No 3 Rubén Darío en Centro América
No 3 Rubén Darío en Centro América
r o a m eric
Bicenten a r i o C e n t d e p e n d e n c i a
o s d e I n
Hacia los 200 añ
Rubén Darío
En Centro América
Dr. Armando Zambrana Fonseca.
No. 3
15 de Septiembre del 2020
Revista de la Alcaldía de Managua,
199 aniversario.
Rubén Darío No. 3
En Centro América
CRÉDITOS
Autor:
Dr. Armando Zambrana Fonseca.
Miembro de número de la Academia de Geografía
e Historia de Nicaragua. AGHN.
Supervisión Editorial:
Lic. Clemente Guido Martínez.
Director de Patrimonio Histórico ALMA.
Arte y diseño:
Octavio Morales Serrano.
Dirección de Patrimonio Histórico.
Fotografías:
Históricas de autores desconocidos.
Biblioteca Digital,
Colección Bicentenario No. 3,
12 diciembre 2020.
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Rubén Darío No. 3
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ÍNDICE
PRESENTACIÓN.............................................................................................................................................PÁG.7
INTRODUCCIÓN.............................................................................................................................................PÁG.9
ACTA DE MATRIMONIO DE
RUBÉN DARÍO Y RAFAELA CONTRERAS ..................................................................................... PÁG.104
DARÍO EN GUATEMALA
-PRIMERA ESTANCIA- 1890............................................................................................................... PÁG.106
CRÓNICA..................................................................................................................................................... PÁG.170
HEREDIA..................................................................................................................................................... PÁG.173
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Dedicatoria
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Crédito:
Fotografías de Rafaela Contreras fueron facilitadas por Martha Eloísa Darío lacayo,
bisnieta de Rubén Darío.
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PRESENTACIÓN
“R
UBÉN DARÍO EN CENTRO AMÉRICA”, del autor Armando Zambrana, es una producción
de la Alcaldía del Poder Ciudadano, correspondiente al No. 3 de la Colección Bicentenario
Centroamericano, en ocasión de la Jornada Dariana 2021, que se conmemora del 18 de
enero al 6 de febrero.
La Independencia de Centro América se firmó un 15 de septiembre del año 1821, sin embargo,
el proceso de independencia real no fue algo que surgiera espontáneamente de esa firma, sino un
proceso histórico que todavía estamos desarrollando los centroamericanos.
En el desarrollo de este proceso histórico de independencia, nos encontramos con personalidades
geniales como Rubén Darío, que con su aporte a la lengua castellana, revolucionó no solamente
nuestro idioma, sino también patentizó y confirmó nuestras ansias independentistas. No es vano que
en Nicaragua, el gobierno del Presidente Daniel Ortega y la Cra. Rosario Murillo, le nombren a Rubén
como el prócer y héroe nacional de la Independencia Cultural, y su nombre esté indisolublemente
vinculado a la palabra Independencia.
El trabajo de investigación que elaboró el Dr. Armando Zambrana, es uno de los trabajos más
rigurosos y completos sobre la temática de Rubén Darío en Centro América. No es casualidad que
la Alcaldía del Poder Ciudadano de Managua haya escogido este tema para solicitar al estimado
intelectual Zambrana que le dedicara tiempo y cerebro a articular este ensayo para ponerlo en
manos de nuestros lectores al finalizar el año 2020 y dar inicio con esta publicación a la jornada
Dariana del año 2021.
Sabemos que los lectores de nuestra biblioteca digital sabrán apreciar este esfuerzo e inversión
cultural de la municipalidad de Managua, que con este regalo navideño da por inaugurada la Jornada
Dariana 2021.
Armando ha sido durante el año 2020 uno de los más frecuentes y asiduos colaboradores de la
Biblioteca Digital, por tal razón le damos nuestros agradecimiento y le animamos a seguir en 2021
siendo nuestro amigo y colaborador de la Biblioteca Digital.
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INTRODUCCIÓN
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amantes de la nueva corriente, sería una lectura fructuosa.
Llegó la boda Eclesiástica y un cortejo de paladines le acompañaron en un tren que se
convirtió en un largo carro de Apolo. Nadie había tenido esa dicha. De Ciudad Guatemala a
Escuintla, leyendo poemas, loando etc.
Llegó la iniquidad y la envidia. Los periódicos se quejaron de los subsidios a algunos
medios. Darío tuvo que pagar, aun cuando no fue señalado. Lo respetaba y querían.
Sale con su esposa a Costa Rica, y las penas serán aún mayores. La pobreza llegó a
vivir a la casa; y las angustias y presiones de la vida real, lo invitan a ser un escritor muy
heterodoxo. Conoce la cárcel en una madrugada. Y vuelve a perder el trabajo un día antes
que nazca su hijo.
Celebrar al Genio, al Príncipe, llenar libro analizando su poesía y olvidad se naturaleza
humana, su capacidad humana, no es celebrar al hombre. Darío en esos años de juventud,
sufrió; y el ajenjo en la Cantina de Luis Aguilar no le resolvían los problemas. Era un
sufrimiento para él, y para su esposa, Rafaela Salvadora, que tuvo que vivir en un barrio
pobre, cerca de un mercado de carretas y soportar, lodo y polvo de acuerdo a las estaciones.
Había un sufrimiento humano en él, su esposa y la madre de Rafaela. Ambas tuvieron que
andar como los gitanos de republica en republica huyendo de las tiranías. Mujeres de dolores,
de las que nadie se ha ocupado. Celebramos a las princesas; pero no a la Princesa que les dio
origen.
Este trabajo, es un reconocimiento a esa realidad de Rafaela, doña Manuelita Cañas
Hidalgo y Rubén Darío. La poesía también se hace con lágrimas.
Armando Zambrana Fonseca
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Rosa Sarmiento decide salir de la ciudad de León para dar a luz a su hijo, en una región
montañosa, llamada Ominalapa, muy cerca de una población pequeña llamada Metapa.
Aprovechó el viaje que desde ese paraje había hecho su tía Josefa Sarmiento hacia León por
asuntos de comercio. La situación apremiante de un viaje largo en una carreta tirada por
bueyes, aceleró de alguna forma, el parto de Rosa Sarmiento; de tal manera que se quedaron
en busca de una partera muy conocida en la región para que asistiera a la parturienta con
apremio. Por tales circunstancias es que Rosa se queda en Metapa, y da a luz a su hijo Félix
Rubén García Sarmiento que nace en esa pequeña población.
Las relaciones de Rosa Sarmiento con su esposo don Manuel García Rojas, conocido como
Manuel Darío, nunca fueron las mejores desde que contrajo nupcias. Una situación de
violencia era la tónica frecuente, pues don Manuel, aparte de ser un don Juan de pueblo, era
muy dado a las cervezas y los vinos, y en muchas ocasiones, flagelaba a Rosa, aun, estando
embarazada. Buscó un sitio que fuera un refugio, donde pudiera tener a su hijo en paz.
Pasados algunos días, y de acuerdo a la cultura de la época, la madre restablecida y el
niño con capacidad de un viaje tortuoso, se aprestaron a salir del pueblo, a instancias de la
llegada del Coronel Félix Ramírez Madregil, para regresar a León. Esta odisea, es la primera
que de manera inconsciente realizaría en niño prodigio.
Estando en León la situación no había cambiado. Se incorporó a las labores que se
realizaban en la casa de huéspedes de su tía Bernarda Sarmiento, que la había criado desde
la más tierna infancia al quedar huérfana, de padre y madre; y aunque don Manuel, fue
requerido por la familia para que buscara cómo restablecer su relación matrimonial con
Rosa, la gestión no dio resultado, aun cuando después de regresar a León, se domicilió
nuevamente en la casa de su esposo.
Con tipo de trabajo que realizaba en la casa de su tía Bernarda Sarmiento tuvo la ocasión de
conocer a un joven estudiante de derecho que se había establecido en la casa de huéspedes,
y recibía los tres tiempos de comida. Ese joven era Benito Soriano.
Lo escrito sobre esa situación, presenta el caso como que sucedió en un santiamén. Llegó
Rosa a León, y después se fue con Soriano. Esa es la impresión. Obviamente los sucesos no
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fueron así. Sin embargo, existe para muy pocos estudiosos de Darío, una hermana menor
que es producto de las relaciones matrimoniales entre Rosa y su esposo. Lo que significa,
que una vez establecidos en León, pasó un tiempo considerable de convivencia entre don
Manuel y Rosa.
¿Cómo se podría explicar la existencia de Cándida Rosa Darío Sarmiento? Hija de Don
Manuel. El Dr. Juan de Dios Vanegas, en su libro, menciona la existencia de Cándida Rosa.
Tal situación permite preguntarse muchos interrogantes. La niña nace entre los meses de
noviembre y diciembre Si Rubén nación el 18 enero, a inicios de ese mes, los rigurosos
cuarentena, pos parto se debía de guardar. Rosa Sarmiento estaba hábil para sostener una
relación amorosa con su esposo, después del 28 de febrero del 67.
Bien, se presume que hubo una reconciliación, a consecuencia del nacimiento de Rubén, y
Rosa regresó a la casa. Si Rosa se va con Soriano cuando Darío tiene tres meses, por lógica se
deduce, que, se fue embarazada. Si Rosa quedó embarazada, debió haber sido entre marzo
y abril, para que la criatura naciera en noviembre o diciembre. ¿Por qué, no se sabe nada
de Cándida Rosa? ¡Estaba Rosa embarazada y esa criatura nació en San Marcos de Colón?
Es posible que se haya ido con Soriano, después de los 40 días de su nueva cuarentena pos-
parto, lo que se deduce que, salió hacia San Marcos de Colón un 20 de febrero de 1968. Era
importante salir para esa época porque era verano. Los caminos estaban secos. Es posible
que por la tierna edad de la criatura la haya dejado. El problema es grave, si no avisó de su
huida, tal como al parecer sucedió de acuerdo a lo que hasta hoy se conoce. Entonces, surge
otra pregunta: ¿Por qué solamente se llevó a Rubén? El niño tenía un año.
¿Cómo se dieron cuenta los leoneses de la existencia de Cándida Rosa? El Dr. Vanegas, era
seis años menos que Darío, vivió en León toda su vida y es considerado el representativo de
la cultura leonesa; era un investigador; y si escribió sobre su existencia, es por alguna razón
indubitable. No la menciona Darío en ningún momento la existencia de esa hermana, salvo
que sea la que, en su autobiografía, a la muerte de su esposa, dice lo siguiente:
“Uno de esos días abrí los ojos y me encontré con dos señoras que me asistían;
eran mi madre y una hermana mía a quien se puede decir que conocía por primera
vez”1 (Autobiografía)
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Benito Soriano2 logró llegar al corazón femenino, entristecido, dolorido y envuelto en una
tormenta de sufrimientos. Encontró en su lecho, la paz completa de cuerpo y alma. Qué hacer,
frente a posibles sospechas, puesto que, en los pueblos, nadie se escapa de ser advertido en
la conducta, lenguaje corporal, que, hay algo oculto, un meta-sentido en que los músculos
faciales adquieren unos nuevos movimientos que no son los usuales y que difieren de los
que comúnmente la gente ha visto en situaciones similares. Se ha dicho en el medio que:
“Ni el dinero, ni la tos, ni el amor, se pueden ocultar.” Creyéndose advertidos, puesto que las
confianzas entre ellos también habían avanzado, se desconoce, pero el lógico suponer que,
doña Bernarda, pudo haber observado con la perspicacia femenina alguna situación que
consideró inadecuada; esto provocó un llamado de atención, lo que aceleró la salida furtiva
de Rosa Sarmiento y de Benito Soriano hacia San Marcos de Colón, un villorrio muy cercano
a las fronteras con Nicaragua.
Cuando se lee que la pareja se fue a San Marcos de Colón, no existe en los mismos exponentes
de esa historia de amor, sugerir al lector lo que significaba viajar hasta ese lugar. Conociendo
la época y la distancia, los recursos de movilidad con los que se disponían, no se puede
concebir que una noche salieron aprisa, así de fácil. La huida de León indudablemente fue
planificada con mucho cuidado.
Llevar maletas para un período de tiempo que se gastaba en el viaje, quizá no era lo más
fácil, o al menos que, estuviera en segundo plano.
2 Nota: Según la entrevista de Thomas Irving, Universidad de Minnesota, con familiares de Soriano en San
Marcos de Colón, Juan Benito Soriano llegó a León acompañado por Ignacio Pinell, y que ambos enfermaron de fiebre
amarilla, y que Rosa, los cuidaba. “Rosa Darío fue algo “zafadita”; los cuidaba durante su enfermedad, y parece que tuvo
relaciones con mi papa, porque e1 fue a vivir con ella en Metapa, donde naci6 Rubencito.” Este señalamiento está escrito
y no es nada novedoso por los que han estudiado a Darío y leído a este investigador estadounidense, sin embargo,
la expresión de la supuesta hija de Soriano en Honduras, que le dio la entrevista, es muy fuerte. Pues se refiere que
Rosa era mujer liviana. Asegurar que se fue Soriano a Metapa, solamente ha sido expuesto por ella en la historia y
estudios sobre la infancia de Darío. Más atrevido aún es el autor cuando dice que: ~ ¿Sería posible que la tía Bernarda
supiera íntimamente que este niño no era hijo de su hermano Manuel, y así le proporcionaron la educación descuidada
que se da a los hijos naturales en aquellos países? Se entiende que, en todo caso, no se hubiese ocupado de llevarlo a
León. Irving expone un criterio mucho más audaz que recogió en León en los años 50. Véase: “Los chismes cuentan
que la tía Bernarda también andaba enamorada de Juan Benito Soriano, y esto explica su prisa en casar a la sobrina.
Doña Bernarda aparentemente no perdonaba a Rosita haberse conquistado al hondureño, y sacaron a Juan Benito
de Nicaragua como un extranjero indeseable. Es probable que en los años 50 hubiera personas contemporáneas de
Darío. Uno de ellos fue Gerónimo Ramírez que murió nonagenario, amigo de Darío y quien le prestara libros en
francés, el mismo Dr. Vanegas y el General Alfonso Valle Candia, que también murió nonagenario. Ninguno de ellos
que escribieron de la niñez de Darío, ha señalado alguna situación de mucha sutileza expresa o tácita, salvo el caso
de la existencia de Cándida Rosa Darío Sarmiento, Obviamente, gente fuera del cuidado ético del escritor, facilitó
información que el mismo investigador, lo consideró “Chisme” sin embargo, le dio cuerpo en su trabajo. Aseguraban
“los chismes” que a Soriano lo sacaron de Nicaragua por “extranjero indeseable “Nada ni posible, ni probable, pues de
acuerdo a la misma fuente que tomó Irving, se graduó de abogado en León.
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¡Llevar al niño en brazos! ¿O en qué condiciones? Actualmente la distancia entre la Ciudad
de León y San Pedro del Norte es de 150 km. No existía ninguna otra ruta alterna. Hoy por
hoy la distancia entre San Pedro del Norte y San Marcos de Colón es de 45 Km. se habla
de 195 km. de travesía. La distancia no cambia, lo que cambia son las condiciones de los
caminos.
Se necesita deducir las posibilidades reales del escape. Evidente curiosidad que motiva
ocuparse con mucho interés para que, a la sombra del siglo y medio de su nacimiento,
se pueda llegar a conclusiones más concretas. La motivación fundamental que existe es
presentar ahora al lector una supuesta toma de decisión más acorde a las realidades de ellos
y de las circunstancias materiales de la época.
La pareja, al tomar una decisión de tal naturaleza en las circunstancias, época y costumbres,
requería de ajustar el carácter tenaz, la valentía y coraje a todas las consecuencias que no
solamente eran morales, sino, enfrentarse a todos los peligros que se tenían en conocimiento.
Además de concebir que podían ser perseguidos. El pequeño Félix Rubén fue sometido a
un viaje riguroso. Hay que considerar que hace unos setenta años atrás llegar a San Pedro
del Norte, era un trabajo excesivo. Un pedregal horroroso, además de muchas subidas. Los
inviernos copiosos no permitían la entrada de vehículos.
El barro era otro de los obstáculos que había que salvar. Por lo tanto, la situación era
mucho más difícil para llegar hasta el pueblo. La salida de Rosa y Benito, tuvo que haber sido
en verano, lo que implicaba una ruta con temperaturas entre los 38 y 40 grados en solana,
o sea en la zona de trópico seco era un tormento. Por supuesto, la cultura había sido creada
expresa, para enfrentar esas dificultades. ¿Cómo fue entonces la salida? Rosa lo más seguro
que recibió información de Soriano sobre las condiciones del viaje.
La experiencia de esa travesía estaba generalmente en los hombres, por muchas razones,
una de ellas eran las guerras producidas por invasiones, comercio o tráfico de semovientes, o
sencillamente, porque muchas familias nicaragüenses tenían lazos consanguíneos con otras
familias en Hondura. Era razón suficiente entender que Benito Soriano, conocía muy bien
la ruta y los lugares; donde los viajeros hacían descansos; por lo general, eran haciendas
o pequeños grupos de familias que se establecían a las orillas de los caminos, y ofrecían
alguna merienda.
Nada extraordinario. Esa ruta exigía a paso de carreta viajando a unos 5Km por hora unas
39 horas, o sea, 3.25 días de camino si fuese seguido sin detenerse. Lo demás se puede
suponer como los tiempos de comida y las necesidades fisiológicas. Y el viaje no podía haber
sido en mula, mucho menos a caballo. Salvo que un montado en mula, sirviera de guía a la
pareja.
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Lo sugestivo de este interés es conocer del carácter de doña Rosa y las motivaciones
que tenía para tener que huir, dejando a su familia atrás. Comprendemos que los dolores y
sufrimientos del alma impulsaron a ese sacrificio del que se necesitaba mucho carácter. ¿De
dónde sacó ese carácter la muchacha que era sumisa y obedeció hasta aceptar un matrimonio
tan fatal? Dice Stendhal que: “Tener el carácter firme es tener una larga y sólida experiencia
de los desengaños y desgracias de la vida.” Ya había cruzado un largo camino para dar a luz
a un viajero, a un navegante, a un soñador que viajaría hacia los pináculos más altos de la
gloria. Sin nacer en palacio, llegó a Príncipe.
Y Ahora, doña Rosa, cruza otro camino esperando un umbral que, al cruzarlo, encuentre,
sino la dicha de los bienes suntuarios, la tranquilidad de su espíritu.
Thomas Irving, de la Universidad de Minnesota, viajó a Honduras buscando información
sobre la estancia de Darío en San Marcos de Colón, hace 65 años. Para entonces la población
la componían dos mil personas.
Cuenta que al entrevistarse con el profesor del pueblo le hizo saber que los Soriano eran
gente muy importante en el pueblo, y habían enviado a estudiar a sus hijos al extranjero,
uno de ellos viajó a Francia, otros hacia El Salvador, donde hicieron vida. En el relato del
maestro, aparece un pasaje de la vida de Félix Rubén, que contradice incluso la autobiografía.
Asegura el entrevistado, que Darío llegaba en vacaciones a San Marcos y se hospedaba en
casa de una señora llamada Petrona Tercero, “pero que la casa ahora pertenece a Petrona
Molina” Otra contradicción es que el joven, Darío, que era un joven poeta llegaba a visitar a
su antigua profesora.
Veamos las posibles realidades. Se supone que la familia de Rosa, se enteró de su ausencia,
sino, también algún conocido de Juan Benito Soriano. Ese suceso no podía quedar como
un enigma indescifrable. Alguna pista quedó o alguien vio la salida; y al menos uno de
los asiduos comensales, quizás compatriota de Soriano, conocía dónde aquel vivía o tuvo
referencias del domicilio en alguna conversación. Esa fue una pista para la familia de Rosa.
¿Le importó esa situación a don Manuel? No se sabe.
Lo cierto es que la familia preocupada por el niño, se empeñó en llevarlo de regreso a
León. Alguien por estos lados, escribió sobre esa situación y señala de “secuestro” la acción
que realizó el Coronel Félix Ramírez Madregil. Se puede deducir que es una aseveración
muy ligera, y con un desconocimiento de las realidades de los grupos familiares y de las
relaciones y costumbres de esa época. Y, además, asegurar la existencia de un delito sin tener
conciencia de su consistencia, es un señalamiento necio, puesto que secuestro en términos
sencillos es privar de su libertad a alguien en forma ilícita, y por supuesto, el acto se hace
buscando un propósito que puede ser económico.
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Así que, el señalamiento antojadizo y atolondrado, de este escritor no pude ser
consentido en conciencia y ser tomado en serio. Califica como delito una acción que estuvo
en el consentimiento de la madre de entregar a su hijo, para que fuera educado, pues las
condiciones reales de su estancia en San Marcos de Colon, no eran la que se imaginó. Ella
entregó a su hijo en conciencia y voluntad, pues no llegó Ramírez Madregil, pistola en mano
a arrebatar a la criatura de los brazos de su madre, pues otro hubiese sido el fin de la acción
y otro el destino del niño.
Es irresponsabilidad hacer culpable a alguien en la historia de una acción que no tenía
la suficiente materia para considerarlo delito. Es desconocer, como se ha dicho, que las
comunidades diseñan antropológicamente modelos que se ajustan a la búsqueda de un
arreglo como primera alternativa antes que unas medidas extremas, que obviamente,
también tienen otra forma de enfrentarlas.
Los modelos sociales tienen algo en común, pero se distingue por otros que han sido
extraídos de la experiencia de su propio medio, obviamente, hay que considerar que el
modelo de la cultura occidental en el seno de la familia era el Pater familias, proveniente del
Derecho Romano, que cristianizado, se ha tenido como “La Sagrada Familia”, de la familia
iure proprio, o familia doméstica con el espíritu evangélico.
Aparte de lo sagrado de ella, vinculados sus miembros por la consanguinidad en el tiempo,
la familia se convirtió en patriarcal, acogiendo más generaciones de consanguíneos bajo el
mismo techo, y por la tradición el Pater tomaba las decisiones, al menos las que debían de
cuidarse ante la vista y juicio de otros, y por consiguiente ejecutarlas.
Si Rosa Sarmiento estuvo bajo la Patria Potestad, (pues las concesiones tácitas de la
comunidad, permitían que la niña estuviera baja la protección del Coronel Ramírez Madregil
y Bernarda Sarmiento) de tal manera que, el Coronel ejerciendo su “derecho” de acuerdo a la
costumbre de la época, se hizo cargo de ir a buscar a Rosa y a su hijo a Metapa, entonces, hace
lo mismo como cabeza de familia y responsable social ante la comunidad de ir en rastreo del
niño hacia Honduras y regresarlo a León. No violenta ninguna norma ni costumbre social.
No se pueden aplicar conceptos actuales, a situaciones, aunque pudieran ser las misma,
pero difieren ante la ley, y la costumbre de los pueblos.
Se entendía que Rosa confiaba en quienes la habían cuidado e hicieron lo mejor que
pudieron por ella con recta intensión; es muy difícil salir al paso con un juico severo
partiendo de una posición cómoda sin tomar en cuenta, las circunstancias. Se alcanza, que
Rosa comprendió con inteligencia natural femenina, que el entorno no le favorecería tanto,
que ella podía enfrentar alguna situación, pues de acuerdo al investigador Irving, la llegado
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Rubén Darío No. 3
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de Benito Soriano con una “mujer parida” no fue nada agradable, situación a simple vista
incompresible de parte de otra mujer, pero, no era nada irregular que una madre desistiera,
que un hijo se hiciera cargo de una mujer casada, y con un hijo. La situación era más difícil,
pues el adulterio no era consentido tan fácilmente. A doña Rosa Sarmiento durante convivió
con la familia Soriano, se le trató como Rosa Darío.
El General Máximo Jerez un hombre del liberalismo, cuando no encontraba una explicación
que saliera de la forma estructurada del pensamiento positivista, se obligaba a recurrir a
interpretar lo sucedido a fuerzas inexplicables; “Un secreto impulso nos condujo.” Esa era
la expresión de Jerez. ¿Qué deparaba al niño? La historia nos dio la respuesta. ¿Un secreto
impulso lo trajo de regreso a León?
Cuántos años tenía Félix Rubén cuando salió de un caserío llamado “Las Lajas”, pues no fue
a vivir a San Marcos de Colón, la madre fue llevada a una propiedad mucho más adelante del
pueblo, aseguran que no había cinco viviendas, y el investigador norteamericano, se enteró
por medio de una persona mayor, que el niño jugaba con un perrito que lo ataba, a una soga,
y un gatito que llevaba en el brazo junto a su pecho. Además, que una señora del vecindario
le enseñó a leer. Si se considera este testimonio de una persona que era algunos años mayor
que Darío, no existe explicación para entender cuanto tiempo estuvo en niño en Honduras.
El recuerdo de Darío en San Marcos de Colón es el siguiente:
“Mi primer recuerdo—debo haber sido a la sazón muy niño, pues se me cargaba a horcajadas,
en los cuadriles, como se usa por aquellas tierras—es el de un país montañoso: un villorrio
llamado San Marcos de Colón, en tierras de Honduras, por la frontera nicaragüense; una señora
delgada, de vivos y brillantes ojos negros—¿negros?... no lo puedo afirmar seguramente..., mas
así los veo ahora en mi vago y como ensoñado recuerdo—blanca, de tupidos cabellos obscuros,
alerta, risueña, bella. Esa era mi madre. La acompañaba una criada india, y le enviaba de su
quinta legumbres y frutas, un viejo compadre gordo, que era nombrado «el compadre Guillén».
La casa era primitiva, pobre, sin ladrillos, en pleno campo. Un día yo me perdí. Se me buscó
por todas partes; hasta el compadre Guillén montó en su mula. Se me encontró, por fin, lejos
de la casa, tras unos matorrales, debajo de las ubres de una vaca, entre mucho granado que
mascaba el jugo del yogol, fruto mucilaginoso y pegajoso que da una palmera y del cual se
saca aceite en molinos de piedra como los de España. Dan a las vacas el fruto, cuyo hueso dejan
limpio y seco, y así producen leche que se distingue por su exquisito sabor. Se me sacó de mi
bucólico refugio, se me dio unas cuantas nalgadas y aquí mi recuerdo de esa edad desaparece
como una vista de cinematógrafo.”
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El Rev. Antonio Méndez Plancarte3, en su apreciado libro “Poesías Completas de Rubén
Darío”, en las “Notas de Introducción dice lo siguiente:
“ pasó - infante - unos seis meses en “San Marcos de Colón” en tierras de Honduras,
y volvió a “criarse en su ciudad” de León con sus abuelos maternos”4
No existe explicación racional que pueda en su contenido disgregar tantos elementos
contradictorios entre la salida de Rosa Sarmiento y Benito Soriano con el pequeño en brazos,
el cuento del investigador Norte Americano obtenido de un viejo profesor en “San Marcos
de Colón”, sus primeras letras, pues aseguran que fue en ese pueblo, y Darío, fue doña Jacoba
Tellería. el Presbítero, Méndez Plancarte, asegura que las estadías de Darío fueron tres
meses. Pero Darío se acuerda dónde lo encontraron cuando se perdió. El recuerdo vago de las
facciones de la madre es otro misterio vinculado a esa estancia. ¿Qué pudo haber sucedido?
Se lo llevaron de 13 meses de edad, y seis meses a “Las Lajas”. ¿Es posible tener recuerdos
tan fijos y detallados? Pilar Espinosa, psicóloga de Red Cenit Valencia tiene explicaciones
sobre la memoria infantil dice que: La psicóloga española dice lo siguiente:
“Cuando el bebé nace ya posee una memoria incipiente porque las neuronas
encargadas para este fin inician su desarrollo en el tercer trimestre de gestación. Puede
empezar recordando olores. El olor favorito es el de la madre y el de la leche materna,
a la vez que empieza a recordar y reconocer voces y algunas caras familiares, sin tener
consciencia de que son, es decir, desde una memoria inconsciente.”
Agrega la psicóloga Espinoza5 que en la etapa de cero a tres meses, “la memoria
implícita” registra y almacena de un modo “no consciente” y será la responsable de la
“formación en el niño de modelos mentales” En esta etapa, según Espinoza, el niño, es capaza
de reconocer la voz de la madre. Sin embargo, los recuerdos, no puede ni “catalogarlos,”
ni “ubicarlos en el tiempo”. ¿Esto explica la visión vaga de los recuerdos en San Marcos de
colón”? Según Espinoza, cuando aparece “La memoria a corto plazo”, es la que explica que
el niño “reconoce a las personas”. Y “puede señalar imágenes de un cuento” ¿Qué sucede en
la memoria a los 12 meses? Espinoza dice que: “Recuerda mucho más debido a que ya tiene
cierta expresión lingüística, y aparece la memoria explicita porque ya puede comunicarse.”
Ahora bien, si Darío en su Autobiografía aseguran que había aprendido a leer a los tres años.
