Primera Cruzada: Orígenes y Avances
Primera Cruzada: Orígenes y Avances
Introducción
Las Cruzadas permanecen como algo incomprensible a los juicios de valor más contradictorios de los historiadores,
aunque estos juicios ofrecen el inconveniente de introducir un elemento esencialmente subjetivo, plagado con las
opiniones políticas y religiosas de los mismos. De acuerdo con esto, en el caso de las Cruzadas, los “buenos” y los
“malos” pueden serlo alternativamente tanto los cristianos como los musulmanes. Además, mientras se las quiera
considerar a la luz de hechos modernos, estas pueden ser migraciones o colonizaciones, con las cuales se las ha
querido equiparar. Algunos autores, como Grousset, argumentan que la Cristiandad responde al Islam con una guerra
santa general, en este sentido, la Cruzada se opone a la Jihad1, la guerra santa musulmana; otros autores por el
contrario, ven en la Cruzada un movimiento eminentemente feudal2.
La expresión cruzada no se empleó nunca durante la Edad Media. Este término surgió porque estos guerreros se
dirigieron por Asia Menor hasta Tierra Santa con el estandarte del emblema particular del Cristianismo: la cruz.
También la llevaban bordada en distintas partes de sus vestiduras.
Entre los años 1096 y 1099 un grupo de nobles provenientes de Europa occidental realizó una peregrinación desde
Constantinopla hasta Jerusalén. Esta fue la primera de varias peregrinaciones que conocemos con el nombre de
Cruzadas.
La Primera Cruzada se realizó cinco años después de la muerte del sultán selyúcida Malik Sha. Este es un dato
importante ya que a su muerte empezará entre sus descendientes las luchas internas por quien va a tomar el poder y
las posesiones de las distintas tierras.
La situación en el Imperio romano de Oriente tampoco era mucho mejor. Tras la derrota del ejército romano en la
planicie de Manzikert en 1071, Constantinopla se encontró en menos de una década bajo el ataque de los selyúcidas
y el emperador de turno, Alejo I Comneno no iba a poder resistir mucho más los ataques.
El 27 de noviembre de 1095, en el Concilio de Clermont, el papa Urbano II llamó al Cristianismo Occidental a tomar
las armas e ir en ayuda de los cristianos de Oriente. Puesto que los turcos habían masacrado miles de cristianos y con
Constantinopla a punto de caer, el Papa, como representante de Dios en la tierra, al grito de Deus le volt! dio inicio a
la campaña militar más grande de la Historia del Cristianismo.
La Cruzada Popular
Nadie pudo contener la impaciencia que había causado Urbano II con su oratoria. Aun cuando los grandes
potentados de Occidente tenían fijada la fecha para partir en el mes de agosto, desde abril de 1096, una multitud
compuesta por gentes del pueblo encabezada por un predicador llamado Pedro el Ermitaño y por otros jefes locales
como Gualterio Sans Avoir, se puso en marcha hacia Jerusalén. Era fácil prever lo que sucedió. En medio de la
muchedumbre de gentes que Pedro y los suyos arrastraban tras de sí –hombres, mujeres y niños– no tardaron en
surgir el desorden y la disciplina. La travesía del centro de Europa pareció precipitarse en el desastre cuando los
cruzados se entregaron al pillaje en Hungría y en las provincias septentrionales del Imperio romano de Oriente.
El 1° de agosto de 1096, Pedro el Ermitaño llegó a las puertas de Constantinopla. El emperador Alejo Comneno y el
pueblo entero esperaban, no sin cierta desconfianza, la aparición de aquella turba que llegaba precedida de una
pésima fama. El Basileus le aconsejó con mucha prudencia que no atravesara el Bósforo para combatir a los turcos
antes de que llegara la expedición de los señores, pero al contemplar los desmanes que cometían las bandas de Pedro
en los arrabales de su capital, decidió trasladarlos a toda prisa a Asia, donde les designó como asentamiento la plaza
fuerte de Ciboto, cerca de la frontera romano-selyúcida.
Por desgracia, era imposible pretender que aquella tropa desorganizada se quedara inactiva por mucho tiempo.
Aunque Pedro y Gualterio intentaron impedirlo, los peregrinos sintieron la gran tentación de comenzar la guerra
santa. Estos se lanzaron en una expedición algarera hacia Nicea, la capital turca, pero antes de llegar a la ciudad,
fueron sorprendidos y masacrados por el ejército selyúcida. Pero el Ermitaño, por su parte, había partido poco antes
de regresó a Constantinopla, sin duda para solicitar nuevos víveres o tropas de refuerzo que pudieran permitirle
recuperar el liderazgo en la expedición. La epopeya popular rápidamente llegaba a su fin.
La Cruzada de los Nobles.
Tras la convocatoria en Clermont, se constituyeron cuatro grandes grupos formados por las principales expediciones,
que partieron separadamente. Los cruzados del norte o loreneses, valones y brabanzones, se agruparon en torno al
duque de la Baja Lorena, Godofredo de Bouillon. Estos peregrinos tomaron la ruta que atravesaba Hungría y
entraron al territorio de Imperio de Oriente por Singidunum (Belgrado), siguiendo por la calzada que transcurría por
Naissus, Sérdica, Filipópolis y Adrianopólis, hasta arribar a Constantinopla para la Navidad de 1096. Un grupo
formado por los normandos del sur de Italia, conducido por Bohemundo de Tarento y su sobrino Tancredo, cruzó el
Adriático y avanzó por la antigua vía Ignacia atravesando las urbes romanas de Dirraquio, Tesalónica y Rodosto,
llegando el 16 de abril de 1097. Raimundo de Saint-Gilles (o de Tolosa) condujo a los peregrinos del Mediodía
francés a través de Italia del Norte, marchando luego por la costa de Dalmacia y, siguiendo los pasos de Bohemundo
a través de la vía Ignacia, arribaron a la capital romana el 27 de abril de 1097. El grupo integrado por los franceses
del norte y del centro, a las órdenes del conde Roberto de Flandes, Roberto de Normandía, Esteban de Blois y Hugo
de Vermandois, cruzó los Alpes y atravesó el territorio de Italia.
