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DISCIPULADO No.11

Este manual describe cómo los demonios pueden invadir a los humanos y cómo los cristianos pueden liberarse de ellos. Los demonios son invasores que Jesús derrotó y los cristianos tienen autoridad sobre ellos. El manual enseña que los cristianos deben limpiar sus cuerpos de espíritus malignos como Jesús limpió el templo, y deben luchar contra los demonios que controlan territorios y mentes. También enfatiza la importancia de la liberación personal y familiar para derrotar al enemigo espiritual.
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DISCIPULADO No.11

Este manual describe cómo los demonios pueden invadir a los humanos y cómo los cristianos pueden liberarse de ellos. Los demonios son invasores que Jesús derrotó y los cristianos tienen autoridad sobre ellos. El manual enseña que los cristianos deben limpiar sus cuerpos de espíritus malignos como Jesús limpió el templo, y deben luchar contra los demonios que controlan territorios y mentes. También enfatiza la importancia de la liberación personal y familiar para derrotar al enemigo espiritual.
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MANUAL DE LIBERACIÓN

CERDOS EN LA SALA

Los espíritus demoníacos pueden invadir y habitar los cuerpos de los hombres,
cuando los demonios habitan a una persona se dice que “tiene “espíritus malignos
o que está “con” espíritus del mal o que está “poseída” por demonios La palabra
que se tradujo como “poseído” es el término griego “daimonizomai”. En este
sentido un cristiano nunca podría ser poseído por demonio porque su dueño es
Cristo. (Marcos 9:17; Lucas 4:33; Marcos 1:23; 5:2 y Mateo 4:24, 1 Pedro 1:18-19,
1 Corintios 6:19-20).

LOS DEMONIOS SON INVASORES

El cristiano debe considerar siempre a los demonios como invasores innecesarios


e indeseables. Un invasor es una persona que ilegalmente y a la fuerza se
apodera del territorio de otro. Los invasores pueden continuar sus prácticas
ilegales hasta cuando se les confronta y se les reta con base en los derechos
legales del propietario. Jesús, con su sangre compro al creyente y le ha hecho un
mayordomo de su propia vida. El diablo no tiene ningún derecho legal sobre él y,
por tanto, corresponde al creyente defender sus derechos. Ningún demonio
puede quedarse cuando un cristiano desea seriamente que se vaya. “Resistid al
diablo y huirá de vosotros”. (Santiago 4:7b). Los demonios consideran el cuerpo
de la persona donde viven como su casa. (Mateo 12:43-44ª, Marcos 1:23-24).
En el Nuevo Testamento se llama a los demonios 25 veces espíritus inmundos. El
término inmundo es la misma palabra que se usó para designar a ciertos animales
que los israelitas no podían comer (Hechos 10:11-14). El cerdo era uno de esos
animales “inmundos”. De acuerdo con la ley del Antiguo Testamento no se podía
comer ni siquiera tocar. El Nuevo Testamento levanta esta prohibición al
demostrar que estas criaturas eran como tipos espirituales. Colosenses 2:15-17).

1
DEBEMOS LIMPIAR LA CASA

Cada uno de los cuatro evangelios relata el evento cuando Jesús limpió el templo.
Este describe una imagen fuera de lo común de nuestro Señor. Estaba lleno de
una justa indignación por lo que había encontrado en el templo. No era tiempo de
palabras; era tiempo para la acción y comenzó, personalmente y en forma
decidida, a limpiar el templo de todo cuanto lo ensuciaba.

Esta es una ilustración para limpiar nuestros cuerpos, que son templos del Espíritu
Santo, de todo lo que es inmundo. Los espíritus demoníacos no proporcionan
nada bueno, solamente ensucian. Podemos obrar con la misma autoridad con
que Jesús limpió el templo y librarnos a nosotros mismos de los espíritus malignos
que nos ensucian. Jesús no hizo ningún discurso, ni tuvo ninguna discusión con
quienes ensuciaban el templo, simplemente los expulsó.
En realidad, no todos los cristianos desean vivir existencias de pureza y santidad.

2
NUESTROS ENEMIGOS ESPIRITUALES
Los demonios son enemigos espirituales y es responsabilidad de cada cristiano
enfrentarlos directamente en la batalla espiritual. Satanás lo hace en las áreas de
nuestro pensamiento, emociones, toma de decisiones y en nuestros cuerpos
físicos. La Biblia nos muestra cómo el cristiano puede a su vez presionar a los
demonios para derrotarlos. (2 corintios 10:4-5).

Efesios 6:12 expresa cuatro cosas importantes sobre nuestro enemigo espiritual.
PRIMERO: Dice que luchamos contra principados. El término griego para
principados es “archas”. Esta palabra se usa para describir cosas en una serie,
como gobernantes, líderes y magistrados. Así, una “serie” de líderes o
gobernantes describiría su rango y organización. Por tanto, la palabra
“principados” nos dice que el reino de Satanás está muy organizado. . El término
“principado” se define como “el o territorio o jurisdicción de un príncipe, o la región
que da un titulo a un príncipe” que están asignados a áreas tales como naciones y
ciudades. Ejemplo: Daniel 10. Daniel buscaba una palabra de Dios por medio
de la oración y el ayuno y después de tres semanas apareció un ángel. El ángel le
explicó que se había demorado llegar con el mensaje de Dios, porque había
tenido un encuentro con el príncipe del reino de Persia.

Hablaba, por tanto, de un príncipe demoníaco. De esto resulta claro que hay
espíritus demoníacos que gobiernan, colocados por Satanás, sobre naciones y
ciudades a fin de llevar a cabo sus propósitos malvados. Los problemas que
persisten y que de una forma u otra son una plaga para las iglesias y para los
hogares pueden, además, indicar la presencia de agentes especiales del mal que
han sido asignados para causar problemas también en estas áreas. De esta
manera descubrimos que nuestra batalla espiritual comprende mucho más que
nuestras vidas individuales.

