¿Qué, Pues, Tendremos?
Por Bruce MacPherson
(Un estudio bíblico sobre los premios y recompensa)
Introducción: Los jóvenes que ganan un campeonato de voley reciben un trofeo u otro premio. En los
juegos olímpicos en Corea del Sur, en el año 1988, Ben Johnson corrió los 100 metros en un récord
mundial de 9,83 segundos. Luego se descubrió que, en contra de las reglas, había usado drogas para
obtener resistencia y velocidad. Volvió a su patria, Canadá, con vergüenza y sin el premio.
En 2 Tim. 2:5, Pablo enfatiza que "el que lucha como atleta, no es coronado si no lucha legítimamente".
VAMOS A MEDITAR EL TEMA DE RECOMPENSA EN LA VIDA CRISTIANA.
¿Vale la pena amar y seguir al Señor Jesucristo?
En Mat. 19:27 Pedro hizo al Señor esta pregunta: "He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te
hemos seguido; ¿qué, pues, tendremos?" ¿Es una pregunta legítima? ("¿Qué hay en todo esto para mi?")
Antes de examinar la respuesta que le dio nuestro Señor, vamos a mirar otros textos bíblicos sobre
premios, coronas, recompensa, etc.
En 2 Crónicas 15:7, un profeta dijo al rey Asa, rey de Judá: "Pero esforzaos vosotros, y no
desfallezcan vuestras manos, pues hay recompensa para vuestra obra". Al oír Asa estas palabras, "cobró
ánimo, y quitó los ídolos abominables de toda la tierra..." (v. 8). Luego, en el v. 12, todo el pueblo de Dios
hizo un pacto, "...y prometieron solemnemente que buscarían a Jehová el Dios de sus padres, de todo su
corazón y de toda su alma". No hubo más guerra durante el reinado de Asa.
Nosotros, al hacer la voluntad de Dios, veremos su bendición, tanto ahora como también cuando
venga al Señor por segunda vez.
A. NUESTRA RECOMPENSA Y GALARDONES EN EL CIELO:
1. Heb. 11:10-16 Abraham "esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor
es Dios". Yo también la espero. ¿Y Ud.?
2. Heb. 11:24-27 Moisés "tenía puesta la mirada en el galardón. Por la fe dejó Egipto, no temiendo la
ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible", es decir, viendo al Señor. (El es el
galardón y el galardonador).
3. Heb. 11:6 "Dios...es galardonador de los que le buscan". (Véase 10:34-35)
4. Juan 14:1-3 Cristo, la noche en que fue entregado, dijo: "Voy, pues, a preparar lugar para
vosotros..." Espero un lugar junto a él ¿Y Ud.?
5. 2 Tim. 4:7-8 "Ahora me espera la corona de justicia" (Nueva Versión Internacional). ("Por lo
demás...", de la Reina Valera, no es buena traducción aquí). La corona de justicia no es premio por
haber peleado bien la batalla, sino es un regalo, a cada creyente. El Nuevo Comentario Bíblico, p.
877, dice: "La corona ha de ser igualmente compartida por todos que han anhelado esta futura
manifestación del Señor..."
6. Stg. 1:12 "...la corona de vida." Es para todos los que aman a Dios, es decir, para todos los
verdaderos creyentes. La vida eterna es regalo de Dios, por gracia. El Nuevo Comentario Bíblico, p.
909, lo explica así: "Esta es la corona de victoria, que es un don de Dios, y se debe sólo a la gracia
divina y no a ningún derecho humano...Esta corona no es un mero adorno, pues consiste de vida,
vida eterna".
La expresión: "los que le aman" describe el pueblo de Dios. (Véase Ex. 20:6; Rom. 8:28)
Notamos que en Apoc. 4:4,10-11, hablando de los veinticuatro ancianos (que probablemente son
ángeles), dice que "echan sus coronas delante del trono" ¿Qué significa esto? Quiere decir que están
sujetos a Cristo, el único digno "de recibir la gloria y la honra y el poder". Es algo simbólico. Las
coronas no son para gloria propia.