Pilas Espinoza, dice lo siguiente sobre la memoria a esa edad:
3 Alfonso Méndez Plancarte (Zamora, Michoacán, México, 2 de septiembre de 1909 - Ciudad de México, 8
de febrero de 1955) fue un humanista e intelectual mexicano, poeta, filólogo, filósofo y sacerdote católico. Sus
investigaciones sobre la cultura y las artes de la Nueva España constituyeron una aportación fundamental,
particularmente las hechas sobre Sor Juana Inés de la Cruz.
4 Méndez Plancarte. – Opus cit. Pág. LXXIII. Segunda Edición. Editorial Aguilar 1967. Adiciones de Oliver Belmás.
5 Espinoza, Pilar. – Centro de Desarrollo Cognitivo – Red Cenit-
Pág. 18 Bicentenario
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Rubén Darío No. 3
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“A partir de los 3 años su memoria es buena identificando, (pan, coche, casa,
gato, etc.), y cuenta con una memoria consciente que le permite recordar muchas
cosas y situaciones importantes que recordará hasta la edad adulta. No es raro que los
primeros recuerdos que tenemos de nuestra infancia se remonten a cuando teníamos
tres años. En esta edad (..) el desarrollo del lenguaje permite el desarrollo de la memoria
autobiográfica, y recuerda aquello de lo cual tiene una experiencia directa y será el
recuerdo de sus primeras experiencias el que configure muchas de sus actitudes ante
la vida. También en este momento empieza a desarrollar la atención y la capacidad de
observación, factores que tienen mucho que ver con el desarrollo de la memoria y el
aprendizaje.”
Darío tiene los siguientes recuerdos de su infancia:
1. Fuegos artificiales en la Plaza de la Iglesia del Calvario en León.
2. Lo cargaba la Mulata Serapia,
Luego asegura Darío en su mismo testimonio biográfico que con el Coronel Ramírez
Madregil, “aprendí por él anda a caballo, conocí el hielo, los cuentos pintados para niños, las
manzanas de California y el Champaña de Francia.” (R. D.)
***
Darío dice: “Fui un niño prodigioso. A los tres años sabía leer, según se me ha contado.” No
tuvo conciencia de que a esa edad supiera leer. Se aprendió las letras, pero no recordó nunca
las circunstancias en las cual lo hizo:
“Pero quien primeramente me enseñó el alfabeto, mi primer maestro, fue una
mujer, doña Jacoba Tellería6, quien estimulaba mi aplicación con sabrosos pestiños,
bizcotelas y alfajores que ella misma hacía, con muy buen gusto de golosinas y con
manos de monja.”
Cómo podríamos entender todo este laberinto de información sin tener, un hilo conductor
por tantos cruces y rotondas. Es posible que, en el período posterior a los 12 meses, haya
escuchado en la casa de la mamá Bernarda con el algún otro lugar, conversaciones muy
comunes entre las personas que conocían el caso de Rosa, y la presencia del niño en la
6 Nota del A.- en las Notas bibliográficas de Méndez Plancarte, pág. 1155, cita a Darío Pallais, que recopiló
información en su libro, “Homenaje de Nicaragua a Rubén Darío” y en la información está un detalle muy interesante
del periodista liberal, Juan Ramón Avílés, en el artículo, “Mi Crónica” que dice: “En la casa del Dr. Juan de Dios Vanegas,
en la cual la Sra. Jacoba Tellería, enseñó las primeras letras a R. D., allí junto a la casa donde él se crio y el mismo lugar
donde un Domingo de Ramos. Reventó una granada con los primeros versos de D., allí mismo al pasar el cadáver,
reventó otra granada, de la cual volaron palomas y cayeron mil papelitos con estos versos”
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No. 3 Rubén Darío
En Centro América
casa de los Ramírez- Sarmiento. Era parte de la cultura de aquellos días, indagar de parte
de las amistades sobre alguna situación. Los comentarios llevan siempre imágenes que
pudieron haber quedado en la memoria del niño. Estos comentarios pudieron haber sido: 1.
La situación de Rosa. 2. Presentación física de Rosa. 3. Encontrarle parecidos físicos al niño,
que saliera a colación su travesura en San Marcos de Colón al perderse etc.
Todas estas imágenes repetidas en varias ocasiones por la misma curiosidad de la gente,
se fueron asentando en el inconsciente del niño y posteriormente fueron aflorando como
recuerdos vividos. Así, verse muchas veces muy bien vestido, influyó mucho en su interés
de hacerlo siempre.
Ejemplo: según su biógrafo cuando la estampa del niño quedó fijada en una placa de un
daguerrotipo estaba de “casimir basto, pantalones y saco abotonado, la corbata formando un
muñón blanco, el pelo abundante, las manos en la rodilla, (..) “cabezón de crenchas rubias” (..)
Las facciones se perciben pronunciadas, frente espaciosa, labios gruesos y cejas bien pobladas.”
El detalle está, en sus cabellos rubios. Eso llamaba la atención en el medio social donde
se movía la familia, obviamente, que si el padre era mulato, y la madre blanca de cabellos
negros, no existía explicación sobre el cruce genético desde la visión de Gregor Mendel7.
Por supuesto que, si la madre tenía un % altísimo de la etnia blanca, y don Manuel García
(Darío) era mulato, la probabilidad era grande que Darío heredara muchos genes blancos de
su padre y otros de la madre, así como otros de las etnias indígena y negra. Mixtura que se
fue “descomponiendo” a través de los años por los mismos cambios biológicos. El niño era
rubio, y mayor de “crenchas negras” como lo vio Arturo Capdevila:
“Nació en 1867, andaba Rubén Darío frisando, en sus treinta años férvidos. De
suave estampa, daba una impresión de serenada apolínea. Sus rasgos denunciaban
un hijo de América. Manso, bueno, con aquellos sus grandes ojos, juntamente absortos
e inquisitivo, se entregaba y buscaba la vez. Era elegante; elegante sin el menos
rebuscamiento. Grave, serio. Y no moreno; más bien blanco., de un blanco mate; y las
crenchas broncíneas, (..) Ahí estaba Darío, correctísimo con su frac.”
Este fragmento del libro de Capdevila, nos confirma una observación de la psicóloga
Espinoza, en la Memoria Implícita. Es muy seguro que Darío no se acordó de ese traje, con
exactitud; pero le quedó implícita la “sustancia” del mismo. Sus “accidentes”. Una explicación
aristotélica quizá. La toma de la placa de Daguer, ajustó una forma de sus modelos mentales.
7 Las leyes de Mendel (en conjunto conocidas como genética mendeliana) son el conjunto de reglas básicas
sobre la transmisión por herencia genética de las características de los organismos padres a sus hijos. Constituyen el
fundamento de la genética. Las leyes se derivan del trabajo sobre cruces entre plantas realizado por Gregor Mendel,
un monje agustino austriaco, publicado en 1865 y en 1866, aunque fue ignorado durante mucho tiempo hasta su
redescubrimiento en 1900.
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Rubén Darío No. 3
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Un deseo profundo por el buen vestir que se fue adaptando en el tiempo y espacio donde
le tocó vivir, obviamente, nunca cambió la “sustancia” de lo que quedó grabado en su
inconsciente.
***
En 1930 se publicaba8 en Nicaragua, una revista ilustrada en la que colaboraban, gran
cantidad de escritores, poetas, hombres y mujeres. En uno de sus ejemplares hay un artículo
publicado por un amigo de niñez de Rubén Darío. No quiso poner su nombre, firmó como
“Anónimo” y en su narración nos revela detalles que sumamos al desarrollo de sus modelos
mentales. Narra el autor que solía jugar en la casa de doña Bernarda, y se subían a un arbusto
de Jícaro. De una de sus ramas, saltaban al tejado de la casa para divisar los techos vecinos
y una torre que había en León para entonces. Asegura que Rubén, salía de su casa a bañarse
donde su tía Rita.
Darío en su Autobiografía dice lo siguiente:
“Mi tía Rita era la adinerada de la familia. Mi padre, que como he dicho, pasaba
como un tío, vivía en casa de su hermana, la cual era propietaria de haciendas de
ganado y de ingenios de caña de azúcar.”
Si bien es cierto que esa era la casa de su tía, también era la Residencia del Cónsul de la
República de Costa Rica. Desayunaba y regresaba, feliz, con un buen baño, con las comodidades
que se entiende tenía la casa, al igual que haber disfrutado de un buen desayuno. La relación
familiar con la Familia Alvarado-Darío le era provechosa, y lo entendía desde muy temprano
en su vida.
El Cónsul de Costa Rica era un hombre de letras y de buen gusto amaba la música y en sus
comodidades tenían un piano en la sala. En la residencia del Sr. Cónsul, vivían dos enanos.
“mi tía Rita, bajo cuyo amparo viví, tenía como si fuera una corte medieval, bufones y enanos.
Recuerdo dos. Varón y mujer. Horribles. Él se llamaba el capitán Vílchez. Se pretendía capitán,
sin perjuicio de tenerse también por sacerdote.” (..) “Miedo me daban y sutil inquietud.” Aquí
hay dos aspectos que llaman la atención. Llegaba a la Residencia del Cónsul y se bañaba
y desayunaba. Frente a esos deseos, vencía el miedo, puesto que lo hacía todos los días.
Cuando en la residencia había fiestas, y los enanos hacía reír a la gente, el sentía miedo.
¡Interesante!
El otro aspecto es el del enano capitán Vílchez, que, desde su visión objetiva de la cultura
leonesa, había logrado descifrar la importancia de las profesiones, pues se entera que era
8 N. de A. La Revista se llamaba “Los Domingos” hay algunos ejemplares en la Hemeroteca Nacional. Por
supuesto son los únicos ejemplares que existen.
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No. 3 Rubén Darío
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muy importante ser militar y sacerdote, y mejor obispo. Vílchez podía tener deformaciones,
ser útil para la familia Alvarado-Darío, inteligentemente, sabían que fuera de esa casa, la
vida se terminaba, y que por alguna razón que se desconoce, fueron llevados a esa casa a
convivir con la familia. Las principales familias de León, por riqueza o por estatus tenían,
militares y sacerdotes que se involucraban, permite la costumbre mencionar a los Jerez,
Herdocia, y Gurdián. Los militares tenían el poder de la fuerza, y el sacerdote tenía dominio
sobre la psicología del pueblo. Los abogados, profesores y “maestros” carpinteros, sastres
o ebanistas, eran importante por cuanto eran los que realizaban una labor especializada.
Unos en leyes al servicio de los políticos y militares.
El Derecho se dividía en Civil y Canónigo. Un abogado podía servirle a la Iglesia, como
se ve en muchos casos de la historia. ¿Y qué deseaba ser el niño criado por un Coronel de
mucha importancia y por una mujer de reciedumbre y decisiones? Bien. Quería ser poeta.
Ya bajo la leve ala del coronel, se había iniciado en la lectura. Tuvo por un buen período de
su niñez, la oportunidad de leer, pues encontró un anaquel con libros que menciona en su
autobiografía.
Asusta a la abuela cuando manifiesta su deseo de ser poeta. ¡Dios Santo! Lo que se le
ocurre a este muchacho. La situación se había puesto muy difícil, ya había competencia en
los servicios de habitaciones, y comida. Un hotel bajo la dirección de un inmigrante italiano
hacía una buena competencia.
Para entonces el Coronel Félix Ramírez Madregil, había muerto. La tía Rita apoyaba al
niño. Y desde muy temprana edad, inicia sus ensayos poéticos, “pero ello fue harto temprano”
(..) “yo nunca aprendí hacer verso, fue orgánico en mí, natural, nacido.” ¿Y en esa sociedad,
para qué servían los poetas? ¡Para nada! La visión general, era utilitaria, ocasional, y para
el recreo. El poeta niño se ocupaba de hacer poemas para enrojecer los pómulos de una
niña, recordar un difunto, o para ocupar espacios en las “Veladas,” una suerte de reuniones
de niños y sus madres, para cantar y recitar poemas, de autores castellano, y propios de
“poetas inspirados.”
En alguna ocasión escribió un poema para alguien difunto o para un cumpleaños, y a
partir de ese primer trabajo de inspiración natural y leído en el evento, - hay que entender
que tuvieron que haber sido muy bueno para los cánones del medio, que sorprendieran -,
de tal manera que alguien o algunos preguntaron quién los había hecho, y por supuesto,
la respuesta causó admiración. Las hojas donde estaban escritos los poemas, pasaban de
mano en mano, y dejaban los ojos absortos.
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Centroamericano
Rubén Darío No. 3
En Centro América
Estos poemas dieron inicio a la admiración por el niño que componía poemas admirables.
Obviamente, que los encargos tuvieron el beneficio pecuniario. Por poco que fuera u
ocasional, abonaba a la confianza de escribir y servía el recurso monetario para algo.
Qué hacer con el niño, que ahora es conocido como el “Poeta Niño”. Su biógrafo, don
Edelberto Torres, asegura con datos de los que no se duda fuente, que mamá Bernarda
esperaba que aprendiera un oficio. No era nada ofensivo. Al parecer las ofertas de dónde
y con quién aprender la sastrería era de notables en la confección. Se supone que estos
dos sastres, don Trinidad Méndez y Lino Medrano, eran prestigiosos. Véase en ellos los
confeccionadores de los trajes de etiqueta de la época, sotanas de sacerdotes y la jerarquía
del cabildo eclesiástico; los trajes militares de los rangos principales que exigían de mucha
elaboración. Detalles.
Prendas que se ajustaran a las medidas exactas del cuerpo y se lucieran en las fiestas y en
los desfiles. Doña Bernarda Sarmiento estaba pensando en una visión de futuro, sabía que el
niño era talentoso y quería asegurarle un porvenir respetable. Véase la historia, el General
Paulino Godoy, militar y ferviente liberal que acompañó al General Zelaya, su oficio era la
sastrería. Podía Darío de acuerdo a su mamá Bernarda tener un oficio, y si quería escribir
eso quedaba tácito. Pero, por qué no podía estudiar Derecho o Medicina. La señora era una
mujer mayor y viuda, y no poesía poderes de adivinación sobre la vida del niño. Veía lo
inmediato.
***
En Managua-
El joven poeta, ha disfrutado el espacio político y social que le ha brindado su estadía en
Managua, la capital de la pequeña república centroamericana. Ha conocido a los mejores
hombres de la política y de las letras, a los periodistas de mérito y decoro, combativos y de
enjundia ideológica.
El medio cultural popular de Managua lo asombró, pues los paseos a la orilla del Lago
de Managua, los salones cerveceros, el embarcadero, las correrías de comerciantes y
cargadores en el muelle, el sonido lúgubre de las sirenas de los barcos, el cielo azul y las
manchas de humo saliendo en bocanadas de la chimenea de los vapores, fuera el “Amalia” o
el Hollembeck, con los remolcadores, Cuba o Mira. Lo sombraron.
Las garzas blancas o las morenas, bandadas de piches, y patos pico de bota, somormujos,
y alcaravanes. Las bellas mujeres abordando los vapores rumbo a León, o al otro lado del
Lago, al puerto de San Francisco del Carnicero, para tomar bestias y llegar a las Segovias.
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Días de “vinos y rosas”. Bandas musicales, festejos. Poemas y canciones. Abanicos y sonrisas.
Poemas y miradas de suspiros. Por supuesto, que todo era color de rosa. Pero el fin o motivo
fundamental de su viaje a Managua, ha sido un fracaso. Regresa abatido. Desconsolado, se
desconoce que reacciones hubo en el medio social y político por la desazón del joven poeta.
No pudo conseguir la beca para viajar a España.
Los bolsillos volteados demuestran, una iliquidez asombrosa. Por una carta enviada a su
amigo, Francisco Castro se conoce su estado de ánimo, pero, la misiva fechada en Chinandega,
el 3 de junio de 1882, nos demuestra que ya era un joven de 15 años, y por su estadía en esa
ciudad no se tiene certeza de los motivos que lo llevaron, o pudiera tener razón el profesor
de San Marcos de Colón que dice que llegó a ese pueblo a los 15 años.
Su llegada a Chinandega podría haber sido tratando de llegar a Honduras. Si esto fuera
una realidad, nos preguntamos. ¿Darío en ese momento de cruda realidad, buscó a su madre
biológica? Si realizó el viaje, éste no le fue provechoso.
Creyó conseguir dinero para solventar sus deudas en León, pero no fue posible. En la carta
le confiesa a Castro que, “vine a buscar dinero.” Si lo dice es porque era una realidad absoluta
en ese momento. Pero, con quién o con quiénes podría conseguir dinero. ¿Acaso con la
familia de la rama materna que desde decenas de años se habían establecido en Chinandega
o regresaba de San Marcos de Colón? Le hace varios ruegos y peticiones a Francisco Castro:
“Chico, te ruego consigas algo para pagar la composición, de un frac” (..) y ve cuanto se reúne
entre ustedes los muchachos para ajustar el pasaje, aunque sea, (..) Mira si me puedes conseguir
una valija también, pues la necesita para irme. No llego yo por allí debo también mucho y no
tengo con qué pagar.
Cuando salí de Managua, llegó a León. (..) Chico. Estoy al darme un tiro. (..) yo
no llego a León ni que me muera… ¡Pobre mamá Bernarda! Que cuando sepa (sic) mi
viaje se lo digan bien dorado, que le consuelen y le den resignación. ¿Ha comenzado
a golpearme el mundo? Pues bien, ¡adelante! Tengo fuerzas o para que me lleve el
demonio, o para que me lleve Dios9.”
Cabe aquí entender que se ha ido toda una época en la vida del joven. Darío por su
experiencia ya no es la del jovencito para las veladas de la Tía Rita, o complacer con sus
poemas anti religiosos, y políticos a los liberales leoneses. Ese recorrido desde su más tierna
infancia, de la que hay testimonio y de sus recuerdos es toda una tragedia.
9 Cartas desconocidas de Rubén Darío. Compilación General, José jirón Terán. Publicación de la Academia
Nicaragüense de la Lengua. Managua, marzo del 2000. Página No. 43.
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Sin embargo, no todo es tragedia, pues hubo momentos que no son los más notables, pero
sí, importantes para su formación. Su ego levantado desde niño, de acostarse o levantarse
cuando le diera la gana, que le prodigó una cierta haraganería; adulado como el poeta niño, la
admiración de las niñas, el reproche de sus compañeros, la facilidad de hacer poemas el ser
invitado por cuanto evento hubiera, y ser la figura principal y estimada, que le buscaran para
hacer poemas por alguna ocasión, ganar dinero por escribir, ser defendido en los juzgados,
tener quien le apoyara. Todo vivido, sufrido o gozado. En su casa ser un niño y joven que
le sirvieran, disponer y mandar con los modelos familiares en el carácter del Coronel y de
mamá Bernarda.
Las sofisticadas fiestas del Cónsul de Costa Rica su tío político, la visión del bien vestir y
del bien comer, vinos franceses italianos y españoles cervezas alemanas e inglesas que se
degustaban en las fiesta del medio social en el que participaba; manteles largos, aprender
francés con autores franceses de los que citará después; leer latín y conocer algo o mucho
de inglés como producto de su medio; en las cartas a sus amigos se advierte el modelo de
trato, de un aristócrata de pueblo solicitando favores “por favor” pero con tono de mando,
obviamente, ese tipo de léxico, lo cambiaba cuando se dirigía hacia las personas que
entendían estaban en otro nivel.
El epistolario dariano es un baúl de riquezas, todo ese medio cultural y la antropología de
León frente a las realidades cotidianas, su profundo sufrimiento interior, etc. Ese es Rubén
Darío a los 15 años. Lo conoció muy bien el Dr. Ricardo Contreras que, años después, cuando
Darío estaba en la cúspide de su vuelo, aseguró que, si se hubiese quedado en León, no
hubiese sido nada, tal como lo expuso en su artículo de elogio al Príncipe. Seguía funcionando
el “Secreto impulso”
Pasado un poco tiempo, que le permitió ser la principal atracción en las más suntuosas
fiestas en León, Managua y Granada, de hacer muchas amistades ente los políticos y militares
extranjeros exiliados en Nicaragua, también tuvo la oportunidad de viajar y conocer a gente
de gobierno, diputados y sufrir las consecuencias de las intrigas palaciegas entre los políticos
conservadores y liberales que fue lo que le costó no recibir la beca para viajar a España y
educarse con el patrocinio del gobierno conservador.
El grupo de políticos leoneses y miembros de la masonería criolla lo utilizaban y de eso
da cuenta en sus notas autobiográficas; también ésta relación le permitió que algunos de
ellos, le facilitaran los recursos para que viajara a El Salvador. Esa república estaba muy bien
pagada con la cantidad de intelectuales que viajaban y se establecían en el periodismo, las
letras y la educación. Había muy buenas relaciones entre los migrantes nacionales allá, con
los intelectuales en León, fundamentalmente.
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No. 3 Rubén Darío
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Los sueños y la pompa, se sumaron al amor que lo hizo sucumbir al querer casarse a muy
temprana edad. Preocupados sus más cercanos amigos y admiradores, se comunicaron con
sus pares en El Salvador y después de las respuestas esperadas, lo embarcaron, donde a juicio
de todos, encontraría una mejor vida con las oportunidades que se les estaban abriendo.
Sin embargo, todas esas buenas intenciones estaban limitadas a que el joven tuviera un
empleo relevante y le permitiera vivir cómodo. Nadie pensó que se enviaba a El Salvador a
un pichón de águila.
Así fueron las circunstancias que lo llevaron a la República de el Salvador.
El Salvador 1882.
Es primera vez que el joven poeta sale de su país. Una situación muy particular se vivía
en la región centroamericana, aún existía o más bien perduraba en las almas y visones de
los más viejos políticos e intelectuales, el sentido de la Patria grande, y en el inconsciente
colectivo el dominio de una región libre de comercio ente las tribus que dominaban la zona.
En ambos casos, una visión sin fronteras. Luego se habían creado artificialmente por políticos
e intereses foráneo, un espíritu divisionista para despedazar la patria grande y tomar cada
uno un segmento y roerlo en función de poder y dominio de grupos fortalecidos por las
leyes creadas por los herederos del repartimiento, que sostenía una visión de dominio cuasi
medieval. Los pobres sufrían de una u otra manera.
Era presidente de El Salvador, Rafael Zaldívar, médico de profesión y político, diplomático;
y había sido nombrado en su oportunidad, vicerrector de la Universidad, y habiendo
convocado a una Asamblea Nacional Constituyente que estableció la Constitución de 1880 y
fue reelecto para un período más.
El Dr. Rafael Zaldívar decretó varias leyes que anuló el sistema de tierras comunales. El
Decreto legislativo del 2 de marzo de 1881, las tierras no fueron confiscadas, pero los que
las poseían tenían que pagar por ellas a las municipalidades, mediante plazos de acuerdo
a la extensión de las tierras, por supuesto hubo en muchos casos que no pudieron pagar
la deuda y perdieron las tierras que habían llegado a sus manos por sus antepasados.
Esto contribuyó a que muchos años después los descendientes en dos oportunidades se
enfrentaran en guerra terriblemente sangrientas y despobladoras. Los liberales ciertamente
eran la expresión burguesa, frente al conservatismo monárquico, pero tenía en común una
geofagia, con diferentes intereses.
Perceptiblemente había un interés de por medio, pues las clases dominantes se apropiaron
de las tierras. También permitió la llegada de europeos que, mediante sus inversiones
fuertes desplazaron a los nacionales debido a que conocían los mecanismos de los mercados
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Rubén Darío No. 3
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internacionales. La siembra del café y su industrialización. Ese año se estableció en cable
submarino que conectaba a la pequeña república con el resto del mundo. También se había
inaugurado el ferrocarril de Acajutla a Sonsonate por el presidente Zaldívar el 4 de junio del 82.
Darío había preparado su viaje con el apoyo económico de sus amigos para viajar al El
Salvador; de acuerdo a don Edelberto Torres llega a tierra cuscatleca en agosto de 1882.
El escritor dariano Carlos Cañas Dinarte, con expresa exactitud dice que Darío llega a El
Salvador en el vapor estadounidense “South Carolina” a las 5.00 horas del día lunes 7 de
agosto. “A sus 15 años de edad, aquel joven de cabellera descuidada, traje humilde y pobre
maleta, tenía ya cierta fama de poeta y de bebedor intensivo.” Cañas Dinarte, en otro escrito,
aseguraba que el joven poeta había sido recibido en el Puerto de La Libertad por el Secretario
del Presidente Zaldívar, el poeta, don Joaquín Méndez Bonet, a quien Darío no conocía más
que por cartas.
En ese mismo lugar le entregó quinientos pesos fuertes; fue llevado a la capital, y hospedado
en “El Gran Hotel”, una casa de huéspedes y restaurante que era propiedad del cantante
Egisto Petrilli. “Gracias a sus contactos, Darío fue presentado ante la sociedad salvadoreña
y logró relacionarse con las familias de más alta alcurnia de aquel tiempo. (Cañas Dinarte).
Obviamente, todo esto no es tan sencillo, su llegada se debió a los lazos de amistad entre el
poeta nicaragüense Mayorga que había hecho de El Salvador su segunda patria, y Méndez
Bonet vinculado al poder. Recomendación se entiende muy buena, y el joven poeta, por otro
lado, llevaba otras cartas de recomendación que se estilaba en ese entonces y que tenían un
valor inestimable, prácticamente eran prendas de valor. Darío nos cuenta su llegada de la
siguiente manera:
“Llegar yo al puerto de La Libertad, y poner un telegrama a su excelencia fue
todo uno. Inmediatamente recibí una contestación halagadora del Presidente, que se
encontraba en una hacienda, en su telegrama era muy gentil conmigo y me anunciaba
una audiencia en la capital.”
Que trabajo más fino realizaría Mayorga y el Secretario Méndez Bonet10, que el Presidente
de la República de El Salvador, se ocupaba de la llegada de un joven de apenas 15 años, y con
una carta de presentación compuesta de su extraordinaria capacidad intelectual y que por
supuesto sería un apoyo erudito para el gobierno. No era una sencilla obra de caridad. Había
un interés político e intelectual pues se comprendía que, el liberalismo era esencialmente
10 Darío Rubén – Poesía Completas – Selección y notas de Álvaro Salvador, colaboración de Concepción
González-Badía Fraga y Erika Martínez. Prólogo de Iván Shulman. Editorial Verbum. Universidad de Granada, España.
2016. La primera visita de Darío se realizó el 8 de agosto de 1882. En el puerto de La Libertad, lo recibió Joaquín
Méndez Bonet, secretario del Presidente Zaldívar, a quién Darío no conocía más que en misivas. Méndez le entrego
una ayudad de 500 pesos plata de parte del mandatario salvadoreño.
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No. 3 Rubén Darío
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una filosofía que se expandía mediante ideas desarrolladas, por medio de escritos, sobre
todo por los medios impresos.
Llegué a la Capital. Al cochero que me preguntó a qué hotel iba, le contesté
sencillamente: “Al mejor” Al mejor de cuyo nombre no puedo acordarme, aunque quiero,
lo tenía un barítono italiano de apellido Petrilli y era famoso por su “macarroni” y su
“moscato espumante” y las bellas artistas que llegaban a cantar opera y a recoger el
pañuelo de un galante, generoso y galante sultán presidencial”
“A los pocos días recibí aviso de que el Presidente me esperaba en la Casa de
Gobierno. Mozo flaco y de larga cabellera, pretérita indumentaria y exhaustos bolsillos.”
(..)” pasé entre los guardias y me encontré tímido y apocado delante del jefe de la
República, que recibía, de espaldas a la luz, para poder examinar bien a sus visitantes”
El presidente Zaldívar era relativamente un hombre joven, cuando recibe a
Darío, tenía 48 años. La crítica lo ubica entre los dictadores ilustrados y despóticos.
“El Presidente fue gentilísimo y me hablo de mis versos y me ofreció su protección;
más cuando me preguntó qué era lo que yo deseaba, contesté, ¡Oh, inefable Jeróme
Paturot ¡, con estas y exactas palabras e inolvidables palabras que hicieron sonreír al
varón del poder: “Quiero tener una buena posición social primero” ¿Qué entendería yo
por una buena posición social primero? Lo sospecho. El Dr. Saldívar, siempre sonriendo,
me contestó bondadosamente: “Eso depende de Ud.”
Por qué se refería a Jeróme Paturot, Darío. ¿Acaso había leído a Louis Reybaud, entre
esos libros que decía el Dr. Ricardo Contreras Bobadilla en los que Darío aprendió francés?
¿O simplemente, mucho después llegaron las obras de Reybaud y asoció su personaje a la
situación que vivió ante el Presidente Zaldívar? El personaje Jeróme Paturot es un excéntrico
de las utopías políticas de moda. Un idealista perdido ingenuo en las madejas del positivismo.
El primer título de Reybaud fue “A la búsqueda de la mejor posición social” y el segundo
título: “A la búsqueda de una mejor República”
Darío leyó esos dos libros densos en el lenguaje francés de la época y los modismos de los
personajes que están en otra categoría, y pudo encontrar, y no dudamos, en los personajes de
los que hace mofa y befa el autor francés, las imágenes y motivaciones que lo entusiasmaron.