3
SEGUNDO: Se nos dice en Efesios 6:12 que nuestra lucha es contra potestades.
La palabra griega para potestades es “exousias”. Este término también se traduce
como “autoridad” y esta palabra nos dice que los demonios colocados sobre
diversas áreas o territorios reciben autoridad para llevar a cabo las órdenes que
les hayan sido asignadas. (Marcos 16:17, Lucas 10:19, Hechos 1:8).
El poder del creyente le llega con el bautismo en el Espíritu Santo. Jesús sabe
que sus seguidores necesitan tanto la autoridad como el poder para enfrentarse al
enemigo. Cuando envió a los doce a ministrar, los mandó completamente
equipados; “Habiendo reunido a sus doce discípulos, les dio poder y autoridad
sobre todos los demonios, y para sanar enfermedades” (Lucas 9:1, Lucas 10:17-
19).
La comisión que Jesús dio a su iglesia suministra la misma autoridad y el mismo
poder. En Marcos 16:17-18 se nos dice que los creyentes pueden expulsar
demonios en el nombre de Jesús. La promesa no se limitó a los apóstoles o a los
discípulos del primer siglo, sino es una promesa para todos los creyentes de todos
los tiempos. Mateo 28:18-20, hoy tenemos la misma la misma autoridad y el
mismo poder para el ministerio que inicialmente se dio a la iglesia.

TERCERO: Sabemos que la lucha es contra los gobernadores de las tinieblas de


este siglo. La palabra en griego para “gobernadores del mundo” es
“kosmokratoras”. Esta palabra se puede traducir como “señores del mundo” o
“príncipes de este tiempo”. Esta designación del enemigo enfatiza su intención de
controlar. A Satanás se le refiere en la Escritura como “dios de este mundo” o
“dios de este siglo” (2 Corintios 4:4).
Cuando Adán cayó por el pecado, Satanás obtuvo dominio sobre el mundo. Jesús
se negó esta pretensión del diablo, durante las tentaciones del desierto.
“Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos
del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me
adorares”. (Mateo 4:8-9)
Se le ha despojado de su poder y de su reino, y tenemos todo el derecho de
tratarle como a un invasor.
Jesús explico su competencia para expulsar demonios con estas palabras:
“Más si por el dedo de Dios echo yo fuera los demonios, ciertamente el reino de
Dios ha llegado a vosotros. Cuando el hombre fuerte armado guarda su palacio,
en paz está lo que posee.
Pero cuando viene otro más fuerte que él y le vence, le quita todas sus armas en
que confiaba, y reparte el botín”. (Lucas 11:20-22).

4
En Efesios 6:11 el cristiano es exhortado a vestir toda la armadura de Dios. Así, el
cristiano no es vulnerable en ningún punto, en cambio el diablo lo es en todos.

CUARTO: La Escritura nos dice que la lucha es contra huestes espirituales de


maldad en las regiones celestes. En esta frase la palabra clave es “maldad”. Este
término sugiere todo lo que es altamente dañino o destructor por naturaleza.
Estos poderes malignos sólo tienen un objetivo: la maldad. Pueden aparecer como
ángeles de luz y con sus engaños llevar a muchos hacia sus redes de destrucción.
Jesús desenmascaró sus propósitos malos con estas palabras:
“El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir” (Juan 10:10ª).

5
PELEA LA BUENA BATALLA

¿Cuántos cristianos han sido entrenados “para derribar fortalezas”? (2 Corintios 10:4) o
¿cuántos saben cómo “resistir al diablo”? (Santiago 4:7) o ¿cómo “luchar contra
principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo y
contra las huestes espirituales de maldad en los lugares celestiales”? (Efesios 6:12,1
Timoteo 1:18).

La Batalla por Uno Mismo

Este es el punto de partida de la batalla espiritual total. Cuando acometemos al enemigo


a nivel de la liberación personal, peleamos contra la vanguardia de Satanás. Sus mejores
combatientes se mantienen fuera de alcance y debemos llegar a ellos antes que la batalla
termine. El primer objetivo en la lucha es liberarse uno mismo. (1 Corintios 9:25-27)
¿Todos necesitamos liberación? Personalmente, no he encontrado ninguna excepción.
Mientras hemos andado en la ignorancia y en la obscuridad, el enemigo ha hecho
incursiones exitosas en cada uno de nosotros, Debemos aprender cómo echarlo fuera y
cómo mantenerlo fuera. Es simplemente reconocer que los demonios se han
aprovechado de esos pecados, y de circunstancias en la vida, a fin de que esos intrusos
puedan ser expulsados y a fin de que esos intrusos puedan ser expulsados y a fin de que
las puertas se cierren detrás de ellos. (Romanos 14:17).

6
La Batalla por el Hogar

Hoy, en muchos hogares, aunque el esposo, la esposa y los hijos puedan profesar ser
cristianos, hay contiendas, divisiones, confusión y caos. Es tiempo que el diablo asuma
su parte de culpa que le corresponde, y es tiempo para que las familias aprendan cómo
expulsar al demonio de sus hogares. El punto de partida ideal para la victoria es que
cada miembro de la familia se comprometa nuevamente con Jesucristo. A esto debería
seguir la liberación de cada uno.
Las familias deben de ser alentadas a experimentar juntas la liberación, cuando toda la
familia coopera, y cuando se consideran el uno al otro, el diablo sale derrotado.

