LA POLÍTICA DE SEGURIDAD DEMOCRÁTICA
Lo han acusado de improvisar y proclamar la guerra. De defender a ultranza la política de tierra
arrasada y de involucrar tras de sí a la población civil. Y más grave aún: de haber sacado todo del
cubilete.
Y por eso, a pesar de sus altos índices de popularidad -casi del 67 por ciento-, surgieron
cuestionamientos sobre hacia dónde va Álvaro Uribe: cuál estrategia de seguridad? ciudadanos
vinculados a redes de cooperantes e informantes? reclutamiento campesino? restricción de
libertades civiles? allanamientos y capturas sin orden judicial? zonas de rehabilitación? La realidad
es que hay más de un capítulo inédito en la historia sobre cómo se perfiló la llamada Estrategia de
Seguridad Democrática. Para empezar, aun cuando existen aportes directos producto de trabajo
del propio Uribe y de sus asesores, varios de los puntales de la Estrategia son anteriores inclusive
a la elección presidencial. El documento marco de la estrategia durmió el sueño de los justos en
uno de los escritorios del Ministerio de Defensa desde diciembre del 2001 hasta mayo del presente
año.
Su elaboración había sido ordenada por Luis Fernando Ramírez Acuña, cuando estuvo al frente de
esa cartera, y su terminación por Gustavo Bell, último ministro de Defensa de la administración
anterior. Tres asesores -dos politólogos, uno de ellos abogado, y un economista-, agotaron
intensas jornadas de trabajo durante seis meses para su elaboración. Alfredo Rangel, uno de los
tres expertos, recuerda que el trabajo comenzó hacia junio o julio del año pasado. En una pequeña
oficina, con dos secretarias, ubicada en uno de los costados del edificio del Ministerio de Defensa,
Rangel y su equipo comenzaron a trabajar en el primer borrador.
Periódica y selectivamente, funcionarios de la Fuerza Pública (Ejército, Armada, Fuerza Aérea y
Policía Nacional), de la Cancillería y de los ministerios de Justicia, y del Interior, fueron convocados
a cooperar. Paradójicamente, cuando terminaron, las 35 páginas que constituían las claves de la
estrategia final permanecieron celosamente protegidas en el despacho de Mindefensa. El
documento centraba la política de seguridad en los siguientes ejes: responder al reto de los actores
armados; erradicar el narcotráfico; fortalecer la justicia; neutralizar el terrorismo, y dotar al país de
capacidad de disuasión efectiva. Clasificado como Top Secret, apenas si enunciaba el principio de
colaboración ciudadana -motor de la política del presidente Uribe- y, claro está, no presentaba
mecanismos para desarrollarlo.
Mientras se realizaban los diálogos en el Caguán era difícil elaborar una estrategia que involucrara
directamente a la población civil en los temas de seguridad. Era casi un sacrilegio y nos podían
tildar de paramilitares o de querer torpedear la mesa de conversaciones, explica otro partícipe del
estudio. El comienzo Electo Uribe y designada Marta Lucía Ramírez como titular de Defensa, el
hasta hace un mes viceministro, Bernardo Ortiz, decidió desempolvar el trabajo realizado. Por un
lado, según Rangel, tenía un diagnóstico de la dinámica guerrillera, paramilitar y de los narcos, de
las expresiones terroristas y el ambiente internacional frente al conflicto interno de Colombia.
Por el otro, las estrategias que se presentaban tenían en cuenta las experiencias de los conflictos
de El Salvador, Perú, Malasia y Guatemala. No para transcribir o copiar esas experiencias, sino
para tener referentes y diseñar estrategias para recuperar la seguridad. Hoy los analistas creen
que el paso de Uribe por la Gobernación de Antioquia, la relación con los militares durante su
mandato regional y el impulso que le dio a programas de seguridad que involucraban a la población
civil en zonas críticas como Urabá y el oriente antioqueños, favorecieron el apoyo a la estrategia
diseñada, eso sí, con observaciones.
Lo que no tenía El borrador no había previsto políticas como la de soldados campesinos o la de
redes de cooperantes. Más bien sugería la profesionalización de la Fuerzas Pública, la creación de
más cuerpos especializados, de más brigadas móviles y de grupos de antiterrorismo urbano y
carabineros. Además, enfatizaba la necesidad de fortalecer la capacidad de combate aéreo de las
Fuerzas Militares, a pesar de que durante la administración del presidente Pastrana esa capacidad
se triplicó, en parte con ayuda de los recursos del Plan Colombia. La protección de los viajeros en
las carreteras, hoy en boga gracias a las llamadas caravanas turísticas, estaba contemplada en un
programa donde involucrábamos al Ministerio del Transporte, a la Policía y a las Fuerzas Militares,
le dijo a EL TIEMPO un vocero del Ministerio de Defensa, que asesoró la elaboración del borrador.