7. Gál. 6:7-9 "...segar “vida eterna”.
8. Col. 3:23-24 "...del Señor recibiréis la recompensa de la herencia..." (porque servimos a él, y no
sólo a los hombres).
9. 1 Cor. 15:58 "...vuestro trabajo en el Señor no es en vano".
10. 1 Cor. 15:17,20, 22-23 Seremos resucitados. Nuestra fe no es en vano.
11. Mt. 25:21 "Bien, buen siervo y fiel...entra en el gozo de tu señor".
12. Mt. 25:34 "Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la
fundación del mundo".
13. Mt. 25:46 "...y los justos a la vida eterna". ¿Quiénes son estos? ¿Es Ud. uno de ellos, por la gracia
de Dios?
14. Isa. 40:10 "...Jehová el Señor vendrá con poder...su recompensa viene con él".
15. Apoc. 22:12 Cristo dice: "He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a
cada uno según su obra". (¡Cristo, entonces, es Jehová!)
16. 1 Ped. 1:3-4 "...una esperanza viva...una herencia incorruptible...reservado en los cielos para
vosotros".
17. 1 Ped. 5:4 Al aparecer Cristo recibiremos “…la corona incorruptible de gloria”.
18. Mt. 5:11-12 "...vuestro galardón es grande en los cielos".
Para concluir este primer punto, decimos que, en el cielo, cuando venga Jesús por segunda vez, todos los
creyentes recibirán: La corona de justicia, la corona de vida eterna, un lugar con Cristo, y la resurrección
del cuerpo. Esta bendición eterna, para todos los santos, no es resultado de sus buenas obras, sino es don de
Dios, un Dios amante (Ef. 2:8-9; Rom. 6:23).
2
Si quiere estudiar más este tema, recomiendo los artículos: "Retribución", y "Recompensa", en el
Diccionario Ilustrado de la Biblia (Editorial Caribe). A veces la recompensa se llama "corona" (1
Cor. 9:25; Stg. 1:12; 2 Tim. 4:7-8). A veces se llama "premio" (1 Cor. 9:24).
B. HAY RECOMPENSA AHORA, EN ESTA VIDA TAMBIÉN.
¿Qué diferencia hace ahora, si amamos a Dios y le obedecemos? (Los que oyen este estudio pueden
responder). Se puede mencionar: gozo, paz, comunión con Dios (Dios nos oye), el poder de Dios, la guía de
Dios, la protección divina, la bendición de Dios, etc. ¿Dios nos promete prosperidad y perfecta salud si le
amamos? ¡No! (No se olvide de Job).
El creyente que peca mucho, está en mucho peligro. Quizás no es verdadero creyente. Quizás nunca
fue salvo. A veces sólo Dios sabe. Si es un verdadero creyente, pierde mucho, al pecar. Aunque no pierde
su vida eterna (por eso se llama "vida eterna"), pierde el gozo de su salvación (Sal. 51:12). Cuando
pecamos, el Señor no nos oye (Sal. 66:18; Isa. 59:2). El creyente que anda en pecado no glorifica al Señor,
no puede testificar con poder de Dios, no tiene la guía de Dios, ni el poder del Espíritu Santo, ni el "fruto del
Espíritu". Dios le tiene que reprender (Heb. 12:5-11). Todo pecado trae sus consecuencias, ahora y por toda
la eternidad. Un coro bien pregunta: "¿Para qué pecar, si soy salvo...?" (Véase Rom. 6:1). A veces pierde la
salud, o la vida (1 Cor. 11:30).
El creyente que peca también pierde algo de su recompensa, en el cielo. Esto nos lleva a otra
pregunta:
C. ¿HAY DISTINTOS GRADOS DE RECOMPENSA EN EL CIELO, PARA LOS CREYENTES?
Sí, así es. Todos los creyentes van a estar en el mismo lugar, con Cristo, por toda la eternidad. La
vida eterna es un galardón, un don que no merecemos. Pero, va a haber distintos grados de recompensa, y
esta depende de nuestra vida de creyente, aquí en el mundo. El apóstol Pablo dijo que en el futuro cada
creyente tiene que presentarse "ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho
mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo" (2 Cor. 5:10). Enfatizamos que esta recompensa no es
para decidir si va al cielo o al infierno, sino es para ser premiado. Todos los creyentes van al cielo, pero no
todos recibirán la misma recompensa. Los santos recibirán su recompensa cuando venga el Señor
Jesucristo por segunda vez.
