Asignatura:
Electiva CP Clínica Cognitiva Conductual
Título del trabajo
Ensayo reflexivo sobre la terapia Cognitivo Conductual y los principios de aprendizaje
Presentan
Cristian Andrés Corrales ID 572116
Docente
Hebert Rodríguez R.
Colombia, Guadalajara de Buga Fecha 17/04/2021
ENSAYO REFLEXIVO SOBRE LA TERAPIA COGNITIVO CONDUCTUAL Y
PRINCIPIOS DE APRENDIZAJE
INTRODUCCION
La Terapia Cognitivo Conductual se define como la aplicación clínica de la ciencia de la
psicología, que se basa en principios y procedimientos que se han validado empíricamente (Ruíz,
Díaz & Villalobos, 2012). Esta da inició en los tiempos de los cincuenta y sus teóricos se
centraron en aplicarla para exponer los procesos de aprendizaje y sus resultados, en este periodo
se realizaban experimentos que trataban de relacionar el aprendizaje con los principios del
condicionamiento; este interés se amplió en el proceso de evolución, por lo que se tiene en
cuenta factores y modelos que corresponden con otros campos de la psicología tales como: La
evolutiva, la social, la cognitiva entre otras.
la Terapia Cognitivo Conductual tiene sus inicios a fines del siglo XIX con las
investigaciones del fisiólogo ruso Ivan Pavlov, quien accidentalmente descubre un proceso
básico de aprendizaje al que dio el nombre de condicionamiento clásico, el cual hace mención a
un proceso que siguen los organismos para establecer relaciones entre diferentes estímulos
presentes en el ambiente. Uno de los experimentos más mencionados fue el que realizó con un
perro, al que durante varios días le dio un trozo de carne al momento en que sonaba una
campana, después observó que solo con hacer sonar la campana el perro comenzaba a salivar,
pues relaciona el sonido con la llegada del alimento.
Por lo tanto, el reflejo que muestra el perro es lo que se conoce como condicionamiento
operante, el cual fue muy utilizado por diversos teóricos e investigadores y fue la base de la
Teoría Conductista, que durante un largo tiempo se utilizó para enseñar el proceso de
aprendizaje. A sí mismo uno de sus principales representantes el Norteamericano John Broadus
Watson, su fundador estaba convencido de que los contenidos de la mente y la conciencia no
podían someterse a ningún análisis objetivo, afirmando que la conducta manifiesta podía ser el
objeto único de estudio de la psicología (Ruíz, Díaz & Villalobos, 2012).
Con respecto a la Terapia de Conducta, esta se basa en la idea de que toda conducta es
aprendida y puede modificarse mediante los principios de aprendizaje (Ruíz, Díaz & Villalobos,
2012); los terapeutas se centraban en la conducta observable y en el ambiente que rodeaba al
individuo, donde desarrollaron el proceso de evaluación conductual y enfocaron la terapia
fundamentada en la metodología experimental utilizada tradicionalmente en la investigación
científica.
Según Hechavarría, Vega, Ávila & Gil (2011) mencionan que Aaron Beck y Albert Ellis
fueron los fundadores de la Terapia Cognitivo Conductual, estos investigadores partieron de la
idea de que la mayor parte de los desórdenes psicológicos nacen por cogniciones incorrectas y
por un procesamiento cognitivo defectuoso. Coherentemente con lo anterior, propusieron que el
“remedio” para tales desórdenes está en la corrección de los procesos cognitivos defectuosos y
en el reemplazo de las ideas incorrectas y disfuncionales por otras más realistas, adaptativas y
funcionales.
De igual manera, Becoña & Oblitas (2013) mencionan algunos de los antecedentes que
enmarcaron el surgimiento de la Terapia Cognitivo Conductual. Refieren que los conductistas
consideraron que la conducta o acción y sus consecuencias son los determinantes de la cognición
y del afecto; mientras que para los cognitivistas la cognición juega un papel central y sus teorías
se resumen en la frase “como tú piensas, sientes y actúas”.
