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Lecturas 1er Trabajo

El documento discute la relación entre la economía y la gestión. Explica que la gestión, ya sea de uno mismo o de una organización, implica tomar decisiones económicas sobre cómo utilizar de manera óptima los recursos escasos disponibles. También señala que no es posible realizar una buena gestión sin considerar principios económicos sobre la asignación de recursos y la evaluación de opciones.
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Lecturas 1er Trabajo

El documento discute la relación entre la economía y la gestión. Explica que la gestión, ya sea de uno mismo o de una organización, implica tomar decisiones económicas sobre cómo utilizar de manera óptima los recursos escasos disponibles. También señala que no es posible realizar una buena gestión sin considerar principios económicos sobre la asignación de recursos y la evaluación de opciones.
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ECONOMÍA PARA LA GESTIÓN

El manual de Economía que estudiábamos los alumnos en los años 70 era el Curso de
Economía Moderna de Paul Samuelson (1972). Allí el autor proponía como definición de
esta ciencia o disciplina, "el estudio de la manera en que los hombres y la sociedad utilizan
haciendo uso o no del dinero- unos recursos productivos «escasos» para obtener
distintos bienes y distribuirlos para su consumo presente o futuro entre las diversas
personas y grupos que componen la sociedad" (5-6).

Ni Samuelson ni los economistas de su generación pensaban en la escasez como el


agotamiento de los recursos. Era otra la aproximación. Cada vez que los humanos
utilizamos determinados recursos y los transformamos en bienes o servicios específicos,
efectuamos una elección y, en consecuencia, renunciamos a otros bienes y servicios
alternativos. Presumimos que se toma la mejor decisión entre las opciones que se
conocen porque debe ser la que proporciona más valor en el sentido de mayor utilidad a
las personas. Así, una elección económica es por definición optimizadora. O, dicho de otro
modo, economizadora, pues permite alcanzar el mayor valor con el menor gasto 1

1
1.Levy del Aguila me sugirió revisar el texto del profesor Guillermo Rochabrún: "La zanahoria y el asno:
para un análisis crítico de la noción de escasez" (2007). Para mí, un descubrimiento. Justamente Rochabrún
cita a Samuelson y critica los fundamentos de la teoría neoclásica de la economía en un texto que trata de
reivindicar a Marx. Con un razonamiento brillante, Rochabrún demuestra que la escasez a la que aluden
muchos autores no es sino la apropiación privada de la riqueza (o exclusión de otros) y eso no es un
resultado natural, sino social. Así, los capitalistas pueden apropiarse de los bienes libres y hacerlos escasos y,
usando a Marx, completaría diciendo que los proletarios son aquellos que, excluidos, no les queda sino la
opción de vender su fuerza de trabajo para obtener los bienes sin los cuales no podrían sobrevivir ellos ni
sus familias. No tengo ninguna discusión en este tema, pues yo mismo me formé en una matriz marxista.
Pero la apropiación a la que refiere Rochabrún es y no es económica. Implica apropiaciones primitivas
-siempre siguiendo a Marx- y apropiaciones acumulativas que son el resultado de transacciones económicas.
Para explicarlas, la Ciencia Económica, e incluso la Economía Política, no son suficientes. Esa perspectiva no
la pierdo, pues me eduqué también como historiador y no hay probablemente otra disciplina que trate de
describir los hechos bajo una perspectiva tan vasta como Io hace la historia.
Que se quiera explicar todos los actos humanos por la economía es un disparate. No todo es economía, pero
en todo está la economía. Lo que necesitamos es un conocimiento integrador, pero la especialización
también es necesaria. En ese sentido, la teoría económica actual propone un conjunto de explicaciones
válidas del accionar humano. Y en eso termina estando de acuerdo Rochabrún, pues nuestra principal
restricción como humanos es el tiempo, y él nos obliga a tomar decisiones o hacer elecciones en un
continuo. Cada una de estas decisiones es económica, en el sentido que consciente o inconscientemente
(intuitivamente), "economizamos" al adoptar aquello que más nos conviene entre varias opciones.
Elección es decisión, pero como decía Samuelson, es en definitiva utilizar los recursos. Un
autor posterior como Manlkiw propuso una definición más breve que resume bien el
concepto: "La economía es el estudio del modo en que la sociedad gestiona sus recursos
escasos" (1998: 4). Como se aprecia, aquí el concepto clave es gestión entendiéndose por
elección entre varias opciones posibles y conocidas, y su implementación (enforcement).

