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Micro Plan

La fiebre amarilla es una enfermedad viral causada por el virus ARN de la familia Flaviviridae, transmitido por mosquitos. Se caracteriza por un periodo de incubación de 3-6 días, síntomas como fiebre, dolores musculares y, en casos severos, ictericia y hemorragias, con una mortalidad que puede alcanzar hasta el 50%. No existe tratamiento antiviral específico, y el manejo se centra en el soporte sintomático y la prevención mediante vacunación.
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La fiebre amarilla es una enfermedad viral causada por el virus ARN de la familia Flaviviridae, transmitido por mosquitos. Se caracteriza por un periodo de incubación de 3-6 días, síntomas como fiebre, dolores musculares y, en casos severos, ictericia y hemorragias, con una mortalidad que puede alcanzar hasta el 50%. No existe tratamiento antiviral específico, y el manejo se centra en el soporte sintomático y la prevención mediante vacunación.
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Fiebre amarilla

1. Dominio del tema.


2. Apoyarse de bibliografía adicional.
3. Diapositiva 1: Características del Virus.
4. Diapositiva 2: Características fisiopatológicas (célula blanco)
5. Diapositiva 3: Características clínicas de la enfermedad.
6. Diapositiva 4: Situación epidemiológica de la enfermedad en Colombia.
7. Diapositiva 4: Diagnóstico – Obtención de muestras desde su práctica profesional.
8. Diapositiva 5: Tratamiento.
9. Diapositiva 6: Medidas de Prevención y control. Reporte INS
10. Características de Diapositivas: Fondo Blanco y Letra arial – Times NewRoman. Títulos
azules y texto negro. No debe ir recargadas de letra y tener en cuenta la citación
(referencias) en cada diapositiva.
11. Preparar la presentación para el tiempo indicado (7 Minutos).
12. No se aceptan grupos de más de 5 integrantes.

1. CARACTERISTICAS DEL VIRUS


Los Flaviviridae son arbovirus y su familia consiste de tres géneros: Flavivirus, Pestivirus y
Hepacivirus. Dentro de los flavivirus se encuentran clasificadas enfermedades como el dengue, la
fiebre del Nilo, la encefalitis de San Luis y la fiebre amarilla, entre otros.

El virus de la fiebre amarilla tiene un genoma ARN, monocatenario, positivo, cuyo material genético
codifica un total de 10 proteínas, 3 estructurales y 7 no estructurales. Solo existe un serotipo
Entre las proteínas estructurales, la proteína E es la que se encuentra en mayor cantidad en la
superficie y es probablemente integral en la unión a receptores y fusión con la membrana de la
célula hospedera. La proteína M es esencial para la maduración de proteínas virales inmaduras a
formas infecciosas y la proteína C ayuda a construir las nucleocápsides 6.

[Link]

este virus es transmitido por mosquitos de los géneros Aedes y Haemogogus . Las
diferentes especies de mosquitos viven en distintos hábitats. Algunos se crían
cerca de las viviendas (domésticos), otros en el bosque (salvajes), y algunos en
ambos hábitats (semidomésticos).
Hay tres tipos de ciclos de transmisión:
 Fiebre amarilla selvática: En las selvas tropicales lluviosas, los monos, que
son el principal reservorio del virus, son picados por mosquitos salvajes que
transmiten el virus a otros monos. Las personas que se encuentren en la
selva pueden recibir picaduras de mosquitos infectados y contraer la
enfermedad.
 Fiebre amarilla intermedia: En este tipo de transmisión, los mosquitos
semidomésticos (que se crían en la selva y cerca de las casas) infectan
tanto a los monos como al hombre. El aumento de los contactos entre las
personas y los mosquitos infectados aumenta la transmisión, y puede haber
brotes simultáneamente en muchos pueblos distintos de una zona. Este es
el tipo de brote más frecuente en África.
 Fiebre amarilla urbana: Las grandes epidemias se producen cuando las
personas infectadas introducen el virus en zonas muy pobladas, con gran
densidad de mosquitos y donde la mayoría de la poblaxxción tiene escasa o
nula inmunidad por falta de vacunación. En estas condiciones, los
mosquitos infectados transmiten el virus de una persona a otra
[Link]

La enfermedad es producida por el virus de fiebre amarilla, ARN, perteneciente a la familia


Flaviviridae. Es un virus pequeño de 40 a 60 nm, con envoltura, capaz de replicarse en el
citoplasma de las células infectadas. Existe sólo un serotipo que es antigénicamente conservado.

