CONTINUACIÓN APUNTES DE CLASE
EL EMPLEO PÚBLICO
La referencia constitucional al empleo público se encuentra en el artículo 122 de la
Constitución Política (CP), al disponer que no habrá empleo público que no tenga
funciones detalladas en la ley o reglamento y para proveer los de carácter remunerado se
requiere que estén contemplados en la respectiva planta y previstos sus emolumentos en
el presupuesto correspondiente.
Adicionalmente el artículo 125 dispone que el ingreso a los cargos de carrera y el ascenso
en los mismos, se harán previo cumplimiento de los requisitos y condiciones que fije la ley
para determinar los méritos y calidades de los aspirantes.
Como se observa el constituyente definió unas características del empleo, mientras el
legislador, definió el empleo público como el núcleo básico de la estructura de la función
pública, considerando que corresponde al conjunto de funciones, tareas y
responsabilidades que se asignan a una persona y las competencias requeridas para
llevarlas a cabo, con el propósito de satisfacer el cumplimiento de los planes de desarrollo
y los fines del Estado.
CLASIFICACIÓN CONSTITUCIONAL
De conformidad con el mandato del inciso primero, del artículo 125 de la C.P., los empleos
en los órganos y entidades del Estado son de carrera. Se exceptúan los de elección
popular, los de libre nombramiento y remoción, los de trabajadores oficiales y los demás
que determine la Ley.
Resultado de dicha clasificación, es evidente el principio general según el cual los empleos
son de carrera, constituyendo los demás la excepción. El legislador está así facultado
constitucionalmente para determinar las excepciones a la carrera administrativa, siempre
y cuando no altere la naturaleza de las cosas, es decir, mientras no invierta el orden
constitucional que establece como regla general la carrera administrativa, ni afecte
tampoco la filosofía que inspira este sistema.
Empleos de carrera
Como ya se ha dicho, el artículo 125 de la C.P., establece que los empleos públicos son de
carrera con las excepciones allí previstas. Dispone igualmente que los méritos y calidades
de los aspirantes constituyan los criterios esenciales para proveer los cargos de carrera,
aclarando a reglón seguido que en ningún caso la filiación política de los ciudadanos sea la
que determine el nombramiento, ascenso o remoción en tales empleos.
Igualmente, el artículo 126 de la C.P., consagra como excepción a la prohibición de
designar como empleados a parientes, los nombramientos que se hagan en aplicación de
las normas vigentes sobre ingreso o ascenso por méritos.
La idea de la Asamblea Nacional Constituyente de 1991, fue la de que la gestión del Estado
debía ser desarrollada por funcionarios públicos con capacidad y eficiencia, teniendo en
cuenta los intereses del servicio público, antes que los compromisos políticos; para ello
había necesidad de establecer, como regla general, que los funcionarios se vincularan
mediante un sistema de selección objetiva, que su promoción fuera el resultado de una
evaluación imparcial de méritos y que su permanencia en el cargo gozara de una
protección especial, de manera que el retiro obedeciera sólo a causales legales
claramente determinadas.
La voluntad de la Asamblea fue establecer y hacer efectivo un sistema de carrera
administrativa, como había sido la aspiración inicial de la legislación colombiana
expresada mediante la ley 165 de 1938.
Es evidente la importancia que reviste la carrera administrativa para el adecuado
cumplimiento de los fines del Estado. En este sentido se busca que la carrera
administrativa permita al Estado contar con servidores cuya experiencia, conocimiento y
dedicación garanticen, cada vez con mejores índices de resultados, su verdadera aptitud
para atender las altas responsabilidades confiadas a los entes públicos, a partir del
concepto según el cual el Estado Social de Derecho exige la aplicación de criterios de
excelencia en administración pública.
