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Avances Del Pnie

El documento resume los avances de la psiconeuroinmunoendocrinología (PNIE). La PNIE estudia la interacción entre el sistema nervioso, inmune y endocrino, y cómo los factores psicológicos afectan estos sistemas y la salud. El documento explica que la PNIE ofrece un enfoque holístico que considera múltiples factores como las emociones, el estrés y el ambiente. Además, describe las interrelaciones bidireccionales entre los sistemas nervioso, inmune y endocr
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Avances Del Pnie

El documento resume los avances de la psiconeuroinmunoendocrinología (PNIE). La PNIE estudia la interacción entre el sistema nervioso, inmune y endocrino, y cómo los factores psicológicos afectan estos sistemas y la salud. El documento explica que la PNIE ofrece un enfoque holístico que considera múltiples factores como las emociones, el estrés y el ambiente. Además, describe las interrelaciones bidireccionales entre los sistemas nervioso, inmune y endocr
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UNIVERSIDAD NACIONAL DE PIURA ESCUELA DE POSGRADO

UNIDAD DE POSGRADO DE LA FACULTAD DE CIENCIAS DE LA


SALUD

PROGRAMA DE MAESTRIA EN

PSICOLOGIA CLINICA CON MENCION EN NEUROPSICOLOGIA

AVANCES EN LA PNIE

MONOGRAFIA

PARA EL CURSO DE PSICONEUROINMUNOENDOCRINOLOGÍA = PNIE

AUTOR
- LIC. GARCIA ZAPATA ALVA REYNA

PIURA – PERU

2021

Pá gina 1
Índice
Índice....................................................................................................................2
Introducción..........................................................................................................3
Marco Teórico.......................................................................................................4
Avances de psiconeuroinmunoendocrinologia (PNIE).........................................4
estrategias terapéuticas que utiliza la PsicoNeuroInmunoEndocrinología en los
procesos de transformación de la salud en la actualidad....................................8
El Conocimiento Actual del Estré con PNIE.......................................................10
BIBLIOGRAFIA...................................................................................................40

Pá gina 2
Introducción
Como se observa actualmente las consecuencias de la división artificial entre
mente-cerebro y cuerpo son múltiples y variadas, y aunque esta separación
haya colaborado de alguna forma al avance de la ciencia, a través de la
estimulación de diversas líneas de investigación, también ha creado algunas
limitaciones y sesgos que asimismo han entorpecido dichos avances (1). Son
muchos los argumentos en contra de esta división artificial entre los que resalta
el propuesto Damásio (2), quien planteo que el argumento de Descartes; el
cual separa el cuerpo de la mentes, con su tesis de que pensar es igual a ser;
es falsa ya que se trata precisamente de lo contrario: en un principio fue el ser,
y luego el pensar; somos, por lo tanto pensamos. Es erróneo creer que el
complejo funcionamiento de la mente esta separado de la estructura biológica
del organismo, porque el cerebro y el resto del cuerpo constituye una entidad
única e inseparable.

La salud no es sólo una cuestión tecnológica que permite poder reparar los
sistemas biológicos del organismo cuando estos no responden
adecuadamente, sino que la persona también puede contribuir en ella
realizando conductas que fomenten prevenir la enfermedad y promover el
bienestar. (3), estaríamos hablando de las posibilidades del organismo para
regular sus pautas de comportamiento y fisiología y generar una respuesta
sincronizada frente a los cambios.

El sistema inmunológico genera respuestas y cómo tales respuestas parecen


estar moduladas por la actividad de hormonas, péptidos y neurotransmisores
liberados por los tejidos endocrinos y neurales. La noción de estrés también se
ha examinado y visto como arraigada en el cambio contextual, la respuesta
orgánica a dicho cambio y la eficacia de la respuesta con respecto al
mantenimiento de la adaptabilidad. El estrés se produce por cambios de
cualquier tipo y es, por tanto, un concepto amplio. Los investigadores han
encontrado útil clasificar el estrés como principalmente físico (por ejemplo,
cirugía) o psicosocial (por ejemplo, divorcio). Esto esencialmente reconoce que
diferentes vías cerebrales están involucradas en la detección de formas
específicas de cambio, pero, en última instancia, todo el estrés es físico (4).

Pá gina 3
Esta relación mente-cuerpo a la que hacemos referencia ha ido cambiando a lo
largo de la historia. siendo Hipócrates, padre de la biomedicina, su máximo
exponente, se consideraba que la mente y el cuerpo eran dos partes de la
persona que se influían mutuamente, resultando ser la salud un estado de
armonía del individuo, consigo mismo y con el exterior y, por tanto, la ruptura
por causas naturales de ese equilibrio daría como resultado la enfermedad; de
este modo, su tratamiento podría ser llevado a cabo solo contemplando la
importancia de las actitudes, influencias ambientales y/o remedios naturales
(5). Se creía en una conexión de mente-cuerpo-espíritu sobre la salud física del
individuo.

CAPITULO I

Marco Teórico
Avances de psiconeuroinmunoendocrinologia (PNIE)
Los avances recientes de la medicina en diferentes campos como la biología
celular y molecular, las neurociencias, la genética, la bioética, la interacción
mente cuerpo, unido a la importancia de los factores sociales y medio
ambientales en el proceso salud enfermedad, la valoración de un nuevo
paradigma medico más humanista, con un enfoque integrativo y holístico, que
tiene en cuenta el desarrollo de otras ciencias como la física, la biología, las
matemáticas, las ciencias sociales entre otras, le dan a esta nueva valoración
que parte de la disciplina y se amplía a lo transdiciplinario, donde le
pensamiento complejo que ha tenido un gran desarrollo a partir de la teoría
general de sistemas, la cibernética, la teoría general de la información, los
sistemas homeostáticos, la física cuántica, la teoría del caos, la geometría
fractal entre otros, han dado una nueva dimensión para el enfoque actual de la
medicina y se plantea un enfoque Holo integrativo que tiene en cuenta no solo
al modelo médico alopático, sino también los diferentes modelos médicos de la
medicina natural, tradicional y la homeopatía. Se valora que hay una
integración mente cuerpo, que el organismo funciona como una red y que el
proceso salud enfermedad esta afectado por fluctuaciones internas y
perturbaciones externas que hacen extremadamente complejo el enfoque tanto

Pá gina 4
desde la biología como de la psicología para que la salud de la persona se
mantenga con una buena calidad de vida, en este marco surge la
psiconeuroinmunoendocrinologia (6).

Afortunadamente se está viviendo un gran cambio en cuanto a la manera de

entender la relación mente-salud, y mente-enfermedad, donde, si bien se


conoce la

influencia de las funciones cerebrales en la defensa contra enfermedades y el

envejecimiento, también se comienza a aceptar la influencia de las emociones


en el

funcionamiento cerebral (7).

La publicación del artículo titulado; Emociones, Inmunidad y Enfermedad: Una


integracion Teórica Especulativa, de George Solomon en el que le da el
nombre de Psicoinmunologia; y la presentacion del trabajo de Ader y Cohen
sobre el condicionamiento clásico de funciones inmunológicas titulado:
Condicionamiento Conductual de Inmunosupresión fueron dos eventos
trascendentales en el desarrollo de la psiconeuroinmunoendocrinologia. Sin
embargo, recién desde fines de la década del 80' venimos observando la
explosión de investigación científica que establece categóricamente las formas
en que los pensamientos, emociones y comportamiento modulan y median en
las funciones endocrinas e inmunológicas (8).

El proceso de enfermar tiene múltiples causas pero, sin dudas, las


manifestaciones psicológicas negativas como ira, miedos, rencores, envidia y
síntomas psíquicos como la ansiedad, la depresión, angustia y en especial el
estrés, pueden contribuir a que aparezcan o se desarrollen diversas
enfermedades somáticas. Este hecho ha cursado sin una explicación fisiológica
demostrada hasta que el desarrollo de la medicina propició el surgimiento de
una nueva disciplina a través de la cual podemos entender cómo se relaciona
el cuerpo y la mente, la Psiconeuroinmunoendocrinología (PNIE).

Esta disciplina se considera una forma de abordar los problemas de salud


basada en la comprensión de las leyes generales del universo, apoyada en la

Pá gina 5
teoría de que todos los sistemas se interconectan entre sí y en la interrelación e
interdependencia de todos los fenómenos del cuerpo humano. La relación entre
las distintas partes del organismo debe permitirles funcionar armónicamente
como un todo y en permanente interconexión con el medio en que se
desarrollan. Este enfoque sistémico se orienta a descubrir la naturaleza precisa
de la relación entre los factores orgánicos, psicológicos y ambientales, al como
muestra el esquema (9).

La figura muestra las interrelaciones entre los sistemas inmune, endocrino y


nervioso en el ser humano. Como se puede apreciar los tres sistemas se
comunican entre si de forma bidireccional a través de mensajeros químicos por
lo cual alteraciones en uno de los sistemas trae consigo modificaciones en los
otros y las consiguientes manifestaciones en la psiquis del paciente. De igual
manera las emociones del sujeto pueden afectar el funcionamiento del eje
neuro inmuno endocrino.

