SEMINARIO BÍBLICO DE LAS ASAMBLEAS DE DIOS
HISTORIA DE LA IGLESIA I
MODALIDAD VIRTUAL
NIVEL 3
LECTURA DEL LIBRO DE HECHOS
TUTOR: ESTUDIANTE:
PS. FRANKLIN MOLINA ANDRÉS RONDÓN
JULIO, 2020
LOS HECHOS DEL ESPIRITU SANTO
El Espíritu Santo ha estado presente en toda la Historia Bíblica, desde la creación
del mundo vemos al Espíritu de Dios moviéndose sobre la tierra, en el libro de Hechos
aparece 49 veces escrito sin embargo hay algunos pasajes donde no se le menciona pero
evidencian su obra y personalidad. En el pueblo de Israel en la antigüedad el Espíritu de
Dios venia únicamente sobre aquellos que tenían un llamado al liderazgo del pueblo es
decir sobre los Profetas, Reyes y Sacerdotes (Ezequiel 11:5 – 1 Samuel 16:13), también
venia sobre aquellos que de acuerdo a la voluntad de Dios debían cumplir un fin específico
como en el caso de Bezaleel, José, los Jueces y otros. En el Nuevo Testamento
distinguimos como el Espíritu de Dios tras el cumplimiento de la promesa del Profeta Joel
y conforme a la voluntad de Dios para la dispensación de la Gracia viene a morar en cada
uno de nosotros para que cumplamos la misión que se nos ha encomendado como iglesia
por medio del poder divino.
CAPITULO I
La Promesa del Espíritu Santo
(Hechos 1:2-5; 8; 16)
“
hasta el día en que fue recibido arriba, después de haber dado mandamientos por el
Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido; a quienes también, después de haber
padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante
cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios. Y estando juntos, les mandó que no
se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis
de mí. Porque Juan ciertamente bautizó con agua, más vosotros seréis bautizados con el
Espíritu Santo dentro de no muchos días”
El Espíritu Santo fue la fuente del poder del ministerio de Jesús y así mismo del
servicio de los apóstoles, los mandamientos que les dio Jesús son verdades con autoridad
divina que fueron reveladas a los apóstoles y quedaron registrados en el Nuevo Testamento.
Los apóstoles tuvieron que esperar en Jerusalén la promesa del Padre el Bautismo del
Espíritu Santo, Jesús reiteraba este recibimiento en distintas oportunidades. (Lucas 11:13,
24:49, Juan 7:39, 14:16) este hecho o primer encuentro de la Iglesia con el Espíritu Santo
marcaria la historia eclesiástica hasta nuestros tiempos.
“pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis
testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.”
El recibimiento del Espíritu Santo traería “Poder”, en el griego original, “dunamis”
(δύναμις) quiere decir fuerza, capacidad, poder en acción para ejecutar milagros, esta
misma palabra griega se utilizó para formar la palabra dinamita, es decir una fuerza de
impacto y considerada peligrosa. En este sentido eso era lo que esperaba transmitir Jesús a
sus apóstoles que el poder que vendría sobre ellos era tan fuerte, tan grande que les
permitiría soportar y sobrellevar adversidades o circunstancias, un poder sobrenatural con
lo cual podrían testificar de Dios utilizando su poder para dar a conocer el evangelio
(Hechos 4:33).
“Varones hermanos, era necesario que se cumpliese la Escritura en que el Espíritu Santo
habló antes por boca de David acerca de Judas, que fue guía de los que prendieron a
Jesús”
Esta es una de las evidencias claras que el Espíritu Santo hablo por boca de David y
que las Sagradas Escrituras son inspiradas por Dios.
CAPITULO II
Pentecostés la Venida del Espíritu Santo
(2:1-4)
Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del
cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde
estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose
sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar
en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.