Ahora bien, como el principio básico es que los empleos en los órganos y entidades del
Estado sean de carrera, no existe una lista de cuáles son esos cargos; por el contrario, lo
que ha hecho tanto el constituyente como el legislador, si es precisar cuáles empleos
constituyen las excepciones. Para ello, señalan los criterios para determinar cuáles
empleos son de libre nombramiento y remoción, y los de trabajadores oficiales;
igualmente, señala los empleos que son de elección popular y los de elección por cuerpo
colegiado.
Así las cosas, son de carrera todos los empleos que no estén comprendidos en las
excepciones anteriores.
Empleos de Libre nombramiento y remoción
De acuerdo con Hernández (2004), los empleos de libre nombramiento y remoción son
aquellos cuya provisión corresponde, de manera discrecional, a la autoridad nominadora,
es decir, sin estar sujeta a trámite o procedimiento especial alguno. Es suficiente la
manifestación expresa de la voluntad del nominador a través del acto de nombramiento, y
que el designado acepte y cumpla los requisitos señalados para ejercer el correspondiente
empleo.
La Constitución Política de 1991, enumera casos específicos de empleos de esta
naturaleza. Por ejemplo, el de Ministro y Director de Departamento Administrativo
(art.189 num.1°); de agente diplomático y consular (art. 189 num. 2°); o el de gerente o
director de establecimiento público y de empresas industriales o comerciales del
Departamento (art.305 num.5°).
Pero además de enumerar casos específicos, el constituyente otorgo facultad al legislador
para la fijación de criterios que permitan identificarlos, siendo actualmente, los
consagrados en la Ley 909 de 2004, así:
Los empleos de dirección, conducción y orientación institucionales, cuyo ejercicio
implica la adopción de políticas o directrices. Los empleos cubiertos con este
criterio son exclusivamente los señalados en la ley.
Los empleos cuyo ejercicio implica especial confianza; que tengan asignadas
funciones de asesoría institucional, asistenciales o de apoyo; que estén al servicio
directo e inmediato de los funcionarios taxativamente relacionados; siempre y
cuando tales empleos se encuentren adscritos a sus respectivos despachos. El
legislador precisó en forma taxativa cuáles son esos despachos. Es importante
señalar que para sean considerado los empleos como de libre nombramiento y
remoción, deben darse los cuatro criterios señalados
Los empleos cuyo ejercicio implica la administración y el manejo directo de bienes,
dineros y/o valores del Estado. Para la Corte Constitucional, la norma contempla
dos condiciones muy precisas, a saber: la administración de fondos, valores y/o
bienes y la constitución de fianza de manejo, condiciones que no operan en forma
independiente sino conjuntamente, de donde se desprende que sólo los
empleados que reúnan estos dos requisitos escapan al régimen de carrera. Para
que el supuesto tenga lugar, se requiere además de la fianza, la administración
directa de esos bienes y no la simple colaboración en esa tarea; en otros términos,
la necesidad de constituir fianza, por sí sola, no determina la exclusión del régimen
de carrera.
Aparte de ese requisito, es indispensable analizar el grado de responsabilidad de
los funcionarios en el manejo de los bienes, que torna patente el elemento
esencial de la confianza que justifica el régimen de libre nombramiento y
remoción, con independencia de que los funcionarios hagan parte de la
administración.
Los empleos que no pertenezcan a organismos de seguridad del Estado, cuyas
funciones como las de escolta, consistan en la protección y seguridad personales
de los servidores públicos.
Los empleos de las unidades de apoyo normativo que requieran los diputados y
concejales. (Art. 3°, literal d), Ley 909 de 2004).
Empleos de elección popular
De conformidad con el artículo 125 de la C.P., uno de los tipos de empleo, son los de
elección popular. En este caso, el cargo se provee con el candidato elegido por los
ciudadanos, a través del sufragio universal, para un período institucional.
A su vez, el artículo 260 de la Carta, señala expresamente: “Los ciudadanos eligen en
forma directa Presidente y Vicepresidente de la República, Senadores, Representantes,
Gobernadores, Diputados, Alcaldes, Concejales municipales y distritales, miembros de las
juntas administradoras locales, y en su oportunidad, los miembros de la Asamblea
Constituyente y las demás autoridades o funcionarios que la
Constitución señale”.