“Pero si nuestro evangelio esta aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto;
en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no
les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios”.
(2 Corintios 4:3-4).
¡La batalla no es oración! Es un agregado de la oración. No tiene objeto pedir a Dios algo
que El ya nos dio.
Dios nos ha dado poder y autoridad sobre el diablo. No debemos esperar que Dios nos
saque el diablo. El ya derrotó a Satanás y nos dio la capacidad y la responsabilidad de
cuidar de nosotros mismos. Esta verdad es una revelación para muchos creyentes. ¡Es
una buena nueva! .No es de extrañar, pues, que tantas oraciones parezcan sin respuesta.
Necesitamos dejar de implorar a Dios por algo que ya fue provisto para nosotros y
empezar a usar lo que Dios nos ha dado.
La meta de todo hogar debería ser mantener el patrón de Dios sobre la autoridad divina:
Esposas que se someten a los esposos, esposos que aman a sus esposas como Cristo
amó a la iglesia, e hijos que obedecen a sus padres en el Señor. En cualquier hogar esto
reducirá al mínimo las oportunidades del diablo.

7
La Batalla por la Iglesia

Satanás tiene un interés especial en la iglesia. Podemos creer muy bien que él hará
cualquier cosa que esté a su alcance para desviar, obstaculizar, debilitar y destruir el
ministerio de la iglesia. En la organización del diablo hay un príncipe demoníaco asignado
a cada expresión local de la iglesia. Muchas iglesias tienen una historia de ciertos tipos
de problemas. El príncipe espiritual de esa iglesia se puede identificar rápidamente por el
tipo específico de problemas que tiene la iglesia.
La contienda es una de las principales armas de Satanás. El suscitará los celos y la
competencia. Los cristianos entonces se inflarán de orgullo y pensarán de sí mejor que
los otros y tendrán de sí mismos un concepto más alto que el que deberían tener.
Mientras los cristianos están peleando entre sí, con toda certeza no luchan contra el
diablo. Eso es lo que él quiere y si lo logra, habrá, ganado entonces su batalla.
Otras iglesias están controladas por demonios de doctrinas. En algunas puede ser una
falsa doctrina. (1 Timoteo 4:1).

Otros demonios son especialistas en hacer que la iglesia trabaje con base en
capacidades y talentos humanos más que con el poder del Espíritu Santo. Como dice
2da Timoteo 3:5 “que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella”.
Algunas iglesias aún están ciegas al gran derramamiento del Espíritu de Dios en el día de
hoy, y continúan trabajando en el poder del hombre.
“Tocad trompeta en Sión, y dad al arma en mi santo monte” (Joel 2:1). El segundo
capítulo del libro de Joel llama al pueblo de Dios a levantarse en batalla contra una hueste
terrible de maldad. Pero primero lo llama al arrepentimiento y a volverse a Dios.
“Por eso pues, ahora, dice Jehová, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y
lloro y lamento. Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos a Jehová
vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente…” (Joel 2:12-13).

La iglesia debe aprender a levantarse en los lugares celestiales y a salir contra “las
huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Efesios 1:20-21, Efesios 2:3,
6,10, Efesios 6:12, y recuérdese que los lugares celestiales son regiones celestes).
Esos príncipes espirituales sobre las iglesias se pueden atar y sus voces se pueden
silenciar. Dios ha dado el poder a su pueblo. Depende ahora del pueblo de Dios hacerlo.

8
La Batalla por la Comunidad y el País

El ángel que visitó a Daniel informó que había hallado oposición y luchado contra el
príncipe de Persia, es decir, contra el poderoso demonio que dirigía esa nación.
Vemos esto como evidencia que Satanás ha asignado un gobernador demoníaco
poderoso sobre cada nación del mundo, y, a su vez, sobre cada ciudad y sobre cada
comunidad.
El príncipe espiritual que había sobre la comunidad que pastoreaba fue revelado por una
visión de Dios. La visión mostró una criatura grande, semejante a un pulpo, que estaba
sobre la comunidad.
En su frente llevaba escrita la palabra “celos”. Sus tentáculos se extendían hacia abajo y
estaban enrollándose y aplastando toda faceta de la vida comunitaria: iglesias, escuelas,
negocios, hogares, vida social, gobierno, recreación y relaciones personales. Los
tentáculos representan la discordia, la crítica, la envidia, las detracciones, el deseo
desordenado (avaricia, la murmuración, el egoísmo y la codicia.
Cuando comenzamos a reflexionar sobre la visión pudimos ver como era de cierta y
exacta. Los celos y todos sus tentáculos estaban haciendo presa de la comunidad con un
abrazo mortal. Cuando llegué a esa comunidad para comenzar mi ministerio, dos
pastores se unieron para visitarme y decirme que yo no era necesario ni deseado. Me
invitaron a salir del lugar, basados en que sus iglesias eran suficientes para ministrar a la
comunidad. El espíritu de los celos estaba mostrándose así entre las iglesias. Dios me
enseño por medio de la visión que mi lucha no debía ser contra los ministros, mis
compañeros, sino contra “principados y potestades” del diablo.
Debe tomar la ofensiva contra las filas de las potestades demoníacas mientras haya
todavía tiempo. Pero, ¿cómo hacer esto? Luchando contra todas esas potestades en
batallas espirituales. Exprese su posición en Cristo y su autoridad sobre esas fuerzas
demoníacas, tal como lo haría en alguna batalla personal.

9
EL VALOR DE LA LIBERACION

El Proceso de expulsar demonios se llama liberación. La liberación no es un


curalotodo. Pero es una parte importante de lo que Dios está haciendo en el
presente avivamiento de la iglesia. Algunos esperan demasiado de la liberación y
otros esperan muy poco.
La iglesia es la novia de Cristo y Cristo viene por su novia. La Escritura declara
que la novia debe estar limpia:

“Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó
a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del
agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no
tuviese mancha ni arruga, ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha”
(Efesios 5:25-27).

“Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del
Cordero, y su esposa se ha preparado” (Apocalipsis 19:7).
La palabra de Dios es el espejo delante del cual debemos permanecer en nuestro
tiempo de preparación.
“Porque si alguno es oidor de la palabra, pero no hacedor de ella, éste es
semejante al hombre que considera en una espejo su rostro natural. Porque él se
considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era. Mas el que mira
atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo
oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que
hace” (Santiago 1:23-25).

10
Cuando Ester se alistaba como novia para su rey, tuvo un tiempo de preparación.
La Escritura nos dice que gastó un año completo en purificar la carne. Pasó seis
meses “con óleo de mirra”, y seis meses con “perfumes aromáticos y afeites de
mujeres”. (Ester 2:12). Nuestro Rey ha provisto los medios con los cuales
debemos purificar nuestra carne. El óleo de mirra representa la unción del Espíritu
Santo. Debemos ser ungidos con el Espíritu de poder. Los perfumes aromáticos
usados por Ester representan el fruto del Espíritu. Hoy hay un énfasis fuerte y
fresco en los dones y en el fruto del Espíritu Santo. La novia está preparándose.
“Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.
Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria
del Señor, somos transformados de gloria en la misma imagen, como por el
Espíritu del Señor” (2 Corintios 3:17-18).

Los demonios son enemigos de los dones y del fruto del Espíritu. Pueden hacer
que no se den en la vida del cristiano y, por tanto, impedir la preparación del
creyente para la venida del Señor. De ahí que la liberación sea parte vital en la
preparación de la novia, que se realiza hoy en día.
Por ejemplo, uno de los dones del Espíritu es la profecía. La Escritura dice:
“De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el
de profecía úsese conforme a la medida de la fe” (Romanos 12:6).
Es importante despojarnos de todo lo que se haya invitado a entrar en nuestras
vidas a través de lo oculto. Hay que pedir al Espíritu Santo que revele y traiga a la
memoria cada puerta que haya sido abierta por nosotros mismos o por otros, a lo
largo de la vida.
El fruto del Espíritu es un blanco especial del enemigo. El fruto principal y más
importante, el primero, es el amor. El amor es algo que se debe recibir y también
dar. El demonio del resentimiento puede derrotar el amor en la vida de una
persona. Muchos individuos no pueden comprender por qué son incapaces de
amar a los demás como debieran.

11
Si Satanás tiene éxito en hacer un cristiano sienta como un estigma el haber sido
poseído por demonios, puede evitar que ese cristiano busque liberación. Aunque
no es posible echar toda la culpa a Satanás y a sus demonios por nuestros
problemas, sí encontramos que podemos culparlos por mucho más de lo que
alguna vez pensamos.
De hecho, muchos cristianos ignoran que los demonios son responsables de
algunos de sus problemas. Cuando nos enteramos que invaden nuestras vidas,
entonces debemos en serio interesarnos en ser liberados de ellos.
Muchos cristianos de hoy encuentran ayuda real por medio de la liberación. Los
problemas que no se habían resuelto por las vías conocidas de ayuda, ahora se
resuelven por medio de la liberación. Esto hace que nos preguntemos ¿por qué
nos hemos demorado en ver estas verdades en la palabra de Dios?

12
¿CÓMO ENTRAN LOS DEMONIOS?

Los demonios son personalidades perversas. Son espíritus malos, son seres
espirituales. Son los enemigos de Dios y del hombre. Sus objetivos son tentar a
los seres humanos, engañar, acusar, condenar, oprimir, ensuciar, resistir,
oponerse, controlar, robar, afligir, matar y destruir.
Los demonios entran por medio de puertas abiertas, si reciben una oportunidad.
Deben hallar alguna abertura.
En otras palabras, no recoge un demonio al andar por la calle, y toparse
accidentalmente con alguno de ande buscando “casa”.
La organización del reino de Satanás le capacita para atacar personalmente a
cada uno de nosotros. No hay nadie en la faz de la tierra que escape al acecho de
Satanás. El traza un plan para arruinar y destruir a todos. Es tremendo darse
cuenta que usted y yo somos blanco definido de las asechanzas de Satanás.
Pero ¿cómo logra entrar?

A. Pecado
Un mismo puede abrir la puerta para que entren los demonios con los pecados de
omisión o de comisión. En Hechos 5 se menciona a una pareja constituida por
Ananías y Safira. Vendieron su propiedad para poder dar todo el producido en
beneficio de la Iglesia. Pero se volvieron codiciosos y decidieron guardar parte del
dinero para su propio provecho. A fin de encubrir su acto perpetraron una mentira.
Más Pedro recibió una palabra sobrenatural de conocimiento sobre lo que había
hecho. Pedro preguntó a Ananías por qué se habían abierto al diablo:
“Y dijo Pedro: Ananías ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al
Espíritu Santo, sustrajeses del precio de la heredad?” (Hechos 5:3).
A causa de su pecado Ananías y Safira abrieron puertas para ser llenos de los
espíritus de codicia, de mentira y de engaño. Lo mismo puede suceder a todo el
que peca voluntariamente.

13
En Gálatas 5 hay una lista de diecisiete “obras de la carne”. Incluye los pecados
de adulterio, fornicación, brujería, odio, ira, contienda, envidia, homicidio,
borrachera, etc. Entonces, ¿cuál es la relación entre las obras de la carne y las
obras de los demonios? Cuando el hombre cede a la tentación, peca en la carne.
Por medio de ese pecado se abre la puerta para la invasión del enemigo.
Entonces hay un problema compuesto, la carne y el diablo. La solución es doble:
crucificar la carne y expulsar los demonios.
Un ejemplo clásico y puerta abierta por el pecado de omisión es no perdonar. Es
el caso del siervo injusto (Mateo 18), fue entregado a los atormentadores porque
no quiso perdonar por su amo. Dios nos advierte que todos los que hemos
experimentado su perdón y rehusamos perdonar a otros, seremos entregados a
los atormentadores.
¿Qué designación más clara se puede encontrar para los espíritus demoníacos,
que el nombre “atormentadores”? La falta de perdón abre la puerta a la tortura del
resentimiento, al odio y a otros espíritus que se relacionan con ellos.