Mientras tanto Constantinopla se ponía en pie de guerra. La vieja ciudad romana era el lugar de reunión adonde
debían acudir todos los cruzados. Alejo Comneno veía aproximarse aquellas expediciones con cierta inquietud. Muy
pronto los francos que iban llegando a la gran metrópoli tuvieron ocasión de advertir la actitud del Basileus. Es fácil
imaginar cómo reaccionarían ellos, que llegaban imbuidos de aquel espíritu que los había impulsado a marchar en
ayuda de toda la Cristiandad, tanto la de Oriente como la de Occidente, para reconquistar las tierras que el
Emperador había sido incapaz de defender, al verse tratados como si hubiesen sido unos vulgares aventureros.
Alejo Comneno había tenido durante todo ese tiempo una única preocupación: hacer prestar juramento, uno por uno,
a todos los jefes que iban llegando a su territorio. Una gran ventaja se le presentaba, y él, con su agudeza
diplomática, no podía desperdiciarla: las tierras que iban a atravesar los cruzados habían pertenecido al Imperio
romano de Oriente antes de la derrota de Manzikert. Si aquellas tierras eran reconquistadas, ¿le serían devueltas? El
medio más seguro para obtenerlo era convertir a todos los jefes de la expedición en sus vasallos. De buen o mal
tajante, todos tuvieron que hacerlo, pues el Basileus disponía del medio más simple y eficaz para hacer que los
cruzados se sometieran a su voluntad: podía cortarles los víveres. Raimundo fue el único que en dicha circunstancia
se mostró independiente, jurando únicamente “respetar la vida y el honor del emperador”.
En cumplimiento de ese acuerdo, cuando los cruzados, una vez transportados a Asia Menor, obligaron a capitular a la
guarnición selyúcida de Nicea, dejaron, de mal grado, que las tropas del emperador reocuparan la ciudad (26 de junio
de 1097). Después de la toma de Nicea, emprendieron la travesía de Asia Menor en diagonal, del noroeste al sudeste.
El 19 de julio de 1097 vencieron en Dorileo al sultán selyúcida Kilij Arslán, y desde ese momento les fue posible
proseguir su camino por Iconio y el ante-Tauro, pues los turcos se vieron forzados a retirarse hacia la región
montañosa de Capadocia.
Jerusalén
Diez meses antes de llegar la Cruzada a Jerusalén, esta había sido conquistada a los turcos por los fatimíes de Egipto.
Al enterarse de que los cruzados se acercaban, la habían puesto rápidamente en estado de defensa con una fuerte
guarnición compuesta tropas árabes y sudanesas.
El sitió empezó el mismo día que la Cruzada llegó a las murallas, es decir, el 7 de junio. Aunque la constitución del
terreno lo hubiera permitido, los cruzados no tenían suficientes fuerzas para cercar por completo la ciudad. Sin
embargo, los fatimíes, que ya se encontraban en una profunda decadencia, estaban lejos de tener el valor militar de
los turcos. Después de un duro asedio de más de un mes, Jerusalén fue tomada por la Cruzada el 15 de julio de 1099.
El asalto a la ciudad, en el que participó Godofredo de Bouillon con gran valor, estuvo signado por una horrorosa
matanza de la que no se salvaron ni musulmanes ni judíos. Esta masacre, al decir de Grousset, tan impolítica como
inhumana, significó el punto de inflexión en las futuras relaciones entre musulmanes y cristianos.
Conclusión
El resultado de la Primera Cruzada, la única exitosa de las nueve que se predicaron, tuvo un gran impacto en la
Historia de los dos bandos en el conflicto; esta puso en contacto dos mundos, un contacto que servirá para fomentar y
difundir la cultura de ambos y para desarrollar el comercio y la riqueza.
Es muy importante recalcar las diferencias que tuvo el llamamiento de Urbano II, frente al que habían hecho otros
papas o los príncipes latinos en vista de las expediciones contra los árabes en Sicilia, España o África: hasta entonces
las expediciones habían conservado un carácter puramente político, y solo se trató de una empresa circunscripta a la
península. La idea de Urbano II, se distinguió de las empresas anteriores por su carácter propiamente religioso,
originalmente desinteresado y enteramente internacional. El Papa llamó a la lucha contra el Islam a toda la
Cristiandad. La Cruzada se propagó con una inaudita rapidez, porque fue una idea pasional, produciendo una mística
colectiva.
En primer lugar, es de destacar la situación de Oriente después de la toma de Jerusalén por los cruzados en 1099.
Esta cruzada tuvo éxito al crear en Palestina y en Siria los llamados Estados Cruzados, donde crearon una sociedad
feudal: el Condado de Edesa, el Principado de Antioquia, el Reino de Jerusalén y el Condado de Trípoli, fundado por
Raimundo de Saint-Gilles en 1109.
Respecto a la situación de Jerusalén, los nobles se pronunciaron en favor de Godofredo de Bouillon para confiarle la
ciudad, prefiriéndolo por sobre Raimundo de Saint-Gilles. Sin embargo, Godofredo no tomó el título de rey, sino
únicamente el de Advocatus Sancti Sepulchti, es decir, Defensor del Santo Sepulcro; y comenzó la organización de la
Iglesia latina en la ciudad, lo que fue una nueva causa de roces con los cristianos ortodoxos y de otros sitios que ya
habitaban en ella. Después de ayudar a Godofredo a rechazar un ataque egipcio que se encaminaba a recuperar
Jerusalén, la mayor parte de los barones tomaron el camino de regreso junto con sus tropas. Éste permaneció
entonces en la ciudad santa con unos trescientos caballeros. Su reinado tendría muy poca duración, pues murió el 18
de julio de 1100. Lo sucedió su hermano, Balduino de Edesa, que no tuvo escrúpulos en aceptar la investidura real.
De ese modo Balduino se hizo coronar por el patriarca Daimberto como “rey de Jerusalén”.
Por otro lado, una vez surgidos del éxito de la Cruzada, los Estados francos de Siria y Palestina darán a la Historia de
Oriente ciertas notas y características opuestas al espíritu de 1095. En ellos habrá que encontrar un modus vivendi
con los Estados turco-árabes de la vecindad, vivir en permanente contacto con los mercaderes musulmanes que
permanecieron en los territorios ocupados por los francos, aceptar un mínimo de tolerancia religiosa entre
Cristiandad e Islam. El colono franco de Tierra Santa se habrá adaptado al ámbito musulmán y a la vida oriental.
Causa
El turco Zengi a cargo de la ciudad de Mosul, ataca en 1132 a los estados latinos (Edessa y Damasco) ayudado por
Sawar.
