Período de la IndependenciaTema:
El Himno Nacional Argentino
La Revolución de Mayo de 1810, y las luchas por la Independencia que le sucedieron,
tuvieron un arte personal e inconfundible. La poesía, la música y el teatro se tornaron
épicos, alcanzando un tono exaltado y heroico.
El espíritu revolucionario contagió a todos por igual, superando distinciones sociales
y abarcando tanto el campo como la ciudad. Canciones patrióticas, marchas, letrillas,
cielitos, glosas y endechas se cantaban en las calles, en las plazas, en los cuarteles, en las
escuelas y en las pulperías (payadores y romanceros), exaltando paso a paso la epopeya
libertadora.
Algunos cantos revolucionarios antecesores a nuestro Himno Nacional fueron:
“Marcha Patriótica” (1810). Letra y música de Esteban de Luca.
“Canto Patriótico” (1812). Letra de Saturnino de la Rosa y música de Blas Parera.
“Canción Patriótica” (1812). Letra de Fray Cayetano Rodríguez y música de Blas
Parera.
Ninguno de ellos tuvo aceptación masiva, por lo que la Asamblea del año XIII
encomendó un nuevo texto a Vicente López y Planes. El 11 de mayo de 1813 López y
Planes presentó ante la Asamblea su “Marcha Patriótica”, la cual fue aprobada
unánimemente.
La Asamblea solicitó luego al maestro catalán, Blas Parera, que pusiera música a los
versos de López y Planes. Debió hacerlo en tan sólo una semana, pues deseaban estrenar la
nueva y “única marcha patriótica de las Provincias Unidas” en las “Fiestas Mayas”
(celebración del 3º aniversario de la Revolución de Mayo).
Existen diferentes versiones sobre las circunstancias del estreno del Himno Nacional,
ninguna fehacientemente comprobada: una de ellas sostiene que se cantó por primera vez
la mañana del 25 de mayo de 1813, frente a la Pirámide de Mayo; otra habla de su
interpretación a cargo de un coro de niños vestidos con traje indiano, la noche del 28 de
mayo de 1813, en el Teatro Coliseo.
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El óleo del pintor chileno Pedro Subercaseaux, de 1909, representa el estreno del
Himno Nacional en la casa de Mariquita Sánchez de Thompson, quien habría ejecutado el
arpa junto al maestro Blas Parera (piano), y a Remedios de Escalada (canto).
“El Himno Nacional en la sala de María Sánchez de Thompson, donde se cantó
por primera vez, 1813”. Óleo sobre tela. Autor: Pedro Subercaseaux.
(Medidas: 3040 x 2213 mm). Museo Histórico Nacional. Buenos Aires, Argentina.
Esta escena reproduce -en realidad- una situación similar ocurrida en Lima, en
ocasión de la presentación del Himno del Perú en el salón de una dama limeña, en
presencia del Protector Gral. San Martín.
El óleo de Subercaseaux fue pintado en ocasión del Centenario de la Revolución de
Mayo. Es un testimonio plástico del Centenario y no de 1813, cuando se cantó por primera
vez el Himno Nacional. Es una construcción visual del salón de la casa de Mariquita
Sánchez de Thompson, basada en lo que narran las “Tradiciones Argentinas”, de Pastor
Obligado, publicadas en 1903, también en el contexto del Centenario.
Podría ser ésta una manipulación oligárquica del pasado, ideada hacia 1900, a favor
de la élite que deseaba mantenerse en el poder. Es probable que la obra fuera ensayada
ante un grupo selecto antes de ser presentada a la Asamblea, pero no existe documento
que lo pruebe.
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La “Marcha Patriótica” de Vicente
López y Planes (denominada Himno
Nacional Argentino recién en 1828), consta
de 9 estrofas de versos decasílabos y un coro
o cuarteta octo y decasílabo. La misma se
inspiró en el “Canto Guerrero” de
Jovellanos, compuesto cuando los astures
luchaban contra Napoleón. Para algunos
estudiosos es un canto de victoria, de
belicosidad defensiva antes que ofensiva,
que evita el vocabulario injurioso y demuestra un espíritu generoso y gentil hasta para con
el adversario, que no resulta ser el pueblo español, sino la tiranía, el poder absoluto. En
cambio otros consideran que sus versos reflejan una intención abiertamente antiespañola.
La composición musical del maestro Blas Parera
consta de introducción, estrofa, interludio y coro. Su estilo
es mozartiano, como el de casi toda la música de entonces, y
refleja la influencia de la ópera italiana, con su melodía en
función de la palabra.
No se ha conservado la partitura original, a pesar de
que en el Museo Histórico Nacional existe un manuscrito
donado por la familia De Luca, que podría ser del maestro
Parera. A esta circunstancia se suma el hecho de que, al
aprobarlo, la Asamblea del año XIII envió a todas las provincias la letra del Himno, sin la
música, dando pie a que cada jurisdicción compusiera su propia versión. Si existieron
estas versiones, no subsistieron hasta la actualidad.
