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Términos de Intercambio

El documento resume la tesis de Prebisch-Singer sobre la tendencia a largo plazo al deterioro de los términos de intercambio entre los productos primarios y los bienes industriales. Explica que Prebisch interpretó esta tendencia empírica aplicando teorías sobre la distribución desigual de los ingresos y los beneficios tecnológicos entre países. También discute cómo factores como las elasticidades de la demanda y la sustitución tecnológica pueden empeorar los términos de intercambio para los países

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Términos de Intercambio

El documento resume la tesis de Prebisch-Singer sobre la tendencia a largo plazo al deterioro de los términos de intercambio entre los productos primarios y los bienes industriales. Explica que Prebisch interpretó esta tendencia empírica aplicando teorías sobre la distribución desigual de los ingresos y los beneficios tecnológicos entre países. También discute cómo factores como las elasticidades de la demanda y la sustitución tecnológica pueden empeorar los términos de intercambio para los países

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Traducido del inglés al español - [Link].

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Términos de intercambio
Términos de intercambio | Raúl Prebisch y los desafíos del siglo XXI

Introducción

Uno de los componentes más famosos y controvertidos del pensamiento de Raúl Prebisch fue su
convicción de que se había producido un deterioro de siglos en los términos de intercambio de
productos básicos y alimentos frente a los bienes industrializados. Dado que los países en
desarrollo se especializan en productos básicos y alimentos, la tendencia a la baja en el valor de
estos productos conduciría a un empeoramiento de sus términos de intercambio.

Un empeoramiento de los términos de intercambio significa que si los volúmenes de exportación se

mantienen estables, estos países verán una disminución en el poder adquisitivo de estas exportaciones

en relación con el valor de los bienes y servicios importados del exterior.

Estas ideas son denominadas en la literatura como la tesis de Prebisch-Singer, ya que


los dos analistas -Hans Singer y Raúl Prebisch- plantearon ideas muy similares al
mismo tiempo.

Esta tesis tiene una base fundamentalmente empírica, que se remonta al final de la Primera Guerra Mundial, pero
especialmente a la década de 1930. Esta tendencia continuó hasta finales del siglo XX, cuando, en términos relativos,
los precios de las materias primas comenzaron a subir.

La interpretación de Prebisch de estas tendencias se basó en una serie de teorías racionales. Uno de
ellos es cómo se distribuyen los ingresos y cómo se asignan los frutos del progreso tecnológico en
países con diferentes estructuras económicas y sociales. Los precios de las exportaciones del centro y la
periferia se basan en salarios muy desiguales, que generan fuertes desigualdades y bajos salarios en la
periferia. Además, dado que la elasticidad ingreso de la demanda de productos básicos es baja, la
demanda de bienes de este tipo no se mantiene al mismo ritmo que el ingreso. Por lo tanto, los países
en desarrollo compiten más intensamente entre sí por los mercados de sus productos básicos, y lo
manejan reduciendo los precios; estas reducciones de precios se logran no solo aumentando la
productividad, sino también por las dificultades asociadas con la apropiación interna de estas ganancias
de productividad mediante el aumento de los salarios y el aumento del capital del Estado. Este problema
de elasticidades se ve agravado por el impacto del progreso tecnológico en la sustitución de bienes
naturales por bienes artificiales y sintéticos, que fue uno de los factores en la demanda de bienes como
textiles, nitratos, caucho natural, etc.

Otro componente de la tesis de Prebisch sobre los términos de intercambio tiene que ver con un tema
acuciante que llamó su atención: las amplias fluctuaciones de los ciclos económicos en los países de la
periferia. La idea básica era que cuando la economía mundial está en auge, la demanda de materias primas

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los materiales y los alimentos se disparan, lo que hace que los precios suban bruscamente a corto plazo,
mientras que en la recesión, los precios de estos bienes se desploman; por las razones sociales antes
mencionadas, no existían mecanismos institucionales para frenar este declive. Estas fluctuaciones pueden
enmascarar tendencias subyacentes, pero al final de cada ciclo, el deterioro es aún mayor.

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Términos de intercambio | Raúl Prebisch y los desafíos del siglo XXI

La tesis de Prebisch-Singer sobre la tendencia a largo plazo al


deterioro de los términos de intercambio

Prebisch analizó el tema del deterioro de los términos de intercambio, creyendo que éste era un factor
que determinaba la integración de los países periféricos a la economía mundial y que limitaría su
desarrollo económico si optaban por una estrategia de crecimiento primario-exportador.