Participantes
Conclusión
A los alemanes, los turcos los aplastan cerca de Dorilea; quedan pocos vivos entre ellos Conrado que se quedará
como funcionario en San Juan de Acre.
El rey francés Luis VII que estaba en Antioquía, en vez de ayudar a Edessa se va a Jerusalén. La reina Leonor lo
amenaza con divorcio. Decide combatir pero en un acto de ignorancia ataca a la única ciudad fiel a los cristianos:
Damasco. Esta ciudad será recuperada por el sucesor de Zengi, Nuraldín en julio de 1148.
Ninguno de los objetivos se cumplió, ni ayudar a Edessa ni recuperar otras ciudades que habían caído en poder
musulmán. Por toda esta cuestión se llama a la tercera cruzada.
Causa
Nuraldin domina la zona este de los territorios cristianos. Opta por Egipto fatimí. Un ejército cristiano egipcio los
frena pero luego los cristianos atacan a traición a los egipcios y estos piden ayuda a Nuraldín. El califa de Egipto
nombra a Yusuf como jefe de ejército. En 1174 Yusuf aprovecha la muerte de Nuraldin y se lo compensa con el
Reino de Siria a la vez que se lo comienza a llamar Saladino.
En 1180 Saladino intenta tomar Jerusalén pero firma una tregua. Reynaldo de Châtillon ataca caravanas de Egipto a
Siria y la tregua se rompe. Balduino IV compone las cosas. El incidente se repite y Saladino decide no dejar un solo
objeto cristiano en pie. Con la complicidad del conde de Trípoli se introduce en Jerusalén. El rey Guy trata de
defenderse con templarios y hospitalarios.
Saladino proclamó la guerra santa e invadió Palestina. En vano lucharon con tenacidad los caballeros hospitalarios y
templarios; casi todos los cristianos perecieron en esta memorable jornada. El ejército cristiano fue aniquilado por
completo y su rey cayó prisionero. Reynaldo muere y Guy es capturado. Los territorios cristianos caen uno a uno
hasta que en octubre de 1187 cae Jerusalén.
Es inentendible, porque Balduino IV había hecho las cosas muy bien, había negociado con Saladino, este estaba
dispuesto a respetar, sin embargo la vuelta a hostilizar al musulmán hizo que éstos decidieran de una vez por todas
terminar y tomar Jerusalén, por este motivo Gregorio VIII llama a la tercera cruzada.
Participantes:
Conclusión
Ricardo firmó una tregua con Saladino. Se recuperan territorios pero no a Jerusalén.
Causa
Tras la tregua firmada en la Tercera Cruzada y la muerte de Saladino en 1193, se sucedieron algunos años de relativa
paz, en los que los Estados francos del litoral se convirtieron en poco más que colonias comerciales italianas.
En 1199, el Papa Inocencio III decidió convocar una nueva cruzada para aliviar la situación de los Estados cruzados.
Esta Cuarta Cruzada no debería incluir reyes e ir dirigida contra Egipto, considerado el punto más débil de los
estados musulmanes.
Surge como un llamado de Inocencio III y cayó en un grupo de nobleza baja francesa. Al no ser ya posible la ruta
terrestre, los cruzados debían tomar la ruta marítima, por lo que se concentraron en Venecia.
Como no tenían dinero, empezaron a hacer quermeses, exposiciones, demostraciones y juegos con lanzas. Juntaron
dinero, pero les faltó para el transporte, así que se contactaron con la autoridad máxima de Venecia, el dux Enrique
Dandolo (había quedado ciego en un ataque contra los bizantinos), que era muy malo e interesado, para ir a Oriente:
decide transportarlos en barcos de Venecia y a cambio le pagan con la toma de la ciudad de Zara, en la cosa
balcánica, de propiedad bizantina.
Resultados
Antes de la partida apareció en Venecia un hijo de Isaac Angelos, Alejo IV Ángelo, pretendiente al trono bizantino,
suplicando a los cruzados le prestaran asistencia contra su tío, usurpador del trono de su padre. Apoyado por el dux,
el príncipe persuadió a los cruzados a que se dirigieran contra Constantinopla, además, como no tenían medios para
pagar el pasaje hasta Egipto, la persuasión fue más fácil.
El dux Enrico Dandolo se coaligó con el jefe de la expedición Bonifacio de Montferrato y con un usurpador
bizantino, Alejo IV Ángelo para cambiar el destino de la cruzada. Desvirtúan sus objetivos: en vez de tomar
Jerusalén, les venció la avaricia y vieron que el imperio estaba debilitado a causa de las luchas partidistas, tras
muchas disputas y complicaciones deciden tomar Constantinopla (Alejo ya había muerto) al estar los tres interesados
en la deposición del basileus del momento, Alejo III Ángelo.
Inicialmente, los cruzados fueron empleados para luchar contra los húngaros en Zara, por lo que fueron
excomulgados por el Papa. Desde allí se dirigieron hacia Bizancio, donde consiguieron instalar a Alejo IV como
basileus (1203). Sin embargo, el nuevo basileus no pudo cumplir las promesas hechas a los cruzados, lo que originó
toda clase de disturbios. Fue depuesto por los propios bizantinos, que coronaron a Alejo V Ducas.
Esto provocó la intervención definitiva de los cruzados, que conquistaron la ciudad el 12 de abril de 1204. El saqueo
de la ciudad fue terrible. Miles de cristianos (incluyendo mujeres y niños) fueron asesinados por los cruzados.
Desvalijaron y destruyeron mansiones, palacios, iglesias y la propia basílica de Santa Sofía, la ciudad, el hipódromo,
derrumbaron estatuas. Europa occidental recibió un aluvión de obras de arte y reliquias sin precedentes, producto de
este saqueo. Como toda misión estaba bajo responsabilidad del Papa, éste los excomulgó.
La capital bizantina se convirtió en un reino latino hasta que los bizantinos lograron recuperarla en el año 1261.
La Cuarta Cruzada asestó un doble golpe a los Estados francos de Palestina. Por un lado, les privó de refuerzos
militares. Por otro, al crear un polo de atracción en Constantinopla para los caballeros latinos, produjo la emigración
de muchos que estaban en Tierra Santa hacia el Imperio Latino, abandonando los Estados francos.