B. Circunstancias de la vida
Los espíritus del mal no tienen el sentido de jugar limpio. Nunca vacilan en
aprovechar completamente los momentos de debilidad en la vida de una persona.
Desde luego, el tiempo más débil en la mayoría de las vidas es la niñez. Un niño
depende por completo de otros para su protección. Los padres cristianos
necesitan comprender sus responsabilidades para proteger a sus hijos, y también
saber cómo liberarlos de opresiones demoníacas.
Una de las primeras preguntas que se hace en la consejería antes de ministrar la
liberación es: “¿Cómo te relacionabas con tus padres cuando eras niño?” Cuán a
menudo he escuchado respuestas como: “Mi padre era alcohólico”. Y siguen
relatando diversos temores que se asociaban con esta condición del hogar. Había
inseguridad, y a menudo pobreza, porque el padre no podía suministrar todo lo
indispensable para el hogar, porque gastaba el ingreso familiar en mantener su
adicción al alcohol. Si un niño crece en su hogar así, desde pequeño va a sentirse
preocupado y avergonzado. La forma más rápida de entender qué puertas se han
abierto para que entren los demonios es oír un relato de la niñez de la persona.

14
C. La astucia de la herencia
Se han encontrado muchos casos donde los espíritus inmundos pudieron habitar
personas mediante la artimaña de la herencia. Si a un niño se le dice que será
como sus padres y que puede esperar heredar sus debilidades, entonces se
vuelve vulnerable.
Si permitimos al diablo hacerlo, nos dará nuestra herencia, pero el salmista dijo de
Dios;
“El nos elegirá nuestras heredades” (Salmo 47:4ª).
El nos escogerá nuestra herencia. El aceptar las mentiras y los temores sugeridos
por el diablo en estos tiempos muchas personas están a punto de sufrir colapso
por el temor de una enfermedad mental. Como uno de los padres tuvo este
problema, el diablo dice, “esta es tu herencia”. ¿Sabía que tal persona puede estar
tan poseída por el temor de una enfermedad mental que, eventualmente, puede
terminar en un hospital psiquiátrico? No acepto la herencia propuesta por el
diablo, sino acepto la sanidad y la salud del Señor Jesucristo.
“el ladrón no viene sino para hurtar, matar y destruir; yo he venido para que tengan
vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10).

15
SEIS MANERAS PARA DETERMINAR LA NECESIDAD DE LIBERACION

La presencia y la naturaleza de los espíritus se pueden conocer por dos métodos


principales:

[Link]: 1Corintios 2:10 Menciona el discernimiento de espíritus


como uno de los nueve dones sobrenaturales del Espíritu Santo.
Discernir significa examinar, escudriñar, interrogar. Hebreos 4:12

Pablo usando de discernimiento de espíritus reprende a la mujer que tenía espíritu


de adivinación
Ejemplo: Hechos 16:16-18

B. DESCUBRIMIENTO: Es el segundo método para conocer la presencia y la


naturaleza de los espíritus del mal. El descubrimiento es simplemente observar lo
que los espíritus hacen a una persona. Cuando Jesús estaba aquí en la tierra,
encontró a la gente bien familiarizada con los demonios.
Jesús no tuvo que enseñar sobre la existencia de los espíritus del mal ni explicar
cómo se puede meter dentro de una persona y habitar en ella porque esto era de
conocimiento común. Un ejemplo de esto se encuentra en Marcos 7:24-30. La
mujer sirofenicia llegó a Jesús para rogarle que expulsara un espíritu inmundo de
su hija. En el relato paralelo de Mateo la madre dice:
“Mi hija es gravemente atormentada por un demonio”. ¿Cómo sabía ella esto? Lo
sabía por los síntomas. Hoy podemos prender a descubrir los espíritus del mal,
observando lo que hacen en una persona.

16
Algunos de los síntomas más frecuentes producidos por los demonios que
habitan en un individuo son los siguientes:

1. Problemas emocionales
Son perturbaciones de las emociones que persisten o reinciden. Algunas de las
perturbaciones más comunes son: resentimiento, odio, ira, miedo, rechazo (el
sentimiento de ser indeseable y de no ser amado), autocompasión, celos,
depresión, preocupaciones, inferioridad e inseguridad.

2. Problemas mentales
Son perturbaciones de la mente o de los pensamientos tales como diferir las cosas
de un día para otro sin decidirse, intransigencia, como tormento mental, confusión,
duda y pérdida de la racionalidad y la memoria.

3. Problemas del habla


Brotes explosivos o uso incontrolado de la lengua. Esto incluye la mentira, la
maldición la blasfemia, la crítica, la burla y el chisme.

4. Problemas sexuales
Son pensamientos y actos sucios, recurrentes, referidos al sexo. Aquí se incluyen
las experiencias sexuales fantasiosas, la masturbación, la lujuria, las perversiones,
el exhibicionismo, el incesto, la insinuación y la prostitución.

5. Enfermedades físicas
Muchas enfermedades y aflicciones físicas se deben a espíritu de enfermedad
(Lucas 1:11). Cuando se expulsa un demonio de enfermedad, siempre es
indispensable orar por la sanidad de cualquier daño que haya resultado. Así, hay
una relación muy estrecha entre liberación y sanidad.

17
6. Errores religiosos
Cualquier grado de participación en el error religioso puede abrir la puerta a los
demonios. Se sabe que los objetos y la literatura procedentes de error religioso,
atraen los demonios a las casas.

A. Religiones falsas, por ejemplo, religiones orientales, religiones paganas,


filosofías y ciencias mentales. Hay que notar que esto incluye disciplina tan
popular como los ejercicios de yoga y el karate que no se pueden separar de la
adoración pagana.