[Link]

Fisiopatología

La fisiopc atología de la fiebre amarilla no es bien conocida, la mayoría de los estudios realizados
han sido en monos Rhesus, los cuales tienen una evolución similar a la de los seres humanos pero
con algunas diferencias significativas 14. Se sabe que el virus de la fiebre amarilla es vicerotrópico, pero en pacientes muy jóvenes puede tener
cierto neurotropismo 5.

A las 24 horas de la inoculación ya han sido infectadas las células de Kupffer, pero éstas todavía
se encuentran en buen estado. Entre las 24 y 48 horas las reservas de glicógeno de los
hepatocitos comienzan a disminuir, entre las 72 a 96 horas aparecen los primeros cambios en los
hepatocitos, evidenciando una migración del virus a partir de las células de Kupffer. La lesión a
nivel hepático se localiza en la zona lobulillar media y se produce mediante un mecanismo de
apoptosis por degeneración eosinofílica que se evidencia a la microscopía por los cuerpos de
Councilman, por la escasa presencia de células inflamatorias en el tejido y por la cicatrización sin
fibrosis 5,15.

Alrededor de las 96 horas el virus alcanza la máxima concentración en sangre, además al examen
microscópico ya es posible ver los cuerpos de Councilman, las zonas de necrosis anteriormente
focales empiezan a confluir originando la clásica distribución medio zonal, y ya el glicógeno
hepático ha desaparecido del todo.

Entre las 96 y las 120 horas la reacción de apoptosis alcanza su plenitud, pero también para ésta
etapa ya es posible observar signos precoces de regeneración hepática. A partir de las 96 horas
los niveles del virus empiezan a disminuir hasta que llegan a tal punto que a las 120 horas no es
posible aislar el virus de la sangre de la mayoría de los pacientes. (Cuadro 1)

La infección del hígado es seguida por la infección de los riñones, el bazo y los nódulos linfáticos. A
nivel renal, los riñones se tornan edematosos y la lesión se caracteriza también por una
degeneración eosinofílica en el epitelio tubular, con una ausencia casi total de células inflamatorias
5,14. La oliguria que se presenta es de origen pre-renal debido a la hipotensión asociada y la necrosis tubular aguda, cuando ocurre, es un evento terminal. El resto de los

órganos muestran lesiones hemorrágicas focales y congestión difusa 14.

La hipotensión y el choque en las fases tardías de la enfermedad todavía son motivo de discusión,
ya que el corazón se agranda y pierde su tono, indicando una miocardiopatía por lesión viral
directa, que es parcialmente responsable por la bradicardia y la hipotensión, pero probablemente
estas últimas también sean mediadas por una alteración en la regulación de las citoquinas, otros
factores contribuyentes son la acidosis metabólica que se desarrolla simultáneamente 14.

En cuanto al vómito negro (broza de café), el sangrado gástrico proviene de pequeñas erosiones
superficiales de la mucosa gástrica, más que de una lesión mayor 4.
El 80% de las infecciones son sintomáticas, la enfermedad tiene un período de incubación de 3-6 días.
Tiene una mortalidad que varía entre 20-50% según la epidemia. En los casos fulminantes la muerte p
uede sobrevenir al tercer-cuarto día, pero comúnmente ocurre al sexto o sétimo.