Causa
Participantes
Leopoldo VI de Austria
Andrés II de Hungría
Eligen Egipto porque había un califato muy denso, el de los fatimíes, y les parecía que debían ir a golpear a la casa
del enemigo.
Toman el fuerte de Damietta, en la desembocadura del Nilo, que aseguraba la supervivencia de los Estados francos, a
los cruzados les pudo la ambición e intentaron atacar El Cairo, fracasando y debiendo abandonar incluso lo que
habían conquistado, en 1221.
La falta de diplomacia lleva a la torpeza militar. Los musulmanes ofrecen cambiar Damietta por Jerusalén. La
propuesta no es aceptada. Al final son aniquilados.
Causa
Participantes
Federico II Barbarroja
Los medios financieros para tan vasta empresa los proporcionarían los sacerdotes y conventos de toda la cristiandad,
sacrificando la vigésima parte de sus recursos. Inocencio dio ejemplo entregando una gran suma al contado y
prometiendo además ceder la décima parte de sus rentas. Los cardenales prometieron hacer otro tanto.
El papa Honorio III había ordenado al emperador Federico II Hohenstaufen que fuera a las cruzadas como
penitencia. El emperador había asentido, pero había ido demorando la partida, lo que le valió la excomunión (papa
Gregorio IX). Finalmente, Federico II (que tenía pretensiones propias sobre el trono de Jerusalén) partió en 1228 sin
el permiso papal.
Sorprendentemente, el emperador consiguió recuperar Jerusalén (aunque por poco tiempo) mediante un acuerdo
diplomático. Se autoproclamó rey de Jerusalén en 1229 y también obtuvo Belén y Nazareth
SÉPTIMA CRUZADA (1248-1254)
Causa
Participante
Él también decide ir a Egipto, el corazón del imperio musulmán, otra vez a tomar Damietta y se vuelve a ofrecer
cambiarla por Jerusalén y otra vez no acepta. El rey termina capturado en poder de los musulmanes en Mansura con
todo su ejército (1250).
Participante
Luis emprendió otra cruzada contra Túnez, la antigua Cartago, donde el cristianismo echara profundas raíces, gracias
a san Agustín, y muchos mártires ofrecieron su vida por la fe. San Luis esperaba retornar este país al cristianismo y
convertir al sultán.
Con todo, esta cruzada no estaba exenta de móviles de orden económico. Túnez pagaba tributo a Sicilia desde
tiempos de Roger II y había interrumpido sus pagos al ocupar el trono Carlos de Anjou. El sultán de Túnez puso
tropas a disposición de Conradino y, tras la derrota del joven Hohenstaufen, sus partidarios se refugiaron en Africa.
Por tales motivos, Carlos de Sicilia quería vengarse del sultán, pero se cuidó bien de importunar al piadoso Luis con
estas mezquindades, seguro de que no le secundaría; tampoco ayudó al egoísta Carlos al tratar éste de dar el golpe de
gracia al Hohenstaufen.
Cuando ambos hermanos (Luis IX de Francia y Carlos de Anjou) iniciaron su lucha contra el Islam, su colaboración
fue muy imperfecta. Luis aguardaba la llegada de su hermano y sus tropas. El calor se hizo cada vez más agobiante y
el agua corrompida que bebían las tropas ocasionó una epidemia. De ella fueron víctimas el rey y algunos de sus
allegados. Durante su agonía, el monarca deliraba con la liberación del Santo Sepulcro; con el rostro iluminado
murmuró varias veces: «¡Jerusalén, Jerusalén!».
Luis muere en Tunez. Mientras el mameluco fatimí que estaba gobernando, Baybars, depone al sultán egipcio y
arremete contra los cristianos. Ya no queda nada en pie.
Baybars se va a quedar con el sector del califato de los egipcios, Túnez y con el oriente latino. Jerusalén nunca más
es recuperada.
Las Cruzadas al margen de sus características bélicas, fueron un fenómeno que acercó a pueblos muy distintos
permitiendo el enriquecimiento cultural de quienes se contactaron. Muchos fueron los aportes intelectuales y
comerciales que ambos contendientes se dispensaron en medio del fragor de los combates.
LA RECONQUISTA DE ESPAÑA
Concepto
Proceso bélico desarrollado en la península Ibérica siglos VIII y XV. Empieza en el 720 cuando los cristianos
levantan la cabeza después de haber sido derrotados por los musulmanes y termina en 1492 cuando se toma la ciudad
de Granada, es un proceso muy largo.
La Reconquista o Conquista cristiana es el proceso histórico en que los reinos cristianos de la Península Ibérica
buscaron el control peninsular en poder de los musulmanes.
Este proceso fue entre los años 722 (fecha probable de la rebelión de Pelayo) y 1492 (toma de la ciudad de Granada).
Abilio Barbero y Marcelo Vigil sostienen que la palabra está mal empleada. Consideran que el término es
históricamente inexacto. Los reinos cristianos que «reconquistaron» el territorio peninsular se constituyeron después
de la invasión islámica. Sostienen que es un término históricamente inexacto, porque los reinos que reconquistaron,
eran reinos que a la altura de la invasión musulmana no existían. Entonces como van a reconquistar lo que nunca
conquistaron. Ya que son reinos que se armaron después. Cuando los musulmanes llegan a España, lo que estaban
viviendo en ese momento son los visigodos. Después se formaron reinos en el norte, pero no eran la continuación de
reinos visigodos, eran otros reinos. Estas monarquías reconquistadoras se presentan como herederas directas del
antiguo reino visigodo. Se trataría un deseo de legitimación política de estos reinos, que de hecho se consideraban
reales herederos y descendientes de los visigodos. También el intento de los reinos cristianos (especialmente
Castilla) de justificar sus conquistas, al considerarse herederos de sangre de los visigodos. Son otros reinos nuevos
que nacen con poblaciones cristianas que no son visigodas pero que dicen ser los herederos de los visigodos. Por eso
reconquistan.
La casi inmediata reacción de los cristianos, en la cornisa cantábrica en contra del Islam sustenta la idea de que la
Reconquista sigue casi inmediatamente a la conquista árabe. Gran parte de dicha cornisa cantábrica jamás llegó a ser
conquistada lo cual viene a justificar la idea de que la conquista árabe y la reconquista cristiana, de muy diferente
duración (muy corta la primera y sumamente larga la segunda), se superponen, por lo que podría considerarse como
una sola etapa histórica.
