DOGMATISMO
Un dogma es algo que se debe aceptar sin cuestionarlo, como es el caso de los dogmas religiosos,
de los que no podemos pedir evidencia alguna, sino creer o no creer. Por lo tanto, el dogmatismo
puede definirse como la propensión a los dogmas, o sea, a exigir que una verdad sea aceptada sin
posibilidad de cuestionamiento.
Sin embargo, en filosofía, el dogmatismo es una corriente opuesta al escepticismo y al idealismo.
El dogmatismo filosófico defendía la necesidad de aceptar el mundo por sí mismo, sin someterlo a
cuestionamiento, y confiar en la capacidad de la razón humana para llegar a la verdad, incluso a
través de las opiniones y las creencias.
Esta escuela se originó en la Antigua Grecia de la época clásica, cuando el “dogma” se entendía
como una opinión filosófica u opinión fundamentada. Este término continuó usándose a lo largo
de la historia de Occidente, sobre todo vinculado con el pensamiento religioso cristiano.
Comenzó a hablarse de dogma con la acepción técnica contemporánea a partir del Concilio de
Trento (1545-1563), en el que las autoridades eclesiásticas decidieron que son dogmas aquellas
verdades reveladas por Dios y reconocidas por la Iglesia.
CARACTERISTICAS
Algunas de las características más importantes que definen al dogmatismo son las siguientes:
Llegar a la verdad a través del conocimiento: Es la capacidad cognoscitiva del ser humano
la que le permite el conocimiento directo del mundo y de los fundamentos que subyacen
en este.
Este conocimiento posibilita conocer a las cosas en su ser verdadero: Esto es así porque el
objeto se impone al sujeto, que lo recibe sin intermediarios ni distorsiones.
Mente y pensamiento como poder creativo: La convicción de los dogmáticos de que es
posible la cognición de la verdad se basa en la creatividad del pensamiento y de la mente.
El dogmatismo metafísico considera que la mente puede conocer al mundo objetivamente
porque su funcionamiento es similar al de la naturaleza. Por eso, sus pensamientos
pueden descubrir las leyes independientemente de toda subjetividad de la persona o de la
especie humana. Esto deriva también en la idea del reflejo de la realidad objetiva en la
conciencia del hombre.
Igualdad del ser: Este concepto se relaciona con el anterior. Se puede llegar al
conocimiento porque, de alguna manera, se está asimilado al ser. Ese ser está por debajo
de todas las cosas y es común a todo. Tanto el hombre como las cosas del mundo están
dentro de él y, a su vez, el ser se distingue de estas por ser su sustrato: lo real y verdadero.
Por otra parte, en el dogmatismo también aparece el concepto de que todas las cosas son
aparentes, inestables y mutables.
Conocimiento y valores absolutos: Si el hombre es parte de ese ser sustrato de todo, no
hay dudas de que su conocimiento va a ser absoluto y que, por lo tanto, va a llegar a
valores absolutos. Esos valores absolutos lo son no solo porque el hombre los comprende,
sino porque los descubre debido a que la realidad se refleja en su conciencia por ser parte
de ese ser inmutable.
TIPOS DE DOGMAS
Existen dogmas en distintos aspectos de la vida, especialmente en los referidos a lo religioso y lo
metafísico, o sea, a consideraciones filosóficas muy fundamentales que no tienen una forma de
comprobarse efectiva y prácticamente. Tales como:
Dogma religioso. Aquellos conceptos que una Iglesia defiende como ciertos e inamovibles
respecto a Dios, a sus deseos o al modo de honrarlo, son dogmas: deben aceptarse o no
aceptarse, pero no es posible exigir una evidencia de su carácter verdadero. Por ejemplo,
la Iglesia Católica sostiene que Dios es una trinidad, compuesta por padre, hijo y espíritu
santo.
Dogma jurídico. Los sistemas de administración de justicia, es decir, el Derecho, parte de
un conjunto de consideraciones fundamentales incuestionables, que conforman la
dogmática jurídica. Dichos dogmas no son más que abstracciones de las normas jurídicas,
que permiten el funcionamiento del sistema. Por ejemplo, en las Constituciones suele
haber una “parte dogmática” en la que se establecen los derechos básicos que deben
aceptarse de entrada, sin cuestionamientos posibles.
Dogma científico. Si bien parece una contradicción en sus términos, pues la ciencia como
tal no podría actuar de manera dogmática, sino empírica y escéptica, es posible hablar de
dogmas científicos para referirse a aquellas teorías fundamentales que describen
fenómenos observables, cuantificables, pero inexplicables aún por ninguna otra vía. Por
ejemplo, la capacidad de ser observadores objetivos de la naturaleza es algo que bien
puede considerarse un dogma científico, dado que sin ello todo lo demás colapsa.
PRINCIPALES REPRESENTANTES DEL DOGMATISMO
Uno de los más usuales representantes de la escuela del dogmatismo en la Antigüedad fue Zenón
de Citio (333-264 a. C.), considerado el padre fundador de los estoicos, cuyo pensamiento tomó
importantes rasgos de la obra de Heráclito, Platón y Aristóteles.
Pero otros filósofos importantes asociados al dogmatismo fueron Tales de Mileto (c. 624 – c.546 a.
C.), Anaximandro (c. 610-545 a. C.), Anaxímenes (c. 590-525 a. C.) y Pitágoras (c. 569-c.475).
Tales de Mileto (624-546 A.C): sostiene que es el agua es el primer elemento, el principio
de todo; por lo tanto, le adjudica vida. También le otorga un alma, porque el alma hace
mover las cosas y el agua se mueve sola.
Anaximandro (610-545 A.C): Para Anaximandro el principio de todas las cosas (arché) es
ápeiron, que significa “sin límites”, “sin definición”. Ápeiron es imperecedero,
indestructible, inmortal, indeterminado, ilimitado, activo y semoviente. Esta sustancia es
lo divino que origina todo y a lo que vuelve todo. De ápeiron se dividen las sustancias que
son opuestas entre sí dentro de la Tierra. Cuando alguna de estas se impone a la otra
aparece una reacción que vuelve a equilibrarlas.
Anaxímenes (590-525 A.C): Este al igual que su maestro, cree que el principio de todas las
cosas (arché) es invariable ante el cambio y el fin, y es infinito.
Sin embargo, Anaxímenes va un paso más allá que Anaximandro, especificando que el
ápeiron es el elemento aire. La elección de este elemento la justifica porque considera que
este transforma todo a través de la condensación y la rarefacción.
La condensación genera las nubes, el viento, el agua, las piedras y la tierra; la rarefacción
origina el fuego. Además, considera que lo frío es una consecuencia de la condensación y
lo caliente de la rarefacción.
Pitágoras (569-475 A.C): Los postaristotélicos atribuyen a Pitágoras el concepto de
monismo; es decir, principios intangibles de los que nace, en primer lugar, el número;
luego nacen las figuras sólidas, así como el plano; y por último, nacen los cuerpos
pertenecientes al mundo sensible. También se considera que Pitágoras dio nacimiento a la
idea de que el alma se puede elevar hasta alcanzar lo divino y que, después de la muerte,
tiene un destino, dando una idea aproximada a la reencarnación. El elemento más
importante es el fuego, por ser el principio que vivifica el universo. Se lo ubica en el
extremo del universo, y alrededor de ese fuego central se conforma la danza circular de
los cuerpos celestes, como las estrellas, el Sol, la Luna, la Tierra y la Anti-tierra.
REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
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