Y poniendo en medio a Paturot, en sus lecturas encuentra a Honoré de Balzac, Georges Sand,
Víctor Hugo, Alexandre Dumas padre, Jules Janin, y Alfred de Musset. Ninguno, de estos
personajes fueron ajenos a la cultura del joven poeta.
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Darío estuvo en algunas oportunidades en presencia del Presidente Zaldívar. Era muy
joven, y la recomendación estaba para que le apoyara por ser muy inteligente. Por otro lado,
en los círculos políticos salvadoreños y de los vecinos, las cosas no estaban tan bien y no
tenía tiempo para ocuparse de algo que en ese momento no tenía gran importancia. Uno de
sus adversarios era el General Francisco Menéndez de la escuela política de Barrios. Había
asuntos de Estado y atención permanente a los movimientos políticos y armados internos.
Antes había llegado a El Salvador don Álvaro Contreras y su familia, esto supone al menos
un año ante que Darío. Contreras había entrado en choque político ideológico con el Dr.
Zaldívar; éste último, se había reelecto y se vislumbraba una férrea oposición, era enemigo
de la unión de las repúblicas y por consiguiente tenía rivales y refractarios en la línea liberal,
y más aún, el medio conservador.
El 9 de octubre de ese año 82, muere el San Salvador, el político y periodista don Álvaro
Contreras que por sus escritos y posición vehemente es llevado a la cárcel, donde es torturado.
(Cañas Dinarte), salió de la cárcel, sin doblez, pero muere.
Darío se presenta a las honras fúnebres y tal situación (Cañas Dinarte) lo lleva a que el
Presidente tome una distancia con su protegido, y después, no fue invitado a ningún evento
social e incluso los que se realizaron por el cumpleaños de la esposa del mandatario, doña
Sara Guerra de Zaldívar de origen nicaragüense.
Estas fechas fueron 24 y 29 de octubre, “Tampoco fue considerado en la comitiva que
acompañó al mandatario salvadoreño en su visita oficial a su homólogo guatemalteco, el
general Justo Rufino Barrios, del jueves 23 de noviembre hasta el jueves 14 de diciembre. En
esa delegación sí tomaron parte dos poetas y funcionarios: Méndez Bonet y el general Juan
José Cañas Pérez. Pero, aparte de tal situación, aparece un gran misterio que no se aclara en
ninguna biografía. Una carta escrita en Puntarenas, Costa Rica fechada el 2 de octubre de
1882. Si Darío llegó a San Salvador el 7 de junio del 82 cómo aparece el 2 de octubre de ese
mismo año en Costa Rica.
Se conoce que hubo un intento de revolucionario de los tradicionales. Pequeños grupos
de politicantes alzados en armas, blandiendo espadas y consignas de libertad, queriendo
derrocar al Presidente de Nicaragua General Joaquín Zavala. El imaginario popular, señaló al
Dr. Zaldívar como promotor de la cruzada, lo que produjo un enojo muy fuerte, y obviamente
tomó medidas para el caso. Se puede suponer, que el Dr. actuó con mucha prudencia y
por medio de sus agentes diplomáticos en Centro América se indagó de movimientos de
exiliados, sobre todo en Costa Rica, donde históricamente ha sido la ruta de los políticos a
través de los años para escapar de las dictaduras, y para conspirar desde ese territorio.
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Nada nuevo ayer, ni hoy. ¿Cuándo salió Darío de El Salvador rumbo a Costa Rica? ¿Qué
motivaciones tenía para arribar a ese puerto? ¿Con los “bolsillos exhaustos” con el dinero
que le había dado para que se sostuviera, habría pagado un pasaje de ida y regreso a El
Salvador? La carta puede ser muy reveladora:
Puntarenas, 2 de octubre de 1882
Señor Licenciado don Vicente Navas
Estimado don Vicente:
Impulsado por el deseo de contribuir en algo al bienestar de mi país, y cumplir
al mismo tiempo la promesa que le tengo hecha, me doy el gusto de decirle esto:
Después de la conferencia de Bagaces de que Usted ya tiene conocimientos,
Colindres, salió para Panamá para dirigirse a New York con el objeto de comprar
armas, contando para el arreglo de estos negocios con la cooperación de un General
Vázquez. Además, se sabe de una manera cierta que don Pedro Balladares tiene fondos
en el interior de esta República para comprar letras sobre mercados extranjeros, y que
éstas letras serán para el pago de dichas armas.
Don Ricardo Contreras, asociado a Rubén Molina y Enrique Turcios, ha tomado en
arriendo una imprenta para fundar un periódico que redactara Contreras, apareciendo
como editor el último; para esta empresa, tiene la protección de don Pedro.
El jesuita Pavón está aquí y visita con mucha frecuencia a don Pedro, y aseguran
que sale en el primer vapor a Panamá. La correspondencia de don Pedro viene bajo la
cubierta de don Gregorio Saravia y bajo la de nuestro cónsul Jirón.
Don Pedro me ha dicho que se va en todo este mes al interior; y aunque no
cuente con el apoyo de este Gobierno se empeña en conseguirlo.
Si a Ud., le parece seguirle la pista, espero oportuno aviso con instrucciones.
…………………………………………………………………………………………
Sin más quedo de Ud., afectísimo
Darío11
11 Jirón Terán, José – Cartas desconocidas de Rubén Darío. Academia Nicaragüense de la Lengua. – Primera
edición. Managua, Nicaragua, marzo de 2000. Pág. 45-46
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No estaban en Nicaragua, ni don Álvaro Contreras Membreño, ni el Dr. Ricardo Contreras
Bobadilla, ambos realizaban labores políticas de confabulaciones y periodísticas. Y don
Vicente Navas, es el conservador que tenía un puesto de gobierno en León y acusó a Darío
por interpósito testigo que era un vago. Y furiosamente deseaba la cárcel para el atrevido
“vago,” que lo había herido con sus improperios, al estilo de Montalvo.
Este funcionario estuvo en la reunión de la Asamblea Nacional cuando don Pedro J.
Chamorro Alfaro, le negó la partida económica para su viaje a España. En la carta Darío le
dice a Navas que va a “cumplir al mismo tiempo la promesa que le tengo hecha,” Se desconoce,
por supuesto de qué promesa se trataba, pero hay suficiente material para poder deducir
que estaría al servicio del o de los gobiernos liberales de Granada, pues es razón suficiente,
para suponer por el resto de la carta, en la que Darío está realizando un trabajo de espionaje,
a favor del Gobierno progresista del General Zavala.
También es posible que haya sabido de su viaje el Dr. Záldivar, pues era una forma de
investigar los movimientos de los conspiradores, y tener suficiente información de alguien
que los conociera y tuvieran confianza en él. Darío en todo caso. Logra facilitar información
a los dos gobiernos, y evitar al menos una querella política regional y peligrosa entre los
dos gobiernos. Esta sería la primera vez que Darío llagara a Puntarenas. Y por supuesto, su
trabajo a lo mejor, evitó mayores males en la región.
Darío menciona la conferencia de Bagaces, y le hace saber a Navas que ya él tiene
conocimientos; pero, no hay más información. La que se ha investigado para encontrar razón
y deducir lo es que Bagaces, se limita saber que, es solamente un catón guanacasteco, donde
el Presidente Tomás Guardia Gutiérrez, había nacido y tenido propiedades, y fue en una
oportunidad, que firmó con los liberales de León, la secesión del territorio nicaragüenses
a cambio de dar armas. Guardia Gutiérrez muere en Alajuela el 6 de julio del 82. Si hubo
otra conferencia en Bagaces, es posible que tuviese sido en la misma zona solamente. O la
indicación que Bagaces, era una señal para indicar a Navas que había otro trato similar al
anterior.
Los exiliados conspiradores tenían amplio conocimiento de la zona. Se puede suponer,
que hubo acercamiento de agentes del gobierno costarricense con los confabulado, pero,
eso no solventa el problema de los rumores en León.
“En octubre hubo rumores populares en León de que el gobernante salvadoreño
había armado y protegido la insurrección que Horacio Aguirre desarrolló desde el cabo
de Gracias a Dios en contra del gobierno nicaragüense presidido por el general Zavala”
(Cañas Dinarte)
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No. 3 Rubén Darío
En Centro América
¿Por qué era preocupación del Dr. Zaldívar una acción armada que se le atribuían? No estaba
interesado en acciones militares, pues sus intereses eran electorales, y, por consiguiente,
sabía de las acciones reciprocas que se podían desprender de la certeza.
La insurrección que no tiene actualmente ningún registro histórico de importancia, en
vox populi, estaba encabezado por un consagrado político y diplomático nicaragüense el
General Horacio Aguirre Muñoz12, que era muy estimado en los círculos diplomáticos de la
región y de interés político en Washington. No era un cualquiera el que se “alzaba en armas”
en las fronteras entre Honduras y Nicaragua, y sobre todo en la Cauda Mundi, de Cabo
Gracias a Dios, comarca en litigio en ese entonces, y donde históricamente estuvo ubicada la
famosa Audiencia de los Confines.
El Dr. Záldivar no ignoraba de quién se trataba el Jefe de la conspiración, como si bien
estuvo enterado el joven poeta, puesto que se trataba de un personaje importante en la
cultura, familia e historia de León.
Se desconoce oral o por escrito que las familias Baca, Aguirre, Sacasa, Muñoz, Torres, Solís,
Marenco, Arana y Macías, que corresponde a los apellidos principales, con vínculos con los
Aguirre, o con las familias, Darío Mayorga, Sarmiento, Díaz, García, Rivas, Vanegas, Ortiz, y
Rojas. Salvo en las relaciones que forzosamente habrá tenido el coronel Ramírez Madregil
con don Pedro Aguirre Arana13, Intendente de Hacienda en esa zona, y con el General José
Trinidad Muñoz de las huestes liberales de Castellón y Jerez, todos ellos consonantes a la
Guerra Nacional al final de 1856.
El General Horacio Aguirre Torre, es imposible que hubiese sido un desconocido para Darío
en su temprana edad de poeta niño, y poco mencionado en los círculos de gobierno donde
Darío comenzó a perfilarse, tanto con los liberales de León como con los conservadores
de Granada. Una sociedad muy pequeña, todos se conocían, y podían en conversaciones
intercambiar información de quiénes estaba fuera por cualquier razón, fuera de comercio,
vacaciones o al servicio del gobierno. Darío se convirtió en un espacio muy corto de su vida
en un agente de inteligencia.
Sus amigos en San Salvador, le habían recomendado alejarse del gobierno, pero obviamente
pensaba en su trabajo, con perspectiva, y la eficiencia en el mismo, bajó la temperatura
colérica del Presidente. Darío había logrado en poco tiempo y su fama, una buena cantidad
de amigos, por lo que se obligó a convertirse en un pródigo anfitrión, gastando el peculio
12 Fuente: Congressional Record: Proceedings and Debates of Congress. A4944- Gen. Horacio Aguirre Muñoz,
Outstanding Nicaraguan, is Dead.
13 Duque-Estrada, Sacasa, Esteba. Nicaragua, Historia y familias 1821- 1853, Segunda Edición, 2014, Managua,
Nicaragua. Pág. 61.
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Rubén Darío No. 3
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que había recibido del Presidente. “Darío fue presentado con las familias de más alcurnia,
estirpe y abolengo de San Salvador y de algunas cabeceras departamentales, en cuyos álbumes
y abanicos se esparcieron con prodigalidad los productos de su fértil pluma.” (Cañas Dinarte)
Tiene la oportunidad de conocer a uno de los favoritos poetas de ese momento en San
Salvador, a Carlos Imendia Sigüenza, jovencito de apenas 18 años, que, a su temprana
edad, era profesor de francés, e indudablemente encontró en Darío al poeta celebrado
desde niño, y con quién podía comunicarse en el idioma de Hugo. Joaquín Méndez era un
joven guatemalteco residiendo temporalmente en San Salvador; fue una oportunidad para
Darío haberlo conocido, pues cuando estuvo en el cuerpo diplomático de Estrada Cabrera
el dictador de Guatemala abogó con Máximo Soto Hall, para que fuera recibido Darío en
Guatemala; Juan José Bernal que era ya un joven de 33 años, disparado por las alas del
romanticismo y un inquieto. “Juan José Bernal fue hombre de impulsos, de pasiones, de
tormenta, de insatisfacciones. Nació en la ciudad de Santa Ana en el septiembre de 1841. Quiso
vivir absolutamente para el arte. pero no pudo: su temperamento demasiado móvil, inquieto,
investigador. lo llevó hasta vestir hábitos porque no encontraba por otra senda lo que él creyó
que le podría dar satisfacción, que no consiguió. Fue doctor en cánones. y aquel fuego con que
incendió sus estrofas cuando no había llegado al servicio de la iglesia romana, se tornó en
llama votiva. oración lírica en demanda de asistencia a sus facultades de hombre.” 14
Para entonces tenía el mismo influjo que tenía Darío de los autores españoles como
Ramón de Campoamor, Zorrilla y Espronceda. Darío lo menciona en una de sus triadas que
dedica a Rafael Contreras, por lo tanto, es materia pendiente, si Bernal había sido leído en
Nicaragua y Darío tuvo sus poesías en la etapa primera de poeta niño. Si se lee a Bernal, se
siente mucho del estilo, de “Las Doloras.” No es descabellado suponerlo, pues la alusión de
Darío es clara. Cuando Darío llega a tierra salvadoreña, Bernal o era sacerdote o estaba en
el seminario, pero se conocieron. La “Epístola a Ricardo contreras,” como se ha indicado fue
publicada en 1885, lo que muestra que Bernal en ese momento, no hacía poesías al decir
Darío los siguiente:
“un glorioso rumor no se desata?
Pues aquí en nuestra tierra ¿Ya no empieza
a despertar la poesía, innata
en juveniles almas, con grandeza?
Pues ¿no canta Bernal? ¿justos laureles
no ciñen de Gavidia la cabeza?
14 Centenario de un Poeta Salvadoreño. – J. F. T. Revista del Ateneo, No. 152, Año XXX, 1941– Págs. 26 y 27- San
Salvador El Salvador.
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No. 3 Rubén Darío
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Vicente Acosta, fue otro de los jóvenes poetas que se acercaron al Rubén. ¿Pero, que tenía
de especial? La fama que cundió entre los jóvenes de la poesía romántica, y desde ese grado
de espontánea curiosidad por conocer al joven, se le aproximaron, Vicente era meses menor
que Darío. Había nacido en Apopa en julio del 67. Luego sería uno de sus más cercanos en
su segunda estadía.
El encuentro más fructífero y feliz, quizá, providencial para la poesía en lengua castellana,
fue con Francisco Antonio Gavidia Guandique, que había nacido en San Miguel en 1863, era
cuatro años mayor que Darío. Fue un encuentro Olímpico en el sentido más noble y poético.
Encuentro de semi dioses. Encuentro de Apolonidas.
Es una entrevista entre un joven de 15 años, y otro de 18. ¿Qué fuerza, o genio impulsaba
a Gavidia Guandique a experimentar con las estructuras sintácticas y acomodarlas en
una comprobación de letras y medidas, entre el castellano y el francés? Dos años antes se
había bachillerado. Abandonó la carrera de derecho y se dedicó a ser un autodidacta y ser
miembro como todos los anteriores poetas y escritores, de una agrupación literaria llamada
“Juventud”.
Todos estos jóvenes estaban bajo la sombra de un maestro español, don Fernando Velarde,
que era como el paradigma de la sonoridad y grandilocuencia. Amado y querido por todos.
Tenía doce años de residir en la capital salvadoreña. Darío no se presentó con las lágrimas
de Campoamor, no estaban en su poesía las palabras dulces que hacía llorar a las niñas y
servían de lazos idílicos para los enamorados. La poesía de Darío estaba hecha de épica
por las circunstancias propias de León y su cultura de pendencias políticas y militares; de
un anticlericalismo, y de muy poco llanto romanticón. La poesía amorosa de Darío, en esos
días, estaba muy lejos del romanticismo y más cerca de su novedosa expresión.
El encuentro con Antonio Gavidia, es uno de esos que, en la historia, se rompen los
paradigmas, grandes o pequeño; de mucha importancia en todo el mundo, o simplemente
reducidos a espacios geográficos; o en determinadas materias de la cultura; pero que
suscitan un cambio.
El joven Gavidia, estaba en un espacio cultural reducido en cuanto ser aceptado como
un investigador laboratorista de los efectos de las sílabas que puedan ser trasplantadas de
un régimen sintáctico y tónico de una lengua que tiene su propia naturaleza glótica y un
proceso natural de transformación, hacia otra cuyo régimen está protegido por la cultura
literaria con mucha fuerza, pero que en su estructura natural se encuentran las bases con
flexibilidad suficiente que, permiten la asimilación de otra estructura. Y sin romperse, ni
una ni la otra, crean un efecto novedoso, singular, armonioso y fónico. Laboratoristas de la
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Rubén Darío No. 3
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lengua creando explosiones musicales. Un Big Bang, cuya luz se entendió en el universo de
la poesía española, en la lengua castellana y cuyos ecos, perduran en el espacio infinito de
la cultura.
Gavidia, busca las tonalidades del Alejandrino antiguo; la forma del francés de ese
momento, y las del castellano, somete a prueba y error por medio de acentos y ritmos las
estructuras del verso, para dividirlo en dos hemistiquios y explora ritmo y sonoridad con
un espacio silábico mayor.
Darío tenía una cultura universalizada. Un léxico amplio y recursos culturales e históricos
para ser expresados; con la ventaja quizás, para muchos, puesto que, a su primera juventud,
- de acuerdo al testimonio de Contreras-, leía y hablaba muy bien en francés. Cuando Gavidia
le presenta sus observaciones, entre el Alejandrino francés y el que, ya tenía ensayado, Darío
no se sorprende por la imposibilidad de lograrlo, sino, por la versatilidad del castellano, y
que, encontrando su punto de inflexión, con un adecuado manejo de sílabas, se lograba lo
que mecánicamente se ejemplificaba con Garcilaso de la Vega y Francesco Petrarca.
Darío se convence a primera vista, al sonar y probar las rítmicas sílabas y concebir el
cambio. Se llegaba a una nueva visión de la poesía castellana, rompiendo los paradigmas
anteriores, engalanando la poética de Berceo, de Garcilaso, Góngora y Quevedo. ¡Eran dos
jóvenes! Si solamente se observa a Darío desde sus descuidos, sus aspiraciones díscolas, y
no se concibe, con la atención en esos detalles que le estaban presentando. En detenerse a
escuchar con sumo interés el “experimento” de Gavidia.
Hubo mucha distracción en las calles, amigos, tragos, fiestas, muchachas bonitas.; pero no
se detuvo. Dio atención, consciente o inconsciente, no se sabe. Los resultados a 140 años,
son la realidad objetiva, que lo llevaron a la cima de la lengua, atendiendo con paciencia e
interés únicos, la explicación de otro joven como Gavidia. Se desconoce al espíritu dariano,
al genio, espíritu sideral que se distraía de momento, pero que pudo contemplar la gloria de
su vida en poco tiempo. Gavidia fue el que descubre la veta, pero no tiene las herramientas
para explotarla. Eso hizo la diferencia en la historia de literatura. Darío tenía la piqueta para
extraer las joyas que estaban en las vetas de las Galias.
***
Comprensiblemente los jóvenes salvadoreños se mantenían entusiasmados por la retórica
y los ciclos largos de las oraciones en la prosa; además de concebir la visión individualista;
otra idealista donde anegan la humanidad, la patria y la mujer. Un sentido filantrópico
los envuelve, así también un sentido místico. Un ejemplo de lo último será Bernal. Era
difícil para Gavidia competir en credibilidad con el viejo maestro español que ilustraba a
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los jóvenes poetas, romper ese paradigma no era fácil, puesto que no se sustentaba en la
persona solamente, sino en toda una escuela en boga en El Salvador, aunque en decadencia
en Europa.
Bernal era un laureado, admirado, aclamado, pero sus inclinaciones espirituales no se
contentaban con la poesía, ni con los halagos; decidió tomar los hábitos y fue un escándalo
en el medio de sus amigos escritores y poetas, de tal suerte que el mismo Darío escribió
un soneto, donde en forma expresa define su posición, y era un jovencito, pero demuestra
mucha madurez frente a la decisión de Bernal.
“Bernal ya es Sacerdote, - ¡Desgraciado!
Bernal ya es Sacerdote. - ¡Qué espantoso!
En labrarse su ruina, ¡qué afanoso!
En huir de sus laureles, ¡qué porfiado!
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Rubén Darío No. 3
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que no se presentó agüitado16 era más bien un cachimbón17 casi todos los que se acercaron
fueron verdaderos cheros18, y lo demostraron cuando cayó en desgracia.
En principio sintió lo que le había dicho en su carta a Francisco Castro, pues estaba en el
Cielo.
El tiempo del cielo se le acortó, se entiende que día y noche pasaba en actividades. ¿Cuáles
fueron los errores que cometió que para dejar de ser favorecido por el Presidente Zaldívar?
Estos errores se inician, con la propia confesión de Darío muchos años después en su
autobiografía.
“¿Qué pícaro Belcebú hizo en las altas horas, que me levántese y fuese a tocar
la puerta de la bella diva que recibía altos favores y que habitaba en el mismo hotel
que yo? Nocturno efecto sensacional, desvarío y locura. Al día siguiente estaba yo todo
mohíno y lleno de remordimientos. La cara del hotelero me indicaba cosas graves,
y aunque yo hablara de mi amistad presidencial, es el caso que mis méritos estaban
en baja. A los pocos días, los quinientos pesos se habían esfumado y recibía la visita
de quien me los había traído. Dijo yo: - “Vienen otros quinientos pesos”- “Joven – me
dijo con un aire muy serio y conminatorio. - “Aliste sus maletas y de órdenes del señor
presidente, sígame. Lo seguí como un corderito.
“Me llevó a un colegio que dirigía cierto escritor, el doctor Rafael Reyes. Oí que
el terrible funcionario decía al director: “Que no lo deje usted salir a este joven, que
lo emplee en el colegio y que sea severo con él.” Dije para mí: “Estoy perdido” Pero
el director era hombre suave, insinuante, con habilidad indígena, culto y malicioso, y
comprendió qué clase de soñador le llevaban” (..) En tal prisión estuve largos meses,
hasta que un día, también por orden presidencial, fui sacado para algo que señaló en
mi vida una fecha inolvidable: el estreno de mi primer frac y mi primera comunicación
en el público.”
“El presidente había resulto que fuese yo – verdad es que ello era honroso y
satisfactorio para mis pocos años- el que abriese oficialmente la velada que se dio en
celebración del Centenario de Bolívar”
Se entiende que, en algún lugar, fuera hotel o casa de familia, fue donde estuvo para
prepararse para escribir la “Oda a Bolívar” si recurrió a libros o sencillamente con todo lo que
sabía de estructuras, de métricas, ritmas, acentos y rimas; además de alguna y significativa
16 Jerga salvadoreña que significa sentirse apenado o tímido.
17 Alguien que sabe hacer bien las cosas.
18 Buenos amigos.
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No. 3 Rubén Darío
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visión sobre el libertador Bolívar, inteligentemente, crear una composición que estuviera al
nivel de la pomposa celebración y tenía que quedar bien, tanto con él mismo como con el
Dr. y Presidente Zaldívar.
Fue llevado de prisa (Cañas. D) a un establecimiento de primera categoría que era
el preferido por la culta, selecta y exigente clase social de poder en San Salvador. Este
establecimiento de la firma “Blanco y Lozano,” pero al no haber de la talla del joven, se
dirigieron a la sastrería que confeccionaba los trajes para el almacén, un viejo sastre que se
había reestablecido en 1870, don Pedro Alfonso Viaud19. El sastre de ministros, diputados,
senadores y Presidentes.
El 24 de Julio de 1883, el joven poeta Rubén Darío, se presenta ante un público selecto,
distinguido y culto, personeros de gobierno, diplomáticos y sectores de la sociedad
salvadoreña y lee: “Al liberador Bolívar” Poema de cincuenta y una estrofas de versos
heptasílabos combinados con endecasílabos, cuyas rimas se entrelazan: 1-3/2-4/4-5,
primero con tercero, segundo con el cuarto y cuarto con quinto. De acuerdo al tono y a la
estructura es una oda pindárica, pues mantiene: Estrofa, Antistrofa y Epodo20, en la primera
se especifica el tema; en la segunda presenta el nudo y al final, presenta el cierre; pero de
acuerdo a la métrica utilizada por Darío, no hay ninguna duda que se trata de una Silva21.
En la Estrofa pindárica presenta Darío las características considerables de la figura
de Bolívar, con una expresión ampulosa buscado inclinar al lector o al escucha sobre las
calidades de Bolívar para muchos olvidadas y que el tono representara la intensión del
Presidente Guzmán Blanco y las sugeridas por el Presidente Zaldívar.
La primera “Estrofa” o parte del poema compuestas de 16 estrofas castellanas, Darío
asegura que Bolívar es:
1. Titán de la Victoria
2. Cóndor Andino
3. Genio divino
4. Gigante que anonada
19 Don Pedro Alfonso Viaud, (¿1820 – 18?) contrajo matrimonio con Asunción Mercedes Guzmán, (¿1820?), y
procrearon dos hijos: Ernesto y Pedro Alfonso ambos Viaud Guzmán. Ernesto se casó el San Salvador con Adalguisa
Cipriana Gasteazoro Bustamante, el matrimonio duró cuatro años, y la viuda se casó con don Pedro A. o sea con su
cuñado. En 1883, cuando en el negocio le diseñan y confeccionas el Frac a Darío, don Pedro tiene 63 años de edad. Se
desconoce la fecha del matrimonio de don Pedro Alfonso Viaud y la edad de su muerte, pues sus hijos nacieron en el
84 y 87 respectivamente. Cuando llega Darío habrá tenido 63 años, y tuvo sus hijos, muy mayor. A los 67 y 70 años.
20 En la poesía griega y latina, combinación métrica compuesta de un verso largo y otro corto.
21 La lira es una estrofa de cinco versos de siete y once sílabas rimados en consonante distribuidos así: a7, B11,
a7, b7, B11. La introdujo a principios del siglo XVI Garcilaso de la Vega, que le dio el nombre.
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5. Héroe gigante
6. Sol fecundo en la paz.
7. Radiante águila altanera.
8. Semi-dios
9. Jefe probo
10. Héroe invencible
11. Gran Guerrero
12. Paladín sereno
13. Héroe invito
22 CHARLES D. WATLAND, Poet Errant: A Biography of Rubén Dario. (New York: Philosophical Library, 1965).
En 1953 Charles Dunton Watland, terminó su tesis doctoral titulada “The literary Education of Ruben Dario: An
Examination of the Extent and Nature of His Literary Culture to Period of Azul... (1888)”. La traducci6n española de esta
tesis, La formación literaria de Rubén Darío, fue hecha por Fidel Coloma González y la publicó la Comisión Nacional
para la Celebración del Centenario del Nacimiento de Rubén Darío en 1966. Con aquella tesis, el profesor Watland
brindó a los estudiosos de las letras hispanoamericanas una documentaci6n valiosa sobre las primeras lecturas de
Rubén Darío. El autor siguió, paso a paso, el registro de los escritores ledos por Darío hasta la aparición de Azul, en
1888, y nos presentó pruebas detalladas y comprobables de las diversas influencias literarias que se manifestaron en
las primeras obras darianas. Así, la tesis del profesor Watland nos dio una idea muy precisa del amplio conocimiento
del poeta estudiado. Demuestra que Darío no fue un tipo de vate simplemente inspirado e inculto al modo romántico.
Charles D. Watlan, estuvo en Nicaragua para la realización del Centenario en 1967, fue uno de los expositores con “Su
prosa elemento indispensable para comprender al hombre en Rubén Darío” La conferencia fue realizada en el Salón
de Actos del Instituto Nacional de Masaya, el 19 de enero.
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clásicos23 y por consiguiente, el poema “Al libertador Bolívar” es el resultado de un cerebro
privilegiado en información y creatividad, fundamentos necesarios para llegar a ser lo que
Darío es hoy.
Díaz Lacayo, indica que hay una posibilidad que Darío se haya inspirado en un Ensayo que
escribió el Célebre maestro y prócer del liberalismo americano, Don Juan Montalvo, “Los
héroes de la Emancipación de la raza hispanoamericana24” Montalvo, a quien Darío exaltará,
pudo haber influido mucho en la realización del poema a Bolívar por la adjetivación que
Montalvo utiliza, comparaciones, y tono de exaltación hacia el reconocimiento; veamos a
Montalvo:
“Llamábase Bolívar ese americano; el cual sabiendo al fin para lo que había
nacido, sintió convertirse en vida inmensa y firme la desesperación que le mataba. (..)
“¿Qué nombre tiene ese ofrecer la vida sin probabilidad ninguna de salir con el intento?
Sacrificio; y los que se sacrifican son mártires; y los mártires se vuelven santos; y los
santos gozan de la veneración del mundo.” (..) “Nuestros santos, los santos de la libertad,
santos de la patria, si no tienen altares en los templos, los tienen en nuestros corazones,
sus nombres están grabados en la frente de nuestras montañas, nuestros fríos respetan
la sangre corrida por sus márgenes y huyen de borrar esas manchas sagradas.” (..)
