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Hay 6 Técnicas

El documento describe seis técnicas de Aikido que pueden aplicarse para responder a ataques verbales, comenzando con el contra-ataque como último recurso. Las técnicas incluyen la retirada, tregua, no hacer nada, distracción y, finalmente, una respuesta que utiliza la energía del ataque para empatizar con el agresor. La última técnica es considerada la más efectiva, ya que permite ver la situación desde la perspectiva del atacante.

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Hay 6 Técnicas

El documento describe seis técnicas de Aikido que pueden aplicarse para responder a ataques verbales, comenzando con el contra-ataque como último recurso. Las técnicas incluyen la retirada, tregua, no hacer nada, distracción y, finalmente, una respuesta que utiliza la energía del ataque para empatizar con el agresor. La última técnica es considerada la más efectiva, ya que permite ver la situación desde la perspectiva del atacante.

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Hay 6 técnicas de Aikido que se aplican para responder a un ataque, y que también se pueden

aplicar a responder a un ataque verbal:

1. Contra-ataque. Es la más simple y la que se tiene que utilizar siempre como último
recurso. Por ejemplo, Ofensa: “Pero mira que eres vago, no has recogido eso y esto está
sin hacer”. Respuesta: “¿Y tu?, tú si que eres vago que estás todo el día por ahí. Vete por
ahí”. Esta es la solución que primero se nos viene a la cabeza a cualquiera de nosotros. Sin
embargo, hay otras 5 alternativas mucho más eficaces.
2. Retirada. O el famoso, “una retirada a tiempo es una victoria”. En este caso, Ofensa:
“Pero mira que eres vago, no has recogido eso y esto está sin hacer”. Respuesta: “Ahora
mismo no tengo tiempo de hablar de esto. Estoy muy ocupado en X, Y, Z”. Según el caso, y
si ya sabes que tienes todas las de perder, puede ser una buena estrategia, aunque no
hace sino retrasar la solución.
3. Tregua. Ofensa: “Pero mira que eres vago, no has recogido eso y esto está sin hacer”.
Respuesta: “He estado muy agobiado últimamente. Quizá podamos acordar algo que nos
ayude a ambos”. Se trata de encontrar un acuerdo cuando la situación es complicada de
manejar.
4. No hacer nada. Ofensa: “Pero mira que eres vago, no has recogido eso y esto está sin
hacer”. Respuesta: “(silencio y esperar)”. En ocasiones es muy claro que la ofensa no tiene
ninguna razón de ser y es totalmente gratuita. En este caso “a palabras necias, oídos
sordos”. Lo bueno de esta técnica es que nos da tiempo a reflexionar sobre el porqué de la
ofensa, y provoca que el que la ha hecho, se incomode ante nuestro silencio y trate de
llenar el vacío. En muchos casos nos puede dar información útil sobre el motivo del ataque.
5. Distracción. Ofensa: “Pero mira que eres vago, no has recogido eso y esto está sin
hacer”. Respuesta: “¿Sabes? Llevo todo el día con un dolor de cuello terrible.” De nuevo,
nos permite ganar tiempo, al mismo tiempo que provoca cierto desconcierto en el
atacante. Si la distracción además va acompañada una buena excusa, el efecto puede ser
demoledor.

Hasta aquí no hemos hecho nada más que posponer el problema o lo que es peor empeorarlo.
Veamos la sexta alternativa.

Técnica de Aikido.
Alguien nos ataca personalmente y nosotros usamos su ataque para ver las cosas desde su
punto de vista. Usamos su energía para girar con el y ponernos a mirar en la misma
dirección. Ofensa: “Pero mira que eres vago, no has recogido eso y esto está sin hacer”.
Respuesta: “Estoy de acuerdo, no hay nada que moleste más que esperar que algo esté hecho y
no lo esté, sobre todo cuando eso tenía que haberlo hecho yo. Entiendo perfectamente que
estés enfadado”. Esta es, en la gran mayoría de las ocasiones la mejor respuesta a un ataque
verbal.

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