Ignacio Olague Videla Considera que la invasión militar árabe es un mito sostiene que la creación de Al Ándalus fue
el resultado de la conversión de gran parte de la población hispana al Islam. Estas tesis han sido estudiadas por
González Ferrín “Historia General de Ál Andaluz” donde dice que la Reconquista « en verdad nunca existió» José
Ortega y Gasset afirma que «Una reconquista de seis siglos no es una reconquista». Algunos autores han propuesto
con poco éxito el término alternativo de «conquista cristiana», sin las implicaciones ideológicas del término
«reconquista».
Los vascos nunca dejaron entrar a los visigodos ni francos a su territorio. De ahí van a surgir los cristianos de la
reconquista.
711
Primera invasión musulmana desde África del Norte. Entran por Gibraltar. Eran 9000 hombres. El general Tarik
desembarcó y derrotó al último rey visigodo Rodrigo, perdiendo la vida en la batalla de Guadalete en el 711. Los
visigodos tenían problemas en ese momento, no eran un grupo compacto y unido. Lo que agravo el problema. Tarik
fue llamado a Damasco, capital del califato, para informar. Nunca más volvió. Su lugar lo ocupó el gobernador
Abdal-Aziz ibn Musa, comenzando a gobernar el emirato independiente. Emirato es sinónimo de provincia, califato
es sinónimo de reino. En los primeros momentos España era un emirato porque estaba lejos pero dependiente del
califato de Damasco. Comienza una etapa de política de negociación con los nobles visigodos que les permitió
controlar el resto de la península. Los pocos visigodos que quedaron le entregaron el gobierno. En 716 Abdal-Aziz
Musa fue asesinado en Sevilla y se inicia una crisis de poder.
En los siguientes cuarenta años se sucedieron veinte gobernadores. En 716, los árabes comenzaron a dirigir sus
fuerzas hacia los Pirineos para tratar de entrar en el reino franco. Los frena Carlos Martel en la batalla de Poitters.
Ellos en nombre de la antigua tradición visigoda salen a reconquistar las tierras en manos de los musulmanes.
El foco asturiano
En 718 se sublevó un noble llamado Pelayo de Asturias. Fracasó, fue hecho prisionero y enviado a Córdoba.
(Prisionero de los musulmanes) Consiguió escapar y organizó una segunda revuelta en los montes de Asturias con la
batalla de Covadonga de 722.
La interpretación es discutida (histórica y legendaria): En las crónicas cristianas aparece como «una gran victoria
frente a los infieles, gracias a la ayuda de Dios» Los cronistas árabes describen un enfrentamiento con un reducido
grupo de cristianos, a los que tras vencer se desiste de perseguir al considerarlos inofensivos. Probablemente fuera
una victoria cristiana sobre un pequeño contingente de exploración. La realidad es que esta victoria de Covadonga,
por pequeñas que fueran las fuerzas contendientes, tuvo una importancia tal que polarizó en torno a Don Pelayo un
foco de independencia del poder musulmán, lo cual le permitió mantenerse independiente e ir incorporando nuevas
tierras a sus dominios. Empezó a ser como un imán para todo aquel que no quería vivir bajo el poder de los
musulmanes y quisiera armar una especie de unidad política que resistiera a esta conquista, tenia que ser asturia.
Los árabes desistieron de controlar la zona más septentrional de la península, dado que en su opinión:
Dominar una región montañosa de limitados recursos e inviernos extremos no valía la pena el esfuerzo.
Los cristianos de la zona no representaban un peligro.
Controlar el extremo más alejado supondría más costes que beneficios.
Por estas razones se dejo esa franja habitada por cristianos que no estaban bajo el dominio musulmán, y que son los
que después van a tomar las armas y siglo a siglo van a ir reconquistando territorios. Por lo tanto en el norte había
cristianos. Y en la otra parte bajo el dominio musulmán, convivían judíos, cristianos y musulmanes. Este foco que
inicio Pelayo con la batalla de Covadonga se convirtió en un reino habitado por gente que se sentían Astunes, que era
la etnia que los definía a ellos. Además estaban fortalecidos por los visigodos que se habían ido a refugiar ahí.
Además se había echo famosa porque se decía que ahí se había descubierto el sepulcro del apóstol Santiago de
Compostela. Empezó a tener prestigio. La sorprendente expansión del minúsculo Estado pronto preocupó a las
autoridades califales. Hubo sucesivas incursiones (en tiempos de Alfonso II, se hizo una cada año en territorio
asturiano), pero el reino sobrevivió y se siguió expandiendo, con sonoras victorias, como las batalla de Lutos.
Polvoraria toma de Lisboa en 798.
El Reino de Asturias
Era inicialmente:
Étnicamente de carácter astur y fue sometido a una sucesiva gotificación debida a los inmigrantes de cultura
hispanogoda huídos al reino cristiano del norte.
Estuvo por épocas muy vinculado al de los francos, sobre todo a raíz del «descubrimiento» del supuesto sepulcro
del apóstol Santiago. Esta idea «propagandista» consiguió vincular a la Europa cristiana con el pequeño reino del
norte, frente a un sur islamizado.
Pasará por varias divisiones: El Rey Alfonso III el Magno, al morir repartió sus dominios entre tres de sus cinco
hijos:
El foco pirenaico
Foco de la Marca Hispánica. Se originó a partir de la resistencia carolingia El caudillo franco Carlos Martel había
rechazado la invasión musulmana de Aquitania en la batalla de Poitiers en 732. Carlomagno, creó la Marca de
Hispania (frontera militar del sur), que dio origen a otros focos cristianos en la península:
Reino de Pamplona
Corona de Aragón
Sobrarbe
Condado de Ribagorza
Condados catalanes
De este foco de resistencia van a salir distintas unidades políticas (cuando se desintegra el imperio carolingio) como
el reino de Pamplona, etc. Entonces, lo que tenemos que saber es que a raíz de la expansión musulmana el primer
foco de resistencia cristiana al norte de España, esta focalizado en dos vertientes:
Navarra
El Reino de Pamplona, posteriormente llamado Reino de Navarra, tuvo como origen la propia familia gobernante,
que había pactado con los muladíes de Tudela, la familia Banu Qasi. Su primer rey fue Iñigo Arista (de Navarra). A
principios del siglo X, la familia Jimena sustituye a la Arista y el primer rey es Sancho Garcés I, que tiene un gran
éxito militar. Navarra llegó a controlar lo que actualmente es Navarra (su origen) y lo que en la actualidad es el País
Vasco y a unir dinásticamente (por casamientos) los condados de:
Marca Hispánica
El territorio situado entre el oriente de Navarra y el mar se dividió en condados sometidos a los francos. Los
condados catalanes fueron divisiones de la zona occidental de la Marca de Hispania y los condados de Aragón,
Sobrarbe y Ribagorza ocupaban la zona intermedia. Fue un sector de contención militar que tomaron los francos para
frenar las incursiones sarracenas. Si bien la intención inicial de éstos era llevar las fronteras hasta el Ebro, la Marca
quedó delimitada por los Pirineos en el norte y por el Llobregat en el Sur.
