Memoria Maicillo
Memoria Maicillo
Santiago, Chile.
2007
UNIVERSIDAD DE CHILE
FACULTAD DE CIENCIAS FÍSICAS Y MATEMÁTICAS
DEPARTAMENTO DE GEOLOGÍA
PROFESORA GUÍA:
SRA SOFÍA REBOLLEDO.
PROFESOR CO-GUÍA:
SR CLAUDIO FONCEA N.
PROFESOR INTEGRANTE:
SERGIO SEPÚLVEDA.
NOTA FINAL
EXAMEN DE TITULO:
El objetivo general del presente este trabajo de título es determinar las características geológicas que
influyen en el comportamiento geotécnico de cuerpos graníticos afectados por distinto estado de
meteorización en la ruta 68 en las cercanías de Valparaíso y Placilla, con la finalidad de lograr un mejor
manejo de este tipo rocas y suelos de alta complejidad.
El maicillo resulta muy vulnerable a la erosión hídrica y estas laderas se caracterizan por fuertes
pendientes (de hasta 45°). Estos dos factores incid en como una condición de inestabilidad natural. Sobre
esta característica se agregan otros factores de inestabilidad de origen antrópico como lo son el corte y
relleno de laderas para la construcción de calles y viviendas.
Se eligieron tres áreas de estudio donde se observaron remociones en masa, realizando en ellas mapeo
geológico-geotécnico, fotogeología, ensayos de laboratorio (granulometría, peso unitario, límites de
Atterberg, ensayos de corte directo, determinación de rugosidad), análisis de estabilidad de taludes y
definición de dominios geológicos-geotécnicos. Todas estas actividades permitieron caracterizar de mejor
manera este tipo de material y determinar un correcto protocolo de trabajo en casos de este tipo.
El resultado final fue la identificación de propiedades que se encuentran directamente relacionadas como
el grado de meteorización, la abundancia de filosilicatos (biotitas) y el aumento de su tamaño con el
grado de control estructural de los deslizamientos. A mayor grado de meteorización, mayor abundancia y
mayor tamaño de las biotitas en el saprolito; y ante el aumento de éstas, menor control estructural.
Las estructuras como las vetas de cuarzo o diques de la zona generan planos de despegue para macizos
competentes, donde la inestabilidad principal a ocurrir son las caídas de cuñas (Km. 98); con menor
competencia del saprolito granítico en el Km. 100 las diaclasas determinan la ocurrencia de caída de
bloques y en zonas de mucha abundancia de biotitas de gran tamaño (Km. 105), se tiende a la isotropía
estructural que permite inestabilidades del tipo falla circular.
Se recomienda considerar éste tipo de factores y no sólo la información obtenida desde el laboratorio,
que aunque entregan importantes parámetros que caracterizan al suelo o roca estudiada, no reemplazan
la observación directa obtenida con un buen mapeo geológico-geotécnico ni permiten determinar con
cierto grado de confianza que tipo de inestabilidad va a ocurrir. Asimismo, una adecuada recomendación
geológica, permitiría que estos fenómenos, de un alto costo material y que han significado la pérdida de
vidas, sean posibles de evitar en un futuro próximo.
AGRADECIMIENTOS
La vida me ha enseñado que todas las personas dejan su huella de una u otra forma en nuestras vida y quiero
agradece en particular a las personas que me acompañaron en particular en este proceso.
Primero que nada, a Sofía Rebolledo, por su cariño y atención; la gran guía que orientó este proceso, con su
confianza, apoyo y cercanía. Siempre estaré agradecida de su incondicional ayuda. Gracias Profesora porque dudo que este
trabajo hubiese sido tan entretenido, interesante y didáctico para mí sin su ayuda.
De igual forma, agradecer a Sergio Sepúlveda y a Carlos Foncea por sus consejos, correcciones y ayuda.
Indiscutiblemente, tuve la suerte de contar coa una gran comisión detrás que me aportó con ideas y cuestionamientos.
A Omar y Víctor, por ayudarnos a Tamara y a mi a realizar los ensayos de laboratorio. Muchas gracias.
A Maria Rosa y Cristi, por la inmensa alegría con la que reciben a los alumnos en su oficina; por su apoyo
incondicional. Sin Uds., el Departamento de Geología no existiría.
A mis amigos de carrera: Patricia Gálvez, Daniela Jerez, Karina Herrera y Carlos García. Uds. de una u otra
forma fueron mi sostén en un lugar donde siempre me sentí como bicho raro, y lo transformaron en mi hogar. Mil gracias,
en especial a ti Patty, por aguantar mi carácter insoportable y mis irresponsabilidades; gracias por tu sincera amistad. De
igual forma, a Valeria, Cristóbal, Oriana, Carolina y Daniel, por aceptarme en el curso y hacerme sentir una más en él.
A mis amigos: Cristian F, Cristian D y Vero, Mauri, Jor y Gaby, Fepe, Felipe T, Felipe M, Titi, Anita, Loreto,
Rodrigo y Christian. Ustedes son parte de mí. Gracias por su amistad.
A mis alumnos: fueron la razón de tratar de mejorar siempre. Gracias.
A Carlos, porque contigo aprendí todo lo que sé. Mi gran compañero y ayuda. Mi bastón de apoyo en los
momentos difíciles y mi felicidad. La gran razón de no renunciar nunca fuiste tú. Mi proyecto de vida y mis metas las
planifiqué contigo y sin ti, nada de esto sería hoy realidad. Gracias por transformarme en la mujer que soy.
iii
A Angelina y Luis.
Su ejemplo es luz en mi vida.
iv
ÍNDICE
1. INTRODUCCIÓN .........................................................................................................1
v
DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES. ...................................................................................76
4. BIBLIOGRAFÍA.........................................................................................................81
vi
INDICE DE FIGURAS
vii
INDICE DE FOTOS
INDICE DE TABLAS
Tabla 1.1: Ubicación de las áreas de estudio a lo largo de la Ruta 68 en coordenadas UTM. ................... 2
Tabla 2.1: Parámetros obtenidos para suelos de maicillo ....................................................................... 22
Tabla 3.1: Peso unitario para muestra de Placilla (Km. 98)..................................................................... 43
Tabla 3.2: Valores obtenidos para las tensiones normales peaks y residuales para los distintos ensayos51
Tabla 3.3: Cohesión y ángulos de fricción obtenidos a partir de los ensayos de corte. ............................ 51
Tabla 3.4: Ángulos de rugosidad de muestras ensayadas. ..................................................................... 53
Tabla 3.5: Peso unitario para muestra del Km. 100. ............................................................................... 67
viii
Tabla 3.6: Peso unitario para muestra del Km. 105. ............................................................................... 74
Tabla 3.7: Resumen de características geológicas de importancia para definición de unidades geológicas
geotécnicas..................................................................................................................................... 75
Figura B.1: Resultados de ensayo de corte directo n°1............................................... ......................... A-x
Figura B.2: Resultados de ensayo de corte directo n°2............................................... ........................ A-xi
Figura B.3: Resultados de ensayo de corte directo n°3............................................... ....................... A-xii
Figura B.4: Resultados de ensayo de corte directo n°4............................................... .......................A-xiii
Figura B.5: Resultados de ensayo de corte directo n°6............................................... ...................... A-xiv
INDICE DE GRÁFICOS
Gráfico 3.1: Distribución del tamaño de grano con respecto con respecto al porcetanje que pasa para el
Km 98. ............................................................................................................................................ 42
Gráfico 3.2: Resistencia al cizalle vs. desplazamiento unitario horizontal para muestras de la 1º visita. .. 47
Gráfico 3.3: Resistencia al cizalle vs. desplazamiento unitario horizontal para muestras de la 2º visita. .. 47
Gráfico 3.4: Deformación Unitaria Vertical vs. Horizontal para muestras del Km. 98. .............................. 48
Gráfico 3.5: Resultados de ensayos de corte para muestras extraídas desde Km. 98............................. 49
Gráfico 3.6: τ/σn vs εh............................................................................................................................. 50
Gráfico 3.7: Determinación de parámetros resistentes c y φ de las discontinuidades para las rocas
ensayadas en corte directo. ............................................................................................................ 52
Gráfico 3.8: Distribución del tamaño de grano en función del porcentaje que pasa para el Km. 100........ 65
Gráfico 3.9: Límite líquido para suelos del Km. 100 ................................................................................ 66
Gráfico 3.10: Distribución del tamaño de grano con respecto con respecto al porcetanje que pasa para el
Km 105. .......................................................................................................................................... 72
ix
1. INTRODUCCIÓN
El batolito costero que aflora al oeste de la zona central de Chile se caracteriza por el desarrollo de suelo
denominado maicillo. En diversos sectores, los taludes construidos en este material muestran
inestabilidades de distinto tamaño.
Con el fin de determinar cuáles son las características geológicas y geotécnicas que condicionan la
ocurrencia de las inestabilidades se ha propuesto el siguiente estudio.
Esta memoria de título se realizó en forma paralela a la realizada por Tamara Cabrera para optar al título
de Ingeniero Civil titulado Característica Geotécnicas de los Suelos Residuales del Batolito de la Costa”
1
1.1 Objetivos
cuerpos graníticos afectados por distinto estado de meteorización en la Ruta 68 en las cercanías
de Valparaíso.
geológico-geotécnicas en ella.
• Determinar el tipo de inestabilidad principal a ocurrir (por estructura o por masas de suelos).
Los tres puntos de estudio se encuentran a lo largo de la Ruta 68 en la Región de Valparaíso, siendo
estos de fácil acceso (Figura 1.2). Las coordenadas de los puntos son los siguientes (Tabla 1.1 ):
Tabla 1.1: Ubicación de las áreas de estudio a lo largo de la Ruta 68 en coordenadas UTM.
Lugar de estudio Coordenadas UTM norte Coordenadas UTM este
Km. 98 (Placilla) 261394 6332827
Km. 100,8 262194 6334363
Km. 105.4 259761 6337923
2
Figura 1.2: Ubicación del área comprendida en este estudio, marcada en azul.
La región estudiada se caracteriza por formas topográficas que indican una típica costa de regresión. Los
rasgos geomorfológicos más destacables son las terrazas de abrasión marina y de depositación, el
acantilado costanero, y las profundas quebradas que forman las terrazas. El acantilado está interrumpido,
en parte por playas de arena.
Las rocas han experimentado en parte un tectonismo muy intenso, estando afectadas por diaclasas en
todas direcciones y por un importante sistema de fallas de direcciones noreste, común a esta parte de
la costa de Chile. El valle del estero Marga-Marga está controlado por la falla del mismo nombre que ha
levantado el bloque al suroeste de él con respecto al bloque opuesto. Entre los cerros Barón y Placeres
también pasan fallas de dirección noreste que ha producido problemas geotécnicos.
También debe tenerse en consideración que las abrutas pendientes de las numerosas quebradas están
3
sujetas a deslizamientos. Las rocas graníticas se encuentran, en general, profundamente meteorizadas y
son erosionadas con gran rapidez por las aguas lluvias en la época de invierno.
El producto de la meteorización de las rocas graníticas (maicillo), posee una gran cohesión y puede
considerarse, en general, como un suelo de fundación seguro (Espinoza, C, 2004).
1.3.1 Clima
Desde el punto de vista climático, la región de Valparaíso presenta un clima templado mediterráneo, pero
con algunas variaciones. Así como la semiaridez se presenta hacia el norte del río Aconcagua, es más
húmedo o mediterráneo costero en el litoral y frío de altura hacia la Cordillera. En particular, la zona de
estudio presenta las siguientes características:
1.3.1.1 Pluviometría:
4
• Las temperaturas máximas y mínimas medias mensuales son concordantes con las precipitaciones.
1.3.2 Topografía
En relación a las pendientes, la topografía presenta zonas predominantemente planas con pendientes
mayores a un 5% en el sector norte de la laguna La Luz, y zonas con topografía variable incluyendo
lomajes y cerros de alturas crecientes.
1.3.3 Vegetación
Se caracteriza por la estepa de arbustos espinosos donde predomina el espino. En los sectores más
soleados, que miran al norte se encuentran arbustos como el guayacán, algarrobo, quillay, molle y otros
asociados al espino. En la zona costera se puede encontrar vegetación asociado a un matorral arbustivo
costero formado por especies como el peumo, boldos, maitenes, junto a hierbas y gramíneas. En las
áreas más húmedas como fondos de quebradas se pueden encontrar litres, quilas, pataguas. De hecho,
la Región de Valparaíso está entre los límites de la denominada zona "mesomórfica" (Sernatur).
Según la Modificación Plan Regulador Comunal de Valparaíso - Sector Tranque La Luz (2006), los suelos
de toda el área de estudio corresponden a diferentes fases de degradación de la roca fundamental,
presentando variación en los espesores de los estratos en función de la situación topográfica.
Predominan los suelos arcillosos rojizos -de baja permeabilidad- que se presentan en las zonas norte y
sur del Tranque La Luz, con espesores entre 0,5 y 1,5 m. (llegando hasta 3 m.).
Le siguen los suelos arenosos (maicillo fino), que se encuentran en los alrededores de la laguna La Luz
y en los extremos N, NE, y E del área, con espesores de 0,5 hasta 3 m; y los suelos arcilloso arenosos
o limo arenosos, los que se encuentran principalmente en el lado norponiente de la laguna, y en el
extremo norte del área normada. Estos últimos presentan espesores menores a 1 m.
Los tres tipos de suelo provienen de roca granítica del batolito costero.
