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El programa de Justiniano tenía un sdfadfsasdf física de la unidad del antiguo Imperio
romano, para ello tuvieron que firmar la “Paz Eterna” con el Imperio persa. De allí el
imperio bizantino comenzó un proceso de expansión hacia el Mediterráneo, liquidaron
el reino vándalo del norte de África. Más tarde llegarían a la península italiana, donde
tuvieron que enfrentar a los ostrogodos, durante 30 años, en la llamada guerra gótica;
también se introdujeron en Hispania y lograron asentarse durante 70 años.
La segunda parte del reinado de Justiniano, agobiado por los gastos de su política
expansionista, se caracterizó por una cierta pérdida del control público del Estado, al
menos, en el mundo rural, y la fractura social entre los grandes propietarios (tanto
eclesiásticos como laicos) y los pequeños campesinos. Éstos, a diferencia de las
gentes de la ciudad, no protagonizaron ninguna revuelta espectacular pero su huida al
monasterio, el ejército, el bandolerismo o los núcleos urbanos era síntoma de una
cierta desestructuración del mundo rural.
El proyecto justinianeo de reintegración mediterránea alcanzó entonces su mayor
extensión, aunque, en todas partes, con carácter bastante provisionales. Al tener
tantos frentes de conflictos y guerras, implica para el Imperio muchos gastos militares
que, en ningún caso, encontraban compensación y exigían un importante aumente de
la presión fiscal. A raíz de esto y de la reactivación de la amenaza persa, sumado a la
llegada de nuevos pueblos a Constantinopla, el Imperio de Bizancio quedo muy
debilitado y en el año 565 Justiniano murió.
La muerte de Justiniano pareció acelerar los dos procesos que empezaban a debilitar
el imperio de Bizancio:
- La amenaza de los enemigos exteriores (avaros, eslavos y persas).
- El deterioro de la situación social, política y militar interna, que cabía atribuir
tanto a la presencia de aquellos como, sobre todo, al desgaste producido por la
política de reintegración mediterránea.
En ese ambiente de agobio fiscal y militarización de la vida social, se desarrollaron los
reinados de los sucesores de Justiniano, de los que Tiberio, Mauricio y su asesino y
sucesor Focas fueron militares que encabezaban facciones que servían de expresión
a una población cada vez más descontenta. La nueva situación social trajo dos
consecuencias importantes. La primera, la renuncia al principio de separación de las
funciones civiles y militares; en su lugar, los exarcas reunieron ambas. La segunda, la
construcción a orillas del mar Rojo y en el alto Éufrates de una red de fortalezas
asistidas por soldados-colonos bajo el mando igualmente unificado de un jefe militar.
Todo esto llevo a la llamada crisis del siglo VII, descontento social a causa de las
guerras, hambres y persecuciones políticas. Esto fue aprovechado por Heraclio que
derroco a Focas y ocupo el trono imperial creando una nueva dinastía. Los cien años
que trascurrieron desde 610 a 717 estuvo marcada por la crisis que afectó a la
estructura del Imperio.
El debilitamiento de éstas, visible desde la muerte de Justiniano, experimentó un
agravamiento cuando el Imperio persa fue sustituido, desde la década de 630, por el
Islam. La intervención de los musulmanes, que ocuparon rápidamente las provincias
orientales del Imperio asdsadas de guerra. Los rasgos (autoridad del Estado, derecho
público, ciudades ordenadoras del entorno rural) que habían caracterizado a aquél se
debilitaron decisivamente a la vez que se reforzaba una mentalidad de supervivencia
teñida de milagrerismo que encontraba refugio en la veneración de las imágenes.
Durante el siglo VII, el Imperio bizantino debió atender tres frentes militares. En el
oriental, el tradicional enemigo persa fue sustituido por los musulmanes. En el
danubiano-balcánico, la presión de los eslavos se vio reforzada ahora por la de los
búlgaros. Y en el d de que los historiadores consideran que aquel siglo supuso una
solución de continuidad en la historia bizantina. Tres procesos fueron los que la
marcaron: la militarización, la pérdida de peso específico de la ciudad y el
fortalecimiento del mundo rural.