Resulta entonces pertinente aclarar que los miembros de las corporaciones públicas, no
desempeñan empleos públicos, aunque obviamente desempeñen funciones públicas. Por
ello, de conformidad con el artículo 123 de la C.P., todos los de elección popular son
servidores públicos, pero de acuerdo a lo señalado en el artículo 125, los empleos de
elección popular sólo incorporan algunos servidores públicos de elección popular. Así las
cosas, son empleos públicos de elección popular los de Presidente de la República,
Vicepresidente, Gobernador y Alcalde; empleos que tienen funciones precisas en la
Constitución y la ley, situación que no ocurre con los miembros de las corporaciones
públicas, en donde las funciones corresponden a la respectiva corporación.
Finalmente, el artículo 293 de la carta, establece que “Sin perjuicio de lo establecido en la
Constitución, la ley determinará las calidades, inhabilidades, incompatibilidades, fecha de
posesión, períodos de sesiones, faltas absolutas o temporales, causas de destitución y
formas de llenar las vacantes de los ciudadanos que sean elegidos por voto popular para
el desempeño de funciones públicas en las entidades territoriales. La ley dictará también
las demás disposiciones necesarias para su elección y desempeño de funciones”.
Empleos de Trabajador Oficial
Los empleos de trabajador oficial son los señalados en la ley para ser desempeñados por
personas naturales, vinculadas mediante una relación contractual, regulado por
disposiciones especiales. Esta categoría especial de servidores públicos, tienen la misma
denominación de sus empleos: trabajadores oficiales.
El trabajador oficial desempeña entonces un empleo público que debe encontrarse
incorporado en las respectivas plantas de personal.
El legislador ha señalado diversos criterios para identificar estos empleos:
Criterio Orgánico: Tiene en cuenta la naturaleza jurídica de la entidad u
organismo estatal y el carácter de adscripción o vinculación a un organismo.
Criterio Funcional: Se fundamente en la naturaleza de las actividades o funciones
específicas asignadas al empleo.
Con base en estos criterios es que el legislador extraordinario, mediante el artículo 5o del
decreto-ley 3135 de 1968 estableció: “Las personas que prestan sus servicios en los
Ministerios; Departamentos Administrativos, Superintendencias y Establecimientos
Públicos son empleados públicos; sin embargo, los trabajadores de la construcción y
sostenimiento de obras públicas son trabajadores oficiales. Las personas que prestan sus
servicios en las Empresas Industriales y Comerciales del Estado son trabajadores oficiales;
sin embargo, los estatutos de dichas empresas precisarán qué actividades de dirección o
confianza deban ser desempeñadas por personas que tengan la calidad de empleados
públicos”.
A partir de la vigencia de la Constitución de 1991, según el criterio de Hernández (2004), el
legislador ha incorporado un tercer criterio, denominado formal. “...corresponde al
ámbito de configuración legislativa, se aplica frente a cada categoría de entidad
descentralizada y no considera, para ningún efecto la adscripción o vinculación de la
respectiva entidad u organismo a un Ministerio o a un Departamento Administrativo”. En
estos casos, el legislador a determinado directamente la clasificación de los empleos para
determinados organismos, precisando, entre otros, cuáles tienen el carácter de trabajador
oficial.
Los demás que determine la Constitución y la Ley
Tanto la Constitución como la Ley mencionan algunos empleos que no hacen parte de las
categorías anteriores.
Así por ejemplo, los empleos de Fiscal General de la Nación, Procurador General de la
Nación, Contralor general de la República, Defensor del Pueblo, Registrador Nacional del
Estado Civil, Magistrados de las altas cortes, Personero municipal o Contralor
departamental o municipal, son empleos que no encuadran en ningún tipo de empleo de
los taxativamente señalados por el Constituyente en el artículo 125 de la Carta. Sólo
encuadran en “...los demás que determine la ley” .
