El síndrome de Estocolmo es una reacción psicológica en la cual la víctima de un secuestro, o una
persona retenida contra su voluntad, desarrolla una relación de complicidad, y de un fuerte
vínculo afectivo,1 con quien la ha secuestrado.
Las víctimas que experimentan el síndrome típicamente muestran dos tipos de reacción ante la
situación. Por una parte, tienen sentimientos positivos hacia sus secuestradores, mientras por otra
aparte, muestran miedo e ira contra las autoridades (policiales).
wacha yo estaba mal en un asunto Se debe, principalmente, a que malinterpretan la ausencia de
violencia contra su persona como un acto de humanidad por parte del secuestrador
bueno no del todo mal: Con base en la historia de desarrollo personal, puede verse el
acercamiento de las víctimas con los delincuentes, una reacción desarrollada durante la infancia.
Un infante que percibe el enojo de su progenitor, sufre por ello y trata de «comportarse bien»,
para evitar la situación. Este reflejo se puede volver a activar en una situación extrema.