Los discípulos se reunían en el aposento alto para orar, compartir y tener comunión,
en el día de Pentecostés es decir cincuenta días después del sacrificio pascual para los
judíos, sucedió el derramamiento y la llenura del Espíritu Santo, donde comenzaron hablar
otras lenguas. Se cree que este aposento estaba en un lugar céntrico y alto que permitía que
todos pudieran ver esto como primera señal de la manifestación del Espíritu de Dios en la
iglesia. Durante la fiesta de Pentecostés los judíos solían ofrecer las primicias según la Ley
(Levítico 23:20), en esta nueva dispensación los creyentes (ciento veinte aproximadamente)
que estaban en el aposento alto fueron la primicias de la iglesia que recibían al Espíritu
Santo.
Discurso de Pedro
(2:14-17; 33)
“Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo:
Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis
palabras. Porque éstos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora
tercera del día. Más esto es lo dicho por el profeta Joel:
Y en los postreros días, dice Dios,
Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne,
Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán;
Vuestros jóvenes verán visiones,
Y vuestros ancianos soñarán sueños;
Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días
Derramaré de mi Espíritu, y profetizarán.”
“Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del
Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís.”
Todos las personas que estaban presenciando este acontecimiento sobrenatural,
estaban sorprendidos porque muchos extranjeros les escuchaban hablar en sus propias
lenguas, muchos pensaban que estaban ebrios y es por ello que el apóstol Pedro da su
primer discurso citando la profecía dicha por el profeta Joel en Joel 2:28-29, aún seguimos
en los “postreros días” es por eso que el cumplimiento de esta promesa hoy en día sigue
vigente para la iglesia actual. El apóstol también habla acerca de las señales, milagros y
prodigios que Jesús realizo, recalcando que el Espíritu Santo había sido derramado en aquel
que habían crucificado (Lucas 4:18) y que había resucitado, y que este era aquel
descendiente de quien David profetizo que se sentaría en su trono “Jesús el Cristo”.
2(38-39)
“Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo
para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros
es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el
Señor nuestro Dios llamare.”
Este discurso penetro en el corazón de los que lo oían y en respuesta al efecto que
produjo este mensaje invita al arrepentimiento, a bautizarse y es cuando Pedro hace
mención al recibimiento del Espíritu Santo como un don como un regalo de Dios para el
creyente. El bautismo en agua representa la declaración pública de una vida dedicada a
Dios pero el Don del Espíritu Santo o el bautismo representa una declaración espiritual de
una vida en constante llenura con el mismo Espíritu de Dios.
La Primera Iglesia
2(43; 47)
“Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas por los
apóstoles.”
“alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la
iglesia los que habían de ser salvos.”
La manifestación de los dones espirituales comenzaron a operar en los apóstoles, es
decir ellos empezaron a palpar el poder que habían recibido a través del derramamiento del
Espíritu en sus vidas, también alababan a Dios producto del fruto del espíritu había
abundante gozo en sus vidas, de modo que aunque ellos no lo sabían el Espíritu Santo
comenzó a obrar en el interior de sus vidas, y el mismo Espíritu Santo añadía a los
creyentes a la iglesia.
CAPITULO III
En este capítulo no se menciona al Espíritu Santo sin embargo sabemos que para
este momento el Consolador ya está en medio de la iglesia y muchos de los
acontecimientos que suceden son respaldado por el Poder de Dios manifestado por el su
Espíritu en la iglesia.
Y era traído un hombre cojo de nacimiento, a quien ponían cada día a la puerta del templo
que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo.
(3:3-8) Sanidad un don del Espíritu
“Este, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, les rogaba que le
diesen limosna. Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo: Míranos. Entonces él les
estuvo atento, esperando recibir de ellos algo. Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero
lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. Y tomándole
por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos; y
saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y
alabando a Dios.”
El Apóstol Pablo escribe acerca de los dones en la Segunda Epístola a los Corintios,
entre ellos está el don de Sanidad que comenzó a manifestarse en los apóstoles y consiste
en la sanidad física, que trae la liberación de la enfermedad o dolencias (Hechos 5:12-16).
Este don fue el que opero en Pedro al ver sanar a al hombre cojo de nacimiento que solía
estar en la puerta del templo que se llama la hermosa.
CAPITULO IV
A mediados del capítulo anterior Pedro y Juan en el pórtico de Salomón hablaban al
pueblo que habían quedado atónitos con el cojo que había sido sanado y predicaban el
evangelio llamando al arrepentimiento y hablando de la resurrección, luego al comienzo de
este capítulo vinieron sobre ellos los sacerdotes los saduceos y el jefe de la guardia del
templo y los encarcelaron por hablar acerca de Jesús.