Así las cosas, el legislador, mediante la Ley 909 de 2004, agregó dos nuevas categorías de
empleos:
Aquellos cuyas funciones deban ser ejercidas en las comunidades indígenas
conforme con su legislación, aún sin clara reglamentación.
Los de período fijo conforme a la Constitución y la Ley.
Aunque esta última clasificación puede generar confusión ya que los empleos de elección
popular son también de período fijo, debe entenderse que estos últimos no son de
elección popular, sino que son provistos a través de una elección que hace un cuerpo
colegiado, o mediante un nombramiento, en ambos casos para un período institucional
definido en la Constitución o en la Ley.
A manera de ejemplo, La Constitución establece, entre otros, los siguientes empleos
provistos mediante elección por un cuerpo colegiado: Magistrado de la Corte Suprema de
Justicia y del Consejo de Estado, elegidos por la respectiva Corporación (art. 231 C.P.);
Magistrados de la Corte Constitucional, elegidos por el Senado de la República (art. 239
C.P.); Procurador General de la Nación, elegido por el Senado de la República (art. 276 de
la C.P.); Contralor departamental o municipal, elegido por la Asamblea o Concejo
correspondiente (art. 272); Personero Municipal, elegido por el Concejo Municipal (art.
313 num 8°).
Por su parte el legislador, ha previsto también, entre otros, los siguientes empleos a ser
provistos mediante elección por un cuero colegiado: Director Ejecutivo de la
Administración Judicial, elegido por la Sala Administrativa del Consejo Superior de la
Judicatura (art 98 Ley 270 de 1996); Secretario del Concejo Municipal, elegido por la
Corporación (art 37 Ley 136 de 1994).
Como se decía, la Constitución y la ley también contemplan la existencia de empleos
provistos mediante nombramiento para un período preestablecido como es el caso de los
miembros de la Comisión Nacional de Televisión (art 77 C.P.); de la Junta Directiva del
Banco de la República (art 372 de la C.P.); Director de Hospital Público (art 192 Ley 100 de
1993).
La Constitución y la Ley también contemplan empleos de período provistos por concurso
de mérito, tal es el caso de Registrador Nacional del estado Civil (art 266 C.P.) y de
miembro de la Comisión Nacional del servicio Civil (art 9° ley 909 de 2004).
CLASIFICACIÓN LEGAL
En el apunte anterior se presentó la clasificación constitucional de los empleos, que
obedece a la naturaleza del cargo, ahora resulta oportuno conocer los criterios que han
orientado al legislador para realizar otro tipo de clasificaciones que se emplean para
diversos propósitos.
Clasificación por niveles jerárquicos
Esta clasificación fue originalmente incorporada por el Decreto 1950 de 1973, como
orientación para determinar los requisitos de ingreso al servicio público y las condiciones
de ascenso, así como para fijar la remuneración. Los empleos se dividieron en los niveles
ejecutivo, técnico, asistencial y auxiliar.
Actualmente, para los empleos regulados por la Ley 909 de 2004, la clasificación de los
empleos por niveles jerárquicos está prevista en el Decreto 770 de 2005, para los
organismos y entidades del orden nacional, y en el Decreto 785 de 2005, para el nivel
territorial, sin establecer diferencia alguna, como si lo hacían anteriores disposiciones.
Así las cosas, actualmente los empleos, según la naturaleza general de sus funciones, las
competencias y los requisitos exigidos para su desempeño, se clasifican en los siguientes
niveles jerárquicos: Nivel Directivo, Nivel Asesor, Nivel Profesional, Nivel Técnico y Nivel
Asistencial.
Con esta clasificación, se aprecia una tendencia a la reducción de los niveles jerárquicos
para hacer más flexible la gestión del empleo público. Ya en las entidades de carácter
nacional, los niveles administrativo y operativo habían sido fusionados en 1998 en el
actual nivel asistencial, fusión que también ocurre en el 2005 para los dichos empleos del
nivel territorial. Igualmente, el Gobierno Nacional, en uso de facultades extraordinarias
otorgadas por el Congreso de la República, al expedir los decretos 770 y 785 de 2005,
eliminó en nivel ejecutivo y ordenó suprimir los empleos de ese nivel o realizar las
respectivas equivalencias para incorporarlos al nivel profesional.
