EL EJÉRCITO
ARGENTINO ACTUAL:
UNA ELITE SIN PODER
A PARTIR DEL RETORNO DE LA DEMOCRACIA Y CON
EL FRACASO DE LA ÚLTIMA INSURRECCIÓN EN 1990,
ESTA FUERZA PERDIÓ LA PREEMINENCIA POLÍTICA
QUE LA HABÍA CARACTERIZADO DESDE LOS AÑOS ’30.
MINADA POR LAS SUCESIVAS CRISIS ECONÓMICAS Y
LOS RECORTES PRESUPUESTARIOS, EXPERIMENTÓ
TRANSFORMACIONES INTERNAS QUE, SIN EMBARGO, NO
SUPUSIERON UN PROYECTO INTEGRAL DE REFORMA.
6 2 > [Link]
> 63
por MÁXIMO BADARÓ. Doctor en antropología social (EHESS, París), investigador
de CONICET, profesor adjunto y director de la Licenciatura en Antropología Social y
Cultural del IDAES-UNSAM. Se especializa en el estudio de las elites, las instituciones
y el poder. Ha realizado trabajo de campo en el Ejército Argentino, la Organización
Mundial del Comercio en Suiza y con intermediarios comerciales y agencias de
marketing en China. Ha publicado artículos en revistas académicas argentinas y
extranjeras y tres libros: “Militares o ciudadanos. La formación de los oficiales del
Ejército Argentino” (Prometeo, 2009); “Historias del ejército argentino. 1990-2010.
Democracia, política y sociedad” (Edhasa, 2013); “Los encantos del poder. Desafíos de
la antropología política” (en coautoría con Marc Abélès, Siglo XXI, 2015)
¿Decadencia o reconversión? políticas de defensa de los gobiernos democráticos, el asesinato
La historia del Ejército Argentino en las últimas dos décadas del soldado Omar Carrasco en 1994, relaciones turbias entre mi-
podría leerse como la historia de una elite de poder en progresiva litares, políticos y empresarios, casos de espionaje militar ilegal y
decadencia. Se trata de un proceso marcado por el debilitamien- hechos de corrupción. Pero estas situaciones nunca alcanzaron
to de las prerrogativas políticas, el prestigio social y los recursos la trascendencia política y pública que la “problemática” o la
materiales con los que esta institución militar contó a lo largo de “cuestión” militar había tenido en la década de 1980.
casi todo el siglo XX. Y también por la drástica pérdida de su in- En las últimas décadas las ambivalencias del campo político
fluencia en los diversos ámbitos de la vida pública e institucional argentino ante las temáticas de la defensa resintieron los proce-
argentina donde los uniformados tuvieron una fuerte presencia: sos de institucionalización de la conducción civil de las Fuerzas
el gobierno, la seguridad, la defensa, la economía, la educación, la Armadas. En términos generales las políticas de defensa de los
religión y múltiples dependencias de la burocracia estatal. gobiernos democráticos han sido espasmódicas, cortoplacistas
Luego de haberse consolidado como un actor clave de la vida y oportunistas o impulsaron transformaciones que quedaron a
nacional desde los años 1930 hasta la caída desordenada de la mitad de camino, atrapadas en las contracciones ideológicas, el
última dictadura, los militares intentaron encontrar su lugar en desinterés y las urgencias coyunturales de la vida política argen-
el nuevo escenario democrático. Hasta finales de la década de tina. Estas indefiniciones políticas posibilitaron que, al menos
1980, las autoridades del Ejército Argentino mantuvieron una hasta mediados de la década del 2000, las autoridades militares
postura defensiva y corporativa que buscaba garantizar su in- contaran con amplios márgenes de autonomía de los gobiernos
serción en el nuevo régimen democrático sin que se produjesen civiles para implementar modificaciones en la vida interna de
grandes alteraciones en su vida institucional interna. Pero la de- la institución militar. Entre estas modificaciones se destacan
terminación del gobierno de Carlos Menem en el sofocamiento la incorporación de programas de formación universitaria en
del último levantamiento militar carapintada, el 3 de diciembre la educación militar; la apertura de todos los estamentos mi-
de 1990, que dejó numerosos muertos y heridos entre militares litares al ingreso de mujeres; la drástica reducción del recurso
y civiles, puso en jaque este comportamiento corporativo. La a los movimientos corporales como sanción disciplinaria; la
reacción de Menem neutralizó las resistencias militares al con- flexibilización de los criterios de autoridad y disciplina entre las
trol civil y redefinió radicalmente el vínculo del Ejército con el jerarquías; la reducción de los controles institucionales formales
gobierno nacional. e informales de las relaciones entre la vida castrense y familiar
Después del último levantamiento carapintada, Menem sometió de los uniformados.