Pedro y Juan Frente al Concilio
(4:8; 13)
“Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: Gobernantes del pueblo, y ancianos
de Israel:”
“Entonces viendo el denuedo de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras
y del vulgo, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús.”
El Bautismo del Espíritu Santo es una experiencia única en la vida del creyente, es
una experiencia que se llega a través de la consagración y la Fe en esperar la promesa del
Padre hecha en a Joel 2:28-29, sin embargo la llenura del Espíritu Santo es la búsqueda
constante del creyente que nos permite permanecer en un nivel espiritual y llevar una vida
contralada por el Espíritu.
La llenura del Espíritu Santo nos provee el denuedo necesario para hablar acerca de
Dios, las autoridades del concilio que estaban custodiando a Pedro y Juan quedaron
sorprendidos por la manera en que hablaban ya que los consideraban hombres no instruidos
en su época, pero el denuedo producto de la llenura que quiere decir confianza, seguridad,
franqueza o libertad les ayudo a hablar frente al pueblo y a las autoridades sin ningún
temor, ya que se puede decir que era el Espíritu Santo hablando a través de ellos.
Los creyentes piden confianza y valor
(4:29-31)
“Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo
hablen tu palabra, mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y
prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús. Cuando hubieron orado, el lugar en
que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con
denuedo la palabra de Dios”
Otros Creyentes a causa de lo que habían escuchado de Pedro y Juan hicieron
oración al Señor para que también pudieran concederle el denuedo o la confianza para
poder hablar con libertad y sin temor la palabra de Dios y por consiguiente fueron llenos
del Espíritu Santo, es por ello que hablar con denuedo proviene de la llenura del
Consolador.
CAPITULO V
Ananías y Safira
(5:1-4; 9)
“Pero cierto hombre llamado Ananías, con Safira su mujer, vendió una heredad, y
sustrajo del precio, sabiéndolo también su mujer; y trayendo sólo una parte, la puso a los
pies de los apóstoles. Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que
mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad? Reteniéndola, ¿no se
te quedaba a ti? y vendida, ¿no estaba en tu poder? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón?
No has mentido a los hombres, sino a Dios.”
“Y Pedro le dijo: ¿Por qué convinisteis en tentar al Espíritu del Señor? He aquí a la
puerta los pies de los que han sepultado a tu marido, y te sacarán a ti”
Ananías y Safira eran miembros conocidos o de alguna manera importantes dentro
de la iglesia, se creen que ambos estuvieron entre aquellos en el día de Pentecostés, eran
esposos que tenían al Espíritu Santo pero Satanás lleno su corazón para que hicieran creer
que una parte del dinero de la heredad que habían vendido era el total del dinero, por ende
ellos pretendían engañar a hombres llenos del Espíritu Santo pero realmente pasaron por
alto que no podían mentir al Espíritu Santo. Aquí se revela parte de la personalidad del
Espíritu y es su omnisciencia él es Dios es divino él nos conoce y aun nuestras intenciones
completamente.
“Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha
dado Dios a los que le obedecen.”
Una vez más Pedro y Juan estaban frente al concilio, en esta oportunidad hablando
acerca de la obediencia a Dios en referencia a la predicación del evangelio y no hacia ellos
que les habían prohibido hablar en el nombre de Jesús, pero hacen una declaración que los
enardeció y es que el Espíritu de Dios esta con los que le obedecen a Dios es decir con ellos
que predicaban el evangelio. La Obediencia trae bendición en la vida de los creyentes y es
que el Espíritu Santo viene sobre aquellos que desean hacer la voluntad de Dios este es un
gran beneficio de la obediencia.
CAPITULO VI
(6:3-5) El Servicio de Esteban
“Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del
Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo.”
