PRÁCTICA: DIAGNÓSTICO DE AMEBIASIS
OBJETIVOS
Explicar por medio de un esquema el ciclo biológico de Entamoeba
histolytica.
Identificar microscópicamente trofozoítos de Entamoeba histolytica.
Conocer los medios de cultivo apropiados para la ameba.
Analizar las diferentes técnicas para el diagnóstico de amebiosis.
INTRODUCCIÓN
La amebiasis se debe a la infección por Entamoeba histolytica y tiende a
producirse en regiones con malas condiciones socioeconómicas y problemas
sanitarios. La mayoría de las infecciones se detectan en inmigrantes de América
Central, la región occidental de América del Sur, las áreas occidental y
septentrional de África e India subcontinental. En los países desarrollados, la
mayoría de los casos se diagnostican en inmigrantes recientes y viajeros que
regresan de regiones endémicas.
Todos los años, alrededor de 40 a 50 millones de personas desarrollan colitis
amebiana o enfermedad extraintestinal en todo el mundo, y entre 40.000 y 70.000
mueren debido a esta enfermedad.
Las especies de Entamoeba se presentan en 2 formas:
Trofozoíto
Quiste
Los trofozoítos móviles se alimentan de bacterias y tejidos, se reproducen,
colonizan la luz y la mucosa del intestino grueso y, a veces, invaden los tejidos y
los órganos. Los trofozoítos predominan en las heces líquidas, pero mueren en
poco tiempo fuera del cuerpo y, si se ingieren, serían destruidos por los ácidos
gástricos. Algunos trofozoítos presentes en la luz colónica se convierten en
quistes, que se excretan a través de las heces.
Los trofozoítos de Entamoeba histolytica pueden adherirse a las células epiteliales
del colon y a los leucocitos polimorfonucleares (PMN) y destruirlos, produciendo
una disentería mucosanguinolenta, pero con escasos polimorfonucleares en las
heces. Los trofozoítos también secretan proteasas que degradan la matriz
extracelular y permiten la invasión de la pared intestinal y sectores más profundos.
Los trofozoítos pueden diseminarse a través de la circulación portal y causar
abscesos hepáticos necróticos. La infección también puede diseminarse por
extensión directa desde el hígado hacia el espacio pleural y el pulmón derecho o,
rara vez, a través del torrente sanguíneo al encéfalo y otros órganos.
Los quistes predominan en las heces formadas y resisten la destrucción en el
ambiente externo. Pueden diseminarse directamente de una persona a otra
indirectamente a través de los alimentos o el agua. La amebiasis también puede
transmitirse por vía sexual durante el contacto bucoanal.
Ciclo de vida
El ciclo de vida se inicia con la ingestión de
un quiste infeccioso. Gracias a su dura
cubierta no es dañado, aunque si
reblandecido, por la acción de los jugos
gástrico y pancreático, lo cual permite su
exquistación en el intestino grueso, donde
puede desarrollar infección invasora o no
hacerlo. Al romperse el quiste, el trofozoíto
termina su proceso de división y da lugar a
cuatro trofozoítos metaquísticos. Si el
trofozoíto continúa avanzando por el colon,
inicia su proceso de enquistación con la
formación de un prequiste mononuclear,
en el cual se inicia un proceso de división
celular que da lugar a un quiste
tetranuclear, en el cual termina el proceso
de formación de la pared del quiste, el cual
es expulsado con la materia fecal. Este
quiste es muy resistente, sobre todo en
climas húmedos, y puede infectar si es ingerido.
Manifestaciones clínicas.
La mayoría de las personas con amebiasis son asintomáticas, pero eliminan
quistes en forma crónica a través de las heces.
Los síntomas que ocurren con la invasión tisular en el colon incluyen
Diarrea y estreñimiento intermitentes
Flatulencia
Dolores cólicos abdominales
El paciente puede presentar dolor a la palpación del hígado o el colon ascendente
y fiebre, y las heces contienen moco y sangre.
Disentería amebiana
La disentería amebiana, habitual en los trópicos, se manifiesta con episodios
frecuentes de heces semilíquidas que suelen contener sangre, moco y trofozoítos
vivos. Los hallazgos abdominales van desde dolor leve a la palpación hasta dolor
abdominal franco con fiebre elevada y síntomas sistémicos tóxicos. El dolor a la
palpación abdominal suele asociarse con colitis amebiana.
En las recidivas, los síntomas disminuyen hasta convertirse en cólicos repetitivos y
deposiciones blandas, aunque también pueden producirse emaciación y anemia.
El paciente puede manifestar síntomas compatibles con apendicitis. En estos
casos, la cirugía puede promover la diseminación peritoneal de las amebas.
