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Nueva Cultura en Educación Contable

El documento discute la educación contable y propone una nueva cultura para la profesión. Argumenta que la educación contable debe enfocarse en cuatro pilares: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a ser y aprender a vivir juntos. También destaca la importancia de evaluar la calidad de la formación contable y desarrollar valores éticos e identidad cultural en los estudiantes. Finalmente, propone que la formación profesional debe enfocarse en desarrollar conocimientos, habilidades y una actitud de aprendizaje continuo para

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Nueva Cultura en Educación Contable

El documento discute la educación contable y propone una nueva cultura para la profesión. Argumenta que la educación contable debe enfocarse en cuatro pilares: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a ser y aprender a vivir juntos. También destaca la importancia de evaluar la calidad de la formación contable y desarrollar valores éticos e identidad cultural en los estudiantes. Finalmente, propone que la formación profesional debe enfocarse en desarrollar conocimientos, habilidades y una actitud de aprendizaje continuo para

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La Educación Contable: Una Nueva Cultura.

John Cardona Arteaga.


Decano Facultad Ciencias Económicas.
Universidad de Antioquia.

DAIXULY CERÓN MÉNDEZ-201943300.


El presente informe de lectura tiene como objetivo, exponer las reflexiones sobre la educación contable
en temas referidos a la cultura, la formación, los conocimientos, habilidades y valores y el rediseño
curricular de la profesión y sus implicaciones, del libro La Educación Contable: Una Nueva Cultura del
autor John Cardona Arteaga.
Donde, en el marco del Décimo Simposio Contaduría Pública Universidad de Antioquía bajo el
lema: La contaduría pública frente a la crisis: desafíos y propuestas; el autor considera importante
la discusión de las nuevas visiones de educación contable en los órdenes nacional e internacional, las
cuales muestran una disciplina cambiante, tratando de dar satisfacciones a los constantes retos que se
le plantean, desde la propia esfera de su objeto de conocimiento, como también su relación con las
diversas ciencias y técnicas que acompañan y comparten con el saber.
Bajo el primer subtítulo: Cultura, ética y formación en valores, Arteaga inicia con el concepto
polisémico de la cultura la cual se constituye por las diversas formas en como la humanidad ha
resuelto históricamente sus necesidades. Por eso se consideran expresiones culturales los objetos
para la preparación de alimentos, vivienda, vestido, etc. Asociado a las necesidades básicas
existenciales y las danzas, rituales, etc. Como elementos pictóricos, que tienen que ver con la
satisfacción de espíritu. En ese sentido y bajo esa concepción, Arteaga alude a que sí tendría sentido
la definición de contabilidad propuesta por García Casella “La contabilidad es una ciencia factual y
cultural…”. Sin embargo, más que interpretar la contabilidad como la forma con las que las
organizaciones y las personas han resuelto históricamente la necesidad de contar, medir, evaluar y
tomar decisiones, se trata es de entender la noción de una nueva cultura contable para atribuir al
desarrollo social, al progreso económico y al crecimiento equitativo de la riqueza; en otras palabras,
se refiera al mejoramiento de la calidad de vida con justicia social, para estudiarla y comprenderla
dentro de una nueva cultura social, de la cual hace parte importante la educación y dentro de ella la
educación contable.
Aquí el autor cita dos acepciones de cultura según el Diccionario de la Real Academia Española:
“Resultado o efecto de cultivar los conocimientos humanos y de afinarse por medio del ejercicio y las
facultades intelectuales del hombre,// Conjunto de métodos de vida y costumbres, conocimientos y
grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época o grupo social, etc.” Según estas
concepciones, el tema de cultura tiene que ver con el conocimiento de los hombres, sus prácticas, sus
costumbres y el grado de desarrollo de cada disciplina. De acuerdo con el informe de la UNESCO de
la Comisión Internacional sobre la Educación para el siglo XXI, la educación se debe fundamentar en
cuatro aprendizajes que constituyen los pilares de la formación para el resto de la vida: aprender a
conocer, aprender a hacer, aprender a ser y aprender a vivir juntos. Para la formación contable estos
elementos son tan importantes como para el resto de las disciplinas y la formación ética debe ser
atributo de todos los programas universitarios, y no podría excluirse ninguno de estos elementos
fundamentales cuando se habla de un conocimiento interdisciplinario y transdisciplinario donde la
comunicación, apertura de diversos ambientes y lenguajes, requiere de una vasta cultura que se inicia
en la familia y se complementa en la escuela.
Arteaga nos comparte y aplica las recomendaciones aprobadas por la Conferencia General de la
UNESCO en 1997, sen la que las instituciones, el personal y los estudiantes universitarios, deberán:

 “a) Preservar y desarrollar sus funciones fundamentales, sometiendo todas sus actividades a
las exigencias de la ética y del rigor científico intelectual ;
 b) Poder opinar sobre los problema éticos, culturales y sociales, con total autonomía y plena
responsabilidad por estar provistos de una especie de autoridad intelectual que la sociedad
necesita para ayudarla a reflexionar, comprender y actuar;
 c) Reforzar sus funciones críticas y progresistas mediante un análisis constante de las nuevas
tendencias sociales, económicas, culturales y políticas, desempeñando de esta manera
funciones de centro de previsión, alerta y prevención.;
 d) Utilizar su capacidad intelectual y prestigio moral para defender y difundir activamente
valores universalmente aceptados, y en particular, la paz, la justicia, la libertad, la igualdad y la
solidaridad tal y como ha quedado consagrado en la constitución de la UNESCO…”
La globalización de la economía y los avances en las comunicaciones y la información traen como
consecuencia un intercambio cultural que puede ser enriquecedor, pero que también puede conducir a
la destrucción de las culturas. Arteaga cita a el economista Gustavo López Ospina el cual afirma que
“Habrá que seguir fortaleciendo la cultura local como único medio de alcanzar en el futuro mayores
potenciales culturales en el mundo, base de un verdadero desarrollo humano sostenible…””…se
observa con más interés la necesidad de revalorar la identidad cultural de cada pueblo…tratando de
cambiar, ajustar ciertas actitudes y comportamientos de la sociedad a las nuevas necesidades, a las
nuevas posibilidades”. Este importante llamado debe llevar a las instituciones de educación a ampliar
sus actividades en este campo, ya que si queremos un contador público orgulloso de su cultura, que la
respete, la difunda y la defienda, la universidad debe inculcar esos valores a sus estudiantes y
profesores, esto puede ser logrado mediante actividades inscritas formalmente en el plan de estudios o
fuera de él, que contribuyan a la formación integral del estudiante.
Con respecto a la ética, Arteaga afirma que el profesional de la contaduría pública, por esa especial
responsabilidad que tiene frente a la sociedad, como garante de la confiablidad de la información
contable, debe poseer un conjunto de valores y principios éticos que orientan siempre su actuación
profesional. También nos dice que la universidad debe inculcar a sus estudiantes éstos valores desde
que empiezan su formación en primer semestre, en el que no basta con un curso de ética, ésta se
debe convertir en una práctica presente en todos los cursos y actividades universitarias.
Bajo el segundo subtítulo: Evaluación de la formación, Arteaga señala que la búsqueda de la
calidad compromete a todos los componentes de la formación: recursos, estudiantes, docentes,
método de enseñanza, etc… y benefician a la sociedad en general, para este tópico se refiere la
Declaración Mundial sobre la Educación Superior en el Siglo XXI Visión y Acción:
“La calidad de la enseñanza superior en un concepto pluridimensional que debería comprender todas
sus funciones y actividades: enseñanzas y programas académicos, investigación y becas, estudiantes,
edificios, mundo universitario, entre otros. Una autoevaluación interna y un examen externo realizados
con transparencia por expertos independientes, son esenciales para la mejora de la calidad. Deberían
crearse instancias nacionales independientes y definirse comparativas de calidad, reconocidas en el
plano internacional…. La calidad requiere también que la enseñanza superior esté caracterizada por
su dimensión internacional: el intercambio de conocimiento, creación de sistemas interactivos,
movilidad de estudiantes y profesores , etc… Para lograr y mantener la calidad nacional, regional o
internacional, ciertos elementos son especialmente importantes, principalmente la selección esmerada
del personal y su perfeccionamiento constante… incluida la metodología del proceso pedagógico y
mediante la movilidad entre los países y los establecimientos de educación superior y el mundo del
trabajo, así como la movilidad de los estudiantes en cada país y entre los distintos países… también
mediante las nuevas tecnologías de la información…”.
En Colombia actualmente, se cuenta con 56 programas acreditados por el Ministerio de Educación de
las cuales 8 pertenecen a el área de Ciencias Económicas: 1 en Economía, 3 en Administración y 4 en
Contaduría. Se encuentran en proceso de acreditación 234 programas inscritos ante el Consejo
Nacional de Acreditación CNA, de los cuales 8 son de Economía, 18 de Administración y 14 de
Contaduría.
Bajo el tercer subtítulo: Formación del profesional contable: aquí el autor indica que, la formación
del contador público orienta el interés de las comunidades académicas nacionales e internacionales.
La formación del Contador público se orienta a partir de nuevas metodologías como las descritas en la
Guía No.9 de la IFAC, preparada por su comisión de Educación, en las que se tienen en cuenta las
tendencias actuales en cuanto a cambios referidos a transacciones complejas, avances tecnológicos,
internacionalización de la economía, auge de las privatizaciones y preocupación creciente por el medio
ambiente.
Arteaga, establece una serie de premisas acerca de el fundamento de la educación y la experiencia
del contador:

 Se deben formar contadores capaces de hacer una contribución positiva a su profesión y a loa
sociedad;
 Para mantener su competencia los contadores deben desarrollar y mantener una actitud de
aprender a aprender;
 Se debe suministrar una base de conocimientos, habilidades y valores profesionales que
permitan al profesional contable continuar aprendiendo y adaptarse a los cambios el resto de
su vida.
Y agrega que, además de los conocimientos y destrezas, el contador debe poseer habilidades para
formarse como empresario, analista financiero, buen comunicador, tener relaciones públicas y ser un
buen administrador.
En complemento a lo anterior, Arteaga hace un análisis sobre los conocimientos, habilidades y valores
que orientan la meta de la formación del contador público:
En lo que respecta a los conocimientos:
Según se trate de la educación básica o profesional del contador el autor propone el desarrollo del
conocimiento basado en cuatro categorías:
Educación básica: conocimiento general.
Este conocimiento es necesario para una comunicación adecuada para interactuar en grupos, para
realizar investigaciones utilizando el pensamiento lógico y abstracto, por eso se supone que la
educación contable tenga un buen fundamento en artes y humanidades, Según la Guía No 9 en su
párrafo 30, la educación básica debe suministra a los estudiantes:

 Entendimiento del flujo de ideas y eventos en historia, en las diferentes culturas actuales y en
una perspectiva internacional.
 Sentido de amplitud de ideas, aspectos contrastantes de la economía, fuerzas políticas y
sociales del mundo.
 Experiencia en investigación y evaluación de datos cuantitativos.
 Habilidad para efectuar investigaciones, utilizar pensamiento lógico-abstracto y entender el
pensamiento crítico.
 Apreciación del arte, la literatura y la ciencia.
 Conciencia de los valores personales y sociales, del proceso de investigar y de juzgar.
 Experiencia en hacer juicios de valor.
Educación profesional:
-Conocimiento en organizacional y de los negocios.
Este conocimiento es necesario para entender el marco general público y privado, con o sin ánimo de
lucro, en que operan las organizaciones que constituyen el campo de acción del profesional contable e
incluyen los siguientes conceptos: economía métodos cuantitativos y estadísticos, comportamiento
organizacional, administración de operaciones, mercadotecnia, comercio internacional y sus fines se
indican en la Guía No. 9 párrafo 33.
-Conocimiento en tecnología de la información.
Este conocimiento es necesario ya que ha transformado el papel del contador público en cuanto él usa
y evalúa los sistemas, pero también actual en el diseño y administración de tales sistemas, al respecto
la Guía No. 9 propone la adquisición de estas categorías básicas e incluye los siguientes conceptos:
control interno, sistemas de computación, bases de datos, administración de la tecnología de la
investigación, aceptabilidad de sistemas, etc.
-Conocimiento de la contabilidad y áreas relacionadas.
Este conocimiento es necesario ya que proporciona la base técnica esencial para un desempeño
adecuado del profesional contable. Debe cubrir al menos los siguientes temas: contabilidad financiera,
gerencial, impuestos, derecho comercial, auditoria, finanzas, ética profesional. En este campo deben
integrarse los conocimientos, las habilidades y los valores profesionales, incluyendo según la Guía No.
9 los siguientes temas:

 Historia de la profesión y el pensamiento contable


 Normas de auditoria y de contabilidad nacionales e internacionales, planeación de
presupuestos y control de calidad
 Factores ambientales y regulación contable
 Responsabilidades éticas y profesionales del contador
 Impuestos y su impacto sobre las decisiones financieras y administrativas
 Conocimiento del medio legal de los negocios, incluyendo leyes comerciales apropiadas para el
desempeño de la profesión.
 Naturaleza de la auditoria y otros servicios de certificación , bases conceptuales y
procedimentales para realizarlos en ambientes manuales y electrónicos.
Mencionando algunos.
En lo que respecta a las habilidades:
Según la Guía de Educación No. 9 en sus párrafos 16, 17, 18 y 19, la habilidad capacita al contador
profesional para hacer uso adecuado del conocimiento obtenido mediante la educación. Las
habilidades que se deben adquirir son:
Intelectuales: estas habilidades capacitan al contador para resolver problemas, tomar decisiones y
ejercer el buen juicio en situaciones organizacionales complejas, entre las cuales se incluyen:
capacidades para indagar, investigar, pensamiento lógico, razonamientos y análisis críticos, habilidad
para adaptarse al cambio, habilidad para identificar y resolver problemas inestructurados en áreas
nuevas, etc.
Interpersonales: estas habilidades capacitan al contador profesional para trabajar con otras personas
para el bien común de la organización. Algunos de sus componentes son: habilidad para trabajar
efectivamente en situaciones culturales contrapuestas, habilidad para negociar soluciones y acuerdos
aceptables en situaciones profesionales y habilidad para trabajar con otros en el proceso de consulta,
particularmente en grupos, para organizar y delegar tareas, motivar y desarrollar a la gente, soportar y
resolver conflictos, etc.
En comunicación: estas habilidades capacitan al contador profesional para recibir y transmitir
información, juzgar en forma razonable y tomar decisiones efectivas. Algunos de sus componentes
son: habilidad para presentar, discutir y defender puntos de vista por medio del lenguaje escrito o
hablado, formal e informal; habilidad para escuchar y leer efectivamente, incluyendo sensibilidad para
diferencias de lenguajes y culturas; habilidad para localizar, informar y usar la información de fuentes
humanas, impresas y electrónicas.
En lo que respecta a los valores profesionales:
Los atributos que constituyen los valores y actitudes del contador público son:

 Compromiso para actuar con integridad y objetividad, y ser independiente en la aplicación de


