁSTROFES DE CHERNOBYL-UKRANIA, KOBE-JAPÓN, Y KATRINA-USA, mostraron cómo, en otras latitudes, bien
estructurados sistemas de protección civil colapsaban bajo el impacto de grandes siniestros irrogando inmensas pérdidas
vitales, económicas, sociales y políticas.
• Esto ratifica y mantiene vigente la definición del término desastre: un hecho nocivo o destructivo de grandes proporciones que
sobrepasa la capacidad de previsión y respuesta de la comunidad afectada. Se acepta ahora que una organización racional,
sólida, antelada, redundante, comprobada y pertinente es de crucial valor para poder afrontar las exigencias de una catástrofe,
eso es el propósito de la gestión del riesgo.
TERREMOTO Y ALUVIÓN DE ÁNCASH DE 1970
• El conocido localmente como el terremoto del 70. Fue un sismo de magnitud 7.9
• Sentido en toda la costa y sierra del departamento de Áncash y del norte peruano
• Seguido de un aluvión que sepultó la ciudad de Yungay el domingo 31 de mayo de 1970 a las 15:23.
Fue el sismo más destructivo de la historia del Perú, no solo por la magnitud sino también por la cantidad de pérdidas humanas
que afectó la región ancashina y varias provincias de los departamentos de Huánuco, el norte de Lima y La Libertad.
EFECTOS EN EL TERRITORIO ANCASHINO
• La Ciudad de Huaraz se destruyó en un 97%
• Se perdió más de 10.000 habitantes (el 50% de la población).
• Luego del sismo la zona quedó oscurecida por un manto negro de polvo que permaneció durante días.
• El resto de ciudades y pueblos del Callejón de Huaylas también fueron destruidos casi por completo, desde Recuay por el
sur, hasta Huallanca por el norte.
• La segunda ciudad en importancia, Yungay terminó sepultada por un alud, desapareciendo 25.000 moradores.
• Los aludes y derrumbes obstaculizaron caminos y carreteras.
• El ferrocarril que unía a Chimbote con Huallanca desapareció.
• Decenas de personas murieron mientras se encontraban laborando en áreas agrícolas debido a derrumbes en los cerros
contiguos. La zona quedó aislada varios meses del resto del país.
• En total, las muertes se calcularon en 70.000 y hubo aproximadamente 20.000 desaparecidos
• Los heridos hospitalizados se contabilizaron en 143.331
• Lugares como Recuay, Casma, Huarmey, Carhuaz y Chimbote la destrucción de edificios osciló entre 80-90%.
• La Carretera Panamericana sufrió graves grietas entre Trujillo y Huarmey, que dificultó más la entrega de ayuda.
• La central hidroeléctrica del Cañón del Pato quedó también seriamente afectada
• La línea férrea que comunicaba Chimbote con el valle del Santa y quedó inutilizable en un 60% de su recorrido. Con esta
catástrofe el gobierno peruano creó a la Brigada de Defensa Civil Peruana con el fin de prevenir y preparar a la población
ante sucesos parecidos
• El general Juan Velasco Alvarado, que era el presidente del país en ese entonces, tomó un barco para llevar personalmente
la ayuda a Chimbote.
• El fuerte y prolongado sismo de 45 segundos, provocó el desprendimiento del agua y viento del pico norte del nevado
Huascarán, produciendo un alud estimado en 40 millones de metros³ de hielo, lodo y piedras que medía 1,5 km de ancho y
que avanzó los 18 km a una velocidad promedio de 2 a 5 km/h.
• Durante los 3 minutos que la avalancha tardó en llegar a la ciudad, la población yungaina quedó desorientada debido al eco
que producía el aluvión en los cerros de la Cordillera Negra. Cuando el aluvión chocó contra la pared de la quebrada del río
Ranrahirca formó un embalse y desvió su curso violentamente 30 grados en dirección sur.
• La tercera parte de la masa saltó la quebrada (que ya había salvado a Yungay de un aluvión en 1962) sepultando
completamente a la segunda ciudad más importante del Callejón de Huaylas, mientras que la corriente mayor arrasó con el
pueblo de Ranrahirca, matando en total a más de 20 000 personas.
• Las labores de rescate y evacuación que puso en marcha el gobierno central sólo procedieron mediante vía aérea luego de
dos días de la tragedia debido a la densa nube de polvo que se levantaba a 2700 metros sobre el nivel de la zona de la
tragedia, esta nube permaneció una semana ocasionando que los bloques de hielo tardaran 2 semanas en descongelarse
debido a la poca incidencia del sol.
