Petrocelli, Hector. Historia Constitucional Argentina.
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Las presidencias liberales de la Generación del 80’
Paz y administración
Prof. Elizabeth Rando. Junio 2008.
Julio A. Roca – 1880-1886
Miguel A. Juárez Celman 1886-1890
Carlos Pellegrini – 1890-1892
Luis Saenz Peña – 1892-1895
José E. Uriburu – 1895-1898
Julio A. Roca - 1898-1904
Manuel Quintana – 1904-1908
José Figueroa Alcorta - 1908-1910
Roque Saenz Peña – 1910-1913
Victorino de la Plaza - 1913-1916
Un primer error es identificar al término “oligarquía” únicamente con el grupo selecto de familias patricias y
terratenientes vinculadas con el poder político hasta 1916, y que luego reciben el apelativo de “conservadores”, hasta
1943. Ellos representan para la historiografía liberal y marxista a los enemigos de la democracia entre 1880 –1943.
Suele utilizarse el término “oligarquía” en sentido negativo, haciendo referencia al gobierno de los ricos,
acepción que resulta errónea, ya que etimológicamente oligarquía es “gobierno de pocos”, y objetivamente este tipo
1
de gobierno no es opuesto a la democracia.
El error es excluir de ese grupo dirigente a aquellos hombres ligados a otros sectores económicos y a los
ligados al partidos liberal, radical o socialista, señalando con el término “oligarquía” sólo a los miembros del P.A.N.,
fuerzas conservadoras (Partido Demócrata Progresista y Partido Conservador) o del nacionalismo de derecha. Por
ejemplo Yrigoyen fue miembro de la Sociedad Rural Argentina. Sin duda los dirigentes políticos argentinos del
período 1880-1916 pertenecían a un grupo selecto, pero allí deben ser incluidos también personalidades como
Leandro Alem o Lisandro de la Torre, indistintamente del partido político al que se hallaran vinculados, el nivel social
2
que ostentaran o a la actividad económica a que se dedicaran.
Para referirse a quienes manejan el poder en un estado se sugiere la utilización del término “dirigencia
3
política” , y si se habla de algún grupo privilegiado sería correcto utilizar “elite”, que no siempre es política.
Las características comunes de estas presidencias se inscriben el marco de lo que se llamó Ideología Liberal
y Positivista. El clima que caracterizará al período se observa en el discurso inaugural de las sesiones del Congreso
Nacional hecho por Roca en 1881:
“… como habéis podido notarlo, la paz más profunda, el orden y la libertad más completas
reinan en toda la república, y nuestro crédito político y económico penetra en todos los
pueblos y mercados europeos, que empiezan a creer por fin, que hemos entrado en la
4
época de la razón y la edad madura.”
El poder está en manos de los que tienen: riqueza, tierra, educación. A este grupo de hombres se los
identifica como “la GENERACION del 80’“, si observamos sus fechas de nacimiento comprobaremos que la mayoría
de ellos nace hacia mediados del siglo XIX, por ello conforman una generación, en este caso identificada con las
ideas del liberalismo y del positivismo. Estos dirigentes políticos positivistas creían en su misión educadora y
formadora de la sociedad, de allí el calificativo de PATERNALISTAS, desde esa postura lograrán transformar al país
en una nación progresista y ordenada. El sistema electoral de la época permitió que esta ELITE se convierta en
CONSERVADORA del poder.
“A la incertidumbre que hemos vivido constantemente, aún en los períodos en apariencia
más tranquilos, ha sucedido una confianza sin límites en el porvenir (…) . Las provincias no
1 Véase: Norberto Bobbio y otros, Diccionario de Política, México, Siglo XXI, 1991, pág. 1067 – 1070.
2
Para ampliar esta idea se recomienda la lectura del capítulo “Historia de la Oligarquía Argentina”, en la obra de: Rodolfo y Julio Irazusta, La
Argentina y el imperialismo Británico, Buenos Aires, Tor, 1934.
3
Para Mosca “en todas las sociedades […] existen dos clases de personas: la de los gobernantes y la de los gobernados, la primera, que siempre
es menos numerosa […] monopoliza el poder”. En el mandato existe siempre una minoría (relativamente homogénea y solidaria). En el mundo
real cualquier sistema político exige verticalidad (el Estado y las estructuras de mando), entonces siempre tenemos una estratoarquía que es,
siempre, una forma piramidal. Giovanni Sartori ¿Qué es la democracia?
