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Cómo vencer el miedo según la Biblia

El documento habla sobre el miedo y cómo afecta a los seres humanos. Explica que el miedo fue introducido por el diablo después del pecado de Adán y Eva, y desde entonces se ha arraigado en la humanidad. También describe al miedo como un arma letal que usa el diablo para destruir las almas y causar problemas como ansiedad y enfermedades. Finalmente, ofrece tres pasos para vencer el miedo: 1) confiar en Dios y su palabra, 2) caminar por fe en lugar de emociones, y 3
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Cómo vencer el miedo según la Biblia

El documento habla sobre el miedo y cómo afecta a los seres humanos. Explica que el miedo fue introducido por el diablo después del pecado de Adán y Eva, y desde entonces se ha arraigado en la humanidad. También describe al miedo como un arma letal que usa el diablo para destruir las almas y causar problemas como ansiedad y enfermedades. Finalmente, ofrece tres pasos para vencer el miedo: 1) confiar en Dios y su palabra, 2) caminar por fe en lugar de emociones, y 3
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EL MIEDO

Introd.
1. El mundo tiene miedo. El miedo lo introdujo el diablo después de que la primera
pareja pecara, es, pues, una consecuencia del pecado.
2. Vemos como después del pecado de Adán y Eva tuvieron miedo de Dios y se
escondieron: "Oí tu andar por el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo. Y me
escondí" (Gn. 3:10).
3. Desde ese momento el miedo se fue arraigando en este mundo, en cada mente
humana aún en el reino animal...
4. El miedo fue profundizando sus raíces y extendiéndolas, haciendo imposible
extirparlas sin una AYUDA externa al propio ser humano.
[Link] ARMA LETAL
1. El miedo es el arma que usa el diablo para destruir las almas. A cada niño, a cada
joven, adulto o anciano. Al profesional, al científico, al lego, al sabio, al artista, al
deportista, al militar, al banquero, al profesor y hasta al que profesa creer en Jesús.
2. Contra esta arma no podemos pelear con nuestras propias fuerzas. No hay en el ser
humano ningún recurso inherente a él mismo para hacer frente al miedo.
3. El arma del miedo produce zozobra, inestabilidad, inseguridad, depresión, an- gustia,
horror, ansiedad, desesperación, agonía, remordimiento, pensamientos suicidas,
enfermedades, tristeza, abatimiento y hasta la muerte.
4. El enemigo tiene un ejército bien organizado para disparar su arma a cualquier ser
humano, no importa su edad, su sexo, su credo, su procedencia, su nivel social...
5. Con esta arma puede afectar nuestro sistema nervioso, que es el centro del equilibrio
de nuestro organismo; el cerebro queda dañado y no percibe la realidad en su debida
dimensión.
6. El enemigo utiliza esta arma especialmente para arruinar a la gente y llevarla a una
condición de dependencia absoluta de él o bien, en el caso de que se resista la persona,
para aniquilarla.
7. El miedo cambia según los tiempos, la edad del individuo, su procedencia social,
educación, creencias. Pero en definitiva es miedo auténtico lo que el ser humano siente y
tiene las mismas consecuencias en todos.
8. La gente tiene miedo:
• Al fracaso laboral
• Al fracaso sentimental
• Al fracaso social o rechazo social
• A la enfermedad
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• Al dolor físico y mental
• A la muerte
• A lo desconocido
• A la oscuridad
• A los animales
• A poderes ocultos
• Al ridículo
• A la censura
• Al castigo
• Al futuro
• Al pasado
• A la agresión
• A la soledad
• A la vejez
9. Y aún podríamos citar más miedos. El miedo mental es la patología de la histo- ria
pasada y actual, aunque afecta a todos, son los adolescentes los que más lo sienten.
10. El miedo paraliza la vida. Paraliza a los individuos, prácticamente los anula. Quieres
ver a un hombre hundirse, haz que tenga miedo a algo.
[Link] sentimientos y las emociones equivocadas pueden enfermarnos porque cuando
permitimos que estos nos posean entonces se liberan tóxicos fatales en el cuerpo:
Adrenalina, cortisol, drogas que atacan nuestros órganos.
[Link] miedo produce más de 1400 reacciones químicas y libera más de 30 hormonas
que enferman y matan.
13. Adán y Eva tuvieron miedo y se escondieron. Abraham tuvo miedo de decir que Sara
era su esposa por temor a que lo mataran para robársela y mintió. Jacob tuvo miedo de
su hermano y huyó para que no lo matara.
Moisés tuvo miedo de que lo mataran cuando supo que le habían descubierto su crimen
y por eso huyó.
Saúl y todo su ejército tuvieron miedo de Goliat.
Los egipcios temieron a los israelitas.
Los israelitas tuvieron mucho miedo a sus enemigos.
Los marineros que iban en el barco de Jonás tuvieron miedo a la tempestad. Los
discípulos tuvieron miedo de Jesús que caminaba sobre el mar, tuvieron miedo cuando
se desató la tempestad, tuvieron miedo cuando detuvieron a su Maestro.
Pedro tuvo miedo cuando se hundía en el mar.
Los discípulos temieron a ser perseguidos y asesinados después de la muerte de Cristo...
¡Oh, cuántos temores y miedos! Y hoy, la historia continúa.
II. EL ANTÍDOTO
1. Jesús sabe cómo eliminar nuestro miedo, por eso en el Evangelio aparece cientos de
veces la expresión: “No temas”.
2. El miedo está presente en la raza humana, pero Jesús sabe con qué clase de miedo
tenemos que lidiar cada uno de nosotros porque estuvo en esta tierra y tiene
experiencia.
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3. Por eso vino a morir en el Calvario para terminar con nuestros miedos y con aquel que
los produce: Satanás.
4. La sangre de Jesús es una garantía de nuestra liberación de las cadenas del miedo, no
importa de qué naturaleza sea.
5. En la Palabra de Dios podemos identificar varios pasos que debemos dar para vencer
el miedo:
1o. CONFIAR
6. El primer paso es aprender a confiar en Dios y en lo que Él nos enseña en su Palabra.
De nada sirve decir que creemos si no hacemos caso de lo que el Señor nos transmite en
las Sagradas Escrituras, de las promesas que allí se consignan.
7. Existen miles de promesas, que Dios en su gran amor y misericordia nos ha hecho a
cada uno de nosotros para que las abracemos y hagamos nuestras. Y una de esas
promesas nos dice: "La paz os dejo, mi paz os doy. Os la doy, no como el mundo la da.
No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” (Jn. 14:27).
8. Es el mismo Dios quien nos pide que no tengamos miedo, que no nos turbemos, que
lo dejemos todo en sus manos:
9. “Venid a mi todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descan- sar.
Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humil- de de
corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas” (Mt. 11:28-29).
10. ¿Qué pensaría un padre responsable y amante de sus hijos, si estos mostraran
desconfianza hacia su palabra? “Sí, papá, te queremos mucho pero no confiamos en lo
que tú nos dices”. Esto desgarraría su corazón.
11. Descreer la palabra del Señor nos coloca en un terreno en el cual no podemos hallar
la paz, la seguridad, la tranquilidad de espíritu. Por eso como primer paso necesitamos
aprender a confiar. Cuanto más confiemos en el Señor más le conoceremos y amaremos.
12. Y más entenderemos que el control de todas las cosas de este mundo y aún de
nuestra vida, está en las manos de Dios que hace lo mejor por quienes confían en él. El
que confía en el Señor vive tranquilo y aleja sus temores.
13. “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te
esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia” (Is.
41:10).
2o CAMINAR POR FE
14. Es indispensable aprender a caminar por fe y no por vista, tal como nos enseña en
apóstol Pablo. Esto significa que cada vez que caemos en una situación que nos infunde
temor, debemos fundamentarnos en principios y no en emociones y sentimientos,
porque estos son tan cambiantes como el tiempo.
15. La mayoría de gente vive del alimento que le proveen sus emociones y senti-
mientos. Si están de buen humor, entonces todo marcha bien, pero si por cual-
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quier circunstancia externa o interna, se pierda la alegría y viene el temor, au-