A las posibles versiones del interior, se suman otras que fueron apareciendo en
Buenos Aires e incluso en países extranjeros. Algunas de ellas son:
“Canción Patriótica” publicada en 1824 en París, por la Lira Argentina.
Edición inglesa, con el nombre de “Marcha del Río de la Plata”.
Edición francesa para piano solo, que aparece con el nombre de “Canción Nacional
de Buenos Aires”.
Arreglo hecho por Juan Pedro Esnaola en 1847, como obsequio a Manuelita Rosas.
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La primera edición del Himno hecha en el país corresponde al Almacén de Música
“Restano”.
Beyer realiza en Alemania una versión para piano solo, en MibM.
“Variaciones sobre el Himno Nacional Argentino”, con acompañamiento de
orquesta, de 1854.
Dada la gran cantidad de versiones surgidas a
partir de la composición original, en 1860 el maestro
Juan Pedro Esnaola fue invitado a reelaborar el Himno
Nacional, a fin de institucionalizar una versión oficial,
reforzando a la vez la armonización de la obra de Parera.
A pesar de haber cumplido con lo que le fuera
solicitado, Esnaola murió en 1878 sin que su arreglo
llegara a oficializarse. En consecuencia, siguieron
apareciendo nuevas versiones que respondían a la
inspiración de los compositores, a la necesidad de enseñanza en las escuelas, y
especialmente para la ejecución en bandas, donde cada director debía adaptar la música a
los instrumentos con los que contaba. Algunas de ellas son:
“Grandes Variaciones sobre el Himno Nacional Argentino”, para solista y orquesta,
de 1870.
“Gran Capricho Heroico sobre el Himno Nacional”, para piano.
“Fantasía sobre el Himno Nacional”, para piano.
Nicolás de Giosa, director de la Orquesta del Teatro Colón, introduce el Himno
Nacional en la obertura de la Sinfonía “La alborada de la libertad”.
En 1886, el maestro de banda Crisanto del Ciappo instrumentó el Himno Nacional
para banda y lo ejecutó en la corte de San Petersburgo, Rusia.
En 1910, Alberto Williams realizó una versión que se conoce como “del
Centenario”, en la tonalidad de MibM, para canto y piano, y en SibM para 4 voces,
orquesta o banda militar.
Leopoldo Corretjer realiza una versión para voces infantiles en SibM que es editada
por Ricordi, al igual que la de Clemente Greppi.
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En 1924, el presidente Marcelo T. de Alvear encomienda realizar una nueva revisión
de la música del Himno a una comisión integrada por Carlos López Buchardo, José André
y Floro Ugarte. La misma fue presentada en 1927 en el Teatro Colón, generando grandes
protestas y controversias, pues la ciudadanía no lograba reconocer en esta versión la
esencia original del Himno.
El Poder ejecutivo dictó entonces un nuevo decreto por el cual encomendaba
restaurar el Himno de acuerdo con el original, tomando como base la versión de Esnaola
de 1860. La nueva comisión estuvo formada por Pablo
Groussac, Ricardo Rojas, Carlos López Buchardo,
Clemente Greppi, Manuel Gómez Carrillo, Juan Bautista
Massa y Juan E. Guastavino.
Es así que el arreglo de Esnaola (1860), de 77
compases, en MibM, fue oficializado por decreto 10.302
P.E. recién en 1944 (bajo el gobierno de facto de Edelmiro
Farrell), adoptando la tonalidad de SibM.
Esta es la versión oficial que se interpreta en la
actualidad.
Con respecto al texto, al principio se lo cantaba completo y su interpretación duraba
aproximadamente 21 minutos, pero con el tiempo y el cambio de las circunstancias
políticas, la letra se fue modificando.
Hacia 1900, el presidente Julio A. Roca ordenó recortar ciertas partes que resultaban
agraviantes para los españoles, con quienes ya se habían recompuesto las relaciones
diplomáticas. Para entonces, los funcionarios españoles tenían orden de retirarse de los
actos oficiales cuando se entonara el Himno entero. Además, para esta misma época
comienza la oleada inmigratoria europea hacia nuestro país, con lo cual se hace más
notorio el cambio de contexto.
Existe una grabación en disco de aproximadamente 1890, donde el tenor italiano
Arturo Adamini canta la versión entera. Probablemente sea ésta la grabación más antigua
que se conserva.
La estructura del arreglo oficial que se canta en la actualidad es la siguiente:
introducción instrumental de 24 compases, estrofa (formada por los 4 primeros versos de
la primera estrofa y los 4 últimos versos de la novena estrofa), interludio y coro (la
cuarteta original).
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