El problema con estas definiciones es que invaden todos los campos de la acción humana.
En efecto, los economistas han tratado de explicar muchos asuntos humanos a partir de
"decisiones económicas". Por ejemplo, Ronald Coase (1960) propuso que la mejor forma
de resolver la incomodidad de cualquier individuo o colectivo causada por el accionar de
otro u otros, era optar por una solución que produjera mayor valor incluyendo alguna
compensación para los que se sintieran perjudicados. Con base en el pensamiento
coasiano es que se funda el análisis económico del derecho.

Gary Becker (1992) llevó esta invasión a otros campos en Io que el mismo llamó "la
manera económica de ver la vida". Los temas que Io ocuparon, además de la formación de
capital humano, fueron la criminalidad, la discriminación y la familia. James Buchanan
(1986) explicó el comportamiento político con la teoría de la elección pública. Es natural
que si cualquier elección humana, como puede ser el ocio, tiene un costo de oportunidad
medible, todo tendría un sentido económico.

Pero así como la economía invadió otros campos del saber para brindar una explicación
primordial sobre el comportamiento humano, esta disciplina fue a su vez fue acosada e
invadida por otras áreas del conocimiento cuando la evidencia contradecía las
predicciones sugeridas por la racionalidad económica. Herbert Simon (1978), primero y
luego otros teóricos han dado lugar, desde o prestándose conceptos de la psicología, a
una corriente muy vigorosa y original que es la economía conductual.

Todos estos desarrollos, que faltan sistematizar en un cuerpo de pensamiento único, son
la materia de la ciencia económica actual. Esta propone explicar por qué y cómo los
individuos toman decisiones en condiciones ordinarias, pero sobre todo ante el cambio y
la incertidumbre. En ese sentido, el mayor éxito que pueden alcanzar los economistas es
explicar y predecir el comportamiento de los individuos en sociedad, ponderando todos
los ingredientes que intervienen y evitando su reducción a Io que podría entenderse como
la sola adquisición de bienes o servicios.

El papel de la gestión
Pero si los recursos son escasos, como aquí se ha definido, Io fueron y Io serán siempre. Y
si el comportamiento humano se alterna en el uso de tales recursos, incluido el tiempo
dedicado a adquirirlos, conservarlos o gozarlos, entonces nuestras vidas son un continuo
de gestión, y permanentemente estamos aprendiendo a gestionar nuestras propias vidas.
Para muchísimas personas, la vida es en efecto, gestionar nuestros propios asuntos: la
familia, las amistades o círculos de interés, el vecindario, las relaciones laborales, las
inversiones o negocios, las transacciones económicas, etcétera. En todos estos casos,
gestionamos para alcanzar logros o satisfactores que nos proporcionen más bienestar en
el sentido más amplio de la palabra.

Pero hay otras formas de gestión, la llamaremos la gestión profesional. Es decir, cuando
debemos participar de decisiones y acciones para que un grupo humano alcance un
objetivo que trasciende al gestor. Con independencia de la simpatía que pueda tener el
gestor sobre los fines de una organización, esta es una entidad diferente a sus miembros.
Y la función del gestor es tanto perseguir esos fines como proponer adecuarlos
permanentemente a los cambios en el entorno.

Este gestor profesional tiene que inducir y tomar decisiones económicas como han sido
definidas aquí. Sopesar en todo momento las opciones que enfrenta de cara a los fines
que persigue; asegurarse de que los recursos disponibles se apliquen del mejor modo a las
opciones elegidas; evaluar los resultados alcanzados tanto para mejorar las decisiones
futuras como para proponer ajustes realistas en los fines y, sobre todo, en los resultados
intermedios. Y entre todas estas acciones, el gestor debe, principalmente, ser capaz de
inspirar, escuchar, convencer, negociar y conducir con mano firme, Io que es,
esencialmente, interactuar con los otros miembros de la organización.