“Agradó la propuesta a toda la multitud; y eligieron a Esteban, varón lleno de fe y del
Espíritu Santo, a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas, y a Nicolás
prosélito de Antioquía;”
En el servicio a Dios se necesitan hermanos llenos del Espíritu Santo
independientemente del área en el cual sirvan, el testimonio es importante pero la llenura va
marcar una diferencia porque ayuda a impactar a esas vidas que tienen necesidad y que se
están vinculando a la viña del Señor. Esto sucedió con Esteban el no solo tenía buen
testimonio sino que su nivel de consagración a Dios hacía notar una diferencia, en el que la
biblia registra que era lleno de Fe y de Espíritu, su testimonio no solo era moral sino
también tenía un testimonio espiritual.
(6:8; 10; 15) Esteban un diacono con Poder
“Y Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y señales entre el
pueblo.”
“Pero no podían resistir a la sabiduría y al Espíritu con que hablaba.”
“Entonces todos los que estaban sentados en el concilio, al fijar los ojos en él, vieron su
rostro como el rostro de un ángel.”
Como se ha mencionado anteriormente la llenura trae como resultado poder pero
también gracia, y la gracia es esa carisma natural y humilde que genera convicción en
aquellos que escuchaban el mensaje del evangelio en Esteban y el respaldo de Dios en
señales y milagros. La sabiduría es otro de los beneficios de la llenura del Espíritu este
hombre hablaba con gran sabiduría que no podían resistir la verdades eternas del evangelio,
aunado a esto todo lo que produce la llenura en el interior del creyente es reflejado en el
exterior veían su rostro como el de un ángel producto de la pureza, mansedumbre, calma
inalterable que reflejaba la presencia de Dios en él.
CAPITULO VII
(7:51; 55) Esteban el Mártir lleno del Espíritu
“! Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al
Espíritu Santo; como vuestros padres, así también vosotros.”
“Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios,
y a Jesús que estaba a la diestra de Dios, y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo
del Hombre que está a la diestra de Dios.”
Dentro de la historia del pueblo de Israel se puede ver como desafiaban al Espíritu
de Dios al ir en contra su voluntad (Isaías 63:10), para los judíos la circuncisión
representaba pureza sin embargo Dios hablo a través de hombres de Dios en el pasado en
donde les decía que circuncidaran su corazón (Deuteronomio 10:16 - Jeremías 4:4).
En todo el mensaje que fue dado por Esteban ya realmente no eran sus palabras sino
las del Espíritu que fluían a través de él, es por ello que en un momento se vio inundado
con Gloria de Dios la misma que experimento Isaías (Isaías 6:1-3) y Ezequiel (1:26-28)
toda esta experiencia le permitió ver hacia el tercer cielo, lleno del Espíritu, vio al Padre y
al Hijo, el evidentemente este pasaje nos muestra al Dios Trino.
CAPITULO VIII
(8:15; 17; 21) El Recibimiento del Espíritu Santo en Samaria.
“Los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo;”
“Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo.”
“No tienes tú parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de
Dios.”
A partir de la muerte de Esteban comenzó la primera persecución en contra de los
creyentes, la palabra dice que fueron esparcidos por todas partes e iban anunciando el
evangelio, es aquí cuando Felipe el diacono se convertiría en el primer evangelista que
predicaría el evangelio en Samaria acompañado del poder de Dios. Un hombre llamado
Simón que era un mago y engañador, también se bautizó y decidió seguirle. Los apóstoles
Juan y Pedro al escuchar cómo se anunciaba el evangelio en Samaria decidieron ir. Como
vieron que solamente habían recibido el Bautismo en agua decidieron Orar para que
recibiesen al Espíritu Santo. La Oración es el primer paso que toda autoridad o líder
espiritual debe hacer para que aquellos que estaban bajo su cobertura reciban al Espíritu
Santo. Luego los apóstoles decidieron imponer las manos y los samaritanos comenzaron a
recibir al Espíritu Santo, este es el segundo principio la imposición de manos sin ligereza
(1Timoteo 5:22) siendo guiados por el Espíritu. Simón al ver como el poder de Dios se
manifestaba quiso comprar el don de Dios esto era porque su corazón no era recto, para
recibir al Espíritu Santo se necesitan corazones rectos, corazones que deseen alinearse a la
voluntad de Dios.