5
1.3.5 Hidrología e Hidrología.
La Dirección General de Aguas (DGA, 2005) definió 43 sectores para la evaluación de los recursos
hídricos subterráneas en las cuencas costeras de la Región de Valparaíso, cuya designación fue
realizada en base al nombre del estero principal de la cuenca que lo define y para los sectores costeros
se escogió un nombre característico del lugar, ya que presentan más de un curso de agua
desembocando en el mar (ver Figura 1.3). El área de estudio en particular se localiza en la cuenca del
Estero Laguna Verde.
2
El Estero Laguna Verde posee un área de cuenca de 204,2 km , con un área de relleno de acuífero de
2
43,8 km y una precipitación media anual de 560,0 mm. Se ha estimado su recarga media anual en 181
l/s.
Se sabe que terrenos graníticos, descompuestos en su superficie y con zona inferior semidescompuesta
tienen como parámetros un 20% de evaporación, 5% de escorrentía y un 75% de infiltración,
correspondiendo por ende, a suelos altamente permeables.
6
Figura 1.3: Zonificación hidrogeológica de las cuencas costeras sur de la región de Valparaíso.
El área de estudio se localiza en la cuenca del Estero Laguna Verde. Fuente: Min. Obras Públicas, DGA, Agosto 2005.
1.4 Metodología
Las metodologías asociadas a este estudio se definen para cada objetivo específico. Por lo tanto:
La geología de la Cordillera de la Costa entre los 33º y 34ºS ha sido de interés para numerosos estudios
de tipo regional, petrológicos y geocronológicos, los que han determinado la presencia de un basamento
plutónico-metamórfico de edad paleozoica a triásica superior, expuesto en el margen costero y
reconocido hasta 60 Km. al oriente. Este basamento se encuentra sobreyacido por escasos remanentes
de secuencias sedimentarias del Cretácico Superior-Paleógeno y por depósitos aterrazados del Mioceno
al Plioceno-Pleistoceno? Una cobertura volcano-sedimentaria mesozoica de aproximadamente 15 Km.
de espesor, se ubica al este del basamento coincidente con el relieve abrupto de esta cordillera; ambos
están intruídos por masas batolíticas de edad jurásica y cretácica.
9
gran parte de la Cordillera de la Costa de Chile norte y central, aproximadamente entre los 21º y los
35º30´S. Esta serie magmática calcoalcalina metaluminosa, constituida por gabros a granodioritas,
resultó de la actividad de un arco magmático de eje NS a NNE, que alcanzó su apogeo en el Cretácico
Superior, interpretándose su posición como una migración del foco magmático durante el Mesozoico
(Parada et al, 1958).
La tectónica de la zona está dominada por un sistema de bloques, limitados por fallas con movimientos
de rumbo posiblemente cretácicos, que tuvieron una reactivación normal durante el Terciario. La
estructura de mayor importancia regional corresponde a la Falla Melipilla (33º40´S, Wall et al, 1996),
discontinuidad cortical de dirección oeste-noreste interpretada como la falla de rumbo dextral y/o
transpresional, que desplaza a los deformados intrusivos paleozoicos y a las secuencias de cobertura
mesozoica y expone hacia la costa niveles corticales más profundos y deformados.
Las unidades de interés corresponden a las presentes en el Mapa Geológico Valparaíso-Curacaví (Figura
2.1) descritas a continuación.
La mayor parte de la región central y norte del mapa, está constituida por extensos afloramientos de
rocas plutónicas de edad cercana a los 160 Ma. Estos incluyen una serie cuerpos de litología variable
entre gabros y leucogranitos, que muestran una distribución zonada en sentido oeste-este. La mayor
parte constituye plutones heterogéneos o compuestos, que si bien pueden repetir litologías, el predominio
de unas u otras definen una asociación cartográficamente identificable. Estas corresponden a las
unidades Lliu-Lliu (Jll, Jlg), Limache (Jlg, Jlt), Peñuelas (Jpgb, Jpg, Jp), Sauce (Js) y Laguna Verde (Jlv)
citadas en anteriores trabajos (Gana et al., 1994).
Jlv: anfibolitas, ortoanfibolitas, gneises anfibólicos, dioritas y monzodioritas foliadas y gabros. Rocas color
gris oscuro a medio, grano medio a fino, con frecuente foliación magmática y en parte dinámica (gnéisica
y milonítica). Texturas que varían desde granoblástica poligonal hasta inequigranular seriada, formada
por hornblenda y plagioclasa suborientada paralelamente. Los gabros y dioritas se caracterizan por la
presencia de clinopiroxeno con coronas de biotita. Estas rocas constituyen plutones compuestos, de
tamaño inferior a 16 Km. de largo, restringidos a la costa entre Laguna Verde y Punta Gallo. Intruyen
ortogneises y granitoides paleozoicos, originando zonas bandeadas y de enclaves magmáticos (Quintay).
Contacto gradual con granitoides Js (sector Laguna Verde), e intruídas por abundantes filones
40 39
lamprofíricos y cuarcíferos. Rocas calcoalcalinas de bajo K, metaluminosas, tipo I. Edades Ar -Ar en
anfíbola 165±2,6 Ma (Irwin et al, 1987); K-Ar en anfíbola, 161±5 Ma (Gana y Wall, 1996), 167±3 (Cordani
10
et al, 1976), en biotita: 159±4 Ma (Gana y Wall, 1996); Rb-Sr en biotita 165Ma (Corbalán y Munizaga,
1972), isocrona en roca total, biotita, feldespato potásico y apatita de 156,3±1,2 Ma (Godoy y Loske,
1988); U-Pb en circones: 160-163 Ma (Godoy y Loske, 1988). Considerados parte de la Formación
Quintay por Corvalán y Dávila (1963-1964, in Corvalán y Munizaga, 1972).
Js: plutón complejo de composición básica a intermedia, compuesto predominantemente por dioritas
cuarcíferas de piroxeno-hornblenda-biotita, con tonalitas de hornblenda-biotita y gabros subordinados,
que en ciertos afloramientos se presentan en forma de bandas alternadas de 1-3 m de espesor. Rocas de
color gris oscuro a medio, con grano medio a fino, con textura inequigranular seriada a intergranular, en
parte foliada, de origen magmático y también tectónico. Contienen 45-60% SiO2, son de composición
calcoacalina, metaluminosa. Contactos graduales con intrusivos jurásicos Jlv y granitoides Jp; localmente
en contacto por falla con granitos del Paleozoico (Tunquén). Edades K-Ar en biotita en el intervalo 155-
157 Ma (Gana y Wall, 1996), en anfíbola 157± 5 Ma (Gana y Wall, 1996); U-Pb en circones 157 ± 3
(Gana y Tosdal, 1996).
Jlt: predominantemente tonalitas y granodioritas de anfíbola-biotita. Rocas de color gris claro, grano
medio a grueso, con escasas (1%) inclusiones microdioríticas subredondeadas. Rocas de composición
calcoalcalinas de K intermedio, 58-75% SiO2, metaluminosas, de tipo I. Afloran en una franja continua
nor-noreste de 55km de largo, entre Quilpué y Curacaví. Contactos graduales con rocas de la unidad Jp.
Intruyen a las formaciones Ajial y Horqueta, generando e ellas, zonas de alteración hidrotermal, intruídas
por granitoides del Cretácico con formación de zonas de enclaves magmáticos (ese de Curacaví).
Edades K-Ar en biotita en el intervalo 150-165 Ma (Gana y Wall, 1996); en anfíbola 161±4 Ma (Gana y
Wall, 1996); isocrona Rb-Sr en roca total; 173±28 Ma (Hervé et al, 1988); U-Pb en circones 158±1 (Gana
y Tosdal, 1996). Hospedan mineralización vetiforme de oro, oro-cobre y cobre, fierro-oro en forma
subordinada
11
2.1.2 Rocas intrusivas paleozoicas
12
Afloran como enclaves de longitud inferior a 2 km dentro de los complejos intrusivos de la zona costera.
Intruídas por granitoides paleozoicos, con los que presenta en parte contacto gradual (Quintay, Las
Cruces), y gabros jurásicos al este de Valparaíso (Caleta Las Docas). Incluye ortogneises graníticos y
tonalíticos de biotita y migmatitas, conteniendo ocasionalmente porfiroblastos de microclina y granate;
hornblenda, actinolita, augita y mica blanca subordinada; intercalaciones de esquistos anfibólicos,
cloríticos, escasos lentes paragnéisicos con cordierita-sillimanita-granate (Quintay) y esquistos sericíticos
(Las Cruces). Foliación principal noroeste-oeste con manteos hacia el sur; pliegues similares de longitud
de onda métrica a decamétrica con pequeñas zonas de cizalle dúctil que transponen la foliación principal
(Las Cruces). Los enclaves metasedimentarios están inyectados por numerosas vetillas graníticas, de
desarrollo ptigmático (Martin, 1994). Edad de metamorfismo indicada por K-Ar en biotita de 278±6 Ma de
ortogneises con granate (Caleta Las Cruces); isócronas Rb-Sr en roca total de paragneises: 330 Ma
fueron interpretadas por Cordani et al. (1976) como edad del protolito, y de 172±2 Ma (Cordani et al.,
1976), como producto de rejuvenecimiento jurásico, significado que se atribuye también a la errorcrona
en roca total de 162±48 Ma de una 'suite' granítica-metamórfica analizada por Hervé et al. (1988).
Ortogneises de similares características se encuentran en la zona comprendida entre Cartagena y San
Antonio (Wall et al., 1996). Las rocas de este complejo fueron originalmente descritas bajo el nombre de
Formación Quintay por Corvalán y Dávila (1963-1964, in Corvalán y Munizaga, 1972).
Además de las rocas plutónicas, un rasgo característico de la región son las terrazas de abrasión
observables.
QTt: Terrazas de abrasión (Plioceno(?)- Pleistoceno): Unidades morfológicas de erosión marina, labradas
sobre intrusivos paleozoicos y jurásicos y formaciones sedimentarias terciarias (Tn, TQpa), preservadas
en la zona costera, a cotas variables entre los 40 y 550 m s.n.m. Dentro de este grupo se incluyen
terrazas de abrasión sin cubierta sedimentaria, terrazas con una cubierta de arenas cuarzosas,
posiblemente marinas, y terrazas con cubierta aluvial. Hospedan placeres auríferos (e.g., Mina Colina de
Oro), arenas silíceas y feldespato (Mina El Membrillo).
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Figura 2.1: Mapa geológico del área de Valparaíso y alrededores (Gana y Wall, 1996).
Sobre estas rocas jurásicas, se observa el desarrollo de suelos que por sus características se
clasifican como residuales. La descripción, caracterización y clasificación de ellos forma parte de este
estudio.
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2.2 Suelos Residuales
Las rocas son agregados naturales duros y compactos de partículas minerales con fuertes uniones
cohesivas permanentes que habitualmente se consideran un sistema continuo. La proporción de
diferentes minerales, estructura granular, textura y origen de la roca sirven para su clasificación geológica
(González de Vallejo et al., 2002).
Los suelos, según su acepción en ingeniería geológica, son agregados naturales de granos minerales
unidos por fuerzas de contacto normales y tangenciales a las superficies de las partículas adyacentes,
separables por medios mecánicos de poca energía o por agitación de agua (González de Vallejo et al.,
2002).
Un criterio ampliamente extendido en ingeniería geológica para el establecimiento de los límites entre
suelo y roca es el valor de la resistencia a compresión simple, o máximo esfuerzo que soporta una
probeta antes de romper al ser cargada axialmente en laboratorio. En la zona de transición se
encontrarían los denominados suelos duros y rocas blandas. Así, límites sugeridos por diferentes
clasificaciones y autores han ido rebajándose hasta 1 o 1,25 MPa debido a que algunas rocas muy
blandas presentan resistencias de ese orden, valor que se considera actualmente adecuado.
Los suelos se originan por procesos de alteración y disgregación de las rocas sedimentarias, ígneas o
metamórficas dados por procesos geológicos externos y fenómenos climáticos. Se habla de suelos
residuales cuando el producto de la descomposición de la roca permanece en el lugar de origen. En
ocasiones el límite entre suelo y roca es difícil de definir. Así, el grado de meteorización del material
rocoso juega un rol muy importante en las propiedades físicas y mecánicas, ya que es la única manera
de determinar el límite entre roca y suelo. Según la “Evaluación del grado de meteorización del macizo
rocoso” de la ISRM (1981), suelo residual se define cuando “todo el macizo rocoso se ha transformado en
suelo. Se ha destruido la estructura del macizo y la fábrica del material”, mientras que para un macizo
rocoso completamente meteorizado “todo el macizo rocoso aparece descompuesto y/o transformado en
suelo. Se conserva la estructura original del macizo rocoso”.
Las propiedades de estos suelos son generalmente, controladas por la fábrica micro o macro, las
fracturas y demás detalles estructurales, los cuales eran parte integral de la masa de roca original y son
heredados por el suelo. La estabilidad de taludes es particularmente complicada en ellos, dado por el
régimen hidrológico, la humedad ambiental y las altas temperaturas, la complejidad de la geología, la
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topografía escarpada y los demás factores ambientales son generalmente desfavorables.
La aplicabilidad de las teorías y los criterios de diseño geotécnico que existen actualmente, podría no ser
completamente válida en el caso de suelos residuales o en macizos rocosos completamente
meteorizados, debido a diferencias importantes que existen en la constitución y estructura de los suelos y
de las formaciones residuales, y las de los suelos que sirvieron de modelo para el desarrollo de la
mecánica de suelos tradicional. Esta diferencia es debida principalmente, al fenómeno de la
meteorización que es extenso y profundo en la mayoría de las formaciones de suelos residuales.