“En esto es superior el héroe americano a los grandes hombres antiguos y modernos;
ninguno se ha visto en el duro trance de haber de rendir a sus compañeros de armas
al tiempo que el enemigo común cerraba con unos y otros.” (..) “Alejandro no hubiera
llevado adelante sus conquistas, si sus capitanes le hubieran disputado la primacía; César
no hubiera subido en carro triunfal al Capitolio, si entre sus conmilitones se contaran
ambiciosos del mando, envidiosos de su gloria. Napoleón mismo no experimentó la
ingratitud de sus tenientes sino cuando los hubo puesto sobre el trono: en tanto que ese
monstruo se iba tragando el mundo, todos le obedecían y servían de buen grado.” (..)
“Aquiles, a Héctor no se les quiere; se les admira, a Napoleón se le teme: A Washington
se le venera; a Bolívar se le admira y se le teme.” (..) “En ocasión tan grande como la
libertad de un mundo, el protagonista del poema no ha de ser amable; ha de ser alto,
majestuoso, terrible; feroz no, no es necesario; cruel no, no es conveniente; pero firme,
grande, inapeable, como Bolívar.”
Pero Darío es de síntesis y su exaltación tiene que ser escueta por la estructura de la Silva.
23 Charles D. Watlan cree que Darío había leído entre otros a: Cicerón, Virgilio, Horacio, Juvenal, a los clásicos
españoles a la mayoría de los españoles del siglo XVIII a los americanos como Máximo Jerez, Juan Montalvo, Andrés
Bello, Heredia Batres Montufar, y Olmedo. Europeos como René de Chateaubriand, Cormenín, Gerardín, Mirabeau,
Litré, Milton, y Byron.
24 Sociedad Bolivariana del Ecuador- abril 3 de 1936 – Publicación Imprenta Nacional, Quito. Juan Montalvo.
Simón Bolívar.
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Rubén Darío No. 3
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¡Salve Cóndor Andino
que al Chimborazo arrebató su llama!
¡Salve al genio Divino
que calmó el torbellino
en medio del hervor de Torquemada.
(..)
De luz la cien ceñida,
por el sol de la gloria abrillantada
atravesó la vida:
¡Gigante que anonada
con el rayo potente de su espada!
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Rubén Darío de 16 años estaba manejando inteligentemente la psicología del Dr. Zaldívar
y todo su protocolo e invitados. Instintivamente supo manejar todo aquello para que le
conviniera, a su inteligente interés, puso en servicio su talento, conocimiento y numen.
Hoy, Rubén Darío es amado, laureado, aclamado, celebrado; de don Juan Montalvo, la
ingratitud del liberalismo americano, lo lanzó a una bodega de iconos ignorados, y Bolívar,
su nombre hoy, no se asociaba, a la Libertad. El valor de su nombre se había devaluado, y
era necesario que, un Presidente como Antonio José Ramón Guzmán Blanco, conocido como
el Ilustre Americano que levantara su imagen, pues para el Centenario, su nombre apenas
sonaba en el sub continente, que liberó. A tono con ese interés estaba el Dr. Gavidia en El
Salvador.
En la tercera parte o Epodo, Rubén Darío supera al biógrafo del que he hecho mención
antes, y del mismo Juan Montalvo Fiallos. Ambos, se limitan a ver la proyección de Bolívar
hacia el futuro, y aunque, Montalvo es generoso y enjundioso en su escrito, fino experto
para llevar hasta nuestros ojos figuras maravillosas de Grecia o Roma, con las virtudes
o indignidades para comprarlas con los políticos, dictadores o militares de su época, no
vislumbra un futuro en América con un Bolívar con un brazo alzado y una mano vigorosa que
sostiene una espada victoriosa “como un rayo” y las insidias de los enemigos de la libertad e
independencia, tanto dentro como fuera de los países de América.
Darío visionario hace una advertencia paulina, lanza un anatema sobre cualquiera que
lleve a un pueblo por una ruta equívoca, a quien lo lleve a peleas y luchas fratricidas; mil
veces anatema los que arrebaten la paz; y, arranque de las manos los instrumentos de trabajo
y entregue un arma.
Así lo expresa:
Pero maldito sea
Quien, al pueblo mostrando falsa egida
lo empuje a la pelea
y lo arranque la vida
en medio de la lucha fratricida.
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Rubén Darío No. 3
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Cuando finalizó el evento, Darío recibió un premio en efectivo por su trabajo que no
solamente sirvió para las honras al Libertador, sino, para las suyas propias, pues deslumbró.
Los aplausos fueron apoteósicos.
Eso fue un gran redito para el futuro que jamás se imaginó después en el mismo país
que le sirvió de escuela y prueba de su talento. La notica de su éxito en El Salvador, muy
comentada en los círculos donde se le estimaba y admiraba. Hoy, eso a lo mejor, no tendría
trascendencia, como lo logra un futbolista por un gol, o un boxeador, por un Knock Out. A
cuantos le importa el premio a un escritor.
Esa es la realidad de la evolución cultural. Qué importancia tiene para un estudiante saber
que Darío estuvo en El Salvador, y que, de rebote, se dé cuenta que escribió una Oda a Simón
Bolívar. La información debe de estar constituida y conducida por la relación objetiva del
caudal de cultura, capacidad, e inteligencia de un joven de 16 años, cuyos poemas en general,
estaban por encima de los más laureados de Centro América. La capacidad de lectura y
retención; la de apropiarse de la belleza y plasmarla en el marco de los metros establecidos
por la Lengua Castellana, debe ser admirada. Darío no solo es piedras preciosas, cisnes y
princesas.
Pero, Darío dice algo muy interesante con relación a sus recuerdos: “Aquí se produce en mi
memoria una bruma que me impide todo recuerdo. Solo sé que perdí el apoyo gubernamental.
Que anduve a la diabla con mis amigos bohemios y que se enamoré ligera y líricamente de una
muchacha que se llamaba Refugio”
Por supuesto, la historia no es tan austera, como él la cuenta, tampoco como ha sido
expuesta por sus mejores biógrafos. El joven y talentoso poeta que había logrado desde
los 15 años rodearse de los recientes entusiastas por las letras, y utilizó el tiempo desde
su llegada al Gran Hotel, y tres meses más con el Dr. Rafael Reyes en el instituto enseñando
gramática y leyendo poemas. También, muy díscolo por el cielo que se había encontrado,
no midió consecuencias en sus acciones, sobre todo, cuando los nepentes hacían estragos.
Se llenó de amigos, indudablemente; como hubo ojos que se interesaron por su talento, y
cometió una imprudencia terrible. Según Carlos Cañas Linarte, sucedió lo siguiente.
“Darío, quizá en estado de embriaguez, manifestó su apoyo al movimiento
revolucionario que estalló en la ciudad de Santa Tecla, a las 02:00 horas del lunes
16 de abril de 1883 y de cuya dirección se culpó al doctor Francisco Dueñas –
exmandatario residente entonces en la ciudad californiana de San Francisco- y al
general ahuachapaneco Francisco Menéndez.
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No. 3 Rubén Darío
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El amago de revolución fue frustrado y aparte de las consecuencias que sufrieron los
alzados, Darío, comenzó a sufrir el abandono del protector. El Dr. Zaldívar se ocupó de su
nueva oportunidad presidencial y no estuvo interesado en el joven nicaragüense. Quedó en
la calle, y ahora comenzó a ver la otra parte que le había dicho a Francisco Castro: El infierno.
Claramente buscó apoyo, había sido muy bienvenido por muy buenas familias entre ellas la
del General Luciano Hernández, que tramitaba una beca hacia Francia, y que el beneficiado
de ella era el joven Poeta Nicaragüense, por supuesto, que esta no había salido de la noche
a la mañana, y que, en esas conversaciones con gente de poder, Darío pudo haber contado
lo acontecido con su ilusión de estudiar en Europa y cómo se vio frustrado su deseo; tenía
esa facilidad de contar muchas de sus intimidades. Sin embargo, quizá por cantos de sirena,
y su interés y de quienes lo necesitaban, como lo hicieron los políticos liberales de León, se
embarcó en una odisea que terminó en un naufragio.
“el doctor Zaldívar en otra de sus reelecciones, dejó desprotegido a Darío, debido
a que éste se unió con el futuro médico Hernández Blanco para atacar al gobierno
mediante el periodiquito El Microscopio, que ambos dirigían en San Salvador y cuyo
título derivaba de su intención de examinar, con visión casi clínica, los más pequeños
detalles de aquella gestión gubernamental marcada por el despilfarro de los caudales
públicos. El único tiraje de ese medio impreso fue requisado por las autoridades
policiales. Eso dio al traste con la beca hacia la capital francesa, tramitada para
Darío por el general Luciano Hernández mediante oficios dirigidos al Ministerio de
Instrucción Pública salvadoreño.
Este pasaje es el que Darío quedó velado por una “bruma” en su autobiografía. ¿Qué
sucedió después? Buscar solo la razón de existir en El Salvador. Una peste de viruela le
tocó vivirla como un vagabundo en las calles, y con fiebres altas, y alcoholizado; fue llevado
a un hospital militar, y al poquísimo tiempo, lo sacaron, sin haberse restablecido. Era un
apestoso.
“pero fue sacado por los galenos de turno, que consideraron que aquel
establecimiento no era un lazareto varioloso y que Darío propagaría aquel morbo
entre la población hospitalizada.”
Darío muy bien recuerda que sucedió al verse abandonado.
“se me aisló en una habitación especial y fui atendido, verdaderamente como si
hubiera sido un miembro de su familia, por unas señoritas de apellido Cáceres Buitrago.
Me cuidaron, como he dicho, con cariño y solicitud y sin temor al contagio de la peste
espantosa. Yo perdí el conocimiento, viví algún tiempo en el delirio de la fiebre, sufrí
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Centroamericano
Rubén Darío No. 3
En Centro América
todo lo cruento de los dolores y de la enfermedad; pero fui tan bien servido que no
quedaron en mí, una vez que se había triunfado del mal, las feas cicatrices que señalan
el paso de la viruela”
La historia es más compleja, puesto que un abogado periodista, Alberto Luna que conoció
del joven poeta que había sido aplaudido por centenares de invitados en el Teatro de San
Salvador, se ocupó de él, pues hubo prensa oficial e independiente que se interesó del evento
del centenario, que fue noticia en una sociedad con un número reducido de interesados, así
como de lectores. Ese periodista lo apoyó.
Las sociedades en el siglo XIX, eran muy bien marcadas en capas sociales, una situación que
comenzaban a definir, sus “déspotas ilustrados,” el tránsito entre los estamentos coloniales,
hacia la estratificación de clases. Los gobiernos salvadoreños, promovieron la cultura, entre
ellas la promoción musical; el teatro.
El periodismo fue abundante, revistas literarias. El periódico “La República” los lectores
podían leer temas históricos y novelas por entregas, ejemplo, “Doña Perfecta” de Benito
Pérez Galdós. El periódico se anunciaba como “político, literario y de anuncios.”
Una particularidad fue conseguir a los mejores maestros del área, y llevarlos a sus
instituciones educativas y universidad. El joven Darío había sido noticia indudablemente.
El Dr. Alberto Luna, era un investigador, historiador, 11 años mayor que Darío; además
contó con el apoyo de otro abogado el Dr. Juan Gomar Rocha, que asistió de su propio peculio
los gastos. Por consiguiente “se le aíslo en una habitación”. Esto fue en Santa Tecla. Fue llevado
de San Salvador hasta, la vecina ciudad. Fue cuidado por la familia Cáceres Buitrago.
“Un día, en momentos en que estaba pasando horas sin apoyo de ninguna clase,
viviendo a veces en casa de amigos y sufriendo lo indecible, me sentí mal en la calle. En
la ciudad había una epidemia de viruela. Yo creí que lo que pasaba sería un malestar
causado por el desvelo; pero resultó que, desgraciadamente, era el temido morbo. Me
condujeron a un hospital con el comienzo dela fiebre. Pero en el hospital protestaron,
puesto que no era aquello lazareto, y entonces me llevaron puesto que no era aquello
un lazareto; y entonces, unos amigos, entre los cuales recuerdo el nombre de Alejandro
Salinas, que fue el más eficaz, me llevaron a una población cercana, de clima benigno,
que se llamaba Santa Tecla. (..) “Me cuidaron como he dicho, con cariño y solicitud y sin
temor al contagio de la peste espantosa. “
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Centroamericano
No. 3 Rubén Darío
En Centro América
Debe aclararse algunos aspectos de esos cuidados de la familia Cáceres-Buitrago.
Se había trasladado a Santa Tecla el ex mandatario nicaragüense don Pablo Buitrago y
Benavente, (1808- 1882), casado con una sobrina, María de la Cruz Mayorga Buitrago, hija
de su hermana, Francisca Asunción Buitrago y Benavente.
Al tomar el estado matrimonial doña Francisca Asunción, con Fulgencio Díaz de Mayorga y
Arrieta, se vincula a la familia de los Díaz de Mayorga de donde viene Rubén Darío en dos ramas.
Esa familia era muy importante en San Salvador y mucho más en Santa Tecla, donde de
acuerdo a los textos de historia de la ciudad, se puede leer que el “florecimiento de la ciudad se
debó a la familia formada por Vicente Sol Buitrago y Victoriana Buitrago Valenzuela, de donde
procede la familia Sol25 de El salvador.” Por el lado de la familia Cáceres, eran propietarios de
una Botica de Cáceres, en la pequeña ciudad de Santa Tecla, y se decía, “Sucursal de la muy
acreditada farmacia de los Señores M. Rivera & Hermanos de S. Salvador, frente al costado sur,
de la Iglesia de la Concepción.” Don Manuel Sol había estudiado medicina en Nicaragua y su
hijo Apolonio se casó con Victoriana Buitrago, se radicaron en El Salvador y exactamente en
Santa Tecla, después del terremoto de 1873, e instalaron un negocio llamado: “Farmacia y
Droguería de M. Sol.” Se puede concluir, que los sucesos que el poeta menciona en su libro
autobiográfico, no son inconexos, ni fortuitos.
Esa estadía en Santa Tecla, podría entenderse el porqué, de los cuidados tan esmerados, lo
hicieron sentirse muy amado. Había en él, una necesidad muy profunda de sentirse amado,
y cualquier manifestación de tal naturaleza que sitiera o percibiera, lo trasformaba, y se
manifestaba tal sentimiento en lo que podía hacer: poemas.
Aroma puro y ámbar delicado,
Miel sabrosa que liban las abejas,
Lo blanco del vellón de las ovejas,
Lo fresco de las flores del granado;
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Centroamericano
Rubén Darío No. 3
En Centro América
Fruición de gozo, manantial de vida,
Reflejos de divinos luminares,
Pasión intensa en lo interior nacida;
Como se ha dicho antes, uno de sus promotores para que llegara a El Salvador fue el poeta,
diplomático, políglota, escritor y periodista, Román Mayorga y Rivas, que había llegado de
12 años a ese país, y se había quedado a vivir e hizo su vida, y se congregó con los jóvenes
que admiraban al español que promovió en romanticismo de “engolado retoricismo, una
hipertrofia sentimental que dura largo tiempo.” Hasta la llegada del Modernismo que abrazó
Mayorga Rivas, en su retorno a El salvador en 1895, pues se había regresado a Nicaragua
por algunos años.
Román reconocida figura en El Salvador y en Nicaragua, su padre fue Cleto o Anacleto
Mayorga, un político de los liberales de León que participó en la contienda a la par de
Walker en contra de los liberales de Granada. Un estudio de la Universidad de Duke27, hace
un comentario muy interesante:
“Y si Cleto Mayorga lloraba a su medio primo, eso no disuadía su continua lealtad
a Walker. Mateo Mayorga descendía del lado legítimo español de la familia Díaz de
Mayorga. Cleto Mayorga, por contraste, representaba el lado negro ilícito de la familia.
Mientras que la familia de Mateo representaba a la élite de León. Cleto provenía del
barrio de san Felipe de su ciudad.”
Pues se trata de las diferencias por el color de la piel, la cuna, los recursos y la toma de
bandos políticos con los cuales se sentía representado. Su primo Mateo Mayorga, político de
los liberales granadinos, conocidos como “Legitimistas” fue fusilado por William Walker, al
hacerlo responsable de un atentado a una embarcación que llevaba pasajeros que cruzaba
del Atlántico al pacífico, usando como vía segura, el Rio San Juan y el Lago de Nicaragua,
utilizando un corto recorridos en diligencias del puerto lacustre “La Virgen” hacia el puerto
26 R. D. O. C. Pág. 141- 1882 – El Salvador. Poema: El Cantar de los Cantares.
27 “And if Cleto mayorga mourned his half-cousin, it did not deter his continuing allegiance to walker.
Mateo Mayorga descended from legitimate Spanish side the Díaz de mayorga family. Cleto Mayorga, by constrast,
representated the illiitimate black side of the familiy. While Mateo´s family representated the elite of Leon. Cleto
hailed from the barrio of san Felipe.”
Patina 189 Blacks and Blackness in Central América -Between Race a Places- Editado por Lowell Gudmundson,
Justin Wolfe. - Duke universyte Press 2010
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No. 3 Rubén Darío
En Centro América
marítimo de “San Juan del Sur”. Por supuesto, que el Ministro Mayorga, no estaba en ningún
plan de tal naturaleza, pero el filibustero tenía que dar una muestra de fuerza a la población,
así como de magnanimidad. En esa muestra de ser generoso, sacó de la cárcel en la ciudad
de Granada a Cleto Mayorga.
La primera parte, ha servido para orientar estas situaciones de la antropología política y
cultural general de León, que indudablemente, no era exclusivo de esa región en Nicaragua,
tampoco en el resto de las Repúblicas que un día fueron parte de la colonia española. Se
puede advertir, por consiguiente, que había esa elasticidad en tiempos de paz, y que permitía
a todos los miembros de la sociedad participar de un estado funcional, sin embargo, no se
puede dejar a un lado que los sentimientos o resentimientos se acumulan en el transcurso
del tiempo y en una oportunidad, escapan por medio de una acción que generalmente es
de orden político. Román Mayorga tenía una ventaja muy importante al llegar a El Salvador,
puesto que se entiende que, si llega a los 12 años, es porque hay conexiones familiares o
políticas que permiten su estadía.
Estaban vivos decenas de hombres que estuvieron involucrados en la Guerra Nacional, y fue
un presidente salvadoreño con la aceptación del Dr. Patricio Rivas que se realizó un acuerdo
que permitió la presencia de las fuerzas militares de centro américa para la expulsión de
Walker. Román Mayorga era nieto del Dr. Patricio Rivas, ex Presidente de Nicaragua un héroe
incomprendido a la fecha, pues por su capacidad y visión permitió la llegada de las fuerzas
centroamericanas, y no se opuso al Pacto del 11 de septiembre de 1856, como tampoco al
gobierno binario aun cuando era el Presidente reconocido por los gobiernos del istmo. Todo
por la verdadera paz y reconciliación.
Las relaciones de grupos familiares en Centro América, se profundizó después de la llamada
Independencia, y más aún, cuando se realizaron todos los movimientos revolucionarios en
cada provincia, promovidos por los grupos hegemónicos, por la separación de los Estados,
o por la unificación de los m ismo en otro. Todo este incide en la niñez y primera juventud
de Darío, porque es una relación irrenunciable del entorno su historia, y antropología social
y política. Esas relaciones de estado, de políticos, escritores, militares y familiares fueron
una realidad en la vida del poeta. Su viaje a Chile y su primer matrimonio, están vinculados
a esa relación histórica, política y social de su medio. Se pude ver con claridad como las
relaciones de familia en el istmo eran una realidad, así como la solidaridad del liberalismo
y la masonería.
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En Centro América
Don Pablo Buitrago y Benavente28, había sido invitado a la inauguración del Parque
Morazán, en San Salvador. Ironías de la vida, pues cuando murió fusilado en Costa Rica el
Centro Americanista, don Pablo hasta bailó, y declaró fiesta nacional, pues había una razón
suficiente para al menos, sin celebrar la muerte per se, tener la tranquilidad que ya no se
prestaría a invadir Nicaragua para retener Costa Rica los territorios de Nicoya y Guanacaste,
y terminar el reclamo pendiente de Nicaragua. Don Pablo era para entonces Director de
Estado.
La fiesta cívica ocurrió el 15 de marzo de 83, en honor al patriota y fue comisionado don
Pablo para la representación de Nicaragua, en tal evento, se pronunció admirando las Glorias
del Gran unionista, y fue el último discurso que realizó, para entonces tenía 75 años. A los
pocos días el 22 de junio del mismo año, muere29.
¿Habrá tenido conciencia de todo esto el mismo Darío? Es posible que no. Su trabajo
autobiográfico, visto desde otro ángulo, permite dudar.
Verdaderamente hubo una “bruma” que le impedía recordar muchas situaciones de las que
vivió. Los recuerdos emocionales se modifican con el tiempo. Si avergüenzan o trastornan,
mejor se esconden. Es difícil recordar. Con alguna probabilidad de pensar en las situaciones
que vivió en esos años, era mejor, no revivirlos, pues causaba vergüenza o dolor.
28 Nota del autor: En el Grupo denominado “Foro de la Controversia,” asistía el Sr. Alfonso Llanes, hijo de un
conocido industrial nicaragüense y además compositor: Alfonso Llanes Aguilar. Nos informó en conversación aparte
que la Famil1a Llanes debería ser llamada Buitrago, porque don Pablo Buitrago, conoció a la hermana de un clérigo
que estaba en San Juan del Sur, llamada María Llanes, y que, con ella, don Pablo procreó uno o dos hijos varones, “que
es donde viene mi familia” – Manifestó que la familia Sol de El Salvador era parte de la familia Buitrago. Esto animo a
la investigación, que nos sirve.
29 El Diario oficial de El Salvador, publicó el 25 de julio del 82, un discurso oficial por la muerte del Centro
Americanista, el patriota; y el valioso conductor de la juventud salvadoreña, al polemista y profesor de la Universidad
de El Salvador. Puede encontrarlo en el No, San Salvador. Tomo, No. 13 martes, 25 de Julio de 1882 No. 163
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Azul
1888
REGRESO A El SALVADOR
………………………………………………………………………………
1889
El celebrado y joven poeta, ha tenido muchas dificultades en Santiago de Chile y en
Valparaíso. Su inserción en la sociedad chilena fue relativamente un éxito, pues no dejó de
influir en que fuera relativo. Su carácter muchas veces díscolo, le creó algunas dificultades.
Sin embargo, lo que se puede considerar como victoria, es su estancia en si en ese país
reconstruido por la migración que le permitió el desarrollo de sus más sobresalientes
capacidades. Es Chile donde puede abrir el baúl de conocimientos, juntarlos con las más
variadas estimulaciones, tanto así, como del medio cultural chileno, la lectura de primera
mano de los escritores franceses, un reacomodo de su cultura en los hábitos, la disciplina
europeizada de los chilenos, el salto cualitativo de un periodismo de provincia al de una
metrópoli exigente. Darío se había ganado un premio con el “Canto Épico a las Glorias de
Chile” que le permitió ser exaltado por el espíritu patriótico chileno. Y luego la obra genérica
del Modernismo: Azul. Su triunfo no ha sido social. Es poético y trascendente.
Lleva a su regreso a Nicaragua, en su maletín de fino diseño sus mejores apuntes, la
carta de don Juan Valera, por su libro, “Azul,” y que reproduce en el diario “La Tribuna” de
Santiago, la primera colaboración para “La Nación” de Buenos Aires, un envío con fecha
del 3 de febrero, y que será publicada el 3 de marzo. También, los últimos, y sus mejores
recortes de periódicos. viste un traje tan elegante, como el mejor. Tiene 23 años de edad, y
se ha convertido en el Maestro de la Lengua Castellana.
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No. 3 Rubén Darío
En Centro América
El vapor tiene su proa rumbo norte, hacia el trópico. Queda a sus espaldas la “Cruz del Sur”
y hace un recorrido por aquella mar del Pacífico. Atrás la bahía de Valparaíso, y recordando
que un día el General Cañas le auguró un mejor porvenir. Pudo ver en Santiago el trazado de
las calles y el “Cerro de Santa Lucía” las obras de don Antonio Vicuña Makena. La estatua de
Caupolicán hecha por su amigo don Nicanor Plaza
Dos sueños no pudieron cumplirse: ser un diplomático de Nicaragua en Valparaíso y
graduarse en Derecho en la Universidad de Chile.
El 9 de febrero de 1889, ha estado en Valparaíso, y se embarca en el “Cachapoal.” Sin
antes abrazar al que supo ser su amigo, Eduardo Poirier. El nombre del vapor le recuerda la
provincia que está ubicada al sur de la región metropolitana de Santiago. Es un barco que
simbólicamente en su cubierta lleva al hombre que le cantó a Chile, y agradecido lo lleva
rumbo norte; navega en sus aguas, y se recreará al pasar nuevamente por los lugares donde
se dieron las batallas navales que celebró en el Canto.
Llega a Nicaragua un 6 de marzo de 1889. Elegantísimo, baja del vapor. Es Corinto, el
puerto de Nicaragua por el Pacífico, y encuentra los rubores del trópico en el cielo con un sol
que pronto estará ubicado en el lugar del atardecer; y reflejará su disco dorado en las aguas
como una alfombra al hijo de Nicaragua que regresa.
Alegóricamente, su persona brilla, pues trae un resplandor de triunfos. Sus amigos le
esperan en su amada tierra leonesa, con los esplendores que brotan con sus rayos en las más
endemoniadas tormentas, y con los sonoros ronquidos de los volcanes. El calor de León, se
ha filtrado en su traje.
La calle de su casa está arrebatada por la comunidad que ha escuchado del triunfo del
joven poeta que, muchos conocieron desde su infancia. Su primera juventud. Una banda de
los mejores músicos. (E. Torres), se ha apostado tocando marchas de triunfo. No se queda
en la casa de su abuela Bernarda, le han preparado una habitación en el hotel del italiano,
que es el mejor de la ciudad.
Una fiesta de vinos y rosas, discursos lo más apoteósicos, en los que se disputan con
versos y prosas las mejores creaciones espontáneas en el arte de la improvisación. Darío
responde con elocuencia y magistral capacidad de lucidez para rimar. El contrincante es el
poeta Arguello (E. Torres)
***
Para el mes de marzo del mismo año. Darío el joven es uno más que deambula en las calles,
visitando y buscando alternativas. No esperaba que le fuera tan mal en su propia tierra. Lo
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En Centro América
obvio, es la realidad de la cultura del país; ya no es un niño que se pudiera contentar con una
invitación a una fiesta y sacarle provecho. Es un personaje, un laureado. La cultura nacional,
no tiene recursos para enfrentar un personaje de esa dimensión, y siente un aparente
desaire. Los periódicos no tienen la capacidad para remunerarlo. Con Darío o sin Darío,
venderán lo mismo.
Lo objetivo, es que no tiene salida. No puede quedarse con una cuota diminuta para un
colaborador de su talla. Los recursos de un diario local, no son los suficiente, para quien
ha logrado una gran transformación de sus hábitos, todos. ¿Pero, cómo sintió su llegada a
Nicaragua?
“Estoy de nuevo en la casa de mis primeros años. Otros devaneos han ocupado
han ocupado mi corazón y mi cabeza. Hay un apasionamiento súbito por una persona
por cierta bella persona que me hace sufrir con la sabida felinidad femenina y hay
una amiga, inteligente, graciosa, aficionada a la literatura; que hace lo posible por
ayudarme en mi amorosa empresa; y lo hace de tal manera, que cuando por fin, he
perdido mi última esperanza con la otra, entregada desdichadamente a un rival
más feliz, me encuentro enloquecido por mi intercesora. Esta inesperada revolución
amorosa se prolonga en la ciudad de Chinandega, en donde ¡desventurado de mí! Iba
a casarse el ídolo de mis recientes anhelos. Y allí nuevas complicaciones sentimentales
me aguardaban con otra joven, casi una niña; y quien sabe en qué hubiera parado todo
eso, si por segunda vez amigos míos entre ellos el coronel Ortiz, que hoy es general y
que ha sido vice –Presidente de la República no me facturan apresuradamente para El
Salvador. Lo que provocó tal medida fue que una fiesta dada por el novio de aquella a
quien yo adoraba y a la cual no sé por qué ni como, fui invitado, con el aguijón de los
excitantes diablos, y a pedido de no sé quién empecé a improvisar versos, pero versos
en los cuales decía horrores del novio, de la familia de la novia. ¡qué sé yo de quién más
¡Y fui sacado de allí más que de prisa!”
El Salvador se vuelve a convertir en el salvador del joven poeta por sus arrebatos y amorío.
Nuevamente con problemas de liquidez; el apoyo de los amigos retorna con pasajes y
dinero, pero esta vez, no es el joven díscolo, y precipitado ante las delicias que el mundo le
presentaba. Ya no está para deslumbrarse por un vino espumoso, y unos macarrones. Ni la
liviandad de una preferida de un presidente. Tiene ropa fina que lucir, equipaje de primera
para abordar un vapor.
