Stalingrado, la batalla que cambió la
Segunda Guerra Mundial
El coronel David Glantz repasa la contienda entre el
ejército alemán y el soviético Terminó hace hoy 75 años
Tanques rusos hoy en Volgogrado (antigua Stalingrado), en el 75º aniversario
del final de la batalla. TATYANA MAKEYEVA / REUTERS
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DAVID GLANTZ
02 FEB 2018 - 11:01 PET
Tras el fracaso de la Operación Barbarroja en diciembre de 1941, Hitler decidió continuar sus operaciones ofensivas a gran escala con objeto
de conseguir doblegar a la Unión Soviética en 1942. Bajo el nombre en clave de Operación Blau, se desencadenó una ofensiva que buscaba
la destrucción de las fuerzas del Ejército Rojo en el sur de Rusia, la captura de Rostov y de la región del bajo río Don y penetrar
profundamente en el Cáucaso para hacerse con los campos petrolíferos al norte y al sur de la cordillera y cercenar, de paso, el corredor persa
por el cual llegaban los envíos de Préstamo y Arriendo aliados a la Unión Soviética. Los alemanes planearon la acción en tres fases: primero,
una acometida al este, hacia el Don, con una progresión hacia el sudeste siguiendo la margen meridional del río; a continuación, un avance
doble hacia el gran meandro del Don, al oeste de Stalingrado, y la región de Rostov; y, finalmente, un veloz empuje sobre los estratégicos
campos petrolíferos del Cáucaso.
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Para conducir esta ofensiva, Hitler dividió el Grupo de Ejércitos Sur en los nuevos grupos de ejércitos "A" y "B". El segundo avanzaría al
este hacia el río, mientras que el primero atacaría hacia el sur a través de Rostov y el Cáucaso. Hitler reforzó ambos grupos de ejércitos con el
Segundo Ejército húngaro, el Tercer y Cuarto ejércitos rumanos (el segundo de forma provisional) y el Octavo Ejército italiano, que se
mantuvo en reserva. Las contundentes victorias que cosecharon los alemanes durante la primera fase de la Operación Blau, especialmente la
práctica destrucción de seis ejércitos soviéticos para mediados de julio, dio pie a Hitler a incluir Stalingrado en su lista de objetivos. Su
nuevo plan requería que el Sexto Ejército y el Cuarto Ejército Panzer avanzaran hacia el este para capturar la ciudad, mientras que el Primer
Ejército Panzer y el Decimoséptimo Ejército proseguirían hacia el sur, rumbo al Cáucaso.
Stalin ordenó a los frentes Suroeste y Sur llevar a cabo defensas a ultranza. Tras la virtual destrucción de seis de sus ejércitos a manos
alemanas, dio instrucciones a los nuevos frentes de Vorónezh y Stalingrado (1.º, 3.º, 4.º y 5.º ejércitos de tanques y 21.º, 62.º, 63.º y 64.º
ejércitos) para detener el avance alemán a lo largo del río Don y de su gran meandro. Acto seguido, tras la derrota de las fuerzas del Frente de
Stalingrado a manos del Sexto Ejército y del Cuarto Panzer en el gran meandro del Don durante el mes de agosto, Stalin ordenó a sus fuerzas
defender la ciudad de Stalingrado de acuerdo con su nueva directriz: "Ni un paso atrás".
Cuando a finales de agosto el Sexto Ejército y el Cuarto Panzer alcanzaron las orillas del Don, Hitler les ordenó capturar
Stalingrado rodeándola por norte y sur con rápidas acometidas blindadas. Stalin y su lugarteniente, el general Zhúkov, reaccionaron y
enviaron a los 62.º y 64.º ejércitos para defender la ciudad y sus suburbios del sur "hasta el último hombre", mientras que cuatro ejércitos
recién formados (el 4.º de Tanques, el 24.º y el 66.º ejércitos y el 1.º de Guardias) lanzaron contraataques sobre las fuerzas alemanas en
Stalingrado desde el norte y dos ejércitos frescos (el 57.º y el 51.º) hicieron lo propio desde el sur. Los contragolpes llevados a cabo desde la
región de Kotluban a finales de agosto y septiembre sobre el norte de la ciudad desbarataron el plan del Sexto Ejército de conquistar
rápidamente el distrito fabril con una súbita embestida panzer y arrastraron al ejército del general Paulus a enfangarse en una fragmentada
batalla, bloque por bloque, fábrica por fábrica, casa por casa, por aplastar las defensas del 62.º Ejército del general Chuikov.