PsicoNeuroInmunoEndocrinología (PNIE) es algo complejo, ya que se trata de


explicar de una forma entendible una disciplina sanitaria que abarca e integra
los procesos que interrelacionan los diferentes sistemas del organismo: el
psicológico, el nervioso, el inmune y el endocrino. Además, en la PNIE se
tienen en cuenta otros muchos factores que forman parte del contexto

Pá gina 6
individual de cada persona, como la toxicidad ambiental que le rodea, su
microbiota intestinal, o las características específicas de su estilo de vida. De
ahí que sea una disciplina tan personalizable, haciendo que no existan dos
estrategias terapéuticas que sean iguale.

la PsicoNeuroInmunoEndocrinología no es una estrategia sanitaria mágica que


tenga una solución perfecta para todos los problemas de salud, ya que por
desgracia aún existen enfermedades genéticas y adquiridas que no tienen un
tratamiento totalmente eficaz. Pero sí proporciona herramientas muy poderosas
que son capaces de devolver el equilibrio al organismo, ya sea por sí sola, o
reforzando los tratamientos médicos utilizados. No se trata pues de una
disciplina que venga a sustituir ningún tratamiento médico, y esto tiene que
quedar claro, sino de una forma eficaz de complementar estos tratamientos
médicos en el contexto de un trabajo multi e interdisciplinar.

En la aplicación de la PsicoNeuroInmunoEndocrinología (PNIE) se parte de la


idea de que todo lo que sucede en la mente tiene un impacto en el cuerpo, y
que esto sucede también a la inversa. Podemos decir que el sistema nervioso,
el sistema inmune y el endocrino bailan al compás que marca el sistema
psicológico, y que este último (expresado mediante nuestro perfil emocional),
se ve igualmente influenciado por lo que pasa en el resto de sistemas. Como
apunta el científico Ernesto Gratacós, experto en metabolismo y biología
molecular, con cada acto físico o emocional llevado a cabo en el organismo
humano se produce una “marea bioquímica” dinámica, que es la que marca los
patrones de salud y enfermedad individuales, de una forma única y especial. Y
es en esta marea bioquímica y molecular dónde la PNIE puede ayudar de
manera eficaz.

Recientes estudios científicos apuntan, además, al microbiota como otro


sistema de suma importancia en las interrelaciones de los diferentes sistemas.
Este tema es amplio y lo dejaré para más adelante, aunque no podemos perder
de vista que los microorganismos conviven con nosotros y sus genes podrían
tener muchas de las claves que aún quedan por descifrar en lo que a la salud
global se refiere.

Pá gina 7
Actualmente, algunas investigaciones hablan que el desencadenamiento y el
agravamiento de la elevada motilidad gastrointestinal, puede estar explicado
por factores emocionales, al observarse que diversos diagnósticos psiquiátricos
se encuentran relacionados con la presencia de trastornos digestivos.
Específicamente, se ha planteado una asociación entre las EII y los trastornos
psicológicos, pero no se ha profundizado si es que existe una relación causal
entre ellos. Esto puede ser visto en el caso de la asociación descrita entre
ansiedad y los trastornos digestivos, a partir de la cual se ha comentado cómo
los síntomas gastrointestinales fueron tomados en cuenta, relativamente hace
poco, en el diagnóstico y tratamiento del síndrome de pánico, apareciendo un
estudio realizado en la década de los 80, donde se encontró que el 42% de los
pacientes que se atendieron por crisis de pánico, describieron abiertamente
como molestia más importante, la presencia de síntomas gastroenterológicos.
Así como 5% de estos pacientes, estaban en tratamiento con
gastroenterólogos por un cuadro de EII. Observándose cómo el tratamiento
exitoso del síndrome de pánico, coincidió con la resolución de su cuadro
intestinal pero no pudo aclarar si los síntomas ansiosos fueron consecuencia o
causa de la aparición o mantenimiento de este cuadro.

estrategias terapéuticas que utiliza la PsicoNeuroInmunoEndocrinología


en los procesos de transformación de la salud en la actualidad
Hay multitud de herramientas disponibles, y aunque la clave es utilizar
aquellas que mejor se adapten a las necesidades de cada persona, existen
cuatro pilares fundamentales en los que hay que trabajar para obtener buenos
resultados:
La nutrición y la alimentación personalizada. La nutrición es una herramienta
muy poderosa, ya que nuestro cuerpo físico se forma a través de los nutrientes
que ingerimos. Para que podamos nutrirnos adecuadamente no basta con
alimentarnos de una manera saludable, sino que necesitamos también
disponer de un sistema digestivo funcional, que sea capaz de procesar los
alimentos para poder absorber los micronutrientes. Es por esto por lo que en la
PNIE ponemos tanta atención al sistema digestivo, especialmente al intestino y
a los microorganismos que forman parte de él, la microbiota intestinal. Dentro
de la nutrición, aplicamos además los principios de la Nutrición Ortomolecular ,

Pá gina 8
mediante el uso de nutraceúticos, que no son más que suplementos que
aportan las cantidades necesarias de micronutrientes a las células para que
estas recuperen su funcionalidad. Es muy importante también tener en cuenta
la importancia que tienen los procesos de detoxificación del organismo, y las
variaciones individuales que existen en estos procesos de transformación y
eliminación de toxinas. Por eso, se pueden hacer test genéticos que nos
ayuden a entender mejor como funcionan todos estos procesos.

El ejercicio físico adaptado: el músculo es uno de nuestros tesoros metabólicos


más preciados. El deporte y el ejercicio físico son fundamentales para mejorar
la salud. Éste tiene que estar adaptado a las necesidades y gustos de cada
persona. Lo más importante es romper con el sedentarismo, ya que es el
origen de la mayoría de las enfermedades que afectan a las sociedades
occidentales en la actualidad.

El descanso: tener tiempo para el descanso, respetar los ritmos circadianos del
sueño y la vigilia es fundamental para tener un sistema inmune y hormonal en
forma. Trabajando este aspecto se obtienen beneficios enormes, incluso a
corto plazo (9).

Tomar las decisiones que sean necesarias para llevar una vida plena a nivel
emocional. El estrés mental y emocional manda literalmente sobre nuestro
sistema inmune y hormonal. No vivir estresado de forma mantenida tiene que
ser nuestra prioridad absoluta, y para eso hay que tomar decisiones. Este
quizás sea el pilar más difícil de llevar a cabo y, por tanto, aquel en el que hay
poner mayor empeño. Para ello se pueden utilizar técnicas de relajación, o
contar con la ayuda de expertos en la materia. La acupuntura, el mindfulness,
el Chi Kung, la terapia breve o la hipnosis pueden ser algunas herramientas
realmente muy útiles.

La PNI cuenta hoy con un respaldo científico a nivel mundial y su campo de


investigación es muy amplio, situación que genera una producción científica
permanente y muy variada, pero cuyo objetivo sigue siendo el mismo: la
explicación biológica de la conexión mente-cerebro y cuerpo, y su relación con
el proceso salud-enfermedad. Es mucho lo que falta aún por avanzar, pero
parte del camino ya está allanado y es solo cuestión de tiempo para qué

Pá gina 9
aplicaciones significativas permitan consolidar a la PNI como una importante
nueva ciencia de la salud. En este momento son muchas las patologías en las
que se está llevando a cabo investigación básica y aplicada al interior de la
PNI, pero quizás es el cáncer en la que más trabajos se han realizado.

El interés de las distintas áreas científicas que tienen que ver con la salud por
la PNI se ha venido consolidando rápidamente, y en este momento son
muchos los grupos interdisciplinarios y publicaciones especializadas en el
tema alrededor del mundo entre las que se destacan: a) la sociedad de
investigación en psiconeuroinmunología que aunque no es propiamente una
asociación exclusiva en PNI si se interesa en promover la salud y contribuir
al estudio de la patogénesis, el desarrollo y el tratamiento de la enfermedad a
través del entendimiento de la interacción de la mente-cerebro con el cuerpo
y el contexto social. Esta sociedad posee una importante revista de publicación
periódica (Psychosomatic Medicine), medicina psicosomática la red alemana
del estudio la interacción cerebro, sistema inmune, sistema endocrino. En
Latinoamérica hay algunos grupos que sobre salen como la Asociación
Argentina de Psiconeuroinmunoendocrinología (AAPNIE) o la red mexicana
de la biología neuro-endocrino-inmune (NEIB MexNet).

El Conocimiento Actual del Estré con PNIE


Estrés es un término sumamente ambiguo el cual presenta muchas
connotaciones y muy poca utilidad para entender como el organismo se adapta
a las demandas de la vida diaria (daily hassles) y a situaciones catastróficas
que ocurren de manera esporádica (major life events). Para muchos individuos
el concepto de estrés refleja un estado indeseable de preocupación, temor,
irritabilidad, tristeza, y dificultad para manejar adecuadamente las situaciones
que causan frustración.

Para otros, el estrés es un reto que motiva a la obtención de logros y metas en


la vida. En el primer caso, nos referimos a un término popular denominado
“estresado”, el cual sugiere la naturaleza crónica de un estado negativo
reconocido clínicamente como distres emocional (10).

Una característica importante en la noción de estrés es el proceso de


evaluación cognitiva descrita (11), el cual toma en consideración un elemento

Pá gina 10
importante como es la percepción por parte del individuo. El estrés psicológico
según Lazarus y Folkman es originado por estresores externos o internos y
está sujeto a una evaluación cognitiva llamada Appraisal; La definen como la
interacción entre una amenazada externa, la evaluación cognitiva de amenaza
(primario), y los recursos personales percibidos para enfrentar tal amenaza
secundaria.

