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Poetas españoles tras la Guerra Civil

Este documento resume la poesía española en las tres décadas posteriores a la Guerra Civil, destacando figuras como Miguel Hernández, Blas de Otero y Jaime Gil de Biedma. En los años 40 predominó la poesía arraigada que apoyaba al régimen franquista frente a la desarraigada. En los 50 surgió la poesía social comprometida de Otero y Celaya. En los 60 la Generación del 50 renovó el lenguaje poético centrándose en temas íntimos como Gil de Biedma, con ironía y humor

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Poetas españoles tras la Guerra Civil

Este documento resume la poesía española en las tres décadas posteriores a la Guerra Civil, destacando figuras como Miguel Hernández, Blas de Otero y Jaime Gil de Biedma. En los años 40 predominó la poesía arraigada que apoyaba al régimen franquista frente a la desarraigada. En los 50 surgió la poesía social comprometida de Otero y Celaya. En los 60 la Generación del 50 renovó el lenguaje poético centrándose en temas íntimos como Gil de Biedma, con ironía y humor

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LA POESÍA ESPAÑOLA EN LAS TRES DÉCADAS POSTERIORES A LA GUERRA CIVIL.

MIGUEL HERNÁNDEZ, BLAS DE OTERO, GIL DE BIEDMA Y GLORIA FUERTES


♣ Al estallar la Guerra Civil los poetas participan activamente en defensa de sus ideales. Entre 1936 y
1939 se desarrolló una literatura de propaganda ideológica, que no se caracterizó, en general, por su
calidad; sin embargo, debe destacarse la figura de Miguel Hernández:
 Antes de la Guerra: escribe su primera obra, Perito en lunas, poesía de tono barroco, de influencia
gongorina y vanguardista. En 1936 publica El rayo que no cesa, libro fundamental que contiene poemas
que expresan el sufrimiento del amor no correspondido a través de imágenes surrealistas y de símbolos
como el rayo o elementos minerales y puntiagudos, como el cuchillo.
 Durante la guerra: pone su poesía al servicio de la causa republicana; así nace una poesía
comprometida: Viento del pueblo (aparece el pueblo oprimido y el poeta como viento de salvación) y El
hombre acecha (refleja el pesimismo por la muerte y los horrores de la guerra).
 Después de la guerra: en la cárcel escribirá Cancionero y romancero de ausencias; el poeta se
duele de la ausencia de los suyos y escribe intensos poemas de amor a su mujer; también recuerda una
guerra que sólo ha provocado odio y destrucción, pero aun así no renuncia a la esperanza. Predominan
canciones y romances; las metáforas se reducen en busca de una expresión directa y esencial.
♣ El triunfo del ejército franquista significó la derrota de la República y también la decadencia de la
actividad cultural: los escritores más brillantes habían muerto (Machado, Lorca), estaban en la cárcel
(Miguel Hernández), se habían exiliado (Salinas, Cernuda, Alberti...), o eran condenados al silencio.
LOS PRIMEROS AÑOS DE POSGUERRA (años cuarenta)
Dámaso Alonso ha clasificado a los poetas que se quedan en España en dos grupos:
 Poesía arraigada: poetas que se identifican con el régimen franquista, han ganado la guerra y
muestran su optimismo por ello (algunos posteriormente se distanciaron del régimen): Leopoldo Panero,
Dionisio Ridruejo, Luis Rosales, Luis Felipe Vivanco,... Frente a una sociedad marcada por el racionamiento,
el hambre y el aislamiento internacional, la España que aparece en sus versos es un país idealizado que se
refleja a través de un lenguaje clásico y embellecedor, por lo que regresan a formas poéticas tradicionales
como el soneto. Temas: el amor, el paisaje, la patria, Dios (aporta serenidad, armonía y confianza).
 Poesía desarraigada: para los poetas desarraigados el mundo es un lugar inhóspito, y la poesía, el
medio para buscar la salvación. Entre ellos están: Vicente Aleixandre (Sombra del paraíso), Dámaso Alonso
(Hijos de la ira), Gabriel Celaya o Blas de Otero. Su poesía refleja la soledad del hombre en un mundo
caótico, sin sentido. Los temas serán el vacío personal, la soledad del hombre y el desarraigo. Lo religioso
aparece con frecuencia, pero será una religiosidad conflictiva, con dudas y hasta desesperación. Es una
poesía de estilo bronco y apasionado, directo y desgarrado con uso frecuente del verso libre y del versículo.
DÉCADA DE LOS 50 (poesía social)