Pero fue Uribe -agrega el mismo vocero- quien ordenó darle prioridad a este programa e
impulsarlas desde su primer día de mandato, cuando viajó a Valledupar a presidir el primer
Consejo de Seguridad. Borrador II Para la elaboración del nuevo documento, con base en el
anterior, el Gobierno comisiona a Rangel; a uno de los actuales viceministros de Defensa, Andrés
Soto; a Sergio Jaramillo, quien había asesorado el Ministerio de Comercio Exterior y la Cancillería,
y a Andrés Villamizar, experto en temas de terrorismo. Dos principios debían inspirarlo. El primero,
un concepto de seguridad democrática según el cual la restricción de algunos derechos
ciudadanos podría ser la base para devolverles a futuro, a todos los ciudadanos sin excepción, la
plenitud de las garantías coartadas por los violentos.
El segundo presupuesto consistía en la recuperación del territorio mediante una acción integral y
unificada entre la Fuerza Pública, los organismos de justicia y la población, y un concepto claro de
Seguridad Democrática. Así nacieron las zonas de rehabilitación, los cooperantes, la reforma a la
justicia, la idea de un estatuto antiterrorista permanente y la iniciativa para reformar los estados de
excepción, cada uno objeto de ácidas polémicas. En el terreno operativo también se avanzó:
reclutamiento de 15.000 soldados campesinos, y creación de dos brigadas móviles para el 2003 y
de tres unidades similares por año, durante siguientes tres años. También, la puesta en marcha de
4 batallones de alta montaña (ahora funcionan los del Sumapaz y Farallones de Cali, están en
remojo los de Chiscas, en el Cocuy, y otros para el Eje Cafetero y Cauca).
No se puede trazar una línea clara entre lo que venía desarrollándose y la nueva estrategia. Es un
cruce entre cosas que ya venían y las propuestas nuevas, aclara Rangel. Cierto o no, la obsesión
de Uribe es recuperar el control del territorio de una manera gradual. Los pasos, tres. Uno, el envío
de soldados profesionales para que en su calidad de fuerza de choque produzcan la salida de los
grupos armados ilegales. Dos, la consolidación de cada territorio a través de los soldados
campesinos; y tres, la acción integral del Estado.
Hasta hoy solo algunos intelectuales, empresarios, congresistas y periodistas conocen la
estrategia. Y muchos han advertido el riesgo de involucrar a la población civil en el conflicto y la
amenaza de que más temprano que tarde los soldados campesinos se conviertan en carne de
cañón. También han observado con reservas la restricción a las libertades individuales, el riesgo de
abusos a los derechos humanos y, como lo subrayó ya la Corte, la inconstitucionalidad de entregar
a las Fuerzas Militares un cheque en blanco en materia de allanamientos e interceptaciones.
Por eso, explica un vocero ministerial, la estrategia está sufriendo retoques. Tenemos el 95 por
ciento. Luego vamos a presentarla al país para que por un lado la controle y para que por el otro la
haga suya. La población es la clave, dice. Y es que, a diferencia de sus antecesores, Uribe y su
equipo parecen creer que sólo el apoyo ciudadano llevará al cumplimiento del objetivo final: la
captura, en los próximos dos años, de los miembros de las cúpulas de la guerrilla y los
paramilitares para su extradición. Una meta casi imposible de cumplir, en opinión de algunos
expertos.
CLAUDIA LOPEZ: “LA SEGURIDAD CIUDADANA DEBE SER UNA PRIORIDAD NACIONAL”
La alcaldesa de Bogotá, Claudia López, participa en la Cumbre por la Seguridad Ciudadana y la
Vida que se lleva a cabo en el Centro Cultural de la Escuela de Cadetes de Policía General
Francisco de Paula Santander.
A este evento asisten alcaldes y gobernadores de todo el país quienes coordinan, junto a los
comandantes de estas zonas, estrategias de corresponsabilidad entre la Policía, el Gobierno
Nacional y los gobiernos locales para la reducción del homicidio. López agregó que hay una
reconfiguración global de la criminalidad tras la pandemia. Respecto del año 2020 hay un efecto de
rebote y por eso se van a tener que tomar medidas extremas con ayuda de la Policía Nacional.
Atracos y homicidios están en la mira.
Pidió una intervención más estructural que le dé prioridad a la seguridad ciudadana. “Una vez se le
puso rostro a los miembros de los carteles, en otra época se buscó desarticular a las Farc ahora
llegó la hora de priorizar la seguridad ciudadana, luchar contra el atracos, defender a las mujeres y
a los niños, y que a eso se le de toda la prioridad de recursos interinstitucionales” La alcaldesa
indicó que al igual que la reactivación económica y el rescate social,
es indispensable ponerle “rostro y recompensa a los cabecillas de las estructuras criminales, así
como implementar una estrategia al mismo nivel que se hizo con la desmovilizada guerrilla de las
FARC y con los carteles del narcotráfico”.