Como características de los suelos residuales pueden mencionarse las siguientes (Brand, 1985):
1. No pueden considerarse aislados del perfil de meteorización (Figura 2.2), del cual son solamente una
parte componente. Para definir su comportamiento y las posibilidades de ocurrencia de
deslizamientos, interesan prioritariamente las características del perfil estratigráfico que pasan a
determinar la ocurrencia de potenciales fallas por sobre las propiedades del material en sí ().
3. Este tipo de suelos suele formarse en climas templados a húmedos, así como en climas tropicales,
donde el proceso de meteorización tanto físico como químico permite el desarrollo de este tipo de
suelos. De esta forma, es común que se encuentr en en estado húmed o, lo cual representa una
dificultad adicional para evaluar su resistencia al corte.
4. Generalmente, poseen zonas de alta permeabilidad, lo que los hace muy susceptibles a cambios
rápidos de humedad y saturación.
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Figura 2.2: Esquema general de una ladera en suelo residual de granito. (Suárez, J., 2002).
Las rocas graníticas, principalmente de grano grueso y colores claros son duras y densas cuando están
frescas y son francamente impermeables, por lo que pueden considerarse como acuífugos típicos (es
decir, formaciones de muy baja porosidad y muy baja permeabilidad, las cuales, en consecuencia, no
almacenan ni transmiten aguas) (Espinoza, C. 2004). Cubren amplias extensiones de la Cordillera de la
Costa (Batolito de la Costa), como en la Cordillera de los Andes. El Batolito de la Costa, al contrario del
Andino, muestra corrientemente fracturamiento de preferencia en la zona más contigua a la costa, el que
permite una pequeña circulación de agua subterránea. Esta es de muy pequeña magnitud y sólo puede
ser aprovechada mediante norias para pequeños abastos familiares (caso de los balnearios cercanos a la
ciudad de Santiago). Las rocas graníticas, atacadas por procesos de meteorización, originan materiales
de textura arenosa (maicillo), que al contar con recursos de agua, pueden dar origen a napas de relativa
importancia (cuenca de Casablanca, Yali al sur oeste de Melipilla, El Salto en Viña del Mar).
El maicillo es generado por la meteorización creciente en profundidad de la roca “madre” y clasifica como
arena arcillosa en superficie, para transformarse en arena limosa en profundidad. Este tipo de suelo
puede mantener los planos de clivaje o diaclasas de la roca granítica que le dio origen, los que en
ocasiones se encuentran arcillizados, constituyendo planos de debilidad. Según la frecuencia y
orientación de estos planos con respecto al talud del corte se generan deslizamientos a través de ellos,
dando origen a fallas de talud que van desde desprendimientos locales a fallas masivas. Las diaclasas
heredadas de la roca granítica madre poseen resistencia al corte muy baja producto de las pátinas
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arcillizadas (plano espejo) en condiciones normales que disminuyen drásticamente ésta resistencia por la
acción del agua.
El término maicillo es muy utilizado en Chile, pero corresponde en rigor a un Arenosols. Según la
clasificación de la FAO (2006), Arenosols comprende a los suelos arenosos, incluyendo también los
suelos desarrollados en arenas residuales después de la meteorización in situ de sedimentos ricos en
cuarzo o roca, y suelos desarrollados en depósitos de arenas desarrolladas recientemente como las
dunas y playas. Muchos arenosols corresponden a Arenic Rudosols (Australia), Psammozems
(Federación Rusa) y Neossolos (Brazil).
El material parental de los Arenosols son áreas donde ocurra meteorización extrema en rocas silíceas así
como depósitos no consolidados en lugares calcáreos, donde el material transportado es de textura
arenosa. Aunque la mayoría de los Arenosols ocurren en regiones áridas y semiáridas, estos son
típicamente azonales; son encontradas en el rango más amplio posible de los climas, desde muy árido a
muy húmedo y de frío a caliente. Arenosols se forman en mantos de meteorización de grano grueso de
rocas silíceas principalmente granito, areniscas y cuarcitas y en ambiente marino, litoral, arenas lacustres
y también son distribuidos en forma aérea. Estos no están limitados a la edad o periodo en que se formó
la zona. Los Arenosols ocurren en superficies muy antiguas tanto como en muy recientes plataformas, y
pueden casi no pueden ser asociados a nngún tipo de vegetación.
En la literatura, es posible encontrar al maicillo también con el nombre de saprolito granitico y al proceso
de generar arenas desde los cuerpos graníticos como arenización.
El término de saprolito granitico, viene desde la mecánica de suelos, donde se denomina saprolito o
regolito al macizo rocoso meteorizado que conserva la estructura rocosa, aunque la composición de la
roca matriz se haya alterado y tenga menos resistencia que la roca sana, pudiendo presentar, además
las discontinuidades originales del macizo, otros planos de debilidad por alteración preferencial. Según el
grado de meteorización pueden conservar los bloques de matriz rocosa o presentar un comportamiento
de suelos. De esta forma, ante la meteorización de un cuerpo granítico, si éste aún conserva la estructura
del macizo parental pudiendo además presentar nuevas discontinuidades, es posible entonces llamarlo
saprolito granítico.
18
2.3.2 Minerales en el desarrollo del perfil de meteorización en granitoides.
En los suelos se encuentra una gran variedad de minerales, heredados de las rocas parentales o
formados durante el desarrollo del suelo, y las posibilidades de existencia de éstos están reguladas por la
estabilidad de los minerales en el medio en que se encuentran. La estabilidad de los minerales es
responsable a su vez de que la mineralogía de las fracciones gruesas (arenas) y la de las finas (arcillas)
sea distinta. Las arenas representan una fracción muy estable, puesto que los granos de las arenas son
de gran tamaño versus la poca superficie relativa que poseen frente a su volumen, y en ellas predominan
los granos heredados, más o menos transformados. Las arcillas se caracterizan por su gran superficie vs
su tamaño (partículas muy pequeñas, donde casi toda ella es superficie por ser un filosilicato), por lo que
son muy activas y están constituidas por minerales de neoformación y de alteración.
Aunque en las rocas la meteorización química suele ser más intensa y produce su descomposición y
cambios mineralógicos, la física rompe y disgrega la roca, debilitando la estructura rocosa al romperse los
minerales y los contactos entre partículas, aumentando la superficie expuesta a la atmósfera y
permitiendo la entrada del agua. Las rocas ígneas o metamórficas son químicamente inestables en
superficie al haberse formado en condiciones de presión y temperatura muy diferentes, sufriendo intensa
meteorización química y cambios mineralógicos. Sin embargo, son más resistentes a la meteorización
física que las rocas sedimentarias.
La exposición de las rocas ígneas como granitos y las dioritas, da lugar a fracturas de descompresión
paralelas a la superficie que permiten la meteorización química, produciéndose la alteración de los
minerales de la matriz rocosa, feldespatos y micas a minerales arcillosos, mientras que el cuarzo
permanece como una arena. Las discontinuidades son zonas preferenciales de alteración, y entre ellas
los bloques de matriz se meteorizan esféricamente, quedando la parte central inalterada.
19
El perfil de meteorización de granito incluye los minerales primarios y secundarios. Los minerales
primarios son cuarzo, feldespato, piroxeno, hornblenda, olivino y mica, en general sueltos como granos
por la meteorización física. Los minerales secundarios son formados desde los minerales primarios por
meteorización química. Los minerales secundarios son las componentes más importantes en los perfiles
de meteorización como lo muestra la siguiente secuencia (Huang et al., 1996; Wang, 1992; Li, 1987):
Los perfiles de meteorización de granitos contienen en general abundante halloysita. Por ejemplo, sobre
el 75% del total del contenido total de arcillas y sobre el 25% del contenido de los suelos son compuestos
de halloysita en los granitos completamente meteorizados.
Los perfiles de meteorización de suelos graníticos también contienen sobre un 5% de goethita (Irfan,
1996), y una cantidad menor de gibbsita. Una pequeña cantidad de hematita también puede estar
presente. Estos minerales son conocidos en conjunto como minerales sesquióxidos de hierro y aluminio.
Las propiedades físicas e ingenieriles de los perfiles de meteorización pueden ser fuertemente
influenciados por la presencia de sesquióxidos. Estos minerales en clusters o agregados reducen la
habilidad de los minerales de arcilla para absorber agua y pueden también cementar físicamente los
granos adyacentes, entregando una verdadera cohesión al suelo. Esto también resulta por tanto en un
aumento de la resistencia cohesional del suelo.
La densidad seca varía entre 2,54 a 2,69 en roca fresca, mientras que en roca meteorizada se encuentra
entre 1.94 y 2.65 y en saprolitos graníticos entre 1.33 y 2.25 en los perfiles estudiados por Sequeira
Braga (2002). Típicamente, los saprolitos pueden ser clasificados como arena gruesa (0.2 – 2 mm), entre
20
27% y el 53%, y bajos porcentajes de fracciones menores a los 2 µm. Acorde a la clasificación de Brewer
(1964), los saprolitos de todas las rocas graníticas del Noroeste de Portugal están compuestas
esencialmente por granos de cuarzo, feldespatos y algo de mica. Los saprolitos graníticos son
aplasmogénicos (Pédro, 1984), es decir, su contenido de minerales secundarios o “plasma” es muy bajo
según Sequeira Braga et al. (1989, 1990).
Sequiera Braga estudió la formación de minerales secundarios en cortes pulidos en roca meteorizada y
en saprolito (2002). El estudio micromorfológico de la roca meteorizada muestra fisura en los sistemas y
microcracks intergranulares. La plagioclasa es el mineral más afectado por este proceso y la porosidad
incrementa significativamente comparado con la de la microclina. En contraste, el cuarzo es el mineral
menos afectado, mostrando sólo algunas fisuras, pero no evidencia disolución química. Diferencias entre
las modificaciones físicas de los minerales primarios son también reflejadas por su alteración química.
En saprolitos como el del granito de Oporto, la plagioclasa es reducida de tamaño de grano y los
fragmentos corroídos son embebidos en una matriz de caolinita. La Gibbsita es considerada por muchos
autores como el mineral final en la secuencia de meteorización de los minerales aluminosilicatados
(Harriss y Adams, 1996; Meunier y Velde, 1979; Penven et al., 1983; Anand et al., 1985), pero en Oporto
no fue encontrada.
El mayor porcentaje de K, Fe, Mg y Ti de la biotita corresponde a las capas menos alteradas, con
incipiente formación de capas mezcladas con vermiculita. El mayor porcentaje de Si y Al corresponde a
las capas exfoliadas más meteorizadas y separadas y a la formación de caolinita. Concentraciones de Al
en ocasiones es relacionada a la presencia de gibbsita. Los granos de biotita se caracterizan por
entrecrecimiento de caolinita. Con una mayor alteración, los granos son transformados a caolinita
pseudomorfa. La meteorización de biotita trioctaedral a caolinita dioctaedral representa un ejemplo
extremos de cambio en composición entre filosilicato reactante y producto.
En cuanto a la caolinización de la muscovita ha sido referida por Jiang y Peacor (1991) y Robertson y
Eggleton (1991). Sequeira Braga (1988) ha identificado dos generaciones de gibbsita: una fase de
gibbsita interlamellar y otra que incluye SiO2 como Al2O3 y que corresponde a la orientación lamellar de la
gibbsita.
21
Propiedades índice de este tipo de material se presentan en la Tabla 2.1, obtenidos en Valparaíso (Cerro
Bellavista) y en Concepción (Soto, 2000).
1. Diaclasas o juntas
Las diaclasas juegan un papel importante en las fallas de materiales residuales, en particular en el
maicillo. Si se encuentran abiertas actúan como conductores de agua y activadores de presiones de poro.
Por lo general, se encuentran más abiertas en la superficie que a profundidad. El agua al pasar a través
de la diaclasa produce meteorización de sus paredes, formando arena o arcilla que forma superficies de
debilidad. Adicionalmente, el agua que viaja a lo largo de las diaclasas puede llevar arcilla en suspensión
que es depositada en ellas y las discontinuidades se hacen muy peligrosas si se encuentran rellenas de
arcilla. Las superficies de falla pueden coincidir con una diaclasa o puede comprender varias familias de
diaclasas diferentes formando bloques deslizantes.
22
2. Foliaciones
Foliación, lineación y otras texturas metamórficas son producto de la orientación preferencial de los
cristales dado por la dirección de las fuerzas compresionales, que son responsables de la cristalización y
recristalización ocurrida y son superficies de baja cohesión y por las cuales las rocas se pueden partir.
Este fenómeno produce direcciones de debilidad muy similares a diaclasas, pero menos separadas y
pueden inducir el desmoronamiento de los suelos al momento de moverse, produciéndose flujos secos
del material desintegrado.
3. Fallas
Su influencia en los problemas de taludes en materiales residuales pueden definirse sí: Producen una
zona de debilidad varios metros a lado y lado y en el caso de fallas de gran magnitud, de varios
centenares de metros en dirección normal a éstas. En algunos casos las fallas son verdaderas familias de
fallas. El material fracturado a lado y lado de la falla puede producir zonas inestables dentro de la
formación estable. Los planos de falla a su vez pueden estar rellenos de arcilla o completamente
meteorizados, formando superficies débiles muy peligrosas. Es común que un deslizamiento esté
directamente relacionado con la presencia de una falla geológica
4. Intrusiones
A veces los deslizamientos son generados por la presencia de intrusiones de materiales más permeables
que traen su efecto en el régimen de aguas. Las diferencias en el grado de cristalización y el tamaño de
los cristales también afectan la estabilidad de los taludes en rocas ígneas y metamórficas.
