-PRINCIPIO:
Versículo a Memorizar: *Salmos 123: 1-2
“1 A ti alcé mis ojos,
A ti que habitas en los cielos.
2 He aquí, como los ojos de los siervos miran a la mano de sus
señores,
Y como los ojos de la sierva a la mano de su señora,
Así nuestros ojos miran a Jehová nuestro Dios,
Hasta que tenga misericordia de nosotros.”
REVELACIÓN DE DIOS PARA MÍ:
La intimidad es el proceso por el cual se guarda una estrecha
relación con alguien, algo, o un deseo, tal relación se frecuenta en
enumeradas veces que el concepto de extraño entre ambos se
pierde y se pasa a una correlación sumamente estrecha donde cada
suspiro, secreto, enigma o deseo es revelado y expresado con
fluidez, la intimidad de términos bíblicos, esa que Dios busca que
tengamos con el se resume de la mejor manera de la siguiente
forma: la intimidad de un hombre y Dios, se da cuando la palabra del
hombre se fundamente y complemente el deseo del corazón del
Padre, rey de justicia y de verdad. Este “resumen” fue el que Dios
revelo a mi vida, estas palabras se volvieron un profundo eco en mi
cabeza, me hicieron llorar, reflexionar, meditar mirando a lo lejos y
entender que muchas de mis acciones no eran de un íntimo, que más
que intimo pretendía ser un favorito, pero ni con esas aptitudes
dignas de un favorito yo contaba, el entender que mi intimidad con
mi Dios se había roto, que mis demostraciones de un “hijo del
Altísimo” no eran adecuadas ni mucho menos puntuales a la Palabra
de Dios, me hicieron recapacitar y me motivaron a emprender de
nuevo mi relación con Dios, que siendo sincero se estableció como
tal un domingo a las 8pm de la noche, sentado en la cama con una
biblia en manos y miles de pensamientos en mente, pero con una sola
conclusión: me desconecte de mi fuente de vida, sabiendo que sin
ella era fácil caer ante ataques del enemigo, pude soportar varios
por “mi mismo” pero me preguntaba, hasta cuándo?, hasta cuando
me ceñiré de fuerzas? Hasta cuando emprenderé el camino solo y
sin caer? Y como última pregunta: de verdad eran mis fuerzas o solo
una oportunidad de volver a los brazos de mi Dios y ser su íntimo
otra vez?
En la palabra de Dios
se nos demuestran los pasos para generar un concepto de intimidad
con nuestro máximo amor el cual debería ser nada más y nada
menos que Dios, estos se revelaron a mi vida en 3 simples pero
difíciles y de esfuerzo requerido (en diversos aspectos de mi vida)
los cuales fueron:
1. Corazón Puro: Mateo 5:8 “Bienaventurados los de limpio
corazón, porque ellos verán a Dios.” El Padre nos dice que le
dejemos entrar en nuestro corazón para que cenemos con El y
sintamos el poder de su amor y su deseo de relacionarse con
nosotros, pero muchas veces trabas en nuestros corazones
bloquean esa puerta, las impurezas del corazón provocan un
tapón anti-intimidad y por consecuente anti bendición, ya que
Dios siendo Dios de orden no habitara en un corazón sucio y
que no esté dispuesto a ser moldeado
y habitado por nuestro amado.
2. Obediencia: Santiago 4: 7-8
“Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de
vosotros. Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros.
Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo,
purificad vuestros corazones.” Una vez que hayamos logrado
limpiar nuestro corazón, falta estar dispuestos a continuar,
una vasija limpia no sirve de nada si no está en condiciones
para contener con firmeza y gozo un tesoro en su interior. La
Obediencia a Dios siempre será perfecta y buena, para
muchos no será agradable como para un Jonás, para otros será
rema en vida como a un Moisés; obediencia garantiza
intimidad, porque aunque Dios se nos exprese como amigo,
sigue habiendo un largo trecho entre la autoridad del
perfecto ser de Dios a nuestra carnal y vana existencia, por lo
cual él ha dicho que para ser nuestro INTIMO amigo necesita
de nuestra plena obediencia.
Dios quiere íntimos, no favoritos.
3. Deseo: Salmos 5: 1-3 Escucha, oh Jehová, mis palabras;
Considera mi gemir.
2
Está atento a la voz de mi clamor, Rey mío y Dios mío,
Porque a ti oraré.
3
Oh Jehová, de mañana oirás mi voz;
De mañana me presentaré delante de ti, y esperaré.
Por último, y creo que no menos importante, Desearlo, desear esa
intimidad, desear ese nuevo amanecer que trae sentarse a la
piecera del Padre en intimar con EL, el deseo de un corazón
hambriento y sediento por relación con Dios, puede ser el primer
movimiento a dar en el recorrido de intimidad y pues porque esta
de ultimo (sin restar importancia) pues el deseo es un
sentimiento que muchos guardan con fuerza, supera la esperanza
para muchos y se podría decir que para otros es un nuevo grado
de Fe, pero lo triste del deseo, es que si el corazón y tus fuerzas
que cansaron de pujar por el nacimiento de esa intimidad, ese
deseo lo más probable es que muera y sin comenzamos la etapa
en solo desearlo y no emprender, veremos que rompimos el plan
de ser Íntimos.
VIDA SIN INTIMIDAD: Una vida sin intimidad, es un peligro
para el espíritu y el alma, en primer lugar nuestro espíritu será
separado de su fuente de vitalidad, ese alimento que solo el padre
nos da directamente en la intimidad y que nutre a fuerzas como las
águilas y trote de búfalos, nuestra alma por otro lado estará en
pozo hondo, oscuro y profundo y probablemente letal donde todo
puede pasar si no se le saca rápido de allí.
Dios nos dota de fuerzas y muchas veces tomamos estas como de
autoproducción, creyendo que solos podemos encarar el porvenir sin
presentar el poder de la relación íntima con Dios, y este error nos
puede llevar a caer, porque en algún momento ese brillo que no se
avivo se apagara y el enemigo tendrá las de atacar. Por lo tanto
intimar en Dios es tan importante como el respirar y esto a sido lo
que se me ha revelado a mi vida y que en este preciso momento
pierdo toda certeza humana y comprendo que fue Dios quien
comunico el mensaje a mi vida.
Es tiempo ya de ir...