Indicó en la propuesta hecha al Gobierno Nacional y a la Policía Nacional, que se debe
priorizar y categorizar a los grupos delincuenciales existentes en Bogotá con mayor
afectación criminal; e igualmente la coordinación para la investigación nacional e
internacional contra los delitos y la criminalidad transnacional.
Así mismo planteó una priorización para la contención del crimen organizado en Bogotá; una
acción estratégica para la intervención estructural de los generadores y dinamizadores del delito;
coordinación de fiscales especializados contra el narcotráfico; y la generación de mecanismos para
la medición del impacto de las operaciones desarrolladas. “Necesitamos que la prioridad sea la
seguridad de nuestros ciudadanos, combatir el narcotráfico, las violencias contra las mujeres, las
afectaciones a la convivencia. Necesitamos que esa estrategia de seguridad para cuidar a la
ciudadanía, sea hoy la máxima prioridad de seguridad nacional post pandemia”, resaltó la
mandataria de la capital. El general Jorge Luis Vargas Valencia de la Policía Nacional dijo que se
trabaja de la mano con varias ciudades de mundo para impactar la reorientación del delito que
llegó con nuevas características tras el fin del confinamiento. Se atacará en crimen y los homicidios
en cada uno de los barrios. Respecto de los casos más recientes de atraco y homicidio López dijo
que estos indicadores han comenzado a bajar pero insistió en que es necesario la ayuda
ciudadana para identificar a los responsables de estos crímenes atroces.
IVÁN CEPEDA DICE QUE CITARÁ A MINDEFENSA A DEBATE DE CONTROL POLÍTICO
Este jueves 8 de julio, se conoció que 26 colombianos y dos estadounidenses están involucrados
en el magnicidio del presidente de Haití, Jovenel Moïse. Al menos 17 personas han sido
capturadas hasta el momento.
El ministro de Defensa Diego Molano confirmó que los colombianos implicados en el crimen son
militares en retiro: "La Interpol ha solicitado oficialmente información al Gobierno colombiano y a
nuestra Policía Nacional sobre los presuntos responsables de este hecho".
La noticia le dio la vuelta al mundo y en Colombia las reacciones no pudieron esperar. EL TIEMPO
conoció los perfiles de algunos de los militares retirados que participaron en el ataque contra el
Jefe de Estado haitiano y en el que resultó herida Martine Moïse, la primera dama.
Los militares en retiro colombianos viajaron el 4 de junio de Bogotá a Punta Cana e ingresaron a
Haití por el puesto fronterizo Carrizal. EL TIEMPO tuvo acceso exclusivo al documento confidencial
que tiene en sus manos el Gobierno de Haití sobre la identidad de los colombianos supuestamente
involucrados en el crimen de Estado.
En redes sociales, varios políticos y figuras públicas han comentado el hecho. Uno de ellos fue el
senador Iván Cepeda Castro, quien cuestionó al ministro de Defensa, Diego Molano, y anunció un
debate de control político en su contra.
La representante Katherine Miranda también ha reaccionado a través de su cuenta de Twitter.
"Vergüenza nos dará mostrar el pasaporte y saber que el mundo entero nos mira por: asesinar al
Presidente de Haití, Estado violador de DD. HH., tener un gobierno con vínculos con el
narcotráfico".
Por su parte, el senador Roy Barreras escribió un trino diciendo: "El uribismo en el gobierno que
politizó a las FF. MM. tiene que asegurarles a la comunidad internacional (y a los colombianos que
les pagan el sueldo) que no hay hoy células mercenarias paramilitares enquistadas entre los
miembros activos y recién retirados de las FF. MM. bajo su mando".
MEJORAR LA SEGURIDAD DEBE SER LA PRIORIDAD
Sin seguridad no hay negocio que crezca ni inversionista que tome una decisión de crear empresa,
esa debe ser la principal tarea ahora que llega un nuevo Ministro de Defensa. El tema de la
seguridad en Colombia es un asunto pendiente en el que se debe empeñar a fondo Diego Molano
Aponte, nuevo ministro de Defensa. Si se le echa un vistazo a los nombres que ha tenido esta
cartera en toda la historia del país, puede observarse que en su rotulación hay un afán de designar
o identificar la tarea principal que debe garantizar el Ministerio: la seguridad de las fronteras y el
anhelo de seguridad interna. Hubo una época en que se llamó “Sección de Guerra”, más adelante
“Ministerio de Guerra y Marina”, desde 1965 se le llamó Ministerio de Defensa y desde allí, incluso
pasando la disruptiva Constitución de 1991, se le sigue denominando de la misma manera,
“defensa”, pero en el fondo debe ser más seguridad para todos, más que otras cosas. Y es que sin
seguridad no hay economía que funcione; sin ella las empresas no crecen y los inversionistas se
abstienen de llevar sus capitales a lugares con riesgo o inseguros.
La razón de ser del Ministerio de Defensa no debe ser otra que garantizar la seguridad nacional en
todos sus frentes y para ello dispone de unas muy calificadas fuerzas militares de tierra mar y aire,
además de una Policía que vela por la seguridad urbana en una suerte de seguridad pública
cotidiana.