Infección amebiana crónica del colon
La infección amebiana crónica del colon puede simular una enfermedad
inflamatoria intestinal y manifestarse con diarrea no disentérica intermitente
asociada con dolor abdominal, moco, flatulencias y pérdida de peso. La infección
crónica también puede manifestarse con tumores palpables dolorosos o lesiones
anulares (amebomas) en el ciego y el colon ascendente.
Enfermedad amebiana extraintestinal
La enfermedad amebiana extraintestinal se origina en la infección colónica y
puede comprometer todos los órganos, aunque el absceso hepático es la forma
más frecuente.
El absceso hepático suele ser único y en el lóbulo derecho. Puede manifestarse
en pacientes sin síntomas previos, es más común en hombres que en mujeres
(7:1 a 9:1) y puede desarrollarse de manera insidiosa. Los síntomas asociados
con esta forma de la enfermedad son dolor o molestias sobre el hígado que a
veces se irradia al hombro derecho, además de fiebre intermitente, sudoración,
escalofríos, náuseas, vómitos, debilidad y pérdida de peso. La ictericia, si aparece,
es inusual y leve. El absceso puede perforar el hígado e ingresar en el espacio
subfrénico, la cavidad pleural derecha, el pulmón derecho u otros órganos
adyacentes (p. ej., el pericardio).
En la infección crónica, a veces se detectan lesiones cutáneas, en especial
alrededor del periné y los glúteos, que también pueden encontrarse en pacientes
con heridas traumáticas o incisiones quirúrgicas.
Diagnóstico
La fiabilidad diagnostica del examen microscópico de heces en amebiasis es muy
dependiente de la experiencia del microscopista y, en general, no es alta ni
siquiera en laboratorios de referencia (Tabla 8). Entamoeba histolytica es
morfológicamente idéntica a E. dispar y E. moshkovskii. Para su diferenciación se
pueden utilizar técnicas de detección de antígeno, de PCR o cultivo con estudio de
isoenzimas. Se requieren muestras de heces sin conservante ya que Este
desnaturaliza los antígenos y el ADN. Existen distintos enzimoinmunoensayos que
tienen mayor sensibilidad que el examen microscópico, aunque menor que la
PCR.
La detección de anticuerpos en suero es una prueba diagnóstica fundamental que
se debe solicitar en pacientes con abscesos sin etiología bacteriana demostrada
aun en ausencia de exposición a zonas endémicas. Su utilidad en las formas
intestinales esta· siendo reevaluada.
Se debe considerar la posibilidad de absceso amebiano en los abscesos en los
que no se observen microorganismos en la tinción de Gram y el cultivo bacteriano
sea estéril, incluso en ausencia de datos epidemiológicos de exposición. En los
abscesos amebianos el examen microscópico tiene una baja sensibilidad por lo
que se recomienda analizar el material del absceso por PCR para E. histolytica y
realizar estudio serológico. Los anticuerpos anti-E. histolytica se detectan a partir
de la primera semana en más del 90% de pacientes con infección invasiva
(extraintestinal). Pueden permanecer elevados durante meses o incluso hasta 10
años después de la curación, lo que complica el diagnóstico en pacientes
provenientes de países endémicos, al no poder distinguir entre infección actual o
infección pasada en muchos casos. En recién nacidos, los anticuerpos maternos
desaparecen a los 3 meses, por lo que si persisten puede indicar enfermedad
activa. Los pacientes con infección por Entamoeba dispar y Entamoeba
moshkovskii no producen anticuerpos detectables. Se han desarrollado y
comercializado diferentes métodos de detección de anticuerpos (hemaglutinación
indirecta, aglutinación con látex, fijación de complemento, inmunofluorescencia
indirecta, enzimoinmuno-análisis) con diferente sensibilidad y especificidad.
Tratamiento
En un principio, metronidazol o tinidazol. A continuación, yodoquinol,
paromomicina o furoato de diloxanida para la erradicación del quiste.
Para los síntomas gastrointestinales y la amebiasis extraintestinal, se usa uno de
los siguientes:
Metronidazol por vía oral 500 a 750 mg tres veces al día (entre 12 y 17
mg/kg 3 veces al día en los niños) durante 7 a 10 días.
Los adultos pueden recibir 2 g de tinidazol por vía oral 1 vez al día (50
mg/kg [máximo 2 g] por vía oral 1 vez al día en los niños > 3 años) durante
3 días para los síntomas GI leves a moderados, 5 días para los síntomas GI
graves y 3 a 5 días para el absceso amebiano hepático.
Referencias.
Sherris J. Microbiología médica. Una introducción a enfermedades
infecciosas 4ta edición. McGrawHill; México: 2004.
Prats G. Microbiología y Parasitología Médica. 1a ed. Editorial Médica
Panamericana; México: 2012.
Villalobos J. Gastroenterología. 5ta ed. Méndez editores: México; 2008.