(8: 29; 39) La Voz del Espíritu Santo a Felipe
“Y el Espíritu dijo a Felipe: Acércate y júntate a ese carro.”
Había un Etíope que descendía de Jerusalén la escritura relata que regresaba de
adorar, esto significa que este personaje era conocedor de la palabra y del Dios de Israel,
sin embargo no entendía el pasaje que hoy en día conocemos en (Isaías 53:7), no sabía de
quien hablaba el pasaje, se infiere que el Espíritu Santo quería comenzar a obrar en la vida
de este hombre sin embargo no podía porque no conocía del evangelio de Cristo es ahí
cuando Felipe le predica el evangelio y accede a bautizarlo. Toda persona que desea un
encuentro personal con el Espíritu Santo debe primero confesar a Jesucristo como su
salvador personal y aceptar en su vida su plan redentor.
“Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe; y el eunuco no le vio
más, y siguió gozoso su camino.”
Esta es una experiencia sobrenatural algunos estudiosos relacionan esto con la
experiencia del rapto y otros con algunas experiencia similares que vivieron Elías (1Reyes
18:12 – 2Reyes 2:16) y Ezequiel (Ezequiel 3:12,14; 8:3), esto fue una gran señal para todos
los que estaban en la caravana con el Etíope. Felipe vuelve a aparecer en una ciudad
llamada Azoto y evangelizo toda esa región hasta en Cesárea.
CAPITULO IX
(9:17; 31) El Espíritu Santo y la Conversión de Saulo.
“Fue entonces Ananías y entró en la casa, y poniendo sobre él las manos, dijo: Hermano
Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado
para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo.”
“Entonces las iglesias tenían paz por toda Judea, Galilea y Samaria; y eran edificadas,
andando en el temor del Señor, y se acrecentaban fortalecidas por el Espíritu Santo.”
El Espíritu Santo ya había convencido a Saulo de pecado y arrepentimiento, pero
ahora necesitaba ser lleno del Espíritu para poder cumplir con el llamado y servicio a Dios,
Saulo de Tarso o en su defecto Pablo era un hombre con mucho conocimiento de las leyes
judaicas, sin embargo esto no era suficiente para poder servir a Dios sino que necesitaba ser
lleno. La conversión de Pablo influyo en el reposo de aquel tiempo y se puede decir que por
un tiempo se hubo paz y el Espíritu Santo fortalecía a las iglesias de toda la región (1
Corintios 3:7).
CAPITULO X
(10: 19; 38; 44-45; 47) Recibimiento del Espíritu Santo de una Familia
“Y mientras Pedro pensaba en la visión, le dijo el Espíritu: He aquí, tres hombres te
buscan.”
“cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste
anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba
con él.”
“Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que
oían el discurso.”
“Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que
también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo.”
“Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean
bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros?”
La experiencia en la vida de la familia de Cornelio causo impacto en los apóstoles
ya que ellos eran gentiles y se pensaba que solamente el don del Espíritu Santo era para los
judíos, sin embargo Dios comenzó abrir sus ojos para que pudieran notar que la obra
redentora comenzaría con los judíos para extenderse a todo los pueblos del mundo (Juan
4:22). Dios tuvo que tratar con el apóstol Pedro para que pudiera entender esto a través de
una visión, y claramente cuando vinieron a buscarlo los hombres de Cornelio el mismo
Dios a través de su Espíritu le hablo, este pasaje denota una característica de personalidad
del Espíritu Santo y es que Él habla y tiene voluntad propia en armonía con el Padre y el
Hijo. Adicionalmente en la predicación de Pedro en la casa de Cornelio enfatiza que Jesús
fue ungido mediante el Espíritu Santo con Poder (Lucas 4:18), el mismo Espíritu que en un
momento más tarde cayó sobre Cornelio y toda su familia sin que Pedro terminara de
hablar, esta familia era guiada por este hombre que la escritura describe como piadoso y
temeroso de Dios con toda su casa, sus corazones creyeron el mensaje del evangelio que
Pedro hablaba sin resistirse al Espíritu por eso descendió sobre ellos, y ¿qué otra señal más
grande podría esperar Pedro que el bautismo del Espíritu Santo sobre esta familia para el
bautizarles en agua?, Ninguna.