La respuesta emocional del estrés esta caracterizada por síntomas de


ansiedad, irritación, ira y cólera, preocupación, tristeza, pánico, y estados de
desesperanza, los cuales son de naturaleza transitoria. El ingrediente principal
de la respuesta emocional del estrés es de naturaleza cognitiva debido al
hecho de que el “estímulo externo deberá ser percibido como estresante”.

El modelo descrito por Lazarus y Folkman (11) propone que en respuesta a un


estímulo externo de naturaleza estresante, el individuo evalúa cognitivamente
la posible amenaza que este evento representa (primary appraisal) y los
recursos propios o capacidad para responder a dicho estímulo (secondary
appraisal). Este proceso de evaluación cognitiva primario y secundario
determina la forma e intensidad de la reacción emotiva en relación al estímulo
externo.

Es importante mencionar que la evaluación cognitiva por parte de un individuo


generalmente varia dependiendo de los rasgos de personalidad, auto-eficacia
percibida, experiencia previa con el estímulo estresante, y nivel de soporte
social. Por lo tanto, la respuesta emocional del individuo puede variar aun
cuando las condiciones de estímulos estresantes pudieran ser semejantes, es
importante indicar que la respuesta emocional del estrés puede también variar
debido a los diferentes estilos de afrontamiento y disponibilidad económica.
Finalmente, merece destacar que la respuesta emocional del estrés es
básicamente de naturaleza transitoria y temporal, en todo caso nos estamos
refiriendo a un proceso de estrés agudo.

De igual manera, la respuesta fisiológica del estrés activa el eje simpático-


suprarrenal medular (SAM), el cual genera la secreción de catecolaminas como
la adrenalina y noradrenalina. Estas hormonas permiten un aumento en la
concentración de glucosa en la sangre facilitando un mayor nivel de energía,

Pá gina 11
oxígeno, alerta, poder muscular y resistencia al dolor; todo esto en cuestión de
minutos.

La liberación de dichas hormonas permite el inicio de un proceso de


comunicación inmediata con el sistema nervioso autónomo, a través de los
sistemas simpático y parasimpático y permiten enlazar la experiencia del estrés
con los componentes psicofisiológicos de la emoción preparando al organismo
para un estado de alerta (12).

Esta establecido de que el estrés libera otros factores y hormonas


neuroendocrinas que regulan el sistema inmune. Estas incluyen la hormona del
crecimiento (GH), la prolactina, vasopresina, glucagón, endorfinas, encefalinas
y occitocina entre otras. El cortisol liberado por las glándulas suprarrenales
facilita la preparación del sistema inmune para manejar sus defensas contra
bacterias, viruses, heridas e inflamaciones. Los mecanismos psicofisiológicos
de la respuesta del estrés juegan un rol esencial en el proceso de adaptación y
supervivencia. El incremento de cortisol, adrenalina, noradrenalina y otras
hormonas generadas durante la situación de estrés cumple una función
eminentemente protectora y de supervivencia, siendo la función primordial
mantener el equilibrio homeostático. Estos sistemas reguladores de
glucocorticoides y hormonas liberadas durante la respuesta fisiológica del
estrés facilitan el proceso de adaptación del organismo (13).

Estudios recientes en psiconeuroinmunología y neuroendocrinología nos


demuestran la necesidad de reevaluar los modelos conceptuales tradicionales
acerca del estrés. En primer lugar, es necesario dejar establecido que el
modelo cognitivo del estrés percibido tiene un correlato eminentemente
fisiológico en el lóbulo frontal del cerebro por lo que es necesario reconocer
que la experiencia del estrés se inicia en el cerebro, afecta al cerebro, y a su
vez, al resto de los sistemas que conforman nuestro organismo (14). En este
sentido, podemos afirmar que el cerebro es el órgano central de la respuesta
fisiológica, psicológica, y comportamental del estrés. La percepción del
individuo como ingrediente cognitivo elaborado en el lóbulo frontal del cerebro
determina ciertamente lo que es “estresante”.

Pá gina 12
En segundo lugar, estudios realizados en neuroendocrinología demuestran que
cuando la respuesta del estrés percibido se transforma en un proceso crónico,
esta facilita el inicio de un estado de distrés emocional en la que se observa
una excesiva utilización o manejo ineficiente de hormonas, corticoesteroides, y
catecolaminas por parte de los ejes neuroendocrinos (13).

Este estado de distrés emocional o estrés crónico produce un impacto negativo


en el sistema nervioso activando cambios bioquímicos y un desbalance
hormonal que repercute en los sistemas endocrino e inmune (15). Ciertamente
este proceso nos permite entender y apreciar la naturaleza multidireccional de
las interacciones entre los estresores, el cerebro y los sistemas endocrino e
inmune (14). El avance científico en el campo de la
psiconeuroinmunoendocrinología ha facilitado un nuevo entendimiento acerca
de la importancia del ambiente social y estilos de vida como factores
mediadores del impacto negativo en la salud física y mental del individuo. Esta
claramente establecido que este impacto negativo propicia el desarrollo de un
significativo número de enfermedades de carácter sistémico como por ejemplo,
la inflamación crónica, la artritis reumatoide, fibromialgia, fatiga de las glándulas
suprarrenales, enfermedades cardiovasculares, hipertensión, diabetes tipo 2,
obesidad, síndrome metabólico, asma, cáncer, depresión, y otras
enfermedades inmunosupresoras. El deterioro en la salud es el resultado del
proceso permanente de comunicación multidireccional a través del cerebro

Pá gina 13
(estrés percibido), sistema nervioso autónomo, el sistema endocrino, y el
sistema inmune (16).

Son estos cuatro sistemas los que están organizados para proteger el
organismo con el proposito de lograr un equilibrio homeostático ante una
situación aguda de estrés; Sin embargo, irónicamente, son estos mismos
sistemas los que contribuyen a crear un desbalance bioquímico durante la
experiencia de estrés crónico. Es importante dejar establecido que el estado de
estrés crónico facilita, a la vez, estilos de vida poco saludables que únicamente
contribuyen a empeorar la situación de estrés. tenemos como ejemplo el uso
excesivo de alcohol, consumo de drogas, y un consumo elevado de calorías
(17). Este nuevo punto de vista acerca del estrés nos urge darle una mayor
importancia al ambiente social y a los estilos de vida adquiridos por el individuo,
como también nos exige otorgar prioridad al estudio de la cronicidad en la
experiencia del estrés percibido.

Avances de la PsicoNeuroInmunoEndocrinología en la depresión


La mirada científica positivista del mundo y en un amplio porcentaje de la gente
que se ocupa de la ciencias incluyendo a la medicina y a la psicología, parten
de la creencia que el hombre es una realidad dual mente-cuerpo fácilmente
separable e independiente. Acorde a esta postura, se puede hacer una
aproximación hacia el cuerpo o hacia la psique por separado, sin tener en

Pá gina 14
cuenta la realidad total (18).
Pero en el afán de avanzar, profundizar y especializarse cada vez más, se fue
encasillando el conocimiento hasta quedar encerrado en grandes cuerpos
autónomos, autosuficientes y por ende desconectados unos de los otros. Las
creencias dualistas, mecanicistas, se mantienen aún en estos días. De este
modo, la formación de los profesionales que se orientan al estudio del hombre
como realidad física, biológica, se forman en muchas Facultades de Medicina
del mundo y los que lo estudian como una realidad subjetiva con prescindencia
del cuerpo se forman (18). Para los primeros la patología se reduce a pesares
biológicos, químicos que aquejan al cuerpo y que de alguna manera deberán
ser encausados a su curso normal, mientras que los segundos, la patología se
reduce a los planos simbólicos sobre los cuales hay que trabajar, ya sean estos
concientes o inconscientes según el marco teórico que se refiera.

El sujeto en su totalidad desaparece ya que no es más que un marco de


referencia biomédico o psicológico. Se privilegian los órganos, los tejidos, las
células, las moléculas o su inconsciente, esquemas, vivencias y otros
conceptos que en sí son hipersofisticados pero reduccionistas al fin. El sujeto,
como una unidad cuerpo y mente atravesados por una historia que lo hace una
creación singular, no tiene cabida.

Pá gina 15
Psiconeuroinmunoendocrinología (pnie) una ciencia en desarrollo
La PNIE, que inicialmente fue descrita por el científico Robert Ader, quien crea
el término de Psiconeuroinmunología como inicialmente se le conoció y que su
objetivo es proveer básicamente el conocimiento de la dinámica biológica de la
medicina y de alternativas o técnicas médicas complementarias y ofrece
desarrollar nuevos modelos no lineales de comprensión del proceso salud-
enfermedad. La salud puede ser interpretada como la capacidad del organismo
de regular su propio comportamiento y su fisiología, produciendo la respuesta
coordinada ante el desafío de los cambios (19).

Se define la PNIE como la ciencia transdisciplinaria que estudia las


interacciones y comunicación bidireccional entre el comportamiento, el sistema
nervioso central, el sistema endocrino y el sistema inmunológico. Se constatan
evidencias directas que apoyan la interacción entre el sistema nervioso y el
sistema inmune desde el punto de vista anatómico y fisiológico y evidencias
indirectas que demuestran que el estrés, las emociones negativas y una gran
carga alostática disminuyen la resistencia para enfrentar las enfermedades.