Clasificación según jornada laboral
El legislador ha establecido un segundo criterio de clasificación de los empleos acudiendo
a la jornada laboral, así:
Son empleos de tiempo completo los que están sujetos a la jornada máxima
laboral establecida en el artículo 33 del Decreto-ley 1042 de 1978.
Los empleos de medio tiempo son aquellos que tienen una jornada equivalente a
la mitad de la jornada laboral semanal.
Los empleos de tiempo parcial son aquellos que exijan laborar por términos
inferiores a la media jornada de trabajo.
La regla general es que los empleos sean de tiempo completo y la excepción, que de
acuerdo a las necesidades del servicio y al previo estudio técnico que así lo demuestre,
puedan existir empleos de medio tiempo o de tiempo parcial.
Los empleos de medio tiempo y de tiempo parcial se remunerarán en forma proporcional
al tiempo laborado y los aportes a la seguridad social serán proporcionales al salario
devengado. Si estos empleos se crean con carácter permanente dentro de las plantas,
serán de libre nombramiento y remoción o de carrera administrativa, según los criterios
vigentes.
Para todos los efectos, téngase en cuanta que la jornada de trabajo en la administración
pública es de cuarenta y cuatro (44) horas semanales. Dentro del límite máximo, el jefe
del respectivo organismo podrá establecer el horario de trabajo.
Clasificación según la permanencia del empleo
En las recientes disposiciones legales, el legislador acudió también a otro criterio para
clasificar los empleos y es en consideración a la permanencia del cargo en la respectiva
planta de personal.
En atención a este criterio, el principio general es que los empleos sean de carácter
indefinido, aunque se establece también que excepcionalmente, pueden existir empleos
de carácter temporal.
Así entonces, de acuerdo con sus necesidades, los organismos y entidades podrán
contemplar excepcionalmente en sus plantas de personal empleos de carácter temporal o
transitorio, pero su creación deberá responder a una de las siguientes condiciones:
Cumplir funciones que no realiza el personal de planta por no formar parte de las
actividades permanentes de la administración;
Desarrollar programas o proyectos de duración determinada;
Suplir necesidades de personal por sobrecarga de trabajo, determinada por
hechos excepcionales;
Desarrollar labores de consultoría y asesoría institucional de duración total, no
superior a doce (12) meses y que guarde relación directa con el objeto y la
naturaleza de la institución.
La justificación para la creación de empleos de carácter temporal deberá contener la
motivación técnica para cada caso, así como la apropiación y disponibilidad presupuestal
para cubrir el pago de salarios y prestaciones sociales.
El ingreso a estos empleos se efectuará con base en las listas de elegibles vigentes para la
provisión de empleos de carácter permanente, sin que dichos nombramientos ocasionen
el retiro de dichas listas, ni derechos de carrera. De no ser posible la utilización de las listas
se realizará un proceso de evaluación de las capacidades y competencias de los
candidatos. El nombramiento deberá efectuarse mediante acto administrativo en el que
se indicará el término de su duración, al vencimiento del cual quien lo ocupe quedará
retirado del servicio automáticamente. Sin embargo, antes de cumplirse dicho término, el
nominador en ejercicio de la facultad discrecional, podrá declarar la insubsistencia del
nombramiento.
Los empleos temporales deberán sujetarse a la nomenclatura y clasificación de cargos
vigentes para cada entidad y a las disposiciones relacionadas con la elaboración del plan
de empleos, diseño y reforma de plantas de personal.
Igualmente, se dispone que el régimen salarial, prestacional y demás beneficios salariales
de los empleos temporales será el que corresponda a los empleos de carácter permanente
que rige para la entidad que va a crear el cargo y se reconocerá de conformidad con lo
establecido en la ley.
