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4 Fabula

Los ratones celebran una asamblea para encontrar una solución a su miedo constante de ser atacados por un gato. Un ratoncito propone amarrar un cascabel al gato para saber su ubicación, lo que emociona a los demás ratones. Sin embargo, el jefe de los ratones señala que nadie ha propuesto quién pondrá realmente el cascabel al gato, dejando a los ratones sin una solución real y regresando tristes a sus cuevas.

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Los ratones celebran una asamblea para encontrar una solución a su miedo constante de ser atacados por un gato. Un ratoncito propone amarrar un cascabel al gato para saber su ubicación, lo que emociona a los demás ratones. Sin embargo, el jefe de los ratones señala que nadie ha propuesto quién pondrá realmente el cascabel al gato, dejando a los ratones sin una solución real y regresando tristes a sus cuevas.

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Fabula

El congreso de los ratones


Había una vez una familia de ratones que vivía en la
despensa de una casa. Eran felices, pero vivían con miedo
de ser atacados por un enorme gato, de manera que nunca
se atrevían a salir ya que sin importar que fuera de día o de
noche ese terrible enemigo siempre les vigilaba. Un buen
día decidieron poner fin al problema, por lo que celebraron
una asamblea a petición del jefe de los ratones, que era el
más viejo de todos. El jefe de los ratones dijo a los
presentes:

– “Os he mandado reunir para que entre todos


encontremos una solución. ¡No podemos vivir así!”.

– “¡Pido la palabra!”, dijo un ratoncillo muy atento.

– “Atemos un cascabel al gato, y así sabremos en todo


momento por dónde anda”.

Tan interesante propuesta fue aceptada por todos los


roedores entre grandes aplausos y felicidad. Con el
cascabel estarían salvados, porque su campanilleo avisaría
de la llegada del enemigo con el tiempo para ponerse a
salvo.

– “¡Silencio!”, gritó el ratón jefe, para luego decir:

– “Queda pendiente una cuestión importante: ¿Quién de


todos le pone el cascabel al gato?”.
Al oír esto, los ratoncitos se quedaron repentinamente
callados, porque no podían contestar a aquella pregunta. Y
corrieron de nuevo a sus cuevas, hambrientos y tristes.

Moraleja: Es más fácil proponer ideas que llevarlas a cabo.

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