Pá gina 16
La PNIE plantea un nuevo paradigma de interpretación de ver al ser humano
como un todo y a la enfermedad como resultado de una alteración en la
intrincada red de mensajes, señales y respuestas en las que las moléculas
como las citocinas, las hormonas, los neurotransmisores y otras sustancias
juegan un rol capital al aumentar o disminuir ante estímulos emocionales o
electrofisiológicos. La PNIE refleja el estado emergente de un sistema cuyos
componentes son los subsistemas endocrino, inmunológico y nervioso, los
cuales se encuentran alejados del equilibrio y por lo tanto se relacionan
indicando patrones de complejidad (6). Con este enfoque se resuelve el
problema cartesiano del dualismo entre la mente y el cuerpo y se proporcionan
las bases para un nuevo paradigma de la medicina, más humano, integrado y
holista.

Conocemos que los sistemas tienen propiedades emergentes que no se


encuentran en las partes que lo componen. No se pueden predecir las
propiedades de un sistema entero dividiéndolo y analizándolo por partes (10),
por lo que a la hora de abordar la complejidad humana hay que tener en cuenta
que los distintos subsistemas del organismo comparten una serie de
mecanismos que permiten una comunicación bidireccional por señales
moleculares y complejas interacciones entre células y moléculas (11). Ahora se
conoce que las interacciones neuro-endocrinas-inmunológicas ocurren a través
de una compleja red de mediadores en la que participan citocinas, hormonas,
neurotransmisores y sus receptores celulares y que de estas interacciones
depende la autoorganización de los sistemas biológicos ante las fluctuaciones y
perturbaciones.

En el estudio de la PNIE hay que valorar los adelantos científicos de la


regulación psico-neuro-endocrino-inmunológica, el estrés y los nuevos
conceptos de alostasis y carga alostática ya que el ser humano reacciona en su
totalidad social, psicológico-emocional, neuroendocrinoinmunológica y medio
ambiental. Uno de los hallazgos biológicos reciente plantea que el sistema
nervioso central y el sistema inmune se comunican y comparten un nuevo
lenguaje molecular compuesto por neurotransmisores, hormonas, citocinas,
hay una gran analogía en la estructura y función del sistema inmune con el

Pá gina 17
sistema nervioso central pues los linfocitos producen neuropéptidos y
receptores que se pensaban que eran exclusivos de la hipófisis y el cerebro.

La activación neuroinmunoendocrina es muy compleja debido a los múltiples


procesos neurales y bioquímicos involucrados en la neurotransmisión y en la
regulación endocrina, pero al ser estimulado ante una noxa o agresión interna
o externa el hipotálamo segrega la hormona liberadora de corticotropina (CRF)
que actuando sobre la hipófisis secreta corticotropina (ACTH) que a su vez
estimula la corteza suprarrenal liberando corticoesteroides (cortisol,
corticosterona y cortisona), representando el cortisol el 95% de los corticoides
que segrega la corteza suprarrenal.

Actualmente y a partir de los trabajos de Bruce McEwen, se ha estado


planteando un nuevo concepto para entender la adaptación del individuo a las
fluctuaciones y perturbaciones con el concepto de alostasis, que es la
capacidad de lograr estabilidad a través de producir cambios y esta capacidad
es crítica para la supervivencia. Por medio de la alostasis, nuestro sistema
nervioso autónomo, el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal, el sistema
cardiovascular el sistema inmune, el sistema endocrino y el metabolismo
protegen nuestro cuerpo preparando al mismo para afrontar tanto el estrés
interno como el externo (19), este concepto de alostasis complementa el
concepto de estrés.

Al valorar la PNIE lo hemos hecho desde un enfoque holointegrativo, donde se


considera al hombre en profunda interacción con la naturaleza con una filosofía
humanista y cambios en el estilo de vida. La interacción entre la mente, el
sistema nervioso, el sistema inmunológico y el sistema endocrino constituye el
eje de nuestra capacidad adaptación. La salud no puede ser una cuestión
individual sino que hay que valorarla en la interrelación con la sociedad, el
medio ambiente, el contexto cultural, los aspectos biológicos, psicológicos,
donde los valores, las motivaciones, con un significado y un propósito de vida y
la ética en el actuar proyectan al ser humano en su sentido pleno, valorando su
crecimiento interior y ayudando al desarrollo de la sociedad para el bienestar
colectivo, con este enfoque se valora un nuevo paradigma de la medicina que
tiene en cuenta todos los factores involucrados en el proceso salud-

Pá gina 18
enfermedad, la PNIE, demuestra con sus hallazgos que los factores
estresantes crónicos ya sean internos o psicosociales o medio ambientales
influyen no sólo sobre el sistema nervioso simpático y la función endocrina sino
también sobre el sistema inmunitario (19).

Medidas más frecuentes en psiconeuroinmunología


Estimación del número y subtipos de células

A partir del desarrollo de los anticuerpos monoclonales se han podido


identificar numerosos tipos específicos de células. El número y la proporción de
subtipos de células inmunes se establece a través de la técnica de citometría
de fluorescencia FACS (fluorescence activated cell sorting). El FACS es una
técnica de separación de las células según su fluorescencia (las células pasan
a través de un láser), después de la unión de un anticuerpo específico marcado
con un fluoróforo. Las gotas fluorescentes que no contienen más que una
célula, a su vez, se pasan por un sistema que les aporta una carga eléctrica y
las desvía a sus propios receptáculos. Las células grandes, como los
granulocitos, linfocitos y macrófagos se diferencian por sus propiedades físicas.

Además, el número de células puede fluctuar por otros factores (ritmo


circadiano, migración de las células, etc.). Por último, las subclases de
linfocitos se superponen, teniendo algunas diferentes funciones (por ejemplo,
las CD8+ se puede subdividir en varias sub- poblaciones). Por lo tanto, segun
lo ya expuesto sería recomendable combinar medidas enumerativas con
funcionales.

Ensayos de citotoxicidad
El ensayo estándar de citotoxicidad se basa en el principio que las células son
capaces de una acción citotóxica (por ejemplo, células NK, T). Éstas, también
denominadas efectoras, liberan moléculas citolíticas (por ejemplo, el perforna),
lo cual crea poros dentro de la membrana de la célula diana, de forma que esta
acción resultaría en una destrucción eventual del objetivo. Por lo tanto, el
ensayo consiste en incubar células ajenas con una sustancia radiomarcada

Pá gina 19
(por inclusión de un radionucleido) ya que la célula absorbe dicha sustancia. Si
bien, no siempre se puede afirmar que la destrucción de la célula se ha debido
a las NK.

Producción de citocinas
La producción de citocinas por los linfocitos es un importante indicador de la
función de los mismos. Para medir las citocinas la técnica más común es el
ELISA (enzime linked immunosolbent assay), que consiste en un ensayo
inmuno-absorbente ligado a una enzima. Este es un método de determinación
inmunológica con el cual la reacción entre el antígeno y el anticuerpo se
detecta por medio de la determinación espectrofotométrica de la acción de una
enzima que va ligada al antígeno o al anticuerpo. Para el caso de las citocinas,
las enzimas le son específicas. Además, también se utilizan medidas biológicas
que miden la concentración de citocinas específicas, y el RT-PCR, una técnica
basada en la biología molecular (18).

Proliferación de linfocitos
La respuesta linfocitaria ante mitógenos permite estimar la cantidad de la
división celular ante un estímulo. El mitógeno utilizado para elicitar la división
celular puede ser específico o inespecífico. Los no-específicos activan a casi
todos los linfocitos. Ejemplos típicos de mitógenos son fitohemaglutinina (PHA),
concavalina (Con A) y el mitógeno Pokeweed (PWM - pokeweed mitogen). Los
estímulos específicos dependen del reconocimiento del antígeno por los
receptores de las células T (TRCc). Si bien clínicamente es difícil interpretar la
respuesta linfocitaria inespecífica ante mitógenos, estos ensayos se han
demostrado muy sensibles a estudios de estrés.

Identificación de virus o componente viral


En sujetos sanos, la adquisición o despeje de virus, puede suceder en
ausencia de síntomas, por lo que una verificación clínica de la infección no
siempre es una medida válida. Para ello se pueden utilizar técnicas in vitro que

Pá gina 20
proveen evidencias de la reciente infección viral, en caso de ausencia de
evidencia clínica. Un gran número de virus no son despejados después de la
infección inicial y persisten durante toda la vida del hospedador. Los virus del
herpes, por ejemplo, tienen una especial forma de persistencia denominada
latencia, a partir de la cual pueden ser reactivados. Para aquellos virus que
pueden propagarse in vitro, el aislamiento viral es una técnica muy efectiva
para confirmar la presencia de partículas virales infecciosas.

Hipersensibilidad retardada tipo IV


El término hipersensibilidad se refiere a una respuesta inmunitaria adaptativa
exagerada o inadecuada, lo cual puede provocar inflamaciones y lesiones
tisulares. A diferencia de los tipos I, II, y III, cuyas reacciones están mediadas
por anticuerpos, en la hipersensibilidad de tipo IV intervienen las células T y los
macrófagos.

Se denomina retardada dado que su reacción tarda más de doce horas en


manifestarse. Generalmente el test de hipersensibilidad retardada consiste en
una aplicación intradérmica de un antígeno, el cual induce una reacción
inmunológica que comprende la liberación de linfocicinas por células T
sensibilizadas al antígeno.