Finalmente, a quienes ejerzan empleos de carácter temporal no podrá efectuárseles
ningún movimiento dentro de la planta de personal que implique el ejercicio de funciones
distintas a las que dieron lugar a la creación de los mismos.
ELEMENTOS DEL EMPLEO PÚBLICO
Como ha podido apreciarse, son variados los criterios constitucionales y legales para
clasificar los empleos, conviene ahora hacer referencia a otros elementos característicos
del empleo público.
Nomenclatura
Corresponde a un sistema técnico que permite identificar y diferenciar a cada uno de los
empleos públicos. La nomenclatura está conformada por la denominación del empleo y
por un código numérico.
La constitución y la ley le han dado la denominación a múltiples empleos como Presidente
de la república, Ministro, Gobernador, Alcalde, Procurador General de la Nación, Contralor
General de la República, Fiscal General de la Nación, etc.
El código que se asigna a cada empleo es también una competencia exclusiva del
legislador. Para el caso de entidades y organismos del nivel nacional el código está
conformado por cuatro dígitos, mientras que para el nivel territorial, lo integran tres
dígitos. En ambos casos, el primer dígito hace alusión al nivel jerárquico al cual pertenece
el empleo, y los restantes, corresponden a la denominación específica del cargo. El dígito
“0”, identifica el nivel directivo; el “1”, caracteriza el nivel asesor; se emplea el “2”, para el
nivel profesional; el dígito “3”, identifica el nivel técnico, y, el “4”, se utiliza para hacer
referencia a los empleos del nivel asistencial.
Anteriormente el grado de remuneración integraba el código del empleo, situación que
hoy se diferencia con claridad, debido a las competencias que sobre estos aspectos hizo el
Constituyente. Así, por ejemplo, para el caso del nivel nacional, al legislador le
corresponde adoptar el sistema de nomenclatura y clasificación de los empleos, mientras
el Gobierno Nacional determina las escalas de remuneración. Para el nivel territorial,
aunque es también el Congreso quien define la nomenclatura y clasificación de los
empleos, compete a los Concejos Municipales, así como a las Asambleas
Departamentales, la definición de las escalas de remuneración. Por consiguiente, uno es el
sistema de remuneración y otro el de nomenclatura.
Ejemplos de nomenclatura y clasificación de empleos:
NIVEL NACIONAL
NIVEL TERRITORIAL
CODIGO DENOMINACION DEL EMPLEO CODIGO DENOMINACION DEL EMPLEO
0005 Ministro 005
Alcalde
1020 Asesor 105 Asesor
Comisario de Familia
2028 Profesional Especializado 202
3003 Analista de Sistemas 367 Técnico Administrativo
Ayudante
4044 Auxiliar Administrativo 472
Funciones
Como ya se expresó, por mandato constitucional, no habrá empleo público alguno que no
tenga funciones detalladas en la ley o reglamento. Son las funciones el supuesto básico
para la determinación de responsabilidad a los servidores públicos. Así por ejemplo, el
artículo 6 de la Constitución Política dispone que los servidores públicos son responsables
por omisión o extralimitación en el ejercicio de sus funciones; por otro lado, el artículo
121 de la Carta dispone que ninguna autoridad del Estado podrá ejercer funciones
distintas de las que le atribuyen la Constitución y la ley, y finalmente, el artículo 123
establece que los servidores públicos ejercerán sus funciones en la forma prevista por la
Constitución, la ley y el reglamento.
La Constitución señala directamente las funciones de algunos empleos como el de
Presidente de la República (art.189); Gobernador (art. 305); Alcalde (art.315), o Fiscal
general de la Nación (art.251), para señalar sólo algunos pocos.
Igualmente el legislador asigna funciones para un conjunto de empleos que conforman un
nivel o también lo hace para cargos específicos.