4
Primer Mensaje de Julio A. Roca al Congreso, en 1981, en: Mabragaña, H. Los mensajes. Bs.As.,1910.
se preocupan ya de armarse para velar por su autonomía, ni sus gobiernos de garantizarse
contra las asechanzas revolucionarias, sino de reorganización política, social y económica,
del perfeccionamiento de su administración, de agricultura, irrigación, caminos, bancos, y de
todo aquello que represente un adelanto, una mejora (…). He hecho por mi parte, todo
cuanto ha sido posible, a fin de cumplir mi solemne promesa de hacer un gobierno de paz y
administración, confiado para ello menos en mis propias fuerzas y aptitudes, que en la
rectitud, talentos y consejos de los honorables señores que me acompañan como
5
Secretarios de Estado (…)”.
En este discurso podemos identificar principios del liberalismo, como por ejemplo la confianza en el progreso
indefinido, la admiración por paz, los adelantos tecnológicos en pos del desarrollo económico, el Estado como
garante de la libertad individual y del desarrollo del individuo. Y también los principios positivistas, como el orden en
base a la ley positiva que organiza la vida en sociedad y nos lleva al estado superior de la evolución.
El partido que agrupó a todos los presidentes de este período fue el P.A.N. (Partido Autonomista Nacional),
que en realidad no era un partido sino la alianza de partidos provinciales. EL P.A.N. nace en ocasión de las
elecciones para determinar al sucesor de Avellaneda. El entonces gobernador de Córdoba decide postular la
candidatura de su cuñado, Julio Argentino Roca, y establece la Liga de Gobernadores que deciden establecer un
partido con los núcleos políticos locales que los habían llevado a sus respectivas gobernaciones.
En elecciones donde las autoridades políticas determinaban quienes ganaban las elecciones, Roca y sus
sucesores no tendrán grandes inconvenientes en imponerse a sus ocasionales rivales en los actos eleccionarios. La
Liga de Gobernadores, como tal, va a subsistir hasta la presidencia de Juárez Celman (después de su derrocamiento
va a desaparecer), pero la alianza formal entre los gobernadores para apoyar a los candidatos oficialistas perdurará
hasta 1916.
Además del Poder Ejecutivo, el P.A.N. controlará las Cámaras de Diputados y Senadores, tanto en el orden
provincial como nacional, lo mismo que los gobernadores y los gobiernos comunales. Vale decir que el P.A.N.
controla y conserva todos los aparatos del Estado.
Dentro de este marco, sería muy difícil que algún partido opositor tuviera perspectivas de obtener mayores
triunfos. El historiador, Nestor Auza, expresa el pensamiento crítico de la oposición católica, en estos términos:
“ … el presidente Roca y su grupo se orientaron … hacia una forma de gobierno que sólo
significaba la legalización de viejas prácticas del personalismo político. Todos (eran)
hombres de talento práctico (…) orientaban su labor guiados por objetivos concretos, con
desdeñoso olvido de los intereses populares. (…) Gobernar para ellos, fue tan sólo
administrar (…). El país vivía la estructura colonial (…) y los hombres más sensibles veían
la necesidad de conducirlos hacia formas nuevas que significarán progreso, prosperidad y
libertad. Los que formaban la escuela positivista quisieron arribar a esos resultados sin
reparar en los medios (…) entreveían en sus ensueños un país hecho a imagen y
semejanza de los europeos (…). Renacía sí, (…) el viejo virus del caudillismo que sustituía
6
a la institución por el hombre (…).”
El sucesor de Roca, Miguel Juárez Célman, siendo el que manejaba la Liga de Gobernadores, no tuvo
dificultades para postularse como candidato y ganar en las elecciones de 1886. Como presidente, reúne en su
persona la presidencia del P.A.N. y de la Liga de Gobernadores. Comienza el período conocido como UNICATO.
“En la actualidad política argentina no existe otro partido que aquel al que pertenecen las
mayorías parlamentarias y todos los gobiernos de la Nación y sus estados. La política de
este partido, encerrada dentro de los límites de la Constitución, se reduce a afianzar la paz,
a garantizar la libertad, a fomentar el progreso, a hacer recta justicia y a administrar
7
honradamente los intereses que le están confiados (…).”
En el gobierno, Juárez Célman buscó distanciarse de Roca desplazándolo de los círculos de poder y del
gobierno. Roca contaba con aliados diputados y senadores y con el vicepresidente, Carlos Pellegrini (amigo personal
y a quien le debe el cargo). Pero la caída de precios de nuestros productos en el mercado mundial se transformará
en su principal aliado para enfrentarse a su cuñado.