La enfermedad tiene un inicio súbito, con fiebre alta (38°-39°), escalofríos, malestar general,
cefalea, fotofobia y mialgias 4.pérdida de apetito y náuseas o vómitos. En la mayoría de los casos los
síntomas desaparecen en 3 o 4 días Durante esta etapa es imposible distinguir la fiebre amarilla de otras enfermedades que ocurren en los trópicos,
como el dengue. La fiebre es continua y persiste por 3-4 días antes de mermar 16, pero puede mantenerse hasta por 11 días. En esta fase de la enfermedad el pulso es muy

lento en relación con la temperatura (Signo de Faget) 5. En los primeros tres días hay abundantes vómitos, pero posterior al tercer día generalmente solo persisten las

náuseas, en los pacientes que persisten con vómitos es frecuente que presenten vómitos hemorrágicos debido a numerosas erosiones, pero sin úlceras 3,4.

Sin embargo, un pequeño porcentaje de pacientes entran a las 24 horas de la remisión inicial en una
segunda fase, más tóxica. Vuelve la fiebre elevada y se ven afectados varios órganos, generalmente
el hígado y los riñones. En esta fase son frecuentes la ictericia (color amarillento de la piel y los
ojos, hecho que ha dado nombre a la enfermedad), el color oscuro de la orina y el dolor abdominal
con vómitos. Puede haber hemorragias orales, nasales, oculares o gástricas. La mitad de los
pacientes que entran en la fase tóxica mueren en un plazo de 7 a 10.
La presión arterial generalmente se mantiene estable durante el curso de la enfermedad, notándose un
franco descenso en la fase terminal de los casos graves 14. Cuando la temperatura se mantiene alta por encima de 39° durante varios
días, constituye un signo de mal pronóstico así mismo cuando desciende a la hipotermia 4. En la etapa terminal de la enfermedad, debido a la alteración de los mecanismos de

glicogenolisis y gluconeogénesis se produce hipoglicemia, la cual junto con la hipotensión contribuyen a la acidosis metabólica 15. La alteración en el nivel de consciencia no es el

resultado de una lesión viral directa, más bien es consecuencia de las diversas alteraciones metabólicas.

Al examen físico hay eritema facial, congestión conjuntival, punteado hemorrágico en el velo del paladar,
y puede haber dolor epigástrico a la palpación y/o hepatomegalia dolorosa 4.

La ictericia se observa generalmente del cuarto día de evolución en adelante, siendo más evidente en
las palmas, los antebrazos y en la cara anterior del tórax. La melena se ve asociada generalmente a la
diarrea y a los vómitos hemorrágicos.

En el hemograma es característica la leucopenia con eosinopenia y linfopenia absolutas, éstas se


observan más acentuadas en los casos graves, en los casos benignos va desapareciendo rápidamente
en los primeros cuatro días 4,14.

Las transaminasas se elevan entre las 48 a 96 horas; durante el "período de intoxicación", se profundiza
la ictericia y aumentan todavía más las transaminasas con un predominio de aspartato-amino
transferasa; el grado de elevación de las transaminasas guarda cierta relación con la intensidad de la
enfermedad, particularmente la aspartato-amino transferasa 5,14,15.

Además se encuentra trombocitopenia, y una prolongación de los tiempos de sangrado y tiempos de


protrombina; disminución de los niveles de fibrinógeno y de los factores II, V, VII; VIII, IX y X, también es
posible detectar la presencia de productos de degradación de la fibrina 5,15. Lo anterior sugiere una etiología mixta para el
problema de sangrado, por un lado una disminución de la síntesis de los factores de la coagulación debido a la lesión hepática y por el otro una coagulopatía de consumo.

Es posible encontrar anormalidades de la onda S-T en el electrocardiograma, que es la manifestación


de la lesión miocárdica 3,5. (Cuadro 3)

En cuanto al examen general de orina, es muy frecuente la presencia de albuminuria, debido a la lesión
de los túbulos renales, pero ésta disminuye gradualmente, la persistencia prolongada de ésta ultima o el
hallazgo de eritrocitos en la orina es de mal pronóstico.

La convalecencia se caracteriza por una prolongada astenia y debilidad. La fiebre amarilla tiende a
evolucionar hacia una auto-recuperación espontánea. No hay complicaciones crónicas en riñón, hígado
o corazón.