***
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En Centro América
Nuevamente ha sido despedido en Corinto el pequeño puerto que días atrás le vio bajarse
del “Cachapoal”. Vuelva a ver las costas del pacífico de Nicaragua, Punta Cosigüina, y las
nubes como góndolas surgiendo al otro lado del truncado volcán. Entra a las aguas del
Golfo, plácidas como espejo y la quía del vapor arruga el manto azulado de las aguas. la
embarcación gira hacia el oeste, para llegar el puerto de “La Libertad.”
El 13 de mayo llega al puerto. Algunos periódicos han anunciado su llegada. Las trasmisiones
telegráficas con la lista de los pasajeros, llega a manos de los periodistas. Era habitual su
publicación en los medios. Obviamente, fue sorpresa que el joven poeta llegara nuevamente,
y del que ya se conocía su erudición y capacidad creativa, así como sus debilidades; sin
embargo, lo esperan con el nuevo lustre. Es el poeta que irrumpió el mundo de las letras
castellanas, y ha merecido el elogio de un monstruo de la crítica literaria en la península y
en América: Don Juna Valera.
Gobernaba para ese entonces el General Francisco Menéndez Valdivieso, liberal y un
ferviente unionista. Es imposible hablar de Darío en Centro américa, si no se le vincula
ideológicamente con el liberalismo Centro Americanista. Te tal manera que, su llegada
coincide con la política que está desplegando su gobierno, en abundancia de libertades y
ha entusiasmado al pueblo mayoritario salvadoreño que desde la independencia ha sido
ideológico y fiel a los principios unionistas. Sus luchas han sido heroicas. Sin embargo, el
desastre de Chalchuapa tiene una explicación, frente a la voluntad del General Justo Rufino
Barrios, de llegar con una ofensiva militar. No se discutían los ideales, sino el procedimiento.
Menéndez Valdivieso había logrado hacer una nueva constitución que tuviera como base
ideológica el liberalismo militante. Los diputados fueron electos en la que se consideró la
votación más libre de la historia de la república, “la fuerza pública no parece haber presionado
abiertamente a los lectores, para que votaran a favor del gobierno.”. El anteproyecto de
constitución otorgaba muy poco poder al Presidente; pero el artículo más polémico fue aquel
que garantizaba el derecho de sublevación del pueblo. Por consiguiente, el pueblo podía
exigir la renuncia a los gobernantes si desacataban las leyes fundamentales de la República;
en el caso de que no renunciaran al poder, entonces el pueblo podía ejercer legítimamente el
derecho de revolución. Como los constituyentitas desoyeron la sugerencia del mandatario,
fue liquidada la Asamblea. Un año posterior a este suceso, la nueva Asamblea Constituyente,
aprobó la nueva Constitución de El Salvador.
Durante la presidencia de Menéndez se le dio promoción a la educación, estableciendo
numerosas escuelas en pueblos y cantones. Fue una época en que se concedió abundantemente
de libros, mapas, cuadros murales, ábacos, colecciones del sistema métrico decimal, etc. El
ejercicio de la libertad de imprenta y la libertad de expresión del pensamiento se respetó en
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En Centro América
el país, como se decía en esa época, a la actual Libertad de Prensa y fue una demostración
de las grandes libertades.
El gobierno había impulsado la siembra del café, que durante su gobierno se había
incrementado a 100.00 quintales con relación al gobierno anterior30; había tendido de
vías ferroviarias; tenía en mente la unión de las Repúblicas del Istmo. El Salvador estaba
convirtiéndose en un República de libertades y solvencia democrática y económica.
Darío llega a San Salvador en un periodo de bonanza. Tomó rumbo a Santa Tecla, conoce el
camino hasta llegar donde se encuentra la familia Cáceres Buitrago, los emparentados con
Mayorga. Visitará a don Alejandro Salinas y es atendido por los amigos que había celebrado
y que quizá, le soportaron sus momentos de abundancia en los alcoholes; y que, sin duda
alguna, pensaron que llegaría muy alto.
Estuvo varios días, según don Edelberto Torres en la casa del Doctor Rubén Rivera. En
Sonsonate. Una casa de dos pisos, (Sequeira), “Desde un balcón esquinero del segundo piso,
al amanecer y por las tardes, Rubén contemplaba el paisaje tropical de la ciudad.” La ciudad
era cruzada por el Río Julupe o Jicalapita y podía escuchar le murmullo del rio saltarín sobre
las piedras.
“Envío a Ud. mi primera correspondencia desde Sonsonate, ciudad salvadoreña
la más llena de calor y de palmeras, prodújome en el ánimo esa población una impresión
agradable, con sus casas de estilo colonial, su río, sus puentes, sus cocotales; más luego
que hube sentido este soplo quemante que enciende la sangre y baña en sudor el cuerpo
confieso que tuve que afligirme. (..) “Ver Sonsonate desde el Cementerio es tener a la
vista u cuadro hermoso; las casa agrupadas con sus techos de tejas rojizas, las arboledas
que circundan la población y en el centro de ésta, la cúpula chinesca de la iglesia matriz
en construcción, cúpula que por el laboreo que la distingue es llamada por la gente “la
torre de los platos”
¡Cómo recuerda las subidas a los cerros en Valparaíso! ¡Cerro Alegre! ¡El Barón! ¡Bella
Vista! ¡El Panteón! ¡Miraflores! y ¡La Cruz! Pero es otro modelo y un mismo entusiasmo en
las cumbres.
El médico tenía una excelente biblioteca y se dedicó a leer cuanto pudo. Luego de unos
días, viajó a Sonsonate, donde los amigos de su primera juventud y estancia es ese suelo, lo
invitaron a un homenaje con excepcional banquete, donde abundarán las mejores viandas y
los más finos licores.
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Centroamericano
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En Centro América
Darío tuvo dos grandes obsesiones, quizá mucha más, pero fueron evidentes, la visión
francesa de la vida, lo que implicaba el dominio de la lengua francesa, no solamente
hablarlo, sino, escribir correctamente, en francés. No le bastó la corona de laureles de
“Azul” y los elogios de don Juan Valera, traducir a Catule Mendés. Era un espíritu pertinaz.
Y la otra obsesión, era verse entre alfombras, vinos, champaña, rosas, doncellas y un cargo
diplomático. Los trajes finos, fanfarrias, valses, pianos, salones con lámparas de cristal de
Bohemia. Japonerías y chinerías en jarrones, tapiza, y abanicos.
Eso quería el poeta con manos de Marqués, y que la dicha y el destino tenía para él, el
Principado de la Lengua Castellana. Sus gustos, muy siglo dieciocho. Cosmopolita que no se
impacientaba por los ruidos del mundo y de la carne que leía en los famosos franceses.
Las dos obsesiones, se introdujeron en su mente en la niñez. La casa de su tía Rita y los
libros en francés en la casa del Dr. Jerónimo Ramírez. Huellas profundas en su vida. Las visitas
permanentes a la casa de Gavidia, lo impulsó a escribir en francés, y este es un fragmente de
su “Canción Crepuscular” – “Chanson Crepusculier”
Chanson Crepusculier
(Fragmento)
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Rubén Darío No. 3
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Canción del Crepuscular31
(Fragmento)
La crítica de su biógrafo don Edelberto Torres es objetiva a considerar que Darío, no tenía
los rudimentos necesarios, para construir un verso, considerando las técnicas de acuerdo
a las letras mudas. Se debe considerar: Elisión, diptongos, “les chevilles” y medidas del
verso. La cesura. Licencias y acentos tónicos o ritmo. Cruces, rechazos y contra-rechazos.
Era todo un laberinto. No le era posible sin un docto que estuviera a su lado. No obstante,
aun cuando no dominaba la “versification française,” se puede observar con suma claridad,
el uso de palabras sencillas, y estructuradas desde la formación semántica del castellano
y suficientemente aceptable para un novicio en la lengua de Ronsard y Mendés. Veamos a
Baudelaire:
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Le crépuscule du soir
(Fragmento)
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Tarde crepuscular
(Fragmento)
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En Centro América
¿Se puede preguntar cualquier lector, que sea un novicio en lengua francesa, si existen
graves defectos en la poesía escrita en francés por Darío frente a estos dos poemas de Charles
Baudelaire? No sabemos cuáles eran las verdaderas intenciones de Darío. ¿Estudiar? ¿Reto?
Sonnet.
Ils me disent, tes yeux, clairs comme le cristal:
“ Pour toi, bizarre amant, quel est donc mon mérite? “
- Sois charmante et tais-toi! Mon coeur, que tout irrite,
Excepté la candeur de l’antique animal,
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Centroamericano
Rubén Darío No. 3
En Centro América
Soneto.
Me dicen, tus ojos, claros como el cristal:
“Para ti, amante raro, ¿cuál es mi mérito?”
- ¡Sé encantador y cállate! Mi corazón que todo me irrita
Excepto el candor del animal antiguo,
Bicentenario Pág. 61
Centroamericano
No. 3 Rubén Darío
En Centro América
Señor:
Acaba de llegar a mis manos el libro de su malogrado hijo, que debo a la
bondad de U.
Como inapreciable es para mí, por ser obra de aquella alma brillante que tanto
amé, y por venir del padre de uno de mis mejores fraternales amigos.
U. sabe cómo se unieron nuestros espíritus por el afecto y por el arte, cómo
íbamos juntos en la labor del diario, como aspirábamos a lograr justos la gloria.
Al saber la terrible noticia de la muerte de Pedro, he sufrido mucho. Me hallaba
en el campo, y lleno de duelo en mi retiro, escribí a su memoria un libro, que se
está acabando de imprimir en la Imprenta Nacional de San Salvador.
Con Pedro ha perdido el mundo literario un gran artista, y la humanidad un
corazón dulce y bueno. Hoy que son tan raros.
Comprendo el profundo dolor de su herida alma paternal.
Mas, debe U. tener el consuelo de que Pedro vivió la vida de la luz y se apagó
como estrella.
Su lírico espíritu soñador que flotó siempre en la aurora, se sentirá feliz en
tanto que cerca de la tumba que guarda el cuerpo que animará, haya flores y
cantos de pájaros, y su recuerdo viva en el corazón de los suyos.
Para mí el querido compañero no ha muerto. Yo no quiero imaginarme aquella
amable cabeza expresiva, pálida sobre la almohada del lecho mortuorio. Yo
alimentaré mi engaño, hasta que, si Dios vuelve a guiar mis pasos a ese gran país
de Chile, pueda ver en su casa el gabinete vacío, el siento de la mesa solitario, y
yo sin aquel que me daba aliento, aplauso, apoyo, consuelo, amor.
Pronto recibirá usted el libro que le anuncio, y que es una obra del corazón.
Entre tanto, soy como siempre agradecido y afectísimo amigo.
Rubén Darío
San Salvador, diciembre II de 1889
Darío con suma inteligencia, buscó al General Juan José Cañas, que estaba en Santa Tecla,
reducido a un encierro, por cuanto estaba pagando la deuda de haber sido amigo del
Presidente Zaldívar. Llega y le solicita el prólogo del A. de Gilbert:
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Centroamericano
Rubén Darío No. 3
En Centro América
“Sin la importancia que tiene para mí el doloroso asunto a que se contraen las
preciosas páginas de este diminuto libro, me consideraría víctima del tenaz capricho
de un niño grande voluntarioso y consentido, al verme obligado a trazar las presentes
líneas a guisa de prólogo. “
“Pero he cedido a las exigencias del autor, no tanto por satisfacer su deseo, si no,
para entregarme, aunque no sea más que por un instante, al irresistible ascetismo con
que en todos los momentos dirijo a Chile las preces y alabanzas de mi cordial cariño.”
“He cedido, no para tributar encomio al libro, que no los necesita, sinó para
hacer llegar a la desolada familia del malogrado joven que ha inspirado, la expresión
en que me hago partícipe de la enormidad de su dolor, y para hacer comprender a su
ilustre padre, el actual Presidente de aquella próspera República, que no he olvidado
ni lo olvidaré mientras me dure la vida, que tuve la honra de estrechar entre las mías
su aristocrática mano y de escuchar complacido las benévolas frases que le dirigía con
aquella voz vibrante. “
“Los libros de Rubén Darío no necesitan de ningún prólogo, porque en sí mismo
llenaron la ejecutoria para que ocupen lugar preferente entre las letras selectas. “ (..)
“Rubén Darío en este librito no es el mismo escritor que todos
conocemos; es el desbordamiento del dolor, de la gratitud y de la admiración; es, en una
palabra, la condensación manifiesta de todas las delicadezas del alma de este poeta
sublime.” (..)
Juan J. Cañas
San Salvador a 4 de octubre de 1889
***
Unos días más en Sonsonate y tuvo la oportunidad de ser invitado el 8 de septiembre del
89, a un banquete que se ofrecía en la casa de Dr. Abraham Rivera y su señora esposa, doña
Mercedes Velásquez de Rivera, que para muchas personas tener de invitado al bardo galante
y expresivo era todo un acontecimiento. Tenía fama que bien supo expresar el periodista
guatemalteco, diciendo que Darío “es ante todo galante con las damas y rendido como un
trovador”33 Fue otra ocasión para escribir bellas dedicatoria en los abanicos de encajes o de
libretas delicadas que las jovencitas llevaban sabiendo que Darío no haría ningún desaire.
Era un atractivo del romanticismo bullente en los corazones de las niñas de la época, y de las
parsimoniosas y elegantes matronas de las élites citadinas.
33 LUCANO. – El Imparcial Año 1- No. 4. Guatemala, domingo 12 de mayo de 1889.
Bicentenario Pág. 63
Centroamericano
No. 3 Rubén Darío
En Centro América
***
En la Costa del Bálsamo, un espacio de la tierra salvadoreña ubicada entre La Libertad hasta
Suhuapilapa, tiene una barrera natural que interactúa entre el océano pacífico y los valles
internos, Una de sus principales características geomorfológicas son las impresionantes
‘lengüetas’ que descienden desde una altura aproximada de 1500 msnm hasta el nivel del
mar, formando crestas con angostas planicies, extraordinarios riscos y angostos valles.
Un paisaje natural del que gozaron las migraciones de aborígenes. Efraín G. Squier, estuvo
visitando la zona por los restos arqueológicos Nahuas-pipiles.
En esta región del cultivo del bálsamo, se inició la siembra de café bourbon, y por supuesto,
la explotación de pequeños hatos de ganado. Don Víctor Romero, era un nicaragüense dueño
de una extensión de tierra productiva en esa bella región tropical. Es probable que por medio
de doña Rosa Sarmiento se enteró de la llegada de aeda, coterráneo suyo, y se desconoce,
como fue posible el encuentro con Rubén Darío. Pudo haber sido una visita de aquel, a la
casa del Dr. Reyes; o. pudo haber sido uno de los invitados del agasajo en Sonsonate. Se
presume lo primero, puesto que Darío le responde a su madre una carta fechada el 10 de
febrero de 1890.
“Mi querida madre:
Recibí su telegrama que le agradecí profundamente, pues fue la primera de las
felicitaciones que recibí.
“Sé que tengo deberes y los procuraré cumplirlos. Mi empresa está medio
afirmándose.
(..)
“Romero llegó. Es un excelente muchacho que ha sido muy buen amigo mío,
pero nunca mi protector. Estos nunca los he tenido.”
Esta carta puede ser la evidencia de la relación de amistas de Romero y de la familia de
Rosa Sarmiento en El Salvador. Al margen de esa realidad, la carta revela una característica
muy particular de Darío, de desconocer las manos que le había permitido llegar desde que
salió de Nicaragua en su primera Juventud, su llegada a Chile y su retorno a El Salvador. El
poeta no era perfecto.
El nicaragüense tenía una propiedad en el municipio de Cacaluta o el de Cuisnahuat, que
estaba más cerca de Sonsonate, en la Cordillera del Bálsamo.
Pág. 64 Bicentenario
Centroamericano
Rubén Darío No. 3
En Centro América
En Cacaluta, había fincas de café, y también se sembraba algodón, y los hatos producían
un buen queso. Don Víctor vivía en Sonsonate e invitó a Rubén Darío a que temperara en la
propiedad. Ya se había hecho amigos; existe la probabilidad que haya sido un joven exitoso
de unos treinta años. Don Víctor Romero, a quien le contó sus cuitas de amor; (Sequeira) y
llegó a tanto el aprecio y la consideración con en nicaragüense residente en aquella tierra
que le hizo un poema:
“Estrofas a Víctor Romero”
Un sabio en cosas de amor,
Que a más de sabio era viejo,
Me dio una vez un consejo
De inestimable valor.
El joven Darío estaba visitando una de regiones más paradisíacas de El Salvador y fue
tanto el gozo de sentir la paz que siempre buscaba que con la facilidad de apropiarse de
la naturaleza por la vista y el sentido desarrollado por lo estético, que, en esa hacienda
llamada en ese entonces, “La fortuna,” escribe uno de los poemas más expresivo del mundo
34 Sequeira, Diego Manuel. R. Darío Criollo en El Salvador. Págs. 74 y 75.- Cita Sequeira que el poema fue
publicado en “La Bandera Nacional” el No. 191, el sábado 17 de agosto del 89.
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Centroamericano
No. 3 Rubén Darío
En Centro América
rural, muy diferente a “Del campo” que escribirá en Argentina, el poema “Del Trópico” es una
pintura musical con letras.
Es que la situación de una arcadia que lo entretiene, lo apasiona, lo inquieta, lo conduce
a una expresión poética que es una manifestación reveladora de la contradicción de lo que
ha vivido desde 1886.
Dejó la metrópoli chilena y el puerto de Valparaíso, donde se había convertido en un ser
más viviendo entre los palacetes, y las mansiones, los decorados y los tranvías, la prisa y las
personas metidas en abrigos.
“las agitaciones y turbulencias, de las máquinas y de los fardos, del ruido monótono de los
tranvías y el chocar de los caballos con su repiqueteo de caracoles sobre las piedras; de las
carreras de los corredores frente a la Bolsa; del tropel de los comerciantes; del grito de los
vendedores de diarios; del incesante bullicio e inacabable hervor de este puerto;35”
Estaba en el mundo tropical. Eso impacta a Darío. En Nicaragua su tierra natal, no conoció
más allá de los manglares de Corinto y El Realejo, los bosques azulados de los volcanes, pero
muy lejos de ellos; y rumbo a Masaya, en una estación de diligencias en Nindirí, pudo ver los
“bosques de Nindirí”, como se le llamaban en esos días a las actuales “Sierras de Managua”
Darío se impresiona de la selva tropical. Su alma se funde en la lujuria del ecosistema, el
maridaje de palmeras y platanares; el barroco espacio de retorcidas formas que deslumbran
bellezas desde el suelo hasta los cielos.
Es que Darío tenía una proyección de su ánima en la forma de la escritura. Cuando se
sentía entumecido por la melancolía, sus poemas eran cortos y expresivo, tenía por dolor
del alma a ser sintético, obviamente, la melancolía no le hundía en la nada e inanición, pues
podía escribir con colores y hermosura. Tenía la capacidad de síntesis cuando recorría en
espacio de la realidad objetiva. Cuando su espíritu se expandía, era Huracán y Aquilón, un
Niagara, dejando en la expresión poética los más bellos poemas rítmicos, largos y llenos de
una musicalidad impresionante. Así era su alma pletórica de alegría.
La experiencia salvadoreña en la zona de “El Bálsamo” le da la oportunidad de ser
extensivo en la prosa y sintético en la poesía. Puede observarse en estos dos provechos de
la experiencia tropical su capacidad de apropiación estética y el manejo de los recursos de
las formas.
Y lo expresa como solamente él lo podía hacer y publica en “El Imparcial” del 12 de
septiembre del 89, lo siguiente:
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Centroamericano
Rubén Darío No. 3
En Centro América
“Caminábamos silencioso bajo la alegría de la aurora. Mi acompañante, Víctor,
hombre charlador y ocurrente, interrumpía a veces la falta de conversación con algún
alegre pensamiento, mientras los cascos de las bestias o repicaban en los pedregales,
o chapoteaban en los lodazales en el fango negro. En cuanto a mí, soy triste soy
meditabundo. Sobre todo, cuando siento las palpitaciones de la naturaleza, el vaho de
la tierra, el soplo del boque flechado por el sol, el mar, la tempestad.
(..)
¡Soberbia selva del trópico, por vida mía! Se levantas agrupados, solemnes,
altos como para que en sus cumbres se aniden las nubazones, que como enormes
águilas negras llevan sobre ellos las borrascas, gordos árboles, repletas de sabia la
carne henchida de sus troncos; unos jorobados llenos de bifurcaciones en que florecen
orquídeas salvajes y frescas, otros erguidos como como las columnas de un peristilo,
o agobiando el ramaje ancho y grueso por las colgantes y hermosas espesuras de las
lianas semejantes a cabellos sueltos al viento, o a las gigantes charreteras encrespadas.”
(..)
“Aparece al lado del camino una choza rústica y pajiza; por la puerta entreabierta
vemos unos cuantos campesinos a la orilla de un buen fuego, cuyas llamaradas de
oro danzan loca y alegremente. Mazorcas de maíz se asan despidiendo un rico olor
apetitoso. Las perlas de maíz hinchadas por el calor revientan, con un ruido crepitante
y en cada grano dorado resalta un punto negro. ¡A la gracia de Dios! Las buenas gentes
nos ofrecen sus mazorcas, y a poco continuamos nuestro viaje comiendo al paso el
sabroso y primitivo desayuno”
“He aquí el cuadro que apareció a mi vista. Sobre dos colinas que traían a la
imaginación una estupenda horda calipigia, y en las cuales armonizaba en la luz de una
sinfonía verde, la gama decreciente, el cardenillo el verdegay, el verdinegro alimonado,
el verde amarillo que es tierno y jocundo resaltaban como manchas móviles unos
cuantos bueyes blancos y alazanes, con el alazán bayuno y fino, con rayas en metálico
y resplandece en la claridad de las campiñas. La pastura estaba fragante y nueva y
llegaban las agudas puntas de la hoja apiñadas hasta rozar la barriga redondas y
repletas. Un toro joven, de pitones retoñantes, mugía con mugido de triunfo y el eco
resonaba entre los montes, con son de cuerno. El sol ya picaba y subía relumbroso como
en centro celestialmente bruñido como adamantina coraza arcangélica.”
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No. 3 Rubén Darío
En Centro América
El poema ha sido presentado como el resultado de una situación cómoda, quizá en una
hacienda de las que pueden tener imaginación y memoria algunos lectores por experiencia
propia; por consiguiente, está huérfano de la realidad objetiva que inundó de sensaciones el
espíritu sensible del poeta, puesto que no se trata de un acto mecánico. Fue una experiencia
particular.
Del Trópico
¡Qué alegre y fresca la mañanita!
Me agarra el aire por la nariz:
los perros ladran, un chico grita
y una muchacha gorda y bonita,
junto a una piedra, muele maíz.
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Centroamericano
Rubén Darío No. 3
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No. 3 Rubén Darío
En Centro América
sin ninguna duda, la fraterna amistad de los hermanos Galindo con Román Mayorga Rivas,
como lo hemos indicado, que pariente de Rubén por los Mayorga, fue fundamental artífice
de la primera llegada de Darío a tierra de cuscatleca.
Por la naturaleza de esa amistad, que tenía vínculos políticos, unionistas, familiares y
literarios; y con la estrella en la mano que Darío portaba, fue invitado a participar en las
actividades a desarrollarse para la llegada de la Delegación de Guatemala. “He tenido el gusto
y la honra de conocer al señor Lainfiesta, representante de Guatemala en la Dieta de Centro-
americana. Fui de los que llegaron al puerto a recibirlo, atendiendo una amable invitación de
mi distinguido amigo el Doctor Galindo” (Sequiera)
Lainfiesta, se reuniría con los demás delegados para celebrar el acuerdo de Unión
firmado por Nicaragua, Costa-Rica, Guatemala, Honduras y el Salvador. Se trataba del “Pacto
Provisional” que se firmaría, el 15 de octubre del 89, y la representación de Nicaragua
estaría representada en la persona de un viejo liberal y conocedor de la Guerra Nacional
don Francisco Baca, un leonés muy apreciado y respetado por su liberalismo ideológico.
Las delegaciones se encontraban en Sonsonate, porque en el Arto, 20, se establecía
libertad de comercio, entre la Repúblicas firmantes, “Desde el 15 de septiembre de 1890 será
completamente libre entre los Estados de Centro-América el tráfico y comercio de los productos
nacionales o manufacturados en su territorio;” El poeta nicaragüense, había sido invitado a
todos los eventos que se realizarían. Siempre la poesía de Darío tendrá una razón objetiva de
su existencia. Y los eventos a los que concurre, también tienen una razón de ser, y permitirá
al joven, continuar adquiriendo experiencia en los modelos culturales y protocolarios.
El Gobernador de Sonsonate un doctor Francisco Esteban Galindo, ofreció al delegado
guatemalteco y demás acompañantes a un banquete, al que asistió Darío y leyó un poema
llamado:
“Brindis al Dr. Francisco Lainfiesta”36
“Por el huésped campeón
Del bien centroamericano;
¡por el que trae a la mano
la bandera de la Unión!
Por el que echa rosas de oro
cuando dice sus palabras:
¡por ti Galindo que labras
tu pensamiento sonoro!
36 Darío, Rubén. Poesías Completas. – Pág. 924 Editorial Aguilar.
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Rubén Darío No. 3
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No. 3 Rubén Darío
En Centro América
hubiera hecho seguramente el sacrificio de su alto puesto para ver realizado el ideal
unionista que fuera sostenido por Morazán, Cabañas, Jerez, Barrios y tantos otros.”
¿Quiénes pudieron haber presentado al Presidente al joven poeta?
Tenían que ser hombres de muy buena trayectoria política liberal, y con definición
unionista. Amigos personales del Presidente. Cabe mencionar a dos de ellos, que conocía
a Darío: el Dr. Manuel Rafael Reyes Palacios o el Dr. Santiago Ignacio Barberena Fuentes.
El primero había sido Director General de Educación Secundaria, para luego asumir el
cargo de Ministro Plenipotenciario ante la Conferencia Panamericana, para entonces era un
profesional joven de 42 años y con una gran influencia en el gobierno, sociedad política y
cultural. Barberena Fuentes, era el redactor de la revista “La Unión”
(..) “A los pocos días me mandó llamar y me dijo: - “¿Quiere Ud., hacerse cargo de
la dirección de un diario que sostenga los principios de la unión? - “Desde luego señor
Presidente” le contesté. “Está bien - me dijo – daré orden para que en seguida se arregle
todo lo necesario.”
En efecto, no pasó mucho sin que yo estuviera a la cabeza de un diario, órgano
de los unionistas centroamericanos y que, naturalmente se titulaba La Unión.
Darío cuando dicta su Autobiografía, olvida o sencillamente trata de ser muy escueto por
la prisa de publicar su vida en la búsqueda echarle algo a sus bolsillos escuálidos.
Después de la reunión y fiesta en Sonsonate, las delegaciones de Centro América se
reunieron en San Salvador, y en la fiestas o recepción, en la que participó Darío, hubo la gran
oportunidad de ser presentado al General Presidente, Francisco Menéndez. Las delegaciones
e invitados todos fueron atendidos en la finca de recreo “Guadalupe” (Sequeira), una vez
que los protocolos dejaron su formalidad, tomaron la palabra, el delegado de Costa Rica,
don Marcelino Pacheco, don Calixto Vado, don Vicente Acosta y don Rubén Darío, los tres
últimos en verso.37 Es posible que esta reunión se haya realizado el sábado 12 o domingo
13, pues la firma del protocolo del Pacto se realizó en 15 de octubre. Así está muy claro en el
documento. No se conoce, no hay información, qué actividades realizaron las delegaciones,
hasta el día 20 del mismo mes, puesto que es la fecha del banquete de despedida de las
delegaciones de los plenipotenciarios y es el día que Rubén Darío lee el más vibrante y
sonoro poema a la “Unión Centroamericana” (fragmento)
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Centroamericano
Rubén Darío No. 3
En Centro América
Cuando de las descargas de los roncos sones
Suenan estremecidos los pabellones;
Cuando con los tambores y los clarines
Sienten sangre de leones los paladines
Cuando avientan las cimas de los peñascos
Como águilas que vuelan sobre los cascos
Entonces, de los altos espíritus en pos
Es cuando baja y truena la voluntad de Dios.
La asistencia de Darío a esos eventos, y las relaciones sociales que había logrado, sumadas
las capacidades demostradas, sirvieron para que, en un momento particular, un grupo de
amigos, conociendo la realidad toda del poeta, se pusieran de acuerdo, para impulsar su
persona a manejar un medio propagandístico de la unión, y aprovechando las emociones,
encomiendan al Lic. Lainfiesta la propuesta de un medio para la unión y como recomendado
para dirigirlo Rubén Darío. Ya había sido aplaudido en los eventos anteriores, y su nombre
ya de un prestigioso periodista en la República de Chile, y sus trabajos de corresponsal en
“El Imparcial” eran con gran probabilidad conocidos por Lainfiesta.