En estas ciudades los deslizamientos y las remociones en masa son fenómenos de común ocurrencia,
pudiendo citar como ejemplo los años 1982, 1986, 1987, 1992, 2001 y 2002 donde algunos de estos
tuvieron víctimas fatales. En estos eventos, la sola presencia del maicillo no ha sido la única causante,
sino más bien la conjugación de éste con variables como la lluvia y en particular, la acción antrópica,
como el incorrecto diseño de obras de contención y de estabilidad de pendientes, la falta absoluta de
éstas, la disposición de cañerías o cámaras de alcantarillado que presentan filtraciones o la disposición
23
de rellenos mal asentados como base de construcciones.
El maicillo resulta muy vulnerable a la erosión hídrica; por otra parte, estas laderas se caracterizan por
fuertes pendientes (de hasta 45°). Estos dos factor es inciden como una condición de inestabilidad
natural. Sobre esta característica se agregan otros factores de inestabilidad de origen antrópico como lo
son el corte y relleno de laderas para la construcción de calles y viviendas.
El corte de laderas aumenta la pendiente, y por lo tanto su inestabilidad. Mientras que, la disposición de
rellenos sin medidas para resguardar un ángulo de talud seguro o la construcción de muros de
contención adecuados, hacen de estos materiales un suelo inestable (Foto 2.1).
Las lluvias intensas y prolongadas constituyen un factor desencadenante de estos procesos ya que al
infiltrar el agua aumenta la masa y la presión de poros del terreno, con lo que disminuye el ángulo de
fricción interna del material. Esto se traduce en una pérdida de resistencia al cizalle de éste, facilitando la
generación de un plano de ruptura a través del cual colapse el material. Las posibles filtraciones desde
cañerías o cámaras de alcantarillado, incrementarían la infiltración de agua al material.
Una adecuada recomendación geológica, permitiría que estos fenómenos, de un alto costo material y que
han significado la pérdida de vidas, sean posibles de evitar en un futuro próximo.
24
Foto 2.1: Esquema explicativo de deslizamiento en Cerro La Cruz (Rauld, 2002).
25
2.3.4.2 Remociones en masa en el sector costero, Región del BíoBío.
En el año 2005, en la provincia de Concepción se generaron remociones en masa por lluvias torrenciales,
las que dejaron cuantiosos daños y cinco víctimas fatales, repitiéndose nuevamente el año 2006. Estas
afectaron diversos sectores de la VIII Región del BioBío, particularmente de las provincias de Concepción
y Arauco, y causaron la muerte de 10 personas, además de diversos y cuantiosos daños a viviendas y a
la propiedad pública, como caminos y vía férrea.
El principal factor pasivo o latente que causa las remociones en masa en la zona es la extensiva
presencia de un relieve con una potente cubierta de maicillo cuyo espesor varía entre 2 a 8 m. En
consecuencia, las lluvias intensas en cortos períodos de tiempo actúan como factores desencadenantes
de los procesos de remociones en masa, al incrementar aceleradamente la saturación de los suelos y su
pérdida de cohesión. Los deslizamientos, además, están potenciados por intervención antrópica,
principalmente, al inducir el ser humano pequeñas canalizaciones descontroladas de las aguas de
escurrimiento superficial. El 25 de junio de 2005 y el 11 de julio de 2006, ocurrieron fuertes temporales de
lluvia que afectaron con particular crudeza el sector occidental de la Región del Biobío.
En ambas oportunidades se produjeron deslizamientos de las laderas de los cerros de las diversas
ciudades del sector, como consecuencia de los cuales hubo 15 personas fallecidas, miles de
damnificados y miles de viviendas con daños de diversa consideración.
26
3. DESCRIPCIÓN DE LAS AREAS DE ESTUDIO.
El área de estudio corresponde a lomajes y pequeños cerros que fueron intervenidos durante la
construcción de la Autopista, del Pacífico confeccionando las trincheras y desmontes necesarios para la
obra, generando taludes que presentan periódicamente derrumbes, deslizamientos y remociones en
masa las características climáticas asociadas a las buenas condiciones de drenaje favorecen la
meteorización, desarrollándose está en distintos grados. Así, la meteorización reflejada en estos taludes
corresponde a la de su antigua morfología, observándose en ellos una meteorización diferenciada que
corresponde a las áreas que se encontraban más expuestas a la acción exógena antes de la
intervención.
Los puntos elegidos para este estudio (ver Figura 3.1) son parte del antes descrito batolito Jurásico
Medio, descritas por Gana y Wall (1996), con edades cercanas a los 160 Ma, que incluyen una serie de
cuerpos de litología variable entre gabros y leucogranitos con distribución zonada en sentido oeste-este.
La mayor parte constituyen plutones heterogéneos o compuestos donde se pueden repetir litologías, pero
el predominio litológico de unas sobre otras definen una asociación cartográficamente identificable.
Además de las rocas plutónicas, un rasgo característico de la zona de estudio son las terrazas de
abrasión presentes.(QTt). Son de edad Plioceno(?)- Pleistoceno, correspondiendo a unidades
morfológicas de erosión marina, labradas sobre intrusivos paleozoicos y jurásicos y formaciones
sedimentarias terciarias (Tn, TQpa), preservadas en la zona costera, a cotas variables entre los 40 y 550
m s.n.m. Dentro de este grupo se incluyen terrazas de abrasión sin cubierta sedimentaria, terrazas con
una cubierta de arenas cuarzosas, posiblemente marinas, y terrazas con cubierta aluvial. Hospedan
placeres auríferos (e.g., Mina Colina de Oro), arenas silíceas y feldespato (Mina El Membrillo).
Las unidades involucradas en este trabajo corresponden a las unidades Laguna Verde (Jlv), Peñuelas
(Jpgb, Jpg, Jp), Sauce (Js) y Limache (Jlg, Jlt), las que se presentan en forma consecutiva en el perfil de
la Figura 3.2, donde de oeste a este, el orden de estas es la siguiente: Jlv, Jp y Js ya definidas.
27
Unidad Laguna Verde (Jlv):
Las rocas de esta unidad ubicada en las cercanías de Valparaíso corresponden a anfibolitas,
ortoanfibolitas, gneises anfibólicos, dioritas y monzodioritas foliadas y gabros. Son rocas color gris oscuro
a medio, grano medio a fino, con frecuente foliación magmática y en parte dinámica (gnéisica y
milonítica). Texturas que varían desde granoblástica poligonal hasta inequigranular seriada, formada por
hornblenda y plagioclasa suborientada paralelamente. Esta unidad intruye ortogneises y plutones del
Paleozoico, dando origen a zonas bandeadas y enclaves magmáticos. Presenta contactos gradacionales
o a través de zonas de mezcla con la Unidad Sauce, del Jurásico y está profusamente atravesada por
filones lamprofíricos y cuarcíferos. Para estas rocas se he determinado una edad U-Pb en circones de
160-163 Ma (Godoy y Loske, 1988), muy de acuerdo con edades K-Ar de 159±4 Ma (biotita) y de 161±5
Ma (anfíbola) (Gana y Tosdal, 1996). Edades Rb-Sr y K-Ar provenientes de trabajos anteriores se
encuentran entre 155±92 a 167±3 Ma.
Esta unidad intrusiva se ubica al este de la Unidad Sauce, con la cual presenta una variación litológica
gradual, tendiente al predominio de tonalitas de hornblenda-biotita y monzonitas cuarcíferas, con dioritas,
gabros, granitos y granodioritas de hornblenda-biotita en forma subordinada. Está constituida por
plutones alongados de gran extensión areal, variable entre 42 y 16 km. De longitud, al norte de la
localidad de Melipilla, y plutones menores dispersos hacia el sur. Se caracterizan por su gran variedad
textural, localmente gnéisicas, así como por sus abundantes inclusiones básicas alargadas y enjambres
de diques dioríticos, graníticos y aplíticos que la atraviesan. Intruyen a granitoides paleozoicos. Son rocas
calcoalcalinas, metaluminosas a moderadamente peraluminosas, derivadas de rocas preexistentes
(Gana, 1996). Edades en anfíbola de 129±8 Ma (Gana y Wall, 1996). y en biotita en el intervalo 152-165
Ma, con edad promedio de 158±4 Ma, considerándose esta como la mejor edad mínima para esta unidad,
muy cercana a la determinada para la Unidad Sauce y levemente más joven que para la Unidad Laguna
Verde.
Corresponden a rocas que cristalizaron a partir de porciones poco diferenciadas de magma jurásico.
Formada por un plutón complejo, bandeado, compuesto por dioritas cuarcíferas de piroxeno-anfíbola-
biotita, con tonalitas de anfíbola-biotita y gabros subordinados. Son rocas calcoalcalinas, metaluminosas,
de color gris oscuro a medio, de grano fino a medio, que muestran frecuentes texturas de desequilibrio
28
mineral y zonas de foliación magmática y dinámica. Se relaciona tectónicamente, con intrusivos del
Paleozoico y por medio de contactos gradacionales o zonas de mezcla con la Unidad Laguna Verde,
ubicada al oeste y con la Unidad Peñuelas hacia el este. Datos barométricos indican que la diorita
cuarcífera datada por U-Pb (Gana y Tosdal, 1996) cristalizó a una presión de 4,1-5,4 kbar,
correspondiente a 14-19 Km. de profundidad. Edades K-Ar en biotita en el intervalo 155-157 Ma (Gana y
Wall, 1996), en anfíbola 157± 5 Ma (Gana y Wall, 1996); U-Pb en circones 157 ± 3 (Gana y Tosdal,
1996).
Tanto la Unidad Sauce como la Unidad Limache poseen características texturales y relaciones de
contacto que sugieren niveles de emplazamiento probablemente medios en la corteza superior, por lo
tanto, es posible que las edades K-Ar se encuentren muy próximas a la edad de cristalización de estos
plutones. Los datos U-Pb confirman esta interpretación. En general, la Unidad Limache parece haberse
emplazado entre los 156 y 161 Ma., contemporáneamente con la mayoría de las otras unidades
plutónicas jurásicas del área. Hospedan mineralización vetiforme de oro, oro-cobre y cobre, fierro-oro en
forma subordinada.
29
Figura 3.1: Mapa geológico del área de estudio.
Se indica la posición de los tres puntos de interés a analizar en el presente trabajo (Gana y Wall, 1996).
30
Figura 3.2: Perfil geológico de las unidades intrusivas estudiadas (Gana y Wall, 1996).
31
3.2 Placilla (Km. 98, Ruta 68).
La unidad que aflora aquí es la Unidad Sauce (Js; Gana y Wall, 1996), correspondiente a una diorita
cuarcífera de biotita y anfíbola, holocristalina equigranular, panidiomórfica fanerítica. Su tamaño de grano
es grueso, de estructura homogénea, con fábrica planar, de color mesocrático (Foto 3.1). La roca sana
tiene una alta resistencia estimada (~100 MPa, ver , página A-viii) por su respuesta al martilleo (sonido
metálico).
Intruyen al sistema diques aplíticos silicificados cuya potencia va entre 10 y 70 cm., donde por la relación
de corte se concluye que éste es posterior a las vetas de cuarzo, dado que las corta. Asimismo, estos
diques son encontrados tanto en el Km. 100 como en el Km. 105 y son reconocidos en la literatura para
toda el área de estudio (Gana y Wall, 1996.)
32
Foto 3.1: Diorita cuarcífera de biotita y anfíbola.
Corresponde a la roca madre ubicada en la base del talud, generadora de los suelos de esta zona.
Caracterizada en estado fresco por su alta resistencia y sonido de campana al martilleo.
Foto 3.2: Izquierda, diorita cuarcífera fresca encontrada en la base del perfil en el sector de Placilla.
Derecha, grado de meteorización (III) de roca madre.
Se observa cierto grado de foliación en forma local dada tanto por la meteorización como por los
filosilicatos.
33
3.2.1.1 Perfil de Meteorización
En esta zona es posible distinguir dos horizontes de suelo (A, C) y roca fresca o roca madre.
Horizonte A: Material disgregable, De color rojizo, con presencia de raíces y bioturbación; predomina la
materia orgánica. Su espesor varía lateralmente pero tiene un promedio de 70 cms. El tamaño de grano
de esta capa es principalmente de Limo-Arena con alto contenido de finos de baja plasticidad, con mayor
cantidad de limos que arcilla (alta velocidad de depositación y bajo tiempo de amasado).
Horizonte B: No se desarrolla.
Roca fresca: Ubicada en la base del talud, corresponde a la diorita cuarcífera descrita anteriormente.
Cabe señalar que los diques que cortan este perfil también se encuentran alterados, y preservan muy
bien su estructura.
34
3.2.2 Estructuras
Presenta alto control estructural evidenciado por la gran cantidad de caída de bloques tipo cuña (Foto
3.4) y desarrollo de grietas de tracción paralelas al talud (Foto 3.5).
Esta zona se encuentra cortada por vetas de cuarzo, reconociéndose dos direcciones preferenciales
(medidos en Dip/Dipdir), una principal y otra secundaria, de orientaciones 30/334 y 63/204
respectivamente, con apertura entre 5 y 200 mm. Estas vetas son cortadas por fallas inversas de largo
20 mts, que presentan como relleno óxidos de hierro y arcillas (Foto 3.6).