Uno de los aspectos más famosos y controvertidos del pensamiento de Prebisch es su hipótesis de una
tendencia a largo plazo al deterioro de los términos de intercambio entre los productos primarios y
alimenticios, por un lado, y los productos industriales, por otro. Dado que los países en desarrollo se
especializan en la producción de productos primarios y alimenticios, la tendencia a la baja de los precios
de esos bienes produciría una tendencia al deterioro de los términos de intercambio.

El deterioro de los términos de intercambio significa que si los volúmenes de exportación de los países se mantienen

estables, su capacidad para comprar bienes y servicios en el extranjero, o su capacidad de importación, disminuirá con el

tiempo.

Estas ideas se conocen en la literatura como la tesis de Prebisch-Singer, ya que ambos autores
formularon ideas muy similares simultáneamente.

Esta tesis encuentra su apoyo inicial en datos empíricos. Como se verá en el gráfico 1, después del final de la Primera Guerra

Mundial, y particularmente en la década de 1930, cuando Prebisch estaba involucrado en la gestión económica, los precios

reales de los productos primarios experimentaron una caída considerable. Como se muestra en el gráfico 2, a pesar de la

recuperación duradera de los volúmenes de exportación después de su abrupta caída a principios de la década de 1930, la

capacidad de importación siguió estando seriamente disminuida debido al deterioro de los términos de intercambio.

Prebisch interpretó estas tendencias aplicándoles un conjunto de proposiciones teóricas. En primer


lugar, analizó la distribución de los ingresos y los frutos del progreso técnico en países con
diferentes estructuras económicas y sociales. En los países del centro, caracterizados por una
estructura productiva relativamente homogénea y una productividad superior a la de los países de
la periferia, el Estado, las empresas y los trabajadores tienen el poder suficiente para apropiarse de
una gran parte del valor agregado.

Gracias a los sindicatos y al Estado de bienestar, los trabajadores en particular pueden obtener gran
parte del producto. Por el contrario, los países periféricos suelen tener estructuras productivas muy
heterogéneas, con algunos enclaves de alta productividad que, sin embargo, generan poco empleo y un
sector muy importante de baja productividad y subempleo. El débil poder de negociación del Estado y de
los trabajadores, poco calificados y poco organizados, combinado con una alta tasa de crecimiento
demográfico, reproduce condiciones en las que los salarios se mantienen muy bajos en términos
relativos.

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De esta manera, los precios de los bienes de exportación del centro y de la periferia reflejan niveles salariales
muy diferentes.

Sin embargo, reconociendo que los países desarrollados tienen estructuras económicas más avanzadas que
producen mayores incrementos en la productividad, la teoría convencional sugiere que los precios de los bienes
industriales deberían caer más que los precios de las exportaciones de los países periféricos. Sin embargo, esta
tendencia no es evidente, precisamente porque las diferentes sociedades también tienen distintas capacidades para
apropiarse de los frutos del progreso técnico, y esto tiene un impacto en la estructura de precios.

Estas características estructurales se combinan luego con otras características de diferentes bienes. Los bienes
primarios tienen una elasticidad ingreso de la demanda baja, en otras palabras, la demanda de dichos bienes
aumenta proporcionalmente menos que el ingreso. En consecuencia, los países en desarrollo se encuentran
en una competencia cada vez más dura por los mercados y, por lo tanto, recurren a la reducción de precios, lo
que pueden hacer no solo por el aumento de la productividad sino también por la dificultad de apropiarse de
ese aumento internamente mediante el aumento de los salarios y el aumento de la Participación estatal. A
este argumento sobre las elasticidades hay que agregar los efectos del progreso técnico en la sustitución de
bienes artificiales y sintéticos por naturales, lo que ha tendido a reducir la demanda de productos como
textiles, nitratos y caucho natural.