Es ingenuo, sustraer a Darío de los intríngulis políticos, de las oportunidades, del momento
preciso para hacer una petición aprovechando incluso las afectividades y sensaciones
humanas. Intervienen entonces, el Dr. Rafael Reyes y del Dr. Santiago Ignacio Barberena;
y además la voluntad del Secretario privado, del Presidente Menéndez, el militar leonés
Pastor Valle, y, por consiguiente, es de suponer el peso que pudo haber tenido la opinión de
Valle, puesto que conocía de la familia de los Mayorga, y de los Darío, de don Félix Ramírez
Madregil, y su familia era miembro de la comunidad o sector leonés de la Iglesia de San
Francisco, donde se criaron Darío y Alfonso Valle Candia. Pastor se había ido a Guatemala
con el joven José Santos Zelaya, y ambos fueron militares de Barrios, y participaron de la
tragedia en Chalchuapa. Valle llegó al El Salvador con el General Menéndez38. Había un coro
de ángeles custodios intercediendo por Rubén Darío.
El Licenciado Lainfiesta, le propone al Presidente Menéndez la creación de un diario que
propagandee los ideales y beneficios de la Unión en las Repúblicas de Centro América.
¿Cuándo el General Presidente llamó a Darío para ofrecerle la dirección del medio? Darío
no es explícito sobre este tema. Pero de acuerdo a lo investigado y con supuestos lógicos,
se puede creer que, terminados los eventos, muy pocos días después, fue llamado por el
presidente y le hizo la propuesta. Del 20 de octubre a la publicación del primer ejemplar,
38 Sequeira cita al General Alfonso Valle, en su opúsculo “Rectificaciones” que también está en nuestras manos.
(N. del A.)
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No. 3 Rubén Darío
En Centro América
hubo 22 días, y en ese tiempo hay que tomar en cuenta, desde la instalación, personal y
primer tiraje. El Presiente Menéndez era un hombre de palabra.
El 7 de noviembre de 1889, sale a luz pública la primera edición de “La Unión” O sea, que
seis meses después de haber llegado de nuevo a tierra salvadoreña, el joven Darío es director
de un diario en la capital de la República. Su genio y su fama y la disposición providencial
del Presidente Menéndez, se suman a la visión centro americanista que había sido inculcada
desde muy temprano por los liberales leones.
Darío era entonces Director y Redactor responsable del diario, y el Dr. Santiago Ignacio
Barberena el Jefe de Redacción. El medio estaba ubicado en la Calle “La Unión.”
Barberena Fuentes 39 para entonces era docente de matemáticas de las Escuelas Normales
y del Politécnico del San Salvador. Hombre apreciado. El trabajo de redactor lo realizaba con
el apoyo del mismo Darío, trabajaban para ese diario don Tranquilino Chacón, encargado de
los Editoriales y otro colaborador el poeta costarricense, Equileo Echeverría.
Por ser su nombramiento directo del Presidente de la República y por las mismas razones
políticas e ideológica por las cuales se había fundado el diario; Darío tenía que estar atento,
responsablemente, de las actividades del gobierno y de las que se realizaban en el marco de
festividades y proclamación permanente de las ventajas de la unidad, del liberalismo y de
los fundamentos básicos de la educación que había sido reforzada para darle espacio a la
mujer salvadoreña.
Tal acercamiento presidencial, del que se tiene poco o ninguna evidencia, se puede suponer
por el encargo mismo y por algunas referencias autobiográficas de Darío en las que se puede
deducir las relaciones, las que se verán posteriormente en este libro.
¿Cuáles fueron los resultados de la empresa encomendada a Rubén Darío por el
Presidente General Francisco Menéndez?
Hay detalles muy particulares de la conducta de Rubén Darío y de algunos hábitos que
tuvo desde muy temprana edad y sostuvo aún después; es posible que haya cambiado
muchos de ellos; y adquirido nuevos. Eduardo Poirier, quejaba su indolencia, y permanente
afectaciones. Le gustaba dormir, posiblemente, atenido a sus capacidades para realizar un
trabajo.
39 Santiago Ignacio Barberena Fuentes (Antigua Guatemala, Guatemala, 30 de julio de 1851-San Salvador,
El Salvador, 26 de noviembre de 1916) fue un abogado, docente, historiador, ingeniero, lingüista, y enciclopedista
salvadoreño, célebre por incursionar en múltiples campos del saber.
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Centroamericano
Rubén Darío No. 3
En Centro América
Refiere don Tranquilino Chacón cuando entró a trabajar en “La Unión” “Me abrazó Rubén
llamándome hermano. Dice- ¿Sabe Ud., por qué le llamo hermano?: porque ha sido Ud., el
primero que la América Central, nuestra patria común, ha dado a conocer mi libro “Azul” – Por
ahora, colaborará usted en la redacción de la crónica diaria.
“Al día siguiente dice - el señor Chacón – apareció en “La Unión” una nota editorial muy
elogiosa para mí. La casa donde estaba la oficina de La Unión no carecía de comodidades
para la vida ordinaria. Rubén y yo teníamos una estancia con puerta a la calle. El poeta era
algo perezoso, preciso es confesarlo, pero en cambio, cuando yo lograba que escribiera, era un
omnipotente; que rara facilidad para sus producciones; como corría su lápiz prodigioso, con la
rapidez de su pensamiento, y al concluir no había un renglón que no fuera filigrana literaria.”40
1. Darío definió el objetivo del órgano.
“Lo que será este diario”
“Venimos a ser trabajadores por el bien de la patria, venimos de buena fe a
poner nuestra idea al servicio de la gran causa nuestra, de la unidad de la América
Central.”
(..)
“Pensadores: que en vez de las sombrías nubes que ha amontonado el
separatismo, vuelen vuestras ideas vencedoras a los altos ideales como águila bajo
relámpagos”.
(..)
“El diario La Unión espera el contingente de vosotros; que soplen vuestros
pulmones y él será la trompeta”.
“La Unión persigue y desea que nos inundes de tus claridades ¡Oh Progreso!,
y que sobe nuestras cabezas se extiendan los con ruidos gloriosos tus sagradas alas
sonoras. “
Darío es en El salvador, en el periódico “La Unión” y a sus 23 años que define para sí y para
la profesión, “La Misión de la Prensa” Esta definición que sobrepasa es esquema de una cita
de diccionario, es todo un manifiesto que debería ser la guía del profesional y estandarte de
una escuela de periodismo en las universidades.
40 Alemán Bolaños, Gustavo. La Juventud de Rubén Darío. Citado por D. M. Sequiera pág. 188.
Bicentenario Pág. 75
Centroamericano
No. 3 Rubén Darío
En Centro América
“La pluma es arma hermosa”
“El escritor debe ser brillante soldado del derecho, el defensor y paladín de la
justicia.”
“son gloriosas esas grandes luchas de la prensa que dan por resultado el triunfo
de una buena causa, la victoria de una alta idea. Por eso los que rebana el pensamiento
y palabra en ataques desleales e injustos; los que convierten la imprenta difundidora
de la luz, en máquina exaltadora de ruines pasiones, los que hacen de ese apóstol: el
periodista; un delincuente, un pasquinero; los que, en vez de ir llevando una antorcha
entre el pueblo, le corrompen, le ocultan la verdad, y le incitan a la discordia; esos
rebajan la noble misión del escritor, truecan el soldado en bandolero.
“Sería absurdo suponer que lo que atacamos es la prensa de oposición; la prensa
de oposición es necesaria en todo país libre. Sostenidos por leyes de libertad los partidos
opositores juzgan y critican, según sus ideas, los actos de los Gobernantes.”
“Lo que lamentamos es en abuso, el encallanamiento del periódico, la prostitución
de la pluma. El contrario leal, convencido y culto, ataca bien, y hay que preparar para
él la defensa prudente y el golpe noble.”
“El enemigo disfrazado, partidario de la mentira, que llega con dolo, pensando
cómo herir traidoramente, escondiendo virtudes y méritos, negando claras verdades y
armando de palo, piedras y cuchillo, debe ser visto con desdén y lástima.
“Así vuelve las espaldas avergonzado.”
“Censuramos el abuso que se hace de la imprenta, el cual, por desgracia en todos
lugares donde reina la libertad, surge para vergüenza de los escritores honrados. “
(..)
“Periódicos en los cuales se enlodan a los Gobernantes y altos personajes, con
calumnias e injurias, son leídos únicamente por ciertas gentes, de “calle atravesada”.
Una persona decente se avergüenza de que se le viese el periódico infame entre sus
manos. “
(..)
“¡Y bien! Que combata la prensa opositora al gobierno, en lo que le
juzgue vulnerable; pero que lo haga con razón, con rectitud y con dignidad.”
R.D. 41
41 La Unión Año 2, No. 85 18 de febrero de 1890 Todos los periódicos de La Unión se encuentra en esta página:
[Link]
by=score&order=desc&rpp=10&etal=0&start=40 REPOSITORIO INSTITUCIONAL UCA. – Universidad Católica de El
Salvador.
Pág. 76 Bicentenario
Centroamericano
Rubén Darío No. 3
En Centro América
Seguidamente el diario, promocionó los símbolos patrios, la participación a los jóvenes
unionistas, “La Unión tiene a título de honra, ser órgano de la falange nueva”42 espacios
ideológicos al liberalismo. Tuvo la oportunidad de presentar colaboraciones del maestro
don Eduardo De la Barra desde Valparaíso, y otros escritores chilenos y centroamericanos.
Y fue un medio de proyección de las labores del gobierno y en especial de la labor educativa
que era fundamental para el progreso material y espiritual de los salvadoreños. Publicaba
novelas que era un recurso muy importante para la consecución de lectores. Por ejemplo:
“Han de Islandia o, el hombre fiera” escrita por Víctor Hugo, la novela de jules Arsène,
Claretie43: Juan Mornas. Obras que él había leído porque las menciona en otros escritos y
creyó que debería ser leídas por sus lectores en el medio.
Era un periódico versátil, práctico, de utilidad ciudadana. El lector podía encontrar, itinerario
de trenes y de vapores, farmacias de turno, un espacio del observatorio meteorológico, avisos
del Gobierno y temas relacionados a la enseñanza. Noticias de Centro América y de América
del Sur. Poemas, cuentos, exaltaciones, critica partidaria, temas europeos principalmente
de Londres, Madrid y París. Además de análisis de las coyunturas de la Unión, tanto así que
se publicaban acuerdos, formación de grupos pro –Unión y declaraciones y manifiestos del
Ejecutivo y Legislativo.
Imposible continuar manteniendo la imagen de un Darío, simplemente beneficiado por un
gobierno y director de un periódico. Como un acto gracioso o de caridad. Estuvo realizando
un trabajo político e ideológico; e inmensamente cultural que abarcaba a Centro América.
Trabajaba con mucha responsabilidad, aun cuando don Tranquilino no lo dejaba tranquilo
por alguna razón de molicie.
El 25 de noviembre de 1989, el Dr. Barberena como Jefe de Redacción de “La Unión”
asistió con el Director del Diario, Rubén Darío, al acto de Graduación de las nuevas Maestras
Normalistas de la Escuela Normal de Señoritas y de la Escuela Anexa, dirigidas por la
señora, Rafaela S. de Alarcia y de la señorita Salvadora Hernández, Esa actividad se realizó a
partir de las 6.00 pm. El acto oficial estaba precedido por el señor Ministro de, Doctor Julio
Interiano, y el Inspector General de Instrucción Pública, don Marcial Cruz, el profesorado y
la concurrencia en general.
Uno de los participantes de manera oficial, era el Profesor Enrique Drew, de origen alemán
y establecido en El Salvador. Una de las personalidades más queridas en el campo musical
pues era el fundador de la Banda de los Supremos Poderes y que posteriormente será el
42 La Unión No. 25 del sábado 7 de diciembre de 1889.
43 Jules Arsène Arnaud Claretie (3 de diciembre de 1840 - 23 de diciembre de 1913) fue un novelista,
dramaturgo, historiador y cronista de la vida parisina. Posteriormente fue director del Teatro Francés. Entró a la
Academia Francesa, en 1888, año de “Azul”
Bicentenario Pág. 77
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No. 3 Rubén Darío
En Centro América
profesor de José de la Cruz Mena cuando éste llega a San Salvador a estudiar música, en
agosto de 1890.
Para darnos cuenta de la proyección ideológica del periódico, fue publicado el discurso de
la Graduado Normalista, María Salazar:
“Atravesamos una época de renovación universal para humanidad, y en el
movimiento impulsivo de las modernas sociedades, los elementos se vivifican, renuevan
o cambian la posición que tenían en el organismo de la vieja sociedad.”
“La mujer, señores, ángel del hogar, es sin duda uno de esos elementos que más
han ganado en la dislocación del antiguo edificio social. Ha sido restaurada en los
sagrados derechos que por tanto abogo el divino mártir del calvario. Y esta restauración
solo ha podido hacerse llamándola a participar del pan de la verdad, luz y alimento
del humano espíritu, para completar su personalidad, antes esclava más que de la
debilidad ingénita a su complexión, de los errores y vacíos del sistema de educación al
que se le sometía.”44
El 11 de noviembre, Rubén Darío publica en “La Unión” en un encuadre que llama: Álbum
Poético, que no es exclusivo para sus poemas, publica un pequeño poema a la señorita María
Salazar. “En el Abanico de la Señorita María Salazar”
“Con tus miradas enciendes en las almas
De intenso amor la misteriosa luz,
Cual Dios con ver la inmensidad profunda
Pobló de estrellas el sagrado azul.
¡Oh niña blanca adorable y pura,
Son iguales es esto, Dios y Tú.”
R.D.
Darío estuvo durante toda la graduación de las normalistas y resultado de esa visita fue
el poema: “Tres horas en el Cielo” (Crónica rimada) Título suficientemente sugestivo para
darnos cuenta, el estado de ánimo que sostuvo en el encuentro con tanta belleza salvadoreña.
Pues tanto la música, la ejecución y las bellas señoritas, le exaltaron y arrebataron Calíope,
Erato y Terpsícore.
44 La Unión- Periódico dirigido por Rubén Darío, Año 1, No 16. – martes 26 de noviembre de 1889. Pág. 1-
Pág. 78 Bicentenario
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Rubén Darío No. 3
En Centro América
“He pasado unas horas exquisitas
Ayer, con mi colega Barberena
Me ha hecho mirar la más preciosa escena
En la escuela Normal de Señoritas.
Bicentenario Pág. 79
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No. 3 Rubén Darío
En Centro América
(..)
Después de Arpa Eolia, melodía
Que Elisa y concepción dieron al aire,
Con mucha gallardía,
Con mucho, con muchísimo donaire,
Llegó Joaquina Olmedo, y, conmovida,
Pronunció las palabras de clausura,
Quedando en esa noche bendecida
Triunfantes su talento y donosura.
El Redactor oficial de “La Unión” en el artículo periodístico que ocupó la primera página
hizo alusión a la “Crónica rimada” que había hecho el Director del medio al asistir al evento.
Estaba haciendo el trabajo encomendado; puesto que, conociendo la capacidad creativa y
las buenas cartas de presentación que tenía como un hombre laureado e ideológicamente
identificado por la causa libera y el centro americanismo, se le podía confiar un trabajo y
que diera muestras de esas capacidades y de identificación ideológica.
“La Unión” era un vehículo promocional de la mujer salvadoreña, en el marco de los ideales
liberales que el gobierno del General Menéndez orientaba. Para dar cabida a la participación
de la mujer como sujeto de participación en el beneficio de la democracia y el progreso,
se publicaban colaboraciones y alguna exaltación como la que escribiera Román Mayorga
Rivas, por la señorita Antonia Navarro que, con excelentes notas, había estudiado, retórica,
filosofía, álgebra, cosmografía, fisiología, geografía e historia. Había quedado huérfana a
los ocho años en un hogar muy pobre. No fue esa situación obstáculo para encontrar la
superación. Después de rigurosos exámenes, “entre doctores y sabios” (..) y después de
realizar “escrupuloso examen que estuvo por ganarse el título de Ingeniero Topógrafo” (La
Unión)
Pág. 80 Bicentenario
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Rubén Darío No. 3
En Centro América
He aquí un fragmento de los que escribió Mayorga Rivas:
La Mujer Salvadoreña.
Román Mayorga Rivas
(Fragmento)
“Ensanchando hasta el infinito el campo en que pueda ejercitar, el hombre sus
facultades intelectuales, hánse abierto nuevos caminos a la actividad humana; y a favor
del espíritu de la época, entra la mujer por esos gloriosos caminos al lado del hombre
piensa, siente, lucha y trabaja, y completa con su genio y sus esfuerzos el triunfo de la
humanidad sobre la naturaleza y la historia.”
“Así concibo a la mujer perfecta así deber ser quien deber estar nada
menos a formar el espíritu de las sociedades en el seno del hogar. De otra suerte,
nuestro progreso actual, este estado sorprendente de cultura y civilización, mañana
desaparecerían por completo, si no estuviese la mujer en actitud de trasmitir por medio
de sus hijos a las generaciones venideras el espíritu que ha operado las maravillas de
este siglo.”
“La mujer centro-americana empieza a responder al llamamiento de la
civilización universal. En aquellas sociedades nuevas van desapareciendo las
preocupaciones; los Gobiernos se inspiran en el Credo moderno y abren al bello sexo las
puertas de la universalidad; los padres de familia despiertan nobles ambiciones a sus
hijas y éstas les disputan a los hombres en el campo científicos la palma y la corona.”
“La Unión” Año II No. 104. – miércoles 12 de marzo de 1890
***
Al ser un funcionario del Gobierno del El Salvador, tuvo la oportunidad de participar en
muchos eventos como invitado y también como Director del periódico. En esos eventos tuvo
ocasión tuvo la oportunidad de conocer a el General Carlos Basilio Ezeta, que había ingresado
a la Academia Militar en 1867, que ya había disparado algunos tiros en los enfrentamientos
militares con Honduras; ocupaba el cargo de Inspector General del Ejército.
El joven director del diario “La Unión” había logrado establecerse en un medio social que
le permitía relacionarse con la gente de gobierno y la aristocracia salvadoreña. Se debe
Bicentenario Pág. 81
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No. 3 Rubén Darío
En Centro América
considerar que la sociedad salvadoreña estaba muy definida en los componentes sociales,
había una aristocracia vinculada con un burguesía cafetalera y ricos comerciantes que como
plutocracia dominaban totalmente las instituciones de poder.
La literatura, poesía, el arte y el teatro eran una necesidad de recreación. Se creaban
espacio desde la misma iniciativa de esta clase poderosa. Darío realizó mucha crítica a las
obras de teatro y zarzuelas. El actor teatral López Ochoa, lo entusiasmó tanto que le escribió
un poema, por supuesto debió haber sido extraordinario puesto que en Santiago hizo crítica
similar y llegaban excelentes artistas en la compañías italianas o españolas.
Al distinguido actor mejicano López Ochoa
(..)
Pero, artista y caballero,
Tu situación no me extraña
Yo he vito de zarzuelero
Al mismo José Valero
Sol de la escena de España.
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Rubén Darío No. 3
En Centro América
Darío gozaba de los beneficios de estar resguardado en los niveles de poder. El Presidente
Menéndez le habría abierto las puertas de su casa, y por supuesto, fue una llave para
encontrar espacios más amplios en las relaciones sociales.
Participaba en fiestas galanas que se realizaban con la dirección de Teresa Menéndez,
que se encargaba de darle un acento sutil a los recintos. Participaba de las fiestas, incluso
familiares, y por supuesto su pluma se deslizó procurando escribir poemas para la hija del
sr. Presidente. Teresa Menéndez, que a conocimientos de Darío había sido pretendida por
Carlos Ezeta, el delfín del Menéndez.
En las fiestas oficiales participaban los esposas e hijas de los más destacados miembros
del gabinete, como de los poderes del Estado, así como los jefes militares esposas e hijas. Las
fiestas se engalanaban con las más bellas flores del jardín florido, salvadoreño, “las rosadas
adolescentes que ríen con alegría de pájaro primaveral; bellezas lánguidas, hermosuras
audaces, castos lirios albos y tentaciones ardientes.45” El galanteo muy de moda en el modelo
social del liberalismo le daba la tónica, y lustre, al medio.
Los señores de bigotes entornados, trajes de telas muy finas, corbatines de seda, chalecos,
leontinas, vestidos de encajes, abanicos de seda, matilla, zapatillas de cuero y seda, sombreros,
carrieles. Orquesta como la de Herr Drew, que significaba el atractivo que, bajo los arcos y
lámparas de cristal, una imitación a los salones de Viena o París. Ese era el ambiente de el
Joven Rubén Darío, a quien los biógrafos lo limitan a unos tragos y el ruido de una imprenta.
Lo recuerdos de las bellas niñas de tez blanca, los ojos azules que lo deslumbraron en su
primera etapa del descubrimiento de la belleza de la “divina enemiga” Tampoco, Domitila,
la chilena que le dio su amor en aquellos días de soledad en Santiago. La garza morena, era
para ese momento, viento, aleteo, rumor del agua. Las bellezas salvadoreñas pasaban por
sus ojos. Pero una muchacha menuda, de ojos inmensos; y mucha sencillez, quizá el don más
preciado de su ser. Irradiaba confianza y respeto., le tocó una puerta del corazón, que Darío
no sabía que existía.
Rafaela, había absorbido su medio, la intelectualidad de su padre, y la de sus amigos, había
trascendido no solamente en el medio político de Centro América; también en su casa, ella
había logrado entusiasmarse por la lectura; ensayar narraciones, tenía un pensamiento
creativo. No era prohibido escribir para las mujeres. Lo que se debe es entender el modelo
social que había llegado desde la colonia.
Sin embargo, como se trata de modelos familiares y de la antropología de los pueblos
relacionados a definición de trabajos, modelos sociales, cultura de guerra, etc., todo ello le
45 R. D. Azul – II Álbum Santiagués – Edimat Libros – 50 Aniversario – Madrid, 2015, pág. 70
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restaba participación a la mujer, aunque vertiera opiniones, en los círculos de los sectores
dominantes.
En el periodo de las luchas por la Independencia, con el riesgo y la valentía de perder la
vida en un acto de armas, lo hicieron sin mucho preámbulo, dos campesinas, (dos jóvenes
que vivían en el campo, no precisamente, eran trabajadoras agrícolas), se lanzaron a la
lucha en los movimientos independentistas, eran, María Feliciana de los Ángeles Miranda
y su hermana Manuela Miranda, que se encargaron de propagar las ideas libertarias en la
zona de Sensuntepeque y liderando la conocida insurrección de la Piedra Bruja46 del 29 de
diciembre de 1811.
Ellas capitaneaban el movimiento armando seguidas por hombres del entorno. Era una
angélica diana, vestida con grandes faldones, dirigiendo el contingente de hombres que con
éxito se tomaron el cuartel y la plaza d armas. María Feliciana tenía unos ojos inmensos, que
le daban belleza singular, no obstante, por tener conciencia de la realidad fueron capaces de
tomar las armas y querer cambiar el esquema estructural.
Ambas fueron capturadas y condenadas a sufrir 100 latigazos, dando como resultado la
muerte de María Feliciana al año siguiente.
No existía ley positiva alguna que limitara a la mujer en el desarrollo de las artes. No
obstante, las costumbres sociales que tenían sus diferentes tonos de acuerdo al nivel social,
restringían la participación. Eran costumbres elásticas. La poesía, prosa, pintura y teatro, era
parte de la adquisición de una clase social dominante que la había conquistado a partir de
los recursos económicos que les permitía, la adquisición de libros, dominio de otro idioma,
el francés, por ejemplo, como lengua de distinción, viajes, obtención de instrumentos
musicales que dieran gracia, y elegancia.
De tal manera, que no toda la mujer salvadoreña, podía escribir porque había un gran
índice de analfabetismo, y en los círculos donde los niveles económicos y de oportunidad
le permitía llegar a incursionar algunos grados de primaria, no se dedicaban a las artes,
pues era primordial aprender un oficio. O estar preparada para un buen matrimonio. Los
resultados en El Salador de mujeres escritoras es extremadamente bajo, y según algunos
comentaristas47, la calidad, no soportaba una buena crítica.
46 Petroglifos en territorio de Sensuntepeque
47 “Las antologías de la literatura de fin de siglo de tipo Guirnalda y Parnaso parecen indicar que la producción
femenina fue escasa, pues no se mencionan más de dos o tres poemas dignos de ser publicados, según los criterios
de los compiladores.” (Fuente: LAS ESCRITORAS SALVADOREÑAS A PRINCIPIOS DEL SIGLO XX: EXPECTATIVAS Y
PERCEPCIONES SOCIO-CULTURALES Dra. Sonia Priscila Ticas, Profesora de Lengua y Literatura Latinoamericana.
Linfield College, Oregon USA “No es sorprendente observar cómo aparecen las mujeres en esas clásicas historias. En
algunas simplemente son invisibles y, además, su ausencia ni se menciona. Otras reconocen la existencia de mujeres
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Sin embargo, la predisposición se imponía y surgieron muy pocas poetisas; pero ante
las realidades de la vida, más que todo en los varones, que, aunque tuvieran problemas
económicos porque nadie como y muchos menos se enriquece con poesía, se dedicaban a
escribir; y un vehículo para hacerlo con réditos era el periodismo. ¡Se manifestaban!
Periodismo y liberalismo, estuvieron de la mano en todo el proceso de formación de las
repúblicas americanas, y por medio del oficio se lograban mejores oportunidades. Los
periodistas, era gramáticos, filólogos, investigadores, grandes lectores, lo que permitía la
creación de pequeñas bibliotecas. Con las diferencias muy puntuales que Darío definiría en
el oficio, pue no era lo mismo un reportero al estilo americano que un croniqueur franҁais.
Una relación ética-estética. “Porque cualquier principiante, cualquier vago que busca salida
de su farniente (no hacer nada), toca las puertas de periodismo y corrompe lo sagrado.”48
Los periodistas eran hombres de pensamiento. Creadores de opinión pública. Conductores
de pueblos. Rafaela Contreras, tuvo un padre de esa naturaleza. Un liberal ortodoxo Escribir
bien o escribir como lo hacían las señoritas Goyena en León, que hasta tenían y externaban
opinión política, por esa misma elasticidad del modelo, no fue nada dificultoso ni prohibido
para Rafaelita Contreras.
Un día se apareció en las oficinas de “La Unión.” El objetivo de la visita, ser una colaboradora
con sus cuentos. Entró en conversación con don Tranquilino Chacón, a quien le confió sus
inclinaciones por la literatura.
Fue a la “La Unión” Rafaelita Contreras Cañas, convertida en una señorita atractiva,
levemente fornida e interesante. “Es la mujer ideal del ensueño largo tiempo acariciado, la
dama que se yergue como una flor, con su falda de brocatel, cual pintada por el viejo Tintoreto49”
(..)”Su rostro de niña”. Darío no la vio en esa oportunidad.
En uno de esos saraos de León inventados por su tía Rita, el joven poeta, la mira por
primera como una niña en el año de 1876. El poeta niño cifraba 9 años, y, Rafaelita, 7. Un
segundo encuentro fue en 1882, cuando el trueno y el relámpago se habían apagado, con la
muerte de don Álvaro Contreras, en 1882, en la primera visita a El Salvador, Rafaelita tenía
13 años; y, Rubén 15.
que escriben y de musas; sin embargo, son incapaces de integrar esta presencia en una visión abarcadora de lo que es
o lo que hace la literatura en el contexto centroamericano. Como consecuencia de esta miopía histórica y de género, las
mujeres se vuelven apéndices, un capítulo al final de un libro, o un párrafo al final de un capítulo, como si el historiador
de repente recordara al otro sexo y en un gesto magnánimo las juntara al final, tratándolas como creadoras menores de
literatura, que hacen lo mismo que los hombres, aunque con menos maestría, o hacen cosas femeninas…” (Gold 2000: 14
48 Zambrana Fonseca, Armando – Prosa Crítica, Literaria y periodística. Cita de la ¨Prensa y la Libertad. Obras
Completas Afrodísio Aguado -
49 R. D. Los Raros. – Jean Moreas. Pág. 79
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En Centro América
Él, apuesto poeta, laureado y director de un medio importante, ella, cándida, risueña,
morena, de baja estatura y no tan delgada. Miembro del círculo de personas importantes.
Su madre doña Manuela Cañas Hidalgo, era mujer delicada, de modales refinados pues
pertenecía a un sector de la clase media josefina con muy buena educación en portes; gustos
por el tocado y los trajes, delicadeza y prudencia, características básicas para navegar en los
mejores ambientes, de tal manera que, ante la aristocracia salvadoreña, no podía ser vista
como una mengala, o sea una mujer de pueblo, pero ataviada.