En los años 50, predomina en la poesía el deseo de ofrecer un testimonio crítico de la realidad. Es la
poesía social, que parte de la idea de que el poeta debe anteponer los problemas y sufrimientos de los
hombres de su tiempo a cualquier otra circunstancia. Creían que la poesía podía cambiar el mundo por lo
que era un instrumento útil; el escritor puro, el que sólo busca la belleza es un irresponsable, ya que todo el
que no denuncia la opresión es su cómplice. Los máximos representantes serán: Blas de Otero y Gabriel
Celaya. Los temas fundamentales: las injusticias sociales, la solidaridad con los desfavorecidos, la opresión,
la lucha por la libertad, etc. En cuanto a la forma, se busca un lenguaje claro y sencillo, desnudo de recursos
retóricos, con un tono coloquial. Interesa más el contenido que los valores formales o estéticos.
Blas de Otero: tras una etapa de poesía existencial (Ángel fieramente humano y Redoble de
conciencia), en los años 50 inicia un nuevo ciclo siguiendo las pautas de la poesía social con Pido la paz y la
palabra, le siguen En castellano y Que trata de España. El poeta arrincona sus angustias, y el camino que
no encontró en la religión lo busca ahora en la solidaridad con los que sufren; es una temática social que se
halla presidida por la esperanza y por los deseos de paz y convivencia fraterna. La voluntad de llegar “a la
inmensa mayoría” le lleva a adoptar un lenguaje claro y hasta un tono coloquial. A la última etapa de su
poesía, con mayor presencia de la intimidad, preferencia por formas métricas más libres y liberación del
lenguaje, pertenecen Historias fingidas y verdaderas, Mientras y Hojas de Madrid.
DÉCADA DE LOS 60
Contra la poesía social reacciona un nuevo grupo de poetas que comienzan a publicar a finales de los
años 50 (Generación del 50): Ángel González, Jaime Gil de Biedma, José Ángel Valente, Claudio Rodríguez,
José Agustín Goytisolo,... Se proponen la renovación del lenguaje poético, con mayor atención a los valores
estéticos y formales del poema; defienden una concepción de la poesía como acto de conocimiento propio
y del mundo que los rodea. Rasgos comunes:
 En los temas se vuelve a lo íntimo: el paso del tiempo, la infancia y la juventud, lo familiar, la
amistad,... Hay una atención a lo cotidiano, en sus poemas aparecen anécdotas de la vida real. Y el amor es
un tema esencial, sin embargo describen los sentimientos amorosos de forma poco frecuente; a veces,
aparece de modo explícito el erotismo y la sexualidad e incluso el amor homosexual. Cuando en sus versos
aparece la crítica social, los autores utilizan la ironía y el humor como recursos desdramatizadores.
 En el estilo, aunque continúan el estilo conversacional y antirretórico, demuestran una exigente
labor de depuración y de concentración de la palabra.
Jaime Gil de Biedma: en su poesía domina el tono confesional (en primera persona) e irónico, con el
que se recogen sus recuerdos de infancia y juventud, la visión descarnada de la alta burguesía a la que él
mismo pertenecía y el relato de sus experiencias amorosas de carácter homosexual. Todo ello se expresa
con un lenguaje aparentemente sencillo, narrativo y coloquial. La voz poética de Gil de Biedma se dirige con
frecuencia a un tú o a un vosotros, lo que construye un diálogo que permite una visión irónica y
distanciada. Obras: Compañeros de viaje, Moralidades y Poemas póstumos.

 Por último, merece mención especial, Gloria Fuertes, autora cuyo nombre está ligado a dos
movimientos literarios: la mencionada generación del 50 y el Postismo, grupo literario de posguerra al que
se unió a finales de los 40. En los años 50 inició una fulgurante carrera literaria con obras como Isla
Ignorada, Aconsejo beber hilo y Todo asusta. En la siguiente década Los elementos intimistas pasaron a
primer plano en Ni tiro, ni veneno, ni navaja, Poeta de guardia,…
Al margen de su poesía para adultos, surgida de forma autodidacta, marcada por la tragedia bélica de
la Guerra Civil, y enmarcada dentro del postismo y el surrealismo, en donde con imaginación, dosis de
melancolía y puntual sentido del humor, trata temas clásicos dentro de la lírica como los asuntos sociales,
la vida, el amor o el dolor, Gloria ha escrito, principalmente en la última etapa de su carrera, literatura
infantil, llegando a recibir en 1968 el Premio Andersen por su trabajo.

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