Es el narcotráfico y la guerrilla las que han distorsionada los roles y funciones del tal cartera, pues
la ha convertido en reactiva a los hechos judiciales y se ha difuminado la estructura de seguridad a
largo plazo. El Estado debe llegar a todos los rincones de Colombia con colegios y hospitales, pero
para que esto sea una realidad, el Ministerio de Defensa debe haber primero allanado el terreno
para que la seguridad impere y se abone el terreno para el bienestar; y solo hasta este punto,
empezarán a llegar empresas a esos rincones que ofrecen posibilidades, pero a los cuales no se
accede por problemas de delincuencia crónica, imperio de los ilegales y ausencia mínima de
autoridad.
Las cifras de los últimos años en términos de extorsiones, secuestros o ataques guerrilleros han
disminuido notablemente (gran ayuda de la pandemia), pero aún hace falta erradicar de una vez
por todas esos focos de inseguridad que se ciernen en contra de los emprendimientos urbanos y
rurales. De nada sirve que los otros ministerios (Agricultura, Comercio o Vivienda) lancen sendos
programas, planes y proyectos para reactivar las regiones, si la inseguridad se encarga de hacerlos
inviables.
Ojalá estos nuevos aires que soplan en el Ministerio de Defensa se enfoquen en la seguridad de
cada rincón de Colombia para que puedan avanzar, madurar y crecer los emprendimientos
económicos que generen empleo, paguen impuestos, lleven desarrollo, logren bienestar, dejando
que sea la economía de mercado la que disminuya la desigualdad o reduzca el Coeficiente Gini. La
inversión social para erradicar los focos de inseguridad debe ir siempre acompañada de presencia
y efectividad de las fuerzas del orden; claro que se ha avanzado mucho y este Gobierno Nacional
no ha bajado la guardia en este sentido, pero las noticias aún hablan de regiones capturadas por la
delincuencia crónica que no deja avanzar los planes de inversión social; el Cauca, el Catatumbo y
el Pacífico son los últimos reductos con graves alteraciones de la seguridad que deben tener
estrategias individualizadas para poder disminuir la pobreza en que están sumidas.
EN CUMBRE DE COMANDANTES DE LA POLICÍA ENTRÓ EN MARCHA PLAN DE
SEGURIDAD
Este mediodía del viernes, en Bogotá, culminó una reunión de comandantes de la Policía Nacional
a la que asistieron los 80 oficiales encargados de las diferentes direcciones, policías regionales,
departamentales y metropolitanas de todo el país.
De acuerdo con el director de la institución, el general Jorge Luis Vargas Valencia, el encuentro
tuvo como base analizar la incidencia de los delitos de mayor impacto que afectan a la ciudadanía
en general, especialmente los homicidios.
De acuerdo con el general Vargas, se va a trabajar el tema de los homicidios desde tres ejes
fundamentales. El primero, ¿qué acciones diferenciales, propositivas y renovadoras se van a
realizar hasta el 31 de diciembre? Ese eje se va a focalizar en zonas, en un trabajo coordinado con
las alcaldías y gobernaciones.
Y se buscará tener una acción contundente de las autoridades, en especial "los fines de semana,
ya que, desafortunadamente, los sábados y domingos son los días en que más homicidios se
registran en Colombia", puntualizó el general Vargas.
El oficial destacó que hay un aspecto transversal en estos homicidios y es la "intolerancia y las
riñas”
Destacó que, paralelo a las actividades operativas, se han realizado campañas de prevención
relacionadas con la intolerancia y las riñas”
De igual forma, el director de la Policía Nacional convocó a los colombianos para que su
comportamiento en espacios de descanso "no sea de violencia, no sea de lesiones, no sea de
dolor".
Sobre el tercer punto destacó que habrá un trabajo de calificación y evaluación sobre cada uno de
los planes, "con una metodología de viajes, de presencia, de colocar la mayoría de recursos donde
están sucediendo los delitos, en especial el del homicidio", puntualizó.
El alto oficial dijo que se busca mantener la reactivación pero con seguridad, y que por ello, el
próximo martes habrá una reunión con autoridades locales para generar la convivencia, en
especial los fines de semana.
"Los fines de semana deben ser de paz, de tranquilidad, de sosiego, no de violencia", reiteró el
director de la Policía Nacional.
AUTORIDADES DE CALI TRABAJAN PARA EVITAR VANDALISMO EL 20 DE JULIO
La seguridad del 20 de julio, día para el cual se estiman fuertes movilizaciones en Cali y todo el
país fue el tema principal del consejo de seguridad que adelantaron Alcaldía y autoridades de la
ciudad.
Temas relacionado Dentro de esta reunión las autoridades avanzan en el establecimiento de
medidas y restricciones orientadas a evitar actos de vandalismo que puedan afectar la tranquilidad
de los caleños.