tomáticamente los sentimientos negativos invaden al individuo y lo desgastan hasta
llevarlo a la enfermedad y aún a la muerte.
16. Nuestras emociones negativas, como el temor, el afán, la ansiedad... generan
sustancias que afectan a nuestros órganos. El pecado es el mayor productor de miedo.
Vivir en armonía con Dios, a través de la obediencia a la santa ley, aleja el miedo y
provoca emociones correctas:
17. “¡Si hubieras atendido a mis Mandamientos, entonces sería tu paz como un río, y tu
justicia como las ondas del mar!” (Is. 48:19).
18. Las emociones, los sentimientos, no siempre son estables. Cualquier cosa, co- mo
una enfermedad, un accidente, la pérdida de trabajo, una discusión, una mala noticia,
fricciones familiares, etc. nos roban la dicha y sumen en un es- tado negativo de miedo y
depresión.
19. Pero cuando nos aferramos a la fe y nos establecemos sobre los principios de la
Palabra de Dios, entonces el temor se desvanece. Puede ser que nuestro corazón señale
una dirección cada vez diferente, pero la fe siempre es estable, siempre se aferra a un así
dice el Señor, a los principios que están estipulados en su Palabra y no depende de
gustos personales, de cultura, educación o posición social, porque esto es diferente en
todos.
20. La fe es “...la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve" (Heb.
11:1).
21. La fe ayuda a consolidar los principios que llevan a la victoria a los creyentes. La fe no
depende de estados anímicos o circunstancias externas, se nutre y desarrolla a través del
estudio de la Palabra de Dios y la oración.
22. Mientras los hombres de guerra de Israel temblaban de miedo frente al gigante
Goliat, dejándose avasallar por sus emociones y sentimientos negativos, un jovencito sin
experiencia en el campo de batalla tomó una honda y ejercitando la fe se enfrentó a
Goliat y lo venció. David no se dejó envolver por las emociones y sentimientos de
derrota.
23. No se evaluó a sí mismo y no se comparó con el gigante, como los demás,
sencillamente se dedicó a ejercer fe en Dios y terminó con una pesadilla colectiva. ¡Un
joven!
24. No tiene límite lo que la fe puede proporcionarnos, porque es una certeza, una
convicción que nos coloca en un terreno ventajoso, porque comprometemos a Dios y su
Palabra donde se enseña que el que tiene fe como un grano de mostaza moverá
montañas de dificultades y cómo no, vencerá sus miedos.
25. Hagamos nuestra la petición que los discípulos le hicieron a Jesús: “Aumén- tanos la
fe" (Lc. 17:5) “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”
(Jn. 10:10).
3o OLVIDAR EL PASADO
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1. El pasado es para muchos como una cadena gruesa y pesada que les aprisiona en la
cárcel del temor. No pueden dar un paso hacia delante porque están siempre centrados
en el pasado. El pasado les ahoga, les deprime, les asusta, es como un fantasma que les
persigue.
2. Debemos aprender a romper esa fijación: "No os acordéis de las cosas pasadas, ni
recordéis las cosas antiguas” (Is. 43:18).
3. El pasado tiene validez porque es parte de nuestra historia, pero no es nuestra historia
completa. Si estamos vivos es porque todavía hay esperanza para nosotros. De nada
sirve centrarnos en el pasado para vivir en sus cáscaras, lamentándonos de lo que nos
hicieron, o hicimos o no hicimos...
4. Es interesante notar que el 85% de los temores de las personas son por cuestiones
que tuvieron lugar en el pasado.
5. El pasado tiene que servirnos para algo. Si cometimos errores, para que no los
cometamos más.
6. Si fuimos negligentes de alguna manera, para que corrijamos nuestra forma de vivir.
Jesús enseñaba a la gente que la solución a todos los problemas pasaba por dejar de
hacer lo malo.
7. Lo que fue ya pasó, podemos redimir en gran medida nuestro pasado actuando bien
en el presente. Habrán cosas que no las podremos restaurar, pero esto queda en las
manos de Dios. Sin embargo sí que podemos escribir una nueva historia, un nuevo
capítulo.
8. Los temores que nos llegan cual eco del pasado, no debemos interpretarlos como
amenazas. En el momento que los asumamos y aceptemos que lo que pasó, pasó y ya
no puede cambiarse, entonces lo percibiremos como enseñanza muy valiosa para no
repetir el mismo error. Y aún más, podemos utilizar esa experiencia o experiencias como
un factor pedagógico para enseñar a otros.
9. “Por nada estéis afanosos, sino presentad vuestros pedidos a Dios en oración, ruego y
acción de gracias. Y la paz de Dios, que supera todo entendimiento, guardará vuestro
corazón y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Fil. 4:6-7).
10. El amor y misericordia del Señor nos debe cimentar sobre la seguridad de que todas
nuestras faltas y pecados fueron pagados por Cristo en la cruz del Calvario. Que
confiando en sus méritos divinos y ejerciendo fe en su sacrificio expiatorio, obtenemos el
perdón y la paz, por tanto la liberación del temor: “Así, habiendo sido justificados por la
fe, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo” (Ro. 5:1).
[Link] oyente, seas quien seas, estés donde estés... El Señor Jesucristo quiere
ayudarte a eliminar todos tus miedos. Déjale hoy mismo que lo haga. Pídeselo en
oración, confía que así será. Amén.

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