Situación epidemiológica de la enfermedad en Colombia


En Colombia en el año 2016 se presentaron seis (6) casos de fiebre amarilla salvaje no urbana que
fallecieron; uno (1) de los casos era importado procedente de Perú. El brote más reciente es el
reportado en las Américas es de Brasil, que a la fecha ha alcanzado 1.060 casos notificados, 215
casos confirmados, 80 descartados y 116 muertes en todo el país, de estas, 70 confirmadas, 3
descartadas y 93 en investigación, según actualización epidemiológica de fiebre amarilla de la
OMS/OPS1.

Caracteristicas clinicas

Signos y síntomas
El periodo de incubación es de 3 a 6 días. Muchos casos son asintomáticos, pero
cuando hay síntomas, los más frecuentes son fiebre, dolores musculares, sobre
todo de espalda, cefaleas, pérdida de apetito y náuseas o vómitos. En la mayoría
de los casos los síntomas desaparecen en 3 o 4 días.
Sin embargo, un pequeño porcentaje de pacientes entran a las 24 horas de la
remisión inicial en una segunda fase, más tóxica. Vuelve la fiebre elevada y se ven
afectados varios órganos, generalmente el hígado y los riñones. En esta fase son
frecuentes la ictericia (color amarillento de la piel y los ojos, hecho que ha dado
nombre a la enfermedad), el color oscuro de la orina y el dolor abdominal con
vómitos. Puede haber hemorragias orales, nasales, oculares o gástricas. La mitad
de los pacientes que entran en la fase tóxica mueren en un plazo de 7 a 10.

El diagnóstico En las fases iniciales de la enfermedad a veces se puede detectar


el virus en la sangre mediante la reacción en cadena de la polimerasa con
retrotranscriptasa. En fases más avanzadas hay que recurrir a la detección de
anticuerpos mediante pruebas de ELISA o de neutralización por reducción de
placa.

8. Tratamiento
La instauración temprana de un buen tratamiento de apoyo en el hospital aumenta
la tasa de supervivencia. No hay tratamiento antivírico específico para la fiebre
amarilla, pero el desenlace mejora con el tratamiento de la deshidratación, la
insuficiencia hepática y renal y la fiebre. Las infecciones bacterianas asociadas
pueden tratarse con antibióticos.
El tratamiento es sintomático. El manejo de pacientes graves debe realizarse en unidades de
cuidados intensivos con monitoreo estricto y medidas de apoyo general que incluyen aporte de
fluidos, fármacos vasoactivos, oxígeno, prevención de hipoglicemia, corrección de acidosis
metabólica, manejo de la coagulopatía y soporte renal. No existe tratamiento antiviral específico
disponible. La ribavirina se ha demostrado eficaz in vitro en altas concentraciones que son
incompatibles con su utilización clínica. Otros antivirales se han estudiado pero su aplicación en
humanos ha sido limitada por [Link]

[Link]

No hay tratamiento específico para la fiebre amarilla, solo medidas de sostén para
combatir la fiebre y la deshidratación. Las infecciones bacterianas asociadas pueden
tratarse con antibióticos. Las medidas pueden mejorar el desenlace de los casos graves y
están disponibles en todas las zonas del país. La letalidad es alta.

[Link]

No hay tratamiento específico para la fiebre amarilla. Sin embargo, se realiza el


tratamiento de los síntomas, como la deshidratación, la fiebre y las infecciones
sobreañadidas, lo que mejora la tasa de supervivencia.

[Link]
[Link]