Mapa de la Operación Blau, la ofensiva alemana
sobre el Cáucaso y Stalingrado.DESPERTA FERRO EDICIONES SLNE
Durante el mes de octubre y primeros de noviembre, Stalin reforzó el ejército de Chuikov con las tropas justas para sostener la lucha por las
ruinas de Stalingrado, al tiempo que reunía tropas frescas con las que llevar a cabo una contraofensiva para derrotar a los alemanes. Mientras,
Hitler ordenaba al Sexto Ejército capturar Stalingrado a toda costa, obligando a Paulus a concentrar todas sus fuerzas en la ciudad para
sustentar su avance. La "picadora de carne" resultante terminó por engullir a todo al Sexto Ejército, lo que obligó a Hitler a encomendar las
defensas adelantadas al noroeste y sur de la ciudad a cuatro ejércitos aliados (el Segundo húngaro, el Octavo italiano y el Tercer y Cuarto
rumanos). Los soviéticos no tardaron en identificar estos puntos débiles en el perímetro alemán y se dispusieron a explotarlos.
Mientras tanto, en el Cáucaso, los ejércitos soviéticos del Frente Transcaucásico, engrosados por las vastas remesas de tanques y equipo
militar de Préstamo y Arriendo enviadas por los Aliados, pararon en seco el avance del Primer Ejército Panzer y del Decimoséptimo Ejército
a comienzos de noviembre en las proximidades de Grozni y de las montañas del Alto Cáucaso al sur de Novorossiisk. La consiguiente
contraofensiva soviética en Stalingrado obligaría a Hitler a transferir fuerzas panzer del Grupo de Ejércitos A al B lo que, a su vez, forzó a
las tropas alemanas en el Caúcaso a pasar primero a la defensiva para, finalmente, tener que retirarse de la región.
Al comprometer solo el número justo de tropas en Stalingrado para mantener viva la batalla, Stalin y Zhúkov pudieron concentrar, durante la
primera mitad de noviembre, suficientes fuerzas al norte y sur de la ciudad para ejecutar una contraofensiva basada en un plan sugerido por el
general Yeremenko, comandante del Frente de Stalingrado, y revisado y robustecido por Zhúkov. La Operación Urano, lanzada el 19 de
noviembre, arrolló a las fuerzas rumanas al norte y sur de la ciudad y atrapó al Sexto Ejército y a la mayor parte del Cuarto Ejército Panzer
(unos 300.000 hombres) en la bolsa de Stalingrado. En diciembre, los soviéticos cerraron el cerco en torno a su presa, rechazando todo
intento alemán de socorrer al Sexto Ejército y lanzando nuevas ofensivas que pusieron en fuga al Octavo Ejército italiano a lo largo del río
Don y empujaron a las fuerzas alemanas al oeste de Stalingrado. Entre enero y comienzos de febrero de 1943 los soviéticos terminaron por
reducir al embolsado Sexto Ejército y obligaron a Paulus a capitular, mientras conducían renovadas ofensivas que derrotaron al Segundo
Ejército húngaro y empujaron a los alemanes aún más al oeste, hasta el río Donéts y la región de Rostov.
Como ya había ocurrido en 1941, en la defensa a ultranza de Stalingrado los soviéticos infligieron un volumen de bajas mucho mayor sobre
las fuerzas de Hitler de lo que los alemanes habían previsto, al tiempo que aprovecharon su vasta demografía para reemplazar sus pérdidas y
levantar nuevos ejércitos cuando fuera preciso. La derrota de las fuerzas del Eje en la Operación Blau se debió a la sobresaliente
planificación defensiva y ofensiva soviética y a las mejoradas capacidades de combate de sus tropas y comandantes, pero también a la innata
autosuficiencia teñida de arrogancia de los alemanes y la lamentable sobreextensión de las fuerzas del Eje. En suma, una vez más Hitler trató
de conseguir demasiado con demasiado poco.
Las bajas del Eje en la campaña de Stalingrado ascendieron hasta los 800.000 hombres. El Sexto Ejército y el Cuarto Ejército Panzer
alemanes, el Tercer y Cuarto ejércitos rumanos, el Octavo italiano y el Segundo húngaro habían sido aniquilados, mientras que el Segundo
Ejército alemán se encontraba seriamente dañado y Alemania retiraba a todas sus fuerzas aliadas del combate, terribles pérdidas que
mutilaron a las fuerzas de Hitler en el Frente del Este. A partir de ahí la estrategia de Stalin se concentraría en atacar por todas partes,
confiado en que las defensas alemanas se hundirían en algún punto por el que poder explotar la brecha.
Si el fracaso de Barbarroja a finales de 1941 había puesto de manifiesto que Alemania no podría imponerse en una corta guerra basada en la
Blitzkrieg ("guerra relámpago"), el fracaso de Blau un año después evidenciaba que, sencillamente, no podría ganar en modo alguno. Seis
meses más tarde, la batalla de Kursk revelaría que su derrota final sería total