Existen deslizamientos asociados a estructuras. Hay deslizamientos en los planos de los diques aplíticos
(Foto 3.7), mientras que en el camino lateral el plano corresponde a una veta de cuarzo, generando
coluvios (Foto 3.8). Así mismo, se observa al comparar los estereogramas de las Figura 3.3 y la Figura
3.5 que los cuñas que cayeron uno de sus planos corresponde a la dirección de las vetas de cuarzo, y
aparece un plano que no se encuentra entre la de los sets principales, medido en 86/109.
Se determinaron la presencia de 4 sets estructurales, siendo los principales 63/204, 30/334 y 77/236 y un
secundario 59/16 en Dip/Dipdir respectivamente (Figura 3.4).
35
Foto 3.5: Grietas de tracción (observadas en azul).
Producidas por la descompresión debido al desmonte al construir el talud.
36
Foto 3.7: Deslizamiento por plano de despegue dado por dique aplítico.
Corresponde al sector norte del talud; se destaca en blanco la mayor aparición de éste. A la izquierda,
imagen aumentada del dique, cuya orientación es 36/335
Foto 3.8: Deslizamiento a través del plano generado por veta de cuarzo.
Se observan coluvios en la base (ubicado en el camino lateral).
37
Figura 3.3: Estereograma con densidad de polos, tipo y cantidad de estructuras mapeadas en el Km. 98.
Figura 3.4: Estereograma con sets estructurales principales definidos para las estructuras mapeadas en
el Km. 98.
38
Figura 3.5: Estereograma con densidad de polos y cantidad de planos que formaron cuñas caidas
mapeadas en el Km. 98.
Figura 3.6: Estereograma con principales sets de planos de cuñas caídas mapeadas en el Km. 98.
39
Foto 3.9: Vista panorámica del talud del Km. 98 (Placilla).
La orientación del talud es N11°E/55°W y la meteori zación desarrollada corresponde a la de su antigua morfología de lomaje, es decir, hacia la
superficie, el grado de meteorización llega a V, mientras que hacia profundidad, el macizo rocoso presenta un grado de meteorización de II a III.
Es posible apreciar las distintas cuñas deslizadas y las vetas de cuarzo.
40
3.2.3 Resultados de Laboratorio.
Los ensayos se realizaron el el Laboratorio de Sólidos y Medios Particulados a cargo del Departamento
de Ingeniería Civil de esta Universidad. Los ensayos efectuados son los de granulometría, peso unitario,
corte directo y medición de rugosidad para los testigos de corte directo.
3.2.3.1 Granulometría
A partir de suelo desarrollado en el horizonte superior de esta zona, (recolectado durante la salida a
terreno del Curso de Geología Aplicada del semestre Otoño 2007), se obtiene el comportamiento
granulométrico del suelo.
Se tomaron 8 Kg. de suelo y se pasaron a través de los tamices, primero hasta la malla de 3/8”, cada
porción de suelo retenido en las distintas mallas fue pesado. El comportamiento granulométrico de la
muestra se observa en el Gráfico 3.1.
Los diámetros característicos obtenidos a partir de la granulometría son D10 = 0,12 mm, D30 = 0,29 mm y
D60 = 0,95 mm mientras que los coeficientes de uniformidad y curvatura obtenidos son CU=7,92 y
CC= 0,74.
Se determina según lo anterior que el suelo corresponde a uno de grano grueso (pasa menos del 10%
por la malla #200) donde más de la mitad de la fracción gruesa es menor que la malla #4 (pasa mas de
un 70%). Como CU> 6 Y C< 3, este suelo clasifica como suelo SW de Arenas Limpias, bien gradadas con
pocos o ningún fino según la Clasificación USCS (ver Anexos C.6).
41
Granulometria 98.300
100
90
80
Porcentaje que pasa
70
60
%
50
40
30
20
10
0
0,01 0,1 1 10 100
Diametro de Particulas [mm]
Gráfico 3.1: Distribución del tamaño de grano con respecto con respecto al porcetanje que pasa para el
Km 98.
Para esta zona, los datos obtenidos son presentados en la Tabla 3.1.Si se analizan estos resultados
3
como roca, se observa una densidad inferior a la que poseen granitoides intactos (2,6-2,7 g/cm ) mientras
3
que aquí se observa una densidad de 2,4 g/cm , radicando principalmente la diferencia entre ambas
rocas en su grado de meteorización.
Si se analizan los resultados como suelo, los suelos muy densos poseen típicamente valores mayores a
3 3
18 kN/m , y este suelo presenta un valor de 24,52 kN/m , que sobrepasa con soltura dicho valor. Esta es
entonces otra razón más para tratar como roca y no como suelo las muestras obtenidas desde esta zona,
dado que esta propiedad índice básica para la definición de con que se esta trabajando tiene una mayor
cercanía a las rocas que a los suelos.
Otras pruebas de peso unitario se encuentran en este trabajo en Anexos (B.1.2), presentando resultados
similares.
42
Tabla 3.1: Peso unitario para muestra de Placilla (Km. 98).
Se hace diferenciación del mismo resultado tratándolo como roca y como un suelo.
DATOS DE CONFECCION VALOR
Densidad de la parafina [g/cm3] D 0,89
Peso Muestra Natural [g] A 199,23
Peso Muestra con Parafina [g] B 204,76
Peso Vaso + agua Desplazada [g] 231,94
Peso del Agua Desplazada [g] C 89,08
Peso vaso [g] 142,86
3
Peso específico roca [g/cm ] 2,40
3
peso unitario suelo (G) [kN/m ] 23,52
Los ensayos fueron realizados a partir de muestras obtenidas durante las salidas a terreno efectuadas
para esta memoria. Tres ensayos fueron realizados con roca extraída en el camino secundario (1° visita ),
mientras que los otros fueron realizados a roca extraída desde una grieta de tracción, cuyo plano de
discontinuidad corresponde a N65°E/78°E. Los ensayo s efectuados con la roca de la primera visita,
corresponden al peor caso, en particular en muestras saturadas, mientras que en las otras, la
discontinuidad ensayada es el plano definido por la grieta de tracción.
43
Foto 3.10: Metodología de preparación de muestras para ensayos de corte directo definida para este
estudio.
El grado de meteorización de las distintas muestras también difiere. Las muestras correspondientes a la
primera visita tienen un grado de meteorización de V, mientras que las de las segunda visita tienen un
grado de III, por lo cual, su resistencia es distinta aún cuando su densidad aún no difiere mucho entre
44
ambas muestras (ver Anexos B.1.2).
En cuanto a los resultados obtenidos a partir de estas pruebas, todos los ensayos muestran un
comportamiento frágil-dúctil o parcialmente frágil con deformaciones elásticas y plásticas (Gráfico 3.5 y
Gráfico 3.6), típico de rocas blandas poco resistentes, discontinuidades rocosas o materiales arcillosos
sobreconsolidados.
Las muestras de la primera visita (Gráfico 3.2) resultan ser claramente menos rígidas y menos resistentes
que las de la segunda visita (Gráfico 3.3), sin embargo, al proseguir el desplazamiento horizontal, la
tensión tangencial movilizada decrece hasta que estos ensayos tienden a converger a la misma tensión
(130 kPa aprox.).
Con respecto a los ensayos realizados con las muestras correspondientes a la segunda visita, estas
muestran una mayor pendiente como máxima tensión tangencial comparadas con las de la primera visita.
De hecho, las resistencias peak son muy superiores a las máximas tensiones tangenciales alcanzadas en
los otros ensayos. Estas muestras, al encontrarse menos meteorizadas presentan un comportamiento
más rígido y mucho más resistente. En cuanto al comportamiento deformacional, al inicio por reajustes
en el aparato de corte puede existir contracción, pero la muestra densa es claramente dilatante, teniendo
que aumentar de volumen al someterla a corte (Gráfico 3.5).
Al inicio de los ensayos se producen contracciones en la muestra, las que sin embargo, son superadas
en un punto desde el cual se produce dilatación. Con suficiente desplazamiento se alcanza un estado a
partir del cual no se observan cambios apreciables de volumen (Gráfico 3.4). Al normalizar el los
resultados del Gráfico 3.5, se obtiene una curva mucho más suavizada, que a su vez, entrega el
comportamiento adimensional de estas muestras. Al plotear τ/σn vs. εh con los ensayos realizados a
carga normal distinta de 0 kPa, destaca el hecho que ante un incremento de la carga normal, la razón de
τ/σn progresivamente decrece, y para una carga normal crítica τ/σn tiende a tomar un valor constante,
cercano a 1 (Gráfico 3.6).
45
Figura 3.7: Ficha de rocas ensayadas en corte directo, con caraga ensayada, orientación y características reconocidas post-ensayo
46
τ [kPa]
300
250
200
150
100
50
0
0,0 0,5 1,0 1,5 2,0 2,5 3,0 3,5
Gráfico 3.2: Resistencia al cizalle vs. desplazamiento unitario horizontal para muestras de la 1º visita.
Las pruebas fueron realizadas en condiciones saturadas.
τ [kPa]
450
400
350
300
250
200
150
100
50
0
0 0,2 0,4 0,6 0,8 1 1,2 1,4 1,6 1,8
Gráfico 3.3: Resistencia al cizalle vs. desplazamiento unitario horizontal para muestras de la 2º visita.
Las pruebas fueron realizadas en condiciones no saturadas.
47
εv
0,30
0,25
0,20
0,15
0,10
0,05
0,00
0,0 0,5 1,0 1,5 2,0 2,5 3,0
-0,05
εh
227 [kPa] 131 [kPa] 94 [kPa] 236 [kPa]
Gráfico 3.4: Deformación Unitaria Vertical vs. Horizontal para muestras del Km. 98.
48
τ [kPa]
450
400
350
300
250
200
150
100
50
0
0 0,5 1 1,5 2 2,5 3
εh
94 [kPa] 236 [kPa] 0 [kPa] 227 [kPa] 131 [kPa]
Gráfico 3.5: Resultados de ensayos de corte para muestras extraídas desde Km. 98
49
τ/σn
4,5
3,5
2,5
1,5
0,5
0
0 0,5 1 1,5 2 2,5 3
εh
94 [kPa] 236 [kPa] 227 [kPa] 131 [kPa]
50
Se obtienen los valores peaks y residuales asociados a las distintas cargas normales con las que fueron
ensayadas las rocas (Tabla 3.2), determinándoles su cohesión y ángulo de fricción (Tabla 3.3). Estos
valores son consistentes con la distribución granulométrica de estas muestras, ya que valores típicos
Tabla 3.2: Valores obtenidos para las tensiones normales peaks y residuales para los distintos ensayos
tensión normal tensión peak unitaria τ tensión residual unitaria
[kPa] [kPa] [kPa]
227 281 214
1º Visita
131 248 130
94 363 175
2º Visita 236 425 274
0,00 293 35
Tabla 3.3: Cohesión y ángulos de fricción obtenidos a partir de los ensayos de corte.
Los valores asociados a la 1° visita son calculados a partir del modelo de Mohr-Coulomb, mientras que
los de la segunda visita sigue el modelo bilineal de Patton.
C 205 [kPa]
1º VISITA
Peak
φ 19 °
C 15 [kPa]
Residual
φ 41 °
C 323 [kPa]
Peak 1
φ 24 °
Residual C 109 [kPa]
2º VISITA
1 φ 35 °
C 293 [kPa]
Peak 2
φ 37 °
Residual C 35 [kPa]
2 φ 56 °
51
Al graficar la resistencia al corte de las muestras, se puede diferenciar el comportamiento de las rocas
extraídas desde de la primera visita vs. las extraídas de la segunda visita, donde las primeras
corresponden a discontinuidades planas dado que se rigen por la expresión de Mohr-Coulomb.
Gráfico 3.7: Determinación de parámetros resistentes c y φ de las discontinuidades para las rocas
ensayadas en corte directo.
Arriba, muestras provenientes de la 1° visita; aba jo, muestras provenientes de la segunda visita.
52
Al analizar el resultado anterior (Gráfico 3.7) se observa que lo esperable es que las pendientes
asociadas a las envolventes de ruptura de la resistencia residual sean menores que las de la resistencia
peak, sucediendo en este caso todo lo contrario. Obtener ángulos de fricción mayores con las
resistencias residuales revela la acción de otras variables en el resultado.
Así, los valores obtenidos para la cohesión y el ángulo de fricción son sólo válidos para el caso peak,
correspondiendo estos a c = 205 kPa con φ = 19° para el caso saturado, mientras que para el caso no
saturado, la cohesión es aproximadamente de c = 300 kPa con φ = 36°, ambos casos calculados a partir
del gráfico antes mencionado.
Se determinó la rugosidad de las muestras ensayadas mediante moldes hechos con plasticina nivelada,
de forma que al obtener el contramolde, éste fuera con respecto al plano cizallado. Así, se obtienen los
distintos perfiles que muestran el grado de rugosidad con que cuentan las muestras. Los resultados
obtenidos por este método para los perfiles paralelos al cizalle son mostrados en la Figura 3.8, mientras
que los perfiles perpendiculares a la dirección del cizalle corresponden a los de la Figura 3.9 .