Con el tiempo se independizó del dominio franco con condes como Wifredo el Velloso y Aznar Galíndez. En la zona
de los condados catalanes, el condado de Barcelona se convirtió muy pronto en el condado dominante de la zona.
Con el tiempo, tras la unión dinástica entre el Condado y el Reino de Aragón que daría origen a la Corona de
Aragón, los dominios de esta corona se extendieron hacia el sur y el Mediterráneo. Así que tenemos ahora como
núcleos de resistencia:
Reino de León
Reino de Pamplona
Reino de Navarra que se unió por casamiento
Sobrarbe
Ribagorza
Condado de Barcelona que hasta ese momento dependía del reino franco, se independizó.
Aragón.
Aragón
El Reino de Aragón tiene su origen en un condado también dependiente de esta marca, que sería anexionado por
uniones dinásticas por Navarra. Tras la muerte de Sancho III de Navarra, su reino fue dividido, nombrándose a su
hijo Ramiro rey de Aragón. La muerte de un hermano suyo, Gonzalo, hizo que Ramiro I uniera a los condados de
Aragón, Sobrarbe y Ribagorza en el nuevo reino. Como se ve, no son reinos establecidos sino que se van armando.
Poco después, llegó a anexionarse Navarra, aunque tras la muerte de Alfonso I el Batallador la unión se deshizo. Por
esa época, tras una dura lucha con las taifas de Zaragoza, el reino aragonés llegó al Ebro, conquistando la capital en
1118.
Más tarde se produciría la unión dinástica, con el matrimonio de Petronila, hija única del rey de Aragón) y Ramón
Berenguer IV, conde de Barcelona, lo que conformó la Corona de Aragón, que agrupaba al Reino y a los Condados,
si bien cada territorio mantuvo sus usos y costumbres consuetudinarios. La Corona acabaría por unificar con el
tiempo lo que hoy es Cataluña, arrebatando a los árabes el resto de Cataluña, la Cataluña nueva, y anexionándose los
restantes territorios, aunque que los diversos condados siguieron disfrutando de cierta autonomía. Aragón se
transforma en un gran reino.
El avance cristiano
En el que muchas veces diferentes reinos o núcleos cristianos siguieron también ritmos de expansión distintos, a
la vez que se remodelaban internamente a lo largo del tiempo (con uniones, divisiones y reagrupaciones territoriales
de signo dinástico)
A la vez que, también, cambiaba a forma y fuerza del poder musulmán peninsular al que se enfrentaban (que
experimentó diversas fases de poder centralizado y períodos de disgregación).
La expansión conquistadora cristiana estuvo salpicada de: Continuos conflictos y cambiantes pactos entre reinos
cristianos. Negociaciones y acuerdos con poderes regionales musulmanes. Alianzas cristianas más amplias contra
los musulmanes haciendo causa común. Las tres características de la expansion de los cristianos es que al mismo
tiempo que avanzaban sobre los musulmanes se peleaban estas unidades políticas nuevas que se estaban armando,
negociaban con los musulmanes y cuando les convenía se juntaban todos los cristianos y hacían causa común y
mataban a los musulmanes en batallas gloriosas como la batalla de Simancas o Navas de Tolosa.
Aseguró el control cristiano del Valle del Duero y del Tormes. Es una batalla importante donde se impusieron los
cristianos.
Supuso el principio del fin de la presencia almohade la Península Ibérica. Comienza el retroceso musulmán.
El estudio de tan dilatado y complejo proceso pasa por el establecimiento de diferentes fases en las que los
historiadores han establecido perfiles diferenciados en los ritmos y características de la conquista, ocupación y
repoblación. Planteo historiográfico, como los mismos españoles plantean la reconquista, que si fue o no reconquista,
que las reconquistas son más breves, que no puede ser una reconquista porque los pueblos que conquistaron no eran
los conquistadores, todo un análisis historiográfico. Independiente del análisis la historia fáctica nos dice en el 711 se
termina el reino de los visigodos, y el terreno es tomado por nuevos pueblos musulmanes árabes, que no es lo mismo
árabe que turco. Al imperio de oriente lo van a atacar los turcos.
La batalla que pone fin al reino visigodo es la batalla de Guadalete, y un rey Rodrigo que capitula, muere en la
batalla y que entierra toda una etapa de historia muy particular en España. A partir de ahí los árabes, fácilmente se
adueñaron de la península ibérica salvo la parte norte donde muchos blancos cristianos entre luchar con un enemigo
que venia arrasando y entregarse y negociar, prefirieron negociar. En la parte norte quedaron los únicos cristianos.
No es que llegaron los árabes y los visigodos se fueron corriendo al norte de España, sino que llegaron los árabes y
las poblaciones blancas cambiaron de dueño, pero siguieron viviendo ahí. Los que van a pedir la reconquista son
pueblos que existían antes, cristianos y que van a tomar en nombre de los visigodos la tarea de ir recuperando
territorios, por eso se cuestiona tanto el término reconquista.
La cosa se complica porque son pueblos, los del norte de España (foco asturiano, foco pirenaico y foco de la marca
de Hispania) que están en un proceso de formación, constitución, se hace difícil el manejo del tema, porque por un
lado están evolucionan y se están convirtiendo en distintas unidades políticas, el reino de León, el reino de Navarra,
el condado de Barcelona que va evolucionando, va integrando territorios permanentemente y a los musulmanes
también le pasan cosas, también están cambiando, y pasan por periodos de unificación y periodos donde se
anarquizan y se multiplican en un montón de micro-reinos árabes. Los cristianos a la hora de ir ocupando y ganando
territorios aplicaron:
3º Repoblar: colonización con asentamiento de población cristiana. Varió en s según el ritmo y modelo de la
conquista y el volumen de la población musulmana existente. Fue lo más difícil económicamente.