Otro elemento del pensamiento de Prebisch sobre los términos de intercambio fue su enfoque en la
gran amplitud de los ciclos económicos en los países periféricos. La idea básica es que en épocas de
fuerte crecimiento de la economía mundial la demanda de productos primarios y alimenticios sube
abruptamente y produce un repunte de precios a corto plazo, pero cuando los ciclos económicos bajan
los precios de estos bienes caen drásticamente, y debido a En las circunstancias sociales mencionadas
anteriormente no existen mecanismos institucionales para frenar su caída. Estas fluctuaciones pueden
enmascarar tendencias subyacentes, pero al final de cada ciclo sucesivo el deterioro es mayor.

El contexto histórico del análisis de Prebisch y sus cambios pasados y futuros

Es importante situar las ideas de Prebisch en contexto. La tradición cepalina y el estructuralismo en general
siempre han destacado la necesidad de considerar el marco histórico. Esto ayuda a delimitar problemas que
surgen en circunstancias y momentos específicos que no siempre pueden ser abordados exclusivamente
mediante la aplicación de leyes generales. Sin embargo, el contexto también es importante dentro de un
momento histórico dado, ya que la economía mundial contiene países que juegan diferentes roles y tienen
diferentes jerarquías. Desde este punto de vista, los problemas que enfrentan algunos países pueden ser
radicalmente diferentes de los que enfrentan otros.

En consecuencia, las recomendaciones de política para hacer frente a una crisis pueden variar mucho de un caso a otro. El

contexto es muy relevante para abordar este tema, ya que Prebisch fue testigo de estos procesos desde

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Términos de intercambio | Raúl Prebisch y los desafíos del siglo XXI

puestos de autoridad en el mundo académico y profesional. Se desempeñó como Subsecretario de


Finanzas y luego como Director General del Banco Central de Argentina, donde percibió lo inútiles que
eran los enfoques económicos convencionales para comprender la realidad.

Las ideas de Prebisch sobre los términos de intercambio maduraron en un momento muy especial, marcado
por la Gran Depresión de los años treinta. Entre 1932 y 1944 el volumen de las exportaciones latinoamericanas
rondaba el 91% de su nivel de 1929, pero el poder adquisitivo de esas exportaciones promedió sólo el 67% del
nivel registrado en ese año. Estos promedios ocultan algunos vaivenes muy importantes: en 1932, como
puede verse en el gráfico 2, el poder adquisitivo de las exportaciones era sólo
60% de su nivel de 1929.

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Es claro, entonces, que la caída del poder adquisitivo de las exportaciones se debió principalmente a la caída de los
términos de intercambio. Como muestra la figura 1, esa disminución fue muy pronunciada entre 1929 y
1944.

Sin embargo, este gráfico también ilustra otro aspecto de interés, que es la gran volatilidad de
los términos de intercambio desde la Primera Guerra Mundial. Aunque no hubo un deterioro
marcado entre principios del siglo XX y 1929, sí hubo una gran volatilidad, con picos al
comienzo de la guerra y un mínimo después de que terminó. Prebisch asoció este hecho con
los ciclos de la economía mundial y su impacto específico en la periferia del sistema global.

La pregunta que surge es la siguiente: ¿hasta qué punto se puede considerar que las tendencias observadas durante
este período constituyen una ley general, es decir, han sido características permanentes de la economía capitalista
internacional desde su surgimiento hasta la actualidad? Esta pregunta ha provocado un intenso debate empírico
sobre los movimientos de los precios internacionales.

Los efectos del deterioro de los términos de intercambio y sus repercusiones en las políticas

Las principales conclusiones que extrajo Prebisch de su observación de estas tendencias tienen que ver
con la imperiosa necesidad de que los países en desarrollo o "periféricos" transformen su patrón de
especialización productiva y su participación en la economía internacional. En un momento en que los
países más desarrollados estaban consolidando su dominio con el mercado mayorista

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Términos de intercambio | Raúl Prebisch y los desafíos del siglo XXI

industrialización de sus estructuras productivas, proceso que iba de la mano con rápidos
cambios tecnológicos, la persistencia en los países periféricos de un patrón de especialización
productiva basado en la extracción y producción de materias primas se veía como garantía de
su pérdida permanente de posición relativa en el escenario internacional.

Contrariamente a los preceptos de la teoría comercial convencional, la explotación de las ventajas


comparativas no conducía a un verdadero desarrollo, sino a una especialización perversa, mientras que las
estructuras sociales arcaicas permanecían intactas. Como los cambios necesarios no se producirían de manera
espontánea, dadas las señales imperfectas del mercado, el Estado tendría que intervenir activamente para
promover una forma de industrialización orientada al reingreso dinámico a la economía internacional,
esfuerzo que requeriría una mayor integración de los mercados latinoamericanos. .