La reorganización militarista del Imperio con el sisteadma de «themas». El vocablo
thema designaba tanto la unidad de ejército acuartelada en un distrito como la
circunscripción territorial que le correspondía defender. Al frente de cada thema, un
estratega reunía competencias civiles y militares de modo que pudiera tomar con
rapidez decisiones de carácter bélico. Bajo su amando se hallaban todos los
habitantes del distrito, pero de modo más específico los asdfasdfasdf agraria que
debía proporcionarle la renta suficiente para asegurar su mantenimiento y el de su
equipo militar como jinete acorazado. Pese al derecho público vigente y su carácter
institucional, la relación entre estratiotas y estrategas fue adquiriendo rasgos de
vinculación personal. Sin alcanzar las que serían características de Europa occidental,
el sistema de themas desarrolló facetas que formalmente recordaban el feudalismo.
2_
- Después de la muerte de Mahoma en 632, reprodujo antiguas tensiones entre
tribus. Estas fueron asdasdasdasd Abu Bakr como único sucesor suyo. El título
que le atribuyeron fue el de Califa, “sucesor del Enviado de Dios”. Todo el
descontento por este título quedo apaciguada y todos unidos por las
expectativas de expansión y su inmediato éxito.
- Los primeros pasos de la expansión islámica tuvieron lugar bajo la jefatura del
propio Abu Bakr y, sobre todo, de sus sucesores Umar (634- 644) y Utman
(644-656). Hacia el este, las victorias, en especial, la de la batalla de Qadisiyya
en 637, habían permitido a los musulmanes penetrar en el Imperio persa y
alcanzar su provincia más oriental, el Jurasán, donde, en 651, moría el último
de los reyes sasánidas y desaparecía el propio imperio. Hacia el oeste, a costa
del de Bizancio, los guerreros árabes ocuparon Egipto y avanzaron hacia
occidente. Hacia el norte, después de la batalla de Yarmuk en 636, los
islamitas no sólo incorporaron Palestina y Siria, sino que amenazaron la
península de Asia Menor y la isla de Chipre. En definitiva, a los veinte años de
la muerte de Mahoma, sus seguidores habían acabado con el Imperio persa y
habían reducido a una tercera parte la extensión del bizantino. La propia ciudad
de Jerusalén pasó a sus manos y se convirtió en ciudad santa del islam
después de serlo ya del judaísmo y el cristianismo
- Las razones del fulminante éxito musulmán se han atribuido a la conciencia
supratribal, que dio cohesión y fuerza a los árabes para abandonar sus tierras
desérticas y acceder a las riquezas de sus vecinos, y a la superioridad militar
de los invasores, pero también al agotamiento de los dos Imperios, persa y
bizantino, y, en el caso de este último, a una cierta displicencia hacia el poder
central por parte de las provincias invadidas. La presión fiscal y la persecución
religiosa de monofisitas y nestorianos, numerosos en Egipto y Siria, habían
creado un caldo de cultivo de resistencia al poder imperial bizantino del que los
musulmanes se beneficiaron.
- El trato de los conquistadores musulmanes a los pueblos conquistados
contribuyó también a facilitar la rapidez de la expansión. Establecía unas
relaciones de convivencia, en especial, entre los musulmanes y los dhimmíes,
«los hombres del libro» (la Biblia), esto es, judíos y cristianos, que permitieron
a los primeros proseguir sus avances sin temor a revueltas en su retaguardia.
Las condiciones de ese trato quedaban fijadas en los pactos de capitulación.
En virtud de ellos, los conquistados reconocían la soberanía de los
conquistadores, quienes, a su vez, respetaban la antigua administración,
buscaban y encontraban la colaboración de los notables y reconocían los
derechos de los antiguos propietarios.