La crisis económica y financiera se ve reflejada en 1890 en algunos círculos opositores al P.A.N. y al
roquismo, que ven llegada la oportunidad para ganarse a la opinión pública. Se crea la Unión Cívica de la Juventud
(Alem, Del Valle, H.Yrigoyen), que comienza a organizar mitines opositores al gobierno. A ellos se les suma
Bartolomé Mitre y algunos de sus partidarios, lo que le da al movimiento la oportunidad de contar con una figura de
prestigio en la política argentina.
En abril de 1890 la oposición encabezada por la Unión Cívica se reunió en el Frontón Buenos Aires,
congregando 30.000 personas, que luego desfilaron por las calles. Pero el gobierno no reaccionó ante la
manifestación. Los hechos culminaron con la sublevación de un grupo del ejército al mando del general Manuel
Campos. El 26 julio de 1890 estalla una revolución.
“El noventa fue una revolución cívico – militar de eminente sentido reivindicatorio que
logrará sus finalidades a pesar de su inmediato fracaso. Sin embargo, es útil señalar que se
presenta con pleno éxito el golpe de palacio o de estado. Roca y Pellegrini logran obtener el
más absoluto vacío político alrededor del presidente Juárez Célman, y con ello su renuncia,
5
Primer Mensaje de Julio A. Roca al Congreso, en 1981, en: Mabragaña, H. Los mensajes. Bs.As.,1910.
6
Auza, Nestor. Católicos y liberales en la Generación del 80. Buenos Aires, Edic. Culturales Argentinas, 1975, p. 15 - 21
7
Juarez Celman, Mensaje al Congreso en Mayo de 1890, en: Mabragaña, Ob.Cit., T. IV, p. 343 - 344
separación de un miembro enfermo, que era necesario extirpar para evitar la putrefacción
8
de todo el sistema, que subsistirá por varios lustros.”
En ese momento los partidarios de Roca después de muchas deliberaciones en el Congreso solicitan al
presidente su renuncia. La oposición roquista, los revolucionarios y la crisis económica, no le dejan otro camino a
Juárez Celman. Una vez que ésta se produce, el congreso en base a la ley de acefalía procede a nombrar presidente
a Carlos Pellegrini, para que finalice el mandato.
El socialismo y el anarquismo surgen a la vida política durante esta revolución de 1890. Ambos cuestionaban
las condiciones de trabajo, la distribución de la riqueza, y la propiedad privada de los factores de producción.
Los anarquistas ponían el acento en la acción colectiva de las organizaciones obreras, y preferían la acción
directa como método de lucha, alentando a la huelga y al atentado, como el que en 1909 le costó la vida al jefe de
policía: Ramón Falcón. No participaban de elecciones ya que su objetivo último era la abolición del Estado.
Los socialistas eran también muy activos a nivel sindical, pero a diferencia de los anarquistas, sí participaban
del juego político. Juan B. Justo, Nicolás Repetto, Alfredo Palacio se encontraban entre sus más activos dirigentes.
La Vanguardia fue el periódico vocero de ésta tendencia.
Pellegrini logra solucionar el problema financiero y pone en marcha las medidas que le valieron el apodo de
“piloto de tormenta”, los efectos de estas medidas, junto a la recuperación de los precios de los productos argentinos
en el mercado internacional, permiten que la economía nacional experimente a partir de 1891 evidentes signos de
recuperación.
Entonces se comienza a vivir el problema de la sucesión presidencial para las elecciones de 1892. Roca
comenzará a maniobrar dentro del P.A.N. para conseguir que sus partidarios obtengan en primer término la fórmula
presidencial.
La Unión Cívica se dividirá en dos facciones. Mitre busca un acuerdo con Roca a pesar de la oposición de
Alem, surgen así la Unión Cívica Nacional (Mitre) y la Unión Cívica Radical (Alem).
La primera fórmula de acuerdismo fue: Bartolomé Mitre – José Evaristo Uriburu. Pero dentro del P.A.N.
comienza a perfilarse un grupo opositor a la política roquista que reclama una serie de reformas para sanear el
sistema electoral argentino, los llamados modernistas, dirigidos por Roque Sáenz Peña. El triunfo de esta fracción es
evidente, por lo que Roca va a dar un golpe, y propone a la presidencia al padre de Roque Sáenz Peña, Luis Sáenz
Peña, y deja la vicepresidencia al candidato mitrista: Uriburu. Roque Sáenz Peña se retira para no competir con su
padre por lo que la fórmula oficial no tuvo inconvenientes para imponerse.