El debate estadístico sobre los términos de intercambio


El debate sobre las tendencias en los términos de intercambio de los países en desarrollo y entre los productos
primarios y los productos manufacturados ha sido enorme y polifacético.

La serie de datos utilizada y el coste del transporte durante la primera globalización

Uno de los aspectos controvertidos es la fuente de información que utilizaron Prebisch y Singer. Dada la falta de
series de comercio exterior confiables para los países latinoamericanos, a menudo se basaron en la inversa de la
serie de comercio exterior de Inglaterra como una aproximación de los términos de intercambio de América Latina.
En otras palabras, si el intercambio de productos primarios y alimenticios por manufacturas encontrara su
contraparte más clara del mundo industrial en Inglaterra, entonces la realidad latinoamericana sería la inversa de la
de ese país. Sin embargo, como señala Jeffrey Williamson, este razonamiento pasa por alto un componente muy
importante del comercio internacional: el costo del transporte.

Reconociendo que lo que algunos estudios llamaron la primera ola de globalización (aproximadamente 1870-
1929) fue un proceso profundamente influenciado por la revolución del transporte, se puede argumentar que todos
los países que participan en el comercio mundial se habrían beneficiado de una caída en los precios de importación
debido a la reducción en el componente de transporte de los precios finales pagados por los importadores. Desde
este punto de vista, entonces, la inversa de los términos de intercambio de Inglaterra podría no ser una buena
aproximación.

Estimaciones recientes de los términos de intercambio, como las presentadas anteriormente, sugieren
que el deterioro de los precios de las materias primas y alimentos no ha sido una tendencia de largo
plazo y que, por el contrario, la primera ola de globalización produjo una mejora en los términos de
intercambio, particularmente en las dos primeras décadas del siglo XX. Esta afirmación es igualmente
válida si se considera el desempeño de los términos de intercambio de algunos países específicos. Un

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El promedio no ponderado de los datos disponibles para los países latinoamericanos muestra que entre
la primera mitad de la década de 1870 y 1910 los términos de intercambio mejoraron en un 15%, y
durante el período 1925-1929 fueron más altos que en 1870. Esto indicaría que lo que Prebisch que se
cree que es una tendencia a largo plazo, debe verse como un proceso que comenzó bien entrado el siglo
XX.

Tendencias o movimientos bruscos

Otro aspecto del debate es si la evidencia apunta a tendencias o cambios repentinos que luego persisten en el
tiempo. Como muestra el gráfico 2, además de algunas fluctuaciones y el repunte observado en la última
década, se ha producido un marcado descenso de los términos de intercambio a partir de 1929. Las
tendencias demostradas por Prebisch en las décadas de 1930 y 1950 persistieron durante el resto de su vida. .

Sin embargo, Ocampo y Parra (2009) argumentan que lo que realmente muestra la evidencia es una fuerte
caída en los términos de intercambio de bienes primarios a raíz de la Primera Guerra Mundial, seguida de
fluctuaciones en torno a ese nivel más bajo hasta principios de la década de 1970, cuando se estableció una
tendencia duradera, que comenzó a revertirse a principios de siglo (aunque es demasiado pronto para decir si
su nueva dirección será estable). Sería más exacto, entonces, hablar de una secuencia de caídas abruptas
después de las cuales la recuperación no restablece el nivel anterior, en lugar de una verdadera tendencia a la
baja a largo plazo.

Diversidad de bienes primarios

Otro tema importante en el debate es si tiene sentido hablar en términos generales de los precios
relativos de los bienes primarios en su conjunto. Cada producto es un mundo en sí mismo, con sus

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Términos de intercambio | Raúl Prebisch y los desafíos del siglo XXI

propias estructuras de propiedad, técnicas de producción, características de comercialización, disposiciones


reglamentarias y patrones de consumo específicos.