Por su parte Llorente del pozo & Castillo (2008), señalan que el planteamiento básico de
la Teoría Cognitiva Conductual es el reconocimiento de que existe una relación recíproca entre
los procesos cognitivos de las personas (lo que piensan), su afectividad (lo que sienten) y su
conducta (lo que hacen). De modo que, los orígenes de la TCC se hallan en la Teoría del
Aprendizaje (tanto en las contribuciones del condicionamiento clásico como operante), en la
Teoría de Aprendizaje Social Cognitivo (con aportaciones del aprendizaje observacional, la
influencia del modelado y el papel de las expectativas cognitivas como determinantes del
comportamiento) y en la Teoría y Terapia Cognitiva (que enfatiza la importancia de los
pensamientos, los esquemas cognitivos, las creencias, las actitudes y las atribuciones que
influyen en los sentimientos y median la relación entre antecedentes y comportamiento).
Además, de la multiplicidad de componentes que recoge la Terapia Cognitiva
Conductual esta también presenta algunos rasgos característicos que son mencionados por Ruíz,
Díaz & Villalobos (2012): “El primer rasgo es que la TCC es un campo de intervención en salud
que trabaja con respuestas físicas, emocionales, cognitivas y conductuales desadaptadas, de
carácter aprendido” (p.33). Los individuos no reconocen que sus hábitos han sido aprendidos y
por lo tanto creen que no tienen control sobre ellos, así mismo, los terapeutas afirman que cada
individuo tiene responsabilidad en los procesos que le afectan y por lo tanto puede ejercer
control sobre ellos.
El segundo rasgo es que al ser un campo que busca la mejora de la salud, “la TCC cuenta
con técnicas y programas específicos para tratar diferentes problemas y trastornos cuya
aplicación se realiza en un tiempo limitado” (Ruíz, Díaz & Villalobos, 2012, p.33). El tercer
rasgo es que “la TCC tiene una naturaleza educativa, la mayor parte de sus procedimientos se
basan en módulos educativos y el terapeuta maneja un bagaje conceptual sobre el problema y la
secuencia del tratamiento” (Ruíz, Díaz & Villalobos, 2012, p.33). El cuarto rasgo es que “la
TCC tiene un carácter auto evaluador a lo largo del proceso como referencia a la metodología
experimental haciendo énfasis en la validación empírica de los tratamientos” (Ruíz, Díaz &
Villalobos, 2012, p.33).
A su vez, Minici, Rivadeneira & Dahab (2001) describen cómo se desarrolla la práctica
de la Terapia Cognitivo Conductual cuya intervención se estructura en tres pasos: En la primera
fase, contempla la evaluación cuidadosa del caso que se refiere al momento de formular hipótesis
explicativas acerca de los problemas que trae la persona y trazar los objetivos del tratamiento.
Esas hipótesis conducen a la segunda fase, la intervención propiamente dicha, que se centra en
el empleo de las técnicas terapéuticas orientadas al logro de los objetivos planteados. Finalmente,
la tercera fase el seguimiento, consiste en la evaluación de la aplicación del programa terapéutico
y la realización de los ajustes necesarios para el mantenimiento de los cambios.
Igualmente, Hechavarría, Vega, Ávila & Gil (2011) explican que debido al proceso de
intervención que se utiliza y al enfoque que maneja, se observa que la Terapia Cognitivo
Conductual es utilizada con efectividad en el tratamiento de la depresión, la ansiedad, las fobias,
el insomnio y parte del precepto de que los estados emocionales negativos se originan de
maneras erróneas, es decir, de pensar o interpretar los acontecimientos que vive una persona.
Añaden las autoras que, las técnicas derivadas de esta terapia proponen un cambio
comportamental basado en la creación de nuevas conexiones de estímulos y respuestas que
reemplacen a las viejas y menos funcionales asociaciones.
