ENSAYO TEOLÓGICO
Curso: Fundamentos Teológicos para el Ministerio Joven
Sección 1
DESAFÍOS CONTEMPORÁNEOS PARA UN MINISTERIO DE JÓVENES
Por: Juan Portal
Juventud en la Biblia: La Palabra del Señor es clara al mostrar su amor por los
jóvenes. El Todopoderoso tiene advertencias y consejos sanos para sus hijos que cruzan
por la etapa más alegre del ser humano. Textos como: Isaías 40:30, 31; Eclesiastés 12:1
y 11:9 son algunas referencias que argumentan el gran amor del Creador por sus
criaturas.
La alegría, la fuerza y la intrepidez caracterizan a los jóvenes pero también es clara al
mencionar que son el blanco predilecto del opositor.
Contexto Contemporáneo: La juventud del siglo XXI experimenta uno de los
momentos más intensos en la historia del ser humano. Si bien es cierto, toda época ha
vivido su propia problemática pero, como no se ha visto antes, se señala al presente
como un tiempo cargado de tantas alternativas para la perdición de los jóvenes del
Señor. La era digital, el mundo informático, una realidad tecnológica como no se había
visto antes, es lo que observamos por doquier. Desde hace algunas décadas, el mundo
ha sufrido un cambio por la inmediatez con la que se puede conseguir lo que uno quiere.
Y todo esto forma parte de una cadena que llega a afectar a la iglesia y con ella a los
jóvenes cristianos. Sumado a ideologías que pululan en la sociedad, se hace tan seductor
y muchos son presa fácil de las estrategias del enemigo.
Desafíos contemporáneos para el Ministerio Joven: A considerar:
1. Mantener un buen carácter en el joven. Esto involucra la pureza, el
desenvolvimiento de facultades y el Servicio a Dios y al prójimo. Es un gran
desafío que el joven cristiano mantenga esa relación con el Divino.
2. Fidelidad. Si un joven no han sido educado en el temor a Jehová, podría ir tras
ídolos de barro y placeres momentáneos. No solo programas, ni eventos; el
joven necesita una experiencia con Cristo.
SECCIÓN 2
PERSPECTIVA BÍBLICA DEL ANTIGUO TESTAMENTO PARA UN
MINISTERIO DE LA JUVENTUD.
Por: Antonio Manzanares
En el Antiguo testamento podemos entender la perspectiva del trabajo y la interacción
que se tenía con los jóvenes y adolescentes al considerar el uso, el contexto en el que se
usaban y el significado que le daban a las palabras que definían o señalaban a un joven.
Paul G. Kelly menciona: “Las palabras principales que se utilizan en el Antiguo
Testamento para referirse a los jóvenes son "alma, betulah,
bahur, yeled y na'ar. Las palabras varían en significado y uso”1. El uso General de estas
palabras se refieren a una persona que puede estar en el período desde la Pubertad hasta
la adultez en soltería. Por ejmplo hablando de la mensión de juventud en padolescentes
de la Biblia encontramos que cuando el Rey saúl quizo señalar el contraste entre la edad
y experiencia de Goliat con David, le menciona que el es un “muchacho”2, un na´ar. Sin
embargo el Antiguo Testamento no solo señala la Juventud como un momento de
inexperiencia, sino de fortaleza física, de vigor, eso lo podemos ver en el uso de la
palabra alma, Se señala en Génesis 24: 43, 44 la prestesa con la que Rebeca sirve el
agua para el siervo de Abraham, la Biblia menciona que el siervo de Abraham le pide
agua porque reconoció que ella era alma (la traducción en el español es virgen, sin
embargo puede no expresar la plenitud de la semántica de la palabra) También podemos
señalar que la Biblia entiende y hasta a veces extrapola los conceptos de juventud con
virginidad o pureza sexual, En el caso claro de la palabra bethulah o bahur, que
generalmente se traduce como “virgen”u joven (en el caso masculino señalando su
energía y vigor, antes del matrimonio). Se debe entender que la juventud asociada a la
pureza sexual o la soltería también señala la cualidad de fortaleza y la plenitud de su
energía. Esto es significativamente interesante, porque el rango de edad que abarca las
palabras para definir un joven, hombre o mujer, es muy amplio, es una parte
1
Paul G. Kelly, “A Theology of Youth,” Journal for Baptist Theology y ministry 13 (2016).