Una primera diferenciación que puede hacerse entre bienes primarios es muy relevante en la actualidad:
la distinción entre bienes reproducibles y bienes no reproducibles. Un claro indicador de esto es la actual
crisis energética, donde la región enfrenta una fuerte tendencia al alza en los precios de las energías no
renovables y busca fuentes de energía sostenibles. Además, el proceso de formación de precios en sí
mismo puede ser radicalmente diferente en el caso de bienes geográficamente altamente concentrados
y no reproducibles, en comparación con la producción agrícola, por ejemplo. Si bien es cierto que la
agricultura depende en última instancia de un bien que no es reproducible: la tierra
- De hecho, la producción agrícola ha mostrado un aumento permanente de la productividad, disipando en gran medida los

temores maltusianos sobre la capacidad de alimentar a una población mundial en crecimiento.

Por el contrario, a pesar de los importantes avances tecnológicos, las reservas de algunos
minerales son finitas y cada vez es más difícil acceder a ellas. Otro posible enfoque que ha
demostrado ser analíticamente fructífero e históricamente relevante es la distinción entre
productos agrícolas tropicales y templados. La diferencia en este caso tiene que ver sobre todo con
el tipo de países que producen cada uno de estos bienes y la forma en que se configuran los
respectivos mercados laborales y estructuras de precios.

Como los países que constituyen el centro de la economía mundial tienen un clima templado y
como iniciaron su proceso de desarrollo mediante cambios radicales en sus estructuras agrarias,
resultando en grandes incrementos en la productividad y en el nivel de vida de su población rural,
los países del La periferia que ha ingresado a estos mercados de bienes ha encontrado estructuras
de precios que permiten altos rendimientos y la captura de rentas considerables. Por otro lado, en
esos mercados se han enfrentado durante períodos muy prolongados con el rígido proteccionismo
agrícola de los países desarrollados.

Los países que producen bienes agrícolas tropicales suelen tener estructuras agrarias marcadas por una
abundancia de mano de obra no calificada. Estos países compiten entre sí sobre la base de estos niveles
reducidos de remuneración y, en general, tienen poco poder de mercado (salvo en determinadas
situaciones como las primeras etapas del boom cafetero en Brasil).

Como ilustra el gráfico 3, si bien en términos muy generales las tres categorías de bienes descritas han
mostrado tendencias similares, las diferencias de un período a otro son significativas. Durante la primera
globalización, los productos agrícolas tropicales y los metales exhibieron tendencias ascendentes más fuertes
que los productos agrícolas templados, cuyos precios relativos comenzaron a subir sólo a principios del siglo
XX. El colapso de los términos de intercambio durante las décadas de 1930 y 1940 fue un fenómeno que afectó
en particular a los metales y la agricultura tropical, mientras que los productos de clima templado
mantuvieron sus niveles (ciertamente con altibajos) hasta la década de 1950. El declive general de los términos
de intercambio en las dos décadas comprendidas entre 1960 y 1980 fue

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más duro para productos templados. Una excepción aquí fue el precio del petróleo, que se disparó en la década de
1970.

Por último, un análisis del boom de los precios relativos de la última década muestra claramente que los
metales han sido los que han experimentado la recuperación más fuerte, volviéndolos a niveles similares a los
registrados en la primera globalización. La situación de los productos agrícolas parece ser muy diferente: a
pesar de su reciente mejora, solo han comenzado a compensar los retrocesos sufridos desde los años ochenta.

¿Son los bienes primarios representativos de la estructura del comercio exterior de los países latinoamericanos?
¿Qué bienes son relevantes como contrapartes?

Otro tema que merece ser considerado tiene que ver con el comercio exterior de América Latina. ¿Sigue
implicando el intercambio de materias primas y alimentos por productos manufacturados? El comercio
mundial en su conjunto ha experimentado profundas transformaciones. El clásico intercambio de bienes
primarios por manufacturas dio paso durante la "edad de oro del capitalismo" entre 1950 y 1973 a una
gran expansión del comercio intraindustrial. Posteriormente, la industrialización sostenida de la periferia
de la economía mundial y la desindustrialización de los países centrales han entregado a los países
periféricos una participación creciente de las exportaciones industriales.

Al mismo tiempo, los servicios iban adquiriendo un peso creciente, no solo en los sectores convencionales como la
hotelería y el turismo, sino también en los servicios financieros, educativos, tecnológicos y logísticos. Esto podría
cambiar la composición de las canastas de importación y exportación hasta el punto en que los precios de

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Términos de intercambio | Raúl Prebisch y los desafíos del siglo XXI

las materias primas y los alimentos, por un lado, y las manufacturas, por el otro, ya no representan los
términos de intercambio de los países en desarrollo.