Simon se ocupó especialmente de la elección en la empresa. Hoy se sabe que hay muchos
más temas y herramientas intercambiables entre la empresa y las otras organizaciones de
la sociedad como son las que conforman el Estado o las que fueron creadas con fines no
mercantiles o no lucrativos. Es por ello por lo que podemos trabajar un cuerpo de ideas
que nos conduzcan a proponer principios económicos para la gestión profesional de la
organización. Así podremos hablar efectivamente de una economía para la gestión. O
también, podremos afirmar que no hay forma de hacer gestión sin pensar también desde
la economía.
Lic. Hugo Wiener Fresco
Profesor Asociado DACG
Referencias:

BECKER, Gary S.
1992 "The Economic Way of Looking at Life". Nobel Lectures. Consulta: 30 de marzo del
2015.
<http://www.nobeIprize.org/nobeI_prizes/economic-sciences/Iaureates/1992/beckerlecture.pdf>

BUCHANAN, James M
1986 «The Constitution of Economic Policy». Nobel Lectures, December 8, 1986.
Nobelprize.org. Nobel Media AB 2014. Web. 9 Nov 2014. http://www.nobelprize.
org/nobeI_prizes/economic-sciences/Iaureates/1986/ buchanan-lecture.html

COASE, Ronald 1960 The Problem of Social Cost". The Journal of Law and Economics.
Chicago, volumen 3, pp. 1-44

MANKIVV, N. Gregory
1998 Principios de Economia. Madrid: McGraw-Hill/lnteramericana de Espaäa.

ROCHABRÜN, Guillermo
2007 "La zanahoria y el asno: para un anélisis critico de la nociön de escasez". En: Bata/las
por la teoria.• en torno a Marx y el Perü Lima: IEP.

SAMUELSON, Paul A.
1972 Curso de Economia Moderna. Madrid: Aguilar Ediciones.

SIMON, Herbert A.
1978 "Rational Decision-Making in Business Organizations". Nobel Lectures. Consulta: 30
de marzo del 2015.
http://www.nobeIprize.org/nobeI_prizes/economic-sciences/Iaureates/1978/simonlecture.pdf

Pregunta:

¿ Explique qué se puede entender al leer: ”no hay forma de hacer gestión sin pensar también
desde la economía”?

¿QUÉ ES UN MERCADO?

Podemos dividir las unidades económicas en dos grandes grupos según su función: compradores y
vendedores. Los compradores son los consumidores, que compran bienes y servicios, y las
empresas, que compran trabajo, capital y materias primas que utilizan para producir bienes y
servicios. Los vendedores son las empresas, que venden sus bienes y servicios; los trabajadores,
que venden sus servicios de trabajo; y los propietarios de recursos, que arriendan la tierra o
venden recursos minerales a las empresas. Es evidente que la mayoría de las personas y de las
empresas actúan como compradoras y como vendedoras al mismo tiempo, pero resultará útil
concebirlas simplemente como compradoras cuando compran algo y como vendedoras cuando
venden algo. Juntos, los compradores y los vendedores se interrelacionan formando mercados. Un
mercado es un conjunto de compradores y vendedores que, por medio de sus interacciones reales
o potenciales, determinan el precio de un producto o de un conjunto de productos. Por ejemplo,
en el mercado de computadoras personales, los compradores son las empresas, los hogares y los
estudiantes; los vendedores son Hewlett Packard, Lenovo, Dell, Apple y algunas otras empresas.
Obsérvese que un mercado es mayor que una industria. Una industria es un conjunto de empresas
que venden productos idénticos o estrechamente relacionados entre sí. Una industria es, en
efecto, el lado de la oferta del mercado. A los economistas suele interesarles la definición del
mercado: qué compradores y vendedores deben incluirse en un determinado mercado. Cuando se
define un mercado, las interacciones potenciales de los compradores y los vendedores pueden ser
tan importantes como las reales.

Los mercados constituyen el centro de la actividad económica y muchas de las cuestiones y temas
más interesantes en economía se refieren a su funcionamiento. Por ejemplo, ¿por qué en algunos
solo compiten unas cuantas empresas, mientras que en otros compiten muchísimas? ¿Es el
bienestar de los consumidores necesariamente mayor si hay muchas empresas? En caso
afirmativo, ¿debe intervenir el Estado en los mercados en los que solo hay unas cuantas? ¿Por qué
suben o bajan los precios rápidamente en unos mercados, mientras que en otros apenas varían?
¿Y qué mercados brindan las mejores oportunidades a las personas que tienen iniciativa
empresarial y que están considerando la posibilidad de montar un negocio?