2
1 Samuel 17:33
significativa en la vida, marcada por el vigor, la fortaleza, la pureza, esto se aleja del
concepto occidental muy común hoy, ver a la juventud y más aun la adolescencia sólo
como un período de transición, para llegar al momento “realmente productivo” que es la
adultez. Vemos que la perspectiva del Antiguo Testamento, no corresponde con este
concepto actual. Otra cosa que es significativa de notar es que, al ser un individuo
vigorozo y fuerte, son personas totalmente capaces de tener un rol significativo en su
sociedad y entorno. El Antiguo Testamento muestra cómo jóvenes son colocados en
posiciones de confianza, ellos están calificados, y esta calificación muchas veces es
refrendada por la elección del mismo Dios. Ahora es importante señalar que el Antiguo
testamento deja claro, que las mismas fortalezas del joven, son la razón para seguir
sujetos al consejo y la instrucción de los padres o de los más sabios, como se ve en la
experiencia de Roboam en 1 Reyes 12:6 – 20, donde el desestimó el consejo de los
“ancianos” es decir de quienes tenían más experiencia que él.
En conclusión podemos notar la plena integración en la comunidad de fe a los jóvenes,
la capacidad de delegarles autoridad confianza y tareas muy significativas, y además el
llamado a que sigan la instrucción dada por los padres y la revelación.
En un mundo donde los jóvenes son desestimados muchas veces como personas
capaces, o mirados solo como sujetos en “transición” haríamos bien en volver al modelo
Bíbli veterotestamentario y hacerlos mucho más activos en la comunidad de la fe.
SECCIÓN 3
PERSPECTIVA BÍBLICA DEL NUEVO TESTAMENTO PARA EL
MINISTERIO DE LA JUVENTUD
Por: Francesco Marquina
El Nuevo testamento presenta referencias limitadas pero significativas sobre la
juventud. La información más detalla se obtiene de los registros históricos sociales del
mundo greco-romano. En aquel tiempo, especialmente en el siglo primero de la era
cristiana, los niños de seis o siete años eran enviados a las escuelas en donde recibían
educación formal. Solamente aquellos que tenían dinero lograban finalizar su educación
alrededor de los 18 años. En el caso de los judíos la educación servía para enseñar y
perpetuar la fe. Los niños eran enseñados en el idioma y cultura judía, mientras que las
niñas quedaban en casa para ser instruidas como administradoras del hogar. A los 13
años, un niño judío pasaba su ritual de transición a la vida adulta a través del “Bar
Mitzvah” y era incluido en las responsabilidades delante de la comunidad y sus
tradiciones.
Cuando los jóvenes varones llegaban a una edad de 18 años, ellos podían iniciar
una familia. El hogar tenía un modelo patriarcal, en donde el padre escogía la pareja de
su hijo. Normalmente la joven en edad de casamiento tenía aproximadamente unos 15
años y ya sabía todo lo necesario para atender a su futuro esposo y a sus hijos. Se
casaban jóvenes, aunque la juventud de aquellos tiempos tenía más madurez que los
jóvenes actuales. El hecho de enfrentar la vida como jóvenes los preparaba mejor para
las dificultades futuras que debían enfrentar durante el matrimonio. Siempre vivían
apoyados por la familia paterna del varón.
En el Nuevo Testamento se encuentra que los niños y adolescentes eran
incluidos entre los creyentes y el mensaje cristiano también era presentado para ellos.
Ellos seguían normas de conducta como cualquier seguidor de Cristo y eran instruidos
en la fe por sus padres y por los miembros de la iglesia. La iglesia era una comunidad de
miembros en dónde se atendían las necesidades de los miembros. Nadie quedaba de
lado y se daba una importancia muy grande a los niños y niñas ya que el mismo Señor
Jesús los valoraba y amaba. En varias ocasiones en el Nuevo Testamento se exaltó la
nobleza y simplicidad de la entrega de los niños al Señor.
En repetidas oportunidades también se utiliza el término de niños para hablar
metafóricamente de la condición espiritual cristiana y cómo esta debe crecer e
incrementarse en la vida del creyente. El discipulado tiene mucho que ver con la
capacidad de madurar y crecer en la relación con Cristo. Los niños tienen más
sensibilidad de aceptar a Cristo como su Salvador personal. Muchos adultos son
rodeados por la duda o inclusive se alejan porque no logran abandonar su vida pasada
y/o no quieren realizar cambios significativos en sus vidas. Sin embargo, esto no sucede
con los niños, quienes al escuchar el mensaje de salvación y al entender que necesitan
de Jesús, ellos rinden completamente su corazón y dejan al Espíritu Santo influenciarlos
en la decisión de bautizarse. Por este motivo los discípulos, en los evangelios, presentan
a los niños como un padrón al cual los seguidores de Cristo deberían llegar para entrar
en el reino de los cielos.
