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El Evangelio Gospel El Show de La Profanacion

Este documento critica el uso de música secular y estilos de entretenimiento en las iglesias evangélicas. Argumenta que la mezcla de letras religiosas con música profana es una profanación y no es el método aprobado por Dios para el evangelismo. También sugiere que los conciertos "gospel" populares se centran más en el entretenimiento que en promover un compromiso espiritual. Finalmente, afirma que la adoración verdadera requiere humildad y arrepentimiento, no espectáculos extravagantes.
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El Evangelio Gospel El Show de La Profanacion

Este documento critica el uso de música secular y estilos de entretenimiento en las iglesias evangélicas. Argumenta que la mezcla de letras religiosas con música profana es una profanación y no es el método aprobado por Dios para el evangelismo. También sugiere que los conciertos "gospel" populares se centran más en el entretenimiento que en promover un compromiso espiritual. Finalmente, afirma que la adoración verdadera requiere humildad y arrepentimiento, no espectáculos extravagantes.
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El evangelio “gospel”, el show de la profanación

Actualmente, ya es bastante común que las iglesias evangélicas tengan


un “Ministerio de Danza”. En estos bailes se usan canciones
electrónicas, iluminación y sonido de discoteca. Una reunión sin
predicación, danzas sensuales o bebida alcohólica, y que aún así, es
éxito de público.

Los asistentes se dirigen a esos lugares, y bailan al sonido de rock, funk,


salsa, y los famosos remixes de grandes éxitos de la música cristiana.
Dicen los jóvenes, que el objetivo de estos bailes es la Evangelización,
que la gente conozca a Dios a través de bandas o incluso a través de los
DJs que tocan tales canciones.

Muchos cristianos (cristianos?) de nuestro tiempo han usado el adjetivo


“gospel” para “santificar” actitudes, posturas, comportamientos,
conductas y eventos que antes estaban relacionados a personas que no
conocen el Evangelio. Se parte de la premisa de que el creyente tiene
libertad para hacer lo que quiera y divertirse de la manera que entienda
-a pesar de imitar el mundo-, y nadie tiene nada que ver con eso. Como
se desprende de la lectura de este artículo, “gospelizar” es,
supuestamente, “hacer evangélico”. Una vez “gospelizado”, lo que una
vez era considerado pecaminoso puede ser practicado libremente, sin
peso de conciencia. El lema de los creyentes de la “generación gospel”
es: “Vamos a disfrutar de la vida. Al fin y al cabo, para Jesús no esta
mal”.

Los líderes y miembros de las iglesias “gospelizadas” se conformaron


con el mundo. Sus cantantes se inspiran en astros mundanos, como
declaró hace algún tiempo el integrante de una famosa banda gospel:
“La gente escucha a Bob Marley, pero sólo para informarse”. La tónica
de los mensajes “evangelísticos” predicados en esas iglesias es: “Venga
como está y quédese como quiera“.
Pero, ¿qué dice la Biblia acerca del espectáculo
evangélico y clubes gospel?
¿Será éste el método de Dios para alcanzar a los jóvenes? Jesucristo
descendió a la tierra, se mezcló con los peores pecadores, convivió con
ellos, pero nunca rebajó sus normas y patrones para conquistarlos. A
pesar del profundo respeto que merecen todos los cristianos adeptos de
esas fiestas, debo decir que Dios reprueba el evangelio-show! ¿Por
qué? En primer lugar, porque colocar una letra sacra en una música
secular, a ejemplo del rock, pop, etc, y luego hacer que los jóvenes bailan
es un sacrilegio, blasfemia, profanación. Desgraciadamente la inmensa
mayoría de aquellos que hacen esta simbiosis, no son conscientes de
que el resultado es un mensaje contradictorio. No entienden que la letra
religiosa no santifica un estilo musical profano, ¿Dónde está el mensaje
de la Biblia cuando rebajamos nuestras normas? ¿Podremos convertir el
mundo trayendo música mundana a la iglesia? La mezcla de palabras
religiosas con estilos musicales seculares, creados con un propósito
contrario a los valores cristianos, es comparable al pecado de Nadab y
Abiú, que introdujeron “fuego extraño” en el santuario (Levítico 10:
1, 2). El Señor no toleró tal proceder, y explicó que los líderes deben
tener la mente lúcida “para discernir entre lo santo y lo profano” (Levítico
10:10). Aparentemente este texto sugiere de forma enfática que, si
deseamos las bendiciones de Dios, no sólo debemos hacer una
diferencia entre lo santo y lo profano, especialmente en la música, mas
debemos apartarnos de lo que Dios no acepta. Me sorprendo con la
claridad de las palabras de la escritora cristiana, Elena G. White.