De todas estas tareas la que costaba más era repoblar, porque la gente estaba mareada, había pasado de la dominación
visigoda a la árabe, se habían adaptado, estaban acostumbrados, después volvían los cristianos. Una cosa es dominar
y otra es convencer que vale la pena pertenecer a un reino. En España se jactan de ser los más abiertos en la Edad
Media, ya que convivían cristianos, árabes y judíos. Cuando los árabes llegaron no establecieron ningún tipo de
censura frente a las creencias. Ya que una cosa es la religión y otra la religiosidad. La diferencia es que la
religiosidad es la práctica que hace el individuo de la religión. Ej. El dogma católico tiene cosas que debes cumplir si
sos católico, ahora, la lectura o la forma de vida que lleves adelante en tu religión eso no es religión sino religiosidad.
Ej., soy cristiano y no comulgo, eso es religiosidad.
Hubo, en general, tolerancia religiosa. El 90% de la población española cristina dejo de ser cristiana para pasar a ser
mozárabe, que es una mezcla entre el árabe y el cristiano. Una lectura especial de la religión cristiana. España estuvo
aislada del papado hasta el siglo XI, XII, no entraban ni Cluny ni Cister. Esto le permitió tomar sus propios puntos de
vistas sobre las cosas.
Siglos VIII al X
Completada la conquista en apenas un lustro (711-716), al margen sólo queda una estrecha franja montañosa en el
Norte. Su principal esfuerzo hasta el siglo X irá dirigido a consolidar nuevas estructuras políticoinstitucionales sobre
unas realidades socio-económicas en transformación (el asentamiento masivo de población huida del avance
musulmán), configurando las bases del feudalismo en la Península.
Los que están pisando fuerte son los árabes hasta el siglo X no hay una organización por parte de los cristianos como
para hacer frente salvo en la parte norte. Los del norte de España empiezan a enganchar gente, para tener huestes
para luchar, utilizando los códigos feudales del resto de Europa. Fue lenta pero sostenida en el tiempo. En esta etapa
los cristianos no hacen demasiado. Una batalla importante es la de Simanca, donde se impusieron los cristianos.
Siglos XI al XII
Se produce la disgregación del Califato en reinos taifas lo que facilitará un lento avance cristiano por la Meseta norte
y el valle del Ebro, consolidándose institucionalmente los reinos. Es decir, los cristianos avanzan, ya que hay un
punto de desunión entre los musulmanes. Los musulmanes al llegar a España e instalarse permanecieron un tiempo
largo unido, pero llego un momento en que cayeron en anarquía y se dividieron en micro-reinos, que prácticamente
era el dominio de muchas autoridades musulmanas en las distintas ciudades españolas como si fueran mini reyes.
Cada uno de esos reinos tomo el nombre de taifas (micro-reino). Esto será financiado con las imposiciones tributarias
–parias- a que sometieron a los reinos musulmanes, convirtiéndolos virtualmente en protectorados.
Aprovechando que entre los siglos XI, XII que los musulmanes estaban desunidos, que no tenían un emperador, un
califa, los cristianos fueron avanzando y no solamente fueron avanzando sino que también le empezaron a cobrar
impuestos a los árabes, lo que se llama las parias, eran impuestos que los micro reinos tenían que pagar a los
cristianos para que no los atacaran. Con esto se cuestiona el término de reconquista, ya que con lo que reconquistas
no tenés tregua. Teniendo la oportunidad de conquistar, los cristianos preferían cobrar ese impuestos.
Es un período de europeización, con la apertura a las corrientes culturales continentales (Cluny, Cister) y la
aceptación de la supremacía religiosa de Roma. El avance castellano-leonés (toma de Toledo en 1085 por Alfonso
VI), provocó sucesivas invasiones norteafricanas en ayuda –Almorávides, Almohades- que evitaron el colapso de la
España musulmana. La toma de Toledo es uno de los momentos mas emocionantes en la recuperación de estos
territorios, que provoca la toma de Toledo por Alfonso VI, rey aragones, provoca que las y Taifas pidan ayuda al
norte de África, donde responden grupos fundamentalistas árabes para ir a ayudar a los árabes que están siendo
liquidados por los españoles. Primero vinieron los Almorávides que eran fundamentalistas y rigoristas y después
vinieron los Almohades y evitaron el colapso de la España musulmana. A partir de la toma de Toledo, el tema
mejora para los cristianos.
La repoblación entre el Duero y el Tajo se sustenta en colonos libres y concejos con amplia autonomía (fueros),
mientras que en el Ebro los señoríos cristianos explotarán a la población agrícola musulmana.
La alianza entre los reinos cristianos en la batalla de Navas de Tolosa (1212) logra el definitivo derrumbe del Al-
Andalus, conquistando con gran rapidez el sur peninsular, salvo Granada. Son los siglos gloriosos para los españoles,
ya que hay un antes y un después de la batalla de Navas de Tolosa. Por única vez en la historia, los reinos cristianos
que se habían dedicado un poco a la reconquista del árabe pero mucho a pelearse entre ellos, decidieron unirse, armar
un gran ejercito y a terminar de sacar a los árabes, logrando una victoria gloriosa. A partir de acá comienza el fin de
los árabes en España.
Una expansión protagonizada por las coronas de Castilla y Aragón generará problemas por la absorción de un
enorme volumen territorial y poblacional: Andalucía y Murcia, la imposición de grandes señoríos –nobles guerreros
y órdenes militares- y la expulsión de las poblaciones autóctonas –agrícolas y artesanas- derivará en la decadencia
económica del territorio. Valencia y Alicante, los señoríos cristianos, de menor extensión, se superpondrán a una
población musulmana que mantendrá la prosperidad económica.
Se consolida España como la nación que por excelencia resistió y contuvo los ataques musulmanes en Occidente. En
1246, lo único que les quedaba a los musulmanes en España era el reino de Granada que cae el 2 de enero de 1492.
Rey Boabdil. Los reyes católicos representaban: él era rey de Aragón y ella era reina de Castilla.
Siglo XV
Su desaparición a finales del siglo XV –además de por sus interminables luchas dinásticas- se ensarta en el contexto
de la construcción de un Estado moderno llevado a cabo por los Reyes Católicos a través de la unificación territorial
y el reforzamiento de la soberanía de la corona.