Respuesta ante antígenos específicos


En este tipo de ensayo, los sujetos son inoculados con un antígeno específico,
por ejemplo, un virus. Luego de un apropiado período de tiempo se examina la
respuesta inmunitaria ante el antígeno, como la producción de anticuerpos, la
proliferación linfocitaria, etc. Este test proporciona una medida de varios de los
componentes del sistema inmune y de la relación entre ellos.

Interconexiones entre sistemas


Hasta hace poco tiempo no se conocían las conexiones entre el cerebro y el
sistema inmune. Las numerosas investigaciones en este campo (entre otras,

Pá gina 21
nos muestran la existencia de vías de comunicación bidireccional entre el
cerebro y el sistema inmune. Así, las implicaciones de esta red para la
conducta son enfatizadas por la psiconeuroinmunología (Maier y Watkins,
1998). Los sistemas nerviosos, inmune y endocrino, que han sido considerados
como sistemas separados, se pueden considerar como componentes de un
mecanismo de defensa integrado. Estas interacciones bidireccionales entre los
distintos sistemas, serían:

Interacción entre los sistemas nervioso e inmune


La realización de estudios acerca de alteraciones inmunes en respuesta a
lesiones de regiones específicas del cerebro o de inmunomodulación
condicionada, sugieren que el sistema nervioso central es capaz de modular la
respuesta inmune. Las lesiones en regiones específicas del cerebro más
estudiadas se localizan en el hipotálamo, en la zona preóptica anterior, en la
zona medial y posterior, y otras áreas límbicas como el septum, el hipocampo y
las amígdalas. A través de medidas realizadas con el sistema de tomografia
por emisión de positrones (PET), se han obtenido correlaciones entre el flujo
sanguíneo en ciertas regiones del cerebro (rCBF) y ciertos parámetros
inmunes, predominantemente en áreas secundarias.

Utilizando la misma técnica, también se ha encontrado una fuerte correlación


entre parámetros inmunes implicados en la fibromialgia y actividad en las áreas
sensor- motoras. Estas áreas están relacionadas con la percepción del dolor,
emoción y atención. Las dos mayores vías de conexión involucradas en esta
comunicación son la inervación directa de los tejidos linfoide primario y
secundario por fibras nerviosas autonómicas y sensoriales y la vía mediada por
hormonas de la pituitaria (29).

El SNC tiene un importante papel en la respuesta anti-inflamatoria sistémica.


Esta respuesta surge ante la circulación de citocinas a nivel cerebral e
inflamación cerebral. Las citocinas permiten la comunicación del sistema
inmune con el SNC. Para ello, se han propuesto diferentes mecanismos de
interacción. Existen receptores cerebrales para las citocinas y éstas pueden ser
segregada por células cerebrales, como astrocitos y/o microglías (24).

Pá gina 22
La administración central de interferones alfa IFN de humano aumenta la
parálisis en ratas obligadas a nadar. Tratamientos recientes usan interferones
como terapia en diversas enfermedades. Se han observados efectos
secundarios como taquicardias y dolores de cabeza. Efectos parecidos también
se observan con el uso de otras citocinas a nivel terapéutico (28).

Interacción entre el sistema endocrino e inmune


Órganos y células del sistema inmune poseen receptores para las hormonas
liberadas por la hipófisis, permitiendo una regulación mutua. Se ha observado
que una disminución en la GH va asociada con anormalidad en las células de
la médula y el timo, y depresión en la función de las células T, actividad de las
NK y respuestas de los anticuerpos. La PRL ejerce un efecto estimulador sobre
las funciones inmunes. Los interferones-α se unen a los receptores opiáceos y
producen analgesia, así como otras actividades opiáceas. Los opiáceos
endógenos modifican la actividad de las células NK, las respuestas a los
anticuerpos, la producción de interferones, la quimiotaxis de los fagocitos y la
proliferación de linfocitos a los antígenos (23).

Los receptores de estas citocinas están presentes en los tejidos asociados con
el eje HPA de forma que algunos de estos tejidos son capaces de sintetizarlas.
Por lo tanto, son varios los caminos que median la influencia de las citocinas
sobre el eje (HPA). La activación de este eje, juega un papel importante en la
respuesta anti-inflamatoria sistémica. La liberación de ACTH incrementa la
salida de glucocorticoides a nivel adrenal. Este aumento de glucocorticoides
produce acciones inmunosupresivas y respuestas anti-inflamatorias. Suprimen
el número de monocitos en circulación, la actividad de las células NK y la
producción de citocinas (IL-2, IL-3, interferones,..). Se ha encontrado que la IL-
2 estimula la secreción de factor de liberación de corticotropina (CRH). Esta
estimulación es potenciada por la acción conjunta de la IL-1 y IL-2. El efecto, en
ambos casos, es inhibido por los glucocorticoides (13).

Interacción entre el sistema inmune y la conducta


La liberación de citocinas proinflamatorias en el organismo en general, y en el
cerebro y/o médula espinal en particular, conduce a una hiperalgesia, la cual es

Pá gina 23
inducida por agentes patógenos a través de un neurocircuito. Las citocinas
proinflamatorias provocan respuestas de enfermedad consistentes en cambios
fisiológicos (fiebre, aumento de sueño y alteraciones en la química de la
sangre) y conductuales (disminución en locomoción, conductas sexuales,
exploración, agresión y consumo de comida y agua) (23).

Estudios realizados con humanos y animales han confirmado el efecto


inmunosupresor del estrés (16). Aunque las últimas investigaciones apuntan
que el efecto del estrés modula el sistema inmune en una doble dirección. El
estrés agudo aumenta ciertos aspectos inmunes y el estrés crónico disminuye
determinadas células inmunitarias. Se ha observado cómo el IFN-γ es un
importante mediador local del aumento inducido por un estrés agudo de la
inmunidad en la piel (17).

También se ha observado que la administración central de IL-1ra, antagonista


de IL-1, bloquea los efectos conductuales de un estresor agudo. La respuesta
inmune puede ser modificada mediante condicionamiento clásico (CC). Estas
investigaciones sobre condicionamiento de la respuesta inmune empiezan con
un estudio clásico. Utilizando un paradigma de aprendizaje gustativo-aversivo,
consiguieron la supresión condicionada de la actividad inmunológica. Estos
resultados han sido posteriormente verificados (18).

Avances de PNIE con respuesta al inmune


a primera fase de la respuesta inmune es reconocer el agente patógeno o
elemento extraño para poder iniciar una acción destinada a eliminarlo.
Básicamente, la respuesta del sistema inmune es de dos clases, a saber: (1)
respuesta inmune innata o inespecífica; y, (2) respuesta inmune adaptativa,
específica o adquirida.

La respuesta innata es inespecífica, no sufre cambio alguno y es


evolutivamente más antigua y más simple. Es la primera línea de defensa
frente a los agentes infecciosos y los tejidos dañados. Actúa muy rápido,
aislando el tejido dañado y la infección en el lugar de la herida o en el punto de
entrada del agente infeccioso. Esta respuesta implica a distintas clases de
células y moléculas, principalmente, y entre otras, los fagocitos, células
asesinas naturales (NK) e interferones. La respuesta adaptativa se inicia

Pá gina 24
cuando un elemento extraño entra en el organismo, desencadenando todo un
proceso inmunitario consistente en una serie de respuestas inmunes hasta
llegar a la producción de los anticuerpos. Presenta una alta especificidad con
respecto a patógenos determinados (antigenos) y su intensidad aumenta al ir
aumentando el número de exposiciones al mismo agente patógeno.

La primera fase de la respuesta inmunitaria específica es la respuesta celular, y


se inicia cuando una sustancia extraña es fagocitada por las células
presentadoras de antígenos (APC) como, por ejemplo, los macrófagos o las
células dendríticas. Para que los linfocitos se activen tienen que reconocer al
antígeno, lo cual sólo es posible cuando dicho antígeno se encuentra asociado
con unos marcadores conocidos y presentes en las células del propio huésped.
El antígeno es procesado por las células presentadoras de antígenos, que
trasladan a su superficie componentes específicos de este antígeno. La
superficie molecular de estos componentes del antígeno posee lugares
particulares que serán reconocidos por las células T. Una vez activadas las
células T, éstas comienzan a diferenciarse y multiplicarse por división celular, lo
cual incrementa el número de células T con los receptores específicos para
ese determinado antígeno que ha invadido el cuerpo. Las células T se dividen
en: (1) células T supresoras (Ts), que suprimen las respuestas inmunitarias
mediante citocinas supresoras o mediante citotoxicicidad directa, evitando así
procesos de autoinmunidad; (2) células T citotóxicas (Tc), que destruyen las
células del huésped infectadas por agentes intracelulares, proceso denominado
citotoxicidad; y, (3) las células T colaboradoras (T-helper, Th) que interaccionan
con los fagocitos mononucleares, ayudándolos a destruir los patógenos
intracelulares. Otra importante función de las Th es promover la multiplicación y
diferenciación de una segunda clase de células implicada en la respuesta
específica, estas son las células B. Las células B también tienen receptores de
antígenos en su superficie y las que proliferan son las que tienen el receptor del
antígeno que ha invadido el organismo. Las células B, después de reconocer
al antígeno y de multiplicarse, se diferencian, dando lugar a células plasmáticas
o células productoras de anticuerpos, que producen y secretan una forma
soluble de la molécula del receptor de antígeno, denominada anticuerpo.