“La conformidad a las costumbres mundanas convierte la iglesia al


mundo; nunca convierte el mundo a Cristo”(El Gran Conflicto, página 509).

El método aprobado por Dios para el evangelismo es la “locura de la


predicación” (1 Corintios 1:21). Él nos dio el ministerio de la
reconciliación. (2 Corintios 5:18). Nuestra responsabilidad es no
contaminar este mensaje con lenguajes mundanos, como la música
rock. No hay necesidad de la manipulación y excitación de la música
rock, en los clubes gospel, para salvar a la gente. El evangelismo ha sido
grandemente auxiliado por una música semejante a Cristo presentada
por ejecutantes semejantes a Cristo, pero al final es la proclamación de
la Palabra de Dios, acompañada por el poder convincente del Espíritu
Santo que trae a las personas a una relación de salvación con Jesús
Cristo. Nuestros esfuerzos evangelísticos deben centrarse en la Roca
Eterna, en lugar de la música rock de nuestra época.

Muchos adolescentes están tan inmersos en la música rock que un club


gospel donde esta música es tocada les proporciona una salida
para disfrutar de su música sin la condena de sus padres o de la iglesia.

Segundo, porque el Evangelio debe ser comunicado, no de la manera


que la gente desea oírlo, sino de la manera que necesitan oírlo. El
evangelio del entretenimiento no produce discípulos de Jesús, como
ordena la Palabra del Señor, literalmente, en Mateo 28.19: “haced
discípulos a todas las naciones”. Los conciertos gospel populares no
apelan mucho por un compromiso moral o espiritual. Principalmente
ofrecen a los jóvenes lo que quieren – entretenimiento.

Abran sus Biblias en 2 Crónicas 20.18. ¿Vencómo Josafát se postró con
el rostro en tierra, adorando a Dios? Ahora, abran en 2 Crónicas
29.29 y Nehemías 8.6. Después, en Job 1.20 y Salmos 95.6. Lean
conmigo también Mateo 2:11, acerca de los magos de Oriente: “y,
postrándose, lo adoraban“.

¿Dónde está la adoración extravagante, tan festejada por los seguidores


del evangelio-show? En todos los pasajes citados acerca de la
adoración, ella es acompañada de postración, quebrantamiento, llanto,
humillación. “Es el verdadero producto del adorador, y no los
espectáculos con luces coloridas, danzas, canciones de autoayuda,
estrellato, “caer en el Espíritu “, gritos frenéticos, ritmos electrizantes,
falsas profecías y otras futilidades!

Finalmente, el “nuevo placer” puede llevar a una adoración hedonista,


que es otra forma de idolatría – adorando la experiencia, no a Dios. Por
lo tanto, el hedonismo gospel es el evangelio de la profanación !!!

Dios reprueba el evangelio-show porque éste ofrece al pueblo lo que él


desea, al igual que hizo Aarón (Éx. 32.1-6). Por influencia de este falso
evangelio, los cultos no tienen más espacio para la exposición de la
Palabra de Dios. Al menos dos tercios de las reuniones de “adoración”
se rellenan con cántico, música e irreverencia. Pero el Señor ha
levantado hombres y mujeres que, al igual que Moisés, han dado a su
pueblo lo que él necesita (Éxodo 32.7-35).

¡Volvamos a adorar al Señor Jesús en nuestras iglesias! Con menos


canción y más alabanza. Con menos triunfalismo y más predicación
cristocéntrica. Con menos sofisticación y más simplicidad. Con menos
comportamiento gestual y más quebrantamiento del corazón. Con
menos relajación y más arrepentimiento.

El problema es que muchos hoy tienen ganas de saltar, bailar, gritar,


correr… Y no tienen ganas de andar según las Escrituras. A ellos les
gusta escuchar gritos frenéticos.. Pero cuando alguien los invita a abrir
las Escrituras, tuercen la nariz y piensan: “Ahí viene con esa charla de lo
bueno y malo”.

¿Usted también está cansado de esa “charla” de lo bueno y lo malo,


querido amigo? Dios quiere que nos humillamos ante Él: “si mi pueblo,
que se llama por mi nombre, se humilla […] entonces yo oiré de los
cielos” (2 Cr. 7.14).

SHOW significa dar a la gente lo que quieren: la satisfacción de la


carne. Culto significa dar a Dios lo que le pertenece: toda la alabanza.
Por Ricardo André

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