“Tenemos unos dispositivos bastante fuertes, con buen talento humano y la participación de todas
las entidades. Acá la Administración municipal está pendiente de que no se vayan a presentar
estos hechos y los entes de control están para servirnos de mediador para evitar que se presente
alguna situación”, indicó el uniformado.
El jefe de la Policía de Cali calcula que durante la jornada del 20 de julio tendrá en operación a más
de 3 mil hombres de la fuerza pública.
Entre tanto, el secretario de Seguridad y Justicia de Cali, Carlos Javier Soler Parra, explicó que
durante el concejo de seguridad se tomaron algunas decisiones de tipo operativo “por parte de
nuestra fuerza pública en cabeza de nuestra Policía Nacional con unos planes que se van a dar a
conocer a partir del mismo lunes”.
“Se generan unas restricciones mediante unos decretos para garantizar la seguridad de todos los
caleños y estos serán comunicados en su debido momento a través del departamento Jurídico de
la Alcaldía. Y tercero, se hace un llamado a toda la comunidad para que estén atentos pero
tranquilos y estar confiando en las instituciones como un todo”, agregó el funcionario.
En cuanto a medidas a tomar, adelantó que habrá “restricciones a los parrilleros, los transportes de
escombros, la canalización de vías. El resto va a ser comunicado de manera oficial, porque se
están haciendo estudios de impacto”.
GENERALES DE POLICÍA SALDRÁN A LAS CALLES A APOYAR PLANES DE
SEGURIDAD
El Director General de la Policía, General Jorge Luis Vargas, ordenó que a partir de la fecha todos
los generales de las Direcciones Operativas y el nivel central lideren planes de intervención en las
ciudades con mayores problemas de seguridad.
Y añadió que los generales deben desplazarse y hacer presencia en los territorios, principalmente
en las áreas metropolitanas, para responder a los requerimientos de los ciudadanos.
El general Vargas consideró que tras el fin de las restricciones a la movilidad en gran parte del país
se requiere una estrategia especial para contener el delito.
Indicó que se identificaron los puntos críticos y allí se incrementará la presencia de uniformados y
expertos en investigación para atacar las redes criminales. Se busca aumentar las capturas y el
decomiso de armas.
El año pasado la policía atendió 2’253.843 comportamientos contrarios a la convivencia, donde 1
´319.029 fueron violaciones sanitarias (COVID-19). Además se encontró que 326 municipios no
registraron homicidios (30% del territorio nacional), salvando así, 545
vidas, una reducción del -4% comparativo con el 2019. Al cierre del año se registró una
disminución del -32% en el hurto a personas, -27.9% en hurto a residencias, -29.2% en
el hurto a comercio y -31.9% en el hurto a entidades financiera.
EXPODEFENSA PRESENTÓ LAS MEJORES INNOVACIONES EN SEGURIDAD Y DEFENSA Y
CERRÓ CON 13.000 PARTICIPANTES
Del 2 al 4 de diciembre se realizó en Corferias la séptima versión de Expo defensa, Feria
Internacional de Seguridad y Defensa, líder para Latinoamérica y epicentro de innovaciones y de
los desarrollos tecnológicos de este sector en el campo aéreo, terrestre y marítimo. La plataforma
se realizó en 10.000 metros cuadrados de exhibición con la participación de 251 expositores de 26
países, 60 delegaciones oficiales y 120 delegados de 24 países; España, como el país invitado de
honor y la asistencia de más de 13.000 participantes. Los asistentes a Expo defensa 2019
conocieron las propuestas tecnológicas de la industria, intercambiaron experiencias e ideas de
negocios con proveedores y participaron de una agenda académica en la que se trataron temas
como sistemas remotamente tripulados, hoja de ruta para el desarrollo espacial en Colombia,
drones: amenazas y soluciones, un enfoque de inteligencia en la lucha contra las drogas y video
vigilancia satelital entre otros. Andrea Díaz, jefe de proyecto Corferias-Expo defensa, manifestó
que Expo defensa año tras año ha facilitado el intercambio de negocios entre empresas nacionales
e internacionales que trabajan en la creación y puesta en marcha de proyectos que responden a
las necesidades de defensa y seguridad. “El mercado del sector ha crecido en Latinoamérica y la
Región del Caribe, por lo que en cada versión de la feria se han mostrado tecnologías
transformadoras. Por ello, cerramos con éxito, una edición más del evento de talla internacional”.
Patrick Colas Des Francs, director general de Coges International, expuso que Expo defensa se ha
convertido en un HUB económico y de innovación en materia de seguridad en toda la región de
Latinoamérica, siendo una de las ferias internacionales más importantes del sector. “Con los 50
años de experiencia, para nosotros es un placer ser parte de los organizadores de Expo defensa.
