TIPO DE PADRES DE DEPORTISTAS
Una manera diferente y divertida de hablar sobre un tema un tanto particular.
Partiendo de la premisa fundamental de que todos los padres miramos de ayudar de la mejor manera posible a
nuestros hijos, en ocasiones esto no se cumple y no actuamos como deberíamos. Nuestros comportamientos,
nuestros comentarios y nuestras emociones influyen directamente sobre ellos.Veremos qué tipos de padres de
deportistas existen, cómo nos comportamos cuando nuestro hijo está jugando y cómo nuestra conducta afecta en su
rendimiento. Por lo general, existen tres tipos de padres (o tres tipos de personas) bien diferenciados
El primero es el padre AUTORITARIO
Se caracteriza por ser un padre muy exigente, inflexible, mandón, dictatorial, que valora la obediencia y las cosas se
hacen “porque lo digo yo y punto”, “yo soy el que manda aquí”.
El segundo sería el padre PERMISIVO
Este se caracteriza por ser todo lo contario del anterior. Deja que los niños hagan lo que quieran. Son permisibles,
condescendientes, transigentes “podéis hacer lo que queráis”. Este padre llevado al extremo sería el padre
PASOTA, le da igual todo “a mí no me mareéis y dejarme tranquilo”.
El tercero es el padre DEMOCRÁTICO
Son padres que exigen y dan al mismo nivel, dejan independencia a los hijos, son flexibles, cariñosos, tolerantes y
plurales, pero firmes cuando toca. Son padres que el objetivo fundamental para sus hijos es que sean
independientes en el futuro, que sepan valerse por sí mismos, y que sean felices.
“MIS TIPOS DE PADRES”. Una visión muy personal, divertida y pacífica enfocada en el deporte de formación.
El padre ENTRENADOR
Padre que da indicaciones técnicas, tácticas, que puede llegar a contradecir al propio entrenador. Está muy
informado, sabe los resultados de los contrarios de su hijo, dónde entrenan, quien los entrena. Le gusta mucho el
deporte que practica su hijo, acostumbra a practicarlo también o lo había practicado, y en muchas ocasiones coge
una pelota de fútbol o un cubo de pelotas y lleva a su hijo entrenar. La cosa puede complicarse si el padre no tiene
ni idea de ese deporte y “juega” a ser entrenador.
Al chico le aparecerán dudas, puede llegar a cuestionar la valía del entrenador, no sabe qué es lo que tiene que
hacer ni a quién tiene que hacer caso. Es común encontrarse con comentarios de este tipo “no sé cómo golpear la
pelota, mi padre me dice así y mi entrenador me dice asá”, “antes del partido mi entrenador me dice que haga esto y
mi padre me dice que no lo haga”.
Lo que les digo a los “padres entrenadores” es que dejen hacer al entrenador, el entrenador es la persona calificada,
es el profesional, que tengan confianza en él, que no se metan en su trabajo. Acaso, ¿te gustaría que viniese el
entrenador de tu hijo y te dijera a ti cómo tienes que hacer tu trabajo? o al profesor de matemáticas de tu hijo ¿le
dices cómo tiene que dar la clase?
Todos llevamos un entrenador dentro pero zapatero a tus zapatos.
El padre CAMALEÓN
Padre que se camufla de tal manera que al hijo le cuesta saber dónde se mete. Es lo más parecido a un marine
americano pintado y vestido con las pinturas y vestimenta de guerra. Le suele decir al chico “tu juega que yo estaré
por aquí mirándote, tú tranquilo”. Por lo general, al principio del partido, se coloca cerca del terreno de juego y a
medida que va avanzando este va cambiando de lugar. Cuando el hijo mira fuera de la pista ya no lo ve, entonces
mira dos pistas hacia allá y allí está su padre, escondido entre arbustos. Al rato el niño vuelve a mirar a ver si lo ve
en los arbustos, pero allí ya no está preguntándose ¿dónde estará mi padre? lo busca y lo localiza medio escondido
detrás de una farola cerca del bar. Y así va haciendo el papá hasta que termina el partido.
Es importante controlar estos “paseítos” porque el chico estará más pendiente de dónde te colocas y cuál puede ser
el siguiente sitio que escojas que no del propio juego. Además de que es muy difícil que pueda mantener una
concentración adecuada él te estará controlando en todo momento. No te escondas porque no estás pasando
desapercibido sino todo lo contrario.
El padre CANGURO
Padre que no deja respirar a su hijo, sobreprotector al máximo, no se da cuenta que lo presiona, atosiga. Lo arropa
en su “bolsa” y no le deja hacer nada por sí sólo. Dónde va el niño va el padre. Le acostumbra a decir frases del
estilo “hijo ten cuidado, no te hagas daño”, “mejor hacer otro deporte como el ajedrez que es menos agresivo”.
El chico puede llegar a sentirse ridículo y coger hasta vergüenza del trato que le dispensa su padre. Se puede ver
como el “bicho raro” del grupo. Mientras los otros van solos al vestuario a cambiarse, él va con el padre. “Papá
déjame tranquilo yo puedo hacerlo” es lo que piensa el chico.