Hay varios textos bíblicos que nos dicen que hay distintos grados de recompensa en el cielo:
1. 1 Cor. 3:8,11-15 "Cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor". Un creyente, con poca
labor espiritual, verá mucha de su obra, hecha en la carne, quemada. Pero él no irá al infierno. "...él
sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego" (v. 15). En la Versión
Popular dice: "...aunque él mismo logrará salvarse como quien escapa del fuego".
El himno, "Nuevas Alegres", muy bien expresa esta verdad: "Que mis pecados son perdonados y
con Jesús tendré galardón". Otro himno también incluye esta enseñanza de los distintos grados de
recompensa: "¿He de ir sin ningún fruto? ¿He de ver a Cristo así? Con el tiempo mal gastado, ¿He
de presentarme allí?" Todos los creyentes van al cielo, pero no todos recibirán la misma
recompensa. Algunos, como Lot, apenas son salvos. Han de ir, sin ningún fruto. Si tu vida no le
agrada a Dios, conviene examinarte. ¿Realmente has nacido de nuevo? Véase 2 Cor. 13:5).
3
2. Marcos 4:20 "Buena tierra", de la parábola del sembrador, representa el verdadero hijo de Dios.
"...y estos son...los que oyen la Palabra y la reciben, y dan fruto a treinta, a sesenta, y a ciento por
uno".
3. Lucas 14:13-14 Por ser bueno a los pobres "...te será recompensado en la resurrección de los
justos".
4. Mt. 10:40-42 El que recibe a un profeta porque es profeta, o que da un vaso de agua fría a otro
creyente, "no perderá su recompensa".
5. 2 Jn. v. 8 "Mirad por vosotros mismos, para que no perdáis el fruto de vuestro trabajo, sino que
recibiréis galardón completo".
6. Mt. 25:14-30 Donde hay habilidad desigual pero fidelidad igual, la recompensa será la misma.
(Uno recibió 5 talentos, y el otro sólo 2, y otro un sólo talento. Los dos que eran fieles recibieron la
misma recompensa. ¡Se nota también que la recompensa es un trabajo, es decir un cargo o una
posición!)
7. Lc. 19:11-27 Donde hay igualdad de habilidad pero fidelidad desigual, la recompensa será
proporcional. (Cada uno recibió una mina, como salario de 3 meses. Uno ganó otras nueve, otro
ganó otras cuatro. Otra vez se nota que la recompensa tiene que ver con alguna responsabilidad o un
cargo).
La recompensa del Señor corresponderá al rendimiento a Cristo, a la fidelidad y obediencia del
creyente. ¿Qué tal tu vida? ¿Hay mucho fruto?
D. ¿HAY DISTINTOS GRADOS DE RECOMPENSA PARA LOS INCONVERSOS?
Sí, así enseñan las Escrituras. ¡Van a cobrar! Cuanto mayor es el conocimiento, tanto mayor es el
pecado y el castigo, en el infierno. Los hipócritas dicen que son del Señor y no lo son. "Convencidos pero
con convertidos". "Cristianos de apariencia". Los hipócritas van al infierno eterno, junto con todos los que
nunca fueron ni oyentes, pero los hipócritas recibirán mayor castigo.
1. Lc. 10:12-14 "¡Ay de ti, Corazín!...Betsaida...en el juicio será más tolerable el castigo para Tiro y
Sidón, que para vosotras".
2. Lc. 12:46-48 Esta parábola enseña distintos grados de castigo en el infierno. ¡Léalo! (V. 44 nos
muestra otra vez que la recompensa del creyente tiene que ver un una responsabilidad o un cargo).