Por último, es necesario mencionar que los niños nunca fueron rechazados por
Jesús, más bien fueron aceptados abiertamente entre sus discípulos. Todos pueden
seguir al Maestro. Jesús se preocupaba por ellos y sus enseñanzas también estaban
dirigidas a ellos. Nunca hablaba cosas complejas, sino sencillas para que hasta los niños
pudieran comprender e interiorizar. Las parábolas tenían este fin, todos podían entender
en su propio nivel, los menos doctos hasta los eruditos judíos. Por este motivo, es
necesario simplificar el mensaje para que hasta los más niños entiendan, pero sin perder
el poder del mismo. La contextualización es la clave para acercar el corazón de todos a
oír la voz de Dios.
Las nuevas generaciones en el Nuevo Testamento, por lo tanto, fueron muy
valorados y tenidos en alta estima como creyentes del cuerpo de Cristo. Así también
nosotros, quienes somos discípulos modernos, debemos preocuparnos por ellos y
considerarlos miembros valiosos del reino de los cielos.
SECCIÓN 4
Perspectiva del Espíritu de Profecía para el Ministerio de la Juventud
Por: Yudy Villa de Romero
El mundo necesita jóvenes, las grandes empresas buscan jóvenes, Dios busca jóvenes y
en enemigo de Dios también. La juventud es el presente, hay vida, energía, capacidades,
alegría en cada joven y señorita.
¿Cómo podemos aprovechar esa fuerza juvenil? ¿Qué dice el Espíritu de Profecía al
respecto? Recordemos que muchos de los grandes pioneros de la Iglesia Adventista del
Séptimo Día iniciaron su ministerio alrededor de los 20 años y la misma Elena fue
llamada por Dios a los17 años. Hablando sobre los jóvenes ella dice:
“Vayan los jóvenes, las señoritas y los niños a trabajar en el nombre de Jesús. Únanse
teniendo en vista algún plan y orden de acción.” (MJ p. 71)
Según el plan de acción según EGW:
1. Debemos mostrar interés por la juventud y capacitarlos para que presten un
servicio aceptable a la causa de Dios.
2. El gran modelo y camino a seguir es el de Cristo. Debemos enseñar a los jóvenes
a caminar con Cristo.
3. Enseñar a los jóvenes el no tener por meta el ser superiores a los demás.
Debemos tener por único blanco la gloria de Dios.
4. Debemos desafiar a los jóvenes a que escojan una norma elevada y que no
escatimen esfuerzos para alcanzarla.
5. Animar a los jóvenes a progresar cada día. (2 Pedro 1:5-8)
Los padres debemos sembrar en el hogar las semillas de la fe de nuestros hijos en la
infancia, fortalecerlos en las clases de Escuela Sabática y clubes de la iglesia,
continuarlos en la escuela, colegio y en su juventud en la Universidad adventista, la
escuela moderna de los profetas.
“La verdadera educación significa más que seguir cierto curso de estudios. Es amplia.
Incluye el desarrollo armonioso de todas las facultades físicas y mentales.” (CM p. 63;
MJ p. 162)
Preparación para la obra de la vida
1. Cristo es el mejor educador para cada joven que hace de él su Maestro, Señor y
Salvador.
2. Enseñar a la juventud a combinar el estudio de los libros con el trabajo útil sin
descuidar la fuente de la sabiduría que se encuentra en Dios y en su palabra.
Preparación para el servicio
1. Toda la preparación de nuestros jóvenes debe apuntar al servicio en favor de su
iglesia y a traer a otros a los pies del Salvador.
2. Esa es la misión encomendada por Jesús para la iglesia de todos los tiempos.
(Mato 28:19,20)
“Cada uno tiene su lugar en el plan eterno del cielo. Cada uno ha de trabajar en
cooperación con Cristo para la salvación de las personas.” (MJ p. 213)
CONCLUSIONES:
1. EGW demuestra un interés especial por la juventud
2. La educación cristiana educa para esta vida y para la eternidad.
3. Mostremos por precepto y por ejemplo a Jesús como el modelo a seguir.
4. Capacite a los jóvenes para el servicio.
5. Invite a los jóvenes a participar de los ministerios que la iglesia ofrece.
6. Orar por nuestros jóvenes.
“Con semejante ejército de obreros como el que nuestros jóvenes bien preparados,
podrían proveer, ¡cuán pronto se proclamaría a todo el mundo el mensaje de un
Salvador crucificado, resucitado y próximo a venir.” (La educación p. 271; MJ p.11)
SECCIÓN 5
RELACIÓN DE LA TEOLOGÍA DE LA JUVENTUD CON LAS DOCTRINAS
BÍBLICAS
Por: Gerardo Flores, Max Choque
A lo largo de los diversos escritos examinados en este ensayo, surgen algunos temas
comunes particularmente relacionados a las doctrinas Bíblicas.
