EL CHIVITO QUE APRENDIO A JUGAR
Chimu era un chivo al que le gustaba estar solo. Decía que no
necesitaba de sus hermanos, pues se divertía muy bien sin su
compañía.
Cierto tarde, Chimu subió al monte, donde estaban su familia y
sus hermanos, que jugaban con sus amigos. Todos saltaban y
gritaban alegres:
- ¡Beeeee! ¡Beeeee!
Uno de sus hermanos estaba contando con los ojos tapados
mientras los otros se escondían.
- ¡…Nueve… Diez! ¡Allá voy ¡ - Decía Copo, el hermano mayor de
Chimu, y corrió a buscar a los otros.
“¡Ah! ¡Yo también puedo jugar eso! Pensó Chimu, y se
puso a contar hasta diez con los ojos cerrados. Pero
cuando los abrió, no tenía a quién buscar.
Su hermano menor se le acercó y le preguntó:
-¿Quieres jugar con nosotros?-No gracias. Prefiero estar
solo - le respondió Chimu.
Su papá, que lo había observado, se le acercó y le dijo:
-Hijo es más divertido jugar con tus hermanos y tus
amigos ¿no crees?
Al ver cómo se divertían todos, Chimu decidió intentar
acercarse al grupo.
Cuando fue donde estaban jugando, Chimu abrazó a sus
hermanos y les dijo, sonriendo:
-¡Oigan! ¡Parece que ustedes se están divirtiendo más
que yo!
Sus hermanos le contestaron:
-¡Claro! ¡Ven a jugar con nosotros!
Pronto comenzaron a jugar todos.
-¡Nueve…Diez…! ¡Allá voy! –Dijo Chimu y pensó: “¡Vaya!
¡Jugar con mis hermanos y mis amigos es más
entretenido que hacerlo solo!”. Luego, comenzó a
correr para buscar a sus compañeros que estaban
escondidos en el monte.
Toda la familia estaba feliz al verlos jugar unidos.