Dale algo de libertad, deja que empiece a “volar” él solo porque el día que no puedas estar por él ¿qué pasará?
El padre PORTEADOR
Padre diferente al padre canguro porque este no tiene ni voz ni voto delante de su hijo . Se pasa el día sirviendo a su
pequeño marqués. Es el padre que carga con todo el material del hijo, que le va a buscar el agua al bar porque el
niño se la ha dejado y no quiere ir a por ella. El que le pone la ropa bien dispuesta en el vestuario y lo espera para
secarlo después de la ducha. Lo que te dice es “ya le voy a buscar las raquetas así no se enfada”, “prefiero cargar
con todo el material así él no se cansa”.
¡Papá despierta!, que no ves que estás creando un vividor y en un futuro esto te pasará factura. Tú eres su padre no
su esclavo. Puedes ayudarle a cargar parte del material, pero no todo, que es eso de ir cargado hasta los topes y el
marqués andando, alegre sin llevar nada de sus cosas. Piénsalo bien.
Padre “HOOLIGAN”
Padre que grita, vocifera, insulta. Acostumbra a utilizar frases del estilo “si pasa la pelota que no pase el jugador”,
“árbitro eso es penalti, pítalo c….”, etc.
Vaya ejemplo que estás dando a tu hijo y a los demás. No hay que utilizar el deporte como un medio de expresión
de posibles frustraciones tuyas y ha de prevalecer el “fair play” por encima de todo. Lograrás tener un pequeño
“hooligan” en casa con tu comportamiento, pero eso a ti a lo mejor ya te está bien. ¿Te has preguntado si a tu hijo le
gusta que te comportes de esta manera?, a lo mejor le da vergüenza, o simplemente no le gusta.
El padre INVISIBLE
Padre Indiferente, pasota, le da lo mismo ocho que doce. Él aparca al niño y a tal hora lo viene a recoger. Este es el
tipo de padre que te trae al chico el primer día de entreno y luego ya no lo ves hasta el final de temporada y te
preguntas si fulanito tiene padre o no. No se preocupa por cómo lo está haciendo su hijo y no aporta nada de nada.
El chico se sentirá triste, diferente al resto, porque a todos los chavales les gusta que sus papás los vean entrenar y
jugar (sin pasarse), les gusta sentirse importantes, protagonistas y valorados. Implícate un poco más, aunque no te
guste o sea un sacrificio para ti, tu hijo te lo agradecerá.
El padre CRITICÓN
Padre muy exigente, siempre comenta los errores que ha cometido su hijo, lo que ha hecho mal y cómo debería
corregirlo. Nunca está satisfecho, siempre quiere más. Trata al chico como un pequeño campeón, piensa que su hijo
es mejor de lo que realmente es. Lo lleva a médicos especializados, a nutricionistas, le compra todo lo mejor. No se
pierde ningún entreno ni ningún partido. Se hace especialista en el deporte, leyendo libros, preguntando a todo
técnico que se preste, viendo partidos en televisión y en directo. A veces dan prioridad a poder asistir a un partido
de su hijo que ir a su trabajo. Eufóricos cuando se gana y de mal humor cuando se pierde. Frases tipo: “sí, has
ganado, pero podías haber ganado más fácil”, “tenías que haber jugado de esta manera”, “puedes esforzarte más”.
El chico sentirá una presión grande cada vez que vaya a jugar y/o cuando esté jugando. Jugará para que su padre
esté contento con él, no jugará para él sino para su padre, para agradarle. Está constantemente siendo evaluado.
Se corre el peligro de que un día el niño se revele, se enfade con el padre y que abandone. “Papá, give me a break”.
El padre “LAPA”
Padre pesado, temido por los entrenadores porque siempre está preguntando cosas que se le han explicado un
millar de veces y se enrolla y enrolla. Tiene una habilidad innata que es la de que cuando busca al entrenador para
consultar algo acostumbra a escoger horas o días en que el entrenador ha acabado su trabajo o está de fin de
semana comiendo con la familia. Típico en él, “perdona que te moleste a estas horas”, “al terminar tienes un ratito
para mí”.
Padre “lapa”, es bueno que antes de preguntar mires qué hora es y si es festivo o no, seguro que podrás aguantar
un poco. Piensa en ello, pero si es cuestión de vida o muerte otro gallo cantaría. ¿Cómo puede sentirse tu hijo si
sabe que eres el papá más pesado del club?
El padre “MAL DE SAMBITO”
Padre nervioso, se estresa, no para quieto. A diferencia del padre camaleón este acostumbra a estar sentado en la
grada todo el tiempo y de allí no sé mueve. Cuando está siguiendo el partido no deja de moverse, a veces mueve la
pierna de manera compulsiva cómo si de un tic se tratase, o no para de arreglarse el pelo colocándose bien el
flequillo, o resopla sin cesar, parece como si se le hubiese colado una hormiga dentro de la ropa.