B. Sectas cristianas, como el mormonismo, los testigos de Jehová, la ciencia


cristiana, el rosacrucismo, la teosofía, el unitarismo y muchas más. Tales sectas
niegan o confunden la necesidad de la sangre de Cristo como la única vía para la
expiación del pecado y para la salvación. Las sectas también incluyen algunas
logias, sociedades y organizaciones sociales que usan la religión, la Escritura e
inclusive a Dios, como fundamento, pero omiten el sacrificio expiatorio de la
sangre de Cristo. Todos esos cultos y sectas se pueden clasificar como
“religiones sin sangre”, que tendrán la apariencia de piedad, pero negarán la
eficacia de ella”…. (2 Timoteo 3:5).

C. El ocultismo y espiritismo. Es decir sesiones de espiritismo, brujería, magia,


tabla ouija, levitación, lectura de la palma de la mano, escritura automática,
percepción extrasensorial, hipnosis, horóscopos, astrología, adivinación, etc.
NOTA: todos los métodos de buscar conocimiento sobrenatural, sabiduría, guía y
poder aparta de Dios están prohibidos (Deuteronomio 18:9-15).

D. Falsas doctrinas. En 1 Timoteo 4:1, el Espíritu Santo nos advierte del gran
aumento de los errores doctrinales promovidos por espíritus engañadores y
seductores en estos últimos días. Tales doctrinas están diseñadas para atacar
tanto a la humanidad como a la deidad de nuestro Señor Jesús; para negar la
inspiración de las Escrituras; para distraer a los cristianos del movimiento del
Espíritu; para provocar la desunión en el cuerpo de Cristo, por causar confusión en
la iglesia mediante la obsesión con doctrinas.

18
SIETE PASOS PARA LA LIBERACION

1. Honradez
Se debe ser honesto consigo mismo y con Dios si se espera recibir la bendición de
Dios de la liberación. La falta de honestidad mantiene áreas de la vida en tinieblas.
Los espíritus demoníacos medran en tales tinieblas, pero la honradez ayuda a
sacarlos a la luz. Todo pecado que no se confiese o del cual no haya habido
arrepentimiento, otorga al demonio un “derecho legal” para quedarse. Pídale a
Dios que le ayude a verse a sí mismo como él lo ve y a traer a la luz cualquier
cosa que no sea del Señor

“Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis


transgresiones a Jehová; y tú perdonaste la maldad de mi pecado” (Salmo 32:5)
“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis
pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino
eterno” (Salmo 139:23-24)

2. Humildad
Esto implica reconocer que uno debe depender de Dios y de su provisión para la
liberación.

“….Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. Someteos, pues, a


Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros” (Santiago 4:6b-7).

Esto también implica una apertura completa con los siervos de Dios que ministran
la liberación.
“Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros para que seáis
sanados…..” (Santiago 5:16a).

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3. Arrepentimiento
El arrepentimiento es un regreso decidido a apartarse del pecado y de Satanás.
Es indispensable aborrecer todo mal de la vida y dejar de estar de acuerdo con el
mal.
“¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo? (Amós 3:3).

Se debe aborrecer el pecado.


“Y allí os acordaréis de vuestros caminos, y de todos vuestros hechos en que os
contaminasteis; y os aborreceréis a vosotros mismos a causa de todos vuestros
pecados que cometisteis” (Ezequiel 20:43).

La liberación no se debe usar simplemente como alivio de los problemas, sino


para ser más como Jesús, por medio de la obediencia en todo lo que Dios
requiere. Arrepentimiento es dejar todo aquello que estorba el crecimiento
espiritual, el ministerio y el compañerismo. El arrepentimiento necesita una
confesión sincera a todos los pecados. Esto quita cualquier derecho a los
espíritus demoníacos.

4. Renunciación
La renunciación es dejar el mal. La renunciación es la acción que resulta del
arrepentimiento.
“Al ver él (Juan el Bautista) que muchos de los fariseos y de los saduceos venían
a su bautismo, les decía: ¡Generación de víboras! ¿Quién os enseño a huir de la
ira venidera?
Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento” (Mateo 3:7-8)

Producir frutos de arrepentimiento implica más que palabras. Es una


demostración del arrepentimiento, es la prueba que ya se dejaron esos pecados.
Por ejemplo, si alguien se arrepiente de la lujuria y de la concupiscencia, es
necesario que destruya todo material pornográfico. Si alguien se ha arrepentido
de un error religioso es necesario que renuncie completa y totalmente mediante
destruir toda la literatura y todas las cosas asociadas con tal error.
“Y muchos de los que habían creído venían, confesando y dando cuenta de sus
hechos. Asimismo muchos de los que habían practicado la magia trajeron los
libros y los quemaron delante de todos; y hecha la cuenta de su precio, hallaron
que era cincuenta mil piezas de plata” (Hechos 19:18-19). Renunciar significa
una completa ruptura con Satanás y con todas sus obras.

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5. Perdón
Dios perdona libremente a todos los que confiesan sus pecados y piden perdón
por medio de su Hijo (1 Juan 1:9). El espera que perdonemos a quienes nos
hayan herido en cualquier forma.
“Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros
vuestro Padre Celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco
vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas” (Mateo 6:14-15).

La voluntad de perdonar es absolutamente esencial para la liberación (Mateo


18:21-35). Ningún ministro que haga liberación puede efectuarla a menos que el
candidato haya cumplido las condiciones de Dios.

6. Oración
Pídale a Dios que le libere y que lo mantenga libre en el nombre de Jesús.
“Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo…. (Y todo aquel que
invocare el nombre del Señor será liberado)” (Joel 2:32ª).