CAPITULO XI
(11:15-16) Pedro habla del Bautismo del Espíritu Santo a los Gentiles
“Y cuando comencé a hablar, cayó el Espíritu Santo sobre ellos también, como sobre
nosotros al principio. Entonces me acordé de lo dicho por el Señor, cuando dijo: Juan
ciertamente bautizó en agua, más vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo.”
Cuando Pedro regreso a Jerusalén hubo una disputa porque había entrado en casa de
los gentiles algo considerado inmundo para los judíos, sin embargo él les comento todo lo
que había acontecido en la casa de Cornelio y experiencia en la casa de Simón el curtidor.
(11: 24; 28) Bernabé y Agabo hombres llenos del Espíritu Santo
“Porque era varón bueno, y lleno del Espíritu Santo y de fe. Y una gran multitud fue
agregada al Señor.”
“Y levantándose uno de ellos, llamado Agabo, daba a entender por el Espíritu, que
vendría una gran hambre en toda la tierra habitada; la cual sucedió en tiempo de
Claudio.”
Lucas presenta a Bernabé como un hombre ejemplar entre aquellos que donaron sus
propiedades, adicionalmente fue compañero de Pablo y se puede decir que lo discipuló
durante los primeros años después de su conversión. Evidentemente este era un hombre
lleno del Espíritu Santo y de mucha Fe. Por otra parte Agabo profetizo el hambre que
vendría sobre toda la región de Jerusalén, aquí se evidencia otros de los dones del Espíritu y
la manera en que opera dentro de la iglesia, el Profeta en el tiempo de la gracia no revela
algo que pueda complementar o añadir a las escrituras ya que todo está escrito, el Profeta
de este tiempo alerta a la iglesia de ciertas situaciones que sobrevienen con la finalidad
pueda prepararse para atravesar esa dificultad especifica.
CAPITULO XIII
(13:2-4; 9; 52) El llamado del Espíritu Santo
“Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y
a Saulo para la obra a que los he llamado. Entonces, habiendo ayunado y orado, les
impusieron las manos y los despidieron.”
“Ellos, entonces, enviados por el Espíritu Santo, descendieron a Seleucia, y de allí
navegaron a Chipre.”
“Entonces Saulo, que también es Pablo, lleno del Espíritu Santo, fijando en él los ojos,”
La palabra “Ministrando” se deriva de una palabra griega que en las escritura
describe el servicio sacerdotal, el servicio en la iglesia es un acto de adoración y consiste en
ofrecer sacrificios espirituales como la oración, el cuidado del rebaño, la predicación de la
palabra y el ayuno, tales cosas en la práctica estimulan el crecimiento espiritual y en esos
momentos es manifestada la voluntad de Dios para aquellos que han sido llamados para la
obra de Dios. En este punto de la escritura Saulo deja de llamarse así para convertirse en
Pablo el hombre que expandió la palabra de Dios con sus viajes misioneros y con la
fundación de muchas iglesias en Asia y en Europa. Pablo ahora lleno del Espíritu Santo y
bajo su dirección también hacia grandes señales y prodigios producto del Poder de Dios.
“Porque así nos ha mandado el Señor, diciendo: Te he puesto para luz de los gentiles, A
fin de que seas para salvación hasta lo último de la tierra.”
“Y los discípulos estaban llenos de gozo y del Espíritu Santo.”
Pablo y Bernabé al llegar cada ciudad llegaban a Sinagogas a llevar el evangelio,
muchos de los Judíos estaban cerrados al mensaje sin embargo algunos judíos piadosos,
prosélitos y gentiles abrían su corazón a la predicación y es cuando Pablo enfatiza su
llamado hacia los gentiles. Todo esto que sucedía traía gozo y gran llenura del Espíritu a los
discípulos.
CAPITULO XIV
(14:3) El denuedo producto de la Llenura
“Por tanto, se detuvieron allí mucho tiempo, hablando con denuedo, confiados en el
Señor, el cual daba testimonio a la palabra de su gracia, concediendo que se hiciesen por
las manos de ellos señales y prodigios.”