9. medidas de prevencion y control

Prevención
1. Vacunación
La vacunación es la medida más importante para prevenir la fiebre amarilla. Para
prevenir las epidemias en zonas de alto riesgo con baja cobertura vacunal es
fundamental que los brotes se identifiquen y controlen rápidamente mediante la
inmunización. Para prevenir la transmisión en regiones afectadas por brotes de
fiebre amarilla es importante que se vacune a la mayoría de la población en riesgo
(80% o más).
Para evitar brotes se utilizan varias estrategias de vacunación: inmunización
sistemática de los lactantes; campañas de vacunación en masa para aumentar la
cobertura en países en riesgo, y vacunación de quienes viajen a zonas donde la
enfermedad es endémica.
La vacuna contra la fiebre amarilla es segura y asequible, y una sola dosis es
suficiente para conferir protección de por vida, sin necesidad de dosis de recuerdo.
Se han descrito casos raros de efectos colaterales graves de la vacuna. La
frecuencia de estos "eventos adversos graves tras la inmunización", cuando la
vacuna afecta al hígado, los riñones o el sistema nervioso, está entre 0 y 0,21
casos por cada 10 000 dosis en regiones donde la fiebre amarilla es endémica, y
entre 0,09 y 0,4 casos por 10 000 dosis en poblaciones no expuestas al virus.
El riesgo aumenta en los mayores de 60 años y en los pacientes con trastornos
del timo o inmunodeprimidos por VIH/sida sintomático u otras causas. Antes de
administrar la vacuna a mayores de 60 años hay que evaluar bien los beneficios y
los riesgos.
Las personas habitualmente excluidas de la vacunación son:
 los menores de 9 meses, excepto durante las epidemias, situación en la
que también se deben vacunar los niños de 6-9 meses en zonas con alto
riesgo de infección;
 las embarazadas, excepto durante los brotes de fiebre amarilla, cuando el
riesgo de infección es alto;
 las personas con alergia grave a las proteínas del huevo, y
 las personas con trastornos del timo o inmunodeficiencias graves debidas a
infección sintomática por VIH/SIDA u otras causas.
De conformidad con el Reglamento Sanitario Internacional (RSI), los países tienen
derecho a exigir a los viajeros que presenten un certificado de vacunación contra
la fiebre amarilla. En caso de que haya motivos médicos para no administrar la
vacuna, dichos motivos deben ser certificados por la autoridad competente.
El RSI es un instrumento jurídicamente vinculante para detener la propagación de
enfermedades infecciosas y otras amenazas para la salud. La exigencia del
certificado de vacunación a los viajeros queda a discreción de los Estados Partes,
y no todos los países lo exigen.

2. Control de los mosquitos


El riesgo de transmisión de la fiebre amarilla en zonas urbanas puede reducirse
eliminando los posibles lugares de cría de mosquitos y aplicando larvicidas a los
contenedores de agua y a otros lugares donde haya aguas estancadas.
La vigilancia y el control de los vectores son componentes de la prevención y el
control de las enfermedades de transmisión vectorial, especialmente para detener
la transmisión en situaciones epidémicas. En el caso de la fiebre amarilla, la
vigilancia de Aedes aegypti y otras especies de Aedes ayudará a saber dónde hay
riesgo de brotes urbanos.
Comprender la distribución de estos mosquitos en un país puede permitirle
priorizar zonas para reforzar la vigilancia y la realización de pruebas de detección
de la enfermedad humana, y considerar actividades de control de los vectores.
Actualmente existe un arsenal limitado de insecticidas seguros, eficientes y
costoefectivos que pueden usarse contra los vectores adultos en el ámbito de la
salud pública. Esto se debe principalmente a la resistencia de los principales
vectores a los insecticidas comunes y a la retirada o abandono de ciertos
plaguicidas por motivos de seguridad o por el alto costo que tendría el volver a
registrarlos.
Se recomiendan medidas preventivas personales para evitar las picaduras de
mosquitos, como repelentes y ropa que minimice la exposición de la piel. El uso de
mosquiteros tratados con insecticidas está limitado por el hecho de que los
mosquitos Aedes pican durante el día.
Las campañas de control de los mosquitos han tenido éxito para eliminar Aedis
aegypti, el vector de la fiebre amarilla urbana, en la mayor parte de América
Central y Sudamérica.
¿Los viajeros deben vacunarse?
Deben vacunarse 10 días antes de su viaje sí pretenden entrar a las zonas
estipuladas por el Ministerio de Salud y Protección Social en el país y las
determinadas por la Organización Mundial de la Salud / Organización
Panamericana de la Salud a nivel mundial.

Prevenciones y recomendaciones
La vacuna contra la fiebre amarilla es gratuita y existen puntos de vacunación en el país
para los viajeros. La vacuna se aplica una sola vez.