Es importante que controles tus emociones, que aprendas a relajarte y a estar más calmado. Es más, por tu bien
que no por el de tu hijo porque cuando estás en plena acción tu hijo no te ve. Pero si es verdad que tus nervios se
los puedes contagiar a tu chaval. Tus movimientos acostumbran a producirse cuando el juego está en marcha y
tienden a desaparecer cuando el juego está parado.
Padre NORMAL
Padre que ayuda, apoya, acompaña, anima y guía a su hijo. No asiste a todos los entrenamientos ni competiciones.
Entiende que la práctica deportiva es algo más en la formación integral de su hijo. Se interesa por su evolución
deportiva, pero sabe dónde están los límites. Frases como “lo importante es que te esfuerces y disfrutes”, “¿Cómo
has jugado hoy?”.
Sólo animarte a que sigas igual, que no te relajes, porque lleva su trabajo. Os garantizo que este tipo de padres
existe. “De haberlos hay los” como dice mi vecino.
En función de nuestro comportamiento tendremos
Hijos dependientes, poca confianza, autoestima baja y con problemas de comportamiento. Hijos inmaduros, con
problemas para controlar sus impulsos y aceptar las normas. O hijos responsables, independientes, con confianza y
autoestima, sin problemas de comportamiento y mayor bienestar emocional.
Vale la pena que seamos conscientes de nuestro comportamiento y si no es del todo correcto, cambiarlo. El
beneficiado siempre será nuestro hijo.
ORIENTACIONES PARA PADRES Y MADRES DE DEPORTISTAS
Con este artículo me gustaría resaltar la importancia e influencia que tienen los padres y madres de un deportista en
su actividad como tal. Igual que anteriormente se ha comentado cual sería el perfil idóneo de un entrenador o un
buen deportista, también existen unas series de características en cuanto a la actuación de éstos con sus hijos; para
ser un buen apoyo para ellos. La base para establecer una buena relación con nuestro hijo sería la
comunicación, tanto a nivel de persona como de deportista. Además de lo anteriormente dicho, existe un
decálogo para madres y padres, donde se intenta desarrollar las formas de actuación más favorecedoras para con
sus hijos: 1. Educa con tu propio ejemplo. Una educación basada en el respeto a los principios éticos deportivos, les
harán ser mejores personas y deportistas. 2. Permite que sea protagonista en las decisiones que tienen que tomar
con respecto a su deporte. No proyectes en él/ella frustraciones insatisfechas. 3. No exijas resultados deportivos. No
le pidas más de lo que puede dar y evite las comparaciones. 4. Muéstrale comprensión y apoyo cuando pase por un
mal momento. 5. Felicítale cordial y sinceramente por las mejoras que consiga. Trátale respetuosamente, es la
mejor manifestación de tu aprecio, no mercadees con sus cualidades. 6. Transmítele respeto y cordialidad hacia
entrenadores/as y deportistas de los equipos contrarios. 7. Respeta las decisiones arbitrales para que tu hijo las
respete. 8. Aplaude tanto las acciones de tu hijo/ja como las de sus compañeros/as en entrenamientos y
competiciones. 9. Delega en el entrenador/a la tarea de la educación deportiva. 10. Estimula el esfuerzo, pero no
sobrevalores los resultados.
Tenemos que tener en cuenta que todas estas pautas de actuación van a favorecer y facilitar la práctica
deportiva de nuestros hijos, quitándoles presión y aliviando la frustración. Otro aspecto importante en que los
padres, madres y familiares, a veces pueden dificultar o presionar a los deportistas es a la hora de asistir al
espectáculo deportivo. En esos momentos, sin ser totalmente conscientes de ello, pueden poner a estos deportistas
en situaciones incómodas o distraerles de lo realmente importante, la competición. Nunca es agradable ver a
alguien de tu familia gritando o insultando. Para esto, también se ha desarrollado otro decálogo-guía para la correcta
actuación de familiares en eventos deportivos:
1. Tener en cuenta que quienes sólo van a ver ganar, corren el riesgo de ver perder.
2. El precio de la entrada no supone tener derecho a insultar.
3. El fanatismo es irracional, evítalo.
4. No te ocultes entre el público y actúa siempre con dignidad.
5. Apoya y anima, nunca descalifiques.
6. Aplaude las buenas acciones, aunque sean del rival deportivo.
7. Recrimina a quien incita y propicias conductas violentas.
8. Recuerda las normas antes de opinar, te ayudará a ser objetivo/a.
9. Valora el esfuerzo y el trabajo antes que el éxito o el fracaso
10. El rival deportivo no es “el enemigo”, es sólo un contrincante.
Hay que ser conscientes de que la actuación de los mayores va a ser el modelo que los hijos van a aprender. Por
último, me gustaría recordar una frase de Pierre de Coubertain, fundador de los JJ.OO. modernos: “Lo más
importante del deporte no es ganar, sino participar, porque lo esencial en la vida no es el éxito, sino esforzarse por
conseguirlo”.
Autora: Rocío Parrado Parrado. Responsable del Grupo de Trabajo de Psicología del Deporte de la Delegación de
Córdoba del Colegio Oficial de Psicología de Andalucía Occidental.
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