Sin duda, estar presentes en la feria nos da un plus en América Latina”. Carlos Holmes Trujillo,
ministro de Defensa Nacional, señaló que “el sector defensa y seguridad en Colombia tiene la
misión de ejercer soberanía y, sobre todo, garantizar la seguridad en cada rincón del país,
generando tranquilidad y respaldo a cada uno de los colombianos, siempre de la mano de la ley.
Ante eso, la feria se ha convertido en el espacio para conocer los avances en ciencia, tecnología e
innovación”. Ángel Olivares Ramírez, secretario de Estado de Defensa del Gobierno de España,
manifestó que esta región del mundo es referente tecnológico a nivel internacional desde hace más
de 35 años. “Compartimos los retos a los que se enfrenta la base industrial de defensa colombiana,
una base industrial que debe involucrar el vehículo de la industria en marcha y al tiempo estar
alineada con el resto de los actores involucrados en campos de la investigación, desarrollo y la
innovación industrial”. El general (RA) Julio Alberto González, gerente General de la Corporación
de la Corporación de Alta Tecnología para la Defensa, Codaltec, dijo que la feria fue “un éxito total”
y se ha convertido en la mejor ventana no solo para la industria del sector de defensa, sino para
mostrar las capacidades operacionales de las Fuerzas Militares y la Policía nacional. “Pudimos
mostrar el trabajo de ingeniería colombiana que responde a las necesidades del sector”. Los
expositores están muy satisfechos con la feria y su calidad y los organizadores tienen comentarios
muy positivos. Aquí hay algunas citas. Daniela Torres, gerente de comunicaciones Saab,
manifestó: “vimos un crecimiento en el evento al tener un ambiente que nos permitió estar con los
clientes ideales que se esperan en este tipo de ferias especializadas. Tuvimos reuniones de alto
nivel. Para nosotros es muy positivo lo que logramos”. Sebastián Catolfi-Salvoni, responsable de
Desarrollo de Negocio de HisdeSAT, la compañía propietaria, operadora y explotadora del satélite
PAZ, ratificó: “por nuestra parte como operador satelital, fue muy positiva la experiencia en la feria,
porque nos permitió acercarnos a nuestros posibles clientes. Además, estamos trabajando con el
Ministerio de Defensa en nuestro satélite de observación de la tierra, PAZ”. Rami Shmueli, CEO de
RT LTA Systems, compañía israelí de globos aerostáticos, afirmó: “estamos muy satisfechos con
los resultados de esta séptima edición. El primer día de esta edición de Expo defensa 2019,
conseguimos más posibilidades de negocio que durante toda la feria en la edición pasada, ya que
tuvimos presencia del personal de las fuerzas armadas colombianas, delegaciones de otras
naciones y personas interesadas que son clientes potenciales”. José Luis Peinado, vicepresidente
de ventas para Latinoamérica en Hexagon Manufacturing Intelligence, aseguró: “esta feria fue una
oportunidad para fortalecer nuestras relaciones comerciales con el Ejército y la Fuerza Aérea, con
los cuales estamos trabajando hace más de seis años. Adicional, logramos conseguir muy buenos
clientes en la región con las delegaciones que estuvieron presentes durante la feria”. Los
organizadores agradecen a todos los participantes y los esperamos la próxima vez en Expo
defensa del 29 de noviembre al 1 de diciembre de 2021 en Bogotá, Colombia.
SEGURIDAD CIUDADANA Y DERECHOS HUMANOS
Javier Gamero Kinosita
En el marco de la conferencia magistral internacional “El nuevo discurso de seguridad pública en
el siglo XXI”, llevado a cabo en la Escuela de Posgrado de la Dirección de Educación y Doctrina de
la Policía Nacional del Perú (PNP) en la ciudad de Lima, Perú, el jurista y criminólogo Javier
Gamero Kinosita reveló, que el Congreso Mundial de la International Police Association (IPA),
llevado a cabo en la ciudad de Trondheim, Noruega, bajo el título “Seguridad, un derecho
humano”, dio lugar a que dicho enunciado esgrimiera, una nueva extensión dogmática en la
doctrina jurídica y la policiología. En este contexto, Gamero refirió, que el rótulo de este cónclave
internacional reafirma la tesis del jurista alemán Dr. Karl-Ludwig Kunz, Presidente del Foro de
Berna para las Ciencias Criminales de la Universidad de Berna en Suiza, quién postula, que la
seguridad es un derecho humano fundamental.
La seguridad ciudadana, según el profesor Kunz, es fruto del “Siglo de las Luces” o la era de la
Ilustración o Iluminismo y la revolución ciudadana, afirmando con una visión retrospectiva, que la
seguridad ya había sido concebida tan igual que la libertad, como un derecho humano fundamental
en la Bill of Rights de Virginia del año 1776 y en la Declaración Francesa de los Derechos del
Hombre y los Ciudadanos de 1879, que se inspiró en esta primera declaración americana.