• La masa de lodo tardó 1 mes en secarse y ocasionó que varias personas quedaran atrapadas cuando intentaron cruzarla.
TERREMOTO EN HAITI 2010
Fue registrado el martes 12 de enero de 2010 a las 16:53:09 hora local con epicentro a 15 km de Puerto Príncipe la capital de
Haití. Según el Servicio Geológico de Estados Unidos el sismo tuvo una magnitud de 7,3.
Los efectos causados sobre este país, el más pobre de América en ese momento, fueron devastadores. Los cuerpos recuperados
al 25 de enero superaban los 150 000, calculándose que el número de muertos excedería los 200 000.Los datos definitivos de los
afectados fueron dados a conocer por el primer ministro Jean-Max Bellerive en el primer aniversario del sismo, el 12 de enero de
2011, conociéndose que en el sismo fallecieron 316 000 personas, 350 000 más quedaron heridas, y más de 1,5 millones de
personas se quedaron sin hogar, con lo cual, es una de las catástrofes humanas más graves de la historia.
DE LA EMERGENCIA AL DESASTRE
Emergencias : es toda situación en que intempestivamente se pone en riesgo la integridad física, la salud o la vida, entran en
juego múltiples factores de exposición y de susceptibilidad.
Desastres : generación de daños simultáneos a múltiples víctimas, demanda masiva.
La susceptibilidad –vulnerabilidad : conlleva un componente conductual, individual o colectivo, que permite un nivel de
tolerancia o de aceptación del riesgo, se convive con el riesgo; hay personas y comunidades predispuestas por una prolongada
acumulación de múltiples factores de vulnerabilidad y en las cuales el impacto de un evento –incluso de mediana o baja intensidad
– produce daños de importante gravedad, costo y duración, esto, a todas luces, limita sus opciones de mejorar su nivel de vida y
desarrollo.
Vulnerabilidad identificada y no intervenida es vulnerabilidad consentida. Cuando esto ocurre las emergencias y los desastres
terminan ligándose entre sí y a la pobreza, convirtiéndose en eficaces agentes del subdesarrollo.
Las personas y poblaciones afectadas por frecuentes emergencias individuales y colectivas acrecientan su susceptibilidad y no
pocas veces reinciden como víctimas de eventos mayores.
Los desastres desnudan la vulnerabilidad de las comunidades.
Los desencadenados por fenómenos naturales de intensidad extrema por lo general despiertan la solidaridad suscitando una
inmensa movilización de ayuda humanitaria, por el contrario, los desastres antrópicos –en particular los conflictos armados–
polarizan a los contendores y llegan a desatar atroces aberraciones; sin embargo, en uno y otro caso es posible identificar
comportamientos encomiables.
Hay comunidades que tuvieron la capacidad de convertir los efectos catastróficos de un desastre en oportunidades para alcanzar
un desarrollo sostenido, a esto se denomina resiliencia, las que no lo hicieron se sumieron en la pobreza.
LA EVOLUCIÓN DE LA RESPUESTA EN EL PAÍS
En el Perú la atención institucionalizada de emergencias, eminentemente recuperativa en la etapa de la asistencia pública (la
respuesta a los daños), evolucionó hacia una perspectiva asistencial y preventiva desarrollada en los hospitales (que incluyó los
preparativos para desastre y la mitigación de la vulnerabilidad), hoy a cargo de especialistas, para llegar, finalmente, a una visión
integradora que se alcanzaría con el sistema de servicios (Protección-Asistencia-Promoción). El grave impacto del terremoto de
Huaraz en 1970 movilizó la respuesta masiva y prolongada de la ciudadanía y del Estado, se creó el Instituto Nacional de Defensa
Civil, los hospitales fortalecieron sus preparativos y validaron su Plan Hospitalario para Desastres cuyo primer modelo dio origen en
el Hospital de Policía. La guerra contra el terrorismo, iniciada en 1980, tuvo un efecto en la sociedad peruana tan poderoso como el
terremoto citado, se creó la Sociedad Peruana de Medicina de Emergencias la cual estimuló la implementación de Unidades de
Shock Trauma, iniciadas en el hospital ya mencionado y la formación profesional de especialistas. Los grandes cambios al interior
de los hospitales tuvieron un paralelo en la atención de emergencia en las calles al surgir la atención prehospitalaria puesta en
práctica por personal del Cuerpo General de Bomberos Voluntarios del Perú, se implementaron los Hospitales de Campaña en el
Instituto Peruano de Seguridad Social en complemento de la atención a las poblaciones afectadas por desastres que proporcionaba
la Cruz Roja Peruana. En 1985 se creó la Unidad de Preparación contra Desastres del Ministerio de Salud, posteriormente Oficina
General de Defensa Nacional.