Dicho lo anterior, el proceso que se sigue en la Terapia Cognitivo Conductual es muy
efectivo en el tratamiento de enfermedades y trastornos psicológicos que se derivan de ideas
preconcebidas, de prejuicios, de falsas creencias y de la baja autoestima entre otros factores. Por
lo tanto, la TCC se centra en garantizar la mejora de la eficacia percibida por el individuo, para
controlar las alteraciones y el aumento en la confianza en las propias capacidades, como parte
fundamental del proceso terapéutico médico y psicosocial, es por esto que se considera muy
efectiva en el tratamiento de la depresión, en el control del consumo de sustancias psicoactivas,
la ansiedad, el pánico, la agorafobia y otras fobias, la bulimia, el trastorno obsesivo compulsivo,
los trastorno de estrés postraumático, la esquizofrenia entre otros trastornos.
Así mismo, la Terapia Cognitiva Conductual se utiliza para tratar una amplia gama de
problemas. Con frecuencia es el tipo preferido de psicoterapia porque puede ayudar rápidamente
a identificar y afrontar desafíos específicos. Generalmente, requiere menos sesiones que los otros
tipos de terapia y se realiza de forma estructurada, así pues, la Terapia Cognitiva Conductual es
una herramienta útil para abordar desafíos emocionales. Por ejemplo, puede ayudar a: “Controlar
y prevenir recaídas de síntomas de enfermedad mental, tratar una enfermedad mental cuando los
medicamentos no son una buena opción, aprender técnicas para lidiar con situaciones estresantes
de la vida, identificar formas de controlar las emociones, solucionar conflictos en las relaciones y
aprender mejores formas para comunicarse, afrontar el dolor o las pérdidas, superar traumas
emocionales relacionados con el maltrato o la violencia, afrontar una enfermedad médica,
controlar los síntomas físicos crónicos” (Mayo Clinic, 2019).
CONCLUCION
Según el Royal College of Psychiatrists (2009), describe como la Terapia Cognitivo
Conductual puede ayudar a entender problemas complejos desglosándolos en partes más
pequeñas. Esto ayuda a ver en el paciente cómo estas partes están conectadas entre sí y cómo le
afectan; estas pueden ser una situación, un problema, un hecho o situación difícil. De ella pueden
derivarse pensamientos, emociones, sensaciones físicas y comportamientos. Cada una de estas
áreas puede afectar a las demás; es decir, que los pensamientos de un individuo sobre un
problema pueden afectar en cómo se siente física y emocionalmente, también puede alterar la
respuesta del individuo a estas situaciones.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Becoña I, E. & Oblitas, L. (2013). Antecedentes de la Terapia Cognitivo Conductual.
Recuperado de: [Link]
volumen-1/
Hechavarría, C., Vega, V., Ávila, B., & Gil, Y. (2011). Aplicación de la Terapia Cognitivo
Conductual para elevar la autoestima del adulto mayor en Casas de abuelos. Recuperado
de: [Link]
Llorente del Pozo, J. M., & Castillo, I. (2008). Tratamiento Cognitivo Conductual aplicado en la
deshabituación de cocaína. Elservier. Vol. 10. Núm. 4. Recuperado de:
[Link]
cognitivo-conductual-aplicado-deshabituacion-13131181
Mayo Clinic. (s.f.) Terapia Cognitivo Conductual. Recuperado de:
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therapy/about/pac-20384610
Minici, A., Rivadeneira, C., & Dahab, J. (2001). ¿Qué es la Terapia Cognitivo Conductual?
Revista de Terapia Cognitivo Conductual, CETECIC. Recuperado de:
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Royal College of Psychiatrists. (2009). La Terapia Cognitiva Conductual (TCC). Sociedad
Española de Psiquiatría SEP. Recuperado de:
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Ruiz, M., Díaz, M., & Villalobos A. (2012) Manual de Técnicas Cognitivo Conductuales.
Bilbao: Editorial Desclée de Brouwer, S.A. Recuperado de:
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_Angeles_Ruiz.pdf