Hoy en día, esta concepción de seguridad de la Ilustración se ha extendido doctrinariamente, a
partir del asentimiento de la obligación de protección del Estado, hacia un derecho subjetivo de
protección que le asiste a cada individuo. Ello implica un nuevo entendimiento, que no sólo se
circunscribe a un mero derecho de defensa del individuo frente al Estado, sino también, como un
derecho del individuo a la prestación de seguridad estatal, para protegerlo de terceros.
En este contexto Javier Gamero refirió, que el reconocimiento de una obligación del Estado en el
ámbito de seguridad es el reverso de la medalla de la prohibición de la justicia a mano propia, vale
decir la justicia popular o la justicia consuetudinaria. En otras palabras, existe el principio de un
derecho del individuo a protección por parte de la policía.
La seguridad en el Estado de derecho moderno se concibe no solamente como un asunto colectivo
de mantenimiento de orden, sino como un derecho humano fundamental para la libertad de los
individuos. El Estado de derecho moderno brinda seguridad para garantizar la libertad individual,
esta prestación de seguridad por parte del Estado debe generar confianza en la población, que la
autonomía ciudadana será respetada y protegida.
BOGOTÁ, CAPITAL CIUDADANA Y SOLIDARIA DE COLOMBIA
La inseguridad en Bogotá no la causa la migración. Nunca hemos afirmado o siquiera sugerido
eso. La inseguridad en Bogotá tiene multicausalidad estructural por el contexto nacional de
criminalidad y por ser una gran ciudad que se presta para generar y lavar grandes rentas
criminales. Y también tiene multicausalidad coyuntural por los mayores niveles de desempleo y
pobreza derivados de la pandemia. Esa suma de factores ha hecho que se generen presiones de
inseguridad en todo el país, con incrementos nacionales en los niveles de hurto violento y
homicidio. De hecho, Bogotá no es la ciudad de Colombia más afectada por esos factores de
inseguridad, sino una de las que mejor ha logrado controlarlos.
La estrategia de seguridad de Bogotá es comprensiva de esos diferentes factores estructurales y
coyunturales. Incluye para lo coyuntural el más ambicioso plan de reactivación económica y
rescate social para generar empleo, salvar microempresas, reducir pobreza y ampliar la oferta de
educación y oportunidades, especialmente para jóvenes y mujeres. E incluye en lo estructural
varios componentes operacionales, de inteligencia, investigación judicial y tecnología para
enfrentar la nueva reconfiguración criminal del posconflicto con las Farc y la criminalidad
pospandemia.
De esa multicausalidad, la creciente vinculación de migrantes a estructuras criminales y su difícil
judicialización por falta de plena identificación (¡obviamente los criminales no se registran en las
oficinas de Migración!) viene creciendo como tendencia.
La población colombiana representa el 96 % de los residentes en Bogotá y la migrante el 4 %. En
lo corrido del año el 85 % de los capturados en flagrancia han sido colombianos y el 15 %
migrantes (cuatro veces su proporción en la población). El 17 % de los nacionales capturados son
judicializados y retenidos en centro carcelario, mientras que sólo el 5 % de los migrantes
capturados son efectivamente judicializados y retenidos. De 75 estructuras criminales relacionadas
con narcotráfico, hurto violento y homicidio que se han desarticulado este año, en 25 había
participación y reclutamiento de migrantes, equivalentes al 33 % del total. Por donde se le mida,
hay hasta cuatro veces de sobrerrepresentación de la población migrante en la criminalidad y hasta
un tercio de subrepresentación en la efectiva judicialización. Eso lo leen y aprovechan las
estructuras criminales colombianas. Nada exacerba más la xenofobia que la impunidad y la
evidencia de diferencias en el trato que reciben nacionales y migrantes.
De ahí surgió la propuesta de hacer patrullaje conjunto entre Policía y Migración para hacer no sólo
capturas sino poder identificar, voluntaria o forzosamente, antes de que se venza el habeas corpus
en 36 horas, a los colombianos y migrantes capturados y evitar que queden libres y sin judicializar
por dificultades en su identificación y presentación de pruebas.
También le propusimos a Migración Colombia que queríamos ser la primera ciudad de Colombia en
tener este mismo año debidamente registrada, identificada e integrada al Estatuto de Protección al
Migrante al 100% de esta población. Queremos saber con precisión quiénes son los nuevos
bogotanos, qué necesitan y eliminar cualquier barrera legal o administrativa que todavía les impide
acceder plenamente a todos los servicios sociales, de empleo y oportunidades en nuestra ciudad.
Aún sin ese censo y registro, si algo ha hecho esta administración, es comprender, adaptarse y
responder rápida y solidariamente al fenómeno migratorio. Es importante recordar que en Bogotá
viven cerca de 380.000 migrantes venezolanos, el 20 % de los que hay en el país. Este número es
superior a los que viven en Brasil (261.000), Panamá (118.000) y México (101.000). El 56 % son
indocumentados o tienen un estatus migratorio irregular y el 75 % de migrantes tienen vocación de
permanencia. Estamos ante una emergencia social de enormes proporciones, frente a la cual
Bogotá ha respondido con generosidad, compromiso y responsabilidad a cargo de sus impuestos,
pues no hay ningún apoyo adicional de recursos del Gobierno Nacional.