Debe reconocerse que constituyen inveterados factores de vulnerabilidad cultural en el país la informalidad, la discontinuidad de la
acción, la fragmentación social e institucional, el empirismo, la pobre identificación con el rol, entre otros; los avances para mitigarlos
han sido variados y cuantiosos, pero, a todas luces, insuficientes. Es necesario fortalecer la gestión del riesgo en modelos
institucionalizados.
LA GESTIÓN DEL RIESGO
Una reducción integral y permanente del riesgo requiere:
• Visión holística de la problemática.
• Intervención concertada de la vulnerabilidad.
• Formulación de políticas, planes y presupuestos.
• Planificación institucionalizada del desarrollo.
La intervención de la vulnerabilidad exige:
• Fortalecer el desarrollo institucional, sectorial y nacional.
• Estimular la inversión en un marco de seguridad.
• Definir y aplicar políticas de gestión de riesgo.
• Toma de decisiones acertadas y oportunas.
Se reconocen como temas prioritarios para la gestión del riesgo en el país:
• Implementación del Sistema Nacional de Protección y Asistencia Médica para Emergencias y Desastres.
• Mitigación del riesgo físico y funcional en establecimientos de salud.
• Preparativos institucionales y comunitarios para afrontar un gran desastre.
• Educación en emergencias y desastres.
EL SISTEMA NACIONAL DE PROTECCIÓN Y ASISTENCIA MÉDICA PARA EMERGENCIAS Y DESASTRES
En las 3 últimas décadas los países industrializados integraron, homologaron y universalizaron la atención médica de emergencias
cotidianas y desastres mediante sistemas de protección y asistencia, algunos países en la región también lo hicieron exitosamente.
Esto ha reducido la mortalidad en las calles y sensación de protección a las poblaciones.
La integración de los servicios de emergencia en el país es aún incompleta, propuesta inicialmente como redes de emergencia en
1982, y como un sistema en Lima en 1986, el Comité de Emergencias y Desastres del Consejo Nacional de Salud, lo ha replanteado
como un Sistema Nacional de Protección y Asistencia Médica para Emergencias y Desastres, acorde con la disponibilidad
tecnológica.
El proyecto afronta tres temas que han vertebrado la problemática de emergencias en el país en las últimas décadas:
a. La elevada mortalidad, morbilidad y secuelas discapacitantes generadas por emergencias individuales y colectivas, y el alto
riesgo de ocurrencia de desastres.
b. La insuficiente disponibilidad e inadecuada utilización de los recursos organizativos y operativos para afrontar situaciones de
contingencias cotidianas y aleatorias de nivel catastrófico.
c. La insuficiente comunicación y educación de la comunidad sobre la protección y asistencia para emergencias y desastres.
Para asumir estos efectos hace las siguientes recomendaciones:
1. Creación de una Dirección General de Emergencias y Desastres, como un organismo de línea del Ministerio de Salud que
sea responsable de las acciones destinadas a la protección de la salud y la asistencia médica de emergencias y desastres en
el país, incorporando estas actividades a las actuales funciones de la Oficina General de Defensa Nacional del Ministerio de
Salud.
2. Creación de Centrales de Regulación de la Atención Médica de Emergencias y Desastres, encargadas de coordinar los
servicios asistenciales de los prestadores hospitalarios y pre hospitalarios organizándolos en redes operativas bajo la
responsabilidad de las Direcciones Regionales de Salud en cumplimiento de la Resolución Ministerial N° 573-2003-SA/DM y
de las normas emitidas por la Dirección General de Emergencias y Desastres.
3. Creación de un Sistema Nacional de Protección y Asistencia Médica de Emergencias y Desastres, como un subsistema del
Sistema Nacional Coordinado y Descentralizado de Salud, con la finalidad de coordinar el proceso de aplicación de la política
nacional en medicina de emergencias y desastres, promoviendo su aplicación concertada, descentralizada y coordinando los
planes y funciones de todas las instituciones sectoriales y no sectoriales comprometidas con este propósito a efecto de lograr
la protección y asistencia integral de salud en emergencias y desastres a todos los peruanos.
4. Creación de un Fondo Nacional para la Atención Médica de Emergencias con carácter intangible y autorevolvente destinado a
asegurar, gradualmente, la atención universal e integral de las emergencias médicas en el territorio nacional, encargando los
mecanismos de su implementación al Ministerio de Salud
A raíz del terremoto y aluvión del 31 de Mayo de 1970 que asoló el Callejón de Huaylas y destruyó la ciudad de Yungay causando
aproximadamente 67,000 víctimas, el Gobierno vio por conveniente unir los esfuerzos existentes para proteger a la población frente
a las catástrofes y creó un organismo que en forma permanente vele por la seguridad de la nación frente a los desastres; por eso,
el 28 de Marzo de 1972 mediante Decreto Ley N° 19338 se creó el Sistema de Defensa Civil; actualmente denominado Sistema
Nacional de Defensa Civil-SINADECI.

Un sistema de protección y asistencia médica de emergencias y desastres debe tener capacidad para atender al grave en el lugar
del siniestro, darle atención apropiada durante el transporte hasta llegar al hospital más adecuado para el tipo de afección detectada
en el triage en foco. Una visión integral permitirá desarrollar, además, preparativos para desastre, mitigación y educación para
crecentar la cultura de seguridad y la participación ciudadana en la cadena de supervivencia.
LA MITIGACIÓN DEL RIESGO SÍSMICO EN ESTABLECIMIENTOS DE SALUD
Los terremotos ocurridos en México y Chile en 1985 sacaron de operación el 23 y el 17%, respectivamente, de las camas hospitalarias en las
regiones afectadas justo en el momento en que eran más necesarias.
En 1997 se realizó el Proyecto de Análisis de Vulnerabilidad Sísmica de Hospitales en el Perú por un equipo de profesionales de varias disciplinas,
quince grandes hospitales fueron estudiados detectándose un importante grado de vulnerabilidad en los hospitales públicos. No se ha informado
sobre medidas de mitigación física implementadas.
Se han hecho esfuerzos para la reducción de la vulnerabilidad funcional y organizativa en establecimientos de salud liderados por la Oficina General
de Defensa Nacional, del Ministerio de Salud.
EDUCACIÓN EN EMERGENCIAS Y DESASTRES
La ausencia de políticas en salud, transportes, construcción y educación para el ámbito de emergencias y desastres pone de manifiesto el limitado
conocimiento de la comunidad y sus clases dirigentes en estos temas. El desarrollo de una nación puede ser evaluado midiendo el grado de
conocimiento que tengan sus habitantes sobre seguridad, prevención, riesgo, amenaza y emergencia, sea esta individual o colectiva. El mejor
conocimiento de esta realidad redundará en una mejor respuesta al siniestro. Es necesario extender los programas educativos que ya se han
implementado en las universidades y colegios, y ligarlas a políticas de seguridad en el transporte y otras actividades que ocasionan accidentalidad
y violencia.
LAS OPORTUNIDADES
¿CUÁNTO HEMOS AVANZADO DESDE EL 25 DE MAYO DE 1982?
Cuando hace 25 años los médicos de Emergencia crearon la Sociedad Peruana de Medicina de Emergencias, identificamos las prioridades
comunes de los servicios: en lo individual: salvar al grave, en lo social: institucionalizar la especialidad y sistematizar los servicios. La propuesta
pasaba por la ejecución de cambios importantes en el modelo imperante de organización y funciones.
Al interior de los servicios de Emergencia, públicos y privados, se requería de un cambio en la conducta asistencial y administrativa y
la disponibilidad de:
• Una visión estructural: organización de un servicio especializado y dedicado a emergencias y desastres,
• Procedimientos especializados permanentes: triage al ingreso a emergencia, reanimación cardiorrespiratoria y estabilización de funciones
vitales.
• Un ambiente dedicado y equipado para atención del grave: unidad de shock-trauma.
• Un equipo médico ad-hoc: los emergenciólogos.
Al exterior de los servicios, eran necesarios:
• La formación y titulación universitaria de especialistas en emergencias y desastres.
• Organismos de profesionales especialistas para la promoción de los avances en la especialidad, y para la supervisión permanente de la
calidad del ejercicio y la formación profesional.
• Creación de un sistema nacional de protección y asistencia médica de emergencias y desastres.
AL INICIARSE EL NUEVO MILENIO PODEMOS MEDIR EL GRADO DE AVANCE:
Al interior de los servicios:
• Los hospitales disponen de un Servicio de Emergencias, con un jefe especializado en medicina de emergencias y desastres, un local y una
organización legalmente definidos,
• Un proceso especializado permanente que eslabona la atención al grave: triage, reanimación cardiorrespiratoria y estabilización de funciones
vitales, el cual está disponible no sólo en la emergencia de los hospitales, también se hace hoy en los servicios prehospitalarios de bomberos
y entidades privadas,
• Un ambiente dedicado y equipado para practicar lo anterior, las unidades de shocktrauma, el cual está disponible en la mayoría de los
hospitales públicos y privados,
• El emergenciólogo, como especialista profesional reconocido, está a cargo de esos ambientes especializados y su equipo está conformado
por médicos y enfermeros también especializados, paramédicos y otro personal técnico.
Por implementar: Los estudios técnicos han demostrado la elevada vulnerabilidad física y funcional de varios establecimientos de salud
(comprobada en la práctica por recientes sismos) no se han realizado aún las obras necesarias de mitigación para reducir el riesgo de las
instalaciones, los procesos y usuarios.
Al exterior de los servicios:
• La formación universitaria de especialistas en emergencias y desastres se realiza en varias universidades, dirigida a médicos, enfermeras y
paramédicos, se dispone además de supraespecialidades (pediatría de emergencias y desastres), asimismo se dispone de cursos de
emergencias y desastres en el pregrado y diversos postgrados universitarios (diplomaturas y maestrías). Esto se ha acompañado de una
nutrida producción de trabajos de investigación y de normas específicas.
• Se han creado organizaciones de profesionales especialistas para contribuir al desarrollo de la especialidad y promover los avances científicos
y tecnológicos, como la Sociedad Peruana de Medicina de Emergencias y Desastres, y sus equivalentes en Psicología, Enfermería y
Tecnología, el Consejo Peruano de Reanimación Cardiorrespiratoria, y otras asociaciones que promueven la educación de emergencias y
desastres en los hospitales. También se cuenta con organismos para la supervisión permanente de la calidad del ejercicio y la formación
profesional, como los del Sistema Nacional del Residentado Médico, los Comités de Especialidad de las universidades, y el Comité de
Certificación y Recertificación del Colegio Médico del Perú; el país es parte de la Asociación Latino Americana de Cooperación de
Emergencias y Desastres, ALACED.
Por implementar: No hemos logrado aún la creación de un sistema nacional de protección y asistencia médica de emergencias y desastres. Los
esfuerzos, y aproximación a este objetivo, desarrollados en 1982, 1986 y 2004, han sido insuficientes para tal cometido, aunque ya se observan
entusiastas lazos de coordinación interinstitucional. El trabajo para este proyecto continúa –y la demanda cotidiana así como las grandes
emergencias lo exigen (Mesa Redonda, Utopía, terremotos del sur en el 2001 y 2007)– se espera el pronto cumplimiento de este anhelo.
EL VALOR DE LA OPORTUNIDAD
Estos vacíos motivan la siguiente reflexión: Cuando una bala atraviesa el corazón de una persona paraliza sus funciones vitales, se produce la
muerte clínica y, en breve tiempo, la muerte biológica; a este escaso lapso, se le denomina los minutos dorados porque en él los procedimientos
de reanimación cardiorrespiratoria pueden salvar la vida de la víctima.
Cuando, hace 30 años, había que convocar a los especialistas para que realicen tales procedimientos era difícil salvar esas víctimas; a inicios de
los 80 tuvimos que aprender a hacerlo nosotros mismos porque reconocimos que la oportunidad y la eficacia eran la clave, eso es la Emergenciología.
trofe es éste, no habrá otro.
Análogamente, cuando un terremoto atraviesa el centro de una ciudad paraliza sus funciones y colapsa sus estructuras, bajo sus escombros
quedan atrapadas centenares o miles de víctimas en el trance de morir, sólo podrán salvarse los que accedan oportunamente al rescate y la
estabilización de sus funciones vitales. Nuevamente, la oportunidad y la eficacia son mandatorias. Aquilatamos perfectamente la valía de los
Comités de Emergencia, COE, que son convocados para las operaciones de desastre, sin embargo, hay algo que resulta irrecuperable: los minutos
dorados, es decir, los minutos postreros de los más graves. Esto justifica plenamente la necesidad de mantener expeditos y enlazados –día y
noche, todo el año– los sistemas de servicios multidisciplinarios de emergencia y que los hospitales mantengan incólumes sus estructuras y sus
funciones a pesar del impacto de grandes desastres. Vivimos un afortunado periodo inter desastre, el momento para la mitigación y los preparativos
para la próxima catástrofe.

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