- El control de los mosquitos es un factor fundamental para la prevención, en zonas


urbanas puede reducirse eliminando los potenciales criaderos.

- El esquema de vacunación en Colombia tiene como objeto a la población de 18 meses de


edad; no obstante, en las zonas endémicas se vacuna desde los 12 meses.

- Para controlar los brotes se debe garantizar la vacunación de toda la población,


especialmente la población ubicada en zonas de riesgo (1 A y 1 B), o personas que
planeen viajar a ellas.

- Todo niño que no sea vacunado a los 18 meses es considerado de riesgo para adquirir la
enfermedad; por lo tanto, se debe asegurar que reciba su dosis según el esquema de
vacunación.

- A toda persona mayor de 18 años se le debe realizar obligatoriamente la encuesta


previa a la vacunación contra la fiebre amarilla y con un solo elemento que salga positivo,
no se puede aplicar la vacuna.

La edad límite para aplicar la vacuna es hasta los 59 años, 11 meses y 29 días de edad.
No está autorizada su aplicación para personas de 60 años y más, por el riesgo que esto
implica para la salud del usuario.

-Todo viajero nacional que requiera movilizarse a municipios de alto riesgo para fiebre
amarilla, categorías (1 A y 1 B, según el Plan de control de fiebre amarilla 2012), debe
tener una dosis de vacuna en cualquier etapa de su vida.

- Todo viajero nacional e internacional que visites los parques nacionales naturales deben
estar vacunados dentro de los tiempos estipulados (quince días antes del viaje). A los
viajeros internacionales procedentes de Angola, República Democrática del Congo, Uganda
y Brasil se les solicitará el Certificado Internacional de Fiebre Amarilla para el ingreso a
Colombia.

- Todo viajero nacional que requiera la vacuna de fiebre amarilla puede solicitarla en la
IPS autorizada para esta aplicación.

Quiénes no deben vacunarse contra la fiebre amarilla?


Colapse sección

¿Quiénes no deben vacunarse contra la fiebre amarilla? ha sido extendido.

Las personas que tuvieron una reacción alérgica grave (que puso en peligro su vida) a
alguno de los componentes de la vacuna, incluyendo huevos, proteínas de pollo o
gelatina, o que tuvieron una reacción alérgica grave a una dosis anterior de la vacuna
contra la fiebre amarilla no deben vacunarse contra la fiebre amarilla. Diga a su doctor
si usted es gravemente alérgico a algo.

No se debe dar la vacuna a los bebés menores de 6 meses de edad.

Diga a su doctor si:

 Tiene VIH/SIDA o alguna otra enfermedad que afecte el sistema inmunológico.

 Tiene el sistema inmunológico debilitado a causa de cáncer o algún otro problema médico o
porque le hicieron un trasplante o un tratamiento con radiación o con medicamentos (como
esteroides, quimioterapia contra el cáncer u otros medicamentos que afecten el
funcionamiento del sistema inmunológico).
 Le sacaron la glándula timo o tiene problemas con la glándula timo, como miastenia grave,
el síndrome de DiGeorge o timoma.

 Su doctor le ayudará a decidir si le pueden dar la vacuna.

Los adultos de 60 años de edad y mayores que no pueden evitar viajar a una zona en
la que hay fiebre amarilla deben preguntarle a su doctor si se deben vacunar. Es
posible que estén en mayor riesgo de tener problemas graves después de ser
vacunados.

Los bebés de 6 a 8 meses de edad, las mujeres embarazadas y las mujeres que están
amamantando deben evitar o posponer su viaje a zonas en las que hay riesgo de
fiebre amarilla. Si el viaje no se puede evitar, hable con su doctor sobre la vacuna.

Si por algún motivo médico no se puede vacunar y el lugar al que viaja requiere prueba
de vacunación contra la fiebre amarilla, su doctor le puede dar una carta de exención si
considera que el riesgo es aceptablemente bajo. Si piensa usar la exención, también
debe ponerse en contacto con las embajadas de los países a los que piensa viajar
para obtener más información.