- El nuevo califa Mu’awiya (661-680), aun a riesgo de descuidar su jefatura
religiosa, se propuso reforzar su papel de dirigente político de un imperio. El
modelo escogido fue el bizantino. Centralizó la administración, trasladó la
capital del califato de Medina a Damasco y fortaleció el carácter autocrático de
su autoridad. Bajo esos presupuestos, la antigua teocracia islámica se
transformaba en un Estado secular, dentro del cual la minoría árabe, con
fuertes raíces tribales, constituía una verdadera casta dominante de la mayoría
de la población, que, para entonces, y como resultado de la expansión
conquistadora, era neomusulmana y no árabe. Los signos del cambio de
modelo se fortalecieron a la par que se consumaban las conquistas.
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Los autores hablan del feudalismo como una relación de dependencia que se
establece entre dos hombres libres, basadas en la mutua fidelidad y lealtad, también lo
definen como un sistema de relaciones interpersonales proveniente de la fusión del
vínculo vasallatico (encomendacion) y el beneficio (concesión de un dominio fundiario).
Podríamos decir que es un proceso que llevan a cabo dos grupos, los privilegiados y
los no privilegiados; dentro del primer grupo se encuentran los señores (aristocracia,
nobleza y caballería), en el segundo grupo se encuentran los campesinos.
El hombre dependiente es un vasallo. Este no tenía ni la propiedad de la tierra (que le
pertenece a un señor) ni la posesión (trabajada por campesinos), sino que podía
usufructuar las rentas de la misma.
El señorío era el resultante de la desmembración de la autoridad pública (rey). En tal
sentido, el señorío representaba un poder sobre las tierras y sobre los hombres que
trabajaban esas tierras. En torno al año 1000 se produce lo que Aguadé Nieto llama la
“revolución feudal”, un fenómeno europeo en el cual la esclavitud antigua es sustituida
por una relación de producción inscrita en el señorío, a la vez que las instituciones
públicas desaparecen y son reemplazadas por formas de encuadre político que
conceden amplio lugar a los vínculos personales. En el mismo sentido, el “beneficio” y
la “commendatio” (encomendación) dan lugar al “feudo” y al “homenaje”.
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Se trata del proceso de construcción territorial y política de los reinos.
El afianzamiento de una familia real implico el reconocimiento del derecho de una
familia y de una línea familiar a ejercerla. Las familias reales seleccionadas trataron de
asegurar su posición a través de:
- Fuerza militar frente a otros contendientes.
- Su capacidad para articular en beneficio propio la pirámide de compromisos
establecidos a través de los contratos de vasallaje entre miembros de las
aristocracias (gracias a los recursos obtenidos por su jefatura militar, los reyes
pudieron dotar a sus vasallos y comprar su fidelidad.
- Afianzamiento del criterio hereditario frente al electivo en la transmisión de la
jefatura, que se completó con el derecho de la primogenitura.
Sobre la base de múltiples y reducidas células políticas, cada reino se fue
configurando como el espacio en que vivían los vasallos y los vasallos de los vasallos
de un determinado señor, el rey. Entre aquellos y este la relación se regía por las
practicas feudovasallaticas: fidelidad mutua y prestación de obligaciones resumidas en
el doble concepto de auxilium sadfasdfadsfasdf
En el curso de los dos siglos siguientes, el monarca consiguió que el vínculo con sus
vasallos llegara a ser universal para todos los que vivían en el territorio de un reino y
que la realización de aquellas obligaciones (de ayuda financiera, colaboración militar y
consejo para administrar justicia) se institucionalizara a la escala general de cada
reino. A facilitar ambos desenlaces colaboraron tanto la reducción de la diversidad de
ordenamientos jurídicos como el desarrollo de nuevos principios de representación de
la comunidad.