7. Guerra
La oración y la batalla son dos actividades separadas y distintas. La oración es
hacia Dios y la guerra es hacia el enemigo. Nuestra batalla contra las potestades
demoníacas no es carnal, sino espiritual (Efesios 6:12; 2 Corintios 10:3-5). Es
indispensable usar como armas la sumisión a Dios, la sangre del Señor, la palabra
de Dios, y el propio testimonio como creyente (Santiago 4:7; Apocalipsis 12:11;
Efesios 6:17).
Identifique los espíritus, diríjase a ellos directamente por su nombre, y con voz de
mando y en fe, ordéneles salir en el nombre de Jesús. Entre en batalla con
decisión y seguridad de victoria. Cristo no puede fallar. El es el libertador.

“Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera


demonios…” (Marcos 16:17ª).
“He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza
del enemigo, y nada os dañará” (Lucas 10:19).
“Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador….” (Salmo 18:2ª)

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SIETE PASOS PARA RETENER LA LIBERACION

1. Usar Toda la Armadura de Dios


La armadura espiritual del cristiano aparece descrita en Efesios 6:10-18. Hay
siete piezas en esta armadura: 1) Los lomos ceñidos con la verdad. 2) La coraza
de la justicia. 3) Los pies calzados con el apresto del evangelio de la paz. 4) el
escudo de la fe. 5) El yelmo de la salvación. 6) La espada del Espíritu que es la
palabra de Dios. 7) La oración en el Espíritu. Es indispensable prestar atención al
“yelmo de la salvación” porque es el guardián del pensamiento. La mayoría de los
demonios al asaltar los pensamientos busca entrar de nuevo. Conviene ser muy
cuidadoso con los pensamientos que se puedan considerar como negativos,
porque son del enemigo. Sepárelos de los suyos. Reprenda y rechace los
pensamientos que le den los demonios y reemplácelos con pensamientos
espirituales positivos (Filipenses 4:8). Resista al diablo a la primera señal del
ataque.

2. Confesar Positivamente
Las confesiones negativas caracterizan la influencia demoníaca: Las confesiones
positivas son expresión de la fe. Confiese lo que la palabra de Dios dice.
Cualquier otra confesión abrirá la puerta al enemigo.

“Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate
en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo
que diga le será hecho. (Marcos 11:23).

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3. Permanecer en las Escrituras
Jesús soportó la tentación de Satanás usando las Escrituras. La palabra de Dios
es un espejo para el alma (Santiago 1:22-25); es una lámpara que nos guía
(Salmos 119:105); es un agente de limpieza (Efesios 5:25-26), es una espada de
dos filos que descubre las intenciones del corazón (Hebreos 4:12); y es alimento
para el espíritu (1 Pedro 2:2; Mateo 4:4). Nadie puede mantener su liberación si
no considera la palabra de Dios como un factor primario en su vida.

“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en


camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la
ley del Señor está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Será como
árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja
no cae; y todo lo que hace, prosperará” (Salmos 1:1-3).

4. Crucificar la Carne
Tome diariamente su cruz y siga al Señor Jesucristo (Lucas 9:23). Rompa con
todos los viejos patrones que le han mantenido a usted ligados a los espíritus del
mal. Si los apetitos de la carne, los deseos, y la concupiscencia, no se llevan a la
cruz, se deja una vía abierta para que los demonios regresen (Gálatas 5:19-
21,24).

5. Desarrollar una Vida de Continua Alabanza y de Constante Oración


La alabanza silencia al enemigo. La alabanza no es una actitud del corazón. La
alabanza es una expresión hacia Dios de gratitud, de adoración y de gozo por
medio del habla, el canto, la danza, el aplaudir, el tocar instrumentos musicales,
etc. Ore en el Espíritu (en lenguas) y también en el entendimiento (1 Corintios
14:14), “ore sin cesar” (1 Tesalonicenses 5:17).

6. Mantener una Vida de Compañerismo y de Actividades Espirituales


La oveja que se aparta del rebaño es la que corre más peligros. Encuentre y
cumpla su función dentro del cuerpo de Cristo. Anhele los dones espirituales y
permita que obren en usted dentro de su iglesia (1 corintios 12:7-14).
Manténganse bajo la autoridad espiritual de su pastor.

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7. Sométase Totalmente a Cristo
Decida que todo pensamiento, toda palabra y toda acción reflejen la misma
naturaleza del Señor Jesús. Permanezca en Cristo para que el fruto del Espíritu
pueda producirse en abundancia. Los espíritus demoníacos son enemigos del
fruto del Espíritu. La fe y la confianza en Dios son las mayores armas contra las
mentiras del diablo. Recuerde lo que dice Efesios 6:16.

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LLENANDO LA CASA

“Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando
reposo, y no halla. Entonces dice: volveré a mi casa de donde salí; y cuando
llega, la halla desocupada, barrida y adornada. Entonces va, y toma consigo otros
siete espíritus peores que él, y entrados, moran allí; y el postrer estado de aquel
hombre viene a ser peor que el primero. Así también acontecerá a esta mala
generación. (Mateo 12:43-4).
Si la casa se deja vacía, barrida y adornada, es una invitación abierta para
perturbaciones peores, la casa se debe llenar.
El mismo relato se encuentra en Lucas 11:24-26. Examinemos los contextos de
estos dos pasajes. En la porción de Lucas el Señor Jesús expulsó un espíritu de
mudez de un hombre y éste pudo hablar. Algunos expresaron la creencia que
Jesús hacía esto por el poder de Beelzebú, el príncipe de los demonios. Jesús
explicó que si fuera cierto, entonces el reino de Satanás estaba dividido contra sí
mismo y por tanto no podría permanecer y luego agregó:

“Más si por el dedo de Dios echo yo fuera los demonios, ciertamente el reino de
Dios ha llegado a vosotros” (Lucas 11:20).