Sin embargo, si bien esta podría ser una descripción completamente precisa de lo que está sucediendo
en China, no parece ser el caso en los países latinoamericanos. Si bien es cierto que han logrado cierto
grado de industrialización, ahora hay un renovado énfasis en la producción de productos básicos
primarios, particularmente en la parte sur del continente sudamericano, en respuesta a la liberalización
del comercio y las nuevas tendencias en la demanda y los precios internacionales.

Términos de intercambio, crecimiento y cambio estructural

Otro aspecto interesante del debate sobre los términos de intercambio tiene que ver con su
relación con el crecimiento económico y el cambio estructural. La teoría mantiene la idea
subyacente de que el deterioro de los términos de intercambio sofoca el crecimiento
económico a través del estrangulamiento externo. Sin embargo, muchos autores han
argumentado, por el contrario, que una mejora en los términos de intercambio contiene las
semillas de un proceso que bloquea el desarrollo. Si el desarrollo presupone un cambio
estructural y una industrialización en los países periféricos, entonces una mejora en los
términos de intercambio de los bienes primarios induciría una mayor especialización a favor
de esos bienes, inhibiendo así el desarrollo en otros sectores más sintonizados con las
transformaciones que demanda el desarrollo económico. Desde otra perspectiva, existe el
argumento de la "enfermedad holandesa", que sostiene que si una economía tiene un sector
altamente competitivo que experimenta un aumento apreciable de precios, eso tenderá a
deprimir el tipo de cambio y encarecer la economía nacional frente a la comunidad
internacional, lo que a su vez perjudicará la competitividad. de otros sectores de la economía y
abaratar los bienes importados. En estos dos casos, los términos de intercambio favorables se
convertirían en un freno para el desarrollo posterior. A esto se suman las repercusiones de esa
subida de precios en las relaciones de poder dentro de la sociedad en cuestión, impulsando la
influencia de los sectores que controlan los recursos naturales. La experiencia latinoamericana
con la industrialización ofrece argumentos que apuntan en esta dirección.

Conclusión

La tesis del deterioro de los términos de intercambio a la que Prebisch hizo aportes sustanciales
fue la que tuvo una gran influencia en América Latina en el siglo XX, tanto en el debate académico
como en la formulación de políticas económicas, y se convirtió en piedra angular de las estrategias
de desarrollo.

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Ese debate sigue abierto y reviste especial interés en la actualidad, cuando los altos precios alcanzados por la
mayoría de los productos primarios han propiciado una mayor dependencia de las exportaciones de commodities en
varios países de la región.

Hoy podemos ver las limitaciones de los datos y los supuestos con los que Prebisch estaba
trabajando en la década de 1940 y podemos y debemos realizar un análisis más profundo y
matizado, comenzando con el entendimiento de que no existe un producto primario “único” sino
más bien varias categorías que se comportan de manera diferente; que no hay "un" país
latinoamericano que pueda tomarse como modelo, sino muchos países con diferentes
experiencias; que no existe un impacto "único" inequívoco sobre el desarrollo, sino varios efectos
posibles, dependiendo del contexto más amplio de [Link] trayectorias; que no existe “un”
impacto inequívoco sobre el desarrollo, sino diversos efectos posibles, dependiendo de un contexto
más amplio de variables.

Sin embargo, la importancia de este problema sigue siendo obvia en varios aspectos, porque:

• La experiencia reciente muestra que los precios de los productos primarios y alimenticios aún presentan

una alta volatilidad y ciclos pronunciados.

• Los precios de los productos primarios y alimenticios siguen teniendo un fuerte impacto en la distribución

del ingreso.

• Los precios de los productos primarios y alimenticios continúan ejerciendo una fuerte influencia en la

especialización productiva de los países periféricos.

• El patrón internacional de diferenciación productiva continúa reproduciéndose.

• Es prematuro concluir que la tendencia al deterioro de los términos de intercambio se ha

revertido permanentemente.

Por todas estas razones, el tema seguirá sobre la mesa y la doctrina de Prebisch y la CEPAL

seguirá informando el debate.

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