Algunos instrumentos para lograr esto fueron:
- El fisco regio: constituido por dos tipos de ingresos, de un lado el dominio regio,
tierras y hombres que posea como cualquier otro titular de un señorío; de otro
lado el conjunto de las cuatro ayudas que los vasallos solían abonar a su señor
(a partir de esto el monarca se vio beneficiado además de otros ingresos como
el de las guerras de conquista, acuñación de la moneda, la participación regia
en la fiscalidad eclesiástica)
- La fuerza militar del rey estuvo igualmente subordinada a la normativa
feudovasallática. Ésta obligaba a cada vasallo a concurrir con sus mesnadas
durante un cierto número de días, que llegó a fijarse en cuarenta, a la
convocatoria de su señor. Cuando las finanzas se lo permitían, los monarcas
echaban mano, finalmente, de mercenarios.
- El ejercicio de la justicia era el principal objetivo del poder. Gobernar era, en
principio, administrar justicia, tarea que el señor realizaba en su curia señorial
con el consejo de sus vasallos. A partir de esa situación del siglo XI, la
evolución de esta competencia en manos de los monarcas se vio afectada por
tres hechos: la extensión y dispersión del realengo, el fortalecimiento de la
figura del monarca como titular de una justicia por encima de la de los demás
señores y la tecnificación de la función de juzgar
- La reducción de la diversidad de ordenamientos jurídicos. Cada una de las
células políticas del siglo XI poseía un ordenamiento cuyas bases eran, según
los casos, la costumbre, las decisiones judiciales, las disposiciones de los
príncipes y los pactos privados. Además, dentro de ellas, se distinguían
situaciones personales corroboradas por estatutos especiales (de la nobleza, el
clero, o, como era frecuente en los reinos hispanos, de los mudéjares, francos
y judíos). A partir de esa situación, los juristas, entusiastas aplicadores del
Derecho romano, trataron de ir sustituyendo la particularidad de la ley de cada
lugar por la universalidad del nuevo derecho aplicada a la escala de cada reino,
regido por un único príncipe. Éste era la cabeza y el signo de la unidad del
reino, dentro del cual los demás miembros formaban un solo cuerpo
- La acuñación de nuevas fórmulas de representación de la comunidad. La
creación de unidades políticas más amplias y centralizadas, los reinos, y el
creciente peso económico y social que los núcleos urbanos iban adquiriendo
reclamaron una ampliación del número y la procedencia de las personas
convocadas a prestar el consilium en la curia regia. Por esa vía entraron en ella
los representantes de las ciudades del realengo. Con su entrada se
institucionalizó el diálogo entre el rey y la comunidad del reino.
5_A)
Tres transformaciones socioeconómicas:
1_ Artesanos -> Industria
La artesanía era un trabajo de tipo familiar en que se realizaba un ciclo completo, la
principal novedad fue la ampliación de su número, con lo que se elevó el volumen
producido. Este incremento obligó a aumentar la mano de obra, lo que incidió en los
métodos de contratación y las condiciones de trabajo, y permitió una cierta
especialización. La multiplicación de centros de producción hizo crecer la oferta y dar
al comprador la posibilidad de elegir entre variedades de un mismo producto; se abría
así el camino a la competencia y, con ella, la búsqueda de diferencias (precios,
características, materias primas, etc.).
Para evitar los conflictos que esto podía generar en la sociedad urbana, se procedió
por las autoridades locales a la reglamentación de los oficios y las producciones, con
el fortalecimiento del sistema corporativo. A nivel internacional, la organización jurídica
de las relaciones mercantiles (Derecho mercantil) y la articulación de los ámbitos de
colonización económica intentaron evitar las guerras comerciales, lo que no siempre
se consiguió y la lucha por el control de las rutas y los espacios productores de
materias primas pasará a ser motivo principal de las contiendas bélicas.
Industria Textil.
