La
historia de la Tierra se refiere al desarrollo del planeta Tierra y cubre
aproximadamente 4500 millones de años (4 567 000 000 años) —aproximadamente un
tercio de la edad del universo, de los 13 700 Ma estimados desde el Big Bang1—, desde su
formación hasta la época actual.2 Está dividida en cuatro eones —la mayor división
cronológica—, siendo los tres primeros los que definen el Precámbrico:
1. el Hadeano, que duró casi 500 Ma y que no dejó casi ninguna roca en su
lugar, excepto fragmentos en rocas eruptivas posteriores, y es sobre todo
conocido a través de la modelización del sistema solar y el análisis
comparativo de las composiciones isotópicas de los diferentes cuerpos
celestes;
2. el Arcaico, que duró 1500 Ma, marcado a la vez por la aparición de las
primeras cortezas continentales y por el origen de la vida que creó la
biosfera y conocido por el análisis de las rocas que ha dejado, de su edad
y de las condiciones de su formación;
3. el Proterozoico, que duró 2000 Ma, marcado por la aparición masiva
del oxígeno en la atmósfera, que reemplazó a la atmósfera primitiva
de dióxido de carbono, y conocido también a través de las rocas entonces
formadas, en un ambiente hasta el presente generalmente oxidante;
4. el Fanerozoico, literalmente el de los «animales visibles», de los
organismos multicelulares: además de los análisis de rocas, se conoce por
los fósiles que han dejado esos organismos animales y vegetales en sus
diferentes estratos geológicos. Es la edad de la vida tal como se conoce
hoy y se divide en tres eras: el Paleozoico, que no comenzó hasta
hace 540 Ma, una era de artrópodos, peces y la primera vida en la tierra;
el Mesozoico, que abarcó el ascenso, el reinado y la extinción climática de
los dinosaurios no aviares; y el Cenozoico, que vio el surgimiento de los
mamíferos. Los seres humanos reconocibles surgieron hace como
mucho 2 Ma, un período extremadamente pequeño en la escala geológica.