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Alerta y respuesta ante epidemias
La detección rápida de la fiebre amarilla y la respuesta inmediata con campañas
de vacunación de emergencia son esenciales para controlar los brotes. Sin
embargo, la subnotificación es preocupante; se calcula que el verdadero número
de casos es 10 a 250 veces mayor que el número de casos notificados en la
actualidad.
La OMS recomienda que todos los países en riesgo dispongan al menos de un
laboratorio nacional en el que se puedan realizar análisis de sangre básicos para
detectar la fiebre amarilla. Un caso confirmado debe considerarse como brote en
una población no vacunada, y debe ser investigado exhaustivamente en cualquier
contexto, y en particular en zonas donde la mayoría de la población haya sido
vacunada. Los equipos de investigación deben evaluar los brotes y responder a
ellos con medidas de emergencia y con planes de inmunización a más largo plazo.

Respuesta de la OMS
En 2016, dos brotes de fiebre amarilla urbana relacionados entre sí —uno en
Luanda (Angola) y el otro en Kinshasa (República Democrática del Congo)— que
también generaron casos exportados de Angola a otros países, entre ellos China,
demostraron que la fiebre amarilla supone una grave amenaza mundial que
requiere nuevos planteamientos estratégicos. La estrategia EYE se creó para
responder a la creciente amenaza de brotes urbanos de fiebre amarilla con
propagación internacional. Dirigido por la OMS, el UNICEF y Gavi - Alianza para
las Vacunas,
EYE apoya a 40 países y cuenta con la participación de más de 50 asociados.
La estrategia mundial EYE tiene tres objetivos estratégicos:
1. proteger a las poblaciones en riesgo
2. prevenir la propagación internacional de la fiebre amarilla
3. contener los brotes rápidamente.
Estos objetivos se sustentan en cinco competencias necesarias para el éxito:
1. vacunas asequibles y un mercado de vacunas duradero
2. fuerte compromiso político en los ámbitos mundial, regional y nacional
3. gobernanza de alto nivel con alianzas duraderas
4. sinergias con otros programas de salud y otros sectores
5. investigación y desarrollo de mejores instrumentos y prácticas.
La estrategia EYE es integral y cuenta con múltiples componentes y asociados.
Además de recomendar actividades de vacunación, exige crear resiliencia en los
centros urbanos, planificar la preparación urbana y reforzar la aplicación del
Reglamento Sanitario Internacional (2005).
La alianza EYE apoya a los países de África y las Américas con riesgo alto o
moderado de fiebre amarilla, reforzando su vigilancia y su capacidad de
laboratorio para responder a los casos y brotes de fiebre amarilla. Los asociados
de EYE también apoyan la ejecución y sostenibilidad de los programas de
inmunización sistemática y las campañas de vacunación (preventivas, de
anticipación y reactivas) cuando y donde sea necesario.

Diagnóstico por laboratorio de la infección por

Virus de la Fiebre Amarilla

Febrero de 2018

El virus de la fiebre amarilla pertenece al género Flavivirus y se encuentra relacionado a otros virus del

mismo género como los del dengue, Zika, encefalitis japonesa y encefalitis del Nilo Occidental. Puede

ser transmitido al humano principalmente por vectores selváticos, mosquitos de los géneros

Haemagogus y Sabethes, así como también por el mosquito Aedes aegypti (1-3). El espectro clínico de la

fiebre amarilla varía desde una infección asintomática o leve hasta un cuadro grave con hemorragia e

ictericia que puede resultar fatal (1-4). La sospecha diagnóstica de fiebre amarilla se basa en las
características clínicas, los lugares y fechas de viaje del paciente (si el paciente es de un país o área no

endémica), las actividades y la historia epidemiológica del lugar donde posiblemente ocurrió la

infección. Por ello, la confirmación por laboratorio debe ser realizada para la caracterización de los

casos y del brote.

La medida más importante de prevención de la fiebre amarilla es la vacunación. Los ensayos clínicos

muestran que 80-100% de los vacunados desarrollan una inmunidad efectiva al cabo de 10 días, y

99% lo hacen al cabo de 30 días. Si bien la vacuna contra la fiebre amarilla es segura y raramente causa

efectos adversos, deben respetarse las contraindicaciones y prácticas seguras de inmunización (1-3).