Hoy, 53.000 niños de familias migrantes o retornadas están matriculados en nuestro sistema de
educación preescolar, básica, media y secundaria. Hemos atendido a través de diferentes servicios
de integración social a 31.211 personas migrantes, refugiadas y retornadas, de las cuales, cerca de
11.000 son niñas y niños. En medio de la pandemia entregamos, entre junio de 2020 y junio de
2021, 6.065 kits de higiene y aseo, 10.555 kits alimentarios y 1.768 remisiones a transferencias
monetarias; entre enero de 2020 y febrero de 2021, brindamos el beneficio de acogida transitoria a
3.205 personas; y en los jardines infantiles hemos atendido 5.200 niños de familias migrantes o
retornadas.
El pasado 22 de julio, con el apoyo de ACNUR y varias embajadas, abrimos las puertas del nuevo
Centro Distrital de Integración y Derechos a Migrantes, Refugiados y Retornados (CEDID) en
Kennedy, para continuar trabajando a nivel distrital por la integración social, económica y cultural
de la población migrante.
Adicionalmente, el sistema de salud de Bogotá atiende a todos los migrantes venezolanos que lo
necesitan, independientemente de su estatus migratorio, ejemplo de ello, a junio de este año, más
de 100.433 migrantes regulares están afiliados a nuestro sistema de salud, y en todo caso
atendemos por urgencias a todo migrante que lo necesite, asumiendo enteramente el costo en
nuestra red pública hospitalaria. En particular, hemos creado por urgencias un sistema de atención
y cuidado a madres gestantes y bebés de familias migrantes y retornadas que llegan muchas
veces en calamitoso estado de deterioro de su salud. Los invito a que nos acompañen a los
servicios de urgencias, obstetricia y pediatría de hospitales públicos como Meissen, Tunal o
Kennedy para que constaten el servicio dedicado que allí les prestamos.
En conclusión, para atender a los nuevos bogotanos –personas migrantes o retornadas– con los
impuestos que pagamos los bogotanos, entre 2020 y 2024, estamos invirtiendo $1,5 billones de
pesos: cerca de $60.000 millones para atender a las niñas y niños en primera infancia y jardines
infantiles; $1,3 billones para garantizar el acceso al resto del sistema educativo; $360.000 millones
para atención en salud; y $100.000 millones para atención humanitaria y de emergencia.
Ninguna otra ciudad de Colombia ha hecho un esfuerzo fiscal y solidario mayor por la población
migrante venezolana. Un esfuerzo que se empeñan en desconocer y distorsionar con absurdos
calificativos de xenofobia a esta administración o a los colombianos que, con razón, claman mayor
seguridad. En Bogotá seguiremos comprometidos con la atención y apoyo a la población migrante
que lo requiera, y también haremos todos los esfuerzos para garantizar la seguridad de todos los
residentes en nuestra ciudad.
Estoy convencida de que la mejor estrategia de seguridad y convivencia en este tiempo de
pandemia empieza por la reactivación económica que genere más empleo e ingresos autónomos
para nuestros ciudadanos, y por el rescate social que ayude a quienes cayeron en pobreza,
especialmente a jóvenes y mujeres, a salir muy pronto de esa condición y recuperar su senda de
más y mejor educación, ingresos propios y autonomía económica y ciudadana. Ciudadanos con
empleo y oportunidades hacen ciudades más seguras.
Pero también creo que Bogotá y Colombia están en mora de superar la ya desueta política
nacional de seguridad democrática. La Colombia del posconflicto armado con las Farc y las
secuelas de la pandemia necesita con urgencia una nueva política de seguridad ciudadana, y
sobre todo de seguridad ciudadana, que eleve a máxima prioridad de seguridad nacional las
verdaderas prioridades de tranquilidad que reclaman, con razón, los ciudadanos de a pie: que no
los roben en las esquinas, que no les asalten sus pequeños negocios, que no les quiten la vida por
un celular, que sus calles y espacios públicos estén bien mantenidos e iluminados, que tengan
trabajo y oportunidades, y sobre todo, que haya justicia, para que no dé lo mismo cumplir las
normas que aseguran nuestra convivencia, que no cumplirlas. Más seguridad y justicia ciudadana y
menos impunidad.
Elevar esos reclamos ciudadanos a máxima prioridad de seguridad nacional, dedicándole los
esfuerzos e inversiones que en su momento se invirtieron para combatir los carteles o las FARC,
es lo que los ciudadanos esperan. Mientras ese cambio de política nacional llega, Bogotá ha
decidido formular y ejecutar a nivel local esa nueva política de seguridad ciudadana y darle toda la
prioridad para que todos, no importa de dónde vengan, podamos vivir sin miedo en Bogotá.