3. Lc. 20:46-47 Los escribas "recibirán mayor condenación".
4. Jn. 19:11 Habrá menos castigo para Pilato que para los que entregaron a Jesús. "...mayor pecado
tiene". (Pilato tiene culpa, pero no tanta, y en el infierno es castigado, pero no como ellos).
5. Mt. 7:21-23 Cristo dirá a los inconversos que eran religiosos: "Nunca os conocí; apartaos de mí,
hacedores de maldad". Ellos profetizaron e hicieron milagros pero nunca fueron creyentes. Su
castigo, en el infierno eterno, el "lago de fuego", será mayor, por haber conocido la verdad.
NOTAMOS: No habrá nadie en el infierno que una vez fue hijo de Dios. Pero habrá muchos
"oyentes" e hipócritas.
4
Hay muchos textos más sobre este tema. La verdad es que Cristo habló más sobre el infierno que
sobre el cielo. El artículo sobre el infierno en el Diccionario Ilustrado de la Biblia (Caribe) termina
diciendo:
“Parece que el grado de los tormentos será medido según el grado de la culpa. Este castigo será
eterno, como lo será también la felicidad en el cielo. La ira de Dios nunca dejará de existir sobre las
almas perdidas. Nada en todo el universo debe temerse tanto como una eternidad en el infierno”.
NUESTRO MOTIVO SUPREMO: EL AMOR DE CRISTO
No debemos poner los ojos tanto en la recompensa, sino en El que nos va a recompensar.
1. Heb. 12:2 "puestos los ojos en Jesús"
2. Lc. 17:10 "Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid:
Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos". Dios no está obligado a
recompensarnos. No merecemos nada.
3. 2 Cor. 5:14-15 "El amor de Cristo nos constriñe" (nos impulsa). Recordamos que todas nuestras
"buenas obras" son por el poder de Dios y por su gracia. Su Espíritu nos da "dones" (1 Cor. 1:7),
como él quiere. 1 Cor. 12:25-26 enseña claramente que no cabe lugar para un espíritu de
competencia. Nos gozaremos con la recompensa que Dios dará a los demás creyentes, sin tener
envidia. Tampoco habrá orgullo.
4. Mt. 19:27-29 ¡Volvemos a Pedro! (Léalo)
¿Cuál fue el motivo? En v. 29 Cristo dice: "...por mi nombre..."
Si nuestro sacrificio para el Señor se hace con el fin de ganar, vamos a perder la meta. Cuidado de
preguntar, "¿qué, pues, tendremos?" (Pedro murió siendo un mártir, matado por su fe. Jn. 21:18-19).
Pero si nuestro motivo es la gloria de Cristo, por amor a él, Cristo dice: "...recibirá cien veces más,
y heredará la vida eterna".
* "Cien veces más" se refiere a la recompensa como creyentes fieles.
* "la vida eterna" es la corona, o galardón (compensación) que cada creyente recibirá, por ser
creyente.
5. Jn. 15:5,8 habla de llevar "mucho fruto", y así glorificamos a nuestro Padre celestial. (En contraste
con esto, los mormones dicen que la meta de cada uno de ellos es la auto exaltación. ¡Que no
caigamos en el mismo pecado!)
5
EN CONCLUSIÓN: Amar y servir a Jesucristo, con todo lo que tenemos y con todo lo que somos, es la
única vida que vale. Vale la pena. Vivir es Cristo (es decir, es íntima comunión con él, con su gozo y
perdón, etc.). Morir es ganancia, estando con Cristo, que es muchísimo mejor (Fil. 1:21-23).
Hay un cielo para ganar, y un infierno que evitar. Para el creyente fiel, y obediente, (uno que anda
"en el Espíritu"), el Espíritu Santo produce "fruto" que le trae recompensa, tanto ahora como por toda la
eternidad.
Para datos adicionales: Swindoll, Desafío a Servir, el último capítulo, sobre este tema.
© Bruce MacPherson, 2003. Sólo Bruce MacPherson es responsable por el contenido de este
estudio y le pide sus opiniones. Email: [email protected]