Pablo y Bernabé avanzando en su primer viaje misionero en la ciudad de Iconio
hablaba con denuedo, tal como se ha mencionado anteriormente era un hombre lleno del
Espíritu Santo y por medio de ellos había respaldo del Espíritu Santo con señales y
prodigios.
CAPITULO XV
(15:8; 28) El Concilio en Jerusalén
“Y Dios, que conoce los corazones, les dio testimonio, dándoles el Espíritu Santo lo
mismo que a nosotros;”
“Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponeros ninguna carga
más que estas cosas necesarias:”
El primer concilio de Jerusalén discute un tema controversial ya que los creyentes judíos
deseaban judaizar a los gentiles que aceptaban el evangelio y obligarlos a practicar la
circuncisión y otras prácticas de la ley, según los judíos sus prácticas influía en la
salvación. Pedro refuta ese argumento diciendo que el recibimiento del Espíritu Santo en
sus vidas demuestra que su salvación fue genuina. Ellos llegaron a un determinado acuerdo
(Hechos 15:29) dirigidos por el Espíritu Santo. Esto es un principio dentro de la iglesia
todas las decisiones que se toman deben estar dirigidas y en mutuo acuerdo con Dios a
través de su Espíritu, esto garantizara el crecimiento de la obra en el Señor.
CAPITULO XVI
(16:6-7) la Prohibición del Espíritu Santo a Pablo
“Y atravesando Frigia y la provincia de Galacia, les fue prohibido por el Espíritu Santo
hablar la palabra en Asia;”
“y cuando llegaron a Misia, intentaron ir a Bitinia, pero el Espíritu no se lo permitió.”
Pablo en esta oportunidad se encuentra atravesando su segundo viaje misionero
talvez ya tenía un itinerario sin embargo el escogió seguir la dirección divina que el
Espíritu Santo le pauto, hoy en día de igual manera debemos someter nuestros planes a la
dirección de Dios y siempre que la dirección no sea la que esperemos debemos creer que es
para mejor.
CAPITULO XIX
(19:2; 6) Nunca habían oído del Espíritu Santo
“¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis?” Y ellos le dijeron: “Ni siquiera hemos
oído si hay Espíritu Santo.”
“Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban
en lenguas, y profetizaban.”
Pablo al llegar a Éfeso se encontró con unas personas que conocían de Cristo, sin
embargo no habían oído la verdad divina de la ministración del Espíritu Santo es por eso
que él les habla acerca del bautismo de Juan y les menciona que había algo más que
cambiarían sus vidas. El Bautismo del Espíritu Santo impacta la vida del creyente en una
forma sobrenatural, abre los sentidos espirituales que nos permite tener sensibilidad de lo
divino.
CAPITULO XX
(20:22-24) La voluntad divina del Espíritu
Ahora, he aquí, ligado yo en espíritu, voy a Jerusalén, sin saber lo que allá me ha de
acontecer; salvo que el Espíritu Santo por todas las ciudades me da testimonio, diciendo
que me esperan prisiones y tribulaciones.
En la vida del creyente se pasa por diferentes situaciones, por voluntad divina el
apóstol Pablo tuvo que padecer aflicciones y tribulaciones, y aun sabía que le esperaban
más, pero el amor de Cristo le impulsaba a seguir con los mandatos divinos sabiendo que el
Señor a través del Espíritu Santo estaba con el esto provocaba gozo. El comentarista
Mathew Henry dice “que las influencias poderosas del Espíritu Santo enlazan al cristiano
verdadero con su deber.”
“Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que
acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio
del evangelio de la gracia de Dios.”
(20:28) La responsabilidad del Ministro
“Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha
puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia
sangre.”
Pablo exhorta a los ancianos de la iglesia de Éfeso que en ese momento estaban en
Mileto, a que tengan cuidado de sí mismo recalcando la gran responsabilidad que tenían
frente a Dios. Una advertencia oportuna por la cantidad de falsos maestros que se estaban
levantando en la congregación de algunas iglesias en Asia. El Espíritu Santo selecciona en
divina providencia a aquellos que han de ser ministros encargados del cuidado del rebaño
por el cual el mismo Dios a través de Jesucristo gano con su sangre, es una gran
responsabilidad que se tiene frente a la Divinidad.