al Ejército Argentino a un riesgoso juego de seducción, conce- Iniciadas a fines de la década de 1990, estas importantes trans-
siones y castigos que, combinado con constantes ajustes presu- formaciones internas podrían interpretarse no solo como
puestarios, socavó las históricas resistencias de las jerarquías indicadores de la decadencia del poder político del Ejército Ar-
militares a subordinarse al poder político. De hecho, muchas de gentino, sino más bien como signos de su reconversión institu-
las transformaciones más profundas que el Ejército Argentino cional. El Ejército buscaba activamente adaptarse a los nuevos
realizó en su estructura interna a partir de los años noventa res- escenarios políticos, sociales e institucionales para resguardar
pondieron al impacto que las rebeliones carapintada provoca- o acumular alguna cuota de influencia en las esferas de poder
ron en su vida institucional. El fracaso del último levantamiento de la Argentina. Pero estas modificaciones internas no supo-
militar también desplazó al Ejército Argentino de los grandes nían un proyecto integral de reforma militar. Lo que prevaleció
escenarios de la vida política e institucional del país. Y esta pér- en las jerarquías militares fue una voluntad de cambio que no
dida de protagonismo se agudizó con el correr de los años. estuvo acompañada de proyectos sólidos y compartidos por
Es cierto que entre 1990 y 2010 la Argentina vivió situaciones todos los uniformados, y que dieron lugar a una combinación de
que colocaron a la institución militar en el centro de las tapas de reformas profundas y cambios cosméticos realizados a un ritmo
los diarios, despertando alertas en diferentes sectores políticos desacompasado de marchas y contramarchas en el marco de
y sociales del país: testimonios de militares sobre violaciones a recortes presupuestarios y crisis de reclutamiento, de una cons-
los derechos humanos en los años setenta, declaraciones altiso- tante búsqueda de supervivencia institucional y de intentos de
nantes de algunos jefes militares sobre aquel período o sobre las redefinición de su imagen pública.
6 4 > por MÁXIMO BADARÓ
EL EJÉRCITO ARGENTINO ACTUAL: UNA ELITE SIN PODER > 6 5
Transformaciones por default yor compatibilización de las exigencias profesionales con la
Los procesos de decadencia y de reconversión del poder del vida familiar contribuyeron a este proceso, los mayores dis-
Ejército Argentino no respondieron únicamente a las políticas paradores de la ciudadanización del personal militar fueron
de los gobiernos democráticos o a las estrategias de cambio las crisis económicas e institucionales del país en las últimas
impulsadas por la institución militar, sino también, y sobre todo, décadas.
a las diferentes coyunturas económicas y sociales de la Argen- Si el Ejército Argentino ha cambiado esto se debió más a las
tina. El Ejército no es una isla social ni un Estado dentro de un transformaciones de la sociedad argentina que a sus políticas de
Estado, sino una institución que se nutre de los fuertes vasos reformas internas o a políticas gubernamentales.