Pá gina 25
La función del sistema inmune
La función general del sistema inmune es identificar y deshacerse de los
agentes extraños que entran en contacto con el organismo y que pueden
alterar su equilibrio. Estos agentes extraños se denominan antígenos y pueden
ser virus, bacterias, hongos, protozoos y parásitos. El sistema inmune es
capaz, también, de reconocer y destruir células que tengan alguna alteración o
que no pertenezcan al organismo, como en el caso de un trasplante, o células
del propio cuerpo que nunca han entrado en contacto con el resto del
organismo, como ocurre en algunas reacciones autoinmunes (artritis
reumatoide, lupus, esclerosis múltiple...etc.).

La respuesta Inmune
La primera fase de la respuesta inmune es reconocer el agente patógeno o
elemento extraño para poder iniciar una acción destinada a eliminarlo.
Básicamente, la respuesta del sistema inmune es de dos clases, a saber: (1)
respuesta inmune innata o inespecífica; y, (2) respuesta inmune adaptativa,
específica o adquirida.

La respuesta innata es inespecífica, no sufre cambio alguno y es


evolutivamente más antigua y más simple. Es la primera línea de defensa
frente a los agentes infecciosos y los tejidos dañados. Actúa muy rápido,
aislando el tejido dañado y la infección en el lugar de la herida o en el punto de
entrada del agente infeccioso. Esta respuesta implica a distintas clases de
células y moléculas, principalmente, y entre otras, los fagocitos, células
asesinas naturales (NK) e interferones.

La respuesta adaptativa se inicia cuando un elemento extraño entra en el


organismo, desencadenando todo un proceso inmunitario consistente en una
serie de respuestas inmunes hasta llegar a la producción de los anticuerpos.
Presenta una alta especificidad con respecto a patógenos determinados
(antígenos) y su intensidad aumenta al ir aumentando el número de
exposiciones al mismo agente patógeno (Arecuerda@ al agente patógeno).

Pá gina 26
Evaluación del sistema inmune
En la investigación en psiconeuroinmunología las evaluaciones más comunes
realizadas acerca de la respuesta inmune se centran en el examen de las
células inmunitarias en sangre, esto es evaluación periférica. Entre ellas
destacan por su frecuencia de uso: (1) La evaluación in vitro que puede ser una
evaluación numerativa o funcional. En la evaluación numerativa se obtiene un
número o porcentaje de los diferentes tipos de células inmunes en sangre.
Incrementos y disminución en el número de células que circulan producen
alteraciones en el sistema inmune. Sin embargo, no está claro si esos cambios
tienen suficiente significación clínica.

Las evaluaciones de funcionalidad, se centran en la funcionalidad de la


inmunidad celular por un lado y la inmunidad humoral por otro. En este
procedimiento, los linfocitos, previamente separados de la sangre, son
cultivados in vitro en unión con unas sustancias denominadas mitógenos.
Existen diferentes mitógenos, los cuales estimulan de manera inespecífica
diversas subpoblaciones de linfocitos.

A saber, la concanavalina A (Con A) y la fitohemaglutinina (PHA) estimulan


predominantemente los linfocitos T (en mayor grado los T cooperadores en el
caso de la PHA); Por otra parte, el mitógeno de fitolaca, más conocido como
Apokeweed@ (PWM), estimula tanto linfocitos T como los B, de modo que
mayor proliferación indica más efectividad en la función celular. Las células NK
son incubadas con células tumorales y se mide la muerte de esas células. Y,
(2) la evaluación in vivo, consistiendo un tipo de ésta en cuantificar los
anticuerpos a los herpesvirus. Se utiliza como medida indirecta para valorar la
competencia inmune celular. Una vez adquirido el virus éste permanece en
estado latente. Cuando el sistema inmune se deprime en funcionalidad, el virus
surge y aumenta el número de anticuerpos. Otra medida en vivo, consiste en
inyectar un antígeno en la piel. Se observa la inflamación y a mayor inflación
más competente es el sistema inmune celular. Para evaluar el sistema inmune
humoral, los individuos son inoculados con un antígeno y se evalúa la cantidad
de anticuerpos producidos en respuesta al antígeno específico (18).

Pá gina 27
Avances de PNIE y Terapias Neuroinmunoduladoras de Sanación
¿Cómo podemos ayudar a nuestro sistema inmune (SI) a regular nuestra
salud? En primera instancia, a través de nuestra actividad consciente y
mediante la voluntad, hay decisiones y acciones sencillas que con
perseverancia podemos realizar para ayudar a nuestro cuerpo a lograr
bienestar.

En el caso particular del sistema nervioso y el inmune es posible condicionar


algunas respuestas mediante entrenamiento cognitivo, a nivel consciente, es
decir, en estado de vigilia o se puede incluso descender a niveles más
profundos de la consciencia en donde somos más sugestionables, como el
estado alfa, beta, gamma, delta o theta para ‘implantar’ programaciones, como
sucede con la hipnosis..

La PNIE, apoyándose en las neurociencias y en su afán por buscar mayor


calidad de vida para los pacientes, ha investigado los efectos en el organismo
algunas prácticas milenarias y novedosas terapéuticas para los mismos fines,
se ha observado que al reducir el estrés, tienen la capacidad de propiciar un
aumento en la respuesta neuroinmune y endocrina, fungiendo como
herramientas de sanación complementarias, algunas son: meditación, yoga,
musicoterapia, Tai Chi, Qigong (Chi Kung), biofeedback, la terapia de campos
magnéticos pulsados y homotoxicología, entre otras.

A través de diferentes estudios, se ha puesto en evidencia los múltiples


beneficios de practicar ejercicios de respiración, relajación, los efectos positivos
de ciertos ritmos musicales en el organismo (musicoterapia), la importancia del
movimiento corporal, de ejercer la una sexualidad sana, libre, responsable y
satisfactoria, amar, jugar, reír, dar caminatas y estar en contacto con la
naturaleza (19).

Condicionamiento de las respuestas del sistema inmune en animales


parece que uno de los campos que aporta datos fundamentales para intentar
esclarecer los mecanismos que subyacen a la relación entre el sistema inmune

Pá gina 28
y la conducta es el condicionamiento clásico de respuestas fisiológicas y
conductuales. El condicionamiento clásico es un mecanismo mediante el cual
una substancia, objeto o evento, inicialmente neutros, denominado estímulo
neutro (EN), es asociado a una sustancia, objeto o evento que no es neutro,
denominado estímulo incondicionado (EI), con el resultado que el EN tras
sucesivas asociaciones con el EI adquiere la entidad de estímulo condicionado
(EC) y por lo tanto la capacidad de elicitar una respuesta condicionada (RC)
similar en topografía, pero de menos intensidad que la que produce el EI.
Siguiendo el paradigma de Pavlov, a finales de los años veinte, investigadores
rusos lograron condicionar la respuesta inmune utilizando un antígeno
específico (vibriones de cólera) como. Estos primeros estudios eran
consistentes con la idea de que todas las funciones fisiológicas estaban
reguladas por el sistema nervioso central (SNC), pero al no conocerse los
mecanismos subyacentes que pudieran explicar esos descubrimientos, no se
continuaron las investigaciones. Será años después cuando con el estudio de
Ader y Cohen de 1975 se de el mayor impulso al estudio de la
psiconeuroinmunología desde el condicionamiento clásico. Estos autores,
consiguieron modificar la respuesta inmune utilizando un paradigma de
aprendizaje aversivo gustativo, el cual supone una modificación del modelo de
condicionamiento clásico con una sustancia novedosa (EC) administrada
oralmente.

Supresión de la respuesta inmune


Un estudio para examinar el impacto de la inmunosupresión condicionada en el
desarrollo del lupus sistémico eritematoso, enfermedad autoinmune letal, que
desarrollan espontáneamente las ratas hembras de la cepa híbrida Nueva
Zelanda y cuyo avance se puede retrasar administrando drogas
inmunosupresoras. Basándose en la observación de que las respuestas
inmunes pueden suprimirse mediante condicionamiento, estos investigadores
reemplazaron en los sujetos condicionados la ciclofosfamida (CY) por una
solución de sacarina (EC) en la mitad de las presentaciones de forma alterna.
Las unidades de observación tratadas semanalmente con (CY) mostraron una
supervivencia más prologada que el resto. Pero lo más importante es que las
ratas condicionadas que recibieron (CY) la mitad de las veces, presentaron un

Pá gina 29
desarrollo más lento de la enfermedad que las ratas no condicionadas
sometidas al mismo tratamiento. Los sujetos del grupo condicionado
sobrevivieron significativamente más tiempo que los del no condicionado.
Además, fue en este estudio en el que aparecieron los primeros datos sobre el
papel de los esteroides adrenocorticales en la respuesta condicionada, y esto
como posible explicación a ciertos mecanismos subyacentes.

Las lesiones en el córtex insular, región neocortical esencial para la adquisición


de la aversión gustativa, que recibe información visceral y gustativa del tálamo
pero que no es importante para la discriminación sensorial de estímulos
gustativos, interrumpe la adquisición de inmunosupresión condicionada. No
obstante, otros autores han demostrado que la mera adquisición de aversión
gustativa no induce alteraciones en los títulos de anticuerpos, consideran la
ciclofosfamida como una droga extremadamente tóxica y con efectos
citotóxicos no selectivos (19).