Primero, varios de estos escritos los autores señalan el importante papel de las
congregaciones en la formación de la fe de los jóvenes, relacionada a la doctrina de la
iglesia y la unidad en Cristo.
En segundo lugar, la importancia de la familia en la formación de la fe de los jóvenes
aparece como un tema esparcido por estos escritos, relacionada a la doctrina el
matrimonio y la familia.
En tercer lugar, casi todos los escritores de los libros y artículos explorados en este
ensayo mencionan el poder formativo de la práctica, relacionado a la doctrina Crecer en
cristo, Dones y ministerios espirituales.
Cuarto, los autores plantean los desafíos para vivir íntegramente y con fe vidas plenas
en el contexto de la cultura de consumo contemporánea, el entorno global y
culturalmente diverso donde se encuentra la pastoral juvenil en relación a la doctrina: la
naturaleza humana, la ley de Dios, El sábado, El bautismo, La Mayordomía y la
conducta cristiana.
Finalmente, este grupo de académicos expresan colectivamente un optimismo
extraordinario sobre los jóvenes y la iglesia. El ministerio de las nuevas generaciones
como disciplina debe tener una mirada introspectiva y comprender que la teología se
necesita tanto profundidad como practicidad, el Antiguo Testamento está repleto de
historias y alusiones a los jóvenes, la Biblia está repleta con instrucciones, mandatos,
advertencias y ejemplos de jóvenes para las nuevas generaciones.
Los autores definen el discipulado de los jóvenes como “profundizar su relación con
Jesús, ayudándoles a comprender mejor la fe cristiana, aplicando su fe a la vida diaria y
a las opciones serias de la vida, y compartiendo su fe con los demás”.
Para ser relevante, la teología debe integrarse en la cultura. Si bien un examen
cuidadoso de la implicaciones de la teología de la juventud está más allá del alcance de
este artículo, algunas sugerencias son en orden. Primero, la comunidad de fe debe
comenzar a ver a los adolescentes en una capacidad más adulta. Cultural y legalmente,
los adolescentes son menores de edad y la iglesia tiene una mayor responsabilidad por
ellos que los de la mayoría de edad legal. La iglesia debe anticipar los riesgos y
planificar una ambiente seguro. Aun así, la comunidad de fe debería comenzar a ver a
los adolescentes de manera diferente.
La comunidad de fe debe abordar el desafío que se les presenta a los adolescentes y
jóvenes adultos por la locura juvenil. En una cultura en la que se espera la promiscuidad
sexual, los jóvenes necesitan ayude a comprender los peligros de la locura juvenil. La
comunidad de fe necesita ofrecer la vida real estrategias para huir de pasiones
inapropiadas, ya sea que se relacionen con el dinero, la ira, la sexualidad o argumentos
inútiles. Necesitamos ayudar a los jóvenes a buscar la paz, la pureza y la vida.
Finalmente, la comunidad de fe debe llamar a los jóvenes a una fe apasionada. La
iglesia no debe ser contento con la asistencia a la iglesia o con respuestas simplistas. La
comunidad de fe debe elevar el nivel de la expectativa de que los jóvenes sean
verdaderos ejemplos de fe apasionada.
Jesús ofreció una idea de cómo quiere que sus seguidores vivan en todos los tiempos y
lugares. Primero, Jesús nos dice que debemos ser “la sal de la tierra” (Mateo 5:13).
Aquellos que escucharon a Jesús por primera vez Sabía que la sal simboliza la relación
de pacto permanente entre Dios y su pueblo.
En segundo lugar, Jesús nos dice que debemos ser "la luz del mundo" (Mateo 5:14).
Vamos a ser donde el mundo pueda vernos, en medio de la oscuridad, ministrando con
misericordia, gracia y compasión por los perdidos que tropiezan en la oscuridad.
En tercer lugar, Jesús nos dice que debemos ser "ovejas entre lobos" (Mateo 10:16).
Nosotros estamos indefensos como ovejas en el presente mundo pecaminoso y caído. Es
un mundo que está listo para saltar sobre nosotros como lobos hambrientos. Pero el
buen Pastor, que vela, protege, cuida y pone Su vida por sus ovejas está siempre con
nosotros (Juan 10: 1–18), manteniéndonos seguros mientras transmitir su Palabra en el
mundo.