comunicantes que la vinculan con la vida social y la estructura La mayor o menor aceptación, tolerancia o rechazo que los
estatal del país. Por lo tanto, durante las últimas décadas los militares manifiestan hacia el autoritarismo, la violencia y las
militares estuvieron expuestos a las crisis económicas, sociales e visiones antidemocráticas están estrechamente asociadas al
institucionales que afectaron al conjunto de la sociedad argenti- lugar que estas dimensiones ocupan en diferentes sectores
na. Para muchos militares, sobre todo para las generaciones más de la sociedad argentina. Es difícil que una institución militar
jóvenes, el aumento de su precariedad económica y profesional consustanciada con valores democráticos prospere en una
redundó en una mayor conciencia de su igualdad de estatus con sociedad en la que estos valores carecen de consenso y legi-
la mayoría de los ciudadanos argentinos igualmente afectados timidad. Del mismo modo, en la actualidad son sumamente
por estas crisis. escasas las posibilidades de supervivencia de una institución
Los avances en el reconocimiento de esta igualdad de esta- militar que se proponga atentar contra un sistema político
tus simbólico y moral entre Ejército y sociedad sembraron el que goce de consenso y legitimidad popular o que funcione de
terreno para una ciudadanización de los militares. Y si bien acuerdo con normas y valores radicalmente diferentes a los
las transformaciones en el sistema educativo y disciplinario patrones culturales dominantes de la sociedad de la que los
del Ejército, la incorporación de mujeres en sus filas y la ma- militares forman parte.
Los procesos de decadencia y de reconversión
del poder del Ejército Argentino no
respondieron únicamente a las políticas de
los gobiernos democráticos o a las estrategias
de cambio impulsadas por la institución
militar, sino también, y sobre todo, a las
diferentes coyunturas económicas y sociales
de la Argentina.
¿Una elite sin poder? El reconocimiento del Ejército Argentino como una institución
Para quienes reivindican la actuación del Ejército Argentino en de prestigio y exclusividad social también aparece en muchos
diferentes momentos de la historia argentina, esta institución grupos de los sectores bajos de las clases medias y los sectores
encarna valores morales asociados con la patria, la religión, el populares, para quienes la incorporación a las filas militares mu-
honor, el orden y la disciplina: el Ejército como una “reserva chas veces representa una vía de acceso rápido a una actividad
moral de la nación”, una imagen ampliamente difundida en laboral estable y la posibilidad de adquirir prestigio y reconoci-
la sociedad argentina, que surgió a comienzos del siglo XX, se miento social en su entorno social. Asimismo, para los sectores
consolidó en la década de 1960 y perduró sin grandes modifica- sociales que viven en lugares alejados de los centros urbanos, la
ciones hasta mediados de la década de 1980, cuando la restaura- imagen del Ejército también está asociada con la asistencia es-
ción de un gobierno democrático reveló los crímenes cometidos tatal, como la provisión de agua potable, medicamentos, merca-
por las fuerzas armadas argentinas durante la última dictadura derías y materiales o con el socorro en situaciones de catástrofes
militar y puso en crisis la asociación del Ejército con las ideas de naturales como inundaciones, sequías y terremotos.
moralidad y honor. Las representaciones que destacan la excepcionalidad moral, el
La concepción del mundo militar que asigna al Ejército una prestigio y la exclusividad social del Ejército Argentino conviven
misión civilizadora y una superioridad moral respecto del resto con otras muy persistentes que lo asocian con la dictadura, el
de los ciudadanos también continúa teniendo cierta pregnan- autoritarismo y el terrorismo de Estado, y que muchas veces
cia en algunos sectores sociales y políticos de la Argentina, también lo presentan como una organización aislada, cerrada,
tal como lo atestiguan los pedidos para restablecer el servicio homogénea y elitista. A lo largo de su historia reciente el Ejército
militar obligatorio como medida para paliar las altas tasas de Argentino ha contribuido a la elaboración de esta última imagen
desocupación, la crisis educativa, las adicciones o las conduc- y muchos sectores políticos y sociales lo han acompañado en
tas delictivas entre los jóvenes, que suelen aparecer de tanto esta tarea. Desde el restablecimiento de la democracia en 1983
en tanto en el espacio público, sobre todo en tiempos de crisis hasta la actualidad, las autoridades militares argentinas no se
económica. han cansado de repetir que el Ejército es “uno e indivisible”,
Después del último levantamiento
carapintada, Menem sometió al Ejército
Argentino a un riesgoso juego de seducción,
concesiones y castigos que, combinado con
constantes ajustes presupuestarios, socavó
las históricas resistencias de las jerarquías
militares a subordinarse al poder político.