La elegancia al vestir la distinguía. Su hija Rafaelita, ya había participado a los 15 años,
como un personaje de “La Traviata” de Giuseppe Verdi. En el año “Azul” de 1888, ella es
titular de Geografía y Calistenia en la “Escuela Normal de Señoritas”. El gobierno liberal, había
introducido en la Reforma Educativa, la calistenia, y en especial en las escuelas normales,
para que sirvieran de modelo. Su hermana Julia se había casado con Ricardo Trigueros, hijo
de un banquero salvadoreño, don Manuel Trigueros, que en esa época acuñaba y respaldaba
la moneda circulante de El Salvador.
Por naturaleza, Rafaelita, tenía una vocación para las letras, la literatura y en 1890, es
redactora de una revista: “Ramo de Violetas, un medio de comunicación de las señoritas, que
querían expresarse con independencia.
Las colaboraciones en “La Unión” la hizo con varios seudónimos el más conocido fuer
Stella”, nada extraordinario, en esa época, cuando la mayoría de los escritores y periodistas,
lo utilizaban. Darío lo hizo también.
El 1º de febrero de 1890, II Año, No. 78, de “La Unión” Es publicado el cuento: “Mira la
Oriental” o “La mujer de Cristal” con el seudónimo de “Emelina”, y ocupando al menos 2/3 de
la página; tiene una nota introductoria que dice así:
“El cuento que a continuación verán, es obra de una inteligentísima dama de
esta capital, cuyo talento y alma brillante podrán juzgar los que lean este precioso
ensayo que con gusto publicamos, rogando a la amable colaboradora no eche al olvido
a “La Unión”
El cuento tiene una dedicatoria: “A Teresa Méndez de Meléndez”
Rafaela Contreras Cañas, había elegido “el cuento, este género delicado y peligroso”50que
en los últimos tiempos ha tomado todos los rumbos y todos los velos.” Se advierte en la nota,
que había que considerar, admirar, tomar en cuenta, lo que fuera, que la colaboradora era
una dama, lo que permite observar dos aspectos. Uno de ellos es que el periódico estaba
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Rubén Darío No. 3
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abierto y enmarcado a las libertades que el liberalismo promulgaba. Segundo, que no existía
impedimento alguno para que una mujer pudiera expresarse en el medio.
Ya ha habido una reforma educativa con participación amplia de la mujer, y el cuento
mismo está escrito para presentar la astucia e inteligencia de una mujer para conquistar
a un hombre. Era tema muy atrevido en su época. Se debe de comprender que no era un
cuento para niños.
No obstante, hay que determinar un aspecto nada inocente de Rafaela Salvadora desde
la cronología. Darío había publicado el poema “Emelina” en “El Repertorio Salvadoreño” 5
de mayo de 188951- y Rafaela publica 1º de febrero de 1890, II Año, No. 78, en “La Unión” su
cuento oriental, como hemos visto antes. Diez meses después, de la publicación de Darío,
ella escribe con el seudónimo de “Emelina”
Emelina
“Amada, espera, espera.
Florecerá52 la luz en los altares,
Y al llegar la amorosa primavera
Te hallará coronada de Azahares.
Eres buena, eres casta;
Y Dios belleza y gracia darte quiso.
Para hacer de un hogar un paraíso
¡Oh, mi gloria y mi luz! con eso basta.
En “La Unión” Ano II, No. 102, del lunes 10 de marzo de 1890, Rafaelita Contreras Cañas,
le han publicado un cuento llamado “Reverie”53
Reverie
Una tarde del mes de mayo, de aquellas tardes que sonríen, que ostentan un
cielo azul, sereno y despejado, cuando los rayos postreros del sol lanzaban sobre la
tierra su reflejo trémulo, hallábame yo triste, sin saber por qué, contemplando tan bello
panorama. Mi solitario jardín, cubierto de perfumadas flores, de palmeras gallardas
51 R. D. Opus Cite. Existe la posibilidad que el poema hay sido escrito en 1885. Méndez Plancarte. Pág. 157.
52 Nota: Méndez Plancarte, señala que hay otra versión y señala a estudiosos como Julio Saavedra Molina, y al
Dr. Riginio E. Boti – Florezca - Florecerá
53 Vocablo de origen inglés que significa “un estado de tener, pensamientos agradables de ensueño” Diccionario
Cambridge. He was lost in reverie until he suddenly heard someone behind him.
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y de lánguidos sauces y cipreses; poblado por bandadas de aterciopeladas mariposas,
que en loco torbellino volaban en torno a las rosas; viendo de cuando en cuando los
pájaros, que columpiándose en las ramas de los árboles, mecidas por la brisa, daban al
viento su canto, -triste unas veces como un lamento, alegre otras, como la risa perlada
de un ángel, que cruzara volando el espacio- parecía llamarme a su recinto a meditar
junto al perfumado rosal o a confundir mis lágrimas con las perlas que arrojaba el
surtidor en la fuente, que murmuraba tiernas canciones en el centro del jardín.
Entré en él y fui a sentarme al pie de un sauce, al que rodeaban multitud de violetas
y adormideras. Corté algunas de aquellas, símbolo de la modestia, cuyo perfume suave
y dulce al mismo tiempo, penetraba en mi corazón, llenándole de melancólico placer, y
las coloqué sobre mi pecho. Allí, sentada, respirando en la soledad, empecé a meditar en
la paz y dulce tranquilidad de las tumbas, que posan eternamente, escuchando tan sólo
el lúgubre son del cierzo en las ramas del ciprés y el sauce, sus únicos amigos. Pensando
en esto, fuime quedando dormida. Pero rato después, soñé que un ángel agitaba sus
alas, volaba cerca de mí y su aliento, al rozar mi faz, la helaba, y también mi corazón.
Después, posó sus manos en mi frente y cubrióme con sus alas… Depositó luego un
beso en mis labios; y su aliento, -esencia de una violeta-, bañó mi rostro. Aquel beso
perfumado, dulce, sublime, me hizo lanzar un suspiro, y como que se desprendió mi
espíritu de mi cuerpo, se lanzó hacia las regiones del infinito. Y volando y volando con
mis blancas alas, que azotaban el viento, veía la tierra, aquella tierra donde tanto soñé,
como un punto negro, atómico y medio oculto en una vaga penumbra, en medio de
la grandeza infinita que contemplaba. Parecíame, al acercarme a los cielos, escuchar
dulces canciones, que en coro cantaban los ángeles en torno de Dios.
Llegó por fin la noche y al acercarme al solio de la Majestad, vi que aquellos seres
moradores de las altas regiones, cuyas canciones escuchaba, llevaban en la frente un
lucero, que, despidiendo su suave luz, bañaba la tierra, donde tantas veces contemplé
el temblor luminoso, en las mansas aguas de un lago, o en las ondas plateadas del mar.
Al verme entrar, agrupáronse millares de espíritus que me llevaron como en una onda
celeste, a los pies del Altísimo, que colocó su diestra poderosa sobre mi frente, haciendo
brotar en ella un lucero. ¡También yo!… Embriagada con mi felicidad, parecíame
escuchar como un leve murmullo, las voces de la tierra, cuando en ella percibieron mi
aparición en el profundo azul. Los amantes decían: - “Es el lucero que protege nuestro
amor”. Los que sufrían: - “Su luz nos trae la esperanza”. Los felices: - “Nuestra alegría”.
Los poetas: - “¡Nuestra inspiración!”. Acercóseme entonces un espíritu -el de un ser que
mucho amé y veneré en la tierra-, y me dijo con amoroso anhelo: -Has querido tener
alas, has querido que de tu frente emanase luz, me lo has pedido, y Dios, escuchando
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Rubén Darío No. 3
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mis ruegos, te lo ha concedido. Ya lo tienes todo; has llegado hasta donde tu deseo
te puede llevar. ¿Eres feliz, hija mía? Yo no pude contestar, agité mis alas, tembló la
estrella de mi frente, lancé un suspiro de placer …y desperté.
Mi sueño había concluido y me encontraba bajo el peso de la realidad. La noche
había ya desplegado su manto; la brisa helaba mis sienes y me traía en sus alas ruido
cadencioso, del agua al caer en la ancha taza y los perfumes de las flores, entre los
que sobresalía el de las violetas. Las estrellas brillaban en el firmamento y con su luz
tranquila hacían más fúnebre aquel recinto, que en mi sueño creí la morada dulce y
serena de la dicha y de la paz de mi corazón. Levantéme, y tomando de mi pecho las
violetas que me había puesto al sentarme -único recuerdo de mi soñada felicidad- las
guardé en un relicario, donde aún las conservo.
Stella
En esa misma edición Rubén Darío escribió:
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relampagueante mirada profunda, y aquel gesto triunfador. Por eso la llamábamos as
Stella.
¡Conque las violetas! Cada cual forjó su novela en la cabeza.
En toda la reunión se conversó a sotto voce del asunto. ¡Qué significaban aquellas
violetas ¡
Penamos. Pensamos mucho. Nadie se dio por vencido, y, al retirarme después de
la alegría se hacía frases “Con las violetas de Stella”
Solamente jean de Luҁon no había desplegado sus labios. Con mi curiosidad
mujeril me acerqué a él. ¿Y bien Jean y las violetas?
Entonces me hablo de Stella Es un alma extraña original y radiante.
¿No lo sabéis? Pues después de nuestra pobre difunta gloriosa Jeane Thilda, no
hay quien como ella escriba cosas de “aquí.” Y Jean se tocaba el corazón. Es, como sabes
hija de un hombre ilustre en las letras. Ley del atavismo. En cuanto a tu curiosidad
sobre el ramo de violetas, no te dirá nada, porque poco sé, es su flor ¿Quieres saber
más? Pues a ella.
Pues a ella. Y fui y logré ser su confidente, saciando mis curiosidades. ¿Quieres
saciar la tuya, Oh lectora? Pues he aquí un cuento que entre saco de los que aparecerán
próximamente, en un volumen de Stella que publicara el editor Garnier.
Se titula Reverie
Sé que después de la publicación de ese primer libro en que este cuento que
contiene que dará al público Stella, una novela delineada y artística llena de femenilidad.
Ved enseguida el cuento.
Es muy interesante ver como desde ese inicio hay un interés muy noble por promocionar
a un nivel muy amplio a “Stella”. Hay en la nota-cuento, detalles biográficos, como, “Es, como
sabes hija de un hombre ilustre en las letras. Ley del atavismo” El personaje está rodeado de
exquisiteces, sillones, violetas, y una tasa de porcelana de Sévres. Acomoda con lenguaje
romántico, al gusto de las lectoras potenciales, y al final, la proyecta en una edición de
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Rubén Darío No. 3
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los Hermanos Garnier Editores55. Y por supuesto, un mensaje sublime que Rafaela supo
interpretar. 18 meses después de esta publicación Rafaela Contreras Cañas y Rubén Darío
estaría contrayendo matrimonio civil. Un 22 de junio de 1890.
***
El 18 de enero de 1890, “La Unión,” en el espacio que siempre ha ocupado el Editorial,
aparece:
“Hoy es el día del natalicio de nuestro amigo Rubén Darío, director de este
diario. Con tal motivo lo felicitamos cordialmente, en nuestro nombre y el de los demás
empleados de la Redacción. Deseando que hoy pase un día muy feliz y que goce de larga
y buena salud, consagrado al cultivo de las letras su numen admirable y privilegiada
inteligencia, para honor de las letras americanas.
Santiago I. Barberena
Tranquilino Chacón
Debajo del texto anterior, “La Unión” celebra con mucho entusiasmo una propuesta que se
ha realizado en la Península Ibérica, mediante unos artículos de los republicanos portugueses
entre ellos (Jaime) Magalhães Lima56 en que demuestra la necesidad y conveniencia de
España y Portugal de fundar una sola República Federal.
55 Los hermanos Garnier se sumaron a la iniciativa empresarial abordada por algunos libreros y editores franceses
a lo largo del siglo XIX, cuando el mercado bibliográfico de las antiguas colonias españolas en América se convirtió en
un suculento objetivo económico. Los trabajos de la editorial se convirtieron, con frecuencia, en el principal sustento
económico y en el vínculo fraterno de los escritores hispanohablantes afincados en Paris. (..) “Como recuerda R. Cansinos-
Assen, conoció a «los dos Machado, Manuel y Antonio)), cuando regresaban de París, «donde habían vivido unos años
haciendo traducciones para la Casa-Garnier, y tenida ocasión de conocer allí a Gómez Carrillo Rubén Darío y compartir
la bohemia literaria de los decadentes franceses. La editorial Garnier de París y la difusión del patrimonio bibliográfico
en castellano en et siglo XIX. Web.
56 Jaime de Magalhães Lima fue un filósofo, poeta, ensayista y crítico literario portugués nacido en Aveiro, el 15
de octubre de 1859 y fallecido en Eixo (Aveiro) el 26 de febrero de 1936. Se graduó en Derecho en la Universidad de
Coímbra en 1888. Discípulo de Tolstói en Portugal, tradujo varios de sus textos
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¡Honor a Magalhães Lima!
(fragmento)
¡Qué hace ese pueblo que duerme!
Decía blandiendo el acero en la oscuridad el 19 de septiembre el capitán Casero,
mientas los soldados le seguían, con los caballos al paso, Gritaban de trecho en trecho
¡Viva la República!
¡Que hace esa opinión que duerme! Repito yo ahora.
¡No ha oído a un insigne periodista portugués gritar en nombre del pueblo
republicano de su nación!
Queremos juntarnos con nuestros hermanos de España; queremos echar a
tierra las fronteras feudales; queremos consolidad la libertad y la integridad de nuestro
territorio bajo una República íbera invencible. (..)
Obviamente, el periódico era consecuente con sus ideales liberales, republicanos y
unionistas. Darío, por consiguiente, como Director, era consecuente de los tres principios:
Liberalismo, República y Unidad. Era bueno para Centro América, pues bien era bueno para
Portugal y España, así como para Francia al unir a su territorio a Lorena y Alsacia, de acuerdo
a Magalhanes Lima en el resto del artículo.
Pág. 92 Bicentenario
Centroamericano
Rubén Darío No. 3
En Centro América
***
“La Unión” año II No. 60. Lunes 20 de enero de 1890
La Fiesta del Sábado
_________
Cumpleaños de Rubén Darío
Con motivo de la celebración del XXIV aniversario del natalicio del señor Darío
los demás miembros de la Redacción de este Diario, le obsequiaron con un almuerzo en
el salón principal del Hotel Siglo XX.
El viernes por la tarde circuló entre veinticinco personas la siguiente tarjeta de
invitación:
Deseamos obsequiar a nuestro apreciable amigo y Director de nuestro Diario
“La Unión,” don Rubén Darío, mañana día de su cumpleaños, con un almuerzo en el Siglo
XX, nos damos el gusto de invitarlo a Ud., para que se sirva concurrir, anticipándole las
gracias por su deferencia.
Santiago I. Barberena Redactor en Jefe. = Tranquilino Chacón, Cronista. =
Roberto C. Bone 1er. Repórter
El Almuerzo
A las 12del sábado 18 ya estaban reunidos casi todas las personas invitadas, y
pocos minutos después dio principio el almuerzo.
Ocupaban el centro de la mesa el Señor Presidente de la Corte de Justicia,
Doctor Hermógenes Alvarado, y los señores Sub-secretarios de Estado doctorees D.
Francisco Arriola, D. Esteban Castro y Don Santiago Contreras. Seguían los señores
Gobernadores de los Departamentos d. Margarito González; el director del Instituto
Nacional doctor don Darío González, el Redactor de “Los Debates” doctor don pastor
Valle; el sub – Director de la Escuela Normal don Francisco Gamboa; el Redactor de “El
Municipio de El Salvador”, don Belisario Calderón; el Director General de Correos don
Salvador Carazo; el Redactor en jefe de “La Unión”, doctor don Santiago I. Barberena, el
obsequiado don Rubén Darío; el Dr. D. Hernán Prowe; el taquígrafo oficial don Gustavo
Ortega; don Ezequiel Saneho; don Roberto C. Bone y el infrascrito.
El señor General Juan J. Cañas, se excusó por medio atento telegrama de Santa
Tecla, donde tiene su domicilio.
Bicentenario Pág. 93
Centroamericano
No. 3 Rubén Darío
En Centro América
Soupe D´huitre57
Consommeré
Chateau Iquem.
______
Poison
Bacalao a la Vizcaína 58
Pommes de Terre 59a la parisien.
Hochheiner
______
Entrées
Oeufs á la decadente60
Cotelette á la Víctor Hugo
Filete de Beouf a la chilienne61
Vins du Chili
57 Sopa de Ostra
58 Un plato del pueblo vasco, preferencial en la época de la Semana Santa.
59 Papas – o Patatas.
60 Huevos decadentes.
61 Carne de res (Vaca o buey) a la chilena.
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Centroamericano
Rubén Darío No. 3
En Centro América
Subercaseaux,62 Urmeneta63, Panquehue.
Deserts
Crëme Française, Fruits, Pätes, - Pudding.
Champagne Veuve Clicquot.64
____
Café
Los Brindis
“El señor Calderón, Redactor de “El Municipio Salvadoreño,” en nombre de los
redactores de “La Unión” ofreció el almuerzo al señor Darío, como una muestra de la
simpatía y del aprecio a que se ha hecho apreciado entre nosotros, y de la admiración
con que los salvadoreños han recibido sus producciones literarias.”
“Don Gustavo Ortega hizo luego una reseña general de los caracteres de la
literatura francesa; disertó sobre deferentes escuelas que se han disputado el predominio
de la filosofía y de las letras, y terminó proponiendo un brindis por el jefe de la escuela
naturalista de Francia.“
“Esto dio lugar a gran animación. Manifestaron sus opiniones sobre el particular
los señores doctores Hernán Prowe, Pastor Valle, Darío González, Hermógenes Alvarado
y Esteban Castro, todos terminaron felicitando al señor Darío por los brillantes triunfos
literarios que ha obtenido.“
“El señor ortega habló por segunda vez, en apoyo de las ideas que acababa de
emitir, y suplicó a la concurrencia se sirviera excusarlo por haber tratado un asunto
por el cual no están unificadas las opiniones.“
62 “El champaña era la bebida de rigor en los banquetes a la hora de los postres y de los brindis, pero también
podía reemplazar al vino a lo largo de la comida, como solían hacerlo algunos gourmets como el propio Julio
Subercaseaux y Agustín Edwards Mac-Clure.” VINOS EN CHILE DESDE LA INDEPENDENCIA HASTA EL FIN DE LA
BELLE ÉPOQUE** JUAN RICARDO COUYOUMDJIAN- Profesor del Instituto de Historia de la Pontificia Universidad
Católica de Chile.
63 Otro vino chileno de las uvas Cabernet y Sauvgnon. Vino Tinto del Valle Central.
64 Champaña de la Viuda de Clicquot.
Bicentenario Pág. 95
Centroamericano
No. 3 Rubén Darío
En Centro América
“Por último el señor Darío, con frases correctas y elocuentes, trató del movimiento
literario que se efectúa en el mundo moderno, y brindó por la fraternidad universal de
las letras, brindis que fue correspondido por la concurrencia con mucho entusiasmo.”
“Las conversaciones particulares se prolongaron hasta por la tarde. En todas
ellas se hacían honrosos comentarios de las obras de Darío, y gratos recuerdos de
la ilustrada y progresista República de Chile, en donde se dieron tantas muestras de
aprecio a los méritos del poeta centro-americano; lo mismo que por la actual y culta
sociedad salvadoreña. “
“Así terminó aquella cordial y amena fiesta d instrucción celebrada para
demostrar que nunca son estériles los esfuerzos del talento cuando se ponen al servicio
de los intereses de la patria y del progreso humano, como lo ha hecho el distinguido
escritor, señor Darío. “
TRANQUILINO CHACÓN
Indudablemente que el festejo estuvo con un grupo heterogéneo de personas. Funcionarios
de buen rango en el estado, y periodistas. Todos al parecer, tenía una muy buena formación
y conocían de las escuelas francesas en boga. El menú estaba hecho exprofeso. Se puede
deducir que, en el equipo de trabajo, hubo muy buena comunicación de parte de Darío, pues
en las conversaciones sobre sus experiencias en Chile, les dejó una muy buena impresión
de cómo disfrutó de las comidas y de sus vinos. El menú no solamente estaba compuesto de
vinos chilenos muy importantes, sino, en las denominaciones de las comidas, entradas etc.,
con nombres franceses. Al igual, se debe suponer, que habría expresado sobre su deseo de
viajar a Francia. “quería ver la Francia; niño aun, y ya tenía la nostalgia de París.”65
***
Darío está ocupado de muchas de sus responsabilidades, además de lo que tiene que
escribir en el periódico, está atento a las correspondencias del mismo, como las que llegan
de otros escritores. Rafaela Contreras Cañas, continúa publicando en “La Unión.” Es lógico
comprender que el Director lee los escritos antes que el Redactor y el “cajista” inicien el
trabajo de la impresión. Por tales circunstancias, ha estado leyendo los cuentos de una joven
que no conoce su nombre, y sus escritos están envueltos de encantos, castillos, piedras
preciosas, oro, esmeraldas, perlas, las grandes metrópolis, las bellezas del Danubio, París;
sus imaginadas colonias británicas en la India. Los fríos inviernos, nieves, rosas, jazmines,
Alhelíes y marqueses. También están en su péñola, la riqueza y la pobreza, en la contradicción
permanente del que todo lo tiene y el desposeído. El Director se ha interesado en saber
quién es.
65 R. D. Los Raros- Jean Moreas. Pág- 69
Pág. 96 Bicentenario
Centroamericano
Rubén Darío No. 3
En Centro América
Al poco tiempo se publican «La turquesa» y «La canción del invierno». Con este último,
la autora permite que se publique su nombre. Así, Darío conoce su identidad e inician el
contacto personal. Don Tranquilino había sido fiel.
Cuando se da la oportunidad de saber quién la ha elaborado esos cuentos, es posible que se
haya sorprendido. Se desconoce a la fecha que situaciones pudieron llevarlos a un noviazgo,
pues ni la familia, ni el mismo Rubén, tampoco sus amigos escritores, hicieron referencias.
Para el encuentro es posible que los recuerdos hayan sido el inicio de una bonita
conversación; pudieron haber sacado a colación los temas de sus cuentos y los de “Azul”,
no se sabe si el ingenio del periodista funcionó en preguntas para llegar a la sensibilidad
poética de Rafaelita, o ella tomó la iniciativa para demostrarle interés.
Preguntas que se hacen necesarias y que permiten suponer unas respuestas que se
ajunten a los hechos reales, o los supuestos. Un noviazgo en a finales del siglo XIX, tenía
dos realidades en una sociedad muy dividida por la naturaleza del sistema económico, la
influencia ideológica del liberalismo; y el sostenimiento de la cultura religiosa con diferentes
grados de profundidad en todos los sectores de la población salvadoreña, obviamente, con
algunos aspectos muy particulares de la cultura; pero en comunión con las tradiciones y
costumbres en toda América Latina.
Un noviazgo o cortejo, era una práctica de las clases medias y de la aristocracia; la ubicación
social de Darío, era muy clara, e igual que la familia de la viuda de Contreras, doña Manuela
Cañas Hidalgo, además para ese entonces, suegra de un hombre de muy buenos recursos,
por ser un banquero.
La costumbre de un noviazgo se iniciaba con la solicitud expresa del pretendiente a la
familia de la joven, para contar con el permiso de visitarla con muy buenas intenciones
para el matrimonio. Las relaciones entre los novios eran muy delicadas. Una sala donde se
sentaban, bajo la mirada, de la madre, quizá no inquisidora, pero preventiva. Podía salir con
una chaperona a un paseo al parque.
La cultura posterior a la independencia y el advenimiento del progreso económico, la
construcción de parque como espacios lúdicos, permitía a las clases pudientes, el paseo
dominical después de misa. El parque permitía, la venta de productos de consumo. Había
glorietas o Kioscos con meriendas y bebidas; diversidad de productos a base de harina.
Se puede observar en las fotografías, las diferencias en los vestidos de las señoritas de las
mejores familias, y las de otra condición social e incluso, las indígenas, sentadas en las
aceras. Las bancas, las utilizaban los ancianos, y algunos novios. Lo más común era, caminar.
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Las damas lo hacían hacia una dirección, y los caballeros, al contrario, para observar las
bellezas que estaban transitando. Además, tanto damas y caballeros lucían sus mejores
galas. Vestidos con encajes y bordados europeos. El estilo Charvet. Familias que viajaban a
los Estados Unidos, compraban los famosos “figurines” “Dress”, y la revista “Jenness Miller” de
la diseñadora Annie Jenness Miller, que impulsó un tipo de ropa cómoda a las necesidades,
así como un corseé, o un corpiño de cintura más grande. Las cabelleras, rizadas, flequillos
rizados en la frente, así como el cabello recogido en la parte superior de la cabeza. Podemos
observar esos detalles en las dos fotografías iconográficas de Rafaela Salvadora Contreras
Cañas.
Ese noviazgo fue visto en los ambientes donde ambos solían frecuentar; e incluso en los
festejos de la hija del Presidente, Teresa Méndez que, en una oportunidad estuvo viviendo
en León.
Pág. 98 Bicentenario
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Rubén Darío No. 3
En Centro América
Darío por su parte dice lo siguiente:
“Yo frecuentaba la casa de la viuda, y al amor del recuerdo y por la inteligencia sutil
y superiores dotes, de la otra niña, me vi de pronto envuelto en nueva llama amorosa. Ello
trascendió en aquella sociedad amable: “¿Por qué no se casa?” – Me dijo una vez el Presidente.
“Señor- le contesté-, es que pienso hacerlo enseguida.” Y, con el beneplácito de mi novia y de su
madre, me puede a tomar las disposiciones necesarias para la realización de mi matrimonio.”
Rafaela Salvadora no era una joven ilusa. Su romanticismo estaba ilimitado en los
personajes que creaba en sus cuentos. Su romanticismo personal tenía la reflexión razonada
ante la realidad. Delicada por la cultura de su medio; y, suspicaz ante el mundo, y desde su
naturaleza femenina tenía en sus manos, la rueca de Onfale, y el cinto de Cipria.
Tenía la indubitable capacidad de la creación y de trasmisión de sus ideas al plano de la
escritura y en el género del Cuento, por supuesto que estaba su inclinación fundamental en
la lectura. Un buen escritor, es el mejor lector. No necesita leerse todos los libros. Necesita
leer los mejores. ¿Había leído “Azul”?
Rafaela Salvadora como se ha indicado, publica por primera vez con el seudónimo de
“Emelina”: Mira la Oriental. Se puede ahondar en el cuento, sobre el interés de Rafaela por el
escritor que sin ninguna duda estaba incluido en las conversaciones familiares. El círculo o
medio donde Darío se desenvolvió en Nicaragua y su primera estancia en San Salvador, era
de gente muy bien informada, una realidad sociológica y antropológica del sector de clase.
Imposible que se ignorara el porqué de la presencia de Darío la primera vez en El Salvador.
Se ha visto, cuantos hombres de letras de origen nicaragüense vivían en El Salvador y la
influencia que tenían en los gobiernos liberales. Ninguno de ellos deseaba que se casara con
Rosario Emelina, pues conocían de muchos rumores por los amores furtivos con un político.
Conocían muy bien quién era ella y su hermano Andrés. Cotilleos o no, eran realidades las
consecuencias.
Rafaela Salvadora por su parte, conocía muy bien entonces de esos rumores. En una
sociedad tan pequeña, y en los círculos muchos más estrechos las especies en la boca de las
Famas eran muy eficaces, pues, “Occulta peccata sunt publica domain66”
Ella psicológicamente quería abrir un espacio de curiosidad en el poeta, absorbiendo
66 En Nicaragua, se ha trasmitido la especie de forma oral, del político que sostuvo amoríos furtivos con Rosario
Murillo Rivas, pero a la fecha, se sostiene en silencio en el medio intelectual. Más que por respeto a la señora Murillo,
es la consideración a Darío, pues sufrió en silencio la trampa a la que fue sometido, puesto que Andrés Murillo
conociendo la situación de su hermano y las consideraciones de la cultura y moralidad de la época, el único que podía
ser víctima de una artimaña era Darío. Se conoce que fue un Ex presidente, General ya mayor, y granadino.
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No. 3 Rubén Darío
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el modelo lexical dariano. Logra que se interese con la complicidad generosa de don
Tranquilino Chacón. El 10 de febrero en el No. 78 de “La Unión” le publican por primera
vez un cuento: “Mira la oriental” o, “La Mujer de Cristal” bajo el intencionado seudónimo
de “Emelina,” el cuento la “Reverie” el 10 de marzo en “La Unión” No. 102. El 22 de abril del
90, en el mismo periódico No. 131, publica “La Turquesa.” El 5 de mayo en el No. 142 ha
publicado “Humanzor” que quedó inconcluso. Cada mes publicaba. Pero su astucia femenina
había tenido éxito. En cuatro meses y medio Darío escucha el ruido de la “mujer de cristal,”
y se casa con la que había inventado el cuento.