Mercados competitivos frente a mercados no competitivos

En este libro, estudiamos tanto la conducta de los mercados competitivos como la de los que no lo
son. Un mercado perfectamente competitivo tiene numerosos compradores y vendedores, por lo
que ninguno de ellos influye significativamente en el precio. La mayoría de los mercados agrícolas
son casi perfectamente competitivos. Por ejemplo, miles de agricultores producen trigo, que es
adquirido por miles de compradores para producir harina y otros productos. Por consiguiente,
ningún agricultor y ningún comprador pueden influir significativamente en el precio del trigo.
Otros muchos mercados son suficientemente competitivos para tratarlos como si lo fueran
totalmente. Por ejemplo, el mercado mundial del cobre está formado por unas cuantas docenas
de grandes productores. Este número es suficiente para que su influencia en el precio sea
insignificante si quiebra cualquiera de ellos. Lo mismo ocurre en otros muchos de recursos
naturales, como los de carbón, hierro, estaño o madera. Otros mercados en los que hay un
pequeño número de productores también pueden considerarse competitivos desde el punto de
vista analítico. Por ejemplo, en el sector de líneas aéreas de Estados Unidos hay varias docenas de
empresas, pero solo unas cuantas en la mayoría de las rutas. No obstante, como la competencia
entre esas empresas a menudo es feroz, el mercado puede considerarse competitivo para algunos
fines. Por último, en algunos mercados hay muchos productores, pero estos no son competitivos;
es decir, las empresas pueden influir conjuntamente en el precio. Un ejemplo es el mercado
mundial de petróleo. Desde principios de los años setenta, este mercado ha estado dominado por
el cártel de la OPEP (un cártel un grupo de productores que actúan colectivamente).
El precio de mercado

Los mercados hacen posible las transacciones entre los compradores y los vendedores. Se venden
cantidades de un bien a unos precios específicos. En un mercado perfectamente competitivo,
normalmente hay un solo precio: el precio de mercado. Dos ejemplos son el precio del trigo en
Kansas City y el precio del oro en Nueva York. Estos precios suelen ser fáciles de averiguar. Por
ejemplo, el precio diario del maíz, del trigo o del oro puede encontrarse en la sección económica
de la prensa. En los mercados que no son perfectamente competitivos, cada empresa puede
cobrar un precio distinto por el mismo producto, debido a que trata de atraer clientes de sus
competidores o a que los clientes son leales a una marca, lo que permite a algunas empresas
cobrar unos precios más altos que los de otras. Por ejemplo, puede ocurrir que dos marcas de
detergente para lavadora se vendan en el mismo supermercado a precios distintos o que dos
supermercados de una misma ciudad vendan la misma marca de detergente a precios diferentes.
En este tipo de casos, cuando hablamos del precio de mercado, nos referimos al precio medio de
todas las marcas o supermercados. Los precios de mercado de la mayoría de los bienes fluctúan
con el paso del tiempo y las fluctuaciones pueden ser rápidas en el caso de muchos de ellos, sobre
todo en el de los que se venden en mercados competitivos. Por ejemplo, la bolsa de valores es
extraordinariamente competitiva, ya que normalmente las acciones de cualquier empresa tienen
muchos compradores y vendedores. Como sabrá todo el que haya invertido en el mercado de
valores, el precio de las acciones de una empresa fluctúa de un minuto a otro y puede subir o
bajar considerablemente en un solo día. Asimismo, los precios de materias primas como el trigo, la
soja, el café, el petróleo, el oro, la plata y la madera también pueden subir o bajar
espectacularmente en un día o en una semana.

La definición de un mercado: las dimensiones de un mercado

Como hemos visto, la definición de un mercado identifica los compradores y los vendedores que
deben incluirse en ese mercado. Sin embargo, para saber qué compradores y qué vendedores
deben incluirse, debemos averiguar primero las dimensiones de un mercado, es decir, sus límites,
tanto desde el punto de vista geográfico como desde el punto de vista de la variedad de productos
que comprende. Cuando nos referimos, por ejemplo, al mercado de gasolina, debemos dejar claro
cuáles son sus límites geográficos. ¿Nos referimos al centro de Los Ángeles, ciudad situada al sur
de California, o a todo Estados Unidos? También debemos dejar claro cuál es la variedad de
productos a la que nos referimos. ¿Debe incluirse en el mismo mercado la gasolina normal y la
súper? ¿La gasolina y el gasóleo?