Luis Sáenz Peña coloca como ministro del Interior en su gabinete al radical Aristóbulo del Valle que fomenta
un levantamiento armado contra el gobierno. La revolución estalla en 1893 pero es vencida. Este hecho
desprestigiará al presidente, que abandonado por la influencia de Roca se verá obligado a renunciar en 1895,
asumiendo el vicepresidente José E. Uriburu.
Para las elecciones presidenciales de 1898, el P.A.N. proclama como candidato a J. A. Roca.
En 1896 se había suicidado el líder del radicalismo: Alem, y la UCR queda dirigida por Hipólito Yrigoyen, y
decide proclamar la abstención para evitar participar en una lucha electoral que iba a estar signada por el fraude.
Roca no tiene dificultades en asumir por segunda vez a la presidencia de la Nación.
“Si hubiéramos de tomar en serio el acto electoral de ayer, tendríamos que dedicar iguales
acápites a cada atrio electoral, donde no hubo, como ya hemos dicho, elección, sino una
farsa grosera, que hace aparecer por miles los votantes, cuando sólo algunos cientos de
ciudadanos concurrieron a sancionar con su presencia el fraude más ostensible de que se
tenga recuerdo. Podríamos relatar algunos incidentes cómicos que se han producido
durante el acto electoral con aquellas personas que se acercaron a depositar su voto en la
9
urna, y se encontraron con que en los registro aparecían ya entre los que habían votado.”
En este segundo gobierno, Roca y Pellegrini terminarán alejándose, y éste último se unirá a los modernistas.
Con esta unión tenía grandes posibilidades de triunfar en la Asamblea del P.A.N., e imponer a sus candidatos. Roca
promueve entonces, que la nueva elección de candidatos surja de un Acuerdo de Notables, es decir de los hombres
más relevantes de la política argentina. Así Roca puede derrotar las aspiraciones de los modernistas, efectuando una
alianza con la U.C.N.. Se elige la fórmula Quintana (U.C.N.) y J. Figueroa Alcorta (del P.A.N.), un hombre que no
tenía opinión formada pero simpatizaba con los modernistas. Esta será la fórmula ganadora en 1903, ya que la
U.C.R. sigue en su posición abstencionista.
Los otros partidos que intervinieron en esas elecciones fueron el Socialismo, que logra hacer elegir al primer
diputado socialista en América, Alfredo L. Palacios; y el Partido Demócrata Progresista de Lisandro De la Torre,
fuerte en Santa Fe, pero con poca importancia en el resto del país.
En 1905 la U.C.R. organiza otra revolución que logra tener gran repercusión y éxitos iniciales, pero la rápida
movilización del ejército a favor del gobierno impone la tranquilidad. Esta fue la última vez que los radicales
organizaron una revolución. Además H. Yrigoyen comienza a tener problemas porque muchos líderes radicales del
interior consideraban que la abstención y las revoluciones no llevaban a buen camino y que se debía comenzar a
participar en elecciones.
En 1906 Quintana fallece y asume el vicepresidente Alcorta. También fallece otra figura importante de la
política liberal: Bartolomé Mitre.
Mientras tanto, Figueroa Alcorta, comienza a tener inconvenientes con los diputados y senadores roquistas
quienes no le aprueban el presupuesto de gastos del año entrante (1909). Esto significaba un grave inconveniente
8
Etchepareborda, Roberto. La revolución Argentina del 90’. Buenos Aires, Eudeba, 1966. P.78
9
La Prensa, 12 de abril de 1898, año XXIX, N° 10027, p. 5
para el presidente, máxime porque el accionar provenía del partido oficial. El presidente toma entonces una medida
inusitada: suspende el Congreso y se maneja con el presupuesto del año anterior.
La ruptura en el P.A.N. queda concretada, y los que ganan posiciones son los modernistas que cuentan con
el beneplácito del presidente. La muerte de Roca va (1909) a facilitar aún más su accionar. El P.A.N. elige los
candidatos para las elecciones presidenciales: Roque Sáenz Peña (modernista) y Victorino de la Plaza (roquista)
inician su gobierno en 1910.
El sufragio y las elecciones
Una de las primeras medidas que toma el nuevo presidente es la preparación de un proyecto de ley
introduciendo reformas al sistema electoral, que había sido levemente reformado en 1902 bajo iniciativa del ministro
Joaquín V. González.