Para determinar el ángulo i se calculó el ángulo entre la horizontal y la longitud de onda promedio de los
perfiles de rugosidad. Dichos valores son presentados en la Tabla 3.4
53
Los perfiles 1, 2 y 3 representan las muestras no saturadas de roca con grado de meteorización III,
mientras que las muestras 4 y 6 representan a las rocas con grado de meteorización V que fueron
ensayadas saturadas. Según los resultados, la muestra 2 corresponde a una discontinuidad plana, que
de hecho, es paralela a la grieta de tracción, corroborando el hecho que la discontinuidad ensayada en
corte directo corresponde a ésta y no a otra para los ensayos 1, 2 y 3. Todas las demás muestran cierto
grado de rugosidad, destacando entre éstas la alta rugosidad de 1 y 3, mientras las demás muestran en
los perfiles paralelos a la dirección de cizalle un patrón más suave.
Al analizar los perfiles perpendiculares a la dirección del cizalle (Figura 3.9) destaca que las rocas 4 y 6
presentan alta rugosidad, por lo cual, la dirección escogida para cizallar la roca sí es la contraria a la
máxima rugosidad.
A partir de los resultados, es posible identificar al perfil 2 como el de una estructura y no como rugosidad
propia de la roca. Para los demás casos, el orden de la rugosidad se encuentra entre 3º-15º. Como la
rugosidad depende de la dirección en que se ensaya la roca, se resuelve considerar como ángulo de
rugosidad i el promedio de estos. Así, el ángulo de rugosidad para estas rocas es de 9°. Asimismo, la
rugosida no se ve afectada por la saturación a la que fuero sometidos algunas de las muestras, dado que
en ambos grupos se observa el mismo rango.
54
Figura 3.8: Perfiles de rugosidad para los testigos de los ensayos de corte directo. La flecha indica la
dirección de cizalle para la placa inferior de la caja de corte.
55
Figura 3.9: Perfiles de rugosidad para los testigos de los ensayos de corte directo. La flecha indica la
dirección de cizalle.
56
3.2.5 Análisis de Estabilidad
Figura 3.10: Estereograma con los principales sets estructurales en el Km. 98.
El plano 1 corresponde al talud. Se observa que los planos involucrados en deslizamientos de cuñas son
los pares de sets 2-3, 2-5. 3-7, 5-7.
Utilizando el programa SWEDGE 3.0, se determinó con los valores de c y φ residuales entregados por los
ensayos laboratorio que tanto en los casos no saturado como saturado, ocurren estas inestabilidades
bajo presencia de agua y/o sismicidad. Se utilizó como coeficiente sísmico un valor de 0.15 que según la
literatura es el apropiado (Flores, R. 2006), ya que antes se calculaba para toda altura con un coeficiente
sísmico de 0,10 de manera que se consideraba el efecto de látigo que experimentan construcciones
menores en el extremo superior de un edificio. Las teorías modernas y la experiencia dejada por los
terremotos recientes demuestran que ese coeficiente es demasiado bajo y es la razón de los daños en
estanques sobre el techo, situación observada en varios terremotos chilenos. Ashford et al (1997)
establece que en taludes, las máximas amplificaciones se asocian con ciertas razones entre la altura del
57
talud y la longitud de ondas sísmicas incidentes. Modelamientos en taludes de suelo sugieren razones de
0,2 para mayores amplificaciones. Por lo tanto, se decidió utilizar 0,2 por ser más conservador.
Dado que los parámetros obtenidos de laboratorio son sólo la cohesión y el ángulo de fricción para las
envolventes de las resistencias peak, con estos parámetros se trabajó. Así, en el caso de los planos 2 y 3
que definen cuñas, con grietas de tracción de 0,6 m, el factor de seguridad calculado es de 4,87 (Figura
3.11).
En el caso de los planos 2 y 5 con grietas de tensión de 0,6 m, el factor de seguridad es de 3,69 (Figura
3.12).
Para las cuñas formadas con los planos 3-7 y 5-7, los factores de seguridad son muy altos (44,16 y
15,96) con grietas de tracción de 0,01 y 15 m respectivamente. Los valores de las grietas de tracción
corresponden a las que generan los mínimos factores de seguridad en todos los casos. Todos los
3
cálculos fueron hechos considerando la presencia de agua, con un coeficiente de 1 g/cm .
Figura 3.11: Imagen de cuña formada por planos 2 y 3 para Km. 98.
58
Figura 3.12: Imagen de cuña formada por planos 2 y 3 para Km. 98.
Los taludes estudiados se encuentran a ambos costados de la Ruta 68 entre el Km. 100 y el Km. 100.8.
El talud ubicado al costado de la ruta con sentido hacia Santiago tiene orientaciones N61°E/57°E,
mientras que en el costado de la autopista que va hacia Valparaíso tiene orientaciones N19°E/61°W y
N09°E/35°W, siendo la altura estimada en ambos talu des de 20 mts.
La unidad que aflora aquí es la Unidad Peñuelas (Jp; Gana y Wall, 1996), correspondiente a una tonalita
de biotita, holocristalina inequigranular, panidiomórfica fanerítica. El tamaño de grano es grueso, con
cristales de euhedrales a subhedrales, tiene estructura homogénea, con fábrica planar, con índice de
color leucocrático (Foto 3.11). La roca sana es de alta resistencia estimada (~100 MPa, ver , página A-viii)
por su respuesta al martilleo. En particular, las biotitas aquí dominan como único mineral oscuro, y el
tamaño de estas varía entre 1-15 mm. Destaca en el área la presencia de enclaves máficos de tamaño
promedio 30 cm., evidenciando la mezcla de magmas existente durante el emplazamiento del plutón. Al
igual que en las otras dos áreas de estudio, se observan intrusiones de diques aplíticos, de potencia
promedio de 15 cm. (Foto 3.12).
59
La roca meteorizada se observa rica en biotitas, con algunas transformándose a muscovita, siendo
disgregable con la mano (Foto 3.11), determinándose que el grado de meteorización en general se
encuentra entre IV-VI (según ISRM 1981, ver , página A-viii), transformándose el macizo rocoso en gran
parte del área en suelo residual. La resistencia estimada está entre R0 a R2 (ISRM, 1981, , página A-viii),
es decir, pasa de roca muy blanda (0,5-1,0 MPa) a roca blanda (5-25 MPa). Se calcula un rango de GSI
para la zona entre 55 asociada a R2, 45 asociada a R1 y de 30 asociada a R0 (ver , página A-ix).
Foto 3.11: Izquierda, tonalita de biotita; a la derecha, grado de meteorización (V) en suelos del Km.100.
Se observa la completa meteorización del macizo rocoso de tonalita de biotita (izquierda), desintegrable
con la mano (derecha).
Foto 3.12: Izquierda, presencia de enclaves máficos, evidenciando mezcla de magmas. Derecha, dique
aplítico.
60
3.3.2 Estructuras.
Debido al alto grado de meteorización del macizo rocoso en el talud del camino que va a Valparaíso, el
desarrollo de saprolito y suelo residual ha causado deslizamientos en toda el área, además de caídas y
deslizamientos de árboles y coluvios. Existen asimismo, antecedentes de deslizamientos anteriores
(Agosto 2001), todos asociados a suelo.
Esta zona presenta control estructural asociado a diaclasas y lineamientos locales observados en
terreno, existiendo caídas de bloques asociadas a estas estructuras (Foto 3.13 y Figura 3.13). Los
principales sets de diaclasas presentan orientaciones medidas en Dip/Dipdir de 44/331, 81/138, 68/291
respectivamente.
Se determinó por tanto la existencia de 6 sets estructurales, siendo los principales 75/206, 74/331, 81/45,
y los secundarios 68/291, 81/138 y 72/159 en Dip/Dipdir respectivamente (Figura 3.14).
Asimismo, se plotearon los planos de los bloques caídos, y se determinaron 4 direcciones principales,
donde tres son distintas de los sets estructurales definidos para las estructuras (Figura 3.16 y Figura
3.17). Se puede interpretar esto como nuevas estructuras desarrolladas en esta zona, distintas a las
propias del macizo rocoso parental, ya que el saprolito granítico puede desarrollar nuevas estructuras,
además de heredar y mantener las propias de la roca madre.
61
Figura 3.13: Estereograma con densidad de polos, tipo, y cantidad de estructuras mapeadas en el
Km.100.
Figura 3.14: Estereograma con sets estructurales principales definidos para las estructuras mapeadas
en el Km. 100
62
Figura 3.15: Estereograma con densidad de polos, para planos de cuñas caídas mapeadas en el
Km.100.
Figura 3.16: Estereograma con sets de planos de cuñas caídas mapeadas en el Km. 100
63
Foto 3.14: Vista general de la zona.
A la izquierda, el grado de meteorización corresponde a V (saprolito), ya que conserva estructuras heredadas del macizo rocoso, mientras hacia
la base del talud existen coluvios y desarrollo de suelo residual. Se observan destacadas en blanco, árboles caídos y deslizados a partir de la
intensa meteorización del área.
64
3.3.3 Resultados de Laboratorio.
3.3.3.1 Granulometría
Se tomaron 1,5 Kg. de muestra y se pasaron a través de los distintos tamices hasta la malla de 3/8”,
siendo pesada cada porción de suelo retenido en las distintas mallas.
Los diámetros característicos obtenidos a partir de la granulometría son D10 = 0,3 mm, D30 = 1,8 mm y D60
= 5 mm mientras que los coeficientes de uniformidad y curvatura obtenidos son CU=16,67 y CC= 2,16.
Se determina según lo anterior que el suelo corresponde a uno de grano grueso (pasa menos del 10%
por la malla #200) donde más de la mitad de la fracción gruesa es menor que la malla #4 (pasa más de
un 50%). Como CU> 6 Y C< 3, este suelo clasifica como suelo SW de Arenas Limpias, bien gradadas con
gravas y con pocos o ningún fino según la Clasificación USCS (ver Anexos C.6)
Granulometria 100.800
Porcentaje que pasa %
100,000
90,000
80,000
70,000
60,000
50,000
40,000
30,000
20,000
10,000
0,000
0,0 0,1 1,0 10,0 100,0
Diametro de Particulas [mm]
Gráfico 3.8: Distribución del tamaño de grano en función del porcentaje que pasa para el Km. 100.
65
3.3.3.2 Limite Líquido, Limite Plástico e Índice de Plasticidad.
El límite líquido calculado para este suelo fue de 28,80 (ver Anexos B.2.2)
28,00
27,80
27,60
27,40
27,20
27,00
26,80
1 10 100
Nº de Golpes, N
En cuanto al limite plástico, no es posible calcularlo, por tanto, el Indice de Plasticidad (IP) se considera
nulo, es decir, este suelo clasifica como No Plástico (NP). Este resultado es razonable, considerando que
el suelo ensayado es granular y que el porcentaje de finos es casi nulo (2% aprox.).
De igual forma que para el Km. 98, se observa para el peso unitario (Tabla 3.5) una mayor afinidad a la
condición de roca que a la condición de suelo, ya que los granitoides intactos poseen típicamente valores
entre 2,6-2,7 g/cm3 mientras que aquí se observa una densidad de 2,2 g/cm3. Igualmente, suelos muy
densos poseen típicamente valores mayores a 18 kN/m3, y este suelo presenta un valor de 21,46 kN/m3,
que sobrepasa con soltura dicho parámetro.
Se concluye que la muestra corresponde a un granitoide de menor peso unitario debido al grado de
meteorización que presenta. Sin perjuicio de lo anterior, se observa en el área el desarrollo de suelo
residual a partir del macizo rocoso existente.
66
Tabla 3.5: Peso unitario para muestra del Km. 100.
Se hace diferenciación del mismo resultado tratándolo como roca y como un suelo.
El talud estudiado está localizado en la salida a Atravieso Santos Ossa de la Ruta 68, en el Km. 105 de
esta autopista. Aquí, el talud tiene orientación N53°W/53°W con una altura máxima promedio estimada de
20 mts.
La unidad que aflora aquí es la Unidad Limache (Jlt), correspondiendo a una tonalita de hornblenda y
biotita (Foto 3.15), holocristalina inequigranular, panidiomórfica fanerítica. Su tamaño de grano es grueso,
con cristales de euhedrales a subhedrales, de estructura homogénea, con fábrica planar, con índice de
color mesocrático. Dentro de la mineralogía de esta área, destaca que las biotitas son de tamaño variable
(1 – 30 mm.), predominando las de mayor tamaño (Foto 3.16); presentando cierto grado de alineación,
entregándole a la roca una baja esquistosidad. De alta resistencia estimada (~100 MPa, ver Anexos C.2 )
por su respuesta al martilleo (sonido de campana).
La roca meteorizada no es posible disgregarla con la mano en la base del talud, sin embargo, el grado de
meteorización aumenta hacia la parte superior del talud reconocido por la ocurrencia de un deslizamiento
por falla circular. Presenta en la base del talud meteorización esferoidal del macizo rocoso. Además,
presenta biotitas transformándose a muscovita causada por la meteorización del macizo. Así, el grado de
meteorización en general se encuentra entre II-V (según ISRM 1981, ver , página C.1). La resistencia
estimada está entre R0 a R4 (ISRM, 1981, , página C.2), es decir, pasa de roca extremadamente blanda
(0,5-1,0 MPa) a roca dura (5-25 MPa), aunque en general, la zona tiene una resistencia estimada a la
compresión simple de R2, es decir, moderadamente dura (25-50 MPa). Así, se calcula un rango de GSI
promedio de asociada a R1 de 65, de 50 asociada a R2, 60 asociada a R3 y de 70 asociada a R4 (ver ,
67
Anexos C.3).