En el caso de algunos bienes, tiene sentido hablar de un mercado únicamente en términos


geográficos muy restrictivos. La vivienda es un buen ejemplo. La mayoría de las personas que
trabajan en el centro de Chicago buscarán una vivienda que se encuentre a una distancia que les
permita desplazarse a esa ciudad. No buscarán una casa que esté a 200 o 300 millas, aunque sea
mucho más barata. Y las viviendas (junto con el suelo en el que se encuentran) que se hallan a 200
millas no pueden desplazarse fácilmente más cerca de Chicago. Por tanto, el mercado de la
vivienda de Chicago es independiente y distinto, por ejemplo, de los mercados de la vivienda de
Cleveland, Houston, Atlanta o Filadelfia. Asimismo, los mercados de gasolina al por menor,
aunque son menos limitados desde el punto de vista geográfico, también son regionales debido al
gasto que conlleva el transporte de la gasolina a largas distancias. Así, el mercado de gasolina del
sur de California es distinto del mercado del norte de Illinois. En cambio, como hemos señalado
antes, el oro se compra y se vende en un mercado mundial; la posibilidad del arbitraje impide que
su precio varíe significativamente de un lugar a otro. También debemos tener muy en cuenta la
variedad de productos que queremos incluir en un mercado. Por ejemplo, existe un mercado de
cámaras digitales réflex y son muchas las marcas que compiten en ese mercado. Pero ¿qué ocurre
con las cámaras digitales automáticas compactas? ¿Debe considerarse que forman parte del
mismo mercado? A lo mejor no, porque normalmente se utilizan con fines distintos y, por tanto,
no compiten con las cámaras digitales réflex. La gasolina es otro ejemplo. Las gasolinas normal y
súper podrían considerarse parte del mismo mercado porque la mayoría de los consumidores
puede utilizar cualquiera de las dos. Sin embargo, el gasóleo no forma parte de este mercado
porque los automóviles que utilizan gasolina normal no pueden utilizar gasóleo y viceversa3. La
definición del mercado es importante por varias razones:

• Una empresa tiene que comprender cuáles son sus competidores reales y potenciales de los
distintos productos que vende actualmente o que podría vender en el futuro. También debe saber
cuáles son las fronteras que delimitan las características de los productos y las fronteras
geográficas de su mercado para poder fijar el precio, elaborar sus presupuestos de publicidad y
decidir sus inversiones de capital.

• La definición del mercado también es importante para las decisiones de los gobernantes. ¿Debe
permitir el gobierno una fusión o una adquisición que afecte a empresas que producen productos
idénticos o debe intentar impedirla? La respuesta depende de las consecuencias de esa fusión o
adquisición para la competencia y los precios en el futuro, y muchas veces estas solo pueden
evaluarse definiendo el mercado.

Pregunta:

¿Explique por qué es importante para una empresa definir su mercado y el precio de sus bienes y
servicios en el mercado?

1. Sistemas económicos y necesidades humanas

Un sistema económico tiene por base la estructura económica surgida de la existencia de


necesidades humanas (biológicas, físicas, psíquicas, culturales) que plantean los problemas
económicos básicos (qué, cuánto, cómo y para quién producir), las estructuras económicas están
delimitadas por la propiedad de los medios de producción los cuales se resuelven a través de las
actividades económicas fundamentales (producción, cambio, distribución, consumo), realizadas
gracias a la existencia de factores productivos (tierra, trabajo, capital, organización, tecnología,
tiempo) (Méndez, 1996).
A través de la historia, los hombres se han organizado para resolver sus problemas en sistemas
económicos o modos de producción que van desde la comunidad primitiva, pasando por el modo
asiático de producción, el esclavismo, el feudalismo, hasta el capitalismo y el socialismo. (Méndez,
1996). Así, las preguntas ¿Qué producir?, ¿Cómo producir? y ¿Para quién producir? han
transitado por distintas formas de organizar la actividad económica, aunque en el siglo XX y XXI los
modelos son la economía de mercado, o los sistemas basados en la propiedad colectiva de los
medios de producción, con decisiones centralizadas o no centralizadas, basadas en conjunto de
principios esenciales que dan coherencia al modelo. De todas formas, se adoptan un conjunto de
principios, de instituciones, reglas para regular la actividad económica y simultáneamente a los
individuos, lo cual implica ampliar las evaluaciones a aspectos teológicos, políticos, sociales,
culturales, religiosos. La tarea se complica porque el sistema económico exigirá aceptar unos
principios regulatorios para la sociedad y porque es necesario adoptar decisiones que supongan
juicios de valor.