las normas profesionales.
 Conocimiento de las normas éticas de la profesión.
 Preocupación por el interés público y sensibilidad hacia las responsabilidades sociales.
 Compromiso permanente con el aprendizaje.
Bajo el cuarto subtítulo: Transformación curricular: Arteaga refiere que la transformación o
rediseño curricular es un imperativo para las universidades en la búsqueda de la calidad de sus
procesos educativos, la cual se trata de un proceso de investigación que exige reflexiones y
compromisos de quienes participan en su configuración y dado que el currículo se construye para las
nuevas generaciones, se requiere hacer ejercicios de prospectiva mediante las cuales se puedan
modificar las viejas estructuras de cada disciplina.
Aquí Arteaga se apoya de las ideas que al respecto plantea el profesor Norbey García Ospina, para
este autor, el proceso de diseño(o rediseño) curricular puede asimilarse a un proceso de investigación
permanente y a sus agentes. Arteaga enfoca las fases señaladas por el profesor García adecuándolo
al caso de la contaduría:
Contextualización: el currículo debe inscribirse en la realidad de un medio cambiante que se
fundamentan en unas condiciones que hacen parte de una gran cantidad de entornos, entre ellos
social, cultural, ambiental, etc. Marco referencial: formula la filosofía y el futuro de la institución y del
programa (la misión, visión, metas etc). Objeto: se ordena un discurso coherente sobre el propio saber
o conjunto de saberes ligados a la perspectiva profesional o disciplinar que responden al programa de
estudio. El conocimiento del objeto de estudio y de aplicación, se obtiene después de analizar las
diversas tendencias, escuelas, enfoques, doctrinas o paradigmas. Propósito de formación o perfil:
corresponde a la institución o responsables del programa definir el tipo de ciudadano que se pretende
formar. Entre los modelos de diseño curricular, el profesor Santiago Correa diferencia entre un modelo
centrado en el desarrollo del individuo(perfil) y un modelo centrado en el desarrollo del objeto de
conocimiento de la profesión. La primera opción identifica perfiles profesionales que se limitan al
campo ocupacional o perfiles profesionales más amplios o integrales que incluyen tendencias en el
desarrollo de la disciplina, habilidades y aptitudes, donde en términos generales, es posible concebir la
idea del perfil del contador, haciendo aproximaciones del deber ser de este profesional.
EL CPA VISION PRYECT (documento de la comunidad de contadores estadounidense) define una
perspectiva de la profesión bajo los siguientes elementos:

 Visión del contador público: los contadores públicos deben generar valor a través de:
comunicar LA IDEA TOTAL con claridad y objetividad, traducir información compleja en
conocimiento decisivo, anticipar y crear oportunidades y diseñar rutas que transformen la visión
en una realidad.
 Los valores esenciales: educación continuada y aprendizaje a largo plazo, competencia,
integridad, armonización con una amplia gama de situaciones de negocio y objetividad.
 Las competencias esenciales: habilidad de comunicación y liderazgo, de pensamiento
estratégico y crítico, enfoque en el cliente y el mercado, interpretación de información
convergente y adepto tecnológico.
 Los servicios esenciales: confianza e integridad en la información, consultoría en
administración y administración de desempeño, planeación financiera, servicios
internacionales.
Retomando las fases señaladas por el profesor García y adecuadas a la contaduría, seguimos con el
Diagnóstico y perspectiva del campo profesional: el campo profesional del contador está
suficientemente definido por las normas legales, las actividades propias de la ciencia contable deben
soportar la validez de un currículo de carácter nacional, así como la construcción de currículos
regionales y mundiales que se concretan en planes de estudio elaborados por organizaciones como la
Asociación iberoamericana de Contabilidad y la UNCTAD. Por las condiciones de globalización en la
contaduría es conducente preparase para garantizar una información de mejor calidad, oportuna y
comprensible para usuarios de diversos países con un lenguaje común que facilite la comparabilidad y
la toma de decisiones en mercados internacionales, etc. lo que nos lleva a pensar en la necesidad de
construir un currículo con un alto contenido internacional que permita a los profesionales una movilidad
adecuada y equitativa con sus pares de otros países. Para este punto también se cita a el profesor
García donde este diagnostico se puede desarrollar desde varios puntos de vista: desde la
investigación y el conocimiento científico-técnico, desde los contextos sociales, desde el empleo y las
regulaciones profesionales y desde la idiosincrasia y los recursos institucionales. La siguiente fase, los
referentes básicos de la formación: en la que se identifican los problemas o necesidades que deben
atenderse para lograr una mejor formación del contador público. Y la última fase, El plan de estudio:
el cual es un programa ordenado para la formación de un ejercicio profesional e incluye, contenidos,
estrategias ideas de investigación y práctica y las formulas para que el estudiante participe en los
medios sociales, económicos y políticos.
Arteaga hacen una especificación en el plan de estudio de la contaduría, en el que un plan de
estudio o de formación debe contener los principales problemas que ha de resolver el futuro
profesional contable y los campos de conocimiento, habilidades y valores que servirían para alcanzar
los propósitos de formación de una institución, de un conglomerado de instituciones y aún de varios
países.
Por último tema tratado, el autor hace referencia a tres casos de plan de estudios: individual
(Universidad de Antioquia) , colectivo nacional(ICFES-FIDESC) y mundial(UNCTAD).
Para el caso del programa de contaduría pública de la Universidad de Antioquia, el plan de formación
diseña los conocimientos mediante las unidades de organización curricular (UOC). Las UOC están
constituidas por una teoría o varias teorías de una ciencia, o de varias ciencias, o de alguna rama del
saber, cada UOC posee una estructura interna donde habilitan tanto los componentes
organizacionales de carácter académico como laboral. Lo laboral muestra el objeto de la profesión en
su totalidad, tal como aparece en lo real; y lo académico, muestra una abstracción, una parte de eso
real, que es necesario para la compresión funcional de ese objeto de estudio. La conjunción de ambas,
mediante los procesos investigativos, construyendo una educación de excelencia. Y se propuso para
este programa una estructuración en 10 semestres, con 9 unidades de organización curricular:
Fundamentos epistemológicos de la contabilidad, Mejoramiento continuo de los procesos contables,
Formación económica del contador, Administración de los costos y manejo de la contabilidad
gerencial, Tributación, Control, Desarrollo Contable, Flexibilidad, Líneas de investigación.
En la propuesta del plan de estudio desarrollado a partir del convenio ICFES-FIDESC(1997), se
estructura el programa por 3 ciclos académicos: ciclo de formación disciplinar, de formación
profesional y de formación terminal. En el ciclo de formación disciplinar contiene 4 áreas académicas:
Área contable, complementaria, instrumental y de contexto (para cada área se presentan las
asignaturas propuestas acompañadas por el ingrediente de la formación interdisciplinaria.
En la propuesta del plan de estudio mundial de la UNCTAD tiene como fundamento la Directiva para la
Elaboración de un Programa Mundial de Estudios de Contaduría y otras normas y requisitos de
cualificación. Esta directiva tuvo en cuenta los progresos realizados en la ONC en asuntos contables,
por lo cual consideró necesario preparar un programa mundial que sirviera como referencia para
reducir el tiempo y costo de negociar acuerdos de reconocimiento mutuo y fue elaborado en interés
con la comunidad internacional en su conjunto, con el fin de promover la armonización mundial de los
requisitos profesionales de cualificación dicha cualificación cuanta con los siguientes componentes
entono a los contadores profesionales: Conocimiento y habilidades generales, Formacion profesional,
Exámenes profesionales, Experiencia pertinente, Formación profesional continua, Un sistema de
certificación. La Directiva se fundamenta en algunas de las Guías de Educación de la IFAC. El plan de
estudios mundial propuesto por la UNCTAD se elaboró para facilitar a la comunidad internacional una
descripción de las competencias que un estudiante debe dominar para ser un contador profesional y
sirve como punto de referencia para las calificaciones de los contadores para prestar un mejor servicio
mundial. Este plan es detallado en extremo y contiene gran cantidad de módulos que se clasifican en:
Conocimiento de la organización y la actividad comercial, Tecnología de la información y
Conocimientos contables y relacionados con la contabilidad y sus respectivos módulos son citados
específicamente en la página 25 de este libro.
Las conclusiones ya han sido señaladas por Arteaga en la página 26 de este libro. A partir de lo que
nos dice el autor se puede concluir que la formación del contador público se debe fundamentar en los
principios culturales y técnicos que sitúen este profesional en la dimensión actual para satisfacer las
demandas de la sociedad y proponer nuevas alternativas y servicios, esto puede ser logrado por medio
de la calidad de los programas de contaduría que deben convertirse en un objetivo esencial de las
universidades mediante los procesos de auto evaluación y acreditación antes mencionados en donde
la transformación curricular es una tarea fundamental de los programas de contaduría para adecuarlos
a los avances del conocimiento contable y colocarlos a tono con la armonización internacional. En
pocas palabras, el autor llega a la conclusión que el proceso de autoevaluación y acreditación
acompañado de las transformaciones curriculares son instrumentos importantes para sustentar la
responsabilidad social de las universidades y adecuar los programas de contaduría a los avances del
conocimiento contable.

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