El Doctor don Margarito González, “Coordinador Público”67, se presenta a las siete de la
noche al domicilio de doña Manuela Cañas Hidalgo, viuda de Contreras. Es la celebración
de la boda civil entre el Señor Don Rubén Darío y la señorita, Rafaela Salvadora Contreras
Cañas. El día 21 de junio de 1890. Sus testigos son los señores Doctor Tranquilino Chacón y
el escritor Francisco Gavidia.
Darío, “su traje es correcto, de intachable tijera” (..) “Cuerpo fuerte, bien erguido, manos
aristocráticas,” (..) “bigote bien cuidados” (..) “En resumen, nuestro poeta tiene un gallardo
tipo de caballero”68
“Ese día debería efectuarse en San Salvador, una gran fiesta militar, para la cual vendría las
tropas acuarteladas en Santa Ana y que comandaba el general Carlos Ezeta, brazo derecho, y
diremos casi hijo mimado del presidente de la República. Se decía que había querido casarse
con Teresa la hija mayor de éste. Si no estoy equivocado había disensiones entre Ezeta y algunos
ministros del general Menéndez como los doctores Delgado e Interiano, pero no podrí precisar
al respecto.
Es el caso que las tropas llegaron para la gran parada del 22. Esa noche debía darse un baile
en la Casa Blanca, eso es el Palacio Presidencial.
Se celebró en casa de mi novia la ceremonia del matrimonio civil y hubo un almuerzo al
cual asistió el General Ezeta. Éste estaba nervioso y por varias veces se levantaba a hablar con
67 “Acta Matrimonial- Margarito González, Coordinador Público, de este Departamento.
CERTIFICO: Que a las siete de la noche de este día, se autorizó por esta gobernación, el matrimonio civil del señor
Don Rubén Darío y Señorita Rafaela Contreras, el primero de veinticuatro años de edad, soltero, periodista, originario
de la Ciudad de León República de Nicaragua y vecino de esta Capital hijo legítima de don Manuel Darío, ya difunto y de
doña Rosa Sarmiento vecina de la misma ciudad de León; y la segunda de veinte años, soltera, de oficios domésticos,
originaria de San José, Costa Rica, y vecina de esta ciudad, hija legítima de don Álvaro Contreras, ya difunto y de Doña
Manuela Cañas, vecina de esta Capital. – Fueron testigos del acto los señores don Tranquilino Chacón, de veintitrés
años de edad, periodista y don Francisco Gavidia de veintiséis años, Profesor en Ciencias y Letras, y ambos de este
vecindario. Para los efectos de ley, extiendo la presente en San Salvador, a las ocho de la noche del día veintiuno de
junio de mil ochocientos noventa. Sello “Gobierno Político del Departamento...” Margarito González.
68 R. D. Los Raros – Jean Moreas – Págs. 68, 69
69 Repertorio Bio-bibliografíco de Rafaela Contreras Cañas. - Valeria Calvo Chaves Sandra Martínez Gómez
Hillary Zúñiga Araya. - noviembre 2017. universidad de Costa Rica Facultad de Educación Escuela de Bibliotecología
y Ciencias de la Información.
DARÍO EN GUATEMALA
-PRIMERA ESTANCIA- 1890
70 La Recordación Florida es un documento histórico escrito por Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán en
1690, basado en investigaciones propias del autor y del libro de Bernal Díaz del Castillo Historia verdadera de la
Conquista de la Nueva España, que se concentra en el desarrollo histórico de Guatemala desde la Conquista hasta el
siglo XVII.
71 “La Construcción social del ladino en el proyecto hegemónico guatemalteco ([Link])” Cita hecha por GABRIELA
ARGENTINA GRIJALVA MENÉNDEZ.
72 Miranda, Alejandro- Una Odisea en Centro América. - 1861-1937 - translated, edited and annotated by Stuart
Witt with a historical essay by Jordana Dym illustrated by John Ashton Golden. 2005.-
73 Se ha agregado al detalle de Miranda, la identificación de los
“Total, mensuales $ 5,965.00 salían del Erario para los escritores que sostenían aquel Gobierno inepto,
desde todo punto de vista.” (Miranda)
Darío llega en un estado de guerra. El Presiente General Lisandro Barillas era un hombre
que prodigaba a los intelectuales. Otros lo consideraban un manirroto, y obviamente otros,
un hombre sensible. Lo cierto es que entregaba dinero para buscar, como se diría hoy “buena
prensa. También era uno de esos mandatarios que se rodeaban de talentos.
Durante los gobiernos militares y dictadores en Centro América se llamó a más de uno:
Déspota ilustrado. Estos generales tenían la mayoría de ellos una cultura que se derivaba
de las exigencias de la ideología liberal. Así, hemos visto como el General Menéndez,
ideológicamente su par, era un hombre de letras que amparaba a los intelectuales. Tales
consideraciones fueron razón suficiente para que al enterarse de la llegada de Darío lo
enviase a llamar.
Que dice Rubén en su autobiografía:
***
79 El Correo de la Tarde (1890-1891) de Rubén Darío - OTTO OLIVERA -Tulane University. Pág. 260 – Revista
latinoamericana.
80 Antonio de Remesal (Allariz, Orense, 1570 - Madrid, 1619)1 fue un eclesiástico, dominico e historiador
español, cronista en Centroamérica. Es una fuente confiable para los investigadores.
Es que la piqueta de Rubén Darío, no solamente descubre la majestuosa obra de los pueblos
en Guatemala, sino que encuentra la oportunidad de presentar la condición humana ante las
dictaduras, las invasiones y la actitud de los pueblos frente a las tiranías. Tutecotzimi es una
“obra de teatro,”. Una obra que representa la misma conducta del ser humano cualquiera sea
el grado de desarrollo y civilización, latitud y armas. En el hombre está un lobo y un cordero.
El poema fue una oportunidad para Darío después de la experiencia en El Salvador,
la historia de Guatemala con los regímenes dictatoriales, y la propia historia de su patria,
para exponer la presencia de un tirano; la sublevación de un pueblo harto de la tiranía, y la
aparición de un líder que logra derribar al opresor.
La enseñanza del poema desde el espíritu de valores democráticos que Darío ha aprendido
desde Nicaragua, Chile y El Salvador, presenta al libertador que, se satisface sencillamente
****
Darío frecuentaba casas de intelectuales como la del cubano Palma, donde aprendió a
comer los deliciosos platillos de la comida caribeña. En los ambientes de mayor pluralidad
de intelectuales, conocerá al joven poeta Máximo Soto Hall, a la sazón de veinte años que
pertenecía a una familia de mucha influencia económica y política en Guatemala y Honduras,
gente de prosapia liberal, sobre todo en Hondura; era hermano de padre de Marco Aurelio
Soto Martínez. Un reformador liberal que estuvo en la presidencia en Hondura cuando Darío
estaba en El Salvador por primera vez. Soto recién acababa de graduarse; y comenzado una
vida política. Fue de reciprocas consideraciones la amistad de Máximo con Darío, de tal
manera, que, en la primera instancia de éste en Guatemala, le dedicó un soneto.
No se apagaba la creatividad ni la búsqueda de mayor cantidad de in formación por
conocer a los mejores, por supuesto, J.J. Palma le apoya y Soto Hall, le invita a conocer a
Walt Whitman. Darío se quedará sorprendido de la poesía cuando lee “Hojas de Hierba” Se
impresiona.
Le llama la atención no solamente su poesía, que representa la vida permanente de un
imperio que se levanta con audacia, él es un trascendentalita y un filósofo del realismo. Su
figura de profeta ente los hieros y espigas de concreto en Nueva York. Lo sobresalta tanto
su nombre que ahora es eterno en la “Oda a Roosevelt”. Quizá no lo hayan leído, pero oído su
nombre millones de latinoamericanos en más de 100 años, solamente por leer a Darío.
Surge de su espíritu que es dúctil a las impresiones de imágenes, el soneto a Whitman:
“En su país de hierro vive el gran viejo,
Bello como un patriarca, sereno y santo.
Tiene en la arruga olímpica de su entrecejo
Algo que impera y vence con noble encanto.”
(..)Fragmento
***
Pensamiento
81 Sawa critica a Darío con el uso del tiempo verbal un jécouté por J´eoutai (Escuché)
82 Poesías completas de Rubén Darío – Méndez Plancarte- Oliver Belmás- O. Cit. Pág. 1180
83 Sequeira. opus Cite. Pág. 25
José Joaquín Palma, se ganó la cualificación de Darío diciendo era un Benvenuto Cellini, lo
consideraba un orfebre de la palabra, un fabuloso escultor de poemas; un labrador de joyas
y flores en las imágenes poéticas; había música en su universo interior y lo volcaba en notas
en el pentagrama. El símil era de justicia.
Cuando en Benvenuto de Bayamo, se enteró que Rafaela era una de las hijas de su gran
amigo Álvaro Contreras, le dedicó un poema que es una mini biografía. Desde el inicio
del poema se advierte que conocía la vida azarosa de sus padres, y las dificultades que se
advertían en las criaturas. Recuerda la estancia en Nicaragua; es espíritu de temple de su
padre, su palabra certera; la grácil actitud de la niña en las veladas con su cantos y cuentos; la
trasformación que ha habido en su cuerpo; y va haciendo alusiones del mundo maravilloso
de la Grecia antigua, de las obras de arte y pinturas bella; y espera que la musa inspire al
poeta; que ofrezca la septicorde lira y la flauta de cristal.
A RAFAELA
¡Cómo ha cambiado el
tiempo! A sus estragos
Y llorando las dichas que perdí.
Pienso en la tierra de los grandes lagos
Y te recuerdo a ti.
85 Carmen González-Huguet- Poeta y escritora - Rafaela Salvadora Contreras Cañas: la dulce Stella. Diario Co
Latino – El Salvador. web
***
Guatemala no solamente es la estancia del que huye de los desafueros de los hermanos
Carlos y Fernando Ezeta, es un punto desde donde Darío iniciará una nueva etapa en su
vida; la que por supuesto, desconoce. Darío al llegar a Guatemala, la Antigua ciudad de la
Capitanía General, y su salida hacia Costa Rica, simbólicamente se puede consentir que es
el unionista centroamericano que lo logra hacer con el arte poético y el periodismo, lo que
no se podía realizar desde las buenas intenciones políticas de gobierno, las ideologías y
las guerras; lo ha logrado uniendo a las repúblicas de Centro América con una cinta azul:
Modernismo; y si no existe otra forma mejor de unir a los pueblos que la cultura, la voz de
un profeta, de un capitán, de un Príncipe, que, les depara entonces a los pueblos.
86 Jirón Terán, José. Cartas desconocidas de Rubén Darío. – Academia de la Lengua, Nicaragua, 2000. Pág. No. 110
***
Rubén Darío y Rafaela Contreras en Costa Rica-
Puntarenas, el puerto principal de Costa Rica en el Pacífico, había sido elevada a ciudad
hacía treinta y tres años. Era el puerto fundamental para las exportaciones del café hacia
Inglaterra. Territorio del antiguo domino de la Gran Nicoya. Todavía estaba la vieja iglesia
construida de madera y el zinc comprado en Inglaterra. Algunos chinos empobrecidos
deambulaban en las calles. Otros trabajaban en las líneas ferroviarias. Los gobiernos ticos
habían considerado a los chinos como raza degenerada; y habían sido traído en condiciones
de esclavitud; se encargaban de explosivos, carpintería, cocina y las empresas ferroviarias,
los vendían a las cafetaleros para los trabajos agrícolas.92
De tal manera la migración de los centroamericanos, estaba en los niveles de correspondencia
con la cultura mesoamericana, colonial y pos independentista. Las barreras migratorias, de
las repúblicas creaban las divisiones más profundas de los pueblos y Estados. Los políticos,
e intelectuales de gran trayectoria, y profesores, artesanos o agricultores con capacidad
de comprar tierras, se podían movilizar por todas las provincias de la Antigua Capitanía
General de Guatemala. Sin embargo, el nacionalismo cada día más profundo, contribuía
a desarraigarse de la Patria Grande, sostenida por los políticos y militares heredero del
pensamiento morazánico y el liberalismo. Darío después de su llegada a Costa Rica, perderá
el ideario que absorbió desde niño entre los viejos masones liberales y su trabajo en El
Salvador y Guatemala.
91 Ídem -De cómo Enrique Guzmán se va a tragar la simpatía derramada.
92 Chen Mok, Susana. Radiografía de una inmigración China en Puntarenas, Costa Rica. Web.
95 De Periodista a literato los escritores de periódicos costarricenses (1870-1890 – Patricia Vega Jiménez.
Anuario de Estudios Centroamericanos, Universidad de Costa Rica, 22(1): 149-163, 1996. Pág. 151
96 Patricia Vega Jiménez O. Cite. Pág. 19
97 “Rubén Darío, «El poeta de Costa Rica», prólogo a Aquileo J. Echeverría, Concherías (Barcelona: Imprenta
Elzeviriana de Borras y Mestres, 1909): 7-12.
Mario Flores
***
El 10 de mayo de 1892, Rubén Darío, llega en ferrocarril de nuevo a Puntarenas para
abordar el barco “Barracouta” que lo lleve de regreso al Puerto de San José, Escuintla,
Guatemala. Se recordó las palabras que había vertido sobre Costa Rica a Luis Florea Zamora:
Es muy lindo tu país, pero yo necesito vivir y tu país no tiene trabajo para mí. Mi machete es la
pluma, hay que buscar dónde hacer la siega. Aunque quisieran estos periódicos pagarme, no
podrían; es todo tan chico acá.”
109 Algo más sobre Rubén Darío en Costa Rica - Mario Flores - Repertorio Americano, XV, 16 (1934): 255-256.
110 R. D. Los Raros - El Conde Matías Felipe Augusto De Villier de L´Isle Adam. Opus. Cit. Pág. 200.
111 R. D. Los Raros. Edgar Allan Poe. – Opus Cit. Págs. 112 y 113.-
¿Por qué?
(fragmento)
“¡Oh, señor! el mundo anda muy mal. La sociedad se desquicia.”
“El siglo que viene verá la mayor de las revoluciones que han ensangrentado la tierra. ¿El
pez grande se come al chico? Sea; pero pronto tendremos el desquite. El pauperismo reina, y
el trabajador lleva sobre sus hombros la montaña de una maldición. Nada vale ya sino el oro
miserable. La gente desheredada es el rebaño eterno para el eterno matadero. ¿No ve usted
tanto ricachón con la camisa como si fuese de porcelana, y tanta señorita estirada envuelta en
seda y encaje?”
“Entre tanto, las hijas de los pobres, desde los catorce años, tienen que ser prostitutas. Son
del primero que las compra. Los bandidos están posesionados de los bancos y de los almacenes.
Los talleres son el martirio de la honradez; no se pagan sino los salarios que se les antoja a
los magnates, y mientras el infeliz logra comer su pan duro, en los palacios y casas ricas de los
dichosos se atracan de trufas y faisanes. Cada carruaje que pasa por las calles va apretando bajo
sus ruedas el corazón del pobre. Esos señoritos que parecen grullas, esos rentistas cacoquimios
y esos cosecheros ventrudos son los ruines martirizadores. Yo quisiera una tempestad de
sangre; yo quisiera que sonara ya la hora de la rehabilitación, de la justicia social. ¿No se llama
democracia a esa quisicosa política que cantan los poetas y alaban los oradores? Pues maldita
sea esa democracia. Eso no es democracia, sino baldón y ruina. La prensa, siempre venal y
corrompida, no canta sino el invariable salmo del oro. Los escritores son los violines que tocan
los grandes potentados.”
FIESTA DE LA PATRIA113
Fueron a la ciudad de Alajuela, que tiene verdes colinas y bellos montes a su alrededor, los
ciudadanos de distintas partes del país, con gozo patriótico a fiesta fraternal y plausible, a
ver cómo se descubría la figura de bronce del tambor Santamaría, aquel que le dio fuego al
Mesón, allá en Rivas, cuando los yanquees, cuando fuimos librados del extranjero invasor. La
alegría nacional, la pompa oficial, las marciales músicas, dominaron la hermosa población
vecina donde hay agraciadas mujeres, agua saludable y cristalina, sol ardiente y áureo, flores,
clima propicio a la salud.”
Así se repobló la ciudad, se rellenó de gente; casas faltaban casi donde contener tanta ola
humana. Desde la víspera, hoteles y posadas y habitaciones particulares estaban colmadas.
Ventura Cordero en su casa de dos pisos, apenas pudo alojar unas cuantas familias.
El español Martínez, en su nuevo hotel, hizo prodigios de aglomeración; lo que es decir
bastante. Logró atender y servir de la llenura de su fonda.
Todos los que iban a la celebración nacional, arriesgaban en el tren sus personas…; y cada
cual temía un descalabramiento. En esos trenes con sus locomotoras repletas de negros, va
siendo cosa de riesgo el viajar, porque casi no hay día en que no se tenga noticia de un mal
incidente.
Por fin, he allí que se llega el día en que la estatua se muestra al sol de Dios y a la vista del
pueblo costarricense, que va a ver la glorificación y apoteosis del «gallego», del pobre hijo de
Alajuela, cuyo nombre es hoy símbolo heroico en los anales de la nación.
Allá fueron juntos el botón rojo y la escarapela tricolor, los hombres de uno y otro partido; los
de Rodríguez y los de Esquivel114, todos en un corazón, porque iban a un concurso de patriotas,
a una celebración de casa, de hogar, de terruño, de familia; a ver el vencimiento de la idea de
la patria, sobre todas las ideas parciales y de cuerpos políticos; a ver a la madre Costa Rica
poner bajo solio de inmortalidad al «Erizo» humilde, hijo de la tierra propia, hermano sublime
de los héroes legendarios, miembro de la raza común, ser épico y cantado por los poetas, cuya
encarnación de bronce, pierde su grandioso perfil en las más luminosas y triunfales auroras de
nuestra historia.
113 La Prensa Libre, 22, 23 y 25 de setiembre de 1891, p. 2.
114 Se refiere a José Joaquín Rodríguez (1838-1917) y a Ascensión Esquivel Ibarra (1844-1923), ambos políticos
costarricenses, que ejercieron la presidencia de la República
117 Rafael Chávez Torres nació en la Puebla, hoy llamada la Dolorosa, en San José, un 8 de febrero de 1843.
Empezó sus estudios musicales, desde niño, con la banda Militar de San José; luego, emprendió su carrera artística
en el Cuartel Principal y, posteriormente, se inició como instrumentista de clarín y, más tarde, de clarinete, bajo
la dirección del compositor Manuel María Gutiérrez, autor del Himno Nacional de Costa Rica y del Himno a Juan
Santamaría.
CRÓNICA
De los pueblos risueños, del campo bondadoso, del puerto lleno de bullicio y vida, de dar
aire y fuerza a los pulmones, de buscar salud y alegría volvieron las familias emigrantes. San
José había quedado triste, sin la mayor parte de sus josefinas. Hervía el Limón, repoblado,
henchido; el dinero se gastaba allá con furia. Era la cana al aire del año. En las mansiones
campestres se organizaron jiras y fiestas. Los pájaros joviales, formaban su bullicio sobre
las risas de las damas que se divertían. El baño era en los ríos claros a la luz del sol de la
mañana. Las niñas van a la orilla del río, unas a pie, otras a caballo.
La que va adelante sonríe a su primo; la que va, por último, es rubia, tiene los ojos azules;
se detiene de cuando en cuando para hacer un ramillete de flores campestres. El almuerzo en
pleno aire es delicioso, cuando en los rizos de las niñas tiembla el agua en diamantes. Todo
el mundo es gracioso. Todo el mundo está contento. Se ríe y se come; se dicen ocurrencias
chispeantes. Los hombres que llegaron de bañarse de más lejos, dan vuelo a la broma. El
que tiene camisa de lana gris, corbata pintoresca y sombrerín de paño, está mirando a la
novia, que lleva el ala de pollo fiambre a la boca roja y pequeña. Tras el aperitivo número 8,
resuena una salva de apollinaris. Después, cuando el sol pica, a la casa. Pero lo fino es cuando
hay baile, y vienen los vecinos de las quintas cercanas. Entre los adornos de ramas verdes,
resaltan los buques, hechos por manos blancas, en el jardín. Los jóvenes charlan y ríen con
las animadas señoritas, y cuando el piano echa a volar el vals, ya están las parejas listas.
En el puerto, frente al Atlántico, todo era andar de aquí a allá, siempre llevando la mano al
bolsillo o a la boca. La Uvita tuvo su jubileo; y la uva el suyo. Por las calles danzaba el negro,
al son de marimba.
Los hoteles vaciaban las bodegas en las mesas. Las despensas pletóricas quedaron tísicas.
Todo era caro. Los trenes volvieron jadeantes, cargados con los viajeros. Por las calles de San
José vuelven a dejarse ver las preciosas ausentes.
La Semana Santa estuvo… ¡pero Dios mío, si aquí no hay Semana Santa! Se sabe que se está
en ella, por la lánguida mirada que da el pescado sobre la fuente, porque no se come carne
en la casa, y porque oye uno campanas y no sabe dónde. Es decir, porque no oye las de las
iglesias desde el día en que el Cristo muere, hasta aquel en que resucita. Un Nicaragua —mi
paisano— me dijo entre nostálgico y afligido: «—Hombré, ¿te acordás de la Semana Santa
de León?» ¡Vaya si me acuerdo! Va el domingo de Ramos el Jesús triunfal, bajo palio lujoso,
HEREDIA
Desde la llegada comprende el viajero que Heredia es una ciudad amable. Empleando el
vocablo nacional y gráfico, se le podría llamar corronga. He visto de pronto sus casas, sus
parques, sus iglesias; tiene mucho árbol, muchas mujeres bonitas, mucha gente religiosa.
La religión y la belleza reinan en Heredia, junto con la hospitalidad.
Acabo de ver un torreón que parece arrancado de un castillo medioeval. He estado en la nave
de una iglesia, donde los ángeles de bronce ofrecen en sus manos hieráticas el agua bendita.
La basílica del Carmen, con su graciosa elegancia, no puede menos que agradar al artista.
Heredia es suave, cortés, coqueta y rezadora. Con su ambiente sano y su población tupida,
y su café. Heredia es la señorita rica, que desde su provincia reina y vence. No tiene luz
eléctrica, ¡pero los ojos de las estrellas la favorecen tanto! Y luego los de estas encantadoras
heredianas que poseen las más adorables pupilas que es posible encontrar en el mundo.
El trabajador tiene aquí su morada. Es de aquí en donde cantidad harto considerable se
exporta el grano de oro del «arbusto sabeo».
En el pueblo herediano se encuentran los robustos y sanos mozos, las muchachas
campesinas de caras rosadas, los viejos labradores, honrados como patriarcas y ricos como
pachaes de los cuales se hallan ejemplares pasmosos en el pueblo santodomingueño.
De noche, en el parque, se encuentran parejas envidiables, en los bancos, cerca de la fuente
en donde canta el agua. Una banda se oye a lo lejos fanfarreando alegremente. Las torres se
destacan sobre un hermoso cielo apizarradamente opaco. No hay casi una ráfaga de viento
que mueva los ramajes de los grandes árboles.
A través de los vidrios de los balcones, en las casas cercanas, brota
en anchas y pálidas franjas, la luz. El poeta Luis Flores me hablaba de una divina esperanza
ideal, en tanto que oigo reír cerca de mí, a una locuela de quince años.
Este boceto instantáneo será después un cuadro.
Lo que es hoy, noto una quietud monacal y somnoliento que empieza a invadir la ciudad.
Son las diez. ¡Buenas noches!
6 de marzo de 1892
Costa Rica tiene el espíritu más ordenado y pacífico de todas las cinco repúblicas de la América
Central; Costa Rica tiene sangre gallega; Costa Rica tiene un notable diplomático en Europa
que se llama el Marqués de Peralta; Costa Rica tiene el mejor teatro de aquellas regiones; Costa
Rica tiene la Corte Suprema de Justicia Centroamericana en la ciudad de Cartago, y un edificio
que le regala Carnegie; Costa Rica tiene un tranquilo pueblo de agricultores; y Costa Rica tiene
un poeta, el poeta nacional, el poeta regional, el poeta familiar se llama Aquileo J. Echeverría.
Este poeta ha sido empleado público, militar, diplomático, periodista. Yo le he conocido hace ya
muchos años, cuando era ayudante del presidente Cárdenas, de Nicaragua.
En Washington, donde perteneció a la legación de su país, fue íntimo amigo de un distinguido
argentino, el señor Atwell. Ha gustado siempre de la vida social y no ha andado muchas
veces lejos de la vida del país de Bohemia. Su indestructible pasión fueron las amables musas.
Después de errar en varias repúblicas centroamericanas, retornó a su país y se casó y, como en
los cuentos, tuvo muchos hijos.
Su carácter, siempre jovial, siempre alegre, se opuso a los persistentes golpes de la mala
suerte. Sus dones intelectuales se fueron aquilatando con los años, pero el hada Carabosse
que, como es su costumbre, había aparecido ante su cuna en los instantes en que otras hadas
le dotaban con muchas cosas buenas, le hizo el poco grato obsequio de la mala salud. Y he
aquí por qué, cuando escrito estas líneas, se encentra el Poeta de Costa Rica en un sanatorio
de Barcelona. Ha venido a Europa, por una disposición especial del Congreso de su país, en
la cual, como sucede siempre en esos casos, se hace saber oficialmente y sin eufemismos, que
es poeta y que es pobre. Desde su lecho de enfermo, prepara en la Ciudad Condal una nueva
edición de sus versos el sentimental e ingenioso autor de Concherías. ¿Qué significa la palabra
conchería? El distinguido escritor costarriqueño señor Brenes Mesén nos lo explicará. «Aunque
la palabra conchería es bien inteligible para los nacionales, no estará de más indicar que en
Costa Rica, de unos ocho años para acá, se llama concho al campesino, al aldeano. Por lo
tanto, una conchería es una acción, o una expresión propia de un campesino». Habla el poeta
la lengua de los hombres rurales de su país. Una ráfaga del aire que acarició las melenas de
Martín Fierro o de Santos Vega ha pasado por allá. El canto brota del terruño como las flores
y los frutos autóctonos.
118 Darío quiso indicar, casi sin duda alguna, el nombre de Rosa de Chavarría, quien había pasado por autora
de Nómadas (1904) y de Orquídeas (1904). Es verdad ya bien demostrada que su verdadero autor fue el poeta
costarricense Lisímaco Chavarría (1878-1913). (N. del Editor de la Academia de Costa Rica)
BIBLIOGRAFÍA
1. Academia de la Lengua – Boletín Academia de Costa Rica, Dosier Rubén Darío en Costa
Rica. Tercera época. 2017.
2. Darío, Rubén. Autobiografía. Biblioteca Universal. 2003
3. Darío, Rubén. Los Raros. Edición Crítica y notas de Gunter Schmigalle.
4. Darío, Rubén. Obras Selectas – Editorial Edimat – 50 aniversario – Madrid, 20015.
5. Jirón Terán, José. Cartas desconocidas de Rubén Darío.
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7. Sequeira, Diego Manuel. – Rubén Darío Criollo en el Salvador. Editorial Hospicio, León,
Nicaragua, 1964.
8. Torres, Edelberto – La Dramática Vida de Rubén Darío Editorial Nueva Nicaragua, 1983.
9. Universidad Católica de El Salvador. Repositorio Institucional. Todos los textos del
Diario La Unión.
10. Zambrana Fonseca, Luis Armando – Prosa Crítica, Literaria y Periodística de Rubén
Darío. Managua, 2017 – Edición del Centenario.
Es un estudioso dariano, que ha escrito seis libros sobre la vida y obra del Príncipe de
la Lengua Castellana, Rubén Darío. Zambrana escribió en primer Diccionario Dariano que
fue una recomendación que ser realizó en el Centenario de 1867-1967, luego un catálogo
del Pensamientos de Darío extraídos de todas sus obras. El resto de libros son trabajos
críticos y presentan las fuentes de los patrones estructurales que sirvieron de modelo al
poeta para crear un estilo propio y del que surgió el Modernismo. Llegó a esas fuentes de
libros de escritores franceses como Paúl de Saint Víctor, Catule Mendés, el franco-bonarense
Paul Groussac, J. F. de Chateaubriand, Auguste Villemont, etc. Trata nuestro autor en sus
libros de ser original, y hurga en la vida del poeta, presentando sus fortalezas y debilidades,
mostrando al sentido humano del trabajo.
En este libro “Rubén Darío en Centro América” aborda la presencia del poeta en toda la
región del istmo, la misión política e ideológica liberal y unionista que bordó sus sueños
desde la provincia de León como resultado de las pasiones de liberales, generales y masones.
Su periodismo no está fuera de esa realidad que lo acompañó hasta Costa Rica, pues fuera
de la Patria Grande, su pensamiento se transformó, por las realidades de Argentina, España
y Francia.
El libro es novedoso porque incluye el análisis dramático y humanista, de su vida
matrimonial. La vida rigurosa y triste de Rafaela Salvadora Contreras, junto a su madre
doña Manuela como consecuencias de vivir errabundas por la lucha ideológica de Álvaro
Contreras, periodista y liberal.