En ese sentido, el sistema económico se basa en el conjunto de instituciones y normas que


traducen el carácter de la organización económica de una determinada sociedad. (Cuadrado,
2006). Estas opciones tienen un claro contenido político y moral. Es más, el sistema económico
está vinculado al sistema político, y viceversa, y ambos constituyen “subsistemas” del “sistema
social”.

Holeosvsky (1977) establece que los dos criterios para clasificar los sistemas económicos son la
propiedad y el modo de asignación, pero como existe discusión sobre si el sistema es un fin o un
medio, debemos agregar que no compartimos esa posición. Es importante considerar el sistema
desde la perspectiva holística interpretando al ser humano en forma integral con elementos
antropológicos, sociológicos, culturales, religiosos, teológicos y no solamente económicos. Así, la
tarea de la actividad económica básicamente es satisfacer las necesidades humanas organizando
la producción y distribución de bienes y servicios. Pero en la realidad el sistema no es solamente
económico, es un sistema político-económico. La historia económica nos dice que esta labor, de
una sencillez engañosa, ha sido en todos los intentos fracasos parciales, ya que las sociedades
sobreviven en medio de las injusticias y la inequidad.

Cientos de millones han muerto en el pasado de inanición o desnutrición y millones mueren en


esta época. En Asia, África, el Cercano Oriente e incluso en algunos países de América Latina, la
supervivencia es el problema que enfrenta la humanidad. Muchas naciones son conscientes de lo
que significa afrontar el hambre como circunstancia de vida diaria. En muchos países en vías de
desarrollo, el tiempo de vida de una persona promedio es de menos de la mitad que en Estados
Unidos y las estadísticas de muerte prematura en la mayor parte del mundo son sobrecogedoras.
(Heilbroner, 1999).

La crítica situación planteada sugiere la existencia de obstáculos —en producción y distribución—


enfrentados por la sociedad al organizar los sistemas que produzca los bienes y servicios
necesitados. Además, muchos seres humanos son excluidos del sistema político y recluidos en
cárceles o marginalizados, sin acceso a bienes y servicios que reciben los defensores del régimen.

El problema de producción es, esencialmente, la aplicación de técnicas o ingeniería a los recursos


disponibles, evitar el desperdicio y utilizar el esfuerzo social eficazmente, para lo cual deben existir
instituciones sociales movilizadoras de la energía humana para propósitos productivos. Pero este
requisito (último) no siempre se logra con facilidad como sucedió en la depresión de 1930 en los
Estados Unidos, y/o sucede en muchos países (en las naciones más pobres), necesitadas
urgentemente de producción, pero en las cuales el desempleo masivo es una condición crónica,
con calles de ciudades llenas de gente sin trabajo (desempleada). En muchos lugares existen
necesidades insatisfechas (alimentación, vivienda, salubridad), pero se requiere un mecanismo
social que movilice la energía humana a la actividad productiva.

El problema de la distribución significa que las personas deben trabajar en el lugar adecuado para
producir los bienes y servicios necesitados por la sociedad, asegurando una asignación viable de
ese esfuerzo social, pero en lo cual no siempre hay éxito. Cuando nos referimos a la distribución,
por lo general, aludimos a los bienes y servicios. Pero quizá en algunos casos, la sociedad destina
la energía a la producción de artículos de lujo, mientras muchas mueren de hambre. De todas
formas, el problema no es solo producir más bienes de consumo, sino cómo se distribuye lo
producido. El problema de la asignación es quienes reciben y qué parte de lo producido.

El análisis del problema económico nos muestra que la mayoría de las sociedades existen con
esfuerzos de producción y distribución desafortunadamente distorsionados, en ocasiones
superando los límites de la naturaleza, y sin controlar la intransigencia de la condición humana.

Siendo los calificativos anteriores atribuibles a todos los países subdesarrollados, en este escrito,
por nuestro cercano interés, aludimos a la mayoría de los países latinoamericanos considerados
dependientes y atrasados, expresiones que resumen el subdesarrollo (Bettelheim, 1977).

¿Debe la economía medir, la utilidad social, que es aquello que necesita primordialmente el ser
humano, para sentirse satisfecho y feliz?

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