Intruye al área dique aplítico reconocido también en las otras dos zonas, con una potencia estimada de
1 m, muy fracturado, presentado tres sets de diaclasas claramente identificables (vertical, diagonal,
horizontal). El grado de meteorización de este dique está entre III y IV y presenta una baja resistencia
estimada a la compresión simple (5-25 MPa). El macizo rocoso también se encuentra intruído por vetas
de cuarzo, las que contienen grandes hornblendas euhedrales (5-10 mm) (Foto 3.16).
Foto 3.16: Izquierda, biotita de gran tamaño (50 mm). Derecha hornblendas de gran tamaño también (20
mm) presentes en las vetas de cuarzo.
68
3.4.2 Estructuras
El área corresponde a un talud alto en roca con zonas muy meteorizadas; muchas diaclasas y vetillas y
algunas fallas. Sin embargo, para el macizo rocoso no existe control estructural asociado, ya que las
estructuras observadas (vetas, fallas, sets de diaclasas y lineamientos) no presentan en conjunto
direcciones preferenciales (Figura 3.17). Los sets de diaclasas principales son tres, cuyas direcciones
corresponden a vertical, diagonal y horizontal, siendo el vertical el de mayor relevancia, identificadas
como diaclasas largas y planas subhorizontales hacia el talud.
Presenta deslizamiento por falla circular en la parte superior del talud, consistente con la ausencia de
control estructural asociado a la inestabilidad, dado por el comportamiento isotrópico del macizo rocoso.
3
Las dimensiones del deslizamiento son de 32 m. de largo por 10 m. de alto, estimando unos 1000 m de
material deslizado por la falla circular (Foto 3.18).
El dique aplítico sí presenta control estructural, reconociendo en él claramente las tres direcciones
preferenciales mencionadas anteriormente y dado su alto grado de meteorización genera pequeños
bloques que caen de él.
69
Figura 3.17: Estereograma con densidad de polos, tipo, y cantidad de estructuras mapeadas en el
Km.105.
70
Foto 3.18: Panorámica de talud en Km. 105.
Es posible observar deslizamiento por falla circular en la parte superior del talud.
71
3.4.3 Resultados de Laboratorio.
3.4.3.1 Granulometría
Se tomaron 3,6 Kg. de muestra y se pasaron a través de los tamices, primero hasta la malla de 3/8”,
siendo pesada cada porción de suelo retenido en las distintas mallas.
Los diámetros característicos obtenidos a partir de la granulometría son D10 = 0,6 mm, D30 = 2,8 mm y
D60 = 15 mm mientras que los coeficientes de uniformidad y curvatura obtenidos son CU=25 y CC= 0,87.
Se determina según lo anterior que el suelo corresponde a uno de grano grueso (pasa menos del 10%
por la malla #200) donde más de la mitad de la fracción gruesa es mayor a la malla #4 (pasa menos de
un 70%). Como CU> 6 Y Cc< 3, este suelo clasifica como suelo GW de Gravas Limpias, bien gradadas,
mezclas de gravas y arenas con pocos o ningún fino según la Clasificación USCS (ver Anexos C.6).
Granulometria 105.400
100,000
90,000
Porcentaje que pasa %
80,000
70,000
60,000
50,000
40,000
30,000
20,000
10,000
0,000
0,0 0,1 1,0 10,0 100,0
Diametro de Particulas [mm]
Gráfico 3.10: Distribución del tamaño de grano con respecto con respecto al porcetanje que pasa para el
Km 105.
72
3.4.3.2 Limite Líquido, Limite Plástico e Índice de Plasticidad.
El límite líquido calculado para este suelo fue de 25,97 (ver Anexos B.3.2).
24,40
24,20
24,00
23,80
23,60
23,40
23,20
1 10 100
Nº de Golpes, N
En cuanto al limite plástico, no es posible calcularlo, por tanto, el Indice de Plasticidad (IP) se considera
nulo, es decir, este suelo clasifica como No Plástico (NP). Este resultado es razonable, considerando que
el suelo ensayado es granular y que el porcentaje de finos es casi nulo (0,6% aprox.)
Los datos presentados en la Tabla 3.6 al analizarlos como suelo, entregan una densidad inferior a la que
3 3
poseen granitoides intactos (2,6-2,7 g/cm ) mientras que aquí se observa una densidad de 2,2 g/cm ,
radicando principalmente la diferencia entre ambas rocas en su grado de meteorización.
Al analizar estos resultados como suelo, los suelos muy densos poseen típicamente valores mayores a
18 kN/m3, y este suelo presenta un valor de 21,46 kN/m3, que sobrepasa con soltura dicho parámetro, por
lo cual corresponde la muestra a una roca y no a un suelo, sin embargo, en terreno se observó el
desarrollo de suelo residual a partir del macizo rocoso existente.
73
Tabla 3.6: Peso unitario para muestra del Km. 105.
Se hace diferenciación del mismo resultado tratándolo como roca y como un suelo.
DATOS DE CONFECCION VALOR
Densidad de la parafina [g/cm3] D 0,89
Peso Muestra Natural [g] A 258,71
Peso Muestra con Parafina [g] B 263,88
Peso Vaso + agua Desplazada [g] 246,52
Peso del Agua Desplazada [g] C 103,66
Peso vaso [g] 142,86
3
Peso específico roca [g/cm ] 2,64
3
peso unitario suelo (G) [kN/m ] 25,87
Los tres puntos estudiados presentan diferencias en su comportamiento geotécnico, dados los distintos
tipos de deslizamientos observados, las distintas estructuras incidentes y principalmente, la variable
cantidad de biotitas existentes en las tres zonas, dadas éstas por su litología. Es por esto, que en base a
la caracterización petrográfica, grado de meteorización y estructuras se construye la , que presenta las
principales características a considerar para definir estas unidades geológico-geotécnicas.
Al analizar estos datos en conjunto, se observa la correlación existente entre el porcentaje de biotitas, el
tamaño de éstas y el grado de meteorización observado en terreno. Las rocas que presentan menor
grado de meteorización son a su vez, las que presentan mayor control estructural en los deslizamientos
(Km. 98), mientras que las que contienen la mayor cantidad de biotitas, que coincide con ser también las
de mayor tamaño, tiene ocurrencia de falla circular, la que implica la isotropía de las estructuras
presentes, llevando a la ausencia de control estructural en el Km. 105.
Otro factor a considerar es el tipo de estructuras que trabaja en los distintos tipos de deslizamientos. En
el Km. 98, las principales estructuras que condicionan las caídas en cuña son las vetas de cuarzo; en el
Km. 100 son los sets de diaclasas en el saprolito, mientras que en el suelo residual no existe control
estructural y en el Km. 105, no existe control estructural asociado a la falla circular, aún cuando hay
presencia de vetas de cuarzo y la calidad del saprolito es mejor que en el Km. 100, con menor desarrollo
de suelo residual.
Los plutones tienen edades similares, por lo cual, no es ésta una característica determinante en el grado
de meteorización.
74
Tabla 3.7: Resumen de características geológicas de importancia para definición de unidades geológicas
geotécnicas.
Tipo de
Grado Tamaño Unidad Clasificación
GSI % biotitas deslizamientos
meteorización biotitas (mm) litológica USCS
presentes
SW de
UNIDAD
Arenas
III 25 SAUCE: diorita Cuñas (III y IV)
Limpias, bien
IV 35 15% 0,5-2 cuarcífera de Grietas de
gradadas,
V 45 biotita y tracción (III)
con pocos o
hornblenda
ningún fino
SW de
Deslizamientos
UNIDAD Arenas
55 de masa (VI)
IV PEÑUELAS: Limpias, bien
45 30% 1-15 Caídas de
VI tonalita de gradadas,
30 árboles (VI)
biotitas con pocos o
Coluvios (V)
ningún fino
GW de
Gravas
UNIDAD Limpias, bien
II 65
LIMACHE: gradadas,
III 50 Falla circular
50% 1-30 tonalita de mixtas de
IV 60 (IV)
biotita y gravas y
V 70
hornblenda arena con
pocos o
ningún fino
Según lo anterior, es posible diferenciar para cada grupo litológico, al menos tres unidades geotécnicas,
basados en el grado de meteorización que estos presentan y por ende, en su distinto valor de GSI.
75
DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES.
3.6 Discusión
Suárez (2002) señala que en suelos de origen ígneo-metamórfico generalmente hay un solo perfil con
suelo en la superficie, luego el saprolito y finalmente las rocas alterada y sana. Las rocas ígneas
intrusivas ácidas (con gran contenido de cuarzo) como el granito, forman perfiles profundos generalmente
arenoarcillosos, mientras que las rocas ígneas básicas (poco cuarzo) forman perfiles menos profundos y
más arcillosos.
El esqueleto característico de los saprolitos graníticos está reflejado en el análisis del tamaño de
partículas de los suelos residuales, principalmente en el bajo porcentaje de fracción fina. Los saprolitos
graníticos preservan la estructura original del granito. Según Begonha (2002), este tipo de suelos tiene
como productos finales gibbsita y caolinita en baja cantidad, por lo que esta mineralogía secundaria no
genera plasticidad en los saprolitos y geotécnicamente no exhiben plasticidad. Dado que el IP de estas
rocas es No Plástico (NP) y acorde al sistema de Clasificación Unificado de Suelos (USCS), estos suelos
clasifican como Arenas Limpias, bien gradadas, con gravas y con pocos o ningún fino (Unidad Sauce y
Peñuelas) y como Gravas Limpias, bien gradadas, con gravas y con pocos o ningún fino (Unidad
Limache), lo cual es concordante con su IP nulo.
Al observar el comportamiento de las rocas en el ensayo de corte, todas, excepto la ensayada a 236 kPa
corresponden a discontinuidades rugosas, pero el comportamiento de la roca ensayada a carga normal
de 0 kPa refleja un comportamiento frágil. Con respecto al resto, las muestras saturadas presentan un
comportamiento asociado a discontinuidades planas no siendo esto último cierto, dado que el análisis de
su rugosidad demuestra lo contrario, por lo cual, es la saturación de las muestras la que, además de
disminuir la resistencia de éstas, facilita la falla de éstas en planos, suavizando las rugosidades
existentes en las discontinuidades.
Se determinó la cohesión de las rocas del Km. 98 para las muestras saturadas como para las no
saturadas, donde las primeras siguen el modelo de Mohr-Coulomb (lineal). En el caso lineal se obtiene un
ángulo de fricción interna mayor el el caso residual que en el caso peak, se ha determinado que el ángulo
de fricción interna obtenido a través de los residuales debe ser menor que el obtenido por los peaks. La
hipótesis más probable es que el material disgregado producto del cizalle en los ensayos de corte directo
puede interferir en los resultados, entregando una mayor ángulo de fricción residual aparente, ya que
76
aumenta el grado de fricción durante el ensayo una vez que ya se ha alcanzado la rotura en las rocas
ensayas, de forma tal que actúa como traba de los bloques el maicillo suelto en la discontinuidad
ensayada, aumentado la resistencia aparente de la roca. Se recomienda por tanto que en este tipo de
ensayos no se considere el valor peak de la resistencia residual obtenido como fiable, dado que esta
sobreestimado por la resistencia que entrega el material suelto en la discontinuidad ensayada.
La proximidad entre los tres tipos de afloramientos en estudio sugiere que las diferencias climáticas y el
tiempo de exposición a la meteorización no son variables que afecten en el diferente grado de
meteorización de estas rocas ígneas. White et al. (2001) indica que la meteorización mineral depende
del movimiento de los reactantes y los productos en los fluidos, que es controlado por la conductividad
hidráulica de las rocas. Un entendimiento de la tasa diferencial de meteorización requiere de considerar
los factores que controlan la permeabilidad en el ambiente natural de meteorización, como las
características de fractura, composición mineralógica y disposición.
Otro punto a considerar es el grado de rugosidad que presentan las rocas graníticas y sus saprolitos
graníticos. Estas rocas son típicamente muy rugosas, y dado que la geometría de la rugosidad influye en
el tamaño y en la distribución de las áreas de contacto durante el cizalle, es considerada como la más
importante condición geométrica de borde para explicar la resistencia al cizalle que presentan las rocas.
En adición, el tamaño, forma y distribución espacial de las áreas de daño dependen de la dirección de
cizalle, el grado y distribución del stress y del desplazamiento horizontal.
El transporte de fluidos también puede ocurrir por la permeabilidad asociada a la porosidad intergranular
interna. Los cristales de plagioclasa forman cadenas unidas de granos formadas durante las etapas
77
tempranas de la cristalización mágmática, que puede generar una red de conductos que permite el
ingreso de aguas meteóricas a la matriz. Estados iniciales de meteorización química de las rocas igneas
estudiadas pueden haber sido controladas por la permeabilidad primaria producida por fracturación tanto
macroscópica como microscópica.
78
3.7 Conclusiones.
Las rocas estudiadas corresponden a granitoides del Batolito de la Costa, con edades similares (156-161
Ma.) pertenecientes al Jurásico. Su petrografía corresponde a dioritas cuarcíferas de biotita y
hornblendas (Km. 98), tonalitas de biotita (Km. 100) y tonalitas de biotita y hornblendas (Km.105).
Las rocas del Km. 98, contienen un porcentaje de biotitas del 15%, son pequeñas (0,5-1mm) y su grado
de meteorización está entre II y V; el control estructural es fuerte en ellas, principalmente dominado por
vetas de cuarzo que intruyen al sistema, tanto como el dique aplítico cuyo grado de meteorización
también es alto (IV-V). En estas condiciones, el tipo de deslizamiento a ocurrir son caídas de cuñas, cuyo
despegue es dado por grietas de tracción desarrolladas en el macizo rocoso.