CAPITULO XXI
(21:4; 11) La profecía de Agabo
“Y hallados los discípulos, nos quedamos allí siete días; y ellos decían a Pablo por el
Espíritu, que no subiese a Jerusalén.”
“quien viniendo a vernos, tomó el cinto de Pablo, y atándose los pies y las manos, dijo:
Esto dice el Espíritu Santo: Así atarán los judíos en Jerusalén al varón de quien es este
cinto, y le entregarán en manos de los gentiles. Al oír esto, le rogamos nosotros y los de
aquel lugar, que no subiese a Jerusalén. Entonces Pablo respondió: ¿Qué hacéis llorando
y quebrantándome el corazón? Porque yo estoy dispuesto no sólo a ser atado, más aun a
morir en Jerusalén por el nombre del Señor Jesús.”
Aparentemente una contradicción entre los pasajes anteriores, no obstante los
amigos de Pablo intentaron varias veces de disuadirlo para que no subiese a Jerusalén
entendiendo ellos que la libertad de Pablo seria de más beneficio para la obra del Señor, sin
embargo el apóstol ya conocía la voluntad de Dios (Hechos 20:24) y estaba dispuesto a
morir por el evangelio. El profeta Agabo adopto la misma forma en que los Profetas del
Antiguo Testamento manifestaban algunas profecías como es en el caso de Jeremías, en
este caso el propósito de esta profecía no pretendía infundir miedo en Pablo sino probar su
valor y fortalecer su carácter y su madurez. En nuestro diario vivir en Cristo se van a
presentar situaciones similares sin embargo el mismo Espíritu de Dios nos da la fortaleza
para poder soportar y sobrellevar cualquier adversidad. Adicionalmente vemos en este
pasaje anterior una característica que evidencia personalidad en el Espíritu Santo cuando
“dice”.
CAPITULO XXVIII
(28:25) El Espíritu Santo y el pueblo de Israel
“Y como no estuviesen de acuerdo entre sí, al retirarse, les dijo Pablo esta palabra: Bien
habló el Espíritu Santo por medio del profeta Isaías a nuestros padres, diciendo:”
Una evidencia en el Nuevo Testamento de que el Espíritu Santo hablaba a través de los
profetas del Antiguo Testamento. Pablo trataba de recordar a los judíos que estaban en
Roma que sus antepasados también escuchaban a los profetas pero no lo entendían, una vez
más su razonamiento y sus argumentos no permitían que el evangelio obrara en sus vidas.
CONCLUSIÓN
El Espíritu Santo ha estado presente en todo momento desde aquel día de
Pentecostés, desde entonces la iglesia ha tenido al mismo Dios guiando, respaldando y
obrando a través de su poder dado a los hombres. Aunque no en todos los capítulos del
Libro de Hechos se menciona al Espíritu Santo él ha estado implícitamente a través de sus
dones, de su fruto y en cada uno de aquellos hombres que decidieron obedecer el llamado
de Dios entregándose a su divina providencia para cumplir con el propósito eterno para sus
vidas. Hoy en día el mismo Espíritu esta entre nosotros dentro de la Iglesia y aun desea
manifestar su poder en nosotros para testimonio y crecimiento de la obra, para la
santificación y la preparación de la novia del Señor para su venida, él tiene personalidad
propia, la escritura dice que él nos anhela celosamente, el desea una relación profunda que
nos permita estar alineados al mismo corazón de Dios. Jesús cuando vino era el consolador
de aquellos que lo siguieron y de aquellos que deseaban estar con él, pero antes de irse nos
habló de otro consolador, ¡No Estamos Solos! se ha cumplido la palabra dicha por el Señor:
“Y yo rogaré al Padre, y Él os dará otro Consolador para que esté con vosotros para
siempre; es decir, el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque ni le ve
ni le conoce, pero vosotros sí le conocéis porque mora con vosotros y estará en vosotros.”
Juan 14:16
Es por eso que hoy podemos seguir hablando acerca de los Hechos del Espíritu
Santo, procurando que este libro no tenga un último capítulo en nosotros, porque Él sigue
obrando.