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Poemas Ivan

El poema cuenta la historia de un hombre que se siente solo y triste mientras su pareja está hablando con otro hombre en su casa. Describe sus sentimientos de derrota y sus opciones vacías de cómo pasar la noche, incluyendo fingir que escribe, escuchar música o ver videos, o ir a meditar a la azotea. Finalmente decide embriagarse para lidiar con sus emociones, reconociendo que escribir el poema solo lo hizo para hacerse compañía a sí mismo.

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Poemas Ivan

El poema cuenta la historia de un hombre que se siente solo y triste mientras su pareja está hablando con otro hombre en su casa. Describe sus sentimientos de derrota y sus opciones vacías de cómo pasar la noche, incluyendo fingir que escribe, escuchar música o ver videos, o ir a meditar a la azotea. Finalmente decide embriagarse para lidiar con sus emociones, reconociendo que escribir el poema solo lo hizo para hacerse compañía a sí mismo.

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Poema

Es martes por la noche


y vemos una pretensiosa película sueca:
flashbacks y alucinaciones se alternan
en la trama sin distinció n. Creo que hay una pareja
separá ndose, y que antes fueron felices. Casi como una amenaza.
Pero no importa si eso también nos pasa
y el amor se transforma en una película incomprensible-
mente triste y aburrida, en un lenguaje absurdo:
tus pies todavía se relajan junto a los míos
a lo largo del silló n y por el momento
no pido otra alegría. Nado en ella como en el mar.

Un jueves de marzo, al salir del metro

Pasamos al mercado de Mixcoac


y compramos dos filetes de lenguado,
una cebolla morada, dos jitomates, chile serrano,
tres pesos de perejil, aguacate, medio kilo de limó n
y una caguama:

Preparar ceviche era una forma de acercarnos


al mar. Otra, fue recostarnos desnudos

como si estuviéramos acampando


a orillas del Pacífico.
Por una hora o dos, quizá

el á rbol en mi ventana
sintió lo que debe sentir la luna
cuando ilumina la playa
en noches como esta.
Pinche jueves
¿Es lícito escribir poesía insípida?
Pueden decir que no,
pero yo digo: ¿por qué no?
Y declaro que el canto no es ninguna obligación.
Este poema es un método; su significado: el más superficial posible.
Sun Wenbo

Estoy sentado en la mesa (rentamos un departamento pequeñ o


y el comedor y la sala ocupan el mismo rectá ngulo).
Ella está en el silló n platicando con un chileno de tinder
sobre un hijo que él tuvo muy joven,
mientras comparten una botella de vino.
Pensé que ella esta noche no llegaría a dormir
y que yo leería los diarios de Eliade hasta la madrugada,
así que fui por cheetos y cerveza al oxxo para tener cambio
y dejarle un poco al que saca la basura del edificio
(tenemos dos bolsas llenas)
pero cuando volví ellos estaban en la sala.
Saqué la basura. Dejé unas monedas. Cerré la puerta.

Me gustaría estar en otra casa pero ya no salen peseros.


Ahora escribo esto y fumo cada cierto tiempo.
Al terminar esta línea no sé qué haré, las opciones son:
1) seguir aquí y fingir que escribo; 2) seguir aquí y transcribir
su conversació n; 3) ver Seinfeld o videos de astrología
mientras imagino que reviento una bomba apestosa; 4) rendirme
a que no podré huir de lo que mi amigo Pablo llama 'porno mental';
5) si fuera un hombre sabio quizá me iría a meditar en la azotea
pero todas las opciones me parecen vacías
y en momentos así
só lo puedo escribir compulsivamente, intentar hacer un poema
que sea también una fenomenología de la derrota.
Y ese poema tampoco expresará su llanto

La historia de Dios y Satá n


puede narrarse en términos romá nticos:
Dios está enamorado de Satá n,
pero digamos que Satá n se fue de viaje a la playa
sin Dios. Y no le dijo ni contesta sus llamadas.

Como Dios es eterno, técnicamente


Satá n no puede irse má s de lo que nosotros
sentimos como un fin de semana.

Los teó logos dicen que antes del pecado


existía la eternidad y todo era Dios: el espacio
es la cicatriz de la caída de Satá n; y el tiempo, lo que pasa
mientras Dios espera que vuelva su deseo.

Dios es una persona resentida y celosa


que sueñ a con crear un universo oscuro,
violento y ambiguo, lleno de entropía.
Cuando Satá n cayó sus pedazos tomaron nuestra forma
¡se convirtió en la gente!
por eso Dios nos ama con locura

y le interesa tanto eliminar el pecado


y todo eso. Cada persona es una parte
del alma rota de Satá n. En un ataque de ansiedad, Dios incluso
sacrificó a su hijo en un sangriento ritual de amor
para que regresara su criatura má s bella.

Pero fue en vano. Aquí seguimos. En la periferia del kapital.

Leí que la tristeza de Dios es como Dios: infinita


y quise escribir sobre eso,
pero quizá no creí suficiente en las palabras
o ellas no creyeron en mí (y se acabaron las ideas):
lo que sé es que mientras escribo, ella está con alguien má s
y que pasará algunas de las pró ximas noches en su casa.
Escribí para no pensar en eso, pero no funcionó .
Tampoco salir a caminar, leer Watanabe, ni ver Mulholland Drive.
Creo que hoy só lo puedo embriagarme, como la gente triste de algunas películas.
Ya sé lo que está n pensando: es ridículo escribir
un poema como este. Só lo lo hice para hacerme compañ ía.

Iván Palacios Ocaña (Oaxaca, 1992) estudió Letras Hispá nicas en la UNAM. Ha publicado
Cosas inútiles y otros poemas (UNAM, 2018), Nostalgia de Tacubaby (Matrerita, 2021) y en
distintas revistas, suele colaborar en el fanzine Vaquero Rockanrolero.

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