LAS CRUZADAS
Distintos papas convocaron a los cristianos para defender la fe en los lugares que habían sido tomados por los
infieles musulmanes, que no eran árabes, sino turcos. No se consideran a los judíos enemigos de la fe ya que eran
una minoría. Se trata de un fenómeno que se da en Occidente y se repetirá a lo largo de 400 años.
Hay interrupciones entre cruzadas. Cada cruzada tiene sus protagonistas, sus héroes, sus éxitos, sus fracasos y sus
objetivos. Para entender este fenómeno tenemos que tener en cuenta distintos escenarios:
Los territorios donde se van a meter los cristianos que están en manos de los turcos, son territorios del imperio de
Oriente (Belén, Jerusalén), por lo tanto hay que ver como estaba el imperio de Oriente, si éste iba a consentir que
gente de occidente se metiera a defender los Santos Lugares, por más que fueran Santos.
Capital en Constantinopla
Era un Imperio que había pasado por varios momentos, así como había estado fortalecido en tiempos de los
germanos, había sufrido problemas posteriormente:
Los turcos seldjúcidas con origen en Asia central, nómades, cuya ciudad base es Konya, comienzan a atacar a
Oriente. Es la primera alarma de que el peligro turco musulmán se aproxima a Oriente.
El asedio no es solo de los seldjúcidas, que toman Armenia, sino también de los turcos uzos. El panorama con los
seldjúcidas cada vez se complica.
En el 1071 Bari cae en poder normando. Batalla de Manzikert (1071) Contra los seldjúcidas que significa la
derrota militar para Oriente y el fin de su dominación sobre el Asia Menor.
En esta batalla los Seldjúcidas van a tomar la ciudad de Nicea y la establecen como capital. La consecuencia es
que, a 100 km de Constantinopla, en Nicea, está el enemigo. Por esto, el emperador termina siendo destronado.
Biógrafa: su hija Ana. Cuando llega al poder se propone reconstruir territorialmente, económicamente y
moralmente la grandeza que alguna vez había tenido el Imperio, para esto tiene muchos focos que corregir:
Balcanes
La zona de los normandos en Epiro
Asia Menor con los seldjucidas
En el 1095, en vísperas de la primera cruzada, Alejo ha recuperado el Imperio, aunque no con la grandeza de
antes, ha logrado equilibrarlo.
Dominan de España a Persia, inclusive la India, tienen una gran capacidad expansiva. Se habían ido apoderando
de territorios débiles en Oriente, como Damasco y Jerusalén. A los orientales les costaba mucho mandar tropas,
esto fue aprovechado por los turcos para tomar una zona que era vital:
En manos musulmanas desde el 688, los turcos no tenían problema de que los peregrinos cristianos y de otras
religiones fueran a Jerusalén, pues sólo era un dominio político, no había agresividad. Había una convivencia
pacífica. Cae en poder seldjúcida en el 1070. En 1071 batalla de Manzikert, comienza a empeorar la situación
Desde el 1098 en manos de los turcos fatimíes. Salteadores de caminos turcos y beduinos molestan a los
peregrinos y comerciantes, se comienza a reclamar porqué los musulmanes se habían adueñado de una zona que
no les correspondía.
Situación en Occidente
Temor de que los turcos fagociten el mundo cristiano y su cultura. Llegan noticias de torturas y padecimientos de
peregrinos y habitantes de Jerusalén que iban a cruzar a Damasco, la ciudad de Siria.
Alejo I
Emperador de Oriente, pide ayuda a Occidente, quiere un ejército de mercenarios a caballo y con armadura al
estilo normando. Su plan es hacer un ataque conjunto y mandar a los turcos al Asia central de donde eran
originarios. Se contacta de manera directa con el papa Urbano II (sucede a Gregorio VII).
Es el primero en plantear el rescate a los Santos Lugares, porque la gente de oriente no era católica, pero si
cristiana y en eso estaban unidas, el enemigo común era el musulmán. Jerusalén era tan preciada para Oriente
como para Occidente. El enfrentamiento con Enrique IV diluye la idea.
Urbano II (1088-1099)
Famoso por la “Tregua de Dios”, mecanismo para que los feudales no se revelaran: limitaba los días de lucha
entre feudales. El Papa tenía tanta importancia en aquella sociedad, que le hicieron caso. Convoca a un Concilio
en Piacenza en el 1095; expone la situación pero no se llega a nada. El 27 de noviembre de 1095 concilio de
Clermont Ferrand, en Francia, en las afueras de la muralla de la ciudad y ante mucha gente hace un llamado a
Europa a defender los Santos Lugares. Antes ya había hablado con Alejo I. Finalmente termina diciendo:
“Renuncia a ti mismo, toma tu cruz y sígueme…” a lo que le responden: “Dios lo quiere”.
El primero en ofrecerse fue el obispo de la ciudad, Adhemar de la Puy. El Papa toma su cruz de tela roja y se la
da para que la cociera en sus ropas como símbolo de su misión.
Características de la misión
Peregrinación en armas, poniendo en riesgo la vida por cosas que valen la pena. La verdadera causa es el estado
mental y psicológico de Europa en el siglo XI.
Diferencias
Tiene carácter universal: es una empresa de Occidente y no la fuerza de apoyo de Oriente. Ya que Jerusalén es de
todos. Tampoco se hace a favor de una causa política como pudo ser la recuperación de los territorios de Castilla
y Aragón.
La diferencia con otras cruzadas locales: como la albigense (en Francia) es que ésta tampoco es
exclusivamente religiosa.
Fueron 8 (ocho) sin contar una primera no organizada y de tipo espontánea. Cruzada de los pobres (1096)
Conocida como “la de Pedro el Ermitaño”, monje de Flandes que toma el llamado como una iniciativa propia.
Arrastra a campesinos que no están en condiciones de luchar, mal comidos y vestidos. Arrastra por su prédica y
por lo que puede significar una vida mejor. Parte en Pascuas desde Colonia con 20.000 hombres, va por Hungría
y llega a Constantinopla. Alejo luego de verlos se asombró mucho, ya que él había pedido un ejército normando,
de mercenarios, pero igual los manda a pelear a Nicea, capital de los seldjúcidas. Mueren masacrados por los
turcos o son esclavizados.