Aumento de la respuesta inmune


Si bien los estudios de modificación de la respuesta inmune se han centrado,
fundamentalmente, en condicionamiento inmunosupresivo, no obstante, varios
investigadores han podido condicionar aumentos en las respuestas
inmunitarias. Por ejemplo, la posibilidad de incrementar la respuesta celular
inmune de forma condicionada. Para ello utilizaron un aloantígeno como EI,
que induce un aumento de la respuesta inmune, medida analizando la
frecuencia de linfocitos T citotóxicos precursores y como estímulo condicionado
la técnica de injerto de piel en las ratas (afeitado, anestesiado, incisión y
vendaje). Así, las ratas eran o bien injertadas realmente o bien se les realizaba
la misma secuencia para el injerto, pero sin llegar a hacerlo. Demostraron que
los animales condicionados, al realizárseles el falso injerto, incrementaron
significativamente la frecuencia de linfocitos T citotóxicos precursores en
sangre, en relación con los animales del grupo control.

Pá gina 30
En otros estudios se ha conseguido condicionar la actividad de las células NK
(NKCA), utilizando como estímulo incondicionado un inmuno-estimulador, el
ácido polinosínico policitidílico (Poly I:C). Tras una sola asociación con un
estímulo de tipo olfativo, lograron aumentar la actividad de las NK. Los ratones
fueron expuestos a olor a alcánfor (EC) durante una hora, seguido de una
inyección intraperitoneal de Poly I:C (EI). Tras la reexposición al alcanfor, se
observó un aumento significativo de la NKCA en el grupo condicionado en
relación con los grupos control. Además del aumento condicionado de la NKCA
tras la reexposición, mostraron que la respuesta condicionada no se debía a los
efectos neuroendócrinos resultantes de una aversión gustativa

Respuestas condicionadas compensatorias

Investigaron la tolerancia a una droga inmuno- estimuladora y si esa tolerancia


podía ser reversible a través del procedimiento de extinción. El procedimiento
general consistió en la administración repetida de inyecciones de poly I:C
asociadas con estímulos ambientales: olor a menta y luz. Demostraron que
rápidamente los sujetos desarrollan tolerancia; es decir, que perdía su
capacidad de estimular las células NK, y que tras la exposición a los EC
asociados con una inyección salina (extinción), esta tolerancia revertía. Estos
resultados indican que la respuesta condicionada se opone a los efectos
producidos por el estímulo incondicionado, investigaron la producción de
anticuerpos ante EC ambientales asociados con ciclofosfamida como EI.

Condicionamiento de las respuestas del sistema inmune en humanos


Los escasos estudios que se han dedicado a investigar la posibilidad de
condicionar la respuesta inmune en humanos datan de la última década. Por
ejemplo, se ha conseguido reducir la respuesta de hipersensibilidad retardada
a la tuberculina. En su estudio inyectaron a siete sujetos sanos tuberculina y
solución salina provenientes, respectivamente, de ampollas verde y roja. En la
sesión experimental se invirtieron los colores de las ampollas, y se observó una
supresión de la hipersensibilidad retardada a la inyección de tuberculina.
Utilizando ya un protocolo menos ingenuo, consiguieron modular la actividad de

Pá gina 31
las células NK en 24 estudiantes sanos. En el grupo condicionado se asoció
repetidamente un refresco dulce (EC) con una inyección sub-cutánea de
epinefrina (EI), la cual produce un incremento de la actividad de las células NK
(RI). Trabajaron con tres grupos control: Control Salino, Control Epinefrina y
Control no Apareado.

Definición de estrés
Fue Hans Selye en 1936 quien define y conceptualiza operacionalmente el
término estrés, dándole entidad de constructo. Selye define el estrés como una
reacción fisiológica ante un estímulo nocivo inespecífico, llegando a la
conclusión de que existía un patrón de respuesta ante estímulos inespecíficos,
patrón que denominó síndrome general de adaptación (17).

A este modelo de respuesta, propone un modelo alternativo que denomina


interactivo, basado en que las respuestas hormonales presentan grandes
diferencias individuales, y planteando el estrés como un proceso. Una vez
percibido el estímulo, el individuo hace una evaluación primaria del sentido y
significado del acontecimiento. Si se evalúa como relevante se eleva la
actividad del sistema nervioso autónomo (respuesta, según el modelo de
Selye). Esta activación provoca una evaluación secundaria para preparar las
estrategias. Luego vienen las respuestas de afrontamiento. La activación
autonómica se detiene ya sea tras eliminar el hecho estresante, ya sea que dé
resultado la estrategia de afrontamiento o que el sistema entre en fase de
agotamiento.

Fisiología del estrés


se considera que los seres vivos mantienen un estado de equilibrio interno,
homeóstasis, que se ve continuamente amenazado por factores extrínsecos e
intrínsecos que tratan de modificarlo. Dichos factores se consideran estresores.
El organismo responde al estrés activando un complejo repertorio de
respuestas fisiológicas y conductuales de carácter inespecífico, con el objeto
de restablecer el equilibrio homeostático. La respuesta fisiológica al estrés da
lugar a una serie de ajustes a largo o corto plazo en el sistema cardiovascular,
el metabolismo, sistema inmunitario, neuroendocrino y somatosensorial (18).

Pá gina 32
Se presenta a continuación una breve introducción al funcionamiento de la
fisiología del estrés, basada principalmente en conocidos manuales de
fisiología. Cabe decir que en la adaptación al estrés juegan un papel
preponderante las glándulas suprarrenales con su componente cortical y
medular, en íntima relación funcional con el Sistema Nervioso Simpático (SNS),
con el hipotálamo y la hipófisis, a través del llamado Eje hipotálamo-hipófisis-
suprarrenal, mediando el factor de liberación de la corticotropina (CRH), la
hormona adrenocortricotopa (ACTH)y el cortisol, proporcionando esto un buen
ejemplo de la interacción neuroendocrina.

Eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal
La vía final común de la respuesta a una gran variedad de estímulos
estresantes es la liberación hipofisaria de ACTH. La CRH es el componente
esencial del hipotálamo en el control de la ACTH. Aunque la información de los
distintos estímulos puede ser transferida a la hipófisis por otras hormonas del
hipotálamo (ADH, oxitocina, CCK, angiotesina II) o factores periféricos
(catecolaminas, timosinas e interleucinas) activando la secreción de ACTH.
Dependiendo del estrés sufrido, los distintos factores solos o en combinación,
estimulan la secreción de ACTH. Esta hormona actuaría en la corteza supra-
renal dando lugar al eje hipotalámico-hipófiso-corticoadrenal. Las hormonas de
este eje (CRH-ACTH-cortisol), establecen un circuito de retroalimentación
negativo. El cortisol inhibe en minutos la liberación de ACTH al bloquear la
acción de la CRH hipotalámica. También inhibe la síntesis de ACTH hipofisaria
en cuestión de horas y la de CRH y su liberación.

Sistema nervioso autónomo y médula suprarrenal


La secreción de la médula suprarrenal se activaría a la vez que el componente
simpático del Sistema Nervioso (S.N.), formando parte de la reacción de lucha
o huida. La descarga inicial de catecolaminas durante el estrés produce una
disminución de la misma en los tejidos (médula suprarrenal, corazón, cerebro,
etc.), seguida de un aumento de su síntesis por encima de los valores basales.
Si el estrés se mantiene, se observa un mayor contenido tisular de las
catecolaminas junto con unos niveles plasmáticos elevados. Esto hace que
tengan mayor reserva y capacidad secretora (23).

Pá gina 33
La acción de las catecolaminas se ejerce a través de receptores de la
membrana de distintos tipos cuya estimulación diversifica sus múltiples efectos,
el principal de los cuales es sin duda la movilización de energía. Son por lo
tanto hormonas diabetogénicas y cetogénicas. Aumentan el metabolismo basal
estimulando la producción de calor. Entre sus acciones cardiovasculares
destacan el aumento del gasto cardiaco a expensas tanto de la frecuencia
como del volumen del latido al aumentar la fuerza de contracción. La
vasodilatación de las arteriolas musculares y vasoconstricción de las renales,
esplácnicas y cutáneas. Aumentan la presión arterial desviando la sangre hacia
los músculos activos, corazón y cerebro.

Estrés y sistema inmune: análogos con animales


El estudio de factores conductuales que contribuyen a la inmunomodulación
asociada a estresores físicos y psicológicos es, en general, impracticable en
humanos por la clase de procedimientos necesarios para indagar en los
mecanismos subyacentes. Por esta razón dichos estudios se realizan
principalmente con animales. Distintas investigaciones indican que los
diferentes estados de la función inmune se pueden ver influidos por eventos
estresores. De forma que el impacto de los estresores en el funcionamiento
inmune puede depender de las características del estresor utilizado (severidad,
cronicidad, predictibilidad y controlabilidad), de factores experienciales
(experiencia previa con estresores agudos o crónicos) y de factores
organísmicos (edad, sexo, especie y variedad de los animales) (25).

Generalmente los estudios acerca del estrés y la relación de éste con la función
inmune, se pueden clasificar en dos categorías: (1) los que han utilizado
estresores físicos; y, (2) los que han utilizado estresores de tipo psicosocial.

