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María: Madre Espiritual Universal

El documento reflexiona sobre el papel de María como madre de los discípulos de Jesús y su relación con la comunidad de creyentes, destacando que los lazos de fe son más significativos que los lazos familiares. Se menciona cómo María, a través de su amor perfecto, se convierte en madre espiritual de todos los que cumplen la voluntad de Dios. Además, se proponen compromisos personales para vivir en fraternidad y seguir la voluntad divina.
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María: Madre Espiritual Universal

El documento reflexiona sobre el papel de María como madre de los discípulos de Jesús y su relación con la comunidad de creyentes, destacando que los lazos de fe son más significativos que los lazos familiares. Se menciona cómo María, a través de su amor perfecto, se convierte en madre espiritual de todos los que cumplen la voluntad de Dios. Además, se proponen compromisos personales para vivir en fraternidad y seguir la voluntad divina.
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TEMA A LA VIRGEN MARÍA DURANTE EL MES DE MAYO

Día 17
María, madre de los discípulos de Jesús (Mt. 12, 46-50).
“Todo el que cumpla la voluntad de mi Padre celestial, ése es mi hermano, mi hermana
y mi madre”

Comentario: unida providencialmente a todo el proyecto salvador del Padre a través de


Cristo, María abre su corazón maternal al discípulo amado a quien recibe como a hijo.
En el extraordinario testamento de su único Hijo, quien provee a su futuro inmediato,
María encuentra una designación más universal al recibir como hijos a todos aquellos
que aceptan y cumplen la voluntad del Padre celestial.

En la nueva comunidad que Jesús inaugura, los lazos de la fe, la esperanza y la caridad,
crearán relaciones mucho más fuertes que aquellas surgidas de los lazos familiares. A
través de un proceso largo y seguramente doloroso, la relación de Madre e Hijo entre
María y Jesús, se elevó cada vez más a alturas espirituales totalmente desconocidas para
la humanidad hasta tal punto que se puede decir, que ninguna madre ha amado con tal
perfección a su hijo como lo hizo María y ningún hijo ha tenido un amor filial tan
profundo y perfecto como el que manifestó Jesús por su madre. El amor maternal de
María y el amor filial de Jesús estaban muy lejos de los egoísmos y limitaciones
humanas, por el contrario, estaba totalmente impregnado de la belleza de amor del
Padre. Por querer de Dios, el perfecto amor maternal de María se extiende a cada ser
humano y de manera especial a los que se esfuerzan por cumplir la voluntad del Padre
del cielo.

Texto bíblico:
“Todavía estaba hablando a la muchedumbre, cuando su madre y sus hermanos se
presentaron fuera y trataban de hablar con él. Alguien le dijo: >>¡Oye! Ahí fuera
están tu madre y tus hermanos que desean hablarte.

Pero Él respondió al que se lo decía: ¿Quién es mi madre y quienes son mis hermanos?
Y, extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo:

Éstos son mi madre y mis hermanos. Pues todo el que cumpla la voluntad de mi Padre
celestial, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre” (Mt 12, 46-50).

Pensamiento Eclesial
1. Cristo Jesús agonizante en la cruz da a María como madre al discípulo: en la
vida pública de Jesús aparece reveladoramente su Madre ya desde el principio,
cuando en las bodas de Caná de Galilea, movida a misericordia, suscitó con su
intercesión el comienzo de los milagros de Jesús Mesías. A lo largo de su
predicación acogió las palabras con que su Hijo, exaltando el reino por encima de
las condiciones y lazos de la carne y de la sangre, proclamó bienaventurados a los
que escuchan y guardan la Palabra de Dios, como ella lo hacía fielmente. Así avanzó
también la Santísima Virgen en la peregrinación de la fe, y mantuvo fielmente su
unión con el Hijo hasta la cruz, junto a la cual, no sin designio divino, se mantuvo
erguida. Sufriendo profundamente con su Unigénito y asociándose con entrañas de
madre a su sacrificio, consintiendo amorosamente en la inmolación de la víctima
que ella misma había engendrado; y, finalmente, fue dada por el mismo Cristo Jesús
agonizante en la cruz como madre al discípulo con estas palabras: Mujer, he aquí a
tu hijo”.

2. María, como Madre de Cristo, está unida de modo particular a la Iglesia: el


Concilio Vaticano II, presentado a María en el misterio de Cristo, encuentra
también, de este modo, el camino para profundizar en el conocimiento del misterio
de la Iglesia. En efecto, María, como Madre de Cristo, está unida de modo
particular a la Iglesia, “que el Señor constituyó como su Cuerpo”. El texto conciliar
acerca significativamente esta verdad sobre la Iglesia como Cuerpo de Cristo (según
la enseñanza de las Cartas paulinas) a la verdad de que el Hijo de Dios “por obra del
Espíritu Santo nació de María Virgen”. La realidad de la Encarnación encuentra casi
su prolongación en el misterio de la Iglesia-Cuerpo de Cristo. Y no puede pensarse
en la realidad misma de la Encarnación sin hacer referencia a María, Madre del
Verbo encarnado.

3. Los hermanos y hermanas de Jesús: la escritura menciona unos hermanos y


hermanas de Jesús. La Iglesia siempre ha entendido estos pasajes como nos
referidos a otros hijos de la Virgen María; en efecto, Santiago y José “hermanos de
Jesús” (Mt. 13, 55) son los hijos de una María discípula de Cristo que se designa de
manera significativa como “la otra María” (Mt. 28,1). Se trata de parientes próximos
de Jesús, según una expresión conocida del Antiguo Testamento.

4. La maternidad espiritual de María se extiende a todos los hombres: Jesús es el


Hijo único de María. Pero la maternidad espiritual de María se extiende a todos los
hombres, a los cuales Él vino a salvar: “Dio a luz al Hijo, al que Dios constituyó el
mayor de muchos hermanos (Rm. 8, 29), es decir, de los creyentes, a cuyo
nacimiento y educación colabora con amor de madre”.

Compromiso para la vida.


Jesús ha dicho en su Evangelio que todo el que cumpla la voluntad del Padre
celestial, será su hermano, hermana o madre, por eso me comprometo a:

1. Buscar en toda la voluntad del Padre que consiste en que todos se salven y
lleguen al conocimiento de la verdad (1 Tm 2, 3-4). Con mi esfuerzo
evangelizador, procuraré que muchos más conozcan al Señor.
2. Procuraré crear más lazos de fraternidad y aprecio en el medio donde vivo,
respondiendo a la voluntad de Cristo de que nos amemos como Él nos ha amado.
3. En cada situación de la vida procuraré decir con Jesús “Padre, que tu voluntad se
cumpla en mí”. Y con esta breve plegaria tendré más confianza en la providencia
divina.

Oración.
Padre celestial, gracias por manifestar a través de la fe en Cristo, unos lazos
familiares mucho más fuertes que aquellos de la sangre. Gracias porque tu Espíritu me
ayuda a descubrir tu voluntad y a seguirla con perseverancia. Gracias por hacer de
María la verdadera Madre de todos los creyentes. Dame siempre tu Santo Espíritu para
buscar una relación personal con Jesús, para buscar su encuentro en los signos de los
tiempos, para encontrarlo en el prójimo.

Florecilla del día 17: María, Madre, préstame tus ojos para mirar con cariño a todos.
Te ofrezco: rezar por los que me caen mal.

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