La inversión de capital procedente de empresas mercantiles que significó la
implicación de los grandes mercaderes de ámbito internacional y la adaptación de los
productos a las demandas del mercado. A comienzos del siglo XIV se constata el
cambio de orientación de la producción hacia un tejido más ligero y barato, asequible a
las clases medias urbanas y rurales para sustituir los paños rústicos que utilizaban.
Durante la primera mitad del Trescientos en toda villa y ciudad se desarrollará una
manufactura textil con mayor o menor capacidad de fabricación y distribución.
Especialización Laboral
En torno a 1300, en los tres centros comerciales más importantes de Occidente,
Génova, Florencia y Venecia, se había transformado ya la organización de los
negocios. El mercader altomedieval, viajero con sus mercancías, había dado paso al
capitalista residente que contaba con agentes en otros mercados, disponía de
informaciones de los centros en que actuaba, controlaba sumas de dinero aportadas
por sus asociados o por inversores, procuraba obtener los máximos beneficios
moviendo mercancías y capitales, repartía riesgos entre otros colegas y a través de los
notarios aplicaba fórmulas contractuales para todas sus necesidades. En definitiva,
estamos ante profesionales de la actividad mercantil, herederos de una experiencia y
preparados teórica y prácticamente para ejercer su trabajo.
Tres transformaciones técnicas:
Industria Naval.
La construcción y equipamiento de naves de cierto porte y preparadas para efectuar
grandes singladuras mercantiles o afrontar encuentros bélicos, constituye en la Baja
Edad Media una actividad expansiva, dirigida por el poder estatal, en empresas de
gran magnitud orientadas según criterios industriales por el número de obreros, la
ordenación del trabajo, los medios económicos y las novedades técnicas.
Industria Textil.
El segundo gran ámbito está constituido por la industria textil. El dinamismo de esta
manufactura viene impuesto, en primer lugar, por la generalización del uso de las
novedades técnicas (el molino hidráulico batanero, el torno de hilar, los bobinadores
mecánicos, etc.). En segundo lugar, por la enorme variedad de géneros tanto por la
calidad y el color como por los usos, los precios y los materiales (lana, lino, cáñamo,
algodón, seda).
Transformación Contable.
La gestión de las nuevas organizaciones comerciales se desarrolló gracias al uso de
técnicas contables también revolucionarias. Por un lado, la adopción de la numeración
arábiga en vez de la romana, mucho más fácil de manejar. Por otro, la contabilidad por
partida doble, que permitía ordenar los confusos apuntes anteriores, al asignar a cada
cliente de un banquero o comerciante una página en la que se anotaban en dos
columnas el movimiento de su cuenta, en una todos los asientos de débitos y en la
otra los créditos, él debe y el haber, con lo que se disponía continuamente del balance.
Ambas innovaciones tardaron un tiempo en propagarse fuera del ámbito mediterráneo,
pero su difusión a finales del siglo XV constituyó la base sobre la que se organizó la
planificación de las empresas capitalistas
B)
El burgo era el centro de las nuevas actividades y otorgó su nombre, burgueses, a
aquellos que lo habitaban. Al principio, el burgo no estaba demasiado separado del
medio rural, ni los burgueses parecían en sus hábitos y en su mentalidad demasiado
diferentes de los campesinos. Incluso, estos burgueses como los campesinos se
encontraban sometidos al derecho de ban de un señor que los sometía a su justicia y
les arrancaba contribuciones.
Pero pronto se estableció la diferencia. Los jefes de las familias burguesas
desempeñaban un "oficio", es decir, un trabajo especializado, diferente del trabajo
común que era la tierra. Además, sus actividades dejaban una ganancia directa en
dinero. Y esto señalaba la principal característica de la burguesía: la naturaleza de su
fortuna. Y otra gran diferencia: los habitantes de los burgos por su misma riqueza en
dinero eran más libres, estaban mejor protegidos de las exacciones arbitrarias del
señor. En síntesis, los burgueses comenzaban a perfilarse como un grupo social
claramente diferenciado.