Jesús demostró que esas palabras evidenciaban un corazón perverso. Ya habían


visto lo suficiente como para cambiar sus vidas, pero no habían cambiado. A
menos que cambiasen, irían del mal en peor, como el hombre liberado de
demonios que no llenó su casa con algo de Dios.
Después que la carne es crucificada y los demonios expulsados, debemos tener
dentro de nosotros a Jesús y permitirle gobernar nuestras vidas. De hecho, el
motivo para obtener la liberación de los demonios es poder tener más de Jesús.
Entonces, ¿con qué llenaremos la casa? ¡Con Jesucristo! Ser llenos de Jesús es
ser llenos de pureza y de poder. Estas dos palabras resumen su persona. Como
veremos, nuestra pureza viene por permanecer en Cristo y como resultado
tenemos el fruto del Espíritu.

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Nuestro poder viene por medio del bautismo en el Espíritu Santo y como resultado
de los dones del Espíritu.
Esta es responsabilidad de la persona liberada. El ministro que hace la liberación
debe enfatizar el hecho que cada persona es responsable de llenar su propia
casa.

Llenar la Casa con el Poder del Espíritu

Una de las últimas cosas que Jesús dijo antes de ascender a los cielos fue:
“Seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días”. (Hechos 1:5).

Encontramos el cumplimiento de esta promesa en el segundo capítulo del libro de


los Hechos, en el relato de Pentecostés:
“Y Fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras
lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen” (Hechos 2:4).

¿Cuál fue el propósito de este bautismo en el Espíritu Santo? Jesús explicó que
sería para suministrar poder (Hechos 1:8). Después del bautismo que llegó en
Pentecostés, ¿cómo se manifestó ese poder? Debemos observar que el poder
del Espíritu al obrar por medio de los discípulos se manifestó a través de los nueve
dones sobrenaturales del Espíritu. Estos dones aparecen en 1 corintios 12:7-11.
Son: 1) La palabra de sabiduría, 2) La palabra de conocimiento, 3) La Fe, 4) Los
dones de sanidad, 5) El don de hacer milagros, 6) El don de profecía, 7) El
discernimiento de espíritus, 8) Diversos géneros de lenguas y 9) La interpretación
de lenguas.

Todo el libro de los Hechos muestra cómo el poder del Espíritu Santo obró a
través de esos dones del Espíritu. Por medio de Pedro y de Juan ministró un don
de sanidad al cojo (Capítulo 3); las palabras de sabiduría y de conocimiento
vinieron a Ananías para ministrar a Pablo (capítulo 9); Pablo, por medio del
discernimiento de espíritus, trató con el demonio de la adivinación en una
muchacha que obstaculiza su ministerio (capítulo 16); Pedro habló la palabra de fe
a Ananías y a Safira y éstos cayeron muertos (capítulo 5); por medio de Pedro
tuvo lugar un milagro de resurrección que regresó a Dorcas a la vida (capítulo 9);
mientras Pedro predicaban en el hogar de Cornelio, hubo lenguas e interpretación
(capítulo 10); y por medio de un discípulo que se llamaba Agabo la iglesia fue
bendecida con profecías.

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(Capítulo 11) Los demonios desprecian estos dones del Espíritu Santo y hacen
que los hombres los desprecien. ¿Por qué? Porque la operación de estos dones
sobrenaturales de poder contrarresta el trabajo de los demonios. Don de lenguas
tiene un propósito especial en la edificación del creyente individual (1
Corintios14:4).
Si la persona que experimenta la liberación no ha sido bautizada en el Espíritu
Santo, se le debe animar a recibir este bautismo y a desear los dones espirituales.
El poder del Espíritu Santo como clímax de una liberación, el poder del Espíritu
Santo es importante para retener la liberación.
A quienes ya han recibido el bautismo en el Espíritu Santo se les debe estimular a
“procurar los dones mejores” (1 corintios 12:31), y el mejor don es el que ministre
a las necesidades de otros en determinadas situaciones. Es bastante común que
los obstáculos a los dones desaparezcan con la liberación. Hay demonios
especialistas que intentan bloquear la operación de los dones espirituales.
Después de la liberación la casa se debe llenar con el poder del Espíritu Santo.

Llenar la Casa con el Fruto del Espíritu


El fruto del Espíritu se enumera en Gálatas 5:22-23. Es: 1) Amor, 2) Gozo, 3) Paz,
4) Paciencia, 5) Benignidad, 6) Bondad, 7) Fe, 8) Mansedumbre y 9) Templanza.
Este fruto con sus nueve componentes representa la misma naturaleza del Señor
Jesucristo. Cuando el fruto del Espíritu Santo se produce en la vida de un
creyente, se identifica con el carácter de Jesús.
¿Cómo se produce el fruto del Espíritu? La respuesta se encuentra en la parábola
de la vid y los pámpanos.
“Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por
sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en
mí” (Juan 15:4).
“Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he
guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor” (Juan
15:10).

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El Fruto Llamado Amor

“Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a


vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas,
tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas” (Mateo 6:14-15).

Para que todo verdugo sea quebrantado en nuestra vida necesitamos renunciar a
toda acción y confesión que no manifiesten el amor del Señor.

El Fruto Llamado Gozo

“El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha
enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de
corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel; a
proclamar el año de la buena voluntad de Jehová y el día de venganza del Dios
nuestro; a consolar a todos los enlutados; a ordenar que a los afligidos de Sion se
les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en
lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de
Jehová, para gloria suya” (Isaías 61:1-3).

El Fruto Llamado Paz


La palabra dice que el temor lleva en sí castigo, tormento (1 Juan 4:18).
La palabra dice: “Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con
todos los hombres” (Romanos 12:18). Este espíritu de tormento y de castigo
hace que la paz se pierda, no solamente en una persona, sino también en su
familia.

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