A manera de ejemplo, para el primer caso, están las funciones asignadas para cada nivel
jerárquico que agrupa los empleos en las entidades territoriales, definidas así:
Nivel Directivo. Comprende los empleos a los cuales corresponden funciones de
Dirección General, de formulación de políticas institucionales y de adopción de
planes, programas y proyectos.
Nivel Asesor. Agrupa los empleos cuyas funciones consisten en asistir, aconsejar y
asesorar directamente a los empleados públicos de la alta dirección territorial.
Nivel Profesional. Agrupa los empleos cuya naturaleza demanda la ejecución y
aplicación de los conocimientos propios de cualquier carrera profesional, diferente
a la técnica profesional y tecnológica, reconocida por la ley y que según su
complejidad y competencias exigidas les pueda corresponder funciones de
coordinación, supervisión y control de áreas internas encargadas de ejecutar los
planes, programas y proyectos institucionales.
Nivel Técnico. Comprende los empleos cuyas funciones exigen el desarrollo de
procesos y procedimientos en labores técnicas misionales y de apoyo, así como las
relacionadas con la aplicación de la ciencia y la tecnología.
Nivel Asistencial. Comprende los empleos cuyas funciones implican el ejercicio de
actividades de apoyo y complementarias de las tareas propias de los niveles
superiores o de labores que se caracterizan por el predominio de actividades
manuales o tareas de simple ejecución.
En muy diversas disposiciones legales, el Congreso de la República, ha señalado también
funciones específicas a múltiples empleos. Por ejemplo, en la Ley 489 de 1998, señaló
funciones para los cargos de Ministro y Director, Gerente o Presidente de establecimiento
público. Igualmente, en el Código de Régimen Departamental, fijó funciones para
Gobernador, así como la ley 136 de 1994, señala funciones para el empleo de Alcalde.
Finalmente, también se asignan funciones a los empleos a través del reglamento. Dentro
de esta fuente se encuentra el Manual General de Funciones que expide el Presidente de
la República en ejercicio de la potestad reglamentaria, e igualmente, las contenidas en los
manuales específicos de funciones, adoptados por las autoridades administrativas en cada
organismo público. (Decreto 1785 de 2014)
El Manual General de Funciones, asigna competencias teniendo en cuenta los niveles
jerárquicos de los empleos, así por ejemplo, para el nivel nacional, así define el
reglamento las funciones del nivel profesional:
“De acuerdo con su naturaleza, los empleos de este nivel tendrán, entre otras,
las siguientes funciones:
1. Participar en la formulación, diseño, organización, ejecución y control de
planes y programas del área interna de su competencia.
2. Coordinar, promover y participar en los estudios e investigaciones que
permitan mejorar la prestación de los servicios a su cargo y el oportuno
cumplimiento de los planes, programas y proyectos, así como la ejecución y
utilización óptima de los recursos disponibles.
3. Administrar, controlar y evaluar el desarrollo de los programas, proyectos y
las actividades propias del área.
4. Proponer e implantar los procedimientos e instrumentos requeridos para
mejorar la prestación de los servicios a su cargo.
5. Proyectar, desarrollar y recomendar las acciones que deban adoptarse para
el logro de los objetivos y las metas propuestas.
6. Estudiar, evaluar y conceptuar sobre las materias de competencia del área
interna de desempeño, y absolver consultas de acuerdo con las políticas
institucionales.
7. Coordinar y realizar estudios e investigaciones tendientes al logro de los
objetivos, planes y programas de la entidad y preparar los informes
respectivos, de acuerdo con las instrucciones recibidas.
8. Las demás que les sean asignadas por autoridad competente, de acuerdo
con el área de desempeño”.
Finalmente, téngase en cuenta que la autoridad habilitada para adoptar los manuales
específicos de funciones, es aquella que tiene competencia para crear, fusionar o suprimir
cargos, como lo es, entre otros, el Presidente de la República, el Gobernador o el Alcalde.
Estos manuales, para el caso del nivel nacional, tienen un control de tutela por parte del
Departamento Administrativo de la Función Pública.