Tipo de muestra y procedimientos de laboratorio

El diagnóstico de fiebre amarilla se realiza mediante métodos virológicos (a saber, detección del

genoma viral, de antígenos virales o aislamiento viral) y/o serológicos (5-6).

Consideraciones de bioseguridad

Todas las muestras biológicas (sangre total, suero o tejido fresco) se consideran potencialmente

infecciosas (7). Todo el personal de laboratorio que entre en contacto con la muestra, deberá estar

vacunado contra la fiebre amarilla y utilizar los elementos de protección personal adecuados.

Asimismo, se recomienda realizar cualquier procedimiento dentro de cabinas de bioseguridad de clase

II certificadas, extremando las medidas para evitar accidentes por punción. Para el manejo de

muestras no humanas se debe realizar una estricta evaluación del riesgo según las regulaciones

nacionales y los manuales de bioseguridad de cada laboratorio, considerando además el uso de cabinas

de seguridad de clase III.

Diagnóstico virológico

 Diagnóstico molecular: Durante los primeros 10 días desde el inicio de síntomas (fase

virémica) es posible realizar la detección del ARN viral en suero mediante técnicas

moleculares, como la Transcripción Reversa seguida de Reacción en Cadena de la Polimerasa

(RT-PCR, por sus siglas en inglés) convencional o tiempo real (Figura 1). En ocasiones, el ARN

viral puede detectar por más de 10 días. Un resultado positivo (en presencia de controles

adecuados) confirma el diagnóstico de fiebre amarilla

 Aislamiento viral: El aislamiento viral puede realizarse por inoculación intracerebral en

ratones o en cultivo celular (células Vero o C6/36; puede ser realizado en contención BSL 2);

sin embargo y por su complejidad, es poco utilizado como metodología diagnóstica y se

recomienda principalmente para estudios de investigación complementarios a la vigilancia en

salud púbica.
 Inmunohistoquímica: El estudio histopatológico con inmunohistoquímica en cortes de hígado

(y otros tejidos) constituye el “método de oro” para el diagnóstico de fiebre amarilla en casos

fatales. Adicionalmente, los métodos moleculares a partir de muestras de tejido fresco o

conservado en parafina pueden también ser utilizados para la confirmación de casos fatales.

Diagnóstico por laboratorio de la infección por Virus de la Fiebre Amarilla Tipo de ...

PDF[Link] › alias=43571-diag...

Causas
La fiebre amarilla está causada por un virus que se transmite por la
picadura de zancudos. Una persona puede contagiarse si el mosquito se
encuentra infectado por el virus.
A pesar de ser una enfermedad que se localiza en países concretos del
mundo (sobre todo en Suramérica y África subsahariana), cualquier persona
puede infectarse, aunque las personas de mayor edad presentan un riesgo
más elevado de alcanzar el estadio grave de la enfermedad. 

Evalúa tus síntomas

Síntomas
Una vez que se contrae el virus y pasado un periodo de incubación de 3 a 6
días, la infección puede desarrollarse en una o dos fases, dependiendo de
cómo evolucione la enfermedad:
 Primera etapa o fase aguda: En este primer periodo, los síntomas
más comunes son fiebre, mialgias con dolor de espalda intenso,
escalofríos, cefaleas, náuseas o vómitos y pérdida del apetito.
Posteriormente, la mayoría de los pacientes mejoran y los síntomas remiten
en un plazo de 3 o 4 días.
 
 Segunda etapa o fase tóxica: A este estado llegan un 15 por ciento
de los pacientes. En este caso, la fiebre se vuelve más elevada y se ven
afectados distintos sistemas orgánicos.

Después, el paciente comienza a presentar ictericia y se queja de dolor


abdominal con vómitos. Además, pueden producirse hemorragias orales,
nasales, oculares o gástricas, sangre en los vómitos o las heces e
insuficiencia renal.
La mitad de los pacientes que entran en esta fase mueren en un plazo de 10
a 14 días y el resto se recupera sin lesiones graves en sus órganos. 

[Link]

[Link]

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