SECCIÓN 6
¿CÓMO LOS DESAFÍOS CONTEMPORÁNEOS PARA UN MINISTERIO
JUVENIL DEBEN RESOLVERSE DESDE UNA BASE TEOLÓGICA?
Por: Juber Orbegozo
Aunque la Biblia no menciona específicamente “ministerio joven” como un área de
ministerio, ni en el tiempo del Antiguo Testamento ni dentro de la iglesia cristiana, eso
no significa que la Escritura guarda silencio sobre el tema, pues con la desintegración de
las familias en la sociedad moderna, y la generalizada abdicación de las
responsabilidades de los padres, el ministerio de la iglesia específicamente hacia la
gente joven ha llegado a ser más imperativo que nunca antes.
Si recordamos nuestra iglesia del pasado, a esa juventud de antaño, el mundo creyente y
no creyente la conocía como “el pueblo de la Biblia”, y esto por una sencilla razón: esa
generación de creyentes se distinguía no sólo porque portaban una Biblia, sino porque
gustaban del estudio de ella. Sin embargo, ese título fue perdiéndose en el tiempo y hoy
en día, tenemos una gran necesidad; necesitamos que las nuevas generaciones se
acerquen más a ella.
Elena de White estaba bien adelantada sobre sus pares cuando describió el ministerio
relacional y de empatía en favor de los jóvenes. “Los jóvenes necesitan algo más que
una atención casual, más que una palabra de aliento ocasional. Necesitan labor
esmerada, cuidadosa, acompanada de oración. Únicamente aquel cuyo corazón está
lleno de amor y simpatía podrá alcanzar a aquellos jóvenes que son aparentemente
descuidados e indiferentes” (Obreros Evengélicos, 216)
La verdadera misión de la iglesia consiste en hacer lo imposible para enseñar toda la
Biblia a esta generación y acercarse a ella, y en todas las formas posibles, pues la iglesia
existe para enseñar la Palabra de Dios a todo aquél que se acerca a ella; es allí donde
entra a tallar la teología, ya que en ella se sustenta nuestro ministerio y la razón por la
cuál seguimos a Jesús; además de arrojar luz sobre los temas y cuestiones de los que
debemos tener una idea más clara, es a través de la reflexión teológica donde podemos
alcanzar llamar la curiosidad y la atención de las mentes más jóvenes a través de temas
que tanto las nuevas realidades post modernas como el mundo cristiano contemporáneo
no han sabido dar respuesta, sin embargo la revelación sí la tiene.
El ministerio juvenil (propiamente dicho), es en sí una gran responsabilidad, ya que lo
que hacemos y enseñamos afecta directamente a los más jóvenes. El conocimiento de
Dios llega cuando Él se revela a nosotros, principalmente mediante la Biblia, por lo
tanto, hacer teología es hablar sobre Dios y sobre todo es conocer a Dios, pero lo más
hermoso de conocer a Dios, es que esto se muestra a través de una relación íntima con
Él, pues es a Dios a quién conocemos y no simplemente hechos en cuanto a Él o lo que
Él hace.
¿Puede un líder juvenil desarrollar con excelencia su ministerio sin un profundo
entendimiento de Dios? La respuesta es muy sencilla: no se puede. Nuestra teología no
sólo afecta cada rincón de nuestras vidas, también afecta la profundidad de nuestro
ministerio.
Por lo tanto, los desafíos contemporáneos que hoy, nuestro ministerio juvenil afronta,
pueden resolverse a través de un conocimiento innato de la naturaleza de Dios y su
relación con el hombre y es allí donde la teología entra a tallar como el mecanismo o
medio a través del cual los líderes juveniles deben buscar llamar la atención de las
mentes más jóvenes hacia un entendimiento y pleno conocimiento de las verdades
bíblicas, ya que la Palabra de Dios es el lugar donde la inquietud humana encuentra
descanso.
Todo esto sin separar el hecho de que toda la teología tiene como base fundamental
establecer una relación íntima entre el hombre y su Creador. Si optamos sólo por el
conocimiento y no buscamos ese acercamiento (relacionamiento) con Dios, nuestra
teología no será más que mero conocimiento intelectual de las Escrituras; por lo cual, la
reflexión teológica del ministerio juvenil acerca del efecto inmediato (relación con
Dios) que produce en la vida de las personas en especial de las nuevas generaciones,
debería ser la norma más no la excepción.