El Km. 100 contiene un mayor porcentaje de biotitas (30%), su tamaño tiene un rango de 1-15mm y el
grado de meteorización se encuentra entre V-VI. El desarrollo de suelo residual implica la perdida de
estructuras heredadas desde la roca madre, lo que causa que en esa área no existan deslizamientos
asociados a control estructural, sin embargo, sí se observan caídas de bloques generados por los
sistemas de diaclasas que actúan en el saprolito.
En el Km. 105, aún cuando existen vetas de cuarzo y los diques aplíticos intruyendo el sistema, no hay
deslizamientos asociados a control estructural. Las biotitas corresponden al 50% del saprolito, son de
gran tamaño (1-30mm), y se encuentran levemente alineadas, de manera tal que se observa cierto grado
de esquistosidad en el saprolito; el grado de meteorización determinado para esta área es de II a V, pero
aún cuando hay estructuras presentes, se encuentran distribuidas de manera isótropa, lo que contesta la
3
ocurrencia de deslizamiento por falla circular, a la que se le estima un volumen de 1000 m . Las biotitas
que aquí actúan son heredadas de la roca madre y su abundancia viene dada por la litología que
presenta y no por neoformación.
Se recomienda para futuros estudios realizar ensayos de corte a distintas cargas normales, distintas
velocidades, distintas condiciones (saturada- no saturada) y considerar dos muestras de roca a ensayar
por cada discontinuidad, de manera tal de contar con dos ensayos de corte en iguales condiciones,
rotando la muestra en la caja de corte en 90°, de forma de poder determinar cuales son las
79
direcciones de máxima rugosidad que posee la discontinuidad estudiada, dado que esta propiedad es
determinante al momento de evaluar por donde fallará el macizo rocoso en caso que ocurra éste. Otra
consideración de importancia es reconocer que es lo que se esta ensayando al leer los resultados de los
ensayos de corte directo en este tipo de material, en particular, no considerar como válidos los valores
80
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83
A. TEORÍA SOBRE LOS ENSAYOS
DE LABORATORIO REALIZADOS.
A.1 Análisis Granulométrico
A través de este tipo de ensayos se determina la proporción relativa de peso del los diferentes tamaños
de granos, definidos por las aberturas de mallas utilizadas, de forma cuantitativa la distribución de
partículas del suelo de acuerdo a su tamaño.
Esto se lleva a cabo mediante el uso de mallas de distinto tamaño a través de las cuales va pasando el
material más pequeño, proceso conocido como tamizaje.
Una indicación de la variación o rango del tamaño de los granos presentes en una muestra se obtiene
mediante el coeficiente de uniformidad CU, utilizado en la Clasificación Unificada de Suelos, USCS, el que
D60
está definido como: CU = .
D10
Existe otro parámetro llamado coeficiente de curvatura CC, el cual mide la forma de la curva entre el D60
D302
y el D10 , definiéndose de la siguiente manera: CC = .
D10 ⋅ D60
- Límite Líquido (LL): humedad de un sueo remoldeado, límite entre los estados líquido y plástico,
expresado en porcentaje.
- Límite Plástico (LP): humedad de un suelo remoldeado, límite entre los estados plástico y
semisólido, expresado en porcentaje.
A-ii
Además, se define el Índice de Plasticidad (IP) como la diferencia entre el límite líquido y el límite plástico
(IP= LL - LP).
Aunque la resistencia al corte de la roca intacta puede obtenerse a partir de ensayos triaxiales, se
prefiere el ensayo de corte directo ya que simula con mayor exactitud las condiciones de esfuerzo
utilizadas en los análisis de estabilidad de taludes.
Las relaciones resultantes entre los esfuerzos normales y de corte pueden analizarse estadísticamente y
conducir a ecuaciones matemáticas lineales o potenciales, tales como:
t: resistencia al corte
c: Cohesión
σ : esfuerzo normal
f : ángulo de fricción
A-iii
K, m : Parámetros de la curva de potencia que relacionan los esfuerzos normales con los de corte.
Comúnmente se utiliza el comportamiento lineal debido a que los valores del ángulo de fricción y la
cohesión son fáciles de relacionar con los problemas de campo y porque ha sido el método más
aceptado por muchas décadas. Sin embargo, el comportamiento potencial ajustado se considera más
representativo de la resistencia al corte a lo largo de las superficies de fractura. A bajas cargas normales,
comunes en los problemas de estabilidad de taludes, la superficie de fractura superior tiende a cabalgar
sobre las irregularidades de la superficie inferior. Cuando la carga normal incrementa, se presenta el
corte de estas irregularidades. La relación potencial resultante muestra una curva muy pendiente para
bajos niveles de esfuerzo normal que tiende a cero para una carga normal nula, en lugar de un intercepto
de cohesión matemáticamente definido tal como lo plantea el modelo lineal. Este modelo conlleva una
sobrestimación de la resistencia al corte utilizable para bajos esfuerzos normales; para un rango limitado
de dichos esfuerzos, el ajuste lineal es un estimador razonable de la resistencia al corte. A causa de la
falta de linearidad potencial de la curva de resistencia al corte, es importante realizar los ensayos de corte
en el rango previsto de esfuerzos normales.
A.4.1 Procedimiento
El aparato () consiste en una caja de corte desmontable en dos mitades donde se introduce la muestra
conteniendo el plano de discontinuidad, haciéndolo coincidir con la unión de las dos mitades de la caja.
La muestra se fija con mortero o con una resina. La superficie a ensayar debe estar colocada paralela a
la dirección de aplicación de la fuerza de cizalle, será de preferencia cuadrada y con un área mínima de
2
2500mm . Las partes superior e inferior de la caja deben estar separadas para permitir la contracción
vertical de la discontinuidad al ser cargada normalmente.
El plano de discontinuidad debe tener la mínima alteración posible, manteniendo las condiciones
naturales que presenta el macizo rocoso (humedad, rugosidad, etc.). La altura de cada una de las dos
partes de la muestra separada por la discontinuidad debe ser ≥0,2L, siendo L la longitud del lado de la
muestra.
Una vez introducida la muestra en la caja de corte, se aplican esfuerzos normales, perpendiculares a la
superficie de discontinuidad, hasta el valor deseado; se aplica entonces una fuerza tangencial, hidráulica
o mecánicamente, sobre los laterales de la caja de corte hasta conseguir el desplazamiento por corte a lo
largo del plano.
A-iv
Figura A.1: Dibujo esquemático de caja de corte directo
La resistencia al cortante es generalmente, menor en el suelo que en el saprolito o en la roca, pero las
formaciones residuales tienen generalmente, superficies de discontinuidad equivalentes a superficies de
debilidad de baja resistencia que facilitan la posibilidad de movimientos. Es común que la resistencia al
cortante sea menor a lo largo de las discontinuidades heredadas, que en la matriz del material residual y
se reportan casos en los cuales la resistencia a lo largo de la discontinuidad puede ser muy pequeña,
comparada con la resistencia a través del suelo en sí, especialmente cuando las discontinuidades se
encuentran rellenas.
Según Massey y Pang (1988) el comportamiento y la resistencia al corte de los materiales son una
función de:
c. El grado de saturación y los cambios inducidos por modificaciones del contenido de humedad.
A-v
mayor permeabilidad y discontinuidades heredadas.
La escala de ensayo, es decir, el tamaño de la muestra ensayada, influye en los resultados obtenidos,
denominado efecto escala. La resistencia al corte de las discontinuidades depende principalmente de la
rugosidad y ondulación de los planos, y por lo tanto, del área ensayada. En laboratorio se ensaya sólo
una pequeña porción de la discontinuidad, mientras que los ensayos in situ pueden considerar la
rugosidad a mayor escala. El efecto de la escala sobre la resistencia al corte es mayor cuanto mayor es
la rugosidad, y disminuye al aumentar la escala del ensayo. Lo anterior es válido si los esfuerzos
normales son bajos y se permite la abertura o dilatancia de la discontinuidad durante el ensayo; si no se
permite, la influencia de la escala es menor. La resistencia al corte seca disminuye con el aumento del
área ensayada. Para estructuras rellenas con material arcilloso, el efecto escala puede llegar a ser nulo.
La ondulación y las rugosidades en los planos pueden controlar las posibles direcciones de
desplazamiento, y definen la resistencia al corte para las distintas direcciones: la resistencia puede ser
muy variable según la dirección de movimiento coincida con la de las rugosidades o sea, transversal a
ella.
Patton (1966) demostró que el desplazamiento por cizalle en superficies dentadas ocurre como resultado
de la superficie superior moviéndose sobre la inferior (), produciendo un aumento de volumen en el
A-vi
espécimen (dilatancia). De esa forma, la situación queda representada por la siguiente ecuación,
donde φb es el ángulo de fricción básico de la superficie, y i es el ángulo de la cara dentada. Este modelo
bilineal refleja la gran importancia que tiene en el comportamiento geomecánico de las discontinuidades
el ángulo i; de hecho, la descripción y medida de la rugosidad tiene como principal finalidad la estimación
de la resistencia al corte de los planos (). El valor de φpeak suele estar comprendido entre el rango de 30°
a 70°; el ángulo φb suele oscilar entre 20° y 40° y el ángulo i puede variar entre 0° y 40°.
A-vii
Figura A.2: Criterio bilineal de Patton (1966).
Este considera la influencia del ángulo de rugosidad en la resistencia al corte de la discontinuidad.
Figura A.3: Envolventes de falla bilineales para múltiples superficies inclinadas (Patton, 1966).
A-viii
B. DATOS DE LABORATORIO
A-ix
B.1 Datos Placilla (Km 98).
A-x
Figura B.2: Resultados de ensayo de corte directo n°2.
A-xi
Figura B.3: Resultados de ensayo de corte directo n°3.
A-xii
Figura B.4: Resultados de ensayo de corte directo n°4.
A-xiii
Figura B.5: Resultados de ensayo de corte directo n°6.
A-xiv
B.1.2 Peso Unitario
A-xv
B.2 Tablas Km. 100.
B.2.1 Granulometría
TAMIZ Diámetro Pesos % %
Nº [mm] [g] Retenido que pasa
2 1/2´´ 63,0 0 0,00 100,000
2´´ 50,0 0 0,00 100,000
1 1/2´´ 37,5 0 0,00 100,000
1´´ 25,0 0 0,00 100,000
3/4´´ 19,0 78 5,18 94,821
1/2´´ 12,5 158 10,49 84,329
3/8´´ 9,5 136 9,03 75,299
4 4,75 320 21,25 54,050
8 2,36 278 18,46 35,591
10 2,00 46 3,05 32,537
30 0,600 250 16,60 15,936
40 0,425 52 3,45 12,483
50 0,300 40 2,66 9,827
100 0,150 68 4,52 5,312
200 0,075 48 3,19 2,125
A-xvi
B.3 Tablas Km. 105.
B.3.1 Granulometría
TAMIZ Diámetro Pesos % %
Nº [mm] [g] Retenido que pasa
2 ½´´ 63,0 0 0,00 100,000
2´´ 50,0 554 15,32 84,679
1 ½´´ 37,5 168 4,65 80,033
1´´ 25,0 86 2,38 77,655
¾´´ 19,0 374 10,34 67,312
½´´ 12,5 340 9,40 57,909
3/8´´ 9,5 204 5,64 52,268
4 4,75 412 11,39 40,874
8 2,36 518 14,33 26,549
10 2,00 106 2,93 23,617
30 0,600 466 12,89 10,730
40 0,425 98 2,71 8,020
50 0,300 76 2,10 5,918
100 0,150 122 3,37 2,544
200 0,075 68 1,88 0,664
A-xvii
C. TABLAS DE CLASIFICACIÓN
C-xviii
C.1 Grado de meteorización de las rocas (ISRM, 1981).
Grado Denominación Criterio de Denominación
La roca no presenta signos visibles de meteorización, pueden existir
I Roca sana o fresca ligeras pérdidas de color o pequeñas manchas de óxidos en los planos
de discontinuidad
La roca y los planos de discontinuidad presentan signos de
decoloración La roca puede estar decolorada en la pared de las
Roca ligeramente
II diaclasas pero no es notorio que la pared sea más débil que la roca
meteorizada
sana
Roca meteorizada Más de la mitad del material está descompuesto a suelo. Aparece roca
IV o muy sana o ligeramente meteorizada de forma discontinua.
meteorizada
Roca Todo el material está descompuesto y/o transformado en suelo. La
V
completamente estructura original de la roca se conserva.
meteorizada
La roca está totalmente descompuesta en un suelo y no puede
VI
Suelo residual reconocerse ni la textura ni la estructura original. El material
permanece “in situ” y existe un cambio de volumen importante.
C-xix
C.2 Estimación aproximada y clasificación de la resistencia a
compresión simple de suelos y rocas a partir de índices de
campo (ISRM, 1981).
Aproximación al rango
de resistencia de
Clase Descripción Identificación del Campo
compresión simple
(MPa).
S1 Arcilla muy blanda El puño penetra fácilmente varios cm. < 0,025
C-xx
C.3 Estimación del índice GSI en base a descripciones geológicas
(Hoek y Brown, 1997).
C-xxi
C.4 Escala de Rugosidad para Discontinuidades (ISRM, 1981).
C-xxii
C.5 Perfiles de Rugosidad para el cálculo del JRC (Barton y
Choubey, 1977).
C-xxiii
C.6 Sistema de Clasificación Unificada de Suelos, USCS, de A.
Casagrande
C-xxiv