Estos autores, sometiendo dos variedades de ratas a una descarga eléctrica,


observaron en ambas variedades un incremento en los niveles de la infección
ante el virus. Sin embargo, el efecto en las citocinas fue diferente para las dos
variedades de ratas. En un estudio más reciente se ha conseguido suprimir la
respuesta inmune adquirida y estimular la innata tras la aplicación de descarga
eléctrica. Esto es, en ratas expuestas a una descarga eléctrica, previa
inmunización con una proteina benigna soluble, keyhole limpet hemocyanin

Pá gina 34
(KLH), mostraron niveles suprimidos de anticuerpos específicos a la KLH. Por
el contrario, en este grupo de ratas aumentaron los niveles de óxido nítrico, un
radical libre que suprime la proliferación de linfocitos T.

Estrés y función inmune en humanos


Los estresores psicológicos utilizados en los diversos estudios que se
expondrán a continuación son de distinta tipología y magnitud (acontecimientos
vitales altamente estresantes vs. menores) y duración (agudos vs. crónicos).
Entre otros posibles, en este trabajo se considerarán los siguientes: situación
de duelo, divorcio, cuidado de familiares enfermos crónicos, estrés académico,
situaciones traumáticas y desastres naturales, y estados depresivos.

Duelo
Son bastantes los que se han centrado en el estudio de duelo posterior a la
pérdida del cónyuge, quizás el acontecimiento vital estresante más severo para
las personas. Los datos epidemiológicos indican que las viudas/os sufren
mayor morbidez y mortalidad durante el año siguiente a la muerte de su pareja
en comparación con sujetos que no pasan por esa experiencia observaron en
personas en situación de duelo una disminución de los linfocitos T a la
estimulación de los mitógenos Con A y PHA, 6 semanas después de enviudar.
No obstante, no se observó anormalidad es la funcionalidad de las células B,
medidas mediante las concentraciones de IgG, IgA y IgM y tampoco se
observaron diferencias en el número de linfocitos T y B.

Años después, (23) utilizando una muestra de 15 hombres durante los dos
primeros meses del duelo observaron una respuesta proliferativa disminuida a
los mitógenos Con A, PHA y PWM, comparado con la blastogénesis anterior a
la defunción de sus esposas.

Divorcio y calidad de la relación matrimonial


La ruptura matrimonial por separación o divorcio se considera un
acontecimiento vital bastante estresante. Los estudios epidemiológicos
muestran que este tipo de situaciones está asociado a tasas muy altas de
trastornos orgánicos y emocionales. En este ámbito, encontraron que de las 6
medidas inmunológicas valoradas, el grupo de divorciadas presentaban un
peor funcionamiento del sistema inmune en 5 de esas medidas (menor

Pá gina 35
respuesta a los mitógenos PHA y Con A, porcentajes inferiores de las células
Tc, y NK y título de anticuerpos al EBV más altos) en comparación al grupo
control (mujeres casadas).Además, las mujeres divorciadas o separadas que
sentían más apego por su ex-marido tenían una función inmune más deprimida
y mayores sentimientos de soledad y depresión. En un estudio similar realizado
con una muestra de hombres, los separados o divorciados presentaban títulos
de anticuerpos más elevados al HSV, al VCA y al EBV frente al grupo de
casados.

Los hombres separados que habían iniciado la separación durante el último


año tenían títulos de anticuerpo al EBV más bajos. Del grupo de hombres
casados, aquellos con peor calidad de vida en su matrimonio, mostraban una
respuesta más baja de los anticuerpos al EBV y menor proporción de linfocitos
Th/s. Como indican estos dos estudios, la calidad de la relación de pareja
puede tener consecuencias inmunológicas. A efectos de comprobar esta
hipótesis y los mecanismos mediadores, estos autores diseñaron una serie de
investigaciones.

En sus experimentos observaron las conductas manifiestas en muestras de


recién casados que durante 30 minutos discutían problemas relacionados con
el matrimonio. Las parejas que expresaban conductas más negativas u hostiles
durante la discusión mostraban una disminución mayor en cuatro medidas de la
función inmune 24 horas después (lisis de las células NK, las respuestas de
blastogénesis a los mitógenos Con A y PHA y la respuesta proliferativa a un
anticuerpo monoclonal al receptor T3). También presentaban una mayor
reducción en el porcentaje de los macrófagos y título de anticuerpos al EBV
latente. En cambio, estos sujetos mostraban un mayor incremento de la
respuesta del sistema inmune (número absoluto de linfocitos T3 y T4 y más
neutrófilos). Además las mujeres mostraban más cambios inmunológicos
negativos que los hombres. Con respecto a los mecanismos subyacentes los
datos indican que el sistema endocrino puede ser un importante mediador entre
relaciones personales y la salud (27).

Pá gina 36
Personas que tienen a su cargo el cuidado de familiares enfermos
crónicos
Un tipo de estresor crónico que se ha utilizado en las investigaciones es el
cuidado de un familiar afectado por la enfermedad de Alzheimer, una
enfermedad severa y crónica. Así, encontraron que los cuidadores de enfermos
de Alzheimer mostraban porcentajes más bajos de linfocitos T totales y Th,
cocientes inferiores de T4: T 8 y títulos de anticuerpos al EBV más altos. El
porcentaje de células NK y linfocitos Ts no diferían significativamente. Esta
inmunosupresión debida al estrés, puede tener consecuencias más importantes
en la salud de algunos tipos de personas.

Observaron que los cuidadores mostraban disminución en aspectos


funcionales del sistema inmunitario (una menor respuesta a los mitógenos Con
A y PHA e informaban de un porcentaje mayor de enfermedades infecciosas,
principalmente infecciones leves del tracto respiratorio (28).

Estrés académico
Una serie de autores se plantearon si estresores en apariencia triviales, como
exámenes de tipo académico, podían llegar a afectar la respuesta del sistema
inmune. Así, utilizando una muestra de estudiantes de primero de Odontología,
encontraron que el promedio de secreción de IgA era significativamente más
bajo en los periodos percibidos como más estresantes frente a los menos.
iniciaron varios estudios con estudiantes de primero de medicina, observando
una disminución en la actividad de las células NK durante el periodo de
exámenes finales.

Además, también observaron un incremento significativo en plasma total de Ig


A de la primera a la segunda muestra, aunque no se observaron cambios
significativos en Ig G, Ig M y proteina reactiva-C en plasma y tampoco en Ig A
salivar obtuvieron cambios significativos en el título de anticuerpos en EBV,
HSV-1 y CMV pero no en el polivirus tipo 2 (HSV-2) durante el periodo de
exámenes con respecto a los otros periodos. encontraron disminución
significativa de la producción de interferones por los leucocitos ante la
estimulación de Con A en los estudiantes durante los exámenes, en
comparación con la línea base. Así mismo, en relacion con las NK, observaron

Pá gina 37
también disminución de éstas: (1) lisis de las células objetivo MOLT-4; (b)
porcentaje de células anti-Leu-7+ (NK); y, (3) porcentaje de los linfocitos
granulares grande. observaron que las concentraciones salivares eran más
baja durante el periodo de examen, lo cual apoya la hipótesis de que el estrés
psicológico puede reducir temporalmente las concentraciones salivares
descubrieron un incremento del título de anticuerpo IgG a EBV en ausencia de
DNA detestable EBV latente en células exfoliadas en el nasopharynx.
obtuvieron una disminución en la respuesta de los linfocitos a ConA y PWN,
como en la producción de IFN-γ. Aunque en contra de las predicciones, se
obtuvo un incremento significativo en la producción de las IL-1β después del
examen.

En general, estos datos sugieren que el estrés académico, considerado un


estresor leve, puede modular la actividad inmunológica afectando a diferentes
componentes del sistema inmune y esos cambios pueden tener implicaciones
en la salud de los individuos.

Situaciones traumáticas y catastróficas


Los sucesos traumáticos y los desastres forman parte de nuestra vida diaria.
Son muchas las personas que sufren los estragos psicológicos y orgánicos
producidos por éstos, de forma que pueden tener un amplio y devastador
impacto sobre la salud de los individuos siendo, además, la respuesta a este
tipo de acontecimientos muy variada. Un estresor crónico que se ha estudiado
frecuentemente y que se describe en la literatura es el relacionado con el
accidente nuclear de Three Mile Island (TMI). En relación a este tema,
encontraron niveles altos de neutrófilos y bajos de células B, células Ts y Tc, y
células NK en los residentes de TMI en comparación con el grupo control. En
los residentes el número de títulos de anticuerpos a HVS y CMV era mayor
(28).

En otro orden de cosas, tomaron varias medidas de empleados de un centro


médico después de ser afectados por el terremoto de Northridge. Los sujetos
con niveles altos de distrés en la primera medida tenían menos células CD8+ y
CD3+ que aquellos sujetos con niveles bajos de distrés. Estas diferencias no
eran muy grandes en la tercera medida. Los sujetos con niveles altos de distrés

Pá gina 38
específico al terremoto muestran un aumento de las células CD4+, CD3+ y
CD19+ y respuestas proliferativas más bajas al PHA, en todas sus medidas
(19).

No obstante, este incremento en la actividad de las NK no es coherente con las


situaciones de estrés crónico, quizás se deba a experimentar nuevamente el
estrés agudo como consecuencia de preguntarles y ellos hablar del accidente.
determinaron el impacto a corto plazo del Huracán Andrew. Para ello utilizaron
una muestra 180 voluntarios, en los que se observó una alta covariación entre
el impacto sufrido por el huracán y los síntomas post-traumáticos con las
medidas inmunes, en particular, bajos niveles de NK (24).

Pá gina 39
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