Periodo Devónico
Se denomina Devónico al periodo geológico que se extendió desde el final
del Silúrico (hace 416 millones de años) hasta el principio del Carbonífero (hace 359
millones de años). Su nombre procede de Devon, un condado ubicado en la
península de Cornualles (Cornwall), en el suroeste de Inglaterra.
El periodo Devónico fue una época de gran actividad tectónica. El continente
Euramerica (o Laurasia) surge a principios del Devónico a partir de la colisión de las
placas Laurentia y Báltica.
Pequeños mares como los que darían origen al de Tethys y el profundo y
enorme océano Panthalassa, cubrían el resto del planeta.
En este período se produjeron importantes innovaciones en la vida sobre tierra
firme, destacando la primera expansión generalizada sobre los continentes de la
vida, que hasta entonces sólo tenía una presencia importante en los mares. La
expansión de las plantas terrestres contribuyó, junto a la continentalización y la
elevación orogénica, a un progresivo enfriamiento del clima, que produjo la crisis de
extinción que marca el final del período.
Paisaje del Devónico [13]
En los océanos se produjo una diversificación de las esponjas, apareciendo las
silíceas, y floreciendo los arrecifes, basados
en corales, esponjas y algas bentónicas. Los braquiópodos alcanzaron su momento
de mayor éxito. Continúa la diversificación de los moluscos, apareciendo los
primeros ammonoideos. Los trilobites empiezan a declinar, pero todavía aparecen
formas nuevas, incluidas algunas de gran tamaño.
Éste es el período de expansión de los peces, especialmente de
los placodermos, pero también de los selacios (tiburones), y los osteictios, tanto
los sarcopterigios, de los que derivan los vertebrados terrestres, como
los actinopterigios, el grupo de vertebrados que actualmente domina los mares.
En el Devónico aparecen, se diversifican y se expanden las plantas vasculares,
que en adelante dominarán la vegetación terrestre, aunque en un principio aparecen
aún ligadas a ambientes encharcados. Al final del período dominan los continentes
formas arbóreas de licopodiófitos, trimerófitos y progimnospermas, por ejemplo el
licopodiófito Archaeopteris, con 20 o 30 m de altura, constituyendo los primeros
bosques. Restos fósiles de troncos y hojas de helechos arborescentes forman parte
de muchos depósitos de carbón de la Era Primaria.
Las plantas vasculares a su vez permitieron la formación de cadenas tróficas
complejas y el éxito de los primeros animales plenamente terrestres. Entre éstos se
cuentan los primeros artrópodos, tanto quelicerados, como arañas, ácaros,
auriptéridos y escorpiones. También aparecieron, hacia el final del período los
primeros anfibios, todavía muy próximos anatómicamente a los peces de los que
derivan.
El final del período viene marcado por una crisis de extinción masiva que afectó
más a los mares que a los continentes, y más en las latitudes tropicales que en las
medias. Los corales que habían dominado el período se extinguieron, y hasta
el Triásico no volvieron los arrecifes coralinos a ser importantes. Muchos taxones
marinos sufrieron una fuerte reducción de su diversidad, desapareciendo grupos
como los graptolites y los tentaculites. Aunque se sospecha del enfriamiento global
como causa principal, no se excluye la influencia de un impacto extraterrestre, para
el que se han propuesto varios posibles lugares de colisión.