6 6 > por MÁXIMO BADARÓ
EL EJÉRCITO ARGENTINO ACTUAL: UNA ELITE SIN PODER > 6 7
mientras los medios de comunicación, los análisis académicos cias individuales y los arreglos familiares de sus integrantes
y diferentes sectores de la sociedad argentina no han dudado en como también de sus vínculos institucionales con diferentes
interpretar cualquier comportamiento de los militares como un sectores sociales. En la vida interna del Ejército resuenan las
reflejo de una supuesta mentalidad elitista y corporativa. transformaciones, tensiones y dilemas sociales y culturales de
En el Ejército Argentino, el espíritu de elite y de distinción moral la Argentina actual.
continúa estando presente, sobre todo en el cuerpo de oficiales. De allí que, si el Ejército Argentino actual tuviera que observarse
Y esta persistencia está ligada tanto a la historia y a las arrai- bajo el prisma de su condición de institución de elite, la carac-
gadas tradiciones de esta institución, como al hecho de que la terización más apropiada sería la de una elite heterogénea y
actividad militar posee particularidades que la distinguen de sin poder político. Se trata de una institución que se encuentra
otras profesiones y actividades laborales, como es la posibilidad constantemente acechada por su impotencia. Esto responde al
de perder la vida en su ejercicio y una formación profesional ba- debilitamiento de su capacidad bélica, sus recursos económicos
sada en las figuras del sacrificio personal en favor de entidades y materiales y su capacidad de influencia política y social, como
como la patria o la nación. también a los cambios en las estrategias de reproducción de
De todos modos, es importante señalar que en las últimas poder de las elites sociales, políticas y económicas argentinas
dos décadas la persistencia de esta concepción de la profe- con las que el Ejército había establecido alianzas a lo largo de su
sión militar se ha visto constantemente amenazada por las historia.
necesidades mundanas que impusieron en la vida cotidiana En este contexto, las políticas gubernamentales y castrenses de
de las unidades militares las crisis salariales, la precariedad formación de nuevas generaciones de militares han tenido que
del equipamiento, las crisis de reclutamiento y las bajas de hacer frente a las frecuentes crisis de identidad profesional de
personal, entre otras dimensiones. Y a esto se agrega el hecho los uniformados. Entre 2006 y 2010 el Ministerio de Defensa de
de que el Ejército Argentino es una institución cada vez más la Argentina estuvo a cargo de la Dra. Nilda Garré. La mayoría de
heterogénea y diversa tanto en términos de los orígenes de los análisis coinciden en señalar que su gestión produjo avances
clase y género, de las trayectorias profesionales, las experien- significativos en la institucionalización de la conducción civil
de la defensa, contribuyendo a revertir la tendencia que habían
mostrado las gestiones anteriores a delegar en los militares las
funciones civiles del gobierno político de la defensa. Estos avan-
ces se manifestaron tanto en el plano normativo y político como
en la injerencia de las autoridades civiles en el planeamiento,
ejecución y control de diferentes aspectos de la vida interna de
las instituciones militares, como la educación y las doctrinas,
sobre las cuales las Fuerzas Armadas poseían un amplio margen
de autonomía.
La temática de los derechos humanos y la figura del “ciudadano
militar” fueron las principales herramientas conceptuales con
las que la ministra Garré intentó modificar las normas, pautas
culturales y tradiciones institucionales del ámbito militar. Mien-
tras su gestión produjo importantes transformaciones en el
plano político y doctrinario de la defensa, los avances en el pla-
no material fueron más limitados: los salarios, el equipamiento
y la capacidad operativa de las Fuerzas Armadas mantuvieron
niveles sumamente críticos, con algunas excepciones en la revi-
talización de áreas de la industria aeronáutica y naval del sector
militar.
El interrogante que todavía permanece abierto es el de saber si
estas políticas han logrado reencantar la identidad militar. En
el plano de sus vidas individuales y familiares, los hombres y
las mujeres que integran el Ejército Argentino son ciudadanos
plenos de la vida democrática de la Argentina. El desafío actual
de las autoridades políticas y militares consiste en fortalecer los
mecanismos institucionales que garanticen la ampliación de
esta condición al plano profesional de la actividad militar.