RITO DE BENDICIÓN
DE UN NUEVO SEMINARIO
Los alumnos y los fieles se reúnen en el lugar donde se ha erigido el nuevo seminario que se va
a bendecir.
n el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Todos: Amén.
a gracia de nuestro Señor Jesucristo,
que es la eterna Sabiduría y el único Maestro,
esté con todos ustedes.
Todos: A él la gloria por los siglos de los siglos.
Luego el celebrante habla brevemente a los presentes para disponer su ánimo a la celebración
y explicar el rito; puede hacerlo con estas palabras u otras semejantes:
ueridos hermanos, por la misericordia de Dios nos hemos congregado
aquí para la bendición de un nuevo seminario, que es un gran regalo
de la generosidad divina. Un seminario —como su mismo nombre
indica— es como un semillero destacado en la diócesis, donde se
forman los ministros de la Iglesia. Pidamos, pues, al Señor que este
nuevo seminario sea una escuela de oración y un aula de erudición
divina y que los alumnos que reciba los devuelva convertidos en
pastores celosos para vosotros y en compañeros y colaboradores
nuestros en el sagrado ministerio.
Todos oran un rato en silencio. Luego prosigue:
ORACIÓN DE BENDICIÓN
El celebrante, con las manos extendidas, dice:
e bendecimos, Señor, y alabamos tu Nombre,
porque, siguiendo el inefable designio de tu misericordia,
determinaste que el único y supremo sacerdocio de Cristo
permaneciera para siempre, y que su eficacia invisible
sustentara continuamente a tu Iglesia,
por medio de ministros visibles.
Tu Hijo, en efecto, manifiesta a todos los hombres
el misterio de tu amor,
cuando los predicadores del Evangelio
proclaman la palabra de salvación;
él, sentado a la derecha de tu gloria,
ora con nosotros
cuando resuena la oración de los sacerdotes,
y se digna actualizar la oblación de sí mismo
cuando los sacerdotes celebran los sagrados misterios del altar.
él dirige y gobierna tu Iglesia
cuando los pastores guardan y apacientan
las ovejas que tienen confiadas.
Dirige, pues, tu mirada, Señor, sobre esta Iglesia
en la diócesis de Lurín, Lima sur,
que ha construido este nuevo seminario,
para que los futuros ministros de Cristo que en él vivirán,
mediante la vida en común
y el estudio de las ciencias sagradas,
encuentren en este lugar la debida formación
para ejercer tan sublime ministerio.
Te pedimos, Padre santo,
que los que has destinado a ser mensajeros del Evangelio
y ministros del altar
aprendan aquí, en la oración, lo que después enseñarán,
y vayan asimilando lo que han de testimoniar con su vida;
que aquí se habitúen a ofrecer sacrificios espirituales
y, en la participación de los sagrados misterios,
experimenten la eficacia saludable
de los sacramentos celestiales;
que aquí, con su obediencia, sean como las ovejas
que conocen al buen Pastor,
para que ellos,
una vez constituidos pastores del rebaño del Señor,
sepan dar generosamente la vida
por las ovejas a ellos encomendadas.
Por Jesucristo nuestro Señor.
R/.Amén.
Después de la oración de bendición, el celebrante rocía con agua bendita a los presentes y el
nuevo edificio, mientras se canta.
CONCLUSIÓN DEL RITO
El celebrante, con las manos extendidas sobre los presentes, concluye el rito, diciendo:
ios, que no deja de proveer de pastores a su pueblo,
derrame sobre su Iglesia el espíritu de piedad y fortaleza
para que los llamados por él
asuman el ministerio sacerdotal,
con la gracia del Espíritu Santo,
y se esfuercen por ejercerlo dignamente.
R/. Amén.
a todos ustedes, que están aquí presentes,
les bendiga Dios todopoderoso,
Padre, Hijo † y Espíritu Santo.
R/. Amén.
Es aconsejable terminar el rito con un canto.