Conviene tener presente tres características básicas del régimen electoral previo a 1912: el carácter
voluntario del voto, la ausencia del secreto en la expresión del mismo, y la aplicación del principio plurinominal o
sufragio de lista. Votaban, entonces, quienes querían, mediante procedimientos que bloqueaban la competencia,
entre listas cerradas de candidatos, sin prestar prolija atención a las garantías de intimidad exigibles en esa
manifestación de voluntad.
“Para votar era necesario empadronarse e integrar un registro electoral. En el día del
comicio se instalaban las mesas receptoras de votos: las presidían por lo general, pequeñas
juntas escrutadoras que se distribuían en distintos lugares públicos. Viejas crónicas
enhebradas por la tradición oral y los testimonios escritos, dejaron constancia de los sitios
donde se votaba: atrios de iglesias, la casa municipal, los portales del juzgado de paz. Las
boletas, si existían, o las listas de candidatos se entregaban pocas horas antes o en el
momento de votar.
Esta marcha colectiva sobre las mesas electorales podía traer como contrapartida una
dispersión de las oposiciones que desertaban del lugar indicado para votar, anticipándose a
la coacción presumible. La consecuencia inmediata de esta diversidad de comicios es la
que resulte sufragando un número de inscriptos mayor del contenido del padrón: porque,
como en el deseo de superar en número al adversario, cada partido echa mano de nombres
de ausentes, y de muertos y de vivos, la suma de los votantes de los dos o tres comicios
organizados para el mismo acto, excede el total de la inscripción (…). Al juez de la elección
corresponde establecer cuál de los comicios ofrece mayores apariencias de legalidad, y esa
decisión depende del criterio de conveniencia política que domine en la mayoría de los
sentimientos amistosos que dentro de un mismo partido favorezcan esta o aquella
10
tendencia de este o aquel personaje.”
En general el sistema funcionaba así: el que quería votar en los comicios se anotaba en el padrón, y llegado
el día de la elección, se presentaba en el atrio de la iglesia correspondiente a su parroquia, pero dado que su voto no
constaba en ningún documento personal, cada uno podía anotarse y votar en cuantas parroquias quisiera. De todas
formas votar tenía sus riesgos como vemos en el siguiente tango:
Dios te salve m´hijo (1930) Letra: Luis Acosta García Música: Agustín Magaldi y Pedro Noda
El pueblito estaba lleno de personas forasteras, / los caudillos desplegaban lo más rudo de su acción
arengando a los paisanos a ganar las elecciones / por la plata, por la tumba, por el voto o el facón.
Y al instante que cruzaban desfilando los contrarios / un paisano gritó: "¡Viva", y al caudillo mencionó...
Y los otros respondieron sepultando sus puñales / en el cuerpo valeroso del paisano que gritó.
Un viejito lentamente se quitó el sombrero negro, / estiró las piernas tibias del paisano que cayó,
lo besó con toda su alma, puso un Cristo entre sus dedos /y goteando lagrimones entre dientes murmuró:
"¡Pobre m' hijo, quién diría que por noble y por valiente / pagaría con su vida el sostén de una opinión!
Por no hacerme caso, m' hijo, se lo dije tantas veces / no haga juicio a los discursos del doctor ni del patrón.
Hace frío. ¿Verdad, m' hijo? Ya se está poniendo oscuro. / Tápese con este poncho y pa' siempre yeveló.
Es el mismo poncho pampa que en su cuna cuando chico / muchas veces, hijo mío... muchas veces lo tapó.
Yo vi' a d' ir al Campo Santo, y a la par de su agüelita,/ con mi daga y con mis uñas una fosa voy a abrir".
A las doce de la noche llegó el viejo a su ranchito / y con mucho disimulo a la vieja acarició
y le dijo tiernamente: "Su cachorro se ha ido lejos, se arregló con una tropa, le di el poncho y me besó.
Y ahura, vieja, por las dudas, como el viaje es algo largo, / préndale unas cuantas velas, por si acaso, nada más.
Arrodiyesé y le reza, pa'que Dios no lo abandone... / y suplique por las almas que precisan luz y paz".
Además en el escrutinio las urnas se perdían y el sistema de lista completa aseguraba al partido vencedor la
ubicación total de sus candidatos en la legislatura, la gobernación y la presidencia de la república. He aquí el fraude.
Pero también este sistema aseguraba la estabilidad política en un momento donde las instituciones políticas
principiaban.
10
E. E. Rivarola. "Ley y prácticas electorales de la provincia de Buenos Aires", en R. A. C. P., Año I, Nº 4 del 12/1/1911, pág. 544 y siguientes.
La reforma de 1902 (de acuerdo con el registro del Servicio Militar Obligatorio) introdujo el sistema de
circunscripciones electorales y el voto uninominal. El país quedaba dividido en 120 circunscripciones electorales,
cada una de las cuáles enviaba un representante a la Cámara de Diputados. Cada sufragante podía votar sólo por un
candidato y se proclamaba electos a los que obtenían la mayoría de sufragios, este sistema podía dar indirectamente
representación a las minorías y posibilitó el acceso de diputados de otros partidos al Congreso. Pero en 1905 el
presidente Quintana anuló reforma.
Poco tiempo después de asumir, Saenz Peña ordenó la confección de un nuevo padrón electoral –listado de
las personas en condiciones de votar- sobre la base del registro de enrolamiento del padrón militar (el listado de las
personas que tienen que cumplir el servicio militar obligatorio). Esta tarea estaría a cargo del Poder Judicial. La
identificación del votante se aseguró con las impresiones digitales y con una foto. El uso del padrón militar hacía más
difícil la adulteración de los registros. Así, la Libreta de Enrolamiento se convirtió en el principal instrumento de
ejercicio cívico.
El 2 de setiembre de 1910, el presidente Roque Sáenz Peña se reunió con el líder radical Hipólito Yrigoyen,
en la casa de un amigo en común, el diputado Manuel Paz. En esa oportunidad, le ofreció dos ministerios para la
UCR. Pero la propuesta fue rechazada. Durante la entrevista, el presidente se comprometió a impulsar la reforma
electoral que garantizaría la libertad del voto. Hipólito Yrigoyen prometió que el radicalismo retornaría a las urnas
cuando se asegurara a los ciudadanos la libre expresión de los comicios.
El proyecto de ley impulsado por el Gobierno a fines de 1910 establecía que, correspondía al Poder Judicial
la designación de los funcionarios para organizar y fiscalizar la votación. En menos de un año, un nuevo proyecto de
ley promovido por el Ejecutivo, proponía el voto secreto y obligatorio. Se reemplazaría el sistema de lista completa -
sin reconocimiento de minoría -, por el de lista incompleta - que reconocería a la mayoría y primera minoría en
relación de dos por uno.
Por fin se sanciona la Ley 8.871, el 10 de febrero de 1912, que establecía el voto secreto y obligatorio, para
varones mayores de 18 años. Los padrones se confeccionarían según los listados de incorporación al ejército para
lograr un mejor control y seguridad. La ley exigía la confección previa de un padrón electoral, o sea la lista completa
de los ciudadanos habilitados para votar, el día de los comicios el votante debía ingresar al “cuarto oscuro” donde se
ponían las boletas de los distintos partidos políticos.
Esta ley fue concebida como el intento de los modernistas de concebir un sistema electoral similar al de
Inglaterra o los EEUU, con dos grandes partidos que se disputan el poder. Uno de ellos sería el Partido Radical y el
otro sería el Partido Autonomista o Conservador modernizado.
El sufragio secreto evitaba el tráfico de votos. Y la lista incompleta terminaba con el sistema de unanimidad
por el que resultaban electos todos los candidatos a diputados del partido ganador. Aunque sólo fuera por un voto de
diferencia. A los pocos meses fallece el presidente y debe asumir el vicepresidente, Victorino de la Plaza.
En 1912 se realizaron las primeras elecciones con la nueva ley en la provincia de Santa Fé, siendo elegida la
fórmula del radicalismo: Menchaca – Caballero. Luego en 1914, otro radical, Miguel Laurencena se convertirá en
gobernador de Entre Ríos. La práctica del sufragio en estás elecciones no estuvieron exentas de violencia, ni de
irregularidades. De todas formas un gran paso ya se había dado.
En las elecciones nacionales de 1916 el radicalismo logra triunfar con la fórmula Hipólito Yrigoyen – Pelagio
Luna, con 372.810 votos frente a 154.549 de la fórmula del partido Conservador, Ángel Rojas y Juan Serú. Lisandro
de la Torre – Alejandro Carbó del Partido Demócrata Progresista, recibieron 140.443 votos, y los Socialistas, Juan B.
Justo y Nicolás Repetto, 56.017. En esas elecciones participó el 62 % del padrón.
De todas formas la nueva ley no fue una panacea. Otros problemas surgirán en su aplicación,
lamentablemente durante los gobiernos radicales se inicia la política del “clientelismo y la demagogia”, que no son
11
más que otra forma de fraude, basado en confundir democracia con electoralismo.
“…el uso de los cargos públicos con fines políticos se convirtió en el nexo principal entre el
gobierno y la clase media. Irigoyen puso los cargos oficiales a disposición de los caudillos
de los comités locales del partido [...]. En ese lapso la posición personal de Yrigoyen como
jefe de gobierno y del partido pasó a depender casi exclusivamente de su habilidad para
manejar el patronazgo estatal.”
Queda en evidencia que durante los gobiernos radicales la aplicación de la Ley Sáenz Peña no tuvo los
resultados esperados, como explica La Vanguardia en 1922:
“La inscripción en los registros del partido viene a ser [...] una especie de pasaporte o
salvoconducto para llegar a cualquier puesto, sistema, que, generalizado con el fin de dar
ubicación en las oficinas o públicas a las hordas famélicas de la “causa”, ha convertido a
12
todas las reparticiones nacionales y municipales en asilos de incapaces”
El federalismo y la Capital Federal
Con respecto al régimen federal debemos decir que durante estas presidencias, el gobierno central recurrió a
la intervención federal en 40 ocasiones, ya sea por disposición del poder ejecutivo o legislativo. Política
intervencionista y antidemocrática que utilizarán los sucesivos gobiernos nacionales.
11
David Rock, El Radicalismo Argentino, p. 124
12
La Vanguardia, Buenos Aires, 18 de Enero de 1922
Por otro lado antes de la asunción de Julio A. Roca a la presidencia, una ley determinó la federalización de la
ciudad de Buenos Aires, lo que llevó a trasladar la capital de la provincia a una nueva ciudad: La Plata, siendo
nuestro primer gobernador Dardo Rocha.
Buenos Aires dejó de ser la gran aldea y se modernizó, mientras La Plata se convirtió en el modelo de ciudad
positivista, por su trazado y por los nuevos y modernos palacios que albergaron a las flamantes instituciones
provinciales.
Fuente: Clarín, Sociedad y Zona. Buenos Aires, 21 de septiembre de 1999.
EL SIGLO XX ARGENTINO: 1900-1910
Aquel granero prometedor
La Argentina despuntó el siglo con un fuerte perfil agroexportador. El país del Centenario, optimista e
inquieto, estuvo marcado por las luchas sociales y la inmigración masiva, mientras buscaba definir su
identidad.
LUIS ALBERTO ROMERO. Historiador.
El siglo empieza con empuje y optimismo. Crecen las exportaciones, se expande y diversifica la producción
agropecuaria, los inmigrantes llegan a raudales, y también las inversiones, que empujan la gran rueda del
progreso. En Rosario empieza a construirse el nuevo puerto, los frigoríficos se multiplican en el Riachuelo y La
Plata, y Molinos levanta su planta harinera en el puerto de Buenos Aires. Gracias al tranvía eléctrico, las
ciudades crecen y se derraman en nuevas barriadas; luego del loteo, empiezan a levantarse las casas propias: la
aventura del ascenso está en marcha. Para la elite son los petit hotel, preferentemente en estilo francés, y los
palacios, como el que el arquitecto Christophersen construyó para Mercedes Castellanos de Anchorena. La
grandeza del Estado se refleja en los Tribunales y el Congreso, emblemáticos y abrumadores edificios
públicos.También parecen palacios las escuelas del Consejo Nacional de Educación, los colegios nacionales y las
escuelas normales: educación de la mejor calidad e igualdad de oportunidades para todos. Se fundan los
grandes museos, donde reside la Ciencia, y en la nueva Universidad Nacional de La Plata se desarrolla un foco
de positivismo. Para las artes, los museos y los teatros de ópera: con el nuevo, inmenso y deslumbrante Teatro
Colón, tendrán un escenario adecuado Toscanini, el gran Caruso y Lily Pons. Para la recreación, el paisajista
Carlos Thays siembra de parques Buenos Aires, Rosario, Córdoba, Mendoza o Tucumán y contribuye a dar
unidad al país. Mar del Plata es diferente: tiene su rambla, su faro, su hipódromo y su Golf Club. Mens sana in
corpore sano: también prospera el sport; la gente elegante, como Jorge Newbery, practica remo, automovilismo,
esgrima, tenis y boxeo, en los ring y en lo de Hansen. Junto con el optimismo, la inquietud. La paz armada y la
amenaza de guerra con Chile, providencialmente detenida en 1902, tensa los ánimos: hay pacifistas, como La
Nación, y belicistas, como La Prensa; éstos agitan el fantasma de nuevos conflictos con los vecinos, que -dicen-
siempre acechan amenazantes. Mucha gente sale a la calle para protestar por diversas cosas: la unificación de la
deuda provoca un escándalo, y hasta se apedrea la casa de Roca. Se suma a las protestas de los estudiantes, que
repudian la reforma de Magnasco y las camarillas universitarias, los católicos, los anticlericales, encabezados
por Alfredo Palacios, y los radicales, eternos impugnadores del régimen, que en 1905 ensayan la revolución. Las
calles se llenan también para los grandes homenajes, como el multitudinario jubileo de Bartolomé Mitre, que el
prócer presenció desde su azotea, o su entierro, poco después. Sobre todo, las calles se llenan de obreros. En
1901, en la Refinería de Rosario, muere el primer trabajador a manos de las fuerzas del orden. En 1907 salen a
la calle los inquilinos de los conventillos -las mujeres, empuñando las escobas-, que se niegan al aumento de los
alquileres. En 1909 se desencadena la Semana Roja, y de inmediato, el asesinato del jefe de Policía Ramón
Falcón, víctima de un terrorista convertido en mártir. Muchos ven, tras todo esto, la mano de los ácratas. Es
cierto que la FORA anarquista agita los ánimos, pero a los trabajadores no les faltan razones, como muestra La
Prensa en una serie de notas sobre la condición obrera. De la inquietud a la crisis de confianza. ¿Adónde
vamos?, se pregunta, como muchos, Agustín Alvarez. Para algunos, la alternativa es la represión: la Ley de
Residencia, que anticipa la de Defensa Social de 1910, y también el terror blanco del Centenario. Para otros, la
salida es la reforma: el Código del Trabajo, elaborado por Joaquín V. González, que no es aprobado por el
Congreso, o la reforma política que proponen Pellegrini y Roque Sáenz Peña: la crisis del roquismo y el
implacable accionar de Figueroa Alcorta desmontando la maquinaria roquista les allanan el camino. Para otros
muchos, la cuestión es de fondo: inundada por los inmigrantes, la Argentina carece de una nación digna de
llamarse tal. La cuestión de lo nacional desvela a historiadores, sociólogos, politólogos y psicólogos. El general
Ricchieri quiere afirmarla con el servicio militar obligatorio. José María Ramos Mejía y Ricardo Rojas quieren
construirla en la escuela, con una educación integral y militarizada. Para el joven sacerdote De Andrea, orador
de moda, está en la religión católica. Otros buscan la evanescente esencia nacional en lo criollo o lo hispano, en
la música, la lengua, el arte o el teatro nacional. Quieren aislar lo auténticamente nacional y reforzarlo. Pero
mientras el nacionalismo crispa los ánimos, la sociedad cultiva la mezcla sin empachos. Los inmigrantes,
vestidos de gauchos, pueblan las peñas criollistas y disfrutan con Juan Moreira, mientras Andrés Chazarreta
pone letra a la Zamba de Vargas e inaugura la moda de lo folclórico. El tango abandona la orilla prostibularia:
las señoritas ejecutan al piano El choclo y La morocha, y Saborido lo lleva a París, donde es marcialmente
grabado por la banda de la Guardia Republicana. Alumni, formado por hijos de ingleses, logra ganarle en fútbol
a un equipo inglés, mientras en la Boca se funda un club xeneize. Old Man, caballo criollo con nombre inglés, es
el coloso de Palermo, y los caballitos criollos demuestran su eficiencia en Transvaal. Roberto J. Payró, que
escribe en Europa, exhibe las miserias de la política criolla, mientras Juan B. Justo le demuestra al italiano
Enrico Ferri que el socialismo puede arraigar en estas tierras. Optimismo e inquietudes se combinan en el
Centenario que la sociedad y el Estado se aprestan a celebrar. Rubén Darío ensaya su Canto a la Argentina,
Joaquín V. González redacta El juicio del siglo, Roque Sáenz Peña se prepara para ser electo y el gobierno
engalana las ciudades e invita a la Infanta Isabel. Las organizaciones obreras organizan una huelga general, que
será